Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Edward's Eternal, yo sólo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Edward's Eternal, I just translate.
Gracias a Isa por revisar y corregir este capítulo.
Capítulo 36
—Cuéntame de mi anillo.
Edward sonrió al llevarse mi mano a sus labios, besó suavemente mis dedos.
—Lo vi en una tienda de antigüedades antes de Navidad. Recordé que una vez dijiste que te gustaban los diamantes como acentos, pero que las piedras de colores eran tus favoritas. El azul me recordó a tus ojos y supe que te encantaría. Me lo habían apartado.
Sonreí.
—¿Durante todo este tiempo?
Asintió.
—Si no hubiera sido demasiado pronto te lo habría dado en Navidad. Pero esperé. Llevé a Alice para enseñárselo y dijo que era perfecto.
—Lo es.
Se acercó más y pasó su brazo sobre mi cintura al acurrucarnos. Ya todos se habían ido, los niños estaban dormidos y la casa en silencio. Esta noche había habido mucho para celebrar y todos se habían ido con buenos ánimos. Pero ahora sólo éramos Edward y yo, y estaba en mi lugar favorito de todo el mundo: en nuestra cama y en sus brazos. Me sonrió cálidamente.
—¿Te sorprendiste?
—Completamente.
—Yo estaba nervioso.
—Sí, lo estabas. Pensé que era porque estabas preocupado por Emmett y las cosas de la adopción. —Alcé la cabeza y fruncí el ceño—. De verdad no pensaste que te iba a decir que no, ¿o sí?
—En realidad no. Sólo estaba… preocupado de que no fuera lo suficientemente romántico o privado. Quería compartirlo con nuestra familia; mantener involucrados a los niños.
—Fue perfecto, Edward. Fue tan nosotros. Me encantó. —Bajé la voz—. Te amo.
Su boca bajó a la mía y me premió con uno de sus intensamente tiernos y dulces besos que me dejó sin aliento. Se apartó, hablando en voz baja.
—¿Pronto, Bella? ¿Te casarías conmigo pronto?
—Sí.
—¿Quieres una boda grande?
—No.
—¿La siguiente semana entonces?
Me reí suavemente ante su ansiedad y acuné su mejilla.
—Necesito un poco de tiempo más. ¿Qué te parece el siguiente mes?
Su sonrisa fue brillante.
—¿De verdad?
Asentí.
—Hecho.
—De acuerdo entonces, hablaré con Alice y haremos un plan.
Me acercó más, su mano pasaba gentilmente sobre mi creciente bultito, y su voz sonó incrédula.
—En un mes seremos una familia de verdad. Los Cullen.
Me gustaba cómo sonaba eso, mucho.
*()*
—Bella, ¿estás segura?
Alcé la vista de la pantalla de la computadora hacia la expresión preocupada de Edward.
—Sí. ¿Por qué, tú no?
—Sé que tenemos que mantenerlo dentro del presupuesto, pero podríamos hacer algo más… elaborado, ¿si quieres? —Sus dedos golpetearon sin descanso en la mesa al mirar sobre mi hombro.
Sonriendo, lo jalé para sentarse junto a mí.
—Edward. Esto es lo que quiero. Tú, yo y nuestra familia. Una ceremonia tranquila. Luego, después, una encantadora comida, aquí, con nuestros amigos. Simple.
—Quiero que tengas todo, Bella. —Su mano bajó por la creciente redondez de mi estómago—. Sé que no lo hemos hecho en orden, pero todavía podemos tener una boda más grande con todas las… cosas… que les gustan a las mujeres. No quiero que te prives de nada.
Me reí suavemente.
—Te tendré a ti y a los niños. Celebraremos con nuestros amigos en nuestra casa. No me privaré de nada. ¿Qué más podría querer?
—¿Un vestido bonito?
—Hecho. Alice y yo lo redujimos a un lugar y tres vestidos. Lo decidiremos este fin de semana.
—¿Flores?
—Demetri nos va a ayudar con eso. Tiene muchos contactos con su negocio de comidas. Tu mamá también está ayudando con eso.
Todos estaban cooperando. Parecía que la protección de Edward era una característica de familia. Nadie quería que yo hiciera muchas cosas o me estresara de más. Todos me hacían sonreír con su cariñoso comportamiento.
Agarré la mano de Edward, apretándola para tranquilizarlo.
—Tengo todo lo que quiero, Edward. Es un día para celebrar, no para estresarnos. —Le sonreí—. Al final de todo; te tendré a ti. Podré quedarme contigo. Y con Emmett. Los cuatro seremos una familia. Es todo lo que quiero.
La boca de Edward chocó contra la mía, su lengua buscaba y se enredaba con la mía en un golpe de pasión. Gimió bajo en mi boca al besarme profundamente, antes de suavizar sus labios y acariciar los míos.
—Te amo, Bella —susurró contra mis labios—. También podré quedarme contigo. Jamás te dejaré ir.
—Entonces nuestra boda será perfecta.
Sus ojos brillaron con felicidad.
—Perfecta.
*()*
Emmett y Jake miraron nerviosamente por la habitación y les sonreí para darles ánimos.
—¿Va a doler, mamá?
—No, Jake, lo prometo. La señorita va a usar una herramienta especial que parece una vara para ver al bebé. Como unos rayos-x especiales, sólo que ustedes lo verán en la pantalla mientras ella lo hace. No me dolerá en absoluto.
—¿Y entonces sabremos por seguro que es niña?
Edward se rio entre dientes.
—Síp. Por seguro.
Gemí.
—Eso esperamos. A veces se tarda un poco más. Y recuerden que puede ser niño.
Sus tres cabezas se sacudieron con un resuelto "no".
Tenía que admirar su tenacidad. Todos estaban determinados en que era niña. Incluso Esme se refería al bebé como su nieta.
El técnico entró, sonriéndonos. Se sentó y se presentó como "Jane", luego preparó todo. Edward y los niños se apartaron de su camino; Edward estaba detrás de los niños con una mano en cada hombro. Les explicó en voz baja lo que estaba pasando mientras yo hablaba con Jane. Él estaba prácticamente vibrando de emoción al ver finalmente el ultrasonido, y ladeó el cuello para ver mejor cuando Jane comenzó el procedimiento. Riendo, ella les dijo que se acercaran y señaló unas cosas en el monitor, siguiendo con las explicaciones de Edward. Edward estiró el brazo para agarrar mi mano cuando el sonido del latido del corazón del bebé llenó la habitación, sus ojos se llenaron de emoción. Los ojos de los niños se agrandaron cuando vieron el monitor y escucharon el rápido ruido. Sentí que mis propios ojos se llenaron de lágrimas cuando nos informó que todo estaba perfecto. Pausó antes de preguntar si queríamos saber el sexo del bebé.
—¿Puedes verlo?
—Perfectamente.
Inhalé profundamente.
—Sí, por favor.
Les sonrió a los niños.
—Chicos, van a tener… una hermanita.
Estoy segura que lo que pasó después fue la reacción más ruidosa ante esas noticias que ella había escuchado jamás. Jake y Emmett soltaron ruidosos "whoops" mientras Edward chocaba los cinco con ellos con una enorme sonrisa y su propio "¡demonios sí!" antes de agacharse y besarme con fuerza. Miré su ligeramente sorprendida cara con una disculpa.
—Perdón, tenían sus esperanzas puestas en una niña.
Sacudió la cabeza y se rio complacida, dándome una toalla para limpiarme el gel.
—Puedo verlo. No se disculpe; es agradable ver que las noticias son tomadas en una… manera tan entusiasta. —Sonriendo, le dio las fotos del ultrasonido a Edward, nos felicitó y dijo que luego nos volveríamos a ver.
Me senté para ser inmediatamente sumergida en un abrazo grupal. Sentí la mano grande de Edward posarse con gentileza sobre mi estómago y me sonrió. Por mucho que supiera que, sin importar nada, él amaría al bebé, me hacía feliz ver lo emocionado que estaba al saber que íbamos a tener una hija. Cerré los ojos y me recargué en él al sentir la tranquilidad fluir a través de mí.
Se giró hacia los niños.
—¿Por qué no van con la abuela y el abuelo para enseñarles la foto de su nueva hermana? Mamá y yo saldremos en un minuto.
Sonriendo, y cada uno agarrando una foto, se fueron. Antes de que la puerta se cerrara detrás de ellos yo ya estaba siendo jalada a los brazos de Edward, y rápidamente enterró la cara en mi cuello. Por unos largos momentos me sostuvo cerca, permaneciendo callado. Luego se apartó y dejó pequeños y dulces besos en mi cara y labios antes de besarme profundamente.
—Gracias, Bella —susurró contra mis labios, su voz sonó casi reverente. Luego se dejó caer de rodillas, sus labios rozando suavemente mi estómago. Como había pasado cada día desde que descubrió que estaba embarazada, podía escuchar el bajo y tierno murmuro de su voz al hablar con nuestra hija. Mis ojos se llenaron con lágrimas ante el timbre dolorosamente dulce de su voz al susurrarle sus pensamientos. Moviéndose hacia atrás, encontró mis ojos con los suyos llenos de lágrimas.
—Ya la amo tanto, Bella. No puedo esperar para cargarla.
Acuné su mejilla, limpiando la lágrima que caía lentamente por su rostro.
—Pronto, Edward. En unos meses podrás cargarla.
Asintió y besó de nuevo mi estómago.
—Tú quédate ahí, bebita. Mami te mantendrá calientita hasta que estés lista. Te estaré esperando.
Mi corazón se apretujó ante sus dulces palabras.
Se puso de pie y me besó de nuevo.
—Vamos por nuestros niños y llevémoslos por un helado. —Sonrió—. Si los dejamos por más tiempo con mamá y papá, ella ya tendrá nombre antes de que nosotros podamos opinar.
Me reí sabiendo que podría ser verdad. Las listas en casa crecían cada semana y ahora que sabíamos por seguro que era niña, todos aclamarían por ayudar a escoger.
—Bien, papi. Vamos. Tu hija quiere helado.
Eso me hizo ganarme otro dulce beso.
—Apenas puedo esperar hasta que ella me diga así.
Me reí al subirme los pantalones.
—Eso será hasta dentro de un tiempo, Edward.
Sonrió al envolver un brazo alrededor de mi cintura.
—Nah. He estado practicando con ella. Sé que está ahí absorbiendo todo.
Agarré mi bolsa, todavía estaba riendo. Por la forma en que él mantenía conversaciones con mi estómago, no me sorprendería.
*()*
—Bella, te ves… perfecta.
Sonreí a mi reflejo. Mi vestido era simple; blanco, vaporoso y llegaba justo debajo de mis rodillas. Alice había agregado una banda de un profundo azul que hacia juego con su vestido y que se mantenía con el tema que habíamos construido alrededor de mi anillo.
—Te ves encantadora, Alice. No pude haber hecho todo esto sin tu ayuda. Gracias.
Apretó mi hombro.
—¿Nerviosa?
Negué con la cabeza.
—Ni en lo más mínimo. Sé que Edward y los niños están aquí; puedo escucharlos. Nada más importa.
Se rio entre dientes.
—Todos están… muy emocionados. —Sus ojos se suavizaron—. Especialmente Edward. Lo has hecho tan feliz, Bella. Nunca lo había visto tan… contento.
—Él cambió nuestras vidas, Alice. Yo tampoco había estado tan feliz como ahora. —Pasé las manos sobre mi redondeado estómago—. Quiero que hoy celebremos lo que tenemos, juntos, como familia.
Alice me dio el pequeño ramo de flores atado con un moño que combinaba con mi banda.
—No creo que eso vaya a ser un problema. Por la forma en que ha estado sonriendo últimamente, ya ha estado celebrando. —Su sonrisa creció—. Y yo te gano a ti como hermana. Así que también estoy muy feliz.
Sonó un golpe en la puerta y Jasper asomó la cabeza.
—Estamos listos. —Sonrió—. ¿Lista para hacer esto?
Asentí. Estaba más que lista.
La puerta se abrió más y Jake entró, sonriendo enormemente y viéndose demasiado maduro en su camisa de botones y pantalones oscuros. Él me iba a llevar por el pasillo, y tanto él como Emmett estarían junto a Edward y a mí cuando tomáramos nuestros votos. Jasper y Alice eran nuestros testigos de verdad, pero habíamos alterado ligeramente la ceremonia para incluir a nuestros dos niños.
—Te ves tan guapo, Jake.
Tiró de la corbata azul que Alice había insistido en que él y Emmett usaran.
—Esto pica, mamá.
Me reí entre dientes y besé su cabeza, susurrando suavemente en su oído.
—Puedes quitártela en cuanto terminen de tomar las fotos, ¿de acuerdo?
Me sonrió.
—Edward dijo lo mismo —confesó—. Pero dice que él se va a quedar con la suya puesta porque es un día especial.
—Así es.
—Puedo manejarlo, mamá.
Contuve mi sonrisa. Lo manejaría porque Edward lo estaba haciendo. Él adoraba a su nuevo papá.
Le peine el cabello detrás de la oreja.
—¿Estás listo, cariño?
Se irguió más.
—Síp. Edward dice que hoy tengo el trabajo más importante de todos.
—Eso dijo, ¿eh?
—Dijo que era mi trabajo llevarte hasta él y luego él te cuidaría a partir de ahí —pausó—. Dijo que ahora él nos cuidaría a todos, mamá.
Mi corazón se apretó.
—Lo hará, Jake. Y nosotros lo cuidaremos a él. Porque eso hacen las familias.
Sonrió.
—Vamos entonces, mamá. Edward nos espera.
Pasé mi brazo por el suyo; de repente quería correr, no caminar.
Edward nos estaba esperando.
*()*
El juez sonrió.
—Ahora los declaro marido y mujer. —Se giró hacia Edward—. Puede besar a su novia.
Edward se agachó con una sonrisa en su boca.
—Mía —susurró. Sus labios fueron suaves y adoradores al encontrarse con los míos. Su beso; dulce, posesivo y demasiado corto. Pero sus ojos estaban brillando con alegría, su cara radiaba felicidad cuando se apartó—. Continuará, señora Cullen —murmuró con uno de sus descarados guiños.
Nos giramos hacia nuestros invitados justo cuando el juez hablo de nuevo, cambiando el saludo usual para incluir a nuestros niños.
—Queridos invitados, es un placer presentarles a la familia Cullen.
Edward y yo unimos nuestras manos y envolvimos un brazo alrededor del niño que teníamos más cerca cada uno, luego caminamos hacia la parte trasera de la habitación, donde nos esperaban los invitados para saludarnos. Jake y Emmett estaban sonriendo enormemente, les encantaba el hecho de que ahora estábamos casados y éramos una familia completa.
Edward me miró, su brazo estaba envuelto posesivamente alrededor de mi cintura, su sonrisa era deslumbrante.
—¿Estás bien, mi linda esposa?
Le sonreí; me encantó que usara esa palabra.
—Estoy perfecta, Edward.
Su sonrisa creció.
—Sí, lo estás.
Me reí ante su parcial opinión.
—Me refiero a que estoy bien —pausé y le sonreí por debajo de mis pestañas—, esposo mío.
Sus ojos se oscurecieron instantemente y bajó la cabeza, capturando mis labios en un feroz beso. Junto a nosotros, los niños gimieron.
—Papá —siseó Jake—, la gente está viendo.
Edward estaba sonriendo cuando se separó, no estaba arrepentido en lo más mínimo. Despeinó el cabello de Jake.
—Los días de boda están llenos de besos de película, Jake. Todo el día. Es como… —pausó y me guiñó—, una regla. Tengo que hacerlo.
Ambos niños rodaron los ojos.
Edward volvió a agacharse, sus labios acariciaron gentilmente los míos.
—Planeo una vida de besos de película con usted, señora Cullen.
Lo miré cálidamente, imágenes de nuestro futuro llenaron mi cabeza. Edward siempre junto a mí. Su amor y risa llenando nuestro hogar. Nuestra nueva hija. Los chicos creciendo y más niños llegando. Años de estar juntos. Años de nosotros. Risas, lágrimas, felicidad. Besos de película.
Edward.
Toda una vida.
Estaba bien con eso.
¡Es niña!
3 capítulos más, chicas.
Espero que les haya gustado, ¡gracias por sus comentarios, alertas y favoritos!
Nos leemos el viernes ;)
