Esa semana, como habían quedado, cada uno vivía en su piso. Castle dedicó a escribir bastante tiempo. Tenía varias ideas en mente que quería plasmar en el documento de su próxima novela antes de que se le olvidaran. Beckett, por su parte, cada mañana salía a hacer ejercicio y tras correr por Central Park, acababa en casa de Rick, desayunando con él y a veces incluso también con Martha y Alexis. Después, se quedaban en el loft o salían a dar una vuelta. Comieron juntos todos los días excepto el último día antes de volver a comisaría. Kate había quedado con Lannie. La pobre llevaba tiempo intentando hablar con ella. Echaba de menos sus charlas de amigas inseparables y quería preguntarle varias cosas a la detective. Rick se quedó en casa comiendo con su madre y su hija. Y a la tarde habían con Ryan y Espo en "La Guarida" para tomar algo antes de reincorporarse al día siguiente al trabajo en comisaría.
Kate estaba en su apartamento preparando todo para la comida con Lannie. Había hecho unos espaguetis bolognesa de primero, y de segundo, había puesto en práctica la receta de salmón que Castle le había pasado. Justo cuando estaba terminando de poner la mesa, sonó el timbre. Se secó las manos sobre su delantal, el mismo que Castle había usado la otra vez y fue a abrir la puerta recibiendo a su amiga con una enorme sonrisa.
"¡Hola Lannie! Pasa". Se echó a un lado dejando que la forense entrara en casa.
"¡Hola Kate!". Ésta le dio dos fuertes besos en las mejillas y Kate cerró la puerta.
"La comida está casi. El primer plato lo podemos servir ya mientras termina el segundo. ¿Qué te apetece tomar?".
"¿Cerveza?". Preguntó Lannie mientras se quitaba la chaqueta, la colgaba en el perchero y caminaba hasta la mesa ya puesta.
"Creo que a esta comida le va mejor un buen vino. ¿Te fías de mí?". Le preguntó sonriente desde la cocina sacando del armario dos copas de vino.
"Sabes que hay pocos vinos que me gusten, pero venga, va, me fiaré de ti".
"Te va a encantar. Lo acabo de descubrir y la verdad es que se ha convertido en mi favorito". Llevó las dos copas a la mesa y volvió a la cocina a por el vino blanco que estaba en el congelador. Era el mismo que Castle había comprado, puesto que les habría sobrado más de media botella. Volvió a la mesa y se sentó sirviendo un poco en cada copa.
Cuando acabó, la forense cogió la botella y examinó la etiqueta leyendo todo lo que ponía en ella. "Este vino tiene pinta de ser caro y muy bueno. ¿Desde cuándo sabes tú tanto de vinos Kate?". La miró sonriente pero sorprendida.
"Tú pruébalo". Le dijo cogiendo su copa para darle un pequeño sorbo cerrando los ojos para saborearlo mejor.
Lannie le hizo caso e imitó los gestos de la inspectora. "¡Este es el mejor vino que he probado en mi vida! ¿De dónde lo has sacado?". La miró mientras Kate servía los espaguetis en sus platos.
"Digamos que últimamente he hecho muchos descubrimientos en mi vida". Respondió de forma misteriosa dejando a Lannie perpleja mirándola fijamente. "Como sigas mirándome así me vas a desgastar…" Comentó divertida ante la mirada de su amiga.
"Katherine Beckett, explícate ahora mismo". Exigió mientras ambas empezaban a atacar su plato de comida. "Porque si yo ya venía con varias preguntas preparadas para hacerte, ahora me estás dejando mucho más intrigada todavía".
"¿Qué tal si comemos primero y después me haces todas las preguntas que quieras?. No quiero que te atragantes con la comida y tener que llevarte a urgencias. Sería una pena que te perdieras el delicioso salmón que está terminando de hacerse en el horno".
Comieron manteniendo una charla amena y banal, pero ambas estaban disfrutando enormemente de volver a reunirse y a hacerse sus típicas bromas. El salmón le había quedado exquisito a Kate y Lannie no paró de alabarlo. De postre, tomaron una macedonia de frutas que acompañaron con un poco de helado de nata. Recogieron todo y mientras el lavavajillas hacía su trabajo, se sentaron en el sofá con otras dos copas de ese vino tan rico del que ya empezaba a quedar poco.
Kate no había dejado de sonreír en todo el rato. Esos días que había pasado sin tener que ir a trabajar y pudiendo pasar tiempo con Castle le habían conseguido dar nuevamente fuerzas para volver el siguiente día a comisaría. La verdad era que echaba de menos su trabajo. Además, cada día sentía que su relación con el escritor iba mejorando y cada vez tenía más ganas de gritar a los cuatro vientos que estaban juntos que su amor por él era infinito.
"Un billete por tus pensamientos". Dijo Lannie después de que su amiga llevara un buen rato en silencio con una bonita sonrisa en la cara.
Kate la miró al oírla y sonrió aún más. "Sólo pensaba en las ganas que tengo de volver a comisaría". Elevó los hombros. "Es cierto que al principio dudé si era lo que tenía que hacer, si quería seguir siendo inspectora de homicidios, pero dos personas me hicieron darme cuenta de que eso ha sido, es y será mi vida, a pesar de haber conseguido mi verdadero objetivo encontrando y encerrando al asesino de mi madre". Se confesó consiguiendo que Lannie sonriera.
"Me alegro mucho de oír eso amiga". Le dijo con sinceridad. "Y bueno… ¿se puede saber quiénes son esas dos personas que te han ayudado a decidirte?".
"Es una larga historia". Explicó misteriosa volviendo a dar un sorbo a su copa de vino.
"Venga ya Kate. ¿Me vas a dejar así o voy a tener adivinarlo?". Vio como Kate reía y siguió hablando. "Aunque… creo que te sorprenderías de la rapidez con la que adivinaría al menos el nombre de una de esas personas". Le dijo muy sonriente.
"¿Por qué no empiezas a lanzar todas esas preguntas que querías hacerme y ya llegaremos a esa parte? Porque estoy segura de que llegaremos". Rió dejando la copa sobre la mesita pequeña de delante del sofá.
"Está bien". Lannie la imitó y se acomodó en el sofá, de medio lado mirándola directamente. "¿Cómo te sientes después de haber encerrado a Bracken?".
"Libre. Todos estos años he estado atada, construí todo tipo de muros a mi alrededor para que nunca nadie volviera a hacerme ese daño. Y aunque esos muros fueron cayendo poco a poco, seguía sin sentirme libre. Hasta ahora". Contestó con total sinceridad y con una pequeña sonrisa.
"Me alegro, de verdad". Le dijo ella pensando que muy pocas veces le había visto abrirse tan fácilmente. "¿Cómo de duro fue tener que huir? Porque.. apenas tuviste tiempo ni para planteártelo. Tuviste que largarte y además, con Castle. ¿Cómo han sido esos días con él?". Preguntó consciente de que algo había pasado entre ellos que los había unido aún más. Ella que ya conocía el amor de Kate por Rick, deseaba que estuvieran juntos de una vez.
"Fue duro, no te voy a engañar. Dejar todo aquí, dejaros atrás, alejarme de mi vida y empezar a vivir con otro nombre. Pero que me acompañara Castle fue lo mejor de todo. Él hizo que aquello, más que una huida, fueran unas vacaciones estupendas". Sin poder evitarlo un brillo especial se instaló en su mirada al recordar los días que pasaron juntos.
Lannie se dio cuenta de aquello y entonces no le quedó ninguna duda de que por fin habían dado el paso y estaban juntos. Pero siguió preguntando. "¿Estáis juntos, verdad?".
Kate se sonrojó ante lo directa que fue aquella pregunta. "¿Tanto se me nota?". Preguntó mordiéndose el labio tras aquella respuesta afirmativa disfrazada de pregunta.
"A lo mejor para los ojos ajenos no, pero yo te conozco bien y nunca te había visto tan viva ni tan ilusionada. ¡Por Dios Kate! ¡Estás con Richard Castle!". Exclamó alzando la voz completamente eufórica. "¿Desde cuándo? ¿Te conquistó en Barcelona, en Madrid o dónde?". Preguntó rápidamente, deseando saber inmediatamente todos los detalles. "¿Cómo es en la intimidad? ¿Cómo es en la cama? ¿Es cierto lo que dicen? ¿Es un tigre en la cama?". Siguió preguntando sin apenas darle tiempo a Kate a asimilar todas esas preguntas.
"¡Frena, frena!" Rió Kate ante tantas preguntas aunque un poco sonrojada por todas ellas. "Creo que voy a quitarte el vino que te está empezando a afectar a la lengua y cada vez hablas y haces preguntas más rápido". Dijo sonriente.
"¡Es que no me lo puedo creer Kate! ¡Por fin!". Le dio un fuerte abrazo que pilló desprevenida a Kate, pero que lo correspondió rápidamente, también contenta.
"Sólo te voy a decir que sí, es tan perfecto, detallista, romántico gentil y buen amante como dicen". Contestó mientras se separaban del abrazo y se sonrojaba por decir todo aquello. "Aunque ya estábamos juntos antes de irnos de viaje". Dijo marcando aquella última palabra.
"¿¡Qué!?". Aquello dejó totalmente descolocada a la médico forense. "¿Quieres decir, Katherine Beckett que llevas más de 3 meses con tu escritor favorito y todavía no se lo habías contado a tu mejor amiga?". Preguntó haciéndose ligeramente la ofendida. "¡Ya te vale!". Y le dio un pequeño manotazo en el brazo.
"Estamos juntos desde el día que intentaron volver a… matarme". Pronunció sin esconder el pequeño dolor que aquello le seguía causando. "Después de hablar contigo, de reconocerte y reconocerme a mí misma que estaba, y estoy, enamorada de él hasta las trancas, Gates me pidió que llamara a Castle para que nos ayudara con el caso del francotirador. No podía pedirle que volviera a colaborar con nosotros sin hablar con él así que me presenté en su casa y lo arreglamos todo, de la mejor manera posible". Confesó bajando la mirada mordiéndose fuerte el labio algo avergonzada por contarle aquello y por haber estado ocultándoselo a ella y a sus compañeros.
"¿Y por qué no me lo contaste?". Lannie estaba un poco dolida, pero sabía que su amiga habría tenido alguna razón para no hacerlo.
"Principalmente porque, aunque sí, había reconocido mi amor por él y me sentía contenta por estar juntos, seguía teniendo miedo. De perderlo, de cagarla, de lo que pudieran pensar los demás, de ser sólo una más en su lista de conquistas". Suspiró al ver cómo su amiga negaba con la cabeza en señal de incredulidad ante el nivel de su terquedad. "Y también porque si tú te enterabas, se lo ibas a contar a Espo, y él no se puede callar nada con Ryan y seguro que al final se acabaría enterando toda la comisaría, incluyendo Gates. Y no quería que lo echara por estar conmigo. Me gusta su presencia en comisaría y además, nos aporta buenos puntos de vista para resolver los casos". Vio cómo su Lannie iba a abrir la boca para decir algo pero ella alzó la mano para que la dejase continuar. "Y sí, fui una estúpida por seguir teniendo ese miedo a pesar de que lo había hablado con él, pero no pude evitarlo. Y para tu tranquilidad, y para la mía también, ese miedo ya no existe, sé que le amo con locura y que él me ama a mí. Me lo ha demostrado cada día y lo sigue haciendo. Tanto que hemos decidido empezar a vivir juntos. Esta tarde se lo contaré a Ryan y a Espósito pero os tengo que pedir a los tres que os mantengáis calladitos para que no se entere la capitana. Ni miradas, ni bromas y nada de nada". Amenazó con un dedo a su amiga. "Sólo déjame hacer sufrir un poquito a los detectives". Ambas rieron compinchadas.
Lannie sonrió abiertamente. "No te haces una idea de lo feliz que me hace ver que por fin te sientes segura, que estáis juntos y que queréis dar un paso más". Se lanzó a abrazarla con fuerza. "Así que yo no estaba equivocada y una de las personas que te ha ayudado a decidir que seguirás siendo policía es Castle, ¿no?". Kate asintió sonriente. "¿Y la otra?". Preguntó soltando el abrazo.
"Mi padre. Estuve hablando con él hace casi una semana para contarle cómo había acabado todo y él también me abrió los ojos a cerca de eso. Y gracias a las palabras que me dijo sobre Rick, decidí que no quería perder más tiempo, que ya bastante había esperado el pobre y que quería vivir con él. A ser posible, para el resto de mis días". Confesó sonrojándose de nuevo mientras se mordía el labio y bajaba la cabeza ligeramente avergonzada, pero sin poder dejar de sonreír.
"Esta pequeña confesión se merece un buen brindis". Alzó la forense su copa y Kate la imitó levantando la cabeza aún medio sonrojada y sonriente. "Por tus miedos y dudas, tu fortaleza, vuestro amor, tu sonrisa y tu brillo en los ojos". Dijo chocando su copa con la de su amiga, que no paraba de sonreír abiertamente ante aquel brindis. Bebieron un poco de su copa.
"Gracias Lannie. Por haberme ayudado tanto, abrirme los ojos y seguir siendo mi mejor amiga, pese a mi terquedad".
"Chica, chica… frena que me vas a hacer llorar". Sonrió mientras las dos dejaban la copa sobre la mesa. "Te mereces ser feliz Kate".
Siguieron hablando un rato más ya sin beber más vino hasta que vieron que era casi la hora de acercarse al bar para juntarse con los chicos. Kate se fue al baño a peinarse y maquillarse ligeramente, se cambió de ropa poniéndose una camisa blanca con escote, unos pantalones negros, sus tacones y una chaqueta de cuero rojo. Fue a su cuarto y allí se puso la pulsera que Rick le había regalado en España.
"Ya estoy Lannie". Salió para encontrarse con su amiga que la esperaba ya de pies y lista para marcharse. Kate se remangó un poco la manga de la chaqueta para recoger las copas de vino y llevarlas a la cocina.
Lannie pudo ver entonces cómo colgaba una preciosa pulsera de su muñeca y cuando pasó por su lado volviendo de la cocina, le agarró el brazo para mirar mejor aquella joya. "¿Y esto?. ¿Regalo de tu chico escritor multimillonario?". Preguntó admirando la pulsera, sonriente. Kate asintió mirando también la pulsera. "Joder, ¡es preciosa! Creo que me confundí de chico. Tendría que haber elegido yo al escritor en vez de a Javier". Las dos se rieron por el comentario mientras salían del apartamento de Kate.
Fueron dando un paseo hasta el bar, pues iban con tiempo y así después no tendrían que conducir para volver a casa y evitar así cualquier accidente.
Llegaron al bar diez minutos antes de la hora de quedada, por lo que allí sólo estaba Castle, atareado en preparar todo para que estuvieran lo más cómodos posibles. ¡Incluso había cerrado el bar sólo para ellos!. Kate y Lannie entraron y lo encontraron concentrado subido a una silla colocando algún adorno por el techo.
La sonrisa de la inspectora no pudo ser más grande al verlo, y más en aquella situación, adornando el bar con guirnaldas y adornos de todo tipo de colores. "No puede ser más niño, pero me encanta". Pensó para sí misma acercándose a la silla sobre la que se sujetaba el escritor. "¿Necesitas ayuda o te las apañas tú solito?". Preguntó ella mirando hacia arriba y rodeando la silla para que él la viera.
"¡Kate!". Sonrió contento de verla mientras amarraba la última cuerda de aquel adorno. "No, tranquila, esto ya está". Se bajó rápidamente de la silla y sin recaer en la presencia de Lannie, agarró a Kate de la cadera pegándola a él y dándole un profundo beso en los labios. "La he echado de menos, inspectora". Susurró en sus labios mientras ella intentaba esconder su cara sonrojada de la mirada de Lannie.
"¡Pero qué bonito es el amor!". Exclamó la forense haciendo que Rick se sobresaltara y pegara un pequeño bote, separándose de su chica.
Kate mantenía la cabeza medio agachada y completamente sonrojada. "¡Lannie!". Le avisó antes de que continuara gastándoles bromas y alzó la cabeza para mirarla mientras le amenazaba con un dedo.
"Está bien, está bien. Ya me callo, que le tengo aprecio a mi vida y sé que siempre llevas contigo tu pistola". Kate sonrió agradecida y vio por el rabillo del ojo cómo Castle disimulaba mientras ponía posavasos sobre una mesa de madera. "Pero que sepáis que, si antes ya erais monos cuando estabais juntos, ahora lo sois aún más". Rió la forense al ver la cara de Kate quien la amenazaba mientras negaba con la cabeza.
Castle no podía dejar de sonreír. Parecía que Beckett le había contado a su amiga que estaban juntos y eso le hacía sentirse feliz porque por fin ella no tenía reparos en anunciar su relación.
"¿Y tú de qué te ríes?". Preguntó la inspectora dándole un cariñoso cachete en el trasero mientras él estaba ligeramente inclinado hacia delante colocando los posavasos.
"¡Ey, que eso es mi culo!". Protestó él sin dejar de sonreírle en ningún momento. Kate alzó la ceja divertida y se cruzó de brazos esperando la respuesta a su pregunta. "¿Qué?". Preguntó él al ver que lo miraba así. "Oh… ¿que por qué sonreía?". Kate asintió. "Pues muy sencillo inspectora". Se acercó a ella agarrándola con una mano de la cadera y haciendo que se pegara a su cuerpo. "Porque a su lado, soy feliz". Depositó un suave beso en sus labios y fue a la barra a confirmar por tercera vez que tuvieran bebidas alcohólicas de todo tipo.
Kate se quedó quieta en la misma postura en la que él la había dejado. Tenía una sonrisa enorme y se estaba mordiendo fuerte el labio. Le encantaba ese juego entre ellos, le encantaba él y la forma tan rápida que tenía de ponerla nerviosa. Soltó un ligero suspiro, típico de una persona que está sumergida en pensamientos agradables, normalmente relacionados con el amor.
Su amiga se había colocado a un costado suyo, en silencio. Se acercó a su oreja y le susurró. "Sí que te ha dado fuerte con el chico escritor, sí. O… ¿tal vez debería llamarlo hombre escritor?". Preguntó alzando las cejas y haciendo que Kate la mirara haciendo gala de su típica "mirada asesina". Lannie rió. "Vale, vale, ya me callo, prometido". Apretó sus propios labios con su dedos pulgar e índice en señal de que no gastaría ninguna broma más al respecto.
Estuvieron ayudando a Castle a organizar todo hasta que llegaron los chicos. Kate había pedido a Lannie que no dijera nada de su relación con Castle y les había pedido a los dos que le siguieran el juego frente a los detectives. Tras decirle a Brian, el camarero, lo que cada uno tomaría, se sentaron a la mesa, utilizando como asientos unos bancos largos situados alrededor. Espo junto a Lannie, Ryan frente a Espo y Jenny a su lado, Kate al lado de la forense y Castle frente a Beckett al lado de Jenny. Comenzaron a charlar animadamente, al principio de cosas relacionadas con la comisaría y los casos y después sobre política, las nuevas propuestas que el alcalde estaba comunicando para llevar a cabo en Nueva York, etcétera.
"Bueno, y ¿cómo es España?". Preguntó Kevin tras un momento de silencio en el que parecía que la conversación anterior había llegado a su fin. Todos dirigieron sus miradas a la pareja, alternándolas a uno y otro.
Rick miró fugazmente a Kate y vio que ella estaba concentrada en cortar una servilleta en pedacitos. Decidió contestar él. "La verdad es que es muy bonito. Si tuviera que elegir otro destino para huir, sin duda, sería allí". Bromeó haciendo sonreír a los demás, incluida a Kate.
"¿No os habéis aburrido tanto tiempo, sin trabajar?". Preguntó Espo, intentando continuar con el tema que realmente les interesaba.
Kate levantó la cabeza, miró un segundo a Rick quién no había dejado de mirarla e intentó disimular una amplia sonrisa que luchaba por dibujarse en sus labios. Miró a los chicos y contestó. "La verdad es que yo me he aburrido bien poco". Todos la miraron intrigados, deseando que siguiera. Incluidos Rick y Lannie quienes a pesar de saber la verdad, querían escuchar lo que decía, pues suponían que la inspectora empezaría a tomarles un poco el pelo. "Conocí a un hombre increíble". Dijo Kate dejando a Ryan y Espo boquiabiertos y a Jenny centrándose de pleno en la conversación. "Amable, cariñoso, romántico, grande, apuesto, fuerte… juguetón". Añadió con una sonrisa pícara, la misma que se dibujó en los labios de Castle, aunque éste la disimuló. "Muy juguetón".
¿Qué tal saldrá la broma que la pareja les quiere hacer a los chicos?
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