Antes de daros las gracias a todos por seguir esta historia que aún acaba de empezar, ya que lo bueno y el centro de todo está por venir, he de decir que esté capítulo va especialmente dedicado a mi Hermana Mayor Núria, que hoy cumple los 18, y yo he querido regalarle uno de los mejores capítulo que he escrito porqué es la mejor y gracias a ella podéis leer. Así que, ¡MUCHAS FELICIDADES TETA!:*
Bueno, ahora deciros que me encantan vuestras reviews, hacéis que escribir valga la pena porqué se que vosotros estáis ahí para leerlo. Gracias por los follows, favs o las miles de visitas. Gracias por todo:)
Espero que os guste el capi como a mi me ha gustado escribirlo (no he hecho los deberes por eso) Disfrutarlo! Felicidades otra vez, piru! :*****
Le encantaba la forma en que esos dos pequeños ojos azules observaban los suyos con atención. Tal vez el color fuera parte de una extensa red de ADN que poseían los genes de la familia Rodgers, ya que todos los miembros que la formaban habían heredado ese azul tan parecido al cielo cuando no había nada que lo perturbara.
Al principio se había sentido un poco incómodo al aceptar quedarse todo el fin de semana con él. No tenía ni idea de cuidar a bebés. Incluso cambiar un pañal sonaba imposible para sus oídos, pero de momento estaba haciéndolo bastante bien.
Sonrió cuando su manita inclinó el biberón y absorbió la tetina con ganas, vaciando el líquido marrón que llevaba dentro.
-¿Te vas a pasar toda la tarde mirándolo?
La voz de Jake lo sacó de su ensoñación. Realmente no sabía cuanto tiempo había estado observando a esos dos ojos azules que en comparación con el resto de su carita de bebé se veían enormes y atentos. Tenía una ligera capa de pelo rubio peinado hacia arriba. Obra maestra de Jake, que cuando vio que estaba chafado todo hacia un lado decidió intervenir mientras chasqueaba la lengua, indignado.
"-Parece que le ha lamido un perro.-Había metido los dedos entre esa pelusilla amarilla y con sumo cuidado la había levantado hacia arriba.-Así sí. Mira que niño más guapo.
El pequeño les había observado sin decir una palabra y finalmente había sonreído ampliamente, haciendo que los dos amigos sonrieran también, embobados.
-Apo.-repitió con una vocecita adorable mientras se tocaba los pies descalzos.
Habían preferido quitarle los pantalones y zapatos para que estuviera más cómodo. Por mucho frío que hiciera fuera, ya que la primavera parecía había haberse olvidado de aparecer y sustituir al invierno, dentro hacía calor.
-Un niño muy guapo.-respondió Castle besándole la mejilla con cariño."
-Pensaba en como sería mi hijo con Kate.
Y no era mentira. Se preguntaba si tendría sus ojos como ese pequeño o los almendrados de Kate. Por no hablar de la sonrisa que podría heredar. Una mezcla de los dos enamoraría a todo el que la genéticamente perfecto.
Jake alzó las cejas asombrado y se recostó más en el sofá, sabiendo que eso era el inicio de una conversación complicada.
-Pásame a Will.
Castle frunció el ceño ante la petición de su amigo preguntándose cuales eran sus intenciones. Dejó el biberón vacio sobre la mesita de cristal y a continuación agarró al niño por las axilas, el cuál pataleó divertido hasta que estuvo sentado al lado de Jake.
-Eh enano, ¿quieres la cartera?
Will asintió con una sonrisita que sólo tenía los primeros dientes de leche y extendió los bracitos para intentar cogerla.
Cuando por fin la tuvo entre sus manos, comenzó a jugar con ella, intentando averiguar como se abría. Mientras tanto, Jake miraba fijamente a su amigo, pensando las palabras que iba a utilizar más adelante.
-Lo vas a hacer.-sonó más a una afirmacion que a una pregunta.
-Sí.
No necesitaba pararse a pensar si realmente quería casarse con ella, pasar el resto de su vida a su lado. Simplemente quería hacerlo y no había nada que fuera a cambiar su forma de pensar.
-Tienes 25 años y ella 24, ¿crees que dirá que sí?
Rick se inclinó en el sofá para coger la cartera de Jake, que había caído a la alfombra en un descuido del pequeño y volvió a entregársela.
-Me da igual lo que responda. Si no quiere ahora pero sí más adelante.-frunció el ceño y se pasó la mano por la barbilla. Pudo notar el tacto áspero que desprendía su barba de dos días.-Lo único que quiero es dejarle claro que voy en serio. Que quiero un futuro a su lado y que no habrá otra más que ella.
-Rick...-suspiró su mejor amigo.-Sé que todo esto es algo nuevo para ti. Sé que es la primera vez que te enamoras de una chica. Que no puedes dejar de pensar en ella, en lo que supondría un futuro juntos, una vida juntos.-Rick frunció el ceño. Ver a Jake hablando de esa manera estaba sorpendiéndolo demasiado.-Yo siento lo mismo por Scarlet. Y puedo asegurarte que también he pensado en pedirle la mano, pero aún somos muy jóvenes y quiero fisfrutar lo máximo con ella sin ataduras.-hizo una brave pausa para acariciar la cabeza de Will.-¿Crees que mañana no irás detrás de otra como hacías hace poco?
Sabía que las intenciones de Jake eran buenas y que se preocupaba tanto por Kate como por él, pero en ese momento tenía que decirle que se equivocaba.
-Desde que estoy con ella siento que todo funciona. Que esto-señalo la parte izquierda de su pecho, justo donde su corazón latía sabiendo que hablaban de su dueña-vuelve a latir. Parece una idiotez que el gilipollas Rick Castle por fin se haya enamorado, pero nadie elige cuando ni quien.
-Me alegro de que lo veas así.
Jake sonrió con naturalidad ante la confesión que acababa de regalarle su mejor amigo. Entendía perfectamente lo que sentía, o lo que se había guardado para él y no había querido decir, porqué eso era lo que le pasaba a él cuando Scarlet estaba cerca. Cuando le sonreía, le miraba, se reía o le besaba. Era tan inexplicable y fuerte, que prefería vivirlo que pararse a dar explicaciones. Porqué el tiempo era cuestión de disfrutar el presente, ya que éste se esfuma rápido y cuando menos lo esperas.
-Lo veo y lo veré.
Rió entre dientes y miró a Will con cariño. Al principio, claro, ya que luego sus ojos se abrieron como platos al comprobar que había abierto la cartera y tenía algo que no debería entre sus manos.
-¡Jake! ¡La marihuana!-exclamó asustado al ver como el pequeño se llevaba la bolsa de plástico a la boca y la babeaba.
-En la cartera.-respondió éste impasible revisando algo en el móvil sin levantar la mirada.
-¡Eso ya lo se imbécil! ¡La tiene Will en la boca!
Esta vez giró la cabeza a la velocidad de la luz e intentó quitarla de sus manos con cuidado.
-No Will. Eso es caca.-le regañó guardando la bolsita en el bolsillo trasero de su vaquero.
-Caca.-repitió éste con los ojos muy abiertos.
-Ajá. Cuando cumplas los 16, te daré toda la que quieras, mientras tanto no.-siguió diciendo para después besarle la mejilla.
-Tío. Eres tonto. Dame al niño.-dijo Castle levantándose para coger al pequeño en brazos. Éste alzó los bracitos como acto reflejo cuando vió que se aproximaba y Rick sonrió estrechándolo entre sus brazos.-Contigo todo es un peligro.
Por extraño que pareciera, le gustaba tener a ese niño en brazos. Era una sensación que se extendía por su pecho y aumentaba cuando Will enterraba la cabecita en la curvatura de su cuello mientras se chupaba el dedo pulgar, escuchando el latido de su corazón.
No llevaba camiseta, como tampoco la llevaba Jake, así que eso facilitaba la posición del bebé.
-¿A qué sí, Will? ¿A qué Jake es tonto?-le preguntó poniendo una voz graciosa que sólo hizo que el pequeño mostrara de nuevo sus dientecitos de leche.
-Toto-repitió. Levantó el dedo y señaló a Jake que seguía sentado en el sofá.
-¿No me quieres, Will?
Éste negó con su cabecita rápidamente y se aferró al cuello de Rick.
-¿Y a mí?-esa vez asintió, reconociendo la voz de Castle.
-No vale tío. Es tu sobrino.
Rick rió ante el tono de protesta que le lanzaba Jake.
-Pero me quiere. ¿Verdad enano?
Levantó a Will colocando las manos en su abultada tripita y lo alzó sin ningún problema mientras éste reía sin parar.
Pensaba que el sonido de la risa de Kate era algo sumamente extraordinario como lo era ella, pero la risa de ese niño le hacía competencia. Algo adorable e inocente que no hacía más que volverle loco. Cada vez se arrepentía menos de haber accedido a cuidar de él.
Su prima tenía que trabajar fuera y no había podido dejarlo con nadie. Su marido también estaba trabajando fuera de la ciudad en esos momentos, un asunto de negocios, según había entendido, y como último recurso había acudido a él.
"-Cuídalo bien, Rick. Que no le pase nada, por favor. Sé como eres, pero también que eres responsable.-le había mirado con complicidad y éste había sonreido.
Acto seguido, el niño ya estaba entre sus brazos y miles de consejos e instrucciones asaltando su memoria, intentando que entraran todas y no se dejara nada.
-Te quedas con el tío Rick, cariño. Mamá se va.-la rubia besó la cabecita de su hijo, el cuál había heredado tanto su color de pelo como el de sus ojos, y acto seguido abrazó a Rick con dificultad dándole varias veces las gracias en el proceso. Éste había observado como corría intentando salir del edificio con prisa.
-Hola.-susurró observando por primera vez esos ojos tan parecidos a los suyos y a los de la mujer que acababa de irse.
-So Wii-había dicho el pequeño mordiéndose el dedo índice. Rick sonrió al ver que no pronunciaba bien aún, pero que para su edad hablaba bien.
-¿Entramos?
-Tii.-asintió con energía.
Entonces cogió el carrito por los mangos y lo condució dentro del apartamento, dónde minutos después había regresado Jake sin saber lo que iba a encontrarse dentro."
-¿Cuántas veces crees que me ha visto?
-Que mala persona. No pasarse a ver a una ricura como esa.-Rick puso los ojos en blanco sabiendo que más que molestia tenía envidia.
Ignoró su comentarió y volvió a centrarse en Will. Pero éste descansaba plácidamente sobre su pecho con el dedo entre los labios y los ojos cerrados.
-Eh, mira. Se ha dormido.-susurró intentado que siguiera así. Jake se levantó para acercarse lentamente a su amigo y ambos contemplaron al pequeño con adoración.
-Es guapo, ¿verdad?
Rick se balanceaba un poco, intentando que el bebé cogiera un sueño más profundo, como le había recomendado su prima. Después tendrían que dejarlo en la cuna portátil y cabía la posibilidad de que despertara si no estaba bien dormido.
-Sí...-susurró Jake acariciándole la carita con el dorso de la mano.-No se te dan mal los niños.
-Tampoco bien.
Ambos miraron al frente cuando unos nudillos tocaron la puerta de madera. Jake dio un par de pasos sumamente silenciosos y abrió con cuidado.
-Venimos a...
-Shhhh.-siseó colocándose el dedo índice en los labios a la vez que se hacia a un lado para que pudieran ver lo que ocurría.
Kate y Scarlet, que yacían de pie en el umbral de la puerta sin saber que decir u hacer abrieron los ojos como platos al ver ese precioso niño medio dormido sobre el pecho desnudo de Rick.
No pudo explicar la forma en que Kate le miraba en esos momentos. Adoración y amor, pero también curiosidad.
-Pero por favor.-susurró Scarlet acercándose.-Dime que esta monada no es tuya, Rick.
Éste sonrió mientras negaba con la cabeza. Kate seguía apoyada en la puerta y no le quitaba el ojo de encima. Esa mirada comenzaba a excitarle.
-Mi sobrino.-respondió colocando su mano en la espalda de Will para sujetarlo mejor.
Aún que hubiera cogido el truco para cogerlo, seguía teniendo miedo de que resbalara y cayera al suelo.
-¿Desde cuando tienes una hermana?-preguntó la rubia mirando fíjamente sus ojos. Pasó los dedos por el brazo del pequeño con delicadeza, mientras éste descansaba plácidamente sobre el cuello de su tío.
-Prima hermana.-corrigió.
Scarlet alzó ambas cejas sorprendida, pero no dijo nada más. Se dirigió a Jake y le besó con cariño. Podía escuchar como se susurraban desde su posición y sonrió inevitablemente.
Kate seguía apoyada en el marco de madera sin quitarle la mirada. Se veía muy sexy.
Observó sus pantalones vaqueros, que se ceñían perfectamente a sus piernas de Diosa y resaltaban su trasero. Unas botas negras con un tacón considerable resguardaban sus pies del tacto del suelo, y por último la cazadora de cuero que tantas veces la había salvado de la lluvia estaba abierta y dejaba ver la camiseta blanca que descansaba debajo.
-Hola.-gesticuló Rick con los labios lentamente.
-Hola.-respondió ella de la misma forma sonriendo con ternura.
Señaló su habitación con la cabeza y Kate asintió, cerrando la puerta principal a sus espaldas.
Por un momento la visión de Rick con ese bebé le había hecho pensar mil cosas. Algunas lógicas y otras fruto de sus celos. Sí. La idea de que tuviera un hijo con otra chica había estado presente, pero también la había rechazado rápidamente autoconvenciéndose de que no podía ser así.
Verle de esa forma con su sobrino la había enternecido hasta un punto insospechado. Se le veía tan mono con él en brazos que por un momento había pensado que ese era su hijo, en un futuro lejano y a la vez próximo, y la idea le había gustado demasiado.
Entornó la puerta antes de entrar detrás de él, pero se detuvo a unos metros de la cuna. Quería ver como se comportaba con el pequeño.
Cuando lo separó un poco de su cuerpo Will se removió notando que algo había cambiado y que ya no estaba sobre el pecho de su tío. Pero aún así no abrió los ojos, si no que se dejó hacer cuando lo tumbó en la cuna y lo arropó con cariño para que pudiera descansar un par de horas.
Rick se agachó revolviendo la bolsa llena de pañales, juguetes, toallitas y crema en busca del chupete del pequeño. Finalmente lo encontró en uno de los miles de bolsillos que sobresalían dentro y lo cogió con cuidado, intentando no manchar la tetina, ya que luego estaría en la boca de Will.
-Vamos peque-susurró rozando los labios de éste con la goma. Sonrió complacido cuando absorbió la tetina sin decir nada y comenzó a chuparlo moviéndolo de arriba abajo sin inmutarse.
Observó unos segundos como dormía. Estaba de lado, con los ojos cerrados y la respiración calmada, mientras las manitas aferraban la manta que cubría más de la mitad de su cuerpo.
Cerró los ojos suspirando cuando Kate rodeó su cintura. Había olido su aroma a cerezas mientras se acercaba, algo inconfundible para su experimentado olfato. Colocó las manos sobre las suyas antes de darse la vuelta y cambiar los papeles. Ahora era él quien la sujetaba por la cintura, pero ella seguía rodeándole.
-No me has saludado.-susurró ésta acercándo la cara a sus labios. Rick sonrió, tentándolos.
-Te he dicho hola.-acarició su labio superior con el suyo, produciendo una sonrisa en la boca de Kate.
-¿Así saludas tú a tu novia?
Habían comenzado a andar hacia atras con pasos cortos pero firmes, guiados por las botas de ella.
-Mmmm...¿sí?
Le gustaba la forma que tenían de susurrarse, como si se sumergieran en un mundo donde solo estaban ellos dos y nada más importaba.
-¿Y eso está bien?
-Dímelo tú.-esta vez mordió ligeramente su labio inferior que permanecía entreabierto a causa de la excitación.
El borde de la cama chocó contra los gemelos de Kate, avisándole de que habían llegado al tope, pero no pararon, si no que se dejaron caer lentamente sobre ella.
-No. No está bien.
Su voz se había convertido en una fino hilo de voz que casi era inaudible, sólo que Rick sí podía escucharlo.
Habían dormido separados esa noche porqué su madre le había pedido que fuera con ella.
Su padre no dormiría en casa y Mike seguía en comisaria, tampoco quería dejarla sola. Así que le había echado de menos todo el día.
-¿Qué propones?
Los labios de Rick vagaban sin rumbo succionando la piel de su cuello. Sentía como todas las sensaciones que producían sus caricias se centraban en un único punto de su anatomía y él lo sabía, por eso la torturaba de esa forma.
Abrió las piernas para que pudiera meterse entre ellas.
-Muchas cosas, cariño. Pero hay un bebé delante.-susurró metiendo las manos entre su pelo.
Rick gimió ante ese gesto. La erección ya era más que notable dentro de sus pantalones. Acarició las largas piernas de Kate hasta llegar a su trasero, el cual apretó con fuerza.
-Lo que viene siendo una calientapollas.
Ella rió entredientes y apretó con fuerza los mechones de su pelo cuando sintió la lengua de Rick lamiendo la piel que había absorbido hacía unos segundos.
-¿Hablamos de tu mote en el instituto?-mordió su oreja mientras la boca de éste ascendía por su mentón.-Eh, mojabragas.
-Mmm... como me pone eso.
Ascendió por su cintura hasta llegar a sus hombros. La cazadora molestaba en ese momento, así que no tardó mucho en deslizarla por sus brazos y dejarla caer al suelo.
-Aún no me has besado...
Rick rozó su mejilla con los dientes, simplemente provocando y haciendo que el cuerpo de Kate recibiera grandes oleadas de un calor abrasador.
Las manos de ella se paseaban por su bíceps que estaban en tensión y resaltaban los músculos trabajados en el gimnasio. Comenzó a deslizarlos poco a poco por su espalda, arañando todo a su paso. Sentía la sonrisa de Rick sobre su oreja a la vez que la mordía y lamía sin compasión. Todo comenzaba a abrumarle. La ropa le molestaba más que nunca y de pronto los grados habían subido considerablemente en la habitación.
Finalmente introdujo las manos por los vaqueros, pellizándo sus glúteos, amasándolos. Repetía los movimientos que él hacía sobre los suyos.
-Ohhh.
Un gemido gutural se escapó de las profundidades de su garganta cuando Rick la agarró de los muslos, levántandola y haciendo que sus intimidades chocaran con fuerza, generando esa fricción tan deliciosa como familiar.
Podía sentirlo duro en su humedad y eso la excitaba aún más.
-Sigo esperando...-susurró, pero Rick seguía devorando su cuello y parte de su pecho, así que le agarró la cara con las dos manos.
Reprimió una risita cuando los mofletes de éste se agrandaron, haciendo que sus labios sobresalieran.
-No ze de que te ies.-susurró éste con dificultad ante el agarre se Kate.
-¿No vas a besarme?-negó con la cabeza.
Pero mentía. Tenía unas ganas enormes por hacerlo. No quitaba la mirada de sus labios húmedos y entreabiertos.
Kate redujo la presión en sus mofletes. Los labios de Rick volvieron a un estado medianamente normal, aúnque seguía sujetándolo.
-Y... ¿me dejas a mí?
Tragó saliva con fuerza sin dejar de observaba. Dios como adoraba la forma en que su ceño se fruncía ligeramente o sus labios se abrían cuando se excitaba.
-Prueba.
Kate se mordió el labio inferior cuando la voz de Rick sonó ronca debido a toda esa carga de excitación que se apoderaba de él.
Acercó los labios a los suyos. Primero con timidez, besando el inferior. Pasó la lengua por él y lo mordió con suavidad para después agarrarlo con los dientes y tirar un poco.
Rick se removió, necesitado de más. Restregó su abultado paquete por el bajo vientre de Kate haciéndole saber como estaba.
Ésta sonrió, pero no profundizó el beso. Acarició el contorno de su cintura mientras el apoyaba los antebrazos a cada lado de su cabeza y quedaba suspendido sobre ella.
Se perdió en sus ojos azules, sintiéndose diminuta bajo esa mirada potente que no podía dejar de mirarla.
-Te quiero.
Rick frunció el ceño. Estaba claro que no esperaba eso en un momento así, pero sonrió sintiendo como algo revoloteaba en su estómago.
En otros momentos se habría sentido frustrado ante la sensación de estar ardiendo a más no poder, y ahora que todo quedara ahí, pero no podía. Con ella sólo podía sonreír y no parar nunca.
Se recostó a su lado, apoyando la mejilla en la palma de su mano mientras metía la otra que tenía libre dentro de su camiseta de algodón y acariciaba su piel con cariño.
-Yo no.
-Mientes.
-¿Por qué?
Estaban tan cerca el uno del otro que sus frentes podían chocarse.
-Porqué tus te quieros son muy reales.
Colocó la mano en su pecho. Estaba caliente y duro, como siempre. Trazó círculos sin sentido sobre él con el dedo índice.
-Es que en realidad no te quiero.-Kate frunció el ceño.-Sabes que te amo, boba.
Esta vez fue él quien se inclinó sobre sus labios y los succionó lentamente. Kate se arrimó mas a su cuerpo cuando la lengua de él irrumpió en su boca, seduciendo la suya.
-Rick.-dejó un beso sobre sus labios.
Era algo adictivo. Algo de lo que nunca se cansaría. Acarició su nariz.
-Escucha, no quiero volver a remover la discusión. Pero quiero saber quien es...Kyra.
Rick percibió una punzada de celos cuando resaltó su nombre, y notó como su cuerpo se tensaba.
-Cariño, quiero decírtelo porqué debería haberlo hecho antes.-le levantó la barbilla con el dedo índice y besó sus labios.
-Y yo escucharé.-succinó su labio inferior. Necesitaba saber todo sobre esa misteriosa chica y lo importante que era para él si aún guardaba sus mensajes.
-Kyra...-comenzó a decir en un susurro. Como si ese nombre le trajera a la mente miles de recuerdos que seguramente estaban en el fondo de su corazón.-Te dije que solo me había enamorado una vez, y fue de ella. Cuando nos conocimos dijiste que ser un cabrón sólo era una coraza y así es.
-¿Te hizo daño?-su mano se encontraba ahora en la mejilla de Rick, acariciándola. Seguían hablando en voz baja ya que Will permanecía en la cuna.
-Fue una puta. Decís todas que los tíos somos unos cabrones, pero vosotras no os quedáis atrás.-rió amargamente.-Me prometió amor. Me decía que me quería, que era lo mejor...
-¿Lo que me dices a mí?-interrumpió Kate frunciendo el ceño. Rick sonrió ampliamente y depositó otro beso sobre sus labios.
-No. Porqué lo mío es de verdad.
La abrazó con fuerza. Kate reprimió una sonrisita y rodeó su cuerpo para después apoyar la cabeza en su pecho.
-Te mintió.
-Sí.
-No era una pregunta-susurró como algo obvio.
-Calla pequeña Akinator.-respondió Rick besándole la sien.-Te dije que buscaban amor en la polla. Y eso era lo que pasaba Kate. Yo creía que le hacía el amor, y ella sólo follaba. Nada más.-se pasó la mano por la frente.-Que tonto fui.-río sarcásticamente.-Mientras yo me molestaba en enamorarla, otro se la tiraba donde le daba la gana.
-¿Y qué cojones haces hablándole?-gritó indignada, pero en voz baja.
-Eso demuestra que no leiste la conversación.
Kate alzó la cabeza para mirar a Rick. Su tono de voz ahora era duro y sabía que estaba enfadado. Pero tenía razón. Vio como Kyra le pedía volver, pero no lo que él respondía, y directamente subió a las conversaciones antiguas sin pararse a pensar que solo era pasado, y lo que contaba era el presente, justo lo que había evitado mirar.
-No. No lo hiciste.-dejó caer la cabeza contra la almohada. Metió la mano en su bolsillo y en un rápido movimiento sacó el iPhone.-Toma, hazlo.
Kate cogió el móvil sin mirarle directamente a la cara. Deslizó el dedo por la pantalla para desbloquearlo. De nuevo su foto de salvapantallas, pero esa vez no se detuvo a mirarla, entró sin rodeos a los mensajes. Abrió la conversación que tenía como título "Kyra" y comenzó a leer.
"-Rick. Se que está mal lo que hice. No te traté como lo merecías, pero dame una oportunidad para demostrarte que esto puede acabar mejor."
Había escrito ella. Sentía como la rabia invadía poco a poco su cuerpo.
"+Lo siento. Ya tengo a alguien a quien aferrarme y estoy seguro de que ella no me hará lo que tú."
Un nudo comenzaba a formarse lentamente en su garganta. ¿Cómo había podido ser así de imbécil con él?
"-Déjala."
"+Nunca."
"-Nosotros nos lo pasábamos bien juntos, ¿recuerdas?"
"+Recuerdo que las zorras deben estar en un bosque. No en la ciudad."
"-No seas cruel."
"+Es lo que te mereces."
"-¿Te hace feliz?"
"+Más de lo que tú podrías haberme hecho. Es la persona más importante de mi vida Kyra. Mi vida. Yo decido quien entra y quien sale. Y a ti te ha tocado salir. No me molestés más."
"-¿Eso es un adiós?"
"+Es un hasta siempre."
Has bloqueado a Kyra
Las lágrimas corrían por su rostro sin un final definitivo. Se sentía miserable. Imbécil y mil adjetivos despectivos más.
-Eh.-Rick la abrazó por la espalda al ver como su cuerpo temblaba a causa de los sollozos.-Estoy aquí, mi vida.
Kate se removió aferrándose a su cuello con fuerza. Descargó toda su tristeza sobre su hombro, empapándolo. Pero a él le daba igual. Colocó una mano en su espalda y besó varias veces sus húmedas mejillas para después limpiarlas con los pulgares.
-Lo siento Rick, lo siento mucho.-sorbió por la nariz con fuerza.
-Shhh. No pasa nada. Mira.-acarició su mejilla y besó sus labios con cariño, queriendo controlar su llanto. Giró su cuerpo sin dificultad, colocándola entre sus piernas. La rodeó con los brazos y colocó el móvil frente a ella.-¿Ves esto?-Kate asintió limpiándose las últimas lágrimas. Rick señalaba la conversación de Kyra con el dedo índice.-Ella es mi pasado, tu eres mi presente y futuro.-susurró. Le besó haciéndole sonreír y acto seguido eliminó la conversación delante de ella.
-Te quiero.-se apoyó en su pecho, cerrando los ojos.
-Siempre.
Rick se apoyó en el cabecero de la cama, disfrutando de ese momento. Había compartido uno de sus mayores secretos y, sinceramente, se sentía mejor que nunca.
Una serie de vibraciones alsaltaron la tela vaquera de su pantalón, rompiendo el momento.
-Dime.-respondió con naturalidad al haber comprobado que era su madre quien llamaba.
-Katie, cariño. Tengo algo que proponerte.
-Claro, dime.-se incorporó un poco, apoyando completamente la espalda en el pecho de Castle.
-Sé que es demasiado pronto, pero tu padre y yo nos preguntábamos si querrías venir con Rick a pasar el fin de semana a la cabaña de invierno.-Kate se mordió el labio inferior.
Miró a Castle antes de contestar. Apartó un poco el móvil y le explicó la situación.
-Por mí bien, pero Will...
Ambos miraron la cuna. Éste seguía durmiendo como si el tiempo no pasara.
-Mamá, Rick tiene que cuidar de su sobrino de 2 años.
-Traerlo, ya sabes que allí podeis jugar en la nieve y yo puedo ayudar.
-No estaría mal. Jake y yo hemos tenido que mirar un tutorial en Youtube para cambiarle el pañal. Necesitamos ayuda.-susurró apoyando a Johanna. Kate reprimió una risita ante eso.
-Vale mamá. Luego te llamo y seguimos hablando.
-¿Le digo a tu padre que sí?
-Sí.
Sonrió al notar la alegría en su voz y colgó. El brillo que desprendía la mirada de Rick le aseguró que ese sería un fin de semana inolvidable. Y tenía toda la razón.
