* Veronica Rucci: Tuve un bloqueo, pero las ideas han vuelto a fluir.

Los chicos han pasado por muchas cosas que al final los han unido más.

Hoy sabrás lo que ocurrió con Blaine.

* Maria Soledad Rodriguez: Estoy totalmente de acuerdo contigo.

* Nicol López Alcívar: ¡Muchas gracias por tus palabras! Estuve bloqueada, pero creo que lo he superado.

La situación es muy difícil, pasaron por una fuerte experiencia, cada quien a su mandera.

Blaine ama lo mandón que es Kurt =D

¡Qué raro que te haya así! Luego de que publico, siempre entro desde los links que les dejo para checar y FF me llevó al capítulo de IS4U. Luego de que comentaste aquello, revisé nuevamente y no me manda a STY.

Realmente no entiendo qué fue lo que ocurrió.

* AdrianaBotero2: Me hace feliz saber que amas esta historia. Aquí tienes un nuevo capítulo ;)

* LetyBL: Hoy se despejarán tus dudas.

* CinthiaCeledon: ¡Muchísimas gracias! Tus palabras me motivan :) Aquí está lo que esperabas.

* nickitamas: Ya me imagino, sé como es eso.

* Jeny: Hoy sabrás la respuesta.

* hummelandersonsmythe: Muchas emociones estuvieron presentes en ese capítulo, y en este vienen más.

* Yamii Leguizamon: El capítulo debía terminar ahí.


CAPÍTULO 36:

"Tenemos que Avanzar"


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Kurt llevaba en la mano una botella que contenía un líquido rosado, iba caminando por la playa con la mirada perdida hasta que llegó a donde estaban sus cosas y se sentó.

- Aquí está tu jugo. – Extendió el brazo para entregar la botella.

- ¡Gracias! – Lo miró detenidamente. – ¿Qué sucede?

- Nada.

- No puedes decir que nada cuando es obvio que estás triste. Has estado pensando otra vez en el pasado, ¿cierto?

Kurt, no puedes seguir haciéndote eso. Lo único que consigues es hacerte daño.

Comprendo que lo que viviste no fue nada fácil. De hecho fue una experiencia muy dura, sin embargo es importante que sigas adelante.

- Lo sé, realmente lo sé. Me estoy esforzando mucho por superarlo y no he dejado de asistir a las citas con la psicóloga, pero no es fácil cuando los recuerdos llegan repentinamente y me sacuden.

- Han pasado dos meses de aquello.

- ¿Crees que en dos meses puedo olvidar la terrible sensación de tener entre mis brazos a mi esposo y verlo muriendo? ¡Fue algo horrible!

- Sé lo que se siente porque pasé exactamente por lo mismo, pero Kurt… no estoy muerto.

- Pudieron matarte. – Varias lágrimas rodaron por su rostro. – ¿En qué rayos estabas pensando cuando entraste al lugar?

Se acercó y le limpió las lágrimas. – En ti, en protegerte.

- Eso fue una locura.

- Lo sé, y sin embargo, si tuviera que hacerlo de nuevo…

- No lo digas.

- Cometí muchos errores ese día, lo admito, pero que la persona a la que amo más que a nada en este mundo estuviese en una situación de peligro, simplemente me ofuscó y no pude pensar en ninguna otra cosa.

Sin embargo, dentro de todas las tonterías que hice, hubo algo que estuvo bien y fue haber escuchado cuando me aconsejaron que usara un chaleco doble antibalas.

- Igual te hirieron.

- Los chalecos no cubren todo el cuerpo, pero sí los órganos vitales que es lo importante.

- Te cuesta hacer movimientos con el brazo.

- El doctor dijo que con la terapia voy a estar bien dentro de poco.

- ¿Y si la bala te hubiese dado en la cabeza?

- Kurt, – se giró un poco para poder mirarlo a los ojos – tienes que dejar de pensar en esas cosas que sólo consiguen atormentarte. Entiendo mejor que nadie lo que sentiste, pasé por la misma experiencia, y al igual que tú, hay noches en las que todavía tengo pesadillas, pero debemos avanzar y dejar de evocar los malos recuerdos una y otra vez analizando todo lo que pudo ocurrir, porque entonces no vamos a superarlo.

Ambos tuvimos experiencias difíciles, pero podemos seguir adelante juntos. Estamos vivos y nos tenemos el uno al otro. Disfrutemos el presente y enfoquémonos en el futuro que tenemos planeado.

- Lo siento, debes pensar que soy absurdo porque tú incluso tuviste que afrontar que yo estuviera en coma y que no tuviera casi ninguna posibilidad de sobrevivir. En cambio yo tuve la fortuna de verte reaccionar minutos después. Claro que como no sabía lo del chaleco pensé que… Tuve tanto miedo y… Lo lamento, ya no voy a mencionarlo.

- Mi amor, si necesitas hablar de cualquier cosa, puedes hacerlo, lo que no quiero es que centres tus pensamientos en cosas negativas. Es todo. Y que yo haya salido bien del incidente no hace menos difícil lo que pasaste dentro del local. Sé que fue algo muy feo.

- Ya te pusiste triste.

- Me duele verte así.

- Lo siento mucho. No quiero arruinarlo.

- No lo haces. – Le acarició el rostro. – El tiempo a tu lado siempre es perfecto.

- Blaine, dime lo que quieres y voy a intentarlo.

- Estamos en nuestra luna de miel, lo único que quiero es que la disfrutes.

- Lo hago. Es sólo que no pude evitar pensar en eso. – Miró hacia un costado. – Hoy fue.

- ¿Qué cosa?

- Un día como hoy hace dos meses fue cuando sucedió. Estaba tranquilo hasta que vi la fecha en el periódico.

El de ojos como la miel suspiró y lo tomó de la mano. – Vamos a superarlo Kurt. Hemos pasado por situaciones difíciles y siempre hemos salido adelante, esta no será la excepción.

- ¿Lo prometes?

- Sí, mi amor. Lo prometo. Vamos a lograrlo.

El ojiazul se inclinó hacia el frente juntando sus labios con los de su esposo, quien correspondió el beso de forma suave y dulce.

- Te amo Blaine. – Susurró apoyando su frente a la de su amado luego de que se separaron.

- Te amo mucho Kurt.

- Quiero olvidarme de todo lo malo.

- Lo harás, pero para eso tienes que enfocarte en otras cosas. ¿Recuerdas lo que dijo la Dra. Brito? Debes traer recuerdos felices a tu mente. Y si un pensamiento de lo ocurrido llega, trata de buscar las cosas positivas de ello.

- ¿Qué hay de positivo en lo que pasó esa noche?

- Estamos más unidos que antes, por ejemplo.

- Es verdad. – Esbozó una tímida sonrisa.

- Hay algo más que salió de esa experiencia también.

- ¿Qué cosa?

- Ahora me dices mucho que me amas.

- Me he vuelto más expresivo. Lo sé. Y es que no quiero dejar pasar la oportunidad de demostrarte lo que siento. Y quiero compensarte por todas las veces que me dijiste que me amabas y te respondí con un "yo también".

- No tienes nada que compensarme.

- De todas formas pienso decirte que te amo tantas veces que vas a terminar cansándote de escucharlo.

- Eso, mi adorado esposo, jamás va a suceder. – Esta vez fue él quien juntó sus labios.

- Ayúdame a olvidar, ayúdame a enfocarme sólo en lo bueno.

- Puedes contar con ello. Y ahora ven que quiero abrazarte.

- ¡Ah no! No voy a presionarte el hombro, eso te hace daño.

- Estoy bien.

- Ya dije que no, además, – se puso de pie – tengo muchas ganas de abrazarte. – Avanzó hasta quedar detrás del moreno y se sentó separando las piernas para dejarlas a los lados del cuerpo de su amado. – Ven aquí.

El de rizos sonrió y apoyó la espalda en el pecho del castaño, cerrando los ojos al sentir como lo envolvía con sus brazos, los cuales cubrió con los suyos.

- Me gusta esto.

- A mí también. Quiero recordar siempre esta sensación. Te amo. Te amo mucho, Blaine.

El ojimiel giró la cabeza hacia un costado y se inclinó un poco. – Te amo con todas mis fuerzas. – Ambos permanecieron en silencio por unos segundos.

¿Sabes en qué me gusta pensar? – El de piel clara negó con la cabeza. – En la familia que vamos a tener. Recuerdo haber escuchado a un hombre maravilloso con los más hermosos ojos azules decir que quiere tener hijos conmigo.

- Sí. – Sonrió. – Quiero unos pequeños Blaines corriendo por la casa, recordándome siempre el increíble hombre con el que me casé.

- Mejor unos Kurts revoloteando por todas partes, tan llenos de esa magia que tienes.

- ¿Has pensado en cuántos hijos vamos a tener?

- No lo sé. Dos o tres, tal vez.

- Cinco.

- ¿Cinco?

- Sí, quiero cinco hijos. Vengo de una familia pequeña, Blaine, y siempre anhelé tener varios hermanos para poder compartir muchas cosas con ellos, pero no fue así. Lamentablemente sólo éramos dos, y mi hermano y yo nunca tuvimos la mejor relación.

Pero a nuestros hijos les vamos a enseñar desde pequeños lo importante que es ser unidos, así como amarse y apoyarse en todo momento.

- Vas a ser un papá maravilloso, Kurt. Nuestros hijos serán tan afortunados de tenerte.

- Serán afortunados de tenerte también. Aunque estoy seguro que serás el consentidor y yo tendré que poner el orden.

Blaine rió dulcemente. – No te dejaré con todo ese peso, lo prometo. Nos compartiremos todas las responsabilidades.

- Eso espero entonces. – Soltó una risita.

- Sé que seremos buenos padres. Cometeremos errores porque es inevitable, pero a vamos a amar a nuestros pequeños infinitamente. Eso es definitivo.

- Me encanta estar planificando nuestro futuro.

- A mí también, Kurt. A mí también. – Empezó a besarlo, disfrutando de aquellos labios que tanto le fascinaban, prolongando el momento tanto como fuese posible.

Cuando se apartaron, sonrieron y sus miradas se encontraron. Ambos supieron en ese momento que iban a estar bien.

El atardecer con la belleza de sus colores combinándose en el cielo mientras el sol se escondía caprichoso, era observado con maravilla por unos ojos azules desde el balcón de una habitación.

Unos brazos rodeando su cintura lo hicieron sonreír. – Es un hermoso espectáculo.

- Lo es. Pero hay algo mucho más hermoso.

- ¿Qué cosa?

- Tú. – Suspiró y giró la cabeza contemplándolo fascinado – Eres tan divino. – Se fue moviendo hasta quedar frente a su esposo y le acarició el rostro. – Y tus ojos son simplemente asombrosos. – Atrapó los labios de su amado en un beso suave que fue poco a poco profundizando hasta dejarlo sin aliento. – Te amo. Te amo mucho Blaine.

- También te amo mi bebé.

- Realmente te amo demasiado y no me canso de repetírtelo. Jamás pensé que fuese posible sentir tanto amor hacia alguien, pero aquí estoy, amándote más de lo que alguien jamás podrá entender, y es que eres más de lo que siempre había soñado.

En ese instante Kurt se sentía feliz y completamente enamorado, atrás había quedado el momento de tristeza que tuvo el día anterior. Su mirada estaba fija en los enormes y hermosos orbes del color de la miel y fue descendiendo hasta posarse en aquellos labios que siempre eran tan cálidos y tenían un sabor único, los que no pudo evitar besar.

Al separarse, Blaine lo observó preocupado. – ¿Estás bien?

El castaño le sonrió plácidamente. – Lo estoy. Son lágrimas de felicidad. – Colocó un brazo sobre el hombro del moreno y llevó la otra mano hasta sus rizos, enredándolos suavemente entre sus dedos.

Estuve pensando en lo que dijiste sobre encontrar cosas positivas en las situaciones que vivimos y me di cuenta que Santana tenía razón. Pero nunca se lo digas porque ya sabes como es y empezaría con "yo siempre tengo la razón", "jamás me equivoco", "mi ojo mexicano tal cosa" y un largo etcétera.

El moreno rió sonoramente. – Eso es cierto, pero ¿en qué tenía razón? ¿Y qué tiene que ver con lo positivo?

- Aunque fui diagnosticado con apraxia, ella me dijo que se había dado cuenta que el problema que tenía al hablar era emocional o psicológico, producto del impacto de lo que viví, y que estaba segura de que con otro impacto igual de fuerte volvería a hablar con fluidez.

- ¡Oh! El Dr. Miller también mencionó algo similar, ¿recuerdas? La apraxia se produjo porque tenías un área inflamada de tu cerebro, y para asegurarnos si el problema se debía o no sólo a aquello o si el factor psicológico estaba inmerso también, tendrían que realizarte más estudios cuando la inflamación hubiese desaparecido, pero era un proceso que debíamos seguir y sólo tener paciencia mientras esperábamos.

- Bueno, me alegra que no fuera necesario todo eso y que el impacto de esa noche me haya ayudado, porque no tienes idea lo frustrante que era no poder expresarme con normalidad.

- Podía verlo en tus ojos, y deseaba tanto poder hacer algo para ayudarte.

- Lo hiciste. Me apoyaste durante todo el proceso y tuviste mucha paciencia cada vez que quería decir algo, aunque me tomase mucho tiempo hacerlo. Me hiciste sentir muy amado a cada instante y no permitiste que mis ánimos decayesen, y es algo que siempre te voy a agradecer.

- No tienes nada que agradecerme. Te amo con toda mi alma y siempre voy a estar para ti. – Limpió los rastros de lágrimas que descendían por el rostro de su esposo y lo besó. Amaba a ese hombre con su vida entera y lo que más anhelaba era verlo feliz siempre.

Kurt sonrió al verse entre los brazos de su pareja y continuó acariciándole el cabello mientras le daba pequeños besos.

La otra mano fue lentamente deslizándola por el pecho de éste y siguió descendiendo hasta llegar a la cadera presionándola ligeramente. En cuestión de segundos estaban besándose apasionadamente hasta que ninguno de los dos pudo respirar. Al separarse en busca de aire, llevó sus labios hacia la barbilla del ojimiel y fue descendiendo hasta el cuello, en donde con cada roce realizado con los dientes lo hacía estremecer.

Sus miradas se encontraron al final y ambos experimentaron esa sensación de estar conectados en todos los niveles.

- Te amo Kurt, con cada fibra de mi ser. – Frotó sus narices a la vez que esbozaba una sonrisa. – Deberíamos entrar, empieza a hacer frío. – Lo tomó de la mano e ingresaron a la habitación.

- ¡Me encanta este lugar! – Pronunció repentinamente el castaño.

- Me hace feliz saber que es así. Estamos en nuestra luna de miel y es importante que te guste estar aquí.

- Cualquier lugar en el mundo, mientras sea a tu lado, será perfecto.

¿Sabes con qué objetivo inventaron lo de la luna de miel?

- No, pero apuesto a que vas a decírmelo.

- Es sólo un pretexto para poder tener mucho sexo con tu pareja sin que nada ni nadie los interrumpa.

- De todas las respuestas que pensé que podrías darme Kurt, jamás se me ocurrió esa.

- Bueno, es sólo la verdad. Y ya que estamos de luna de miel. – Sonrió con picardía.

- Entonces debemos aprovecharla. – Devolvió la sonrisa de forma traviesa y acortó la distancia entre ellos. Le acunó con las manos el rostro y empezó a besárselo con dulzura hasta que llegó a sus labios, los cuales acarició con su lengua.

Te amo Kurt, eres tan importante para mí y soy tan feliz de tenerte en mi vida. Cuando estoy contigo nada más importa y siempre me haces sentir tan completo. – Le volvió a besar los labios. – Cada día doy gracias por haberte conocido. – Suspiró embelesado.

- También te amo Blaine, y no veo un solo día de mi vida sin ti. Eres tan maravilloso que haces que cada mañana al despertar a tu lado me enamore más de ti. – Juntaron nuevamente sus labios demostrándose de ese modo todo el amor que sentían el uno por el otro.

El beso se fue volviendo apasionado y las caricias se hicieron presentes. Poco a poco la ropa fue despojada de sus cuerpos al comenzar a estorbar. No había prisa, tenían todo el tiempo del mundo y querían aprovecharlo de la mejor forma posible.

Blaine besaba con adoración la blanca piel de Kurt mientras la recorría con sus manos. El castaño tenía los ojos cerrados disfrutando de aquellos suaves y húmedos labios. Luego él hizo lo mismo, sin dejar un solo milímetro de la bronceada tez sin haber sido besada y acariciada. Después lo tomó por la cintura y empezó a jugar con el elástico del boxer, deslizándolo suavemente hacia abajo hasta dejar a su esposo totalmente expuesto. – Eres tan hermoso de pies a cabeza. – Prodigó caricias dulces y amorosas y otras muy íntimas y apasionadas que tenían a Blaine delirando de placer.

Luego de varios minutos y haciendo acopio de la poca voluntad que le quedaba, el ojimiel sujetó el boxer de su pareja y se lo fue bajando mientras sus labios recorrían la piel que estaba siendo descubierta. – Tan hermoso y perfecto. – Le susurró al oído.

Las caricias y los besos que se daban eran siempre tan precisos y perfectos que ambos anhelaban más a cada segundo. El roce de sus cuerpos producía toda clase de sensaciones logrando que sus respiraciones se agitasen y sus corazones latiesen al mismo ritmo.

Blaine tocaba cada parte de Kurt con ternura, deseo y pasión. Amaba sentir aquella piel tan suave bajo sus manos mientras exploraba la maravillosa anatomía que conocía a la perfección.

Pero no sólo sus manos prodigaron caricias, el roce suave de sus labios y dientes más el toque atrevido de su lengua hicieron estremecer al ojiazul hasta lo más profundo de su ser.

Kurt se agitó cuando las manos de su pareja se posaron sobre su cadera amasando y hundiendo los dedos en diferentes lugares, y empezó a emitir toda clase de ruidos que resultaron totalmente estimulantes para el moreno.

Pronto él comenzó a saborear el cuello de Blaine mientras una mano se enredaba en sus rizos y con la otra lo acariciaba haciéndolo soltar varios gemidos.

En medio de todo el amor y la pasión que sentían y se demostraban, se fueron acomodando en la cama. El ojimiel reclamó la boca de su esposo de una forma tan espléndida que logró excitarlo más todavía mientras sus manos viajaban lentamente por cada rincón de su cuerpo.

Un intenso calor los recorría de pies a cabeza. Ambos gimieron al sentir la excitación del otro presionada contra la propia y empezaron a crear una fricción perfecta como respuesta.

El castaño fue dejando un camino de besos húmedos sobre la piel bronceada, acompañado de caricias atrevidas haciéndolo sentir que alcanzaba el cielo. Adoró milímetro a milímetro la anatomía de su pareja sin dejar de repetirle lo hermoso que era y lo mucho que lo amaba.

- ¿Qué desea hacer mi magnífico esposo? – Preguntó el de los ojos dorados, aunque ya sabía cuál era la respuesta. Hacer el amor siempre era una experiencia maravillosa, y los años que llevaban juntos habían servido para conocer a cabalidad lo que al otro le gustaba y quería, pero sobre todo era siempre una forma de demostrarse que se amaban profundamente y que se pertenecían en todos los sentidos.

- Muero por sentirte, Blaine. – Contestó dándole pequeños besos en el torso. – Pero también quiero estar dentro de ti.

- Eso suena perfecto para mí. – Ronroneó en un tono sensual.

Después de un preludio extenso, el de cabello oscuro fue recorriendo con sus dientes las piernas de su amor, separándolas una vez más con cuidado y acomodándose lentamente entre ellas, llenándolo de besos mientras se fundía en su interior, haciéndolo gemir y aferrarse a la sábana con fuerza. Ambos suspiraban y producían diferentes sonidos embriagados por la sensación de sus cuerpos volviéndose uno solo.

Blaine seguía moviéndose lento pero cada vez más profundo mientras repartía besos por todas partes. – Te amo, Kurt. – Le susurró al oído al sentirse completamente envuelto en el calor y la estrechez de su pareja.

- También te amo. – Respondió en medio de la oleada de placer que lo recorría por completo y cruzó sus brazos entre la cintura y la cadera de su alma gemela, apegándolo más a su cuerpo, provocando en los dos un mayor placer. Sus movimientos estaban totalmente sincronizados y sus labios hinchados degustaban el dulce sabor del otro.

Blaine envolvió con sus brazos por completo al castaño de una forma muy romántica a la vez que aceleraba sus movimientos. Kurt se aferró a la espalda de éste y siguió disfrutando de la maravillosa sensación de su pareja dentro de él.

Lo que estaban viviendo no sólo era excitante, era también perfecto y sublime, porque sabía que su esposo no sólo estaba llenándolo con su cuerpo sino también le llenaba el corazón haciéndolo sentir tan amado, y le llenaba el alma con una cálida sensación de seguridad y la certeza de que estaba con la persona con la cual quería compartir no sólo el resto de su vida sino todas las vidas que existieran.

Se sentía tan bien la oscilación de sus cuerpos volviéndose uno solo y sus almas conectándose en todos los niveles que ambos hombres jadeaban mientras se entregaban por completo al otro, y sabiendo que estaban cerca de terminar, no dejaron de besarse y repetirse que se amaban hasta que llegaron a la cúspide con pocos segundos de diferencia, sintiendo que estaban en la cima del cielo.

El de ojos claros acariciaba el rostro del hombre al que amaba mientras descendía de su orgasmo y le dio un beso suave en los labios antes de abrazarlo y poder así descansar un poco.

Sólo necesitaron unos minutos y varios besos para estar listos para continuar en una noche eterna, cómplice del amor y la entrega de dos almas que con cada acto reafirmaban lo mucho que se amaban.

Sus ojos estaban conectados diciéndose tanto sin necesidad de usar palabras. Y es que esa clase de cosas suceden cuando dos almas gemelas se encuentran, y sabiendo que han llegado al lugar donde pertenecen, se vuelven una.

Kurt empezó a repartir besos y caricias por el pecho de su cónyuge y fue descendiendo hasta llegar a los pies. Realizó el mismo recorrido de regreso, sintiendo electricidad en cada centímetro de piel que tocaba y probaba con sus labios cálidos y húmedos.

No tardó mucho en colocarse sobre Blaine, recorriendo su cuello con la lengua hasta llegar a su boca e invadirla con ella, haciéndolo emitir gemidos ahogados.

El ojimiel lo observaba enamorado, pensando que no había nada más hermoso que ver a su esposo en control y así de excitado.

Kurt pasó los brazos por detrás de la espalda del amor de su vida y los subió hasta enredar los dedos en los mojados rizos. Empezó a besarlo dulcemente y a repetirle cuanto lo amaba.

Blaine enterró el rostro en el pálido cuello y se aferró a la espalda del castaño al sentir como éste entraba en él lenta y profundamente hasta que volvieron a ser uno solo.

Ambos estaban perdidos entre el mar de sensaciones producidas porcada cosa que hacían de forma sincronizada y con total entrega, lo que producía en ambos el mayor de los placeres.

Blaine acariciaba toda la anatomía de su esposo y fue elevando sus piernas para engancharlas sobre las caderas de éste.

Era un momento tan íntimo con el cual no sólo se procuraban todo el placer mutuo entregándose en cuerpo y alma, sino que también se transmitían todo el amor que se tenían, haciéndolos sentirse completos en todos los sentidos.

Luego de un tiempo Kurt se sentó y el ojimiel se fue acomodando lentamente a horcajadas en sus muslos con la ayuda de éste quien lo sujetaba por la cadera, haciéndolo jadear mientras se fundía una vez más dentro de su cuerpo.

Los suaves besos se volvieron hambrientos y apasionados en tanto el movimiento que realizaban era cada vez más rápido y fuerte, lo que tenía a ambos hombres gimiendo dentro de la boca del otro.

Kurt movió con más intensidad las caderas a la vez que Blaine lo apretaba perfectamente hasta sentir que su culminación estaba cerca, entonces bajó el ritmo hasta detenerse y deslizarse para acostarse, instando al moreno a hacer lo mismo, quedando detrás de él y tomándole con cuidado una de las piernas para colocarla sobre las suyas.

Sin dejar de besarle el cuello y el hombro, llevó su mano hacia la entrepierna de su amado a la vez que continuaba empujándose a un ritmo ideal, logrando que ambos se retorcieran de placer.

Su mano libre la entrelazó con la de Blaibe susurrándole un "te amaré por siempre" antes de que éste girara la cabeza hacia tras para unir sus labios en un beso y alcanzar así un orgasmo tan fuerte que los dejó temblando por varios minutos.

Cuando terminaron de descender del climax, el ojimiel lentamente fue girando hasta quedar de frente al hombre que tanto amaba y se acomodó para que sus cuerpos estuvieran tan presionados contra sí como fuese posible.

Kurt movió una de sus piernas colocándola entre las del de rizos para entrelazarlas y lo abrazó con las pocas fuerzas que le quedaban, dándole besos perezosos mientras sus ojos comenzaban a cerrarse.

Blaine sabía que al día siguiente ambos estarían hechos un desastre, pero no podía importarle menos, porque la dicha que sentía al estar con el amor de su vida era lo único relevante en ese momento. Lo observó por unos segundos y suspiró sabiendo que su corazón había dejado de ser suyo desde hace mucho tiempo atrás porque se lo había entregado a ese espléndido hombre de cristalinos ojos azules que dormía entre sus brazos.


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Este capítulo está dedicado a Samanta Carmona (KBItsColdOutside) y Verónica (D'Criss VM) que estuvieron pidiendo Klex. Espero les haya gustado =)