Capítulo 35.

Karl intentaba fingir que no le interesaba lo que Genzo estaba diciendo, pero la verdad era que estaba con los oídos muy atentos. Wakabayashi, como quien no quiere la cosa, le contaba a Levin y a Sho sobre que se había decidido a buscar a su antiguo amor. Sho lo tachó de cursi, pero Stefan de plano entendió que Genzo hacía eso por otra razón.

Ella regresará, y yo no estoy muy seguro de estar preparado para volver a verla.- confesó Genzo.

No seas payaso.- se rió Sho, con muchas ganas.- Tú no eres así de patético.

No, no lo soy, pero tratándose de Lily, no soy yo.- replicó Genzo.

Otra cursilería.- comentó Levin, mirando de reojo a Schneider.- De verdad que ella te impactó, ¿cierto? Conozco la sensación.

¡Ja! ¿En verdad?.- cuestionó Sho, incrédulo.- No se te ha visto en compañía de ninguna chica en más de dos citas seguidas.

No hablaré de eso, porque no te interesa.- dijo Stefan, terminantemente.- Y no estamos hablando de mí, sino de Wakabayashi y su novia.

No es mi novia, ni siquiera sé si me atreveré a volver a verla.- bufó Genzo.

¿A qué viene todo esto?.- cuestionó Sho.- ¿Por qué nos cuentas esto?

Yo que sé, necesitaba tema de conversación.- contestó Genzo, fastidiado porque Sho no le había entendido aun su oculta intención.

¿No trabaja con tu novia la ex de Schneider?.- Stefan sí había entendido el asunto.- ¿Vendrá ella también de vacaciones?

Creo que sí.- Genzo se encogió de hombros.- La familia de Elieth vive en Berlín, así que supongo que sí.

Ya veo.- asintió Levin.- Es una chica linda.

No me vayas a decir que te gusta.- comentó Wakabayashi, con cierta sorpresa.

Es linda, simplemente.- replicó Stefan, mirando a Karl de reojo.

Éste había fruncido el entrecejo al escuchar a Levin decir que Elieth era una muchacha linda. Karl intentó no caer, él sabía que sus compañeros estaban simplemente fanfarroneando delante de él para sacarlo de quicio, y para echarle en cara que Elieth iría a Alemania, pero no a verlo a él. Y si bien Schneider se decía a sí mismo que no le importaba si ella se paraba en ese país o no, lo cierto era que Karl ansiaba ver a Eli de nuevo, lo ansiaba con todas sus fuerzas, tan era así que sentía que en cualquier momento ardería de pasión (yaaaaa xD).

Estás muy serio, Schneider.- comentó Genzo, como si nada.

No sé cómo esperas que esté.- replicó Karl.- Estoy entrenando, cosa que también deberían hacer ustedes.

Solo comentábamos las nuevas.- dijo Stefan, comenzando a caminar y pasando a un lado de Karl.- No me digas que te molesta que hablemos de tu ex.

Elieth volvería conmigo en cualquier momento, si yo lo quisiera.- dijo Karl, con cara de galán.- Ella me sigue amando.

¿Es eso, o es que quieres creértelo para no pensar que ella puede estar ya con otro?.- se burló Levin.

Schneider no respondió, y Stefan volvió a caminar y comenzó a hacer fintas con un balón. Karl frunció el entrecejo y frunció los puños, pero no dijo nada. lo que Stefan le había dicho le había calado ya que en verdad eso era lo que Karl temía, que Elieth hubiese encontrado a alguien en su viaje por África... Genzo lo vio y se sonrió por lo bajo, el mensaje había llegado a donde quería...

Bueno, ¿volvemos ya?.- preguntó Sho, quien no se había dado cuenta de nada.- Ya nos tomamos suficiente tiempo libre.

Como digan.- Genzo se rió por lo bajo y se ajustó la gorra.- Y por cierto, Schneider, Elieth llegará en dos semanas, o menos, y llegará directamente a Berlín aunque va a venir a Munich, hasta donde sé.

No es que te haya preguntado.- gruñó Karl.

No, pero te ahorré la vergüenza de no saber cómo preguntármelo.- replicó Genzo.

Karl estuvo a un tris de sonreír; él no entendía el por qué Genzo estaba ayudándolo, ya que el portero era muy amigo de Elieth y lo que Karl había hecho era algo que Wakabayashi había condenado desde un principio. Sin embargo, ahora Genzo estaba diciéndole cuándo y dónde podía encontrar Karl a Elieth, quizás era porque el portero japonés estaba en la misma disyuntiva en la que se encontraba el alemán, el no saber cómo pedir perdón y acercarse de nuevo a su amor.

¿Por qué será tan difícil admitir lo que uno siente?.- preguntó Karl, después de un rato.

Quizás porque no nos queremos ver como tarados.- respondió Genzo, riéndose.- No está tan mal, hasta donde sé. Podría ser peor.

¿Cómo podríamos estar peor?.- cuestionó Karl, muy serio.

Podríamos ser alguien como Tsubasa Ozhora y tener que esperar ocho años para confesar.- contestó Genzo, de buen talante.

Schneider no pudo evitar reírse y volvió al entrenamiento. Era poco creíble, nadie podía predecirlo, pero ahora parecía que su rival lo estaba ayudando.

Marie observaba el entrenamiento con cierto pesar. Ella ya sabía también que Elieth iba a volver a Alemania, Genzo se lo había dicho, pero también sabía que ahora Lily era amiga de la franco-mexicana y eso era algo que no estaba en los planes de los seres de sombra. Elieth era la muchacha marcada por el destino, la mujer que habría de estar al lado del rey de las Sombras, y el que ella fuera gran amiga de la reina de la Luz no sonaba para nada bien. Marie/Düsterin, sin embargo, no podía hacer gran cosa ya que Francesco/Jäger continuaba sin aparecer. Según las últimas noticias, el señor Ferrari había sido asesinado y ahora Francesco se había hecho cargo por completo de la Mafia, y se mantenía muy bien escondido para evitar que a él también lo asesinaran. "Y en definitiva, no nos servirá de nada un Francesco muerto", pensó Marie con cierto humor negro.

Sin embargo, en cuanto Elieth llegara a Alemania, Marie intentaría el hacer que ella volviera con Karl y separarla de Lily, para quedar fuera de toda posibilidad de ataque. Düsterin no sabía si Lily ya sabía que era Yuri, la diablesa dudaba que los seres de luz no hubiesen actuado ya y revelado a su reina toda la verdad, y mientras Jäger continuara desparecido, Düsterin no se atrevería a revelarle a Karl su verdadera identidad como Schatten, ya que en cuanto él supiera todo necesitaría el apoyo de su segundo al mando, sobre todo porque Karl tendría que asimilar el hecho de que por ser el rey de las Sombras había causado el incendio que terminó matando a su madre, un suceso que Karl aun no superaba del todo...

¡Qué líos!.-suspiró Marie, mirando a Karl realizar el Fire Shoot y a Genzo atraparlo con relativa dificultad.

Karl rara vez usaba su tiro especial en un entrenamiento, ya que sabía que el Neo Fire Shoot era un tiro como ninguno y Schneider sentía que su poder se liberaba cuando lo ejecutaba. Así pues, él rara vez lo usaba, incluso en los partidos oficiales, porque Karl temía más que nada que ese potente disparo terminara quemando al guardameta.

Esperaba que lanzaras tu Neo Fire Shoot.- comentó Genzo a Karl, lanzándole el balón a Stefan.

No podrías detenerlo si lo lanzo y no salir herido en el intento.- replicó Schneider.

¡Ja! Dispara y ya veremos.- replicó Wakabayashi.

No, porque ahora jugamos en el mismo equipo.- se negó Karl.- Cuando vuelvas a ser mi rival, entonces te lo mandaré envuelto para regalo.

Genzo esbozó una sonrisa de burla y ya no dijo nada. Él había notado primero que nadie que el Fire Shoot de Schneider quemaba las redes de las porterías y también sus guantes de portero, cuando conseguía detener el disparo, así como sabía también el rumor del nuevo disparo de fuego del alemán, algo que el portero no había visto en persona y que al parecer muy pocas personas habían observado. Wakabayashi sabía que Karl tenía un poder oculto que era muy poderoso, después de mucho tiempo de estar entrenando con él, Genzo había descubierto que Schneider debía gran parte de la fuerza de sus disparos a un poder secreto que el alemán parecía tener, algo así como lo que tenía Lily con su poder de curación. Wakabayashi se preguntó entonces si acaso la cercanía que había entre Lily y Karl no se debía precisamente a que compartían un secreto común...

Bueno, que ya Genzo tendría tiempo de averiguarlo, si podría conseguir que Lily aceptaba verlo de nuevo.

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Dos semanas se pasaron más rápido de lo esperado, cosa que al final todas agradecieron. El clima en África comenzó a ponerse insoportable a medida que las chicas imaginaban los aires acondicionados de las tiendas de Europa y su clima más bien frío. Sin embargo, todo llega en esta vida y el día de marcharse también llegó. Las muchachas llevaban todas sus pertenencias que eran más bien pocas, ya que el estar en Médicos sin Fronteras las obligaba a todas a ser más austeras con sus ropas y objetos personales. Lily había batallado mucho, sin embargo, para encontrar a alguien que aceptara llevarse a Hyogeki a Alemania, pero al final Jean Lacoste había aceptado ir por las chicas a África en su jet y recoger también a la loba blanca.

¿Por qué no dejas a tu lobo aquí?.- cuestionó Tabatha, mientras terminaba de arreglar su equipaje.- ¿No será más lata que te la lleves y la traigas otra vez?

Nadie quiso cuidarla mientras estoy fuera.- respondió Lily.- Y los lugareños creen que es de mala suerte tener un lobo blanco en la aldea, han respetado a Hyogeki porque estoy aquí, pero creo que si la dejo terminarán por matarla y es algo que no puedo permitir.

Es que solo a ti se te ocurre traer un lobo blanco a África.- replicó Tabatha, con cara de "hello con tu hello".- Si te hubieses traído un lobo de otro color...

¿De qué color lo quieres, rojo o azul?.- se burló Lily.- Te pasas.

La que se pasa eres tú, de pura suerte no han hecho barbacoa a Hyogeki.- dijo Tabatha.- Bueno, ya, ¿estás lista?

Solo me falta guardar unas cosas.- contestó Lily.- Y convencer a Hyogeki de que entre a la jaula por un tiempo.

Lo dicho, solo a ti se te ocurre.- suspiró Tabatha.- Va a ser más fácil que convenzas a Deb de no meterse en nuestras vidas que hacer que Hyogeki entre en la jaula.

Mientras tanto, en el cuarto contiguo, Elieth terminaba de empacar su ropa cuando Rika entró en la habitación, y al verla, hizo un gesto. Eli ya había notado que ella no le caía del todo bien a Rika, era obvio por la expresión que ponía al encontrarla y porque en general, Rika era muy seca con Elieth cada que hablaban. La chica Shanks no entendía el por qué la enfermera no terminaba de aceptarla, cuando a esas alturas parecía llevarse bien con todos, y si bien Rika sabía que estaba portándose muy distante y seca con Elieth, pero no podía evitarlo. Ésta seguía siendo la chica marcada por el destino, eso no se podía cambiar, y Rika jamás estuvo de acuerdo en que su reina fuese tan amiga de la futura esposa del rey de las Sombras.

Perdón.- dijo Rika, muy seca.- Pensé que Lily estaba aquí.

No, está con Tabit.- replicó Elieth.- ¿Te puedo ayudar?

No realmente.- negó la muchacha, sin sonreír.- Solo quiero decirle que alguien la busca.

Está al lado, puedes preguntarle.- informó Eli.

Gracias, eso haré.- Rika hizo un gesto con la mano e intentó marcharse.

Espera.- Eli la detuvo.- ¿Puedo preguntarte algo?

Siempre y cuando no sea algo personal, está bien.- Rika se encogió de hombros.

¿Por qué eres así conmigo?.- preguntó Elieth, sin poder contenerse.

¿A qué te refieres?.- Rika se desconcertó.

Ya sabes de lo que hablo, eres muy seca y descortés cuando te diriges a mí y no sé por qué.- explicó Elieth.- Creo que no he hecho nada para que te portes así conmigo.

No sé de qué me hablas, en verdad.- negó Rika, fingiendo demencia.- Yo soy seria cuando trabajo.

No me refiero al trabajo, eres así conmigo siempre.- insistió Elieth.- ¿Qué te he hecho?

Rika miró a Elieth y no pudo evitar sentirse un poco mal; era cierto, Eli aun no sabía quién era y para qué estaba destinada en esa vida, así que hasta cierto punto Rika estaba siendo muy injusta con ella. Gaie suspiró, apesadumbrada, dándose cuenta de que le debía a Elieth una disculpa. Después de todo, al final de cuentas ella no tenía la culpa de nada.

Lo siento.- se disculpó Rika.- No pretendo ser grosera o maleducada, simplemente... No sé...

No te caigo bien, ya lo sé.- replicó Elieth.- No me importaría sino fuera porque no me has dado la oportunidad de darme a conocer.

Sí, quizás.- suspiró Rika.- De todos modos, lamento si fui grosera.

Está bien.- Eli sonrió.- Me basta con eso y con que intentemos conocernos más.

Rika solo sonrió, por respuesta, pero sabía que eso no iba a pasar, al menos no tan fácilmente, las cosas no eran tan sencillas. La chica se despidió con un gesto de la mano y salió de la habitación para ir en busca de Lily, la cual en esos momentos iba saliendo del cuarto contiguo. Rika suspiró al verla, no sabía cómo se iba a tomar la noticia que le iba a dar.

Lily, hay alguien afuera que pregunta por ti.- dijo Rika, muy seria.- Es un paciente que se lastimó y al enterarse de que estás tú de médico, dijo que quería que solo tú lo atiendas.

Iré a verlo.- dijo Lily, echando a andar hacia la zona de consultas.- ¿Me ayudas?

No es cualquier persona, Li.- la detuvo Rika.- Es alguien a quien quizás no quieras ver.

¿Por qué? ¿Es el cobrador de impuestos?.- bromeó Lily, echando a andar nuevamente.- ¿Qué problema puede haber?

En serio, lo mejor será que sepas primero de quién se trata.- insistió Rika.- En verdad, podría ser que...

Vaya que hace calor aquí.- protestó, aunque de forma gentil, una cansada voz masculina.- ¿No tienen cuando menos alguna hoja de plátano con la que me pueda echar aire?

En esos momentos, Lily llegó a la zona de consultas y se quedó atónita al escuchar esa voz, una voz que no creyó volver a escuchar nunca más, y mucho menos en ese lugar. El hombre estaba sentado en una de las sillas de plástico, jadeando y abanicándose con un pedazo de papel, y Lily casi se echa a reír al ver la ropa que él estaba usando, una camisa floreada, unas bermudas color crema y unas sandalias de cuero. El hombre, sin embargo, estaba bronceado y fuera de los jadeos, lucía bastante bien.

¿Cómo es que aguantas este endemoniado calor, linda?.- preguntó Daisuke Wakabayashi, casi sin voz.- Esto es espantoso.

¿Señor Wakabayashi?.- Lily se sorprendió, y mucho.- ¿Qué hace usted aquí?

La pregunta es qué haces tú aquí, linda, y si tienes algo que me pueda ayudar.- pidió Daisuke.- Me siento morir por exceso de calor.

Lily miró disimuladamente a Daisuke y se dio cuenta de inmediato lo que en verdad le ocurría. No era por exceso de calor por lo que él estaba tan falto de aire, sino por otra cosa... Lily se dio cuenta entonces de que el hombre iba en compañía de un hombre más joven que él, alguien que parecía ser su mayordomo, y de una mujer de la misma edad, quizás alguna sirvienta, y Daisuke le pidió a Lily con la mirada que no dijera nada frente a ellos.

Pasemos a mi consultorio.- pidió Lily.- Ahí lo atenderé.

James, Mine, esperen aquí.- ordenó Daisuke a los otros dos, y siguió a Lily hacia su consultorio.

Rika se había quedado esperando y miró a Lily con gesto de duda; ésta suspiró y se encogió de hombros, recibiendo de su prima el papel de los signos vitales del hombre.

Déjame a solas con él.- pidió la chica.- No tardaré.

¿Estás segura de...?.- comenzó a cuestionar Rika.

Sí, estoy segura.- la cortó Lily.- No tardaré.

Así pues, Rika dejó que su prima entrara sola a hacerle frente a un recuerdo de su pasado. Lily entró al consultorio y cerró la puerta, poniendo en letrero de que se encontraba dando consulta especial y que no quería ser molestada. Ella tomó entonces su estetoscopio y escuchó los pulmones y el corazón de Daisuke, sin decir palabra. Suspirando, Lily se sentó entonces frente a Daisuke y lo miró por largo tiempo.

No esperaba encontrarte aquí.- dijo Daisuke, de buen humor.- Sé que nuestro último encuentro no fue del todo agradable, pero me da gusto verte, creciste, linda. ¿Cuánto tiempo llevas aquí? No me sorprende que trabajes para Médicins sans Frontiéres.

¿Cuánto tiempo lleva usted enfermo?.- cuestionó Lily, muy seria y adoptando pose de doctora.- Sé que la falta de aire no es por el calor, sino por un problema del corazón.

Ni siquiera me has revisado bien, ¿y ya tienes un diagnóstico?.- Daisuke rió.- Sí que eres buena doctora.

(Lady Orion, si lees esta parte, haz favor de no burlarte xD).

Hacen falta más pruebas que me confirmen lo que pienso, pero basta con ver lo hinchadas que trae las piernas y escuchar la forma en la que respira para saber que tiene un problema serio con su corazón.- suspiró Lily.- Además, sus signos vitales me dicen que algo no anda bien. Sería prematuro decirlo, pero creo que tiene una falla severa del corazón.

Insisto, eres buena.- suspiró Daisuke, con cierta tristeza.- No tardaste demasiado en darte cuenta. Tengo una falla del corazón en grado tres, algo que no terminé de entender del todo pero sé que es algo grave. Un puntaje de tres sobre cuatro nunca es bueno cuando de enfermedades se trata.

Y si sabe que está enfermo: ¿qué está haciendo en África en vez de estar en Europa tratándose?.- quiso saber Lily, sin comprender.- Su enfermedad está demasiado avanzada como para que ande de aventurero por lugares como éste.

Hablas de la misma forma en la que hubiera hablado mi madre.- se rió Daisuke.- Le hubieras caído bien.

Señor Wakabayashi, por favor, esto es algo serio.- replicó Lily, molesta.- No me cambie el tema.

¿Qué quieres que te diga?.- Daisuke la miró con tristeza.- No quería morir metido en mi casa, rodeado de la gente que dice ser mi familia y darme cuenta con tristeza que tuve un monstruo como hijo.

Lily no dijo nada, sintiendo un poco de pena por el hombre, y sin poder evitarlo, pensó en Genzo. ¿Sabría él por lo que estaba pasando su abuelo?

Ellos siguen siendo su familia, señor Wakabayashi.- comentó Lily, con suavidad.

Lo sé, pero no puedo olvidar lo que te hicieron.- contestó Daisuke, muy serio.- No puedo asimilarlo todavía. Es la primera vez que vi a mi hijo portarse como un desalmado, y eso fue más de lo que mi corazón ya dañado pudo tolerar. No solo te engañó a ti, también lo hizo conmigo y con mi nieto, y como quiera a mí no me importa que Akira me haya mentido, pero lo que te hizo a ti es algo que no puedo aceptar en un hijo mío. Tú no te merecías nada de eso, eres un ángel y solo te deberían pasar cosas buenas.

Lily sintió unas repentinas ganas de llorar; en medio de la humillación y del dolor que le causó Akira, Lily había olvidado que Daisuke fue el único Wakabayashi que la apoyó realmente, y ahora él estaba ahí, frente a ella, diciéndole que ella se merecía lo mejor. Los ojos del hombre eran tan cálidos y su sonrisa tan confiada que Lily comenzó a sentir nuevamente un gran afecto por él.

Eso no importa ahora.- replicó Lily.- Debe usted tratarse de inmediato.

¿Por qué crees que estoy aquí, Yuri-hime?.- dijo Daisuke, con un largo suspiro.- Porque ya no tengo cura. Ni los médicos más especialistas de Europa pudieron ayudarme, así que decidí hacer el viaje alrededor del mundo que he querido hacer desde que era joven, en compañía de mis dos únicos amigos, James y Mine. Prefiero morir haciendo lo que deseo que hacerlo encerrado en mi casa, totalmente solo, y mira, hasta salió mejor ya que te he vuelto a encontrar.

¿Genzo lo sabe?.- Lily no pudo evitar preguntar.- Él tiene derecho a saber que el abuelo que tanto ama se está muriendo. ¿Sabe lo que va a sufrir cuando se entere de que usted se está muriendo?

Lo tomó mejor de lo que pensé.- contestó Daisuke.- Fue él quien me convenció de hacer este viaje, ya que él me ha demostrado toda su vida lo importante que soy, por lo que cuando mi momento llegue, sabrá aceptarlo. Ha madurado mucho, me siento orgulloso de saber que no salió a su padre.

Ya veo.- Lily no sintió que la presión de su pecho disminuyera ni siquiera un poco.

Ambos se quedaron en silencio, mientras Lily garrapateaba cualquier cosa en la nota médica que tenía en sus manos. Saber que un hombre tan bueno como Daisuke, un verdadero ángel, tenía sus días contados era algo que ella no podía aceptar tan fácilmente.

Gracias.- murmuró Daisuke, después de un rato.

¿Por qué?.- preguntó Lily, sorprendida.

Por preocuparte por Genzo.- respondió Daisuke.- Acabo de darme cuenta que no dejaste de quererlo.

Lily miró esa afable media sonrisa, tan característica por ser una mezcla entre confianza y simpatía, un rasgo que había heredado Genzo, y no pudo responder. Lily podía mentirle a medio mundo, incluso a ella misma, pero no podía hacerlo con alguien como Daisuke...

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"Yuri-hime" significa algo así como "princesa Yuri", en japonés.

Las fallas del corazón se clasifican en cuatro grados, siendo el grado I el más leve y el IV el más avanzado. Por consiguiente, si Daisuke tiene falla grado III es que está grave.