Hola, hola después de mil años!
Regresé y espero que ahora sí sea la definitiva y lleguemos al final!
Lamento el retraso pero han pasado cosas no muy buenas en mi vida y pues, la inspiración se había ido muy lejos.
Repito, espero que eso ya no suceda y podamos seguir sin interrupciones.
Y pues, a leer!
Tomé asiento y recordé la conversación que tuve con Katherine.
-Qué está pasando, Carlisle? Por qué dice ver a Richard? –preguntó muy angustiada.
-Tranquilízate, Katherine. Recuerda tu estado.
Bajó la mirada a su vientre y lo acarició.
-Está perdiendo la razón? –alzó la mirada y vi reflejado el temor en sus ojos- Acaso ella…
-La revisarán –interrumpí-. No debemos sacar conclusiones de su estado. El trauma que sufrió, ha sido fuerte pero quizás en poco tiempo desaparezca –dije tratando de serenarla aunque en mi interior también trataba de tranquilizarme con la explicación.
-Sí, sí, debe ser eso. Pronto se le pasará. Anthony pasó por esa etapa también, fue horrible –se tocó la sien derecha mientras negaba con la cabeza-. Por eso, le he llamado para que la vea, espero no te moleste. Quizás él pueda ayudarla a superar esto.
-No te preocupes, si él puede, será estupendo –no estaba mintiendo, si Anthony podía ayudarla, no le impediría verla.
-Oh Carlisle, ya veo por qué te quiere tanto Esme.
Su comentario me tomó desprevenido.
-Ve a descansar Katherine, no quiero que te alteres. Te mantendré informada de lo que ocurra con Esme.
-Ya no podré verla? –su voz reflejó decepción.
-No lo sabremos hasta que nos digan lo que ocurre con ella.
-Rezaré para que sea algo pasajero. Llámame pronto –me apretó el brazo.
-Por supuesto y recuerda descansar y no preocuparte –sonreí ligeramente.
Ella hizo una mueca y se retiró.
-Doctor Cullen, doctor Cullen.
Escuchar mi nombre me regresó a la realidad.
-Sí?
-Ya puede pasar –sonrió la enfermera.
-Gracias –me levanté y entré al consultorio.
-Erick –extendí la mano al acercarme hasta su escritorio.
Su barba y cabello blanco, denotaban sus sesenta años de edad. Era el mejor psicólogo que había en el hospital y la ciudad.
-Hola Carlisle –estrechó mi mano.
Ambos nos sentamos y guardamos silencio. Él entrelazó las manos y las descansó en el escritorio.
-No voy a andar con rodeos. De acuerdo a las respuestas y comportamiento que presentó la paciente –tomó un folder y lo acercó hasta mí-, todo parece indicar que es un caso de Neurosis.
El folder contenía todas las respuestas que había dado Esme al ser revisada por Erick, así como también, todo lo que dijo. No había necesidad de leer el documento. Lo había escuchado todo desde un consultorio cercano al de Erick.
-El trauma de la muerte de su hijo, ha sido muy fuerte para ella y está desarrollando esta neurosis.
-Estás completamente seguro? –me atreví a preguntar.
Erick me miró irritado.
-Por supuesto, pero puedes pedir una segunda opinión.
-Lo lamento, no estoy dudando de tu diagnóstico…
-Lo acabas de hacer pero lo entiendo, sé que es tu pariente y es algo personal –interrumpió dejándome en evidencia.
-Nuevamente, lo lamento.
-Ordenaré que la cambien de habitación. Según sus radiografías, físicamente está completamente curada así que ya no necesitará suero ni el tratamiento que llevaba.
-Me encargaré que hoy mismo sea trasladada –regresé el folder hacia él y me puse de pie.
-Ya es una paciente mía, creo que esa orden la daré yo –dijo con semblante serio-. La mantendremos en observación, empezaremos a darle pequeñas dosis y veremos cómo se desarrolla.
-Muy bien, gracias por todo –asentí y di la vuelta para salir.
Salí del hospital agitado, de pronto parecía necesitar aire en mis pulmones y respiré con fuerza.
-Ella no puede estar tan mal –dije en voz baja.
Todavía no podía creer lo que había dicho Erick.
-Desafortunadamente, su mente está muy afectada.
Alcé la vista y visualicé a Edward a una esquina del hospital. Avancé hacia él, su mirada era de impotencia y dolor.
-Qué hay en la mente de Esme? –pregunté al llegar hasta él.
-La negación rotunda de que Richard está muerto, está completamente segura de que está vivo a pesar de que aparece y desaparece sin ninguna explicación ante ella.
-No podremos llevarla estando así –sentencié.
-Lo sé –apretó el puño con fuerza.
-Necesitamos hacerla reaccionar pero no veo cómo.
-Le darán algún tratamiento, medicinas o algo?
-Sí pero no sé realmente qué tanto puedan ayudar –hice una mueca.
-Maldita sea! –Levantó el puño para estrellarlo en la pared pero no lo hizo, porque le sostuve el brazo a tiempo.
-No podemos hacer una escena aunque queramos destruir la ciudad entera para desahogarnos.
Bajó lentamente el brazo y se tranquilizó después de varios segundos.
-Aprovecha para ir al bosque y liberar tu frustración. El clima es perfecto –miré un segundo hacia el cielo y después a él.
-Qué hay de ti? Sé perfectamente lo que estás pensando y sintiendo. También deberías despejarte un poco. Además, llevas días sin cazar.
Permanecí callado unos segundos, la verdad es que tenía razón.
-Ahora soy yo el que te dice que aproveches para ir al bosque, liberar tu frustración y cazar. Te vendría bien –palmeó mi hombro.
Le tomé la palabra. Fui al bosque y ahí estuve hasta el anochecer. Sacié mi sed aunque no tuviera esa necesidad. También hice ejercicio, nadé y corrí como un loco, inconscientemente, parecía estarme preparando para algo. El tiempo pasó volando incluso para mí. Cuando llegué a casa, me encontré que había sido irrumpido el cuarto de Esme. Toda la ropa estaba por toda la habitación, la de ella y la de Richard. Dejé a un lado las prendas y me dirigí a la cama donde se encontraba una nota.
"Qué gracioso, ella también se volvió loca justo como lo hizo mi madre cuando asesiné a mi hermana. Por eso la ayudé a no sufrir más. Ahora, haré lo mismo con ella."
Arrugué el papel y lo arrojé al suelo.
-¡Estás muy equivocado si crees que te lo vamos a permitir! –grité mirando a todas partes mientras daba una vuelta sobre mi propio eje.
Lógicamente, no recibí respuesta. Solté un suspiro y arreglé todo el desastre en un segundo para después salir de la casa en el auto. Llegué al hospital mientras repasaba una y otra vez la nota sintiendo desesperación e impotencia.
-Acaba de cavar su propia tumba ese imbécil –habló entre dientes Edward.
-Lo sé. No lo quiero cerca del hospital –le apreté el hombro ligeramente y entré al edificio.
Fui directamente a la recepción y pregunté si ya habían hecho el cambio de habitación de Esme. La expresión en las caras de las enfermeras, me hizo ponerme ansioso.
-Ella se encuentra… en la 218.
Quise preguntarles qué ocurría pero decidí ir con Erick.
-Gracias –aceleré el paso y subí por las escaleras de emergencia en un santiamén.
Llegué a la oficina y la enfermera me indicó que ya se había retirado. Tenía que esperar hasta el día siguiente para saber lo que había ocurrido, porque algo había ocurrido.
La habitación de Esme era casi idéntica a la que estaba, sólo que ahora no había suero o aparato alguno que estuviera conectado a ella. Me cercioré que no estuviera despierta antes de entrar, con ligereza, abrí la puerta y entré. Dormía en la cama con tranquilidad, pude observar la pequeña sonrisa dibujada en sus labios, al parecer, estaba soñando algo agradable.
Busqué su expediente y leí. Las palabras que saltaron inmediatamente, fueron "agresiva" y "ataque". Decía que se había vuelto agresiva con las enfermeras, médicos e incluso trato de atacar a una visitante.
-Dios mío, Katherine –susurré mientras trataba de creer lo que estaba leyendo.
Dejé el expediente y fui directamente a la oficina donde había estado días antes. Inmediatamente marqué el número de Katherine y esperé. La sirvienta contestó casi inmediatamente, me comunicaron con John ya que ella estaba indispuesta.
-Carlisle –dijo algo agotado.
-John, buenas noches. Acabo de enterarme.
-No sé cómo decir esto… pero… -dio una bocanada de aire- Katherine no regresará al hospital a ver a Esme.
-Lo comprendo –estaba de acuerdo con él. Era demasiado peligroso.
-Tuvo amenaza de aborto, Carlisle! –Alzó la voz desesperado- Es definitivo, ella no volverá a ver a Esme –repitió mientras su respiración era entrecortada pero trató de estabilizarla-. Lo lamento.
-Realmente lo siento John y entiendo perfectamente tu decisión. Si hay algo que…
-Preferiría que no tuviera contacto con nada relacionado a Esme –se apresuró a decir.
-De acuerdo. Hasta luego, John.
Él colgó sin despedirse.
Cerré los ojos un momento. Entendía perfectamente a John, alejaría a mi esposa de cualquier peligro que pudiera causarle a ella o a nuestro hijo. Richard… Abrí los ojos y regresé a la habitación. Continuaba durmiendo profundamente. Me acerqué y la contemplé detenidamente, simplemente no podía creer que esa persona que describían, fuera la misma persona tranquila y dulce que miraba en ese momento. La situación realmente se estaba volviendo una pesadilla de la cual deseaba despertarla.
Fue corto pero un avance es un avance.
Espero pronto darles el siguiente cap!
Saludos!
