Eliza Leagan se encontraba acomodando los cubiertos en la mesa de la mansión Ardley, llevaba ya una semana desde haber llegado a la mansión y no pudo abogar por su hermano con su tía abuela, quien ahora no era más que la Sra. Elroy.
Por otro lado era extraño pero se sentía más útil, cuando estaba sobretodo en la oficina, recibiendo paquetes o llamadas, por supuesto que tenía que llamar a todos con respeto e incluso a los que alguna vez habían sido su familia.
Nunca pensó quedar así, no podía seguir con sus terapias con el doctor que su padre había contratado porque era costoso y su madre se había llevado todo, su madre, pensó en lo egoísta que fue al dejarla ahí sola, pensó en su padre quien tenía razón en todo pero no podía admitirlo era un simple orgullo mal direccionado por parte de ella.
No había pensado en su madre desde aquel día que Candy había decidido llevarla a la mansión Ardley y pensó que tal vez sería bueno ir a visitar a Neil para saber si él sabía algo de su madre.
Se armó de valor antes de pedírselo a la Sra. Elroy quien se encontraba en la sala leyendo plácidamente antes de que sirvieran la comida –Mmmm…..Yo….Sra. Elroy –Dijo tímidamente
-Dime Eliza ¿Qué se te ofrece?
-¿Podría dejarme ir a visitar a mi hermano? –Dijo rápidamente
-¿para que deseas ver a ese sinvergüenza? –Dijo arqueando una ceja que reflejaba su duda por el interés repentino de la chica hacia su hermano –Pero en fin es tu problema si deseas ir allá tú.
-Sra. Elroy usted no sabe el infierno que él está viviendo en ese lugar, al igual que….. –Guardo silencio
-¿Al igual que tu Eliza? Jajajaja por favor –Dijo levantándose de su lugar –El tal vez crea que si está en un infierno pero tú no –Volteo a verla –Tu estas en el paraíso a comparación de Neil, no estas encerrada, estás trabajando haciendo algo bueno de tu vida –Camino hacia el comedor –Si deseas visitarlo no tengo ningún inconveniente pero no me pidas que te ayude a sacarlo de ahí, porque no moveré ni un dedo y lo sabes ¿verdad?
-Si lo se
-Bien ahora ve a la cocina a decirle a Dorotly que ya sirva –Dijo mientras desaparecía por la puerta de la habitación.
.
.
.
.
Al otro lado de la ciudad en un lugar bastante desolado y cruel, donde solo veías la hermosa luz del sol cuando salías de tu encierro, como si fueras un animal, se encontraban dos jóvenes, uno que aún no creía que hubiera acabado con todo por una gran estupidez y por dejar que su deseo carnal pudiera más que su cabeza y que pese a todo ni siquiera pudo cumplir su deseo en el momento.
-Hola doctorcito ¿Qué tal se encuentra hoy? Jajajaja –Decía un tipo corpulento y con cabello azabache, ojos grandes de color verde, se divertía tanto molestando a los dos nuevos compañeros que le habían puesto en su celda -¿Tu que tal estas hijo?
Se dirigió a un joven que ni siquiera se había levantado de su cama, pues no se sentía con ánimos de nada, no podía creer que estuviera en ese lugar y que sus padres aun no hayan ido a visitarlos, lo abandonaron era lo único en lo que él pensaba.
-Al rato vienen mis amigos en la hora que podemos salir –Dijo sonriente –Pero nosotros no iremos al patio ¿verdad? –Miro al doctor con asco –Más vale que hoy se deje doctorcito o esta vez sí lo mataremos a golpes
Neil estaba harto, desde que había llegado lo habían maltratado de mil formas, tanto psicológicamente como físicamente y lo peor de todo es que los guardias que supuestamente estaban ahí, no hacían absolutamente nada por detenerlos, incluso sospechaba que ellos gozaban ver el dolor de otros.
Para él era el infierno mismo, no podía conciliar el sueño, no podía ir al patio ya que estos delincuentes se lo impedían hasta que el día anterior no solo lo detuvieron si no que….
Era terrible le dolía todo su cuerpo y sentía que estaba muerto en vida, después de aquella atrocidad que le había hecho no sabía ni que pensar se sentía tan frágil, tan desolado, tan abandonado que no tenía más que arrepentirse por sus actos y por lo que le causo a Candy durante todo este tiempo, pero ya era tarde pues estaba pagando por ello.
Edward se acercó a el –Neil ¿Qué tu familia nunca vendrá?
-No lo sé y no me molestes –Dijo enojado
-¿Te abandonaran aquí?
-Qué más da
-Quería me ayudaran también a mí, al final de cuentas esto ha sido solo culpa tuya
-¡¿Qué?!
-Ya lo escuchaste es tu culpa
-El plan era tuyo idiota
-Si pero eso no importa ya –Dijo tomándolo del cuello –Más vale que alguien de tu familia te ayude o te mande dinero para que podamos sobrevivir aquí, lo más seguro es que si no te sacan, estos idiotas sigan haciéndote lo que te hicieron ayer pero estoy seguro que si le damos dinero no lo harán más –Dijo sonriendo
-Pues no tengo dinero….
-Pero llevas aquella esclava de oro ¿no?
-Si pero es un regalo que me dio mi padre y no se la daré a nadie nunca –Dijo temiendo de aquel hombre que estaba ya más del lado oscuro
-Me la darás ahora mismo Neil –Dijo acercándose a el
-¡No! –Comenzaron a jalonearse, hasta que Edward decidió golpearlo más de lo que ya estaba, hasta que logro quitarle aquella esclava de oro
-¡Regrésamela! –Trato de acercarse arrastrándose en el suelo, Edward solo sonrió y lo pateo en la cara sacándole sangre de la nariz -¡Aaaah!
Edward sabía que se acercaba la hora de que salieran al patio, solo faltaban unos minutos y el no deseaba ser humillado y marcado como lo fue Neil, no deseaba que le hicieran aquel daño tan infame, por eso le quito lo valioso que tenía Neil, aunque él sabía que podría quitarle más cosas, pero eso lo resolvería después.
-Bien nenas hora de jugar –Miro al doctor -¿Estás listo doctorcito maldito?
-Antes de que trates algo, quiero hacer un trato contigo
-¿Qué clase de trato?
-Mi tranquilidad a cambio de esto –Le mostro la esclava –Ustedes no me harán daño y yo les doy esta valiosa joya ¿Qué les parece?
-Mmmm suena interesante –Dijo el joven robusto azabache –Mira está bien pero no creas que tu tranquilidad será eterna, por lo que deberías conseguir después más cosas como esta –Dijo cerrando el trato con un apretón de manos
Edward le entrego la esclava y se fue de ahí, mientras Neil quien había visto todo, se quedó helado, aquel hombre azabache esbozo una sonrisa mientras se acercaba a el –Bien hijo comencemos –Lo tomo del brazo -¿Con que te gustaba violar verdad?
-Pero no lo hice…..no hice nada….¡Nada!
-No he escuchado lo mismo –Volteo a ver a sus otros dos compañeros, ambos de cabello castaño y ojos cafés quienes le sonreían a aquel joven –Sabes que odio a los tipos como tú y ese doctorcito, aunque el ya me pago para que no le haga nada y no puedo quejarme
-Por favor no
-Mis hermanos y yo, te enseñaremos lo que le hacemos a la gente como tú –Decía mientras aventaba a Neil en la cama –Vamos Ernest, Joe
-Si Richi –Se acercaron a la cama donde ya hacia un cierto chico cobarde como siempre solo suplicando que no lo lastimaran y llorando.
.
.
.
Candy se encontraba con Terry quien la tenía acunada entre sus brazos, estaban en un hermoso parque donde una noche Terry le propuso matrimonio.
Veían juntos la hermosa puesta de sol, era una hermosa escena romántica, el cielo azul claro con nubes de algodón y un sol ocultándose a lo lejos rosando delicadamente el rostro de ambos quienes se encontraban en el pasto, disfrutando de la hermosa vista que le ofrecía la naturaleza que parecía ponerse de acuerdo, pues unas cuantas aves volaban por el hermoso cielo que le ofrecía el día.
-Candy –Terry la abrazo más –Perdóname por ser un idiota, sé que ya lo hiciste pero no podre….perdonarme nunca…..la manera en que….
-Shhh cariño, Terry eso ya no importa ahora –Dijo volteando a ver a su amado, lo miraba con todo el amor que sentía por él, su mirada dulce y llena de ilusión, tenía un brillo en particular que a Terry lo derretía.
-Pero…. –No termino pues Candy le dio un beso dulce, lleno de amor y sinceridad, poco a poco comenzó a subir la sangre les hervía a ambos, estaban deseosos de demostrar el amor tan grande que se profesaban mutuamente, pero Candy fue la que lo detuvo así como lo inicio, dulcemente se apartó de su amado.
-Lo lamento –Decía dedicándole una hermosa sonrisa –Solo debemos esperar un poco más mi amor –Dijo tranquilamente –Te amo Terry
-Lo se mi vida, y claro que esperare unos días más, si para mi yo he esperado un siglo cuando estuve sin ti y ahora que te tengo a mi lado por fin –Decía abrazándola nuevamente –Puedo esperar unos días para que por fin seamos uno del otro mi amada Candy
-Así es Terry siempre he sido tuya amor mío y siempre será así –Dijo acercándose a él nuevamente para brindarle otro cálido y tierno beso, donde ambos se fundían y podían sentirse como uno solo, con el poder de su amor lograban desaparecer de este mundo para solo quedarse en su burbuja de amor, para ellos era el sueño hecho realidad, el paraíso el tenerse ya por fin uno al otro y pronto sellarían ese amor tan grande ante los ojos de dios y eso es lo que más les hacía ilusión a ambos.
.
.
.
Patty se encontraba en una cafetería pensando en ¿Qué debería de hacer? Amaba a Stear pero no podía seguir así, le daba terror que un día el simplemente dijera que se iba nuevamente o lo peor, que ya no la amaba.
Inmersa en sus pensamientos no se percató de que un joven la miraba con una sonrisa de lado, al percatarse de quien era se sonrojo inmediatamente, a lo cual al joven se le hizo muy tierno y sonrió dulcemente para después acercarse a ella.
-Hola Patty
-Hola Stear
-Dime ¿Qué haces aquí sola?
-Pues yo…..estaba…. –Dijo bajando su mirada
-Patty discúlpame por no haber aceptado la propuesta que….
-No te preocupes…..está bien –Dijo nerviosamente, no quería presionarlo a nada
-Gracias Patty, siempre has sido muy comprensiva
-Si eso creo –Dijo volviendo a bajar su mirada
Stear le tomo el mentón para que lo viera, había tomado una decisión, después de haber vivido la guerra durante un tiempo, aunque fue solo un tiempo corto, pudo darse cuenta de lo que el tenia y de lo que otros ya no lo volverían a tener, era terrible y absurda la guerra, la muerte de tantas personas y la desolación que sentían los familiares de estos, lo hizo pensar un poco en ¿Qué pasaría si muriera yo?
¿Qué pasaría con Patty? ¿Candy? ¿Archie? ¿La tía abuela? Sabía que no sería fácil dejar a un lado en cualquier caso de la decisión que tomara, pero sabía que no podía perder el tiempo en solo pensar y nunca decidirse así que tomo aire y….
-Patty he tomado una decisión y quiero que tú seas la primera en saberlo –Patty lo miro directamente a los ojos.
El vio la mirada de aquella joven que tanto lo amaba, era suplicante, le estaba suplicando que no se fuera que no la dejara, él la miro lleno de amor, ese amor que Patty lograba que el fuera lo que ella quisiera, estaba a su merced y todo este tiempo había rehuido del compromiso, pese a que todo estaba a favor, porque simplemente tenía miedo, miedo por lo que esta hermosa mujer pudiera hacer con él.
-Patty yo… -La miro y supo que todo estaría bien, le invadió una gran seguridad con el simple hecho de tener a la mujer que tanto amaba en la vida, sabía que no debía temer, por eso con más seguridad tomo la mano de Patty –He decidido….
.
.
.
Era una hermosa mañana, Eliza Leagan se encontraba saliendo de la mansión Ardley para dirigirse a la prisión donde su hermano se encontraba, no sabía que le diría a su hermano respecto a sus padres, seria doloroso decirle que quedaron huérfanos.
Durante el transcurso estuvo pensando en cómo decirle a Neil que su padre falleció y que su madre había huido con todo el dinero que les correspondía y que ahora estaban en la vil miseria, el en la prisión y ella en la mansión Ardley de criada.
Al entrar al lugar, se percató él porqué la tía abuela le había dicho que si deseaba ir a un lugar como este iba a ser su decisión, pero tenía que ver a su hermano, deseaba tanto poder llorar en el hombro de alguien, que pese a que solo estuvieron en complot para cosas malas, era lo único que tenía ahora y ella era lo único que el tenia.
La hicieron esperar en una habitación, donde tenían varios documentos y cajones llenos de estos, por lo que dedujo que esa era la oficina de alguno de los guardias, George la coloco de manera que quedara la silla hacia la puerta, el simplemente se quedó ahí cerca por si algo se ofrecía.
Cuando lo vio entrar casi se muere del espanto, Neil tenía un aspecto deplorable, se veía demacrado y como si no hubiera dormido en muchas noches, la ropa la traía desgarrada y sucia, se veía que tenía varios golpes por todo su cuerpo, pues ni siquiera se podía mantener en pie, al menos eso pensó Eliza.
-Neil…. –Susurro -¿Qué te paso?
-Eliza, lo mismo pregunto –Dijo al ver la silla donde estaba su hermana y la cobija que tenía cubriendo sus piernas.
-Neil…..yo…..papas….. –Susurraba sin poder terminar una frase
-Eliza, tienes que ayudarme –Se acercó con dificultad hacia su hermana, quien le miro asombrada –Por favor te lo ruego ayúdame
Eliza solo lo miro sin entender que sucedía, mientras Neil la miraba suplicante con la mirada angustiada, reflejaba también miedo, tristeza y desesperación.
-Nuestro padre falleció –Dijo ella sin rodeos –Nuestra madre se fue con todo el dinero de papa y… -Comenzó a llorar, Neil también tenía lágrimas en los ojos -¡Estamos en la ruina!
Neil no lo podía creer al escuchar esto solo se repetía "Esto ¡es imposible!" "¡No!" pensaba lleno de dolor y coraje por sus padres, uno por haberse muerto y la otra por no creer que su egoísmo haya sido tanto como para dejar a sus hijos a la deriva.
Hola queridos lectores
primero una enorme disculpa perdon enserio, espero poder recompensarlso subiendo mas capitulos de aqui a mañana lo prometo ;D
segundo quiero agradecer todos los reviews y a toda la gente que sigue mi historia aun.
aqui les dejo un nuevo cap espero que les guste si es asi haganmelo saber y si no tambien no hay limites ;D y perdon si no les gusta tanto rodeo pero no se apuren pronto subire ya el capitulo de la boda entre nuestros amados personajes ;D
saludos
