Capítulo 35
Tomando decisiones.
Después del baile pasaron a otro salón en donde habían sido colocadas muchas mesas para las personas invitadas y una amplia que era la mesa principal para la familia Li y sus allegados, en esta ocasión Sakura tenía el honor de sentarse en ella.
La cena transcurrió en absoluta tranquilidad, se escuchaban los murmullos de los invitados, Ieran observaba complacida todo a su alrededor. Las hermanas Li y Meylin conversaban con Sakura haciéndola sentir parte de ese lugar, en ocasiones Syaoran opinaba en las locuras que su prima comentaba.
-Xiǎoláng. – La mayor de los Li llamó su atención. – ¿Pasa algo madre? – Preguntó el castaño, esta negó con la cabeza mientras tomaba un poco de vino.
-¿Has saludado a la familia Wang? Están muy felices porque su hija a regresado de América. ¿La recuerdas? – Indagó la mujer. – No los he visto, después de comer me acercaré a ellos. – Respondió el ambarino.
Después de la cena sirvieron el postre que para gusto del menor de los Li venía acompañado con jarabe de chocolate. Se prepararon para los últimos minutos del año con más música y buenos deseos para todos los presentes le dieron la bienvenida al año nuevo.
-Sakura, Xiǎoláng. Acompáñenme por favor. – Pidió la elegante Ieran cuando estuvo frente a ellos. Estos obedecieron siguiéndola hasta donde pudieron divisar a un grupo de personas que conversaban animadamente.
-Familia Wang. Espero que estén disfrutando de la velada. – Ieran interrumpió la conversación que dos mujeres y un varón mantenían. – Al contrario, Ieran, que bueno que llegas, justo hablaba con mi hija sobre los beneficios que traería para ella y la comunidad que su nuevo consultorio tenga una sucursal en esta ciudad. – Respondió un señor con aspecto físico similar al de Fujitaka.
-Antes, quisiera presentarles a la señorita Sakura Kinomoto, ella es la novia de mi hijo al cual espero no hayan olvidado. – Los aludidos hicieron una ligera reverencia como saludo.
-Cuanto has crecido, idéntico a tu padre. Y tienes como novia a una bella jovencita. – Respondió una mujer elegante de tez pálida y corta cabellera rubia. – Espero no te hayas olvidado de mi mamá. – Habló una mujer apareciendo detrás de ellos.
-América te ha beneficiado mucho. – Respondió Ieran sonriendo. – Estoy segura que mi hijo no recuerda a Yuga, estaba muy pequeño cuando se conocieron. – Syaoran sonrió incomodo porque era cierto, no recordaba a la mujer que estaba frente a él, lo que si tenía que admitir es que la chica tenía un aire de simpatía que se notaba con solo verla, muy sonriente y de mirada reluciente.
– Es un gusto conocerte Wang. – Extendió la mano para saludar. – Por favor dime Yuga que no estoy vieja para los apellidos. – Esta contestó el saludo y se acercó a Sakura. – Mucho gusto señorita Kinomoto, ese vestido combina muy bien con tus ojos, te vez divina. ¿De dónde eres? Tu apellido no es chino. – Sakura sonrió y le dedicó una reverencia. – Gracias, es un gusto conocerla también. Vengo de Japón, Tomoeda para ser más específicos.
-Nunca había escuchado ese nombre. – Comentó Yuga entablando conversación con Sakura. – Es un pueblo pequeño, pero muy cálido. – Contestó la castaña. – Es el lugar ideal para vivir. – Agregó Syaoran regalándole una sonrisa a su novia.
-Bueno, ustedes son jóvenes así que los dejamos para que puedan conversar. – Los señores Wang empezaron a caminar para dirigirse a otro lugar. – Sakura, ven conmigo por favor. – Habló Ieran antes de seguir a la pareja.
-Claro, Syaoran te veo luego. – Respondió Sakura dándole una última mirada a su novio. – Luego te busco amor. – Respondió este. Los dos chicos, Li y Wang se quedaron en silencio observando como se alejaban sus familiares. Hasta que Yuga se animó a entablar conversación. – Es una chica muy linda. – Syaoran observó a Yuga, luego la espalda de Sakura y sonrió. – Es la mujer más hermosa de todas.
-Veo que estás muy enamorada de ella. – Yuga observaba las expresiones de Syaoran. – ¿A qué viene todo esto? Siento que me estás analizando. – Li preguntó un poco incómodo. – Disculpa, parece que tengo muy calada mi profesión que no puedo evitar hacer tantas preguntas. – Respondió ella con un ligero sonrojo. – ¿Eres psicóloga? – Preguntó Li.
-Sí, acabo de terminar mi doctorado en psicología forense y criminalística. – Contestó muy orgullosa. – Debe de ser interesante estar involucrada en aspectos legales, en mi caso estoy por terminar el doctorado en psicología educativa, estamos ejecutando el proyecto de titulación. – Explicó Li.
-Entonces tu novia y tú estudian lo mismo. – Syaoran negó con la cabeza. – La conocí en la ejecución del proyecto. – Explicó Li nuevamente. – Sigo con la sensación de que me estás analizando.
-Perdona. ¿Eso te incómoda? – Preguntó Yuga. – Un poco, no me gusta ser objeto de estudio. – Contestó Syaoran. – No me malinterpretes por favor, no te estoy estudiando, solo se me ocurrió algo que podría llamar tu atención. – La chica empezó a caminar buscando un lugar más privado para hablar. – ¿Te parece si conversamos aquí? – Preguntó señalando una puerta. – Claro, pasa. – Li se acercó y abrió la puerta de la oficina.
Del otro lado del salón Sakura estaba en silencio observando a Ieran Li conversando con un par de señoras. No entendía nada de lo que hablaban y estaba empezando a incomodarse, buscó a sus cuñadas, pero no quiso interrumpirlas al verlas bailar con sus parejas, la prima de Syaoran también estaba ocupada con un joven que al parecer la hacía reír mucho.
-¿Te sucede algo Yinfa? – Preguntó la dama Li cuando las señoras las dejaron solas y esta observó el semblante incómodo de Sakura. – Bueno, yo. ¿Me necesita para algo? Quisiera estar con Syaoran.
-La verdad no, solo quería que mi hijo tuviera la oportunidad de conversar con esa joven, ambos son psicólogos y creo que ella tiene una oferta muy buena que hacerle, es obvio que cuando termine el doctorado regresará a Hong-Kong para ejercer en este país y no es de buena educación que estés presente en esa platica. – Explicó Ieran Li con semblante serio.
-Claro, esas son decisiones que Syaoran va a tomar cuando termine su proyecto, pero creo que me está ofendiendo con su ultimo comentario. – Sakura se atrevió a decir. – En ningún momento quiero importunarlo.
-Eso lo sé Sakura, eres una joven muy bondadosa, pero quiero que entiendas que solo busco lo mejor para mi hijo y él tiene que encargarse de liderar el Clan. – Ieran guardó silencio buscando una manera de ofenderla con lo que iba a soltar. – Sé que él te ama mucho, pero no quiero que abandone a su familia. Espero que sepas a lo que me refiero con esto. – Sakura asintió con la cabeza baja.
-Claro señora, nunca haría algo por separarlos. Estos días he podido observar cuanto lo aman y quieren lo mejor para él. – Contestó Sakura conteniendo las lágrimas. – Si me disculpa, necesito ir al tocador. – Con toda la educación que la castaña pudo encontrar dejó sola a la dama y se dirigió a la habitación de Fuutie en donde tenía sus cosas.
-Genial, me perdí. – Exclamó en un susurró al darse cuenta que ese lugar no lo había visto antes. – Mejor salgo de aquí y busco a Syaoran. – Pensó regresando por donde había entrado pero un par de voces la detuvieron, en especial una que ya conocía.
-¿Qué es lo que sabes que podría llamar mi atención? – Preguntó Syaoran sentándose en la silla que estaba detrás del escritorio de su madre. Indicándole a Yuga que hiciera lo mismo en uno de los sillones frente a él. – Recibí la oferta de trabajar para la policía nacional en los casos de demandas legales por paternidad y esas cosas. Hay casos en los que los niños que son afectados en un juicio necesitan ayuda psicológica, bueno eso lo sabes. – Explicó la chica Wang.
Sakura no pudo evitar acercarse un poco a la puerta para escuchar a que iba a llegar esa conversación. – Si entiendo muy bien eso. – Contestó Li. – La propuesta es esta Syaoran. – En toda China se maneja que cuando termines tu doctorado regresaras para ejercer como líder del Clan, así que te ofrezco que trabajes conmigo en estos casos como un pasatiempo, no te afectaría en nada con tu labor de líder. – Yuga cruzó una pierna encima de la otra revelando lo que la abertura de su vestido blanco aun no reflejaba.
-Interesante propuesta. – Contestó Li cerrando los ojos para evitar explotar en ese momento. – Madre ya lo está haciendo público. Sabes, me siento alagado con lo que me ofreces. – Afuera de la oficina una pequeña Sakura, porque así se sentía hacia un gran esfuerzo para no llorar e interrumpir la conversación.
-¿Te preocupa tu novia? – Preguntó Yuga acariciándose la pierna que tenía descubierta. – ¿Qué tiene que ver ella en todo esto? – Preguntó Li con tono arisco. – Es obvio que te ama. ¿Crees que ella te dé la libertad para regresar a Hong-Kong y no volver con ella?
-Eso a ti no te incumbe, solo quiero aclarar unos puntos contigo antes de darte una respuesta. – Sakura no podía seguir escuchando aquello, así que con la dignidad que aun le quedaba se quitó rápidamente de la puerta, empezó a correr buscando un lugar para estar sola, o mejor la habitación de Fuutie para salir de esa casa. Syaoran nunca la defendió ante esa mujer, Ieran le dejó muy claro los deseos que su hijo se quedara con ellos y no regresar a Tomoeda.
Las lágrimas salieron sin control de sus ojos, chocó con alguien y rápidamente quiso salir de ahí para que no la vieran en ese estado. – Señorita Sakura. ¿Se encuentra usted bien? – Podía reconocer esa voz. – Disculpa Wei, yo y mi torpeza. – Contestó con la mirada perdida en la alfombra y buscando como salir de ahí.
-¿Le pasa algo, quiere que llame al joven Syaoran? – Preguntó nuevamente un preocupado Wei. – No, a él no por favor. Mejor llama un taxi para mí. Necesito irme es tarde. – Pidió en un susurro. – Mi joven no dejará que usted salga sola de esta casa. – Refutó el anciano aun preocupado por el estado en que encontró a la castaña.
-Él ahorita está ocupado, por favor Wei en verdad necesitó irme. – Sakura salió nuevamente sin mirar atrás, el fiel mayordomo pudo darse cuenta en donde encontraría a Syaoran para ponerlo al tanto de lo que sucedía.
-Bueno, te escucho. – Dijo Yuga colocando el codo izquierdo en el posa brazos del sillón para apoyar su mentón en la mano. – En primer lugar, no sé de donde sacan ustedes que yo voy a acceder a mi puesto en el Clan. Para eso falta mucho. – Explicó Syaoran sosteniendo el puente de su nariz, señal inequívoca de que estaba perdiendo la paciencia.
-Tu oferta ERA tentadora. – Li hizo énfasis en esa monosílaba. – Se convirtió en algo fastidioso cuando mencionaste a Sakura. Ella me ama y yo la amo y estamos pensando que pronto nos iremos a vivir juntos, así que muchas gracias por lo que ofreces, pero no necesito nada tuyo. – Yuga se puso de pie para intentar persuadirlo.
-Al menos piénsalo, no tienes que darme una respuesta ahora mismo. – Esta se detuvo unos segundos. – También podríamos buscar algo para tu novia si no quieres separarte de ella. – Cuando Syaoran iba a contestar escucharon toques en la puerta. – Adelante. – Gritó el ambarino. Wei apareció detrás de la puerta. – Disculpe joven Syaoran, hay algo que usted necesita saber.
-¿De qué se trata Wei? Ahora estoy ocupado. – Contestó de modo mordaz. – Me permite un momento. – Li ya fastidiado se acercó a él dejando en espera a Yuga, el anciano se acercó a él. – Joven, se trata de la señorita Kinomoto, tuve un pequeño choque con ella y estaba llorando desconsoladamente. – Dijo el mayordomo en un susurro.
-¿Qué le pasó, sabes algo? – El anciano negó moviendo la cabeza ante la pregunta. – Lo único que sé es que quiere irse y da la casualidad de que el choque con ella fue un poco alejado de este sector. – Explicó Wei.
-Diablos. ¿Sabes donde está? – Preguntó Li con preocupación. – Debe de estar en el cuarto de la señorita Fuutie o buscando como irse. – Contestó el anciano. – Gracias Wei. – Syaoran salió como alma que lleva el viento tenía que encontrarla antes de que saliera sola y a esas horas.
Para suerte de ella, había encontrado la habitación de Fuutie y rápidamente se quitó el vestido poniéndose sus acostumbrados pantalones de mezclilla, zapatos deportivos y una chamarra para cubrirse de frio. Devolvió el collar y los pendientes a la caja y dejó sobre ella una nota de agradecimiento. Al salir de la habitación se encontró con una señora de la limpieza. – ¿Puede indicarme la salida del personal de servicio? – Preguntó observando por todos lados. – Claro sígame.
Salió en silencio sin ser notada por nadie de la familia Li, llegó a la enorme puerta que separaba la mansión con el resto del complejo. – Buenas noches, voy a salir. ¿Podría abrir la puerta? – Indagó con vergüenza. – Señorita Kinomoto. – Dijo un anciano de lentes observándola con sorpresa. – ¿Se va sola y el joven Li? – Investigó el encargado de seguridad a esa hora.
-Él saldrá luego, yo tengo que preparar unas cosas para mañana. – Contestó cruzando los dedos para que le creyeran y le dejaran salir. – Espere un momento por favor, enseguida abriré. – Un suspiro de alivio salió de sus labios al ver que su mentira fue creída. La puerta empezó a abrirse lentamente. – Así está bien, no soy muy grande. Gracias por todo. – Sakura agradeció y salió de la casa, empezó a caminar, sabía que a esas horas no encontraría un taxi que la llevara a algún hotel, se detendría en el primero que viera.
-¿No ha venido mi novia por aquí? – Preguntó Syaoran cuando llegó a la entrada de la mansión. – Joven Li. – Exclamó asustado el anciano. – Ella acaba de irse.
-¿Cómo se te ocurre dejarla ir a esta hora? – Gritó desesperado. – Lo siento señor, ella alegó que usted saldría dentro de poco y que le urgía salir. Estoy seguro que aun puede alcanzarla, hace muy poco salió. – Explicó asustado el anciano mientras dejaba que la puerta se abriera para salir corriendo.
-¿Qué rayos escuchó Sakura para salir así sin decir nada? – Pensó Syaoran corriendo lo más que daban sus pulmones. A lo lejos pudo divisar a su Sakura ataviada con su bolso y la chamarra cubriéndole el cuerpo. – ¡Sakura! – Gritó cuando pudo reaccionar. Esta inmediatamente se detuvo por el susto que se llevó y no pudo seguir avanzando porque él ya la había sujetado por la cintura en un abrazo.
-¿A dónde diablos crees que vas, quieres matarme de la desesperación? – Li preguntó abrazándola por la espalda, Sakura no contestó porque sentía que las lágrimas se adelantaban a sus palabras. – Dime algo, estás temblando maldita sea. – Syaoran la tomó por los hombros para darle la vuelta.
-Solo quiero irme de aquí. – Contestó susurrando sin verlo a la cara. – Está bien, nos vamos. Yo tampoco quiero estar aquí. – La tomó de la mano y empezó a caminar de regreso a la mansión, Sakura se detuvo provocando que él también dejara de caminar. – Tenemos que ir por el auto, no vamos a entrar a la casa. – La castaña ya no opuso resistencia y al llegar a la entrada prefirió esperar en la caceta de seguridad.
Li hizo lo mismo, estaba molesto y no quería despedirse de nadie. Condujo en silencio hasta el departamento, Sakura no dijo ni una sola palabra solo dejaba escapar algunos suspiros que mantenían preocupado a Syaoran, tampoco dijo nada, esperaba que al llegar a su espacio esta confiara en él y le confirmara sus sospechas.
-Bien Sakura. Ya estamos solos. ¿Qué rayos te pasó para que abandonaras la casa sin decirme nada? – Preguntó bruscamente al cerrar la puerta de su apartamento. – Sabes de sobra que confío en ti ciegamente y estoy tan agradecida por todo lo que tú y tu familia han hecho por mí en estos días, pero no sería capaz de separarte de ellos y de todo esto. – Habló Sakura con las lágrimas cayendo en su rostro y dándole la espalda.
-Sigo sin entender nada de lo que estás diciendo Sakura. – Li se acercó a ella tomándola de los hombros nuevamente para darle la vuelta y ver su cara. – ¿Por qué lloras Sakura? Al menos dime que escuchaste el final de mi platica con Yuga. – Sakura abrió más los ojos al escuchar que Syaoran sospechaba de su atrevimiento. – ¿Escuchaste todo Sakura? – El castaño volvió a preguntar, esta negó moviendo la cabeza. – Solo pude escuchar cuando le preguntabas que tenía que ver yo en esa conversación y salí corriendo, no aguantaba más estar ahí, pero eso no es todo. – Un nuevo suspiro salió de los labios de Sakura.
-No me hubiera afectado lo que esa mujer te insinuaba si hace minutos antes de eso no hubiera hablado con tu madre. – Syaoran tomó sus manos y la guío para sentarse los dos en el sofá. – ¿Qué te dijo mi madre? – Interrogó tomado el mentón de Sakura entre sus manos.
-Más o menos lo mismo que te dijo esa chica en la oficina, que pronto acabarías el proyecto y que regresarías a Hong-Kong para tomar tu lugar como líder del Clan y que con la propuesta que Yuga iba a hacerte yo no debía de intervenir. – Syaoran sintió como la habitación daba vueltas, su madre estaba muy equivocada si pensaba que él aceptaría regresar si actuaba de esa manera, estaba atando cabos y podría asegurar que Yuga y ella ya habían hablado antes.
-El Clan puede irse a la mierda Sakura. – Respondió Syaoran en voz baja. – No pienso aceptar así, yo ya tenía un plan para que madre estuviera tranquila, pero si va a manipular la situación de este modo puede ir buscando quien ejerza como líder o ella misma puede hacerlo aun tiene todas las facultades.
-Syaoran, yo no soy nadie para causar esta discordia con tu familia, me sentiría muy mal de saber… – Vio como un dedo de Syaoran se ponía encima de sus labios. – No se te ocurra volver a decir que no eres nadie para mí Sakura. – Exclamó molesto. – ¿Recuerdas la propuesta que te hice de irnos a vivir juntos? – Sakura movió la cabeza afirmando en el proceso. – ¿Has analizado tu respuesta? – Volvió a preguntar.
-Sí, lo he pensado y estoy noventa por ciento segura de que quiero vivir contigo, no importa donde sea Syaoran, estoy dispuesta a dejar todo por ti con la única seguridad de que si hay alguna razón por la que ya no quieras estar conmigo no dudes en decirme inmediatamente. – Confesó Sakura viéndolo a los ojos, Syaoran sonrió y la abrazó con todas sus fuerzas.
-Eres tan tonta pequeña, no he encontrado razón para dejarte ir y espero no hacerlo, lo mejor hubiera sido no aceptar hablar con Yuga ni dejarte sola con mamá. – Syaoran tomó una de las manos de Sakura dándole un beso. – Tu madre no es mala, solo quiere lo mejor para sus hijos. – Contestó Sakura sonriendo.
-Pero no era la manera, te estaba haciendo sentir mal. ¿Sabes cómo me sentí al darme cuenta que te habías ido? Estaba desesperado y le grité al de seguridad. Ahora quiero saber si no me vas a abandonar de nuevo Sakura, yo decido en mi vida, nadie más puede decirme que es lo mejor para mí si lo tengo frente a mis ojos. – Li volvió a tomarla de las manos.
-No te culpes por lo que llegue a pasar, soy yo el que decide, nadie más. No es tu culpa, a mi no me importa ese estúpido Clan, además mi padre al morir me dejó un fideicomiso que recibí al cumplir lo 18, Wei se encargó de eso y madre no sabe nada. Si te preocupa que me quede sin dinero. – Sakura rápidamente negó soltándose del agarre de Li.
-A mí no me interesa eso, he aprendido a ser un poco independiente y soy buena con los ahorros. – Explicó Sakura. – No me gustaría que pases por situaciones difíciles, pero sabes que estoy dispuesta a ayudarte en lo que sea.
-Pongamos las cosas en orden Sakura. – Li volvió a tomar sus manos. – ¿Estás consciente de que lo que pase con mi madre no es culpa tuya? – Sakura asintió. – ¿Te queda claro que no voy a aceptar el liderazgo del Clan porque no se me pega la gana y no porque tú influyas en mi decisión? – La castaña volvió a afirmar con la cabeza. – ¿Me vas a abandonar de nuevo? – Ella no pudo evitar sonreír y esta ves negó con la cabeza.
-¿Qué estás esperando para besarme? Desde el año pasado no lo haces. – Inmediatamente Sakura se dejó hacer y lo abrazó con todo su ser juntando sus bocas en un apasionado beso. Al separarse por la falta de oxígeno Syaoran acarició su rostro borrando las lágrimas que aún quedaban en el. – Gracias por confiar en mi Sakura. – Te amo Syaoran. – Contestó ésta volviéndolo a besar.
-Vamos a dormir, ya es muy tarde y aun nos falta empacar y quiero que hagamos algo antes de regresar a Tomoeda. – Comentó Syaoran poniéndose de pie. – ¿Qué vamos a hacer? – Preguntó Sakura siguiéndole el paso. – Vamos a resolver este mal entendido con mi madre. – Respondió Li con naturalidad.
-¿Qué vamos a hacer qué? – Esta no pudo evitar sorprenderse. – Quiero que le quede claro que no puede manipular mi vida de ese modo Sakura, además con sus comentarios te hizo sentir mal, lo justo seria que te pida una disculpa. – Explicó Li entrando a la habitación.
-No es necesario Syaoran, todo está bien. – Sakura dejó sus cosas en el suelo. – Para mi si lo es, además, aun me tienes molesto. – Li se acercó a ella tomándola por la cintura. – Hoe. ¿Ahora qué hice? – Indagó observándolo. – Usted se quitó el vestido y yo quería tener el gusto y placer de arrebatártelo con mis dientes. Syaoran se acercó más a Sakura inhalando su cuello. – Así que si no quieres que me moleste mucho por todo lo que ha pasado y haga un escandalo lo mejor es que me acompañes y no te preocupes por nada. ¿Te queda claro Kinomoto? – Sakura afirmó moviendo la cabeza.
-Ahora sí, a dormir Sakura. – Syaoran le dio un beso en la nariz y entró al baño para cambiarse la ropa, ella nada más atinó a dejarse caer en la cama boca arriba y con sus manos intentar borrar el sonrojo que los actos anteriores le habían dejado.
Era una total falta de respeto que, en un día feriado a nivel mundial, pero al ser maestra no podía darse el lujo de dormir tanto porque al día siguiente tenían que regresar a Tomoeda, faltaba un par de meses para las vacaciones de fin de curso. Por eso Syaoran insistió en que tenían que hacer las maletas antes de la comida ya que había preparado un almuerzo especial.
-¿Lista Sakura? Tenemos que irnos. – Indagó el castaño asomando la cabeza por la puerta de la habitación. – Si, pero, aun tengo sueño. – Respondió frotándose los ojos y dejando salir un bostezo. – ¿No prefieres quedarte aquí y ordenar pizza? – Sakura se acercó a él con un pequeño bolso. – La oferta es tentadora pequeña, pero en verdad no quiero perder esta oportunidad. – Contestó saliendo del apartamento.
-Aunque en la noche podemos hacer eso y te prometo que aprovecharemos nuestra última noche en China pequeña. – Li tomó de la mano a su novia buscando el ascensor para bajar al estacionamiento. – Sakura, no me gusta ocultarte nada, pero quiero que sepas que iremos a comer a la mansión. – Este aprovecho el semáforo en rojo para darle la sorpresa. Sakura inmediatamente le puso total atención con mirada desorbitante.
-Pero… ¿Por qué Syaoran? No creo que sea correcto ir a tu casa de nuevo. – Sakura se movió incomoda en su lugar. – Sé muy bien como te sientes, pero no vamos a una comida de cortesía, en primer lugar, voy a hablar con mi madre y poner las cosas en su lugar, quiero que sepa que no voy a tolerar una falta de respeto como la de ayer. – Li tomó de su mano. – En segundo lugar, mis hermanas quieren despedirse de ti, ellas te tomaron cariño rápidamente.
-Sakura, confía en mí, te prometo que todo estará bien. – La animó el castaño. – No es eso Syaoran, no quiero que se de una discusión entre tú y tu madre, todo sería mi culpa. – Para ella era tan importante estar bien con su familia, no se imagina discutir con su padre o faltarle el respeto de algún modo. – Quiero que entiendas algo pequeña. – Syaoran la sacó de su burbuja.
-Cuando se trata de defender algo que tanto quieres y sabes que es algo bueno tendrás que enfrentarte a quien sea. A menos que no desees seguir conmigo me puedo ahorrar un episodio de esos, pero no me importa poner a quien sea en su lugar y darte a ti también un lugar si mi familia no lo acepta ellos se lo pierden. ¿Qué dices, te arriesgas? Yo sé que todo estará bien. – Syaoran guardó silencio esperando que ella contestara algo.
-Prométeme que no vas a discutir con tu madre por favor, no sabes cuanto deseara que mamá estuviera conmigo, ella es tan valiosa para ti, valora los momentos que puedes vivir con ella. – Syaoran aprovechó que había llegado a la entrada de la mansión para detener el vehículo. – Te prometo que trataré de llevar las cosas en calma pequeña.
-Entiendo cuanto extrañas a tu madre, recuerda que yo me quedé sin padre estando joven, estamos casi en la misma situación. – Se quitó el cinturón de seguridad para abrazarla. – Ahora vamos, te prometo que todo saldrá bien. – Esta asintió y con una ligera sonrisa porque aun estaba preocupada por lo que iba a pasar en esa casa bajó del coche siendo seguida por Syaoran.
-Me alegra verlos de nuevo jóvenes. – Apareció abriendo la enorme puerta el mayordomo Wei. – ¿Está todo listo Wei? – Preguntó Syaoran dirigiéndose al anciano. ¿Dónde está madre? – Está en su despacho joven Syaoran. – Contestó el mayordomo. – Hola Wei. Espero esté bien. – Habló Sakura en un susurro. – Jovencita Sakura, me alegra verla nuevamente, pasen por favor, las señoritas están en el jardín ansiosas por verlos. – El mayordomo se hizo a un lado para dejarlos pasar primero.
-Wei, lleva a Sakura con mis hermanas, yo necesito hablar con madre. – Li habló una vez estuvieron dentro de la mansión. – Anda, todo estará bien. No lo olvides. – Syaoran atrajo con una mano a Sakura y le dio un tierno beso para dejarla con el mayordomo y subir con semblante serio las escaleras que lo llevarían con su madre.
-Tranquila señorita, yo confío en el buen juicio del joven y estoy seguro que él sabrá resolver esta situación. – Dijo el mayordomo cuando observó que Sakura se puso tensa. – Yo también confío en él Wei, es solo que no quiero que termine discutiendo con su madre, seria mi culpa. – Expresó Sakura dejando salir un suspiro.
-Voy a hacer algo que no me está permitido, pero la situación lo amerita. – Volvió a hablar Wei llamando la atención de Sakura. – Quien ha hecho todo esto es la señora Li, ella, al darse cuenta de lo ocurrido pidió al joven Syaoran una oportunidad, aunque no dicho con esas palabras exactamente, la señora es una mujer de carácter muy fuerte, pero alguien capaz de reconocer sus errores, aunque le cuesta mucho, ella ha tenido que ejercer su liderazgo en una sociedad machista, tal vez por eso se comporte así. – Explicó Wei llevando a Sakura a uno de los jardines en donde las hermanas Li la estaban esperando.
Frente a la puerta del despacho de los Li estaba Syaoran, muchas veces había estado ahí, para conversar con su padre y en los últimos años con su madre. Con la decisión de defender su relación con su novia tocó la puerta y abrió hasta que escuchó autorización.
-Pasa Xiǎoláng, me alegra que estés aquí. – La dama le indicó que se sentara frente a ella. – ¿Sakura no vino contigo? – Li afirmó moviendo la cabeza. – Está con mis hermanas, no quiero que sea víctima de alguno de sus hirientes comentarios. – Contestó muy molesto. – Hijo, me gustaría saber que pasó para que ella haya abandonado la mansión sin decir nada. – Ieran Li lo observaba esperando a que este cambiara su expresión.
-También me gustaría saber que fue lo que habló con usted, porque no solo yo pude haberla lastimado sin saber. – Syaoran se puso de pie apoyando sus manos en la mesa para enfrentarla. – No tienes porque exaltarte. – Ieran le pidió con la mano que volviera a sentarse. – Yo solo le dije la verdad, va a llegar el día en que tengas que regresar a esta casa para ejercer tu posición en el Clan. ¿Acaso nunca le dijiste eso?
-Ella lo sabe, está muy consciente de cual es mi responsabilidad, pero hay algo que quiero que sepas. – Exclamó Syaoran observándola con decisión. – ¿Qué tramabas con Yuga? Porque el plan de ella tiene mucha relación con el tuyo. Desde ya les digo, no voy a dejar de ejercer mi carrera solo por velar por los intereses de esa manada de viejos y sus familias. – Ieran pudo observar que su hijo hablaba muy en serio, reconoció esa chispa, hace años en Hien Li.
-Además, he estado revisando las cláusulas legales del Clan y claramente dice que el próximo líder puede mover la sede al lugar que crea conveniente, así que en tu próxima reunión lleva ese mensaje a los viejos. Que se vayan preparando porque China dejará de ser la sede oficial y voy a ejercer con Sakura no con Yuga. – Terminó de hablar poniéndose de pie para salir de ahí.
-Aun no terminamos hijo. – Lo detuvo su progenitora. – ¿A dónde piensas mover la sede? – Preguntó ella. – Al primer país en el cual reciba oferta laboral y ni se les ocurra mover sus influencias para que sea acá, porque soy capaz de irme a Haití para hacer voluntariado. – Amenazó Li volviéndose a sentar. – Puede ser aquí o en Japón. – Agregó un poco más relajado.
-¿Sabes cuanto puede costar mover todas las oficinas, al personal y principales líderes? – Preguntó la mujer con calma. – A diferencia de ellos no soy tan déspota, mi plan es que se queden en donde les plazca, solo los necesitaré para las asambleas generales. También faltan dos años para que eso, en ese tiempo muchas cosas pueden pasar. – Explicó Syaoran.
-Entiendo, espero obtengas una respuesta positiva ante el consejo. – Expresó con honestidad la dama. – No me importa, si les gusta, genial, de lo contrario pueden buscar a quien quiera ser la marioneta que ellos quieren manejar a su antojo. – Contraatacó el castaño. – Eres igual a tu padre hijo. Ahora dime que pasó entre Yuga y porque Yinfa abandonó la mansión. – Pidió Ieran Li.
-Sakura escuchó casi las mismas palabras tuyas de boca de Yuga y cuando me buscaba nos encontró en este mismo lugar solo que ella vio algo que la decepcionó. – Respondió sintiéndose mal por su novia. – Entiendo. ¿Qué sucedió aquí entonces? – Preguntó de nuevo, Ieran tenia la imperiosa necesidad de saberlo todo.
-Vio que Yuga estaba insinuándome algo más que trabajar juntos. ¿Qué tramabas madre? ¿Qué Sakura me abandonará y yo me comprometa con la mujer que tu elijas? – Indagó Li tomando nuevamente coraje. – Estás mal interpretando las cosas hijo. – Ieran le pedía con las manos que se calmara. – Yo comenté con la familia Wang de que pronto serías líder del Clan, pero jamás acordé un compromiso sabiendo que estás muy enamorado de Sakura. – Para tranquilidad de la mujer, Syaoran, al escuchar el nombre de su novia se tranquilizó un poco.
-Ahí tienes entonces, con mucha mayor razón moveré las sedes a donde crea conveniente para así alejarme de esas familias locas que creen que pueden hacerme cambiar de opinión. – Ieran asintió moviendo levemente la cabeza. – La comida ya debe de estar lista. Bajemos que nos beben de estar esperando. – Syaoran hizo caso, al parecer ya no había más que decir y todo había quedado claro.
En el amplio comedor estaban sentadas las hermanas Li acompañando a Sakura, esta última con la mirada dirigida a los platos que habían frente a ella. – Pequeña. – Escuchó de pronto un susurro detrás de ella. – ¡Syaoran! – Exclamó con alegría al verlo. – Yinfa, que gusto verte de nuevo. – Al escuchar esa voz Sakura inmediatamente se puso de pie, todos la observaban mientras ella le daba una reverencia a la dama. – Señora Li, el gusto es mío, gracias por recibirme en su casa. – Dijo la castaña sin respirar.
-Lo mejor es que nos dispongamos a comer. – Respondió Ieran, Syaoran con el ceño fruncido se sentó al lado de su novia. – Amor, ¿estás bien? – Preguntó Li en un susurro. Ella movió la cabeza afirmando con ese gesto. – ¿Cómo te fue a ti? – Indagó ella de regreso. – Todo bien, pero hablamos de eso después, vamos a comer.
Y la comida transcurrió en un ambiente tenso. Sakura únicamente centraba su atención en los cubiertos que tenía en sus manos, las hermanas Li le dirigían al menor miradas interrogantes y este con el ceño fruncido observaba a su madre que en ningún momento había dicho nada para disculparse con Sakura. Eso no le sorprendía, así era ella, difícilmente admitiría que cometió un error y eso era lo que lo tenía de mal humor, que el daño fue a su pequeña, una mujer que no le hacía daño a nadie.
Después de que Sakura y Syaoran casi no probaron bocado pasaron a una de las salas en compañía de Fanren, Feimei, Fuutie y Shiefa conversar más con ellos ya que al día siguiente tenían que estar temprano en el aeropuerto para regresar a Tomoeda.
-¿Ya hicieron sus maletas? – Preguntó Fuutie a los dos. – Sí. – Afirmó Syaoran. – Aunque una persona no quería levantarse para eso. – Las cuatro sonrieron y Sakura solo atinó a esconder su rostro detrás de un mechón de cabello. – No dormí muy bien, fueron pocas horas. – Se defendió con un susurro.
-Ya déjala hermanito. – Exclamó Fanren. – Estoy segura que no la dejas dormir y todavía la despiertas temprano. – Los dos castaños solo pudieron sonrojarse hasta las orejas. – No… Nosotros, no hemos hecho nada… de eso. – Contestó con balbuceos la castaña.
-Vamos, si es normal. – Agregó Shiefa. – Solamente esperamos que usen protección. – Li se puso de pie con el rostro más colorado que tomate. – Voy a buscar a Wei. – Espera Syaoran. – Pidió Sakura, pero Li la ignoró. – Es mejor que se haya retirado. – Habló de nuevo Shiefa. – ¿Tú y Li se están protegiendo? – Preguntó nuevamente.
-Que imprudente eres Shiefa. – Regañó Feimei. – Esas cosas no son de nuestra incumbencia, además Yinfa está que se muere de la vergüenza. ¿no vez su rostro? – Señaló.
-¿Acaso no quieres un mini Syaoran? – Preguntó Fanren. – Con los ojos de Sakurita sería un heredero bellísimo. – Exclamó esta tomando las manos de Sakura. – Creo que… Este yo, bueno. Aun no es tiempo para eso, pero Syaoran y yo si nos estamos cuidando. – Respondió entre tartamudeos la castaña.
-Creo que Sakurita tiene razón. Agregó Fuutie. – Aun están jóvenes y tienen muchas cosas que vivir en pareja antes de tener hijos, pero estoy segura que serán los bebés más bellos del continente. – Fuutie hizo gestos de cargar a un bebé. – ¿Por qué no hablamos de otra cosa? – Pidió Sakura. – Yo quiero darles las gracias por todas sus atenciones, han hecho mucho por mi en estos días, estoy muy agradecida con ustedes, quiero decirles que les tengo mucho cariño y espero que pronto visiten Tomoeda, me agradaría mucho recibirlas allá. Estoy segura que les va a gustar. – Expresó Sakura con toda honestidad, le agradaban muchísimo las hermanas Li.
-¡Eres tan linda! – Exclamó Fanren abrazándola. Las demás hicieron lo mismo. – Eres la mejor cuñada que hemos tenido. – Agregó Shiefa. – Espero que regreses pronto. – Dijo Fuutie. – Sabes que eres bienvenida a esta casa. – Completó Feimei. Sakura agradeció regalándoles una sincera sonrisa. – Nosotras tenemos algo para ti. – Fanren la soltó y se levantó del sofá para ir a buscar algo detrás del árbol de Navidad.
-Son regalos de cada una de nosotras, para que nos recuerdes. – Fanren le extendió una caja, las otras tres la observaban sonriente. – No lo abras hasta que llegues a Tomoeda por favor. – Sakura asintió con la cabeza. – Muchas gracias, espero estemos en contacto de ahora en adelante. – Agregó la castaña.
-Ni te atrevas a decir eso Sakura, estas mujeres podrían llenar de spam tu bandeja de entrada. – Detrás de ellas se escuchó la voz de Syaoran que aparecía en compañía de un sonriente Wei. – Eres malo Xiǎoláng. – Chilló Shiefa abrazando a Sakura. – No puedes separarnos de nuestra bella cuñada ahora. – Agregó Fanren.
-Lamento informarles que así será porque nosotros tenemos que irnos. – Li le quitó a Sakura la caja de las manos. – ¿Qué llevas aquí, un gato? – Preguntó el castaño sonriendo. – Son regalos de nuestra parte pequeño lobo. – Contestó Fuutie. – Bueno, nos vamos pequeña. – Esta se puso de pie para salir de la casa, en la puerta principal se despidieron de Sakura entre abrazos, sonrisas y algunas lágrimas.
-Wei, dejaré el vehículo en el estacionamiento privado del aeropuerto. – Habló Syaoran colocándose el cinturón, Sakura aun no entraba porque las cuatro hermanas no la soltaban todavía. – Gracias de nuevo muchachas. – Al fin se soltó de ellas y se dirigió a Wei. – Gracias por todo Wei, me siento muy agradecida con usted.
-Es un placer señorita Sakura, espero que su estadía aquí haya sido agradable. – Contestó Wei sonriendo y regalándole una reverencia. – Y lo fue Wei, lo fue. – Sakura bajaba las gradas de concreto pero una voz la detuvo. – Yinfa. – Ieran Li apareció en el campo de visión de todos los que despedían a la pareja. – Señora Li. – Contestó Sakura en un susurro. Syaoran salió rápidamente del vehículo en caso de ser necesario intervenir cuando vio que su madre tomaba a Sakura de las manos.
-Creo haberte dicho que puedes llamarme Ieran. – Dijo la matriarca. – Perdón Ieran. – Respondió Sakura con un ligero tono carmín en el rostro. – Quiero pedirte disculpas por lo que sucedió en la celebración, lo que pasó fue un gran error y quiero que sepas que eres bienvenida a esta casa, espero que te tomes la oportunidad de pasar más de una semana con nosotros para conocerte más. – Sakura solo pudo ver que su suegra se acercó a ella y dejó un beso en su mejilla. Syaoran estaba atónito, no podía creerlo, Wei sonreía complacido y las cuatro hermanas abrazadas gritaban de la emoción.
-Bueno, no quiero ser yo las que les interrumpa. Que tengan buen viaje y de verdad espero tenerte pronto aquí. – Agregó la dama Li. – Muchas gracias por todo Ieran y entiendo muy bien su posición. – Respondió Sakura. – No digas más Yinfa, ve, tu novio te espera. – Sakura obedeció y con una sonrisa y agitando la mano se despidió de todos.
-Jamás vi venir eso pequeña. – Habló Li cuando ya habían salido de la mansión y pudo recuperar el habla. – ¿Hoe? ¿A qué te refieres? – Preguntó la castaña. – El beso que te dio mi madre… Eso quiere decir que ella te acepta Sakura. – Contó el castaño con palpable emoción. – Eso es bueno ¿no? Quiere decir que lo sucedido ayer no tiene mayor relevancia. – Agregó Sakura sonriendo, Li asintió. – Solo espero que no se ponga intensa. – Syaoran y Sakura se perdieron en la carretera.
El vuelo con destino a Tomoeda con escala en Tokio anunciaba a sus pasajeros que debían abordar. Sakura y Syaoran ya habían pasado todos los trámites migratorios y estaban esperando dentro del avión únicamente su despegue. – Voy a lamentar si no puedo cerrar los ojos y descansar Syaoran, muero de sueño. – Se quejó la castaña abrazando a su novio. – Inmediatamente te llevaré a tu casa, lo prometo, ahora cierra los ojos.
Ambos se quedaron dormidos una vez despegó el avión, hicieron la escala en Tokio y pronto se vieron sacando sus maletas. Buscaron un taxi que los llevara a sus domicilios primero Sakura y después Syaoran. – Mañana paso por ti pequeña, ahora ve a descansar. – Habló Li sacando las maletas de la chica y llevándolas a la puerta.
-Gracias por los mejores días de mi vida Syaoran, te amo mucho. – Contestó Sakura besando rápidamente sus labios. – Llámame cuando llegues. – Pidió ella. – Lo haré. – Espero a que su novio entrara al vehículo y sacó sus llaves para entrar a la solitaria casa. – Por fin, ahora podré dormir un poco. – Expresó empujando la pesada maleta.
Con gran esfuerzo llegó a la escalera pero antes de subir escuchó una voz que tenía tiempo de no escuchar. – Bienvenida hermanita. – Tomoyo salió de la cocina con un plato y un vaso en sus manos. – ¿Tomoyo? – Preguntó en un susurro. – ¿Quién más podría ser? He regresado Sakura. – Agregó está acercándose y abrazándola.
-Así que esta era la sorpresa que papá decía. – Susurró Sakura. – No sabes cuanta falta me has hecho hermana, tienes que contarme todo lo que hiciste, que por cierto no sé a donde y con quienes fuiste. Estoy segura que sufriste sin mí esos días. – Siguió hablando Tomoyo.
-¿Te importa darme espacio? Necesito subir mis cosas, hablamos luego. – Con toda la fuerza que alcanzó a reunir Sakura la dejó sola y rápidamente subió a su habitación para cerrar la puerta con llave. – ¿Qué diablos pasó aquí?
Hola a todos. Se armó la grande en Hong-Kong. ¿Qué les pareció el capítulo? A como les decía en la página (Wonder Grinch para que pasen a ver lo que tengo ahí) desde hace días lo tenía listo, pero preferí subirlo hoy para regresar al día acostumbrado porque ya se me acaban las vacaciones ¡que triste fue decirnos adiós!
Las Li actuaron, espero que les haya agradado, no quise ahondar más con Meylin, tal vez más adelante. La musa no me la aceptaba y en cambio esa tal Yuga quiso hacer de las suyas.
Como siempre reitero mis agradecimientos a todos ustedes por sus comentarios, palabras de ánimo y la aceptación de la historia, por eso el capítulo va dedicado a ustedes. Nos leemos luego.
