Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.

Él casi a terminado por mostrarles su motivos de venganza y su razón de lucha, ahora el castigo a los Olimpicos apenas empieza, ni Zeus sera capaz de salvarse de el.

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Una última vez

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Ha sabiendas que sus hermanos tenían la intensión de gobernar a la tierra pero en su interior algo le decía que no era verdad, que esos cosmos que había sentido no eran de ellos Zeus se negó a creer en que éstos estaban en problemas, sabía que se equivocaba al pensar de esa manera pero era incapaz de aceptarlo, solo en su ser había ira y rencor hacia el par, solo por el hecho de que ellos eran venerados por encima suyo, su ego no lo soportaba.

La maldad de su ser pesaba más que su sentir hacia los suyos, sabía que no hacia bien al dejar a los otros en manos de aquellos que se hacían llamar sus confidentes, pero ¿Acaso se habían vuelto en su contra? ¿Acaso buscaban derrocarle? ¡Imposible! ¡Jamás lo permitiría! No, aunque le doliera ya había hecho suficiente por ellos, Athena se encargaría de ello, si ella quería mantenerlos al margen ya era asunto de ella, él se deslindaba de todo lo que tuviera que ver con ellos.

Maldiciendo para sí su suerte y la desdicha de sus hermanos el Dios llevaba empuñadas aquellas gemas que conformaban la Gema de la Trinidad, ¡Maldita la hora en que surgió! ¡Maldita Trinidad! La cual lejos de unirlos les separó pensó el rubio, si la destruyera tal vez podría destruir el vínculo que le unía a los otros, encerrándola en sus manos pretendió usar su cosmos y con ella destruirlas cual fue su sorpresa cuando abrió su puño y las encontró intactas, enfurecido las arrojo al suelo, colérico invoco uno de sus rayos con el cual las ataco, un haz de luz incandescente cubrió el lugar pero de igual manera las gemas seguían intactas, ¡Maldición! No podía destruirlas, entonces opto por otro plan encerrarlas en un lugar lejano para así nunca más volverlas a ver.

Lo que el Dios no sabía era que el haz de luz no había sido provocado por el impacto de su rayo sobre las gemas si no que alguien más había intervenido dejando un señuelo mientras que las verdaderas serian protegidas por esa persona con la esperanza de que algún día fuera un lazo de unión.

Más tarde el Traidor las buscaría con la intención de usarlas a su favor, como un instrumento de venganza, con ellas pretendería sellar una era y darle un inicio a otra.

Mientras que uno pensaría por la eternidad que había encerrado ese lazo que tenía con sus hermanos y el otro creería que tenía en su poder el fin de los Dioses, ¡Qué ingenuos! Solo esa persona conocía la verdad, solo ella tenía en su poder la original.

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Con esa última imagen finaliza las escenas que Él les ha mostrado, Deméter y Hestia bajan su mirada, por su parte Zeus aprieta los puños dejando salir una lagrima de nostalgia, le duele recordar esa época, donde perdió a sus hermanos, pero aún más le duele el saber cuán cruel ha sido el destino de los hijos de Cronos, se siente culpable pues siempre supo lo que sucedía con sus hermanos, solo que al dejarse llevar por el rencor poco le importo lo que fuera de ellos, y es ahora que comprende su error, una vez más su hermano es manipulado.

Por su lado el resto de las Deidades se miran un tanto sorprendidos por lo que acaban de ver, Artemisa llora al pensar en Apolo, jurándose a sí misma que cuando vuelva a ver a su querido hermano jamás le dejara solo, a la vez que piensa en su hermana Athena, ahora comprende el arduo trabajo que se le ha dado al ser ella la que carga en sus hombros la dura tarea de proteger a la Tierra.

Hefestos, Hermes y Afrodita piensan en el ¿En qué momento pesó más e lado oscuro de Zeus? ¿Seguirían juntos los tres si Zeus nunca hubiese cambiado? ¿Sería una época de paz?

Él por su parte se deleita al ver tan abatidos a los Dioses, sonriendo con sarna el pelirrojo se concentra en Hades y Zeus, mientas que para sus adentros se cuestiona si en verdad lo que están demostrando los Olimpicos son sentimientos, en verdad sienten, niega con su cabeza por esos pensamientos pues se supone que la diferencia entre un Dios y un mortal es que los primeros no tienen la capacidad de sentir algo mientras que los segundos han sido bendecidos con esa capacidad.

-No es irónico-con cierta sinceridad en su voz él comienza a hablar dirigiéndose al rubio-al final todo vuelve a su inicio.

-¿De qué hablas?-melancólico y adolorido Hermes toma la palabra.

Pero ante de que él responda al cuestionamiento del otro es interrumpido por la Diosa de la agricultura quién colérica se acerca él, aunque su rostro este bañado en lágrimas le mira fiera y sin remordimiento alguno ante lo que dirá.

-Si tú fuiste testigo de todo lo que ha pasado ¿Por qué no hiciste algo? ¡Él era tu amigo! ¡Él te estimaba! ¡Lo dejaste en las garras de esos!¡Eres un maldito!-hecha toda una fiera la Diosa trata de acercarse más para golpearlo, al descubrir sus intenciones Yumiko se interpone, pues ninguno de sus Generales permitirán que alguien le vuelva a herir-¡Te jactaste de ser su amigo! ¡Eres despreciable!-tratando de esquivar al General Deméter lanza manotazos al aire con la esperanza de que alguno de en él.

Guardando silencio por un instante él parece meditar lo dicho por la Diosa, cabizbajo por un instante esconde su mirada detrás de su larga cabellera que ha cubierto su rostro, gracias a la intervención del aire, que junto con la lluvia no ha cesado los Dioses creen que las palabras de ella han dado en un punto débil ya que él no dicho nada, ¡qué equivocados están! Alzando su mirada iracunda y agresiva el Traidor le pide a su General que se aparte, el cual se niega, pero con una mirada asesina que le dedica su Señor éste obedece.

-Tú, ¿te atreves a juzgarme?-palabras llenas de odio le reprochan a la mujer-Tú que le has hecho igual o más daño que Zeus-mirándola despectivamente y con aires de superioridad encara a la mujer y sus acusaciones-Tú que lo haz despreciado desde que tu hija amada le ha tomado por esposo, tú que no hiciste nada ante su destierro, tú que lo querías muerto desde la primera vez que enfrento a Athena por su delito-con cada oración que él pronuncia Deméter se siente avergonzada por cada una de ellas pues sabe que son verdad-Tú que de amarlo por ser tu hermano y el único que se parece a ella-La Diosa odiándolo con todo su ser por si quiera osar mencionarla a ella, una furia recorre su ser, sin pensarlo si quiera la mujer se abalanza contra él, golpeándolo con sus puños-Llegaste a odiarle o tal vez a envidiarle pues jamás serás como él-tomándola por sus hombros la obliga a que le mire y serio mira al resto-No eres nadie para criticarme-arrojándola con ira lejos de él mira a Hestia quien corre a socorrerla.

-Tienes razón- Hestia dándole la espalda mientras ayuda a Deméter le habla-No somos quienes, pero aun así debiste salvarlo, a él y a Poseidón de aquellos que bajo su nombre han hecho y deshecho según su voluntad, tú que tu único deber era guiarnos no juzgarnos, te equivocaste-poniéndose de pie ambas Diosas caminan hacia Zeus para después la Diosa del Fuego Hogareño fijar la vista en él-Dejaste de ser aquel al cual El Niño Bonito y Gotita veían como al Principito – una sonrisa melancólica surca el rostro de la mujer mientras que él le mira con desprecio por recordarle aquella época- En el momento en que más te necesitaban los abandonaste, no sé porque y tal vez no quiera saberlo pero aun así eres un cobarde por dejarles, ellos confiaban en ti-de una manera magistral y sublime la mujer con sus palabras calmas logra lo imposible, alteran al Traidor quien tratando de disimular su pesar, sonríe con sarna para después ordenarles a sus Generales que les ataquen una vez más.

Logrando ignorar sus sentimientos él se concentra en observar como los suyos disfrutan la pelea mientras que lucha interiormente por olvidar esas palabras tan acertadas y a la vez tan equivocadas.

Adoloridos y en el suelo las Deidades sucias, mojadas y heridas tratan de levantarse, ya no pueden seguir pero aun así Hestia tiene que abogar por alguien más, ya que esa persona no merecer ser parte de una venganza contra el Olimpo, pues su único pecado ha sido ser un mortal de corazón puro.

-Si tu deseo es acabar con los Dioses del Olimpo, entonces ¿Por qué involucras a seres inocentes?-Hestia dedicándole una mirada asesina comienza a acercarse al ojiverde, ignorando su dolor.

-Desde la era del mito han usado como viles juguetes a los humanos, luchando por ustedes éstos han muerto por su ingenuidad, por seguirlos a ustedes, que lejos de lograr la paz que ellos tanto anhelan solo traen consigo desgracias- con la mirada clavada en el horizonte Él relata con pesar lo que ha visto a través de los siglos-Así que no soy yo quien ha involucrado a inocentes en Guerras tontas-serio pero a la vez severo con su mirada reprocha la actitud de la Diosa.

-Tal vez en eso tengas razón, pero así como lo has dicho, ellos luchan por su fe en su Dios-con una sonrisa triste la Diosa del fuego hogareño acaricia la mejilla de Hades-este niño no tiene porque pagar por nuestros delitos, tú lo has dicho, su alma pura lo convirtió en el juguete de aquellos que bajo el nombre Hades han iniciado guerras, no lo conviertas en el tuyo también-dejos de tristeza en su voz provocan que él sonría con cinismo lo que les da mala espina al resto de los Dioses.

-Estúpida-con un simple movimiento de su mano el Traidor ataca a Hestia arrojándola lejos de Hades- Tú al igual que ellos creen en que este pobre niño es un vil títere, cuando la realidad es otra-siseando mira con reproche y burla a las Deidades.

-¿De qué hablas?-Hefestos acercándose a Hestia mira con asombro al ojiverde.

-El rebelde del Olimpo-sonriendo el pelirrojo miro con orgullo al que un día fuese su amigo - Siempre fue catalogado así-enarcando una ceja mira con burla al resto que pareciera que con sus palabras recordaran viejos tiempos- En esta era ha hecho lo que le ha venido en gana, no es irónico que siendo el Dios del Inframundo los demás crean que es su avatar- carcajeándose el Traidor mira con burla a los presentes incluidos sus Generales, éstos se miran sin entender lo que acaba de decir su Señor, Iquelo solo tensa sus hombros al saberse objeto de una burla.

-¿Qué?- Deméter incrédula por lo que acaba de escuchar niega con la cabeza lo que él quiere darles a entender-Es imposible, solo Athena puede hacerlo, el resto no.

-Explica tus palabras-Hermes volteando a ver primero a Hades y después a él niega lo que ha entendido-No es posible, no, de haber sido así él sería …-una sonrisa burlona ilumina el rostro del traidor ante las palabras del Dios del Comercio.

-Así es-sentencio el Dios dando por terminada su confesión.

Dejando a los Dioses pensando en lo que les había revelado él miro aquel que un día fuera su amigo para después dirigir su vista a Zeus el cual contempla al ojiverde. El Dios del Cielo trata de negar con todo su ser lo que ha escuchado, no puede ser posible, no, él no podía ser…

En ese momento más de uno comprendió todo, comprendieron el porque El Traidor había dicho que les castigaría por sus actos, en especial a Athena y Hades, ahora lo comprendían, solo que era demasiado tarde para hacer algo, el ojiverde era una marioneta mientras que ellos habían sido derrotados en su propia casa.

Con la lluvia en su máximo punto Zeus llora, deja salir un suspiro pesado, mira a aquel niño que salvara de Tisifone en el Inframundo, ahora entiende lo que negó de un principio que lo conociera, cuando vio esas esmeraldas pudo sentir que lo conocía de antes, algo en él había despertado al ver esa mirada inocente, llena de luz.

Desde el suelo, lleno de polvo y herido, el que un día se levantase como "El Rey de los Dioses" llora, aprieta su mandíbula mientras sus manos son empuñadas, golpea el suelo, una, dos, tres veces, no le importa el dolor que siente por su herida, no le importa que sangre, no le importa verse débil, es que no puede con la culpa, culpa que hoy amenaza no solo con acabar con los Dioses, si no que por fin le revelan sus errores, no solo dejo que se corrompiera el Olimpo, dejó que seres crueles y sin misericordia usaran a los Dioses para conseguir sus anhelos, no pudo cumplir con su tarea, no pudo proteger a los que más amaba, dejo que sus hermanos se sacrificaran por él, dejo que Hades cargara solo con un peso que debieron compartir, dejo que Poseidón fuera usado varias veces, no solo se perdió así mismo sino que también a ellos, tal vez nunca fue en verdad el más justo y noble de los hijos de Cronos, tal vez solo fue elegido por haber liderado la caída de los Titanes, tal vez él nunca debió a ver sido elegido.

Sintiéndose avergonzado por sus acciones agacha la cabeza mientras lagrimas caen por sus mejillas, de rodillas ante las Deidades, El Traidor y sus Generales solo espera su fin, es hora de ser juzgado, y con honor aceptara el castigo que se le imponga, pero antes de eso aún tiene una última cosa que hacer.

Levantándose cabizbajo camina lentamente mientras que con la mano izquierda aprieta la herida de su costado, a paso lento y bajo el escrutinio de los demás se acerca a Hades, quien solo le mira.

-Perdóname, en ese instante no comprendí tu actuar, ahora es tarde pero al fin lo entendí, nunca trataste de levantarte en mi contra, solo querías protegerme y yo tan arrogante no pude verlo, te condene al exilio en el Inframundo, poco me importo lo que Thanatos e Hypnos hacían bajo tu nombre, pero hoy pude ver la verdad, condené a un inocente a las tinieblas, deje que mi ira y furia actuara por tantos años, pero ahora acepto mi derrota, si mi muerte ha de ser aquí y ahora que sea por tu mano-arrodillándose ante Hades el Dios del Cielo cierra los ojos.

El líder de los Dioses ha aceptado su derrota, no hay resistencia alguna ya, si ha caído la cabeza pronto caerá el resto de ellos, sonriendo victorioso Él mira con orgullo al humillado Dios que no puede con la culpa de sus errores, complacido por la escena mira al resto de las Deidades que al igual que ellos son testigos de la derrota y caída del orgulloso Zeus.

- Por el pasado, por el presente, por el futuro, Por la victoria de un ser poderoso he aquí a un pecador que condenado por sus delitos hoy se postra ante nosotros para ser juzgado y cumplir su sentencia- empuñando su espada Hades atraviesa el corazón de Zeus, el cual cae al instante, las manos del ojiverde se han manchado de sangre una vez más.

El asombro no se hace esperar, pues su líder ha caído, ellos no tienen el poder suficiente para hacerle frente una vez más a los intrusos, ya no tienen fuerzas, ya no tiene caso luchar, han visto como han caído uno a uno los demás, ellos no son rivales para los adversarios, lo saben, Athena y Poseidón no podrán hacer nada contra él y sus secuaces, el fin de una era apenas comienza, tal vez fue un error el haberle hecho frente, tal vez él tiene razón y es hora de que ellos paguen por sus crímenes, es hora de la redención del Olimpo.

Comprendiendo lo que piensan los derrotados Dioses él mira a sus Generales es hora de acabar de una vez por todas, asumiendo sus posiciones iniciales cada uno de ellos se coloca en un punto cardinal, dedicándoles una mueca llena de maldad él señala a sus guerreros mientras que éstos levantan sus puños cerrados a la altura de su pecho, provocando curiosidad por lo que pueden tener dentro de sus puños.

Los dioses reuniendo la poca fuerza que les queda se agrupan entre ellos para ayudarse a levantar, no pueden estar a los pies de ese, sea lo que sea que se avecine lo enfrentaran con dignidad y valor, nada ni nadie les humillara a ellos, los poderosos dioses que han vigilado y gobernado el universo desde la era del mito, aunque perezcan en el Olimpo a manos de una escoria como él lo harán con dignidad y valor, al ver sus patéticos intentos por apoyarse Él sonríe con sarna mientras que sus Generales abren sus puños dejando ver un zafiro, una esmeralda, un diamante y en manos de Hades un pequeño Universo, dejando atónitos a todos.

-¡Lo mataras! - indignada y furiosa Afrodita encara al líder de los opositores quien al verla solo sonríe de medio lado - ¡Maldito!- con la poca energía que podía quedarle a la Diosa trata de golpearlo para poder externarle su inconformidad- Te decías su amigo y mira lo que le obligas hacer- golpeándole el pecho con sus puños cerrados miraba con desesperación a Hades.

-Todo se paga, no-enarcando una ceja él arroja al suelo con ira a la mujer quien solo llora ante la imagen de Hades- Así como Zeus murió a manos de su amado hermano, Hades pagara sus crímenes-fríamente mira a los presentes provocando que un escalofríos recorra su cuerpo.

-Tú lo dijiste-Deméter ayudando a Afrodita se atreve a intervenir- Hades era tu amigo, además de que todos envidiábamos su modo de ser, su manera de ver la vida, ahora le harás pagar lo que tú crees son delitos, el hecho de que te haya dejado o que siempre prefirió a Zeus y Poseidón por encima de ti no son pecados, porque a ellos les une un vínculo que tú jamás podrás romper, son hermanos-haciendo énfasis en la última palabra ella recibe un golpe por parte de él.

-¿Ah sí? -burlón y molesto se acerca a Hades- Que acaso no viste como mato a su hermano- arrogante y feliz mira con sarna a los presentes- ahora es su turno.

El pequeño universo del que hace gala el ojiverde comienza a teñirse de color escarlata, a la vez que comienza a extenderse, logrando enjaular a las deidades de pie así como a los cuerpos inertes de los caídos, a la vez que las gotas de lluvia se detienen, y en un acto propio de un Dios éstas comienzan a subir al cielo, el aire comienza a ser pesado y ardiente, haciéndoles difícil respirar a los que yacen dentro de él.

Arrebatándoles sus fuerzas las Deidades comienzan a caer, quedando tendidos en el suelo, haciendo acopio de su fuerza de voluntad Hestia mira a su hermano para dirigirle unas últimas palabras.

-Hades, Niño Bonito- llamándolo cariñosamente la mujer le mira suplicante desde el suelo- ayúdanos, por favor, escúchame, te lo ruego- con la voz entrecortada por sus lágrimas intenta ponerse de pie- hermanito, salva a la tierra, no dejes que aquel que se hizo llamar tu amigo termine con los sueños de personas inocentes, por favor- fallando en su intento por ponerse de pie él se dirige hacia ella, tomándola por el cuello.

-Estúpida, no me hagas reír- apretando con furia su cuello sonríe al verla forcejear con él-nunca entendí como era posible que le trataran como un niño, si él no es el menor- hablando entre dientes él continua ejerciendo presión hasta que una mano se posa por encima del agarre, provocando que él la suelte al ver a Iquelo negar con la cabeza- tienes razón es mejor acabar de una vez con estos.

Volviendo a la calma mira a sus Generales para indicarles que continúen con su labor, Hades una vez más comienza a expandir el universo que lleva en sus manos, así como las joyas comienzan a resonar entre ellas, creando rayos de luz, que pronto se convierten en cadenas, sujetando por las muñecas y tobillos a las Deidades, mientras que él realiza una oración.

-Por la esperanza de un mundo justo, por el valor de aquellos héroes que han caído en la lucha por su libertad, por la paz que anhela una nueva generación , por el mañana que brillara como nunca, llévate a aquellos que se han hecho pasar por falsos líderes, escorias que han acabado con los sueños de inocentes, otórgales el justo castigo por sus delitos, que no haya paz para ellos, por la eternidad vagaran sin conocer lo que es un final en paz-palabras frías pero verdaderas, las cuales calan en el ser de cada uno de los Dioses.

Con cada palabra que sale de su boca las cadenas se vuelven más pesadas y duras mientras que las Deidades se miran con horror al reconocer que éstas están absorbiendo no solo su cosmos sino que también su fuerza vital, luchando contra el agarre se retuercen como medida desesperada siendo en vano cada intento por liberarse.

Mientras que el universo que sostiene el Dios del Inframundo comienzan a aparecen dentro de él un pequeño haz de luz que comienza a atravesar no solo el lugar si no cada uno de ellos, logrando encerrarlos así en cada una de las gemas, sonriendo en señal de triunfo tanto él como su séquito se mira y se saben triunfadores , el Olimpo ha caído, el Rey de los Dioses ha muerto, una nueva era comienza a vislumbrarse en el horizonte, solo queda vencer a Athena, la hija favorita de Zeus así como a Poseidón el Dios del Mar, aquel que un día junto al ojiverde fuese amigo de él.

El Olimpo es historia al igual que sus Dioses y sus templos, solo ruinas han quedado de la majestuosidad de aquel mítico lugar, los guardianes de las Deidades fracasaron vilmente al intentar protegerles, puesto que los ángeles caídos fueron más, y gracias al poder que les ha otorgado el traidor su nivel es mayor.

Entre los escombros y restos de ese lugar el joven de cabellera roja como la sangre con una sonrisa dibujada en su rostro camina a paso lento y seguro mira a su derecha, enarcando una ceja se ve complacido al percatarse de que Tsubasa y Yumiko caminan hacia él para después mirar a su izquierda y sonreírles a Hades e Izanami que se acercan a Iquelo, contempla la escena de su gran victoria, ya solo falta enfrentar a la hija de Zeus y al hijo de Cronos, tarea sencilla, piensa Iquelo, si fue pan comido derrotar a los Olimpicos no será cosa de otro mundo enfrentar solo a dos de ellos, si el mismísimo Dios del Cielo a caído ante ellos ¿Por qué no han de hacerlo los otros dos?

Reuniéndose con su Señor, el Dios del sueño se sitúa a la izquierda de éste detrás de Hades, una vez reunidos él abre un portal que les llevara directo al siguiente campo de batalla: El Santuario de Athena.

Continuará...

Notas de la Autora.

1.- Gracias por leer espero les haya gustado este capitulo.

2.-No olviden dejar review para conocer su sentir y pensar.