Capítulo 34 Yggdrasil

Dialogo

Dragones

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¿Volaba?…eso parecía…si, estaba volando, recordaba esa sensación ya que la vivía todas las mañanas al salir con Toothless. El viento en su cara, sus cabellos meciéndose por este, la libertad que el cielo le ofrecía, el calor y confianza que Toothless le brindaba…esos sentimientos le embargaban en ese momento.

Hiccup se acurruco más en esos brazos que lo envolvían. Logro sentir como lo aferraban con fuerza, protegiéndolo. Esto lo descoloco un poco… ¿Qué extraño? lo último que recordaba fue beber el Éter, un frio inmenso y después…muerte…

Sus ojos se abrieron asustados… él y su pequeño… ¡habían muerto! Se despertó de golpe, removiéndose en los brazos que lo sostenían.

-¡Hey!, cuidado cariño casi te me caes.

Su rostro se tiño de rojo al toparse con unos bellos ojos rojos.

Hiccup se encontraba volando…en brazos de un apuesto joven…el cual le llevaba cual princesa.

-me alegra que despertaras amor, por un momento me preocupaste. Sonrió coqueto el pelinegro.

El chico no sabía que ocurría, una parte de su ser se encontraba embelesado por el joven. Un chico apuesto, alto, de cabello negro azulado, corto, con la piel acanelada, de ojos rubí, una perfecta y respingada nariz, brazos fuertes, pecho amplio, vestido solo con unos pantalones negros y a su espalda…dos enormes alas de ave.

-que pasa cariño ¿no te gusta volar?, pregunto sensual abrazando a Hiccup con fuerza, - no te preocupes bebe, no te dejare caer.

La cara de Hiccup se tornó tan roja como un tomate, mientras su pulso se aceleraba, ese sujeto se acercaba mucho.

-¡Hugin deja de jugar! se escuchó una fuerte vos a su costado izquierdo.

Otro ser alado volaba a su lado, era muy parecido a Hugin, solo que su cabello era largo y tenía un semblante más serio, de ahí en fuera eran idénticos, gemelos. Vestía un pantalón negro y una camisa del mismo color.

-ah, Munin no seas malo, solo quería hablar con nuestro invitado, reclamo el otro haciendo un puchero.

-se, claro, y para ello tienes que acercarte tanto a su boca, reclamo alzando una ceja.

Hugin solo rio nervioso y se rasco la cabeza, por su parte su hermano solo suspiro y negó, ya sabía lo ojo alegre que era su gemelo.

Hiccup miraba curioso al ser frente a ellos, los chicos aun continuaban volando. De improvisto los ojos del castaño se abrieron asombrados. Hipo se encontraba en brazos de Munin.

-¡Hipo!

El mayor intento tomarlo, zafándose de los brazos del pelinegro, por suerte Hugin alcanzo a atraparlo antes de que cayera.

-tranquilo pequeño, no te sueltes así es peligroso.

-¿Quiénes son ustedes? ¿Dónde estamos?, dame a mi hermano, exigió el pecoso.

Los pelinegros se detuvieron unos segundos, uno frente al otro.

-no te preocupes, el pequeño está bien, hablo un serio Munin,- solo que está cansado, morir por el éter es muy difícil, la verdad me sorprende que tu despertaras antes de llegar con Odín.

-¿Odín?

-Yo soy Munin el guardián de la memoria, él es mi hermano Hugin el guardián del pensamiento, somos los consejeros de Odín.

-así es bebe, en este momento les llevamos con él…los espera ansioso.

Volaban por un cielo lleno de nubes, continuaron por unos minutos hasta que llegaron a una pequeña isla flotante, en ella se encontraba un hombre, parado en el centro y orando, a su lado dos enormes lobos blancos.

A diferencia de los demás Esir, Odín no había perdido su tamaño. Era un hombre alto, de aspecto rudo, pero elegante, con una enorme barba dorada adornada con tres trenzas, su cabello ondulado le llegaba debajo de sus anchos hombros, de piel blanca y con ligeras arrugas en su rostro. Vestía una armadura dorada, decorada con un cráneo en el pecho, una larga capa de piel negra, un casco con enormes alas, sus brazos y piernas se encontraban cubiertas por protectores de piel, en su cintura descansaba una gran espada azul y en su mano derecha una bellísima lanza plateada.

Un aura lavanda cubría todo su cuerpo, esta se desprendía en dos direccione, arriba y abajo.

-hey viejo, la llegamos, hablo un sonriente Hugin.

El parpado izquierdo de Odín se abrió, dejando al descubierto un bello ojo azul.

Hipo contemplo un parche en el lado derecho de su rostro, de inmediato su vista se giró a la lanza, en la punta de esta se encontraba el ojo derecho de Odín, brillando cual zafiro.

-¿ellos son los elegidos?, pregunto el Esir con voz firme, sus consejeros asintieron, -son solo unos niños, el Esir les hizo una seña para que se acercaran, Hugin y Munin obedecieron, llevándole a los pequeños.-creo que, deberían despertar al más pequeño.

-sí señor. Munin comenzó a moverlo, pero Hipo se negaba a despertar.

El chiquillo se acurruco en los brazos del pelinegro y continuo dormido. El moreno lo sacudió con más fuerza pero el resultado fue el mismo. Hiccup se zafo de los brazos de su compañero y se acercó al chiquillo, comenzó a llamarlo mientras lo zarandeaba, pasaron varios minutos y nada, incluso Hipo se había puesto a roncar.

-pues mira que tiene el sueño pesadito, se burló Hugin.

-vamos Hipo despierta, le suplicaba su hermano, -Hipo, ya llegamos abre los ojos.

Odín los vea con una gota en la cabeza, el dios comenzó a golpear el suelo con su bota, impaciente.

-¡Hipo!

-mmm, no….cinco minutos más

-bueno ya ¡suficiente!

Odín dejo lo que hacía y se acercó al niño, el cual se encontraba ahora en brazos de Hiccup, -haber mocoso, ¡despierta!, comenzó a mecerlo, -vamos tienen trabajo que hacer.

-mmmm…nooo….

Los parpados de Hipo se cerraron con fuerza, negándose a abrirlos, mientras apretaba sus manitas y se acurrucaba en los brazos de su hermano. Odín empezó a mecerlo con más fuerza, mientras los otros tres le gritaban que despertara…pero nada, el mocoso se negaba a obedecer.

-¡carajo Hipo!, que es el fin del mundo, ¡no te puedes quedar dormido!, reclamo su hermano.

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Los guerreros que acudieron al llamado de Heimdall fueron una gran ayuda. Los Istari (magos) se encargaban de toda creatura sobrenatural, destruyéndoles con hechizos y alguno que otro golpe. Los enanos se encargaban de detener a las creaturas y espectros del reino de hielo. Los elfos (obscuros y de luz) destruían las arañas y contenían a Lloth, mientras los guerreros se encargaban de trasgos y orcos, por su parte los Vanir y Esir luchaban contra los gigantes de hielo y Fuego.

Lo mismo hacían nuestros héroes, ayudados por sus amigos.

-maldita sea, ¿Por qué no cae?

Toothless se encontraba arrojando bolas de plasma contra Bergelmir, las cuales el demonio detenía con sus propios proyectiles. El demonio choco sus palmas y creo un escudo de fuego, deteniendo el enorme lanzallamas que Desdentado creo, tras el ataque el demonio arrojo una bola de fuego contra el pequeñín, este fue salvado por Legolas, el elfo brinco a tiempo quitando al pequeño de la línea de fuego.

Drizzt y Freyr atacaron al mismo tiempo, ambos oponentes buscaban herir al demonio con sus espadas, por desgracia el demonio se movía a gran velocidad, esquivando todos los ataques de sus enemigos. Con un movimiento detuvo la espada mágica de Freyr con una sola mano, mientras su cola sujetaba la pierna del elfo obscuro y le arrojaba varios metros, abriendo un surco en el piso. Freyr desenfundo su segunda espada y ataco, pero Bergelmir logro esquivar agachándose, al levantarse le propino un fuerte golpe en el estómago al Vanir, enviándole al suelo.

Estaba por rematarlo cuando Toothless apareció, arrojo unas bolas de fuego alejando al demonio de su compañero, al cual recogió con sus garras, realizo un giro y lo monto en su espalda.

-¡Maldición! es muy fuerte…pero no podemos perder

-tenemos que arrinconarle, hablo Legolas llegando hasta ellos, -tal vez creemos una fisura en su defensa.

-con un carnada, Drizzt se les unió.

-pero, es peligroso, hablo preocupado el Vanir.

Los elfos le sonrieron y asintieron con la cabeza, sin decir nada se lanzaron contra el demonio.

-Diablos, Toothless, Desdentado tenemos que sobrevolarlos.

-Sí

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Esto era imposible, ella poseía el arma máxima, por lo que tendría que estar ganando, pero…no era así. Sinmore esquivo la estocada de Skadi, el arma de la Vanir congelo una columna, la cual se despedazo cuando Skadi pasó a su lado. La reina de los Vanir luchaba ferozmente, cuerpo a cuerpo, era un espadachín nata con fuerza y agilidad.

Sinmore sujeto con su látigo una enorme roca, el cuero se prendió en llamas e incendio el mineral, con fuerza sobrehumana la reina de fuego comenzó a girar su arma, arrojándola contra la bella adversaria. Skadi esquivo la enorme bola de fuego, pero Sinmore no se rindió, giro de nuevo su arma y continúo atacando. La roca ardiente despedazaba columnas, paredes y uno que otro guerrero (aliados y enemigos), su manejadora se encontraba furiosa, no perdería esta batalla, no cuando ella tenía el arma máxima.

Skadi quedó acorralada contra la pared, su cuerpo se encontraba exhausto, los ajos zafiro se abrieron asustados al ver como la masa de fuego se acercaba a su rostro, intento esquivarlo pero sus cansadas piernas se negaron a obedecer. Cerró los ojos esperando el impacto.

-¡ahhh!

La dama fue levantada del suelo gracias a las garras de Olaf. Ruffnut le ayudo a subir al dragón.

-¡chicas!, gracias me salvaron la vida

-no es nada

Olaf ataco con sus bolas de fuego, la reina roja destruyo la roca y creo una barrera con su látigo (girándolo frente a ella). Skadi recupero el aliento y se unió al ataque, arrojando un rayo de hielo.

-tenemos que contenerla, ordeno la Vanir, mientras sus ojos se clavaban en dos pequeñas figuras.

-si señora.

El dragón aterrizo en una casa, Mientras Skadi continuaba con sus ataques de hielo, Ruffnut y Camicazi comenzaron a llenar la boca de Olaf con rocas. El gronckle las trituro y convirtió en proyectiles de lava, los cuales comenzó a arrojar.

Los ojos de Sinmore se llenaron de ira, el fuego en su interior comenzó a crecer…no, ella no perdería. Su piel se tornó grisácea y comenzaba a obscurecerse, un humo negro empezó a brotar de su cuerpo.

-¡Basta!

Una ola de fuego broto de la mujer, ocasionando que las chicas salieran disparadas. Por fortuna no se lastimaron, ya que Skadi creo una cama de nieve que las protegió del golpe. Sinmore había cambiado y tenía un aspecto muy parecido al de su esposo, solo que sin alas. La mujer sujeto la vara con sus dos manos y comenzó a llenarla con su energía.

-es suficiente, destruiré ese maldito escudo y los condenare al olvido.

Antes de que la dama lanzara su ataque dos cadenas aparecieron en sus muñecas; los objetos fueron jalados por Vidar y Vili; las manos de la mujer se separaron y Laevateinn cayó al suelo, perdiendo el brillo rojo que había adquirido.

Sinmore gruño molesta e intento zafarse, forcejeo con sus captores mientras una gran cantidad de fuego brotaba de su cuerpo.

Los Esir no se inmutaron, a pesar de que la cadena ardía en sus manos. Comenzaron a recitar un hechizo. Las cadenas tomaron un brillo naranja y empezaron a cubrir todo el cuerpo de la mujer. Sinmore grito furiosa y comenzó a estrujarse cual lombriz, sus colmillos crecieron, así como dos cuernos de carnero en su frente, con un esfuerzo logro liberar sus manos y sujetar la cadena que Vili sostenía. En segundos el Esir fue arrojado contra su hermano.

-malditas sabandijas ¿cómo se atreven a tocarme?

La reina roja estaba por lanzarse contra ellos…pero no lo logro.

Skadi aprovecho la oportunidad para acercarse y atacar. La reina de Hielo conecto un fuerte golpe en el vientre del demonio, cuando esta se dobló adolorida, le propino una patada en la cara, levantándole de nuevo, con un giro la dama de hielo corto su pecho. La espada de cristal se incrusto en la piel negra de Sinmore, el filo atravesó su carne hasta llegar a su corazón, de ahí comenzó un recorrido hacia arriba, partiendo la caja torácica…se escuchó un grito lastimero que helo la sangre de todos.

La pelea se detuvo y todos giraron a ver la escena.

Bergelmir no creía lo que veía, su reina…fue derrotada.

Sinmore caía al piso, con el corazón partido; su cuerpo regresaba a su forma original, sus largos cabellos quedaron esparcidos en la tierra, mientras sus ojos perdían el brillo y calor.

-¡NOOOOOOOOO!

Se escuchó un grito aterrador…Surt había llegado.

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-Odín les ayudara a crear la última gema, les dijo el abuelo mientras besaba sus frentes y les deseaba buena suerte.

Por desgracia parecía que Odín no tenía ni la mínima idea de cómo hacerlo. El dios les había preguntado si traían las gemas restantes, Hipo se las mostro, pero cuando le pregunto cómo obtendrían la última, el rubio no supo que contestar.

Los chicos veían con una gota en la cabeza como el padre todopoderoso de los Nórdicos corría de un lado a otro gritando: "que hago, que hago". Bueno ahora sabían a quien se parecía Thor.

-Hiccup ¿Qué hacemos?, pregunto el pelirrojo tomando la mano de su hermano.

El pequeño se había despertado tras recibir una serie de lamidas por parte de Geri, sorprendiendo a todos que se desgañotaran gritándole. Se encontraba en el lomo del can, a su lado freki lamia su mano en espera de una caricia.

-no, no lo sé, el abuelo no dijo nada más.

-esto no puede estar pasando. Munin se desesperó al ver a su remedo de jefe en semejante situación, -haber niños, ¿Quién fue el que les dijo que ustedes tenían que morir?

-las Nornas, respondió el pelirrojo

-ok, y que más les dijeron, ¿Qué les dijeron sobre las gemas?

-mmm, bueno, ellas dijeron que las gemas se activaban con nuestra sangre…también que robaban parte de nuestra alma y por eso nos sentíamos débiles al tocarlas.

-y ¿Qué les dijeron sobre la última gema?

-ellas dijeron que esta se formaría con nuestros corazones, respondió temeroso.

-mmm, sus corazones, Munin llevo su mano a la barbilla y comenzó a pensar ¿cómo se tenía que crear la última gema?

-sus corazones eh, Odín se acercó a oír su plática, -entonces se los saco.

El dios levanto su lanza de forma amenazante, asustando a los chicos, pero antes de que los tocara Hugin lo noqueo y mando al piso. Odín termino con un enorme chichón en la cabeza.

-estás loco viejo, Hugin oculto a los chicos debajo de sus alas, -es obvio que se trata de un acertijo, Yggdrasil jamás toleraría ese tipo de sacrificio.

-perdón T-T

-ah, en ocasiones dudo de tu capacidad para gobernar, no sé porque Njördr no dijo algo más, sabe que tu ardilla (ósea su cerebro) no camina y se le ocurre dejar todo en tus manos…estamos perdidos ¬¬

-¡oye! òó

-¡lo tengo! exclamo un alegre Munin, -ya sé que se tiene que hacer

-¿de verdad? los demás lo veían esperanzados.

-sí.

Munin tomo a Hipo en brazos mientras le pedía a su hermano cargar al castaño.

-Mi señor, necesito que siga deteniendo la sangre maldita de Surt, eso abrirá el puente al corazón de Yggdrasil. En cuanto el puente se abra nosotros llevaremos el antídoto para el veneno.

-¿Qué quieres decir? Odín lo veía confundido.

-ah, por eso se activa con su sangre, ¿cierto? pregunto un alegre Hugin, mientas tomaba a Hiccup en brazos, sacándole un sonrojo.

-así, es por eso Njördr los mando aquí.

-de que hablan no entiendo, explíquenme, reclamo Odín haciendo un puchero.

-¡No tenemos tiempo! ¡Abre el portal ahora! ordenaron los hermanos

-pero no me griten T-T

Odín regreso a su posición inicial, levanto su lanza y comenzó a dirigir su energía, el aura lila le cubrió de nuevo.

-prepárense iremos con Yggdrasil.

Los chicos asintieron nerviosos.

-Mi señor Odín, en cuanto ingresemos usted debe marchar al campo de batalla, los demás le necesitan, ordeno Munin.

-No se preocupe por Yggdrasil, nosotros nos encargaremos a partir de ahora, aseguró un orgulloso Hugin.

Odín accedió ante la demanda de sus consejeros.

Los pelinegros extendieron sus enormes alas, se elevaron y colocaron frente a Odín. Hugin hizo la seña de ir primero, el pelinegro abrazo con fuerza a Hiccup y se lanzó directo al ojo en la lanza, mientras se acercaban su estatura comenzó a disminuir hasta tomar el tamaño de un insecto. Hiccup cerró los ojos y se aferró al cuello de su compañero, una fuerte luz les cegó, mientras ingresaban a la gema que adornaba la lanza .Munin e Hipo no tardaron en seguirles.

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Las enormes alas de Surt provocaron una gran ventisca, la cual arrojo a todos lejos de su amada esposa. El demonio se acercó despacio ante el cadáver de su mujer, con delicadeza lo tomo en sus manos. Podía escuchar como todas sus almas morían, una a una.

Un rugido furioso rompió el aire, los filosos colmillos del demonio rechinaron, mientras sus ojos brillaban llenos de ira. Levanto su enorme espada y lanzo un ataque al suelo. La tierra tembló, una enorme fisura se abrió partiendo la ciudad a la mitad. Dragones y Valkirias salvaron a cuanto guerrero estaba a su alcance.

-¿Dónde está mi padre? Freyja miraba a todos lados buscando al anciano, -¿mamá?

-no…no lose querida, los ojos de Skadi se llenaron de lágrimas, consciente de lo que había pasado.

-no…Surt no pudo derrotarle, aseguro un furioso Freyr,- mi padre no es débil, es el más poderoso Vanir, el guardián de los océanos…Kvasir, ¿dónde está papá?

El pelinegro bajo la cabeza al sentir la mirada de todos posarse en su persona, -perdió gran parte de su vida al crear el escudo para protegernos de Laevateinn…y Surt es un demonio poderoso, el rey del infierno, respondió con tristeza.

Los Vanir escuchaban atentos a su hermano, las chicas cubrieron sus bocas intentando no llorar mientras los jóvenes reprimían su grito de frustración.

-n-no…no podemos darnos por vencidos, hablo una triste Skadi, sentada en el lomo de Toothless, -tenemos que seguir luchando…hasta que Odín aparezca, no podemos hacer a un lado el sacrificio de su padre… ¡Frey!

El peli naranja asintió, tomo su espada y les hizo una señal a sus hermanos. Los Vanir no tardaron en situarse al lado de su nuevo comandante.

-prepárense…Surt atacara con todo.

-¡Sí!

-Entonces permitan que les ayudemos. Loki y los demás Esir se acercaron, -aún nos queda fuerza para luchar.

-mph

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Odín sintió como los chicos se adentraban en el corazón de Yggdrasil, cerró su ojo y dejo de enviar sus poderes al gran árbol. Era momento de ir a cuidar de su familia.

-Njördr los chicos ya llegaron… ¿Njördr?...ey ¿me escuchas?

El Esir se preocupó al no obtener respuesta, intento comunicarse de nuevo…pero nada. Algo andaba mal.

-¡Geri, Freki! ¡Andando! la batalla nos espera.

El padre de todo sujeto con fuerza su lanza, una puerta de luz apareció frente a él, con paso firme se encamino a ella, seguido por sus níveos cachorros.

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La ira de Surt no tenía comparación. Freyr, Skadi, Toothless, Desdentado, Loki y Thor luchaban contra él… o almenos lo intentaban. La bella dama de hielo les protegía con un escudo, escudo que era reforzado por la magia de Loki.

Dos bolas de plasma, reforzadas por el fuego rojo salieron disparadas contra el demonio, este no se inmuto, coloco su palma frente a él y las detuvo, para después arrojar una bola de fuego propia, la cual los dragones alcanzaron a detener combinando sus llamas. Una ráfaga de rayos broto del martillo de Thor, Surt se protegió con sus alas, evitando el ataque. Molesto azoto su cola en el piso, varias llamaradas salieron disparadas contra los héroes. Skadi no tardo en ayudarles. La hermosa Vanir soplo una gran ventisca que alcanzo a congelar las ráfagas de fuego antes de que estas calcinaran a los muchachos, desgraciadamente esto consumió gran parte de su energía, Freyja y Gerd la sujetaron antes de caer al piso inconsciente.

Una estocada de luz surco el cielo, Surt logro detener la centella con sus manos, Freyr se encontraba delante de él, el Vanir intentaba herirlo mientras el demonio detenía su espada.

-por favor…tu padre dio más pelea, se mofo el demonio

Con un giro sujeto la muñeca del Vanir y la torció, arrancándole un grito de dolor al peli naranja, le sujeto del cuello y lo estampo en el piso.

-¡Freyr!

Toothless y Desdentado corrieron (bueno volaron) a su auxilio, la bestia negra arrojo una enorme bola de plasma blanca que se impactó en el pecho del demonio, alejándolo del chico, por su parte Desdentado le arrojo una gran cantidad de fuego directo en sus ojos, cegándole momentáneamente, por último el fiel Gullinbursti lo embistió rasgando parte de su armadura con sus filosos colmillos. El demonio retrocedió unos pasos, gruño mostrando sus filosos colmillos. Otra gran cantidad de fuego lo detuvo antes de que atacara a los héroes. Todos los dragones le sobrevolaban y arrojaban sus ataques, los cuales eran reforzados por la magia de Istari y el fuego fatuo de Garm.

-malditas sabandijas…ya me harte de jugar con ustedes, pagaran la muerte de mi mujer, bramo molesto el demonio.

Una onda de choque les arrojo a todos, destruyendo algunas edificaciones en el proceso, dejando a casi todos enterrados en escombros.

-ya…es momento de que mueran.

Surt les señalo con la palma; una especie de mini esfera apareció en su mano, la esfera de color negra comenzó a brillar, en ella se apreciaba como se congregaban estrellas en su interior, todas de un color rojo sangre, una pulsación comenzó a moverla. Los ojos de Surt se ensancharon y una sonrisa adorno su rostro. La esfera salió directo a los héroes, los cuales recién se levantaban de la explosión.

El sonido de una descarga eléctrica se escuchaba a su espalda, los jóvenes y dragones giraron la vista atrás, mirando horrorizados como la esfera se acercaba a ellos.

¡KAPLOOOMMM!

Un rayo dorado choco contra la esfera, un gran flas cegó a todos.

-no tan rápido demonio, amenazo una voz profunda.

Odín se encontraba sobrevolando frente a los chicos. El dios montaba un bello corcel gris, el animal relucía como la plata y tenía ocho patas*. A su lado, volando, Geri y Freki, los dos lobos aullaron, su pelaje se crispo y su tamaño aumento (muy parecido al tamaño de Gard).

Odín comenzó a girar su lanza; una gran cantidad de auras de colores comenzaron a desprenderse, los pequeños espectros se tambaleaban por el cielo, bailando, poco a poco cada espectro descendió a la tierra, entrando al cuerpo que pertenecían. Los poderes de los Esir comenzaron a regresar, cada hijo de Odín comenzó a sufrir una transformación, sus cuerpos brillaron y comenzaron a crecer poco a poco, recuperando su verdadera forma.

-de pie hijos míos…es momento de sacar la basura de nuestra morada.

-¡si padre!

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Era un lugar obscuro a donde los cuervos les llevaron, por alguna razón se les hacía conocido…pensándolo bien, si, ya habían estado ahí, la primera vez que vieron a Yggdrasil.

Solo que en esta ocasión no se veía nada, ni la sangre de Surt, ni el tronco del roble.

-llegamos

Los cuervos se detuvieron, frente a ellos comenzaron a tintinear unas diminutas luces. Una especie de tiara se encontraba frente a ellos, esta se encontraba adornada con las gemas del alma.

-bien, ahora entreguen las gemas restantes antes de crear la última, ordeno Munin.

Los chiquillos obedecieron, extendieron sus manos con las gemas en la palma. Las lianas aparecieron, tomaron los cristales y los colocaron en los lugares restantes. De improvisto… La corona comenzó a despedazarse y caer a la obscuridad, ante la mirada sorprendida de los chiquillos.

-¿Qué pasa?, pregunto confundido el pelirrojo.

-el primer sacrificio fue aceptado, respondió Munin,- la sangre fue aceptada…hora sigue el alma.

-ah, que cruel, yo quería seguir abrazando a Hiccup, se quejó Hugin.

Los chicos los miraron confundidos. Los ojos rojos de los cuervos cruzaron una mirada cómplice, mientras una traviesa sonrisa adornaba sus rostros. Sin decir nada los pelinegros abrieron sus manos y dejaron caer a los pequeños al vacío.

-¡buena suerte!, les grito un sonriente Hugin

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Malditos hijos de…. su cuerva madre, no que Yggdrasil jamás pediría un sacrificio, se, como no. Esto era de esperarse después de haber sido obligados a suicidarse.

El castaño hacia un intento por localizar a Hipo, caía en picada, en un lugar oscuro y tenebroso. El chico movía las manos intentando encontrar al pequeño, por desgracia no veía nada, y no importaba cuanto le gritara, este no le respondía.

Fiuuuuuuuu.

Un silbidito se escuchó, a este le siguió un chapoteo.

Splashhhh.

Hiccup había caído en un mar de sangre.

El castaño salió a flote, tosiendo el desagradable líquido, continúo llamando a su hermanito pero no escucho nada.

El líquido apestaba horrible, era muy espeso, obscuro, con un sabor desagradable.

Hiccup flotaba en ese mar, intentando encontrar a su pequeño.

Splasss.

Otro chapuzón se escuchó a unos metros de ahí, sin perder tiempo comenzó a nadar a ese lugar, si tenía suerte Hipo se encontraría ahí.

El pequeño pelirrojo salió a la superficie tosiendo ese desagradable líquido, mientras se mantenía a flote comenzó a gritarle a su hermano, el aroma de esa "agua" lo estaba mareando.

-¡Ahhhh!

Un quejido débil se escuchó, había algo más adelante, nervioso comenzó a nadar, suplicando que su hermano se encontrara ahí.

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-¿crees que estén bien? Hugin veía preocupado la obscuridad debajo de ellos.

-eso espero…me gustaría poder ayudarles, pero…nosotros no podemos ingresar ahí…no hasta que Yggdrasil se encuentre mejor, respondió el mayor, mirando con la misma impotencia que su hermano.

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Poco a poco una luz roja comenzó a aparecer. El cielo se tiño de carmín, a lo lejos se veían…una especie de árboles. Los quejidos se escuchaban más adelante.

Hipo llego a una especie de manglar, con trabajo se sujetó a una de las raíces y comenzó a trepar. El tronco se sentía viscoso y flácido, el chiquillo estuvo a punto de caer, por suerte logro sujetarse a otra "raíz", cuando llego arriba comenzó a inspeccionarlo, viéndole bien, este era un árbol muy extraño, levanto la vista y se dio cuenta que no se podía ver su copa.

Sus ojos se abrieron sorprendidos…y asustados, tras examinarlo bien.

El supuesto tronco estaba hecho de huesos y lo que él consideraba una raíz era más bien las venas y tendones del árbol, las cuales llegaban hasta ese putrefacto mar lleno de sangre.

Unas terribles ganas de vomitar se apoderaron de su ser, llevo sus manos a la boca e intento reprimirlas, todo el manglar estaba lleno de "esqueletos de árboles".

Un chapoteo en el agua lo puso alerta, temeroso se adentró en ese tétrico bosque; el suelo bajo sus pies era muy resbaladizo y gelatinoso, tal parecía que estaba en un pantano, mientras más se acercaba al centro, el olor a muerte se volvía más fuerte, llego el momento en que cubrió su nariz para no tener que respirarlo.

-¡Ahhh!

Un nuevo quejido se escuchó, había alguien en el centro de ese lugar.

Esperanzado de que se tratara de Hiccup se echó a correr en esa dirección.

-¡Hiccup! ¡¿Hiccup dónde estás?!

El pequeño llego corriendo a un claro, ahí se encontraba una mujer en el piso.

Yggdrasil era una anciana, vestida con una túnica negra, sus largos cabellos se encontraban cubiertos por un viscoso liquido (como petróleo) y pegados a su cara, por lo que no se podían apreciar muy bien sus facciones, tenía el cuerpo esquelético y uñas largas. Se encontraba de rodillas en el piso, con la cabeza gacha y sus palmas en el suelo.

-ho-hola, Hipo se acercó temeroso, parecía una bruja, -se… ¿se encuentra bien?

El niño la rodeo buscando llamar su atención, pero nada, la mujer seguía sumida en su pena.

-disculpe ¿es usted Yggdrasil? pregunto vacilante

Top-top-top

Alguien se acercaba, se escuchaban unos ligeros pasos, Hipo giro buscando a su hermano, pero…por desgracia no era él.

Una especie de demonio se encontraba frente a ellos, era un ser hecho de agua negra, con rasgos parecidos a los de un vampiro, pero sin las alas, de afiladas garras y brillantes colmillos. La creatura lanzo un chillido y se arrojó contra ellos. Hipo no dudo en desenfundar a hoja tormentosa y pararse frente a la anciana para protegerla.

El vampiro brincaba de un lado a otro, buscando herirle con sus garras, por fortuna Hipo era más ágil, el chiquillo esquivaba sus ataques con facilidad, realizo una media vuelta y se colocó detrás del vampiro, con un rápido movimiento corto al ser en dos. El demonio grito y cayó al suelo convertido en un charco de sangre.

Se escucharon más movimientos, en segundos aparecieron una gran cantidad de vampiros frente al chiquillo.

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Aun no comprendía que sucedió, mientras nadaba a esa especie de isla el mar comenzó a alebrestarse, por lo que fue arrojado a esas…enormes venas, con trabajo logro subir. Al voltear atrás observo como unas burbujas comenzaron a brotar, estas se convulsionaron hasta tomar la forma de entes con garras y orejas en punta. Los vampiros comenzaron a caminar sobre el "agua", directo al manglar, competían entre ellos por llegar, incluso se atacaban.

El castaño observo como se adentraban en ese lúgubre lugar.

Se escondió detrás de unos "arboles" y les vio pasar, se arrastraban cual animales, caminando algunos a trompicones y jadeando como perros.

-¡Hiccup! ¡¿Hiccup dónde estás?!

La voz de su pequeño rompió el silencio. Hiccup vio horrorizado como los vampiros corrían directo a ese lugar. Sin perder tiempo salió de su escondite y llamo su atención, tenía que alejarlos del pelirrojo.

Varios seres se detuvieron y comenzaron a gruñirle, mostrando unos filosos colmillos. Hiccup desenfundo a Dama Negra y se preparó para atacar. El chico esquivo una serie de zarpazos, giro su arma y comenzó a cortar espectros. Sus ojos se abrieron asustados al ver como algunos de esos vampiros corrían directo a donde la voz de Hipo se escuchaba, intento alcanzarles, pero más espectros aparecieron, los vampiros brotaban del mar cual pompas de jabón. Le tomaría un poco de tiempo antes de poder llegar al pelirrojo.

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A pesar de que los Esir recuperaron sus poderes la batalla continuaba igual. Surt había convocado una gran cantidad de gigantes de fuego, Balrog y demás moradores del inframundo.

Toothless, Desdentado, Freyr, Thor y Loki luchaban contra Bergelmir. Los poderes del demonio se habían incrementado, parecía que la presencia de su señor lo impulsaba más hay de sus límites.

Una enorme espada de fuego apareció en las manos del gigante, sin perder tiempo se arrojó contra sus enemigos, el primero en comprobar su fuerza fue un recuperado Thor. El dios del trueno, ahora media cerca de dos metros, su cabello y barba, roja, seguían igual (solo que más grande) sus rasgos varoniles le daban un aire seductor, sus ojos zafiro continuaban mostrando esa inocencia infantil, y sus músculos, bueno eso ya era otra cosa.

Martillo y espada chocaron, provocando una ligera onda. Los golpes iban y venían, Thor intentaba herirlo con sus rayos, mientras el demonio buscaba carbonizarlo. Inesperadamente la cola de Bergelmir se enredó en la pierna derecha de Thor y le hizo perder el equilibrio. Varios cortes aparecieron en el cuerpo del Esir, el cual buscaba protegerse. Por fortuna Frey intervino. El Vanir detuvo una estocada, que iba directo al corazón del dios del trueno, con fuerza logro arrojar a su oponente lejos del pelirrojo, y se apresuró a atacar. El choque de las armas no se hizo esperar, pequeñas centellas brotaban cuando el acero de ambos se encontraba.

Thor no tardo en ir a su ayuda. En poco tiempo el demonio no tardo en esquivar el filo de la espada y la fuerza del martillo, así como una gran cantidad de dagas y arillos de humo verde, que buscaban aprisionarlo.

Loki intentaba capturarle para que su hermano y Frey lograran terminar con él, por desgracia el demonio era muy escurridizo, y también se valía de algunos trucos de magia. Algunas dagas de fuego, chocaron contra las dagas verdes del dios del engaño, mientras unas especies de guadañas rojas cortaban los aros.

Los dragones por su parte protegían a Loki. Toothless y Desdentado se encargaban de aniquilar a Orcos, gigantes y demás seres del inframundo que intentaban acercarse al Esir. Desdentado se encontraba en su hombro, protegiéndole con su escudo de fuego, mientras Toothless, cubierto por su esfera y con las extrañas luces en su cuerpo, se encargaba de despedazar a todo enemigo potencial.

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-debo admitirlo Odín, tienes muy buenos soldados, se burló el demonio, que veía de lejos la pelea de su comandante.- pero mis demonios son más fuertes.

La espada de Surt choco contra la lanza, la tierra se levantó bajo sus pies y una gran cantidad de rocas volaron. Odín giro el arma en el aire y ataco, Surt alcanzo a volar para atrás, evitando el corte; el demonio giro su arma y un torbellino de fuego salió disparado contra el padre de todo, pero Odín no se inmuto, golpeo el suelo con su lanza, levantando una enorme roca que le sirvió como muro, el mineral exploto ante el contacto, pero cumplió su objetivo. El rey de los Esir ataco, giro el arma y la enterró en el suelo, un enorme rayo broto del lugar y salió disparado contra Surt. El demonio respondió, arrojo una gran bocanada de aire caliente que se encargó de repeler el ataque.

Los golpes iban y venían entre ambos adversarios. Su pelea excedía las habilidades de los demás, por lo que todos mantenían una distancia prudente.

-ríndete Surt, no podrás vencerme, se jacto el dios padre.

-ja,ja,ja, Surt le miro burlón, -estúpido anciano, de verdad crees que podrás derrotarme… tú solo, te recuerdo que Njördr y Tú debieron aliarse para derrotarme la última vez…y ahora solo quedas tú. El demonio cerró el puño frente a él y mostro una sonrisa de autosuficiencia.

Odín mordió sus labios ante la ira, mientras apretaba con fuerza la lanza, eso explicaba porque Njördr no contesto a su llamado, una lágrima corrió por su mejilla, furioso arrojo un rayo de luz contra Surt…un rayo de enorme proporción que el demonio no tuvo tiempo de esquivar.

El rayo destrozo parte de su armadura, en el brazo y hombro izquierdo, en poco tiempo la carne, punzante y roja, se hizo presente. De los labios de Surt escurría un líquido negro, un líquido que también adornaba parte de su rostro y costado izquierdo. Rugió molesto e intento abalanzarse contra Odín, pero no lo logro. Un dolor punzante se clavó en varias partes de su cuerpo. Sus ojos se abrieron impresionados, lo que él consideraba pequeños rasguños, de su batalla anterior, comenzaron a abrirse, provocándole dolor…ardor, en poco tiempo su nariz se vio llena de un olor muy fuerte a Sal y algas.

-eres un estúpido si crees que peleo solo…esas heridas te las provoco Njördr, cierto. Aunque odie admitirlo, él era más fuerte y sabio que yo, marco para mi todos tus puntos débiles, me percate desde que vi esos rasguños, lo único que tenía que hacer era abrir más esos agujeros, Odín se acercaba amenazante- te lo dije, no podrás vencerme…porque ya estás muerto, desde que luchaste contra Njördr. Ahora honrare su memoria…cortando tu cabeza.

Una nueva cantidad de rayos blancos salieron disparados contra Surt. El demonio intento cubrirse con sus alas, pero estas comenzaron a secarse…perdiendo toda el agua que tenían. El ataque le dio de lleno, la luz entro por varios puntos de su cuerpo, rasgando su carne. Surt salió disparado, dejando un enorme surco en el suelo.

Se levantó tambaleándose. Era imposible, estaba perdiendo nuevamente, y en esta ocasión su oponente era solo uno…no, estaba mal, Odín tenía razón, tenía dos oponentes, los mismos que le derrotaron y frustraron sus planes la vez anterior. Pero fue tan engreído que no se percató, si hubiese puesto más atención cuando peleo contra el anciano, se habría percatado de su estrategia, es verdad que en principio creyó que el dios de los mares era débil, ya que todos sus ataques lo herían, pero lo que realmente así era estudiarlo, y dejar notas para su compañero. Ese último ataque, ese remolino, no era solo para proteger a su hijo, era para marcar los puntos en su cuerpo, eso explicaba las pequeñas punzadas que sintió, piquetes de insecto como él los llamo antes de enterrar la espada en el corazón del anciano y verlo convertirse en vapor.

Nuevamente había perdido. Estaba seguro de que ya habían encontrado la manera de curar su sangre maldita en Yggdrasil, de lo contrario Odín no estaría ahí. Su vista se nublo y cayó en una rodilla, se sentía humillado e impotente, no logro vengar la muerte de su querida esposa. De aquella mujer que se arriesgó tanto por él, que incluso fue capaz de sacrificar parte de sus almas para crear el arma perfecta.

Una ligera briza movió su cabello, como si se tratara de una caricia algo le hizo girar, ahí, a su lado se encontraba Laevateinn, el arma que su esposa creo para salvarlo en aquella ocasión, por la que arriesgo su existencia. Una terrible idea vino a su mente, él no conocía tanto de magia como su mujer, pero lo intentaría, se lo debía.

El ojo de Odín se abrió asustado, corrió para detenerlo, pero fue tarde.

Surt se había clavado a Laevateinn en su pecho.

Se escuchó un grito que helo la sangre de todos los presentes. Una esfera negra envolvió a Surt ocultándolo del ojo omnipotente de Odín.

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Hipo resbalo, el chiquillo se encontraba peleando contra un demonio, pero al girar no vio una raíz y cayó al piso. Miro horrorizado como el demonio se aventaba contra él, grito al sentir la presión delas garras, por fortuna el chaleco le protegía. La bestia acerco su boca, chorreando ese líquido negro por las regordetas mejilla, estaba por clavar sus colmillos en el cuello del chiquillo cuando un cuchillo se clavó en su cabeza y lo alejo de golpe, convirtiéndole en una enorme mancha negra.

Hipo se levantó de un brinco y rebano a otro ser que se le acercaba. Giro la vista y abrió los ojos esperanzado, su hermano llego justo a tiempo.

El castaño llego barriéndose, esquivo a un espectro y clavo su espada en su vientre cuando este brinco sobre él, la sangre empapo la mitad de su ropa, pero no se detuvo, tenía que proteger a Hipo, rebano a otros tres antes de llegar con su pequeño.

-¿estás bien? pregunto mientras se colocaba a su lado.

-se…me alegro de verte, moqueo el menor.

-yo también… ¿Quién es ella?

A sus espaldas se encontraba la sollozante anciana, de rodillas con la vista gacha.

-creo…creo que ellas es Yggdrasil, hablo el menor.

-¿Qué, Yggdrasil? Hiccup la miro de reojo

¡GRRRRRRRGHHH!

Varios gruñidos les pusieron alerta, más vampiros se acercaban, los estaban rodeando.

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muajaja y se acabó, en el siguiente termina la historia (ah).

Muchas gracias por sus comentarios.

Jonavis, Guillermo,Toothmore y Odette, de verdad lamento el capítulo anterior, pero ni modo, tenían que morir era para un bien mayor…

Y por si no se dan cuenta soy como George R.R Martin, me fascina matar a mis personajes ^.^

Pero no se preocupen, tendrán un final feliz…creo, de lo contrario estoy segura de que ahora si me matan.

La rojas, sobre lo que escribimos, posiblemente si te cumpla la historia, no más déjame pensar una buena trama.

Bueno, les espero en el último capítulo, el cual voy a tardar un poquito en subir, ya que quiero antes actualizar mis demás fics.

Datos de interés

Los cuervos son:

Hugin-pensamiento

Munin-memoria.

Geri y freki. Son los lobos que acompañan todo el tiempo a Odín

*Sleipnir, el corcel de ocho patas. Hijo de Loki