Los primeros seis meses de tratamiento se arrastraron por siempre. Sherlock no le veía el fin al deseo que sentía por la cocaína. Luego, alrededor de tres meses después de eso… su mente se volvió mucho más clara. Podía acompañar a Irene en caminatas. No le hablaría mucho, insultaría su gusto en compañía y se reiría cada vez que ella aclamaba ser más inteligente que él, pero aún era capaz de salir afuera. Era hermoso afuera. Sherlock ni siquiera se molestó en tratar de encontrar gozo en la belleza de los jardines. Fue solo cuando Mycroft dejó su violín que Sherlock se dio cuenta completamente que era más fácil pensar. Con su violín en las manos- la extensión de sí mismo- se sentó y tocó bellas notas en el vestíbulo principal. Cerró sus ojos e imaginó a John. Las notas se volvieron livianamente tristes pero peleó contra ellas. Era difícil pelear contra la depresión de algo que no podía arreglar. Irene ayudaba lo suficiente. Rachel también. Invitaría a Irene a la sesión de terapia y tocaría por la hora completa. Rachel e Irene le escucharían sin decir palabras mientras Sherlock tocaba tono tras tono de hermosa música.

Un día finalmente terminó antes y se sentó.

"¿Finalmente me vas a contar sobre John Watson?" Dijo Irene, acercándose. Las mejillas de Sherlock se contrajeron en molestia. Había una línea que no iba a cruzar con Irene. Necesitaba estar físicamente cerca de alguien a diario o iba a sumergirse en su propia mente y se perdería en el ruido de fondo que allí se generaba. No tenía que contarle la historia de su vida. Ella había se había tomado a sí misma para contarle a Sherlock todo sobre su vida, pareciendo pensar que se trataba de un trato justo. Sherlock le dijo el nombre de su hermano a cambio. Él era muy cerrado, pero necesitaba un apoyo, tanto como odiaba admitirlo.

Rachel la miró y sacudió su cabeza. "Si no quiere decírtelo no tiene que."

"Oh buu para ti." Irene suspiró. "Solo porque tu sabes todo sobre John Watson."

"¿Podemos por favor dejar de hablar sobre él?" Dijo Sherlock roncamente. Las dos se callaron inmediatamente. Irene jugó con sus uñas mientras Sherlock levantaba su violín a su mentón. Dudó y luego hizo sonar su violín. Comenzó a describir a John con la música. Lo hizo sonar por su risa y por su dulzura. Al final de la corta melodía, miró hacia Irene y Rachel.

"¿Lo cogieron?" Preguntó. Las dos han estado alrededor de él por ocho meses. Incluso si no se ha abierto hacia ellas, él aún creía que quizá podrían comprender su lenguaje.

"¿Coger qué?" Rachel frunció el ceño.

"De lo que se trataba la canción."

"Yo…" Irene miró hacia Rachel, a su lado. "No. No, Sherlock. Era hermoso, sin embargo. ¿Se suponía que lo supiéramos?"

"No." Murmuró Sherlock suavemente, inconcientemente rozando sus dedos por el cuello de su violín. John solo lo había conocido por tres semanas y fue capaz de entenderle. Sherlock bajó su instrumento lentamente y suspiró. Extrañaba a John con dolor, pero era la primera vez que pensaba en él sin querer un golpe.

Era capaz de vivir, por lo menos un poco, sin John.


"¿Podrías ponerlo en las noticias de la BBC?" Dijo Sherlock sentándose en el salón. El chico a su lado dio vuelta su cabeza para mirar a Sherlock. Se encogió de hombros y le pasó el control remoto. El acento familiar era placentero de oír. Al principio. Se sentó escuchándolo por un momento, apenas tomando atención. El hombre que había estado sentado a su lado se había ido a fugar futbolito con un amigo. Sherlock estaba solo mirando para escuchar el acento hasta que una palabra llamó su atención.

"-fue un ataque a un pequeño grupo de soldados en el desierto Afgano-" Los ojos se Sherlock se agrandaron y subió el volumen para escuchar mejor. "Tres están muertos y cuatro están críticamente heridos en el pelotón de Soldados Británicos, la tarde de ayer." Mostraron siete fotografías de corrido, Sherlock gritó cuando mostraron el rostro serio de John. Cerró sus ojos para preservar la imagen.

"Afortunadamente, estaban lo suficientemente cerca de la base para recibir ayuda. A la llegada, tres estaban ya muertos, y cuatro heridos, dos de ellos en condición crítica. Tendremos más de esto como la información se nos presente." La mujer se dio vuelta y comenzó con una historia diferente.

"No, ¡No!" Sherlock gritó. Todos se dieron vuelta hacia él. "No… ¡nombres de los muertos! Por favor…" Dijo. "No… no-"

"¿Está todo bien, Sr. Holmes?" Un ayudante se acercó a él.

"Necesito llamar a casa." Jadeó. "Por favor, lo necesito."

"No puede llamar fuera del país, Sr. Holmes, lo siento."

"¡Necesito hacerlo!" Demandó. "Por favor."

"Lo siento." Dijo firmemente. "Pero no podemos."

Sherlock apretó los labios y volvió a su habitación donde Irene estaba sentada en la cama de Sherlock, leyendo un libro. Él estaba a segundos de lanzar una silla. Trató de evitar el fantasma del deseo que hervía en su estómago. Rápidamente podía llevarlo a ponerlo de rodillas.

"¿Qué?" Dijo Irene rápidamente, bajando su libro. "¿Qué ocurrió, Sherlock?"

Sherlock apretó su mandíbula. "Ven conmigo a donde Rachel."

"Sherlock, ¿qué es?" Dijo Irene, inclinándose hacia delante. "No me digas que estás teniendo un anhelo."

"Yo…" Sherlock tragó y tomó su mano. Ella lo miró con sorpresa en sus ojos. "Solo ven conmigo."

Sherlock entró como ráfaga a la habitación de Rachel y ella estaba recostada en la silla para pacientes, tomando una siesta. Se sacudió ante el sonido. Y notó que Sherlock tenía tomada la mano de Irene.

"Se están tocando." Notó Rachel. "y estás golpeando puertas. Sí, puedes entrar."

"Él quizá está muerto." Dijo dolosamente. "Podría… podría estar muerto, Rachel, no sé que haría si muriese—aún no lo he visto- yo aún- él no puede estar-"

"Woah, woah, woah Sherlock—más lento." Dijo. "John. ¿Cómo sabes esto?"

"Lo vi. En las noticias. Mostraron su rostro. Un vehículo fue volado. Muchas bombas… y armas… tres personas murieron, cuatro están heridas, dos de ellos severamente. Yo—" La garganta de Sherlock se contrajo. "Él—Él podría—"

"Sherlock…"

Tres golpear en la puerta antes de que se abriera. Un ayudante sostenía un teléfono inalámbrico.

"¿Llamada para Sherlock Holmes?"

Sherlock se levantó hacia la puerta y agarró el teléfono, presionándolo en su oreja.

"Mycroft." Dijo, desesperadamente.

"Está vivo." Dijo inmediatamente Mycroft. Dejó escapar la respiración y se sentó en la silla. A veces apreciaba a su hermano por saber exactamente lo que él quería oír. "Obtuvo quemaduras y una bala en su hombro, increíblemente cerca de su corazón. Fue muy delicada su cirugía, pero la bala fue removida y está en recuperación." Sherlock cerró sus ojos y dejó que el entumecimiento lo abordara. El deseo de cocaína era mucho, mucho más débil en su mente que el deseo de ver a John.

"No está muerto." Repitió Sherlock, con voz firme.

"Sigue así, Sherlock." Mycroft bromeó. Él vaciló. "¿Te das cuenta todavía?"

"¿Por qué ocurrió esto? ¡No estoy persiguiéndolo más! ¡No he trabajado ni en un solo caso! ¡He estado atrapado aquí por meses! ¿Por qué haría esto?" Sherlock gritó. "¿Por qué herido y no muerto?"

"No creo que haya sido Moriarty." Dijo Mycroft. "Inteligencia dice que Moriarty ha estado luchando para recuperarse de los daños que inflingiste antes de que te fueras. No ha estado en Afganistán durante medio año. "¿Lo estás persiguiendo?" Dijo Sherlock. "¡Me dijiste que pensabas que estaba loco!"

"Eso fue porque lo estabas, Sherlock. Eras adicto a la cocaína. He sabido que Moriarty es real desde que presentaste los casos." Sherlock estaba furioso.

"Entonces, ¿por qué no estás haciendo nada?"

"Lo estoy." Mycroft mordió. "Él ha estado fuera de Afganistán por seis meses ahora y no es por coincidencia." Hay una pausa. "Si Moriarty estuviera aún por ahí y quisiera a John muerto, él estaría muerto. Esto fue otro elemento terrorista. Separado."

"¿A qué te refieres con 'fuera de Afganistán'? ¿Cómo te las arreglas para minarlo?"

"Te dijo que no tenía ninguna debilidad, ¿sí?" Mycroft rió. "Eso no es enteramente verdadero. Tiene una debilidad, Sherlock, y eso eres tú."

"¿Yo?" Sherlock frunció el ceño.

"Sí. Ha gastado mucha energía incomodándote. Dejó unos cabos sueltos y nosotros los tomamos."

Sherlock tragó fuerza. Su mente se dirigió de nuevo a John. "Eso significa—"

"Sí."

"Pero no él no puede. No lo creo. Algo irá mal y… él no lo logrará."

"Pero he visto boletos por mi mismo."

"¿Qué tan largo?"

"Seis semanas."

Sherlock se sobresaltó. "Debería estar fuera para ese entonces." Dijo. "Estoy fuera en cuatro semanas, debería estar fuera para ese entonces."

"Tienes que probar que ya no eres más un adicto para salir, Sherlock."

"Realmente no lo soy. Puedes preguntarle a mi terapeuta, ella está aquí." Dijo. "Lo juro, Mycroft."

"Aún no estoy seguro de que comprendes, Sherlock." Mycroft dijo. "Su retorno puede provocarte—especialmente si él te da la espalda."

"Si lo hace, volveré a América, lo juro." Sherlock asintió. "Pero necesito verlo. Necesito verlo, Mycroft, por lo menos solo de pasada."

Mycroft suspiró. "¿Cómo te sientes?"

"¿Qué, ahora piensas que tú eres mi terapeuta ahora?" Se burló.

"Sherlock esto es grande. Esto es tremendo." Mycroft se pausó. "John va a volver a casa."

Sherlock cerró sus ojos y lo pensó. John no quería volver a casa por su propia voluntad, se vería obligado a regresar por una bala y una bomba. Mycroft dijo una palabra de despedida antes de colgar.

Sherlock puso el teléfono abajo. Apretó sus labios, cerró sus ojos y comenzó a hablar.

"Cuando nos conocimos por primera vez, John se sentó en mi mesa al almuerzo y comenzó a hablarme. Ya me había ganado una reputación luego de deducir a una chica. Eso fue… extraño, que aún quisiera hablarme. Y luego él no lo hizo y yo… yo necesitaba hablar con él. Así que continué haciendo cosas para atraer su atención. Quería hacer que me hablara, ¿saben? Eventualmente me rompí y me acerqué a él. Había ya algo sobre él en ese momento…" La respiración de Sherlock se mantuvo, pero continuó. Él le dijo a Rachel quién era John. No le dijo quién era John para él. "Estuvimos juntos románticamente luego de unas cuantas semanas. Yo esencialmente vivía en su casa. Él podía hablar mi lenguaje. Sabía solo qué decir y qué hacer—Él hacía… él hacía a la gente ordinaria tolerable."

"¿Gente ordinaria?" Preguntó Rachel.

"No se ofendan, pero son todos tan increíblemente aburridos. Todos. Ustedes no ven tantos obvios detalles. Había solo otro hombre que parecía— no importa." Sherlock dijo. Había patinado alrededor del tema de Moriarty. Odiaba no ser capaz de exponer al criminal, pero mantuvo a Moriarty en secreto para salvar a John. Era siempre acerca de John, ¿no? "Nosotros… éramos capaces de hacer esta cosa… dónde solo nos mirábamos uno al otro… y éramos capaces de ser ver en los ojos del otro cuánto… cuánto nos importaba. Era humillante. Sin embargo, frecuentemente él estaba molesto por mí. Podría a veces… hacer experimentos en él. Soy unos pocos de un manojo, pero eso… era de esperarse." Sherlock cerró sus los ojos, se apoyó en una de las esquinas y se deslizó hasta el suelo.

Continuó murmurando. "No me importa si no me ama. O… Sí. Sí me importa. Pero eso no me detendrá para verlo una última vez."

"Él ha sido herido." Rachel suministró. "En batalla. Y está volviendo a casa como herido en acción."

"Va a estar en Hethrow en seis semanas. Ahí es donde voy a estar. Debería salir de aquí pronto. Y luego nadaré de vuelta a Inglaterra si es que tengo que hacerlo."

"No lo harás." Dijo Rachel. "Como tu doctor, recomiendo que vayas y lo veas. Creo que necesitas finalizar con John. Él no te dio eso. Solo se fue. Si recaes por el dolor nuevamente, entonces te veré volver aquí por otros seis meses. Pero te quiero en el aeropuerto, Sherlock." Sherlock asintió y tragó difícilmente. Odiaba como se había abierto a esas dos personas que apenas conocía, pero encontró que estaba a punto de reventar por mantener a John en secreto. Cuando estuvieron juntos, no tuvo que decirle a la gente que lo estaban. Era conocido. Podías mirar a uno y saber que el otro lo completaba. Apartados eran vulnerables. Juntos eran invencibles.