Cedric Diggory
No se lo podía creer.
¡¡El Torneo de los Tres Magos en Hogwarts!!
Claro, ahora entendía la extraña actitud de su padre ese verano, la sonrisa permanente en sus labios cuando le miraba, las palabras de aliento al despedirse de él en King Cross.
Cuando salían del comedor para ir a la sala común Justin se colocó a su lado y le miró sonriente:
- Te vas a presentar, ¿verdad?
Cedric le miró sorprendido. La verdad era que no le había dado tiempo a pensarlo y sinceramente, pensaba que de haber alguien con posibilidades de ganar el torneo en Hogwarts, sería un alumno de Gryffindor o Ravenclaw; pero nunca un hufflepuff.
- No lo sé Justin. Si he de serte sincero no me veo capacitado.
- ¡¡No digas tonterías, Cedric!! –exclamó escandalizado -. Eres uno de los mejores estudiantes de nuestra casa y del colegio. Sí alguien puede ganar, ese eres tú.
Cedric le miró unos instantes antes de esbozar un triste sonrisa. No quería desengañar a Justin, el cual era muy entusiasta en todo, pero no creía que un hufflepuff ganase el torneo: la gloria no estaba hecha para ellos. Los tejones eran trabajadores, leales y algo cabezotas, pero Cedric había aprendido con los años que no daban el tipo como grandes héroes.
Cuando llegó a la sala común y sacó sus deberes de Pociones, las palabras de Justin aun resonaban en su cabeza. Y acabó enfadándose consigo mismo.
En el fondo estaba un poco harto de que les tomasen como a los parias del colegio, como la casa a la que iban los que sobraban. Bien, hacía años que no destacaba ningún hufflepuff, pero quizás ahora él tenía en sus manos la oportunidad de hacer que todo eso cambiase. También era realista y sabía que, en el improbable caso de ser elegido, seguramente quedaría el último en el torneo. Pero para él ser elegido como campeón de Hogwarts ya era todo un logro: para él y para su casa.
Con una sonrisa más alegre en los labios se puso con la redacción que les había mandado Snape, pensando en que sí, que se presentaría al torneo.
Y que si lograba ser elegido para participar, haría todo lo posible para restituir algo del honor perdido de Hufflepuff.
