Aquí dejo un humilde capitulo más. Expreso mi enorme admiración por todas/os aquellos que se toman un segundo para leer, comentar o lo que sea, de verdad, me dan mucho cariño. A partir de ahora vuelven las actualizaciones diarias por un tiempo al menos. Besototote y abrazo vitual.

Descargo: Una vez más declaro que Glee no me pertenece y también declaro que si me perteneciera en este momento estaría en Londres... ¿Estos chicos no saben que existen otras ciudades che?

Capitulo 36: "La pequeña casa de mis padres"

- ¿Estás segura de que es aquí Q? – Santana sólo veía una larga pared de altos arbustos que se separaba por un gigantesco portón negro.

- Estoy tratando de comunicarme con el número que me dio Rachel – contestó la rubia desde su asiento.

Desde que Rachel le ofreció la "pequeña casa de campo" de sus padres a la latina para que organizara su fiesta había pasado una semana, una semana en la que Quinn se replanteo varias y seguidas veces empezar a buscar nuevos amigos ¿Porqué? Preguntarán ustedes… Bueno por empezar apenas Santana se encargó de esparcir la noticia entres sus amigos, a Brittany no se le ocurrió mejor idea que alargar la estadía fuera de la ciudad por un par de días más, a lo que su prometida como siempre no se pudo resistir alegando que les haría bien un tiempo lejos del ajetreo de los preparativos de la boda y más aun lejos de sus respectivos padres que las estaban volviendo loca. Y por si esto fuera poco, sin que Quinn pudiera hacer algo al respecto, las otras dos parejas ya se habían sumado al entusiasmo de las mini vacaciones y tanto las futuras esposas como los Chang y Samcedes ya habían planeado todo un itinerario de viaje. Para cuando Quinn pudo frenar a sus amigos y mirar a su novia buscando algún tipo de autorización la morena lo único que dijo fue "Salgo un rato en la moto" para dejarlos a todos callados porque todos en el grupo sabían lo que eso se significaba, el salgo un rato en la moto era el equivalente a "Algo me esta jodiendo la vida, necesito estar sola". Para seguir agregando razones a favor del cambio de amigos, antes de que Rachel volviera, a Mike se le escapó lo del viaje frente a Beth haciendo que ya no fueran seis adultos entusiasmados, sino que también se le agregaba una niña que estuvo una hora o más arrodillada rogándole a su madre Quinn para que llamara a su padre y atrasará su viaje a Los Ángeles para después de que volvieran de sus cuatro días de vacaciones en la que la niña llamaba "la casa de sus abuelos". Y la frutilla del postre fue que la deportista entrara a la sala un minuto después justo cuando Santana y Sam sacaban las valijas de Quinn y empezaban a discutir sobre quien se quedaba con la más grande. Si Quinn definitivamente tenía que encontrar nuevos amigos. No tenían que ser adinerados, ni graciosos, ni lindos, ni nada en especial, simplemente tenían que saber cerrar sus bocotas, eso era lo único que la fotógrafa pedía.

Todo terminó en dos coches viajando a las afueras de New York, en uno de los cuales iba Quinn con el futuro matrimonio, su hija durmiendo y un perro muy pero muy inquieto. La rubia estaba preocupada porque el vuelo de su chica desde Minnesota se había demorado y la morena decidió que lo mejor iba a ser que se encontraran en el destino vacacional y ahora mismo estaban enfrente de un gran y lujoso portón preguntándose donde carajo habían llegado con las miles de indicaciones que Rachel les tuvo que dar.

- ¿Señora Wilson? – Quinn escuchó la voz de una mujer del otro lado de la línea y supuso que era la señora que le había indicado su novia – Soy Quinn Fabray… si, si la novia de Rachel… Eeee creo que nos hemos perdido porque… ¿Qué nos está viendo por la cámara? – La rubia empezó a inspeccionar la puerta hasta que dio con el aparato que supuso ella debía ser la cámara porque tenía una luz roja titilando – Bueno, lo esperamos – Miró a sus amigos – Ya nos habían visto por la cámara, su esposo está viniendo hacia acá – les informó.

- ¿Creen que podremos ver el lago? – preguntó Mercedes que ya en el camino había podido ver un lago rodeando el lugar a lo lejos.

- Yo lo único que espero es que no tengamos que compartir habitaciones porque tengo que aprovechar los últimos días de sexo que me quedan antes de que mis padres y mis suegros invadan mi casa – sólo dos semanas faltaban para su casamiento y Santana sabía que se le venía una prueba de fuego. Si aguantar a sus padres ya era toda una odisea, aguantar a sus padres Y a sus suegros era casi una misión imposible.

- Así tengamos que dormir en carpa, quiero estar lo más lejos de Santana y su deseo sexual – pedía Tina.

- Yo también, todavía no puedo superar lo de las últimas vacaciones – agregaba Mercedes.

- Oye eso fue sólo una vez y fue un sueño, no tenía control sobre mis manos. Pensaba que eras Brittany – se defendió la latina.

- Después de ese día nunca más pude mirarte de la misma forma – le dijo Sam.

- Ni yo. Si no te despertamos a tiempo por poco no empiezas a sobarte contra nuestras novias – lo apoyó Mike.

- Ustedes dos mejor se callan que todavía tienen el trasero de mi novia pegado en su retina – los acusó la abogada.

- No sabemos de que hablas – Mike se desentendía de la situación

- ¿No? ¿Me vas a negar que no se acuerdan del diminuto bikini amarillo de Brittany? – le preguntó.

- No era amarillo era celeste y…

-¡SAM! – lo retó su novia.

Antes de que Quinn pudiera hacerlos callar las puertas del portón se empezaron a abrir. Cuando terminó de abrirse lo único que los chicos veían era un camino asfaltado cuyo perímetro estaba perfectamente delineado con altos pinos y en ambos costados del camino solo se podía ver verde, kilómetros y kilómetros de campo adornado con todo tipo de árboles, arbustos, rosales, y todo tipo de otras plantas bien cuidadas - ¡BIENVENIDOS! – Los saludo un hombre que sonaba muy entusiasmado – Disculpen la demora. Pero el otro cuatriciclo no quería arrancar asíque me tuve que cambiar a este – el señor le daba unos golpecitos a el transporte en el que estaba sentado – Les podría haber abierto desde casa pero la señorita Rachel me pidió que por ser su primera vez los viniera a acompañar – contó el hombre mientras se bajaba de la moto y empezaba a caminar hasta el grupo

- Mucho gusto – la rubia estiró su mano para saludar al hombre - yo soy Quinn Fabray y usted debe ser…

– Jack Wilson. El afortunado cuidador de este maravilloso lugar – le estrechó la mano a Quinn – Aunque me pueden decir Jack solamente – les aclaró - Déjeme decirle Señorita Fabray…

- Llámeme Quinn por favor – le pidió la fotógrafa.

- Muy bien. Déjeme decirle Quinn que la Señorita Rachel no se equivoco cuando me dijo que usted era dueña de una belleza inhumana. Creo que las palabras exactas fueron "Jack cuando la veas vas a creer que hay vida en otro planetas, porque Quinn no es un ser humano es una Diosa que llegó a este mundo para conquistarlo con su belleza"- Recitó las palabras de la morena tal cual las había dicho. Demás está decir que el color rojo de Quinn duró hasta que el hombre saludó a todos sus amigos. – Pensé que la hija de la señorita Rachel venía con ustedes – dijo algo desilusionado – A mi esposa y a mi nos hacia mucha ilusión conocerla – explicó – Cuando no nos habla de usted, nos habla de ella – le contó.

- No se preocupe que la va a conocer – se apuró a decirle la madre – sólo que se quedo dormida en el coche – Era algo que le pasaba seguido.

- ¿Cuánto más tenemos que andar para llegar a la casa de los Berry? - le preguntó Santana interrumpiendo la conversación

El hombre miró a la latina desconcertado – No estoy seguro de entender lo que pregunta Señorita… – aprenderse tantos nombres de entrada no iba a ser fácil para el hombre mayor

- ¿Cuántas casas tenemos que pasar para llegar a la de Rachel? – rearmo su pregunta

- Eeee… Usted ya está en la casa… si es eso lo que pregunta – Todo este terreno es Berry – el hombre señaló el lugar con sus brazos. Los chicos se miraron entre ellos. - Si me acompañan los guíos hasta la residencia – El hombre se volvió a subir al cuatriciclo y esperó a que los chicos arrancaran los autos para empezar a guiarlos.

- Beth – Quinn trataba de despertar a su niña – cariño despierta – era casi imposible y si lo lograba luego tenía que lidiar todo el día con el mal humor de su hija definitivamente eso era algo heredado de Quinn

- ¡DIOS MIO Y TODO LOS SANTOS! – y lo que no pudo lograr la fotógrafa lo logró Santana con un grito, la pequeña se despertó de un salto.

- ¡SANTANA! – la reto su amiga que tuvo que ponerse a calmar a su hija.

- Lo siento Q… pero ¿has visto este lugar? ¡ES UNA PUTA MANSIÓN!– una vez que llegaron al final del camino asfaltado pudieron ver una enorme casa de dos plantas con un parque hermoso por todo su alrededor. En la parte oeste se podía ver una piscina y en el otro costado un muelle de madera como en las películas, que llevaba obviamente al lago

– TIENE SU PROPIO LAGO – apenas Santana estacionó el auto en el lugar que le indicó el Señor Wilson, Brittany salió corriendo hacía el agua, Puppy la siguió.

- ¡BRITT CUIDADO CON PUPPY! – Si le pasaba algo al perro su hija se moría.

- ¿Ya llegamos mamá? – al parecer Beth ya se había recuperado del susto.

- Eso parece cariño – le contestó su madre aun sorprendida.

- Esto tiene que ser una broma de Rachel – Mike aun estaba escéptico

- ¿Quinn estás segura que esta es la dirección? – Tina le sacaba el papel de las manos a su amiga y lo volvía a leer.

- ¿Algún problemas? – una señora mayor aparecía entre ellos – Marge Wilson, para servirles – se presentó.

- ¿Cómo le va Señora Wilson? No tenemos ningún problema es sólo que…

- Déjenme adivinar – Jack los alcanzaba – Rachel les dijo que esta era "la pequeña casita de sus padres" – los dijo muy seguro

Todos los chicos menos Brittany que estaba cerca del lago asintieron sin decir palabras. Los Wilson se miraron para luego comenzar a reírse.

- Les dije que esto era una broma – susurró Mike

- Discúlpenos… es que… así es como le decía el Señor Berry a este lugar "su pequeña casa de campo". Cada vez que venía alguien tenía la misma reacción que ustedes – explicaba la mujer – Pero déjenme decirles que esto que ven acá es todo de Rachel – anunció para luego prestarle atención a la niña que estaba arriba de su madre - Tu debes ser Beth – afirmó – Rachel nos ha hablado mucho de ti – apenas nombraron a su otra madre la pequeña sacó la cara del cuello de Quinn y miró a los señores.

- Hay un regalo para ti en el garaje – raro que no hubiera un regalo – Rachel hizo que lo comparamos para ti – contó el señor Wilson.

- ¿Puedo verlo? – le preguntó al hombre.

Pero Quinn fue más rápida – Ahora no cariño. Deja que nos muestren el lugar y después vamos a ver el regalo. Además Rachel me dijo que ustedes tienen un vuelo en unas horas ¿cierto? – al parecer los caseros aprovechaban que ocupaban la casa para tomarse vacaciones.

- Es cierto señorita Quinn – confirmó – Si nos acompañan les vamos a ir mostrando el lugar – la pareja mayor se adentró en la residencia y el grupo los siguió.

- DIOS MIO. ¿Dónde ESTÁ LA REINA DE INGLATERRA? ¿Dónde ESTAN BRAN O ANGELINA? ESTO ESTA DEL CARAJO – Santana no dejaba de sorprenderse por nada.

- Santana ¿puedes controlar tu vocabulario enfrente de mi hija? – le advirtió la rubia.

- Bueno como verán esta es la sala – señaló a su alrededor señalando el gran comedor – por allí está la cocina. Ya está equipada y lista con todo lo que la señorita Rachel nos dijo, pero si les llega a hacer falta algo, no muy lejos de aquí hay un lugar para comprar lo que sea – les explicó el hombre – en la parte de arriba hay nueve habitaciones disponibles. Los señores Berry solían traer invitados – aclaró ante la cara de los chicos - Hay dos habitaciones más pero están con llave, pueden ubicarse donde deseen – indicó la mujer – Y…

- PIDO LA HABITACION MAS LEJOS DE SANTANA – Mercedes salió corriendo para las escaleras seguida por Sam

- NOSOTROS TAMBIEN – Los siguió Tina y Mike

- ¡OIGAN NO! ¡YO QUIERO ELEGIR PRIMERO! – Santana corrió detrás de ellas.

- Discúlpenlos. Están emocionados – Quinn se avergonzaba del comportamiento de sus amigos.

- No se preocupe. Estamos muy contentos de poder volver a ver gente en esta casa – le dijo Marge con una sonrisa en su rostro.

- Beth cariño… porque no vas a elegir tu habitación así de paso controlas un poco a tus tíos – la artista necesitaba hacer unas preguntas.

La pequeña se bajo de su madre y corrió por las escaleras – Disculpen – respiró hondo – se que probablemente no deba preguntar, pero es que Rachel a estado muy extraña desde que nombró esta casa y yo quisiera saber…

- Usted quiere saber porque este lugar es tan importante para ella ¿no es así? – le preguntó Jack. Quinn lo confirmó con su cabeza.

El señor Wilson miró a su señora y ella lo apoyó – cuéntale cariño

- Desde que la señorita Rachel nació, pasaba todos los veranos aquí con sus padres. Los tres juntos. Dos semanas enteras. Y créame cuando le digo Quinn que nunca hemos visto una niña más feliz que Rachel en sus veranos aquí – el hombre tomó aire – Aquí dio sus primeros pasos, en ese lago aprendió a nadar, aprendió a andar en bicicleta, luego en moto…

- Ella y su padre pasaban horas arreglando coches o motos mientras la Señora Berry cantaba o repasaba sus líneas debajo de aquél árbol – Marge le señaló un sauce que se encontraba en una orilla del lago.

- El señor Berry mandó a instalar una cancha de básquet sólo porque pensaba que su hija iba a dejar de venir con ellos cuando fuera adolescente – el hombre seguía con su relato - Esta casa tiene los mejores recuerdos de esa familia – finalizó asegurándose de que Quinn entendiera el motivo del dolor de su novia – Mire – la llevó a una de las paredes de la sala que tenía colgando varias, por no decir muchas fotos, de la antigua familia – Esta es en una de las tantas fiestas que daban los señores aquí – Le mostró una foto en la que aparecían los padres de Rachel muy elegantes retando a una joven morena que no parecía tener más de diez años. La señorita Rachel sólo tenía permiso para quedarse hasta la media noche pero de alguna manera u otra siempre se las arreglaba para quedarse un rato más – Quinn se reía por lo familiar de la escena que ella vive con su hija.

- Cuando nos avisó que iba a volver, con Jack pensamos que nos estaban haciendo una broma – le contó la mujer.

- ¿No viene desde la muerte de sus padres? – Quinn estaba segura de saber la respuesta.

- Exacto – asintió el hombre – Pero nos llama todos los fines de semana. Nosotros le tenemos un gran cariño – agregó el hombre – Es una pena que no podamos verla… Pero ayer vimos su partido y ahora entendemos porque fue uno de los peores que jugó – a la morena la había afectado el potencial retorno a su casa de verano.

- Ella me pidió que les diera esto – Quinn les dio un sobre – son sus pasajes y un dinero extra – explicó.

- O no no, eso no es necesario – La mujer rechazo el dinero – Demasiado nos paga ya – se negó nuevamente.

Quinn rió. Su novia le había advertido que la pareja iba a rechazar el dinero – Me dijo que sino lo aceptaban ella misma se iba a encargar de patear sus viejos traseros. Y solo estoy citando las palabras de mi novia – aclaró rápidamente

Los mayores empezaron a reírse y terminaron aceptando todo el sobre justo cuando se les unía el resto de la gente – Bueno Marge ¿Nos falta decirles algo? – le preguntó repasando la lista mental de tareas.

- Los cuatriciclos estás a sus disposición en el garaje excepto el que parece roto y el organizador de la fiesta viene esta tarde alrededor de las seis, es el mismo que hacía las fiestas de los Señores Berry – agregó la Señora – creo que nada más – pensó - ¡O si claro! – Recordó algo importante – Señorita Quinn esta son las dos llaves de las habitaciones principales –le entregó un manojo de llaves - Creo que es mejor que las tenga usted – le guiño el ojo. Esas eran las habitaciones que antes ocupaban los padres de Rachel y ella misma cuando era chica – Si la señorita Rachel pregunta, está todo tal cual lo dejaron – terminó de decir.

- Bueno creo que es hora de irnos – anunció Jack agarrando la mano de su esposa – Espero que encuentren satisfactoria su estancia en "esta pequeña casa", fue un gusto conocerlos – saludo.

- Por favor háganle llegar nuestros saludos a Rachel – pidió antes de irse Marge.

- ¡HASTA LUEGO! – saludaron a coro a la dulce pareja

Quinn respiró hondo y dio un vistazo general por la sala y a las distintas fotos que adornaban las paredes. Inmediatamente una llamó su atención. Una mujer y un hombre sostenían a un bebe que no parecía ni siquiera tener un año. Quinn sonrío ante la imagen de bebe de su novia – Tienes que ser fuerte por ella Quinn. Tienes que ayudarla – se susurró a si misma - ¿Dónde está Beth? – le preguntó a sus amigos que ya estaban desparramados por distintas partes de la cocina preparando el desayuno, habían viajado muy temprano.

- ¿Te suena la palabra regalo Q? – Le contestó rápido Santana que ya había visto a su sobrina escabullirse para afuera – Yo que tu iría rápido, conociendo al bomboncito lo más probable es que haya traído un hipopótamo de verdad y lo tenga en un tanque – le advirtió desde la cocina.

- Yo también quiero ver el hipopótamo Sanny – decía la bailarina entrando a desayunar

- Ojala que a este no le ponga nueve – agregó Mike

- ¿Puedo elegir el nombre? Puede ser algo genial como Hipzilla – Inventaba Sam

- ¡YAAA! POR EL AMOR DE DIOS PUEDEN DEJAR DE DECIR PAVADAS - ¿Cuántos años te dan de cárcel por el asesinato de cuatro personas? – Rachel sería incapaz de regalarle un animal vivo a mi hija – Todos la miraron – Bueno tal vez si sea capaz… pero no un hipopótamo y no quiero hablar mas del tema. Puppy vamos a buscar a Beth… antes de que se tire al tanque a nadar con el animal – se dijo bien bajito para si misma.

-¡BETH! – Llamaba Quinn mientras se iba acercando al garaje. El cachorro ladraba - ¡BETH! ¡A DESAYUNAR! – probó tentándola con comida. Apenas estuvo lo suficientemente cerca pudo ver la puerta abierta del lugar y decidió correr el poco trecho que le quedaba – DIOS MIO… ¡BETH NO SE TE OCURRA METERTE AL TANQUE! – parece que sus amigos la había convencido. Se frenó cuando llegó a la entrada y… - ¡ZUMMMMMM! – su hija salía a toda velocidad subida en un cuatriciclo que tenía un moño rojo gigante.

-¡MAMAAAAAAA! ¡NO SE FRENAAARRR! – Pedía auxilio la pequeña que se dirigía derecho al lago.

- ¡DOBLA CARIÑO DOBLA! – Le gritaba su madre, logrando que la pequeña le hiciera caso – ¡PISA EL FRENO! – su madre trataba de ayudarla, lo único que consiguió fue una replica de su mirada asesina departe de su hija, o al menos eso es lo que alcanzó a ver cuando pasó por su lado.

- ¡NO TIENE PEDAL! – la pobre niña ahora estaba haciendo un circulo alrededor de su madre.

- ¿PERO QUE DEMONIOS ESTA PASANDO ACA? ¿PORQUE TANTO GRITO? – Santana llegaba corriendo

- ¡CUIDADO! – Santana se tuvo que hacer rápidamente a un costado antes de morir aplastada por su sobrina.

- ¿Qué ESTÁN HACIENDO? – le preguntó.

- Pues que a tu sobrina se le ocurrió la brillante idea de subirse a esa cosa y ahora no sabe como carajo frenarla – le informó Quinn

- ¿Ya probó pisando el pedal del freno? – otra más.

- No tiene pedal Santana – el muerto se ríe del degollado

- Oye… ¿Ya viste las camas?... son enormes…Apuesto que la de la habitación principal es la mejor – la latina notó la cara de preocupada de su amiga - ¿Qué pasa Q? – preguntó.

- Tengo miedo San – le contestó - ¿Y si no fue la mejor decisión haber insistido para venir? ¡Mira la hora! – Se señaló el reloj de su muñeca – Ya debería estar acá y probablemente esté en algún lugar esquivando este momento – explicaba con conocimiento de causa mientras su hija seguía girando alrededor de ellas

- Mira Q, yo no soy psicóloga ni nada que se le parezca pero creo que esto es algo que el bomboncito tiene que hacer – afirmó la latina – Que su casa es GENIAL para la fiesta… si bueno, eso es secundario. Que su casa me va a hacer la nueva socia del estudio… si bueno, eso también es secundario. Que la cama de su casa va a hacer que Brittany y yo tengamos todo el sexo suficiente para recargar energías y aguantar a nuestros padres… es secundario. Que su casa…

- YA ENTENDI SAN. TE GUSTA LA CASA – si no la frenaba era capaz de seguir hasta que a su hija se le acabara el tanque de gasolina.

- Lo que quiero decir es que es hora de que Rachel afronte su pasado. Y que mejor que lo haga con su novia, con su hija y con sus amigos a su lado – tenía un buen punto – Quizás le cueste entrar por el portón, pero en el momento que lo haga vamos a estar a su lado para que cruce las demás puertas – finalizó.

- Por supuesto S, por supuesto. Es sólo que no me gusta verla sufrir. Ver triste a Rachel es como ver herido a superman, prácticamente imposible, pero cuando pasa lo único que quieres hacer es ayudarla… ¡Dios Mio! ¿Acaso acabo de citar a un superhéroe? – preguntó anonadada.

- ¿Qué pasa Q? ¿Parece que de tanto fregarte con el bomboncito te estás contagiando? – bromea su amiga.

- ¡ME ESTOY MAREANDO! – Parece que el cangurito no iba aguantar por mucho tiempo.

- ¿Tienes alguna idea? – le preguntó Quinn a la abogada.

- Solo una… ¡OYE BETH! – La llamó – ¿POR QUE NO HACES UNO DE ESOS SÚPER SALTOS? – brillante idea Santana.

- ¿Y DEJO LA MOTO? – preguntó

- ¿SE TE OCURRE OTRA IDEA MEJOR? – le preguntó su tía.

Ambas mujeres siguieron la acción. Tres segundos después la pequeña pegaba un salto y caía acolchonada por el alto césped. Por supuesto el cuatriciclo siguió de largo hasta frenarse contra un alto pino que decoraba el jardín. Mucho no le duró el regalo a la niña.

- Creo que regalarle un hipopótamo hubiera sido mas seguro que eso – dijo Santana apenas llegaba a ayudar a su sobrina.

- Sin duda alguna – Quinn la apoyo.

- ¿UN HIPOPOTAMO? ¿Dónde? – al parecer Beth ya se había recuperado del golpe.

En la cocina – Un rato después del "accidente sobre ruedas"

- Beth tienes que comer – Quinn llevaba largo rato insistiéndole a su hija para que desayunara.

- Voy a esperar a mami Rach – le repitió por quinta vez a su madre la niña que estaba contra su silla apoyada en el respaldo.

- Puedes sentarte arriba mío si quieres – le ofreció Tina. No supo cual de todas las miradas asesinas fue la que impactó primero – Bueno sólo quería ayudar – Se defendió.

- ¿Alguien está escuchando el mismo ruido que yo? – preguntó al grupo Sam.

- Si, es como un zumbido – Mercedes también lo escuchaba.

- ¡ES REACHIE! – gritó Brittany. Sus amigos miraron para todas partes pero no veían a la deportista.

- ¿De que hablas Britt Britt? – le preguntó su novia

- Es Rachel... en la camarita – señaló a un aparato con varios botones y una pantalla miniatura que estaba sobre la pared.

- Es cierto – confirmó Mike que era el más cerca de la imagen.

-¿Qué esperas? ¡Ábrele! – ordenó Santana

- ¿Qué botón es? – preguntó. Todos se miraron entre ellos.

- Prueba con todos – No se si sea tan buena idea

Segundos después sonaba el celular de Quinn – Hola cariño – era Rachel obviamente – Si si te estamos viendo pero es que… el primero – Mike apretó el botón - Esta bien… ¿Quieres que vaya por ti con el auto? – La verdad que era un poco largo el camino – Bueno pero no te demores que tienes a dos rubias desesperadas por ti – le decía sonriente.

- ¡TRES! – Britt se sumaba mientras Quinn giraba los ojos y cortaba su llamada.

- ¿Vienes conmigo Beth? – no hizo ni falta insistirle. Las dos Fabray y Puppy fueron a esperar a su persona favorita al fin del camino.