36ª noche – Sigue el camino amarillo

Edward va conduciendo un automóvil Ford de la época. En el asiento del copiloto va Len, que se está encargando de navegar con ayuda de un mapa de la ruta que deben seguir para volver hacia la Orden Oscura. En la parte de atrás del vehículo va Joshua, con Allana sentada a su lado y Allena tomándolo por el brazo del otro lado ante la mirada llena de tedio de Sarah y la celosa de Anju. El chico se limita a suspirar.

-¿Falta mucho para llegar, Edward? –Le pregunta alzando un poco la voz. El piloto lo mira por sobre el hombro y niega con la cabeza.

-Llegaremos en un par de horas. Eres un maldito afortunado, ¿lo sabías? –Piensa mientras lo ve rodeado de las gemelas Walker. –Una vez estemos ahí deberemos buscar la entrada, ya que ni yo mismo se el lugar exacto donde está abierta.

-Eso significa que nuevamente habrá que separarse para buscar. –Comenta Sarah, como repasando una estructura ya conocida.

-Así parece. –Contesta Len.

-¿Y a ti quien te preguntó? –Lo regaña con tono soberbio.

-¿Y tú a quien le preguntaste? –Responde sagazmente el chico, dejándola sin argumentos y con una vena en la frente, sin embargo, le gusta la forma en la que él siempre es capaz de callarla.

-Como sea, si es así no me quedará opción que tenerte de nuevo en mi equipo.

-Así parece. –Contesta de nuevo el chico. Ella muestra un leve sonrojo y mira por la ventana del vehículo, a lo que Allana y Allena se miran mutuamente e intercambian una sonrisa de complicidad.

-Cuesta pensar que durante estos años el mundo ha estado en guerra. –Comenta Edward mientras mira por la ventana. –Desde aquí el mundo se bastante pacífico.

-Pero hay lugares que no lo son tanto. –Dice Anju, que mira a Joshua, quien recuerda de nuevo el día del incendio a su pueblo por causa de la guerra. Un asomo de tristeza se muestra en su rostro, pero es rápidamente detenido por Allena apretándolo fuerte y mirándolo con candidez, lo que inevitablemente causa una sonrisa en su rostro, muy para los celos de la peliblanca de su lado izquierdo. La pelinaranja rueda los ojos hacia el techo y deja caer la mejilla contra la palma de su mano, cuyo codo está apoyado en la ventana.

-Espero que lleguemos lo más rápido posible o voy a terminar vomitando… -Murmura para sí.

XOXOXOXOXO

-lee… -Escucha el susurro a lo lejos.

-¿Huh? ¿Quién es? –Pregunta mirando hacia todos lados en medio de la oscuridad.

-Lenalee… -Vuelve a oír, esta vez más fuerte que la última vez. Lenalee se revela cubierta por un vestido negro largo, su cabello suelto y los pies descalzos. -¿Quién me llama? –Pregunta mientras gira mirando en todas direcciones. -¿Quién eres?

-Lenalee… -Escucha de nuevo.

-¡¿Dónde estás? ¿¡Donde! –Esta vez grita, ya urgida por descubrir la fuente de la voz, cuya presencia le resulta terriblemente familiar. -¿¡Acaso eres tú! ¿¡Eres tú, Allen?

-¿Allen? –Responde la voz. De repente se ilumina la figura de Allen de espaldas a ella, quien pone un rostro de felicidad al verlo y corre a su lado, sin embargo, cuando le toca el hombro, éste la mira y revela su cara de Noé, lo que la espanta y la hace retroceder un paso.

-No… -Musita con horror. –No, Allen…

-¿Qué pasa, Lenalee? ¿Acaso no soy lo que esperabas? –Le pregunta con ojos profundos y aterradores. -¿¡No lo soy! –Su rostro es de sádico, le toma la mano y la hala hacia él; Lena cierra los ojos llena de miedo y cuando los abre, despierta nuevamente en su cama, dándose cuenta que de nuevo ha tenido esa pesadilla, sintiendo el terrible vacío de no entender el significado de su sueño.

-Allen… tú lo entenderías… -Susurra en tono bajo, como si hablara con el peliblanco. Mira a su lado y ve que su hijo se ha dormido abrazándola, pero luce un semblante tan perturbado como el de ella, o quizás incluso más.

-Mm… mm…. –Profiere el chico al abrir los ojos, a lo que la madre reacciona invitándolo a volver a dormir en el acto.

-Sshh… todo está bien, Mana… solo fue una pesadilla. –Le acaricia la frente mientras le habla suavemente al oído. –Vuelve a dormir… -Dice con voz dulce. El niño, sin embargo, desobedece y se sienta a su lado, mirándola como si de repente se hubiera acordado de algo importante. -¿Mana? –Le pregunta Lena, extrañada de su actitud.

-Mamá…

-¿Qué pasa, hijo?

-Papá… -Le dice con tono tranquilo, lo que la asusta, ya que es una palabra dicha muy raramente por él. –Papá acaba de hablar conmigo… -Todavía no termina de despertarse, pero su revelación impacta tanto a la exorcista que le borra el sueño de los párpados en un segundo.

-¿Papá habló contigo? –Repite con total incredulidad. -¿De qué estás hablando? ¿Cómo? ¿Cuándo?

-Papá vino a mí… me sonrió y me dijo que te cuidara… -Habla con una lucidez impropia de un niño. –Me dijo que pronto entenderías tu sueño. –Al escucharlo recuerda instantáneamente el sueño del que acaba de despertar. – Dijo que tomes la decisión que sabes que es la correcta… -De repente se ve más cansado. –Y me dijo que me quería mucho… y dijo que la entrada está en tu lugar favorito… -El sueño parece vencerlo y cae de nuevo en los brazos de la hermosa mujer, que se ha quedado sin palabras ante el súbito mensaje transmitido a través de su hijo.

-Allen… -Sus ojos tiemblan mientras derraman una lágrima de esperanza. –Allen… -Abraza al pequeño, le besa la cabeza y se queda acariciándole el cabello mientras mira hacia la nada. En ese instante se da cuenta de que sabe el lugar al cual debe dirigirse. –Allen… si eso es cierto y luchaste por darme este mensaje, entonces iré por ti… espérame… -La determinación aparece en su rostro con más fuerza que nunca, decidiéndose a salir en ese instante a enfrentarse con el destino, sin embargo, al ver hacia la puerta, se da cuenta de que Kanda está recostado en la pared con los brazos cruzados afuera de la habitación.

-Kanda… -Musita ella.

-Acabo de escuchar un par de cosas interesantes. –Entra por la puerta y la mira. -¿De qué se trata ahora, Lenalee? –Inquiere serio. Ella primero baja la mirada y luego se decide a verlo a los ojos.

-Acabo de obtener información interesante. –Le dice seria. Kanda levanta la barbilla y se dispone a escucharla.

XOXOXOXOXO

La sombra del martillo creciente se ve surcando el cielo bajo la luz de la luna. En la punta de éste puede verse a Lavi, de cuya cintura está abrazada Maus, con su cabello moviéndose en el viento. Ella luce contenta de estarlo abrazando, con los ojos cerrados y una sonrisa dulce en los labios, mientras que él mira hacia el frente, con la expresión seria mientras le da vueltas en su cabeza al plan que entre los dos formularon para pasar a la ofensiva. Recuerda la conversación que tuvieron antes de salir de la casa de seguridad en la que estaban junto con los demás.

-Acabas de operar a Stella, ¿seguro que estás bien, Lavi? –Le preguntó ella mientras terminaba de ponerse su uniforme.

-Pero por supuesto que si. –Replicó él.- Ese tipo de cosas no son nada para mí. Además, quien importa que esté con ella a la hora de que despierte es Yuu, no nosotros. –Explicó mientras guardaba su martillo en la cartuchera de su cinturón.

-Lavi… -Insistió ella de nuevo, mirándolo con un poco de tristeza. –Gracias por hacer esto. –Al decirle eso, el rostro de Lavi se suavizó y la abrazó sin mediar palabra. Ella se sorprendió y luego se dejó rodear por la tibieza del cuerpo de su amado, quedándose así por un largo rato.

-Si hay una oportunidad para ti de seguir viviendo, aunque sea un solo minuto más, entonces la tomaré. Eso es definitivo, aún y si eso implica vender mi alma al demonio. –Le dijo mirándola a los ojos. Su recuerdo termina y da un suspiro.

-Aumentaré la velocidad. –Anuncia sin mirarla.

-Si. –Responde ella, abrazándolo con más fuerza. Al momento siguiente se distingue que el martillo se mueve cual estrella fugaz, dejando una tenue estela de luz tras ellos.

XOXOXOXOXO

Vaticano

Las columnas y el piso de mármol blanco se extienden majestuosamente a lo largo de un elegante salón de espera, en una de cuyas paredes sobresale una gran puerta blanca con adornos angelicales, y dentro de la cual se está llevando a cabo una reunión importante. En medio del recinto se distingue una mujer de cabello rojo fuego, vestida con uniforme de exorcista blanco, portando un par de guantes de combustión en cada mano y un látigo en su cinturón. Mira el reloj análogo que porta en la pulsera de su mano y asume que ya es hora de que la reunión termine. De repente su atención es atraída hacia una súbita acumulación de energía oscura frente a ella, de la cual se crea una puerta de dimensión hecha de materia oscura.

-¡¿Qué rayos! –Profiere la exorcista mientras retrocede un poco y asume posición de defensa. -¡Esa puerta es…! –Recuerda una de las técnicas insignia de Road. –Esa puerta le pertenece a esa Noé… -Murmura mientras incendia de fuego sus puños. Entonces la puerta se abre y, de acuerdo con sus expectativas, Road aparece caminando seguida por Tykki y Tsuki, que viene tomada del brazo de su amo.

-Buenas tardes, exorcista. –Saluda la Noé de los sueños. –Es bueno verte, Saru-chan. –La saluda guiñándole un ojo. Sarubi no puede evitar temblar por un instante, pero recuerda su deber y se interpone entre ellos y la puerta del salón sellado expulsando el poder de su inocencia.

-Road Kamelot… Tykki Mikk… -Enuncia los nombres de ambos, alternando su mirada en los movimientos de cada uno a cada instante.

-Oye, oye, oye, espera. –La calma el Noé del Placer. –La verdad es que no venimos a causar problemas. –Hace un gesto con ambas manos para tranquilizarla. –De hecho venimos a asuntos muy diferentes.

-Diferentes… -Repite ella.

-Así es. Allana Walker y su equipo se dirigen en este momento hacia la dimensión en la que el 14º Noé se ha encerrado para rescatar a Allen Walker de su control. –Le suelta de golpe, lo cual sorprende a la pelirroja.- Pero están entrando a ciegas a la boca del león. –Su voz ahora es seria y sus ojos alargados. –Nosotros estamos aquí porque tenemos nuestras razones para no querer que ese grupo de niños termine muriendo, así que nos gustaría hablar con el encargado. –Luego sonríe. –Si no te molesta. –Termina de hablar. Sarubi niega con la cabeza y vuelve a amenazarlos con su puño llameante, sin embargo, es detenida por detrás por la mano de su superior inmediato.

-Basta, Sarubi. Escuchemos lo que los señores tienen que decir. –Propone la voz familiar. Sarubi voltea y mira el rostro de Komui, que observa confiado y superior al grupo de invitados inesperados.

-Vaya, vaya, vaya. Veo que la vida te ha tratado bien, Komui Lee. –Saluda Tykki.

-Y a ustedes no tanto, según se ve. –Responde él. –Háblenme más de mi querida y adorable sobrina. –Los insta con una sonrisa fría. Tykki y Road sonríen irónicos y caminan hacia ellos.

XOXOXOXOXOXO

-¿Y dices que Allen se comunicó a través de Mana? –Repite Kanda, tratando de entender la situación. Junto a ellos están Stella, Yuuko, Ben y Kaori. Lenalee, que tiene a su hijo entre los brazos, asiente.

-Papá me lo dijo… -Repite el niño, todavía sin entender muy bien la fascinación colectiva por el sueño que tuvo.

-Eso… me dio esperanza. –Sonríe Lena. –Quiere decir que Allen aún está ahí. Aún está luchando por regresar hacia nosotros… hacia su familia… -Abraza más a Mana contra ella. El niño se deja abrazar, incapaz de imaginar la escena de reencuentro perfecto que su madre propone.

-¿Y por donde podemos llegar hacia él, Mana-chan? –Le pregunta Stella, que ya luce mucho más recuperada de la pérdida de su ojo. Un parche blanco de cuatro puntas es el que ahora cubre la cavidad.

-… Por el cielo. –Dice el niño. Todos, incluso Lena, se asombran ante la explicación.

-¿El cielo? ¿él te lo dijo? –Inquiere Ben, buscando a gran velocidad entre todos sus conocimientos alguna hipótesis que funcione para el fenómeno que el pequeño Mana está describiendo.

-El eclipse. –Se escucha la voz de Lavi a través de un gólem negro que está flotando cerca de ellos.

-¿Lavi? –Inquiere Lena, dándose cuenta de que no había reparado en que ni él ni Maus están en la casa. -¿Dónde estás, Lavi?

-Maus y yo tenemos un asunto pendiente antes de poder integrarnos a la batalla, pero ustedes pueden adelantarse, les prometemos alcanzarlos lo antes posible para darle una paliza como se merece a ese sujeto.

-Conejo… -Musita Kanda.

-A lo que iba. –Interrumpe Maus. –Al mundo en el cual el 14º se encuentra en este momento, solo se puede acceder de dos formas. –Hace una pausa. –Una es encontrar los rastros de la que usó para volver a ese lugar la primera vez. –Se vuelve a detener. – La segunda… -Guarda silencio por un instante.

-…¿La segunda? –Inquiere Kaori.

-La segunda… es morir… -Dice con tono dubitativo. Todos los que la escuchan se sorprenden.

-¿Morir? –Repiten todos a la vez, menos Lena, cuya expresión de determinación hace parecer que comenzó a considerar la opción desde el mismo instante que la escuchó.

-Pero si mueres, ¿cómo rayos vas a llegar ahí? –Pregunta el espadachín.

-Eso no lo se. Lo único que queda una vez en ese lugar es confiar en el poder de la inocencia. –Explica ella.

-¿Y cómo es que tú sabes todo esto, mamá? –Inquiere Ben, a quien Kaori le sujeta la mano con fuerza mientras él aprieta la otra contra su rodilla.

-… Porque Lilith todavía sigue latiendo dentro de mí. –Al oír el nombre, en el interior del chico se revuelven una serie de recuerdos dolorosos que lo hacen enfurecer.

-… ¿Y por qué tú y papá se fueron de esa forma? ¿Tiene que ver con ella? –Pregunta con una evidente expresión de dolor, imaginando la respuesta más probable a su cuestionamiento.

-… Si.

-¡Rayos! –Grita en voz alta. La voz en el gólem se queda en silencio de nuevo. Stella intenta moverse para consolar al chico, pero Kanda la detiene con la mano y niega con la cabeza.

-Confía en mí, Ben. Confía en nosotros… por lo menos una última vez… -Suplica Lavi. –Se que no he sido el mejor padre para ti, pero aún así te amo… te amamos… -La voz de Lavi comienza a sonar difusa, la señal se debilita.

-¡Papá! ¡Mamá! –Los llama él, pero sus últimas palabras ya no son dirigidas a su persona.

-¡Debes morir e ir hacia el eclipse…! ¡Lenalee! – La voz de Maus parece consciente de lo que debe hacer. -¡Tú fuiste la portadora de Lilith, igual que yo! ¡tú debes tener la capacidad de hacerlo! ¡Salva a Allen…! –Es lo último que dice antes de que la señal se pierda. Lenalee se pone de pie y extiende la mano hacia el gólem, pero del otro lado ya no hay nadie.

-Lavi… Maus… -Musita débilmente.

-Esto no puede ser cierto… -Murmura Ben. -¡Rayos! –Contiene las ganas de llorar mientras es abrazado por su chica, que busca desesperadamente la forma de consolarlo, sabiendo que se enfrenta a heridas tan profundas que ni siquiera ella puede alcanzar, mas está dispuesta a no darse por vencida.

-Mami, ¿por qué la tía Maus dijo eso? –Inquiere Yuuko, a lo que Stella se conforma con abrazarla en silencio.

-Hablaremos de eso luego, Yuu-chan. –Le dice con voz calmada. Lenalee se queda de pie por un instante, luego de lo cual siente una onda de energía y rápidamente sale hacia el exterior para ubicarla, seguida por Kanda y los demás. Al hacerlo, comprueba con horror que en el cielo hay una especie de agujero negro gigantesco rodeado de nubes que parece cubrir toda la tierra.

-Eso… Eso es… -Intenta definirlo, mas no encuentra las palabras adecuadas. -¿Qué es esa cosa?

-Chk… -Profiere Kanda.

-Es… el eclipse… -Musita Kaori. Ben lo observa entre gruñidos, furioso por lo que la vida sobrenatural le ha hecho a su familia.

-De seguro a través de eso está la entrada para llegar al mundo donde se encuentra Allen. –Dice Stella.

-Pero… ¿Por qué aparece justo ahora? –Pregunta Lenalee. -¿Tiene que ver con el mensaje que Allen nos mandó? ¿es por eso que se comunicó justo ahora? ¡ALLEN! –Intenta llamarlo con todas sus fuerzas, mas obviamente no obtiene respuesta.

-Tengo miedo, mami… -Le dice Yuuko a Stella, quien los abraza a ella y a Mana. En ese momento, las pupilas de Lenalee se ponen grises e instintivamente activa sus botas oscuras y sale volando en dirección al agujero negro.

-¿Lenalee? –Dice Stella.

-¡Lenalee-san! –Grita Kaori, dándose cuenta de la actitud que de repente ha adoptado la exorcista.

-¡Rayos! –Grita Kanda. Vuelve a ver a Stella, dispuesto a ordenarle que salga tras ella, pero recuerda su condición de convalecencia y se detiene, sin embargo, la exorcista extiende sus alas y sale a perseguirla sin siquiera esperar la orden. -¡Stella! –Le grita él, pero ella no lo vuelve a mirarlo. La inocencia de sus ojos se ha activado y parece haberse concentrado la de ambos en el ojo que le queda, lo que aparentemente la hace un poco menos estable de lo que era antes.

-¡Lenalee! –La llama Stella, pero la señora Walker ni siquiera vuelve a mirarla atrás, acelerando.

-¡Inocencia, proyección… botas divinas! –Invoca la exorcista, que copia la inocencia de Lena y vuela hasta su lado, atrapándola por la espalda con los brazos. -¡Te tengo! –Grita mientras Lena intenta zafarse de ella girando en todas direcciones, a lo que ella apenas puede seguir el ritmo por todavía sentir malestar.

-Suéltame. –Le dice todavía en trance.

-¡Reacciona, Lenalee, por favor! –Le urge ella, más Lenalee da un giro más y logra que la suelte, aturdiéndola y haciendo que el dolor vuelva a su ojo, el que termina sosteniéndose con ambas manos.-¡Ahhh!

-¡Stella! –Grita Kanda. En ese instante, un grito le sigue al de él, el cual llega directo hacia Lena y parece hacerla reaccionar.

-¡MAMÁ! –Se oye la voz de Mana. Lenalee se detiene en seco y el color regresa a sus ojos, procediendo a mirar en todas direcciones para ubicar el lugar donde se encuentra.

-¿Mana? –Pregunta llamando a su hijo, en eso ve a su amiga cerca de ella, un poco golpeada por haber intentado pararla. -¿Stella? ¿¡que pasó!

-Lenalee… -Profiere aliviada su compañera. Luego le hace un gesto con el rostro de mirar hacia arriba, Lenalee obedece y ve que están cerca del agujero negro gigante que ha aparecido.

-Algo… algo estaba llamándome… algo que venía de ese lugar…

-¿Algo? –Inquiere Stella. -¿Era otra vez Allen?

-No lo se. Pero sea lo que sea, si llegamos a entrar a ese lugar… -Sugiere mientras mira la concentración de oscuridad que rodea el fenómeno.

-Si, lo se. A eso se refería Maus cuando decía que para pasar por ahí tenías que morir. No hay forma de que alguien sobreviva si llega a entrar en eso.

-Pero… ¿qué quiso decir entonces? –Inquiere la peliverde. -¿Si muero puedo entrar? ¿Si entro moriré? ¿Acaso solo yo puedo hacerlo?

-Yo… no lo se… -Contesta su amiga, que se queda frente a ella mirando la inmensidad de aquello que le da la oportunidad de encontrar de nuevo a Allen, más que todavía parece estar lejos de cumplir su objetivo.

-Mamá… que bueno… -Musita Mana desde el suelo.

XOXOXOXOXO

Allana, Allena y los demás están en las ruinas de lo que antes era el cuartel general de los exorcistas. En el lugar en el que solía encontrarse Heblaska ahora solo queda un agujero muy similar al que Lenalee vio en el cielo, pero que se extiende como un pozo sin fin, lleno de oscuridad y energía negra que oscila en su interior, lanzando ráfagas de viento oscuro hacia arriba. La capitana del equipo asoma el rostro e intenta observar el fondo, mas no logra distinguir más allá de lo que se ve a simple vista.

-La entrada no quedará abierta mucho tiempo más. Si queremos la entrada fácil, debemos aprovechar esta ahora mismo. –Explica Edward, indicándoles que el portal que tienen frente a ellos está cerrándose cada vez más.

-Pero… ¿saltar en eso? ¿Estás seguro de que es seguro? –Le pregunta Sarah, que tiene la piel de gallina.

-Se puede sentir una presencia diferente a cualquier otra que hemos sentido antes. –Agrega Len, que no luce con miedo, pero igual de serio que siempre.

-¿Cómo puedes estar tan calmado en un momento así?

-Mi primo siempre ha tenido nervios de acero. Creo que porque mis tíos siempre fueron unos nerviosos. –Comenta Allana.

-¿Ara? ¿El también es mi primo? –Pregunta Allena, refiriéndose a Len, que se sonroja de que la hermosa, elegante, y hasta hace unos días peligrosa Allena lo esté mirando. Sarah levanta una ceja y mira celosa al chico.

-Pues si eres hermana de Allana, y Allana es mi prima, eso nos convierte en primos también. –Explica el Lee, a lo que le sigue un cariñoso abrazo de la nueva integrante del grupo, que hace que el siempre serio rostro del joven se sonroje como tomate.

-¡Oh, querido primo! ¡tengo muchas cosas de qué hablar contigo también! –Le dice rodeada de burbujas rosas. -¡No sabía que tenía un primo, y el que seas tan serio me parece genial…!

-S… Si… tendremos mucho tiempo para conversar luego de que esto termine.

-¿Eso también lo leíste en un libro? –Le pregunta Anju. Allena mira en todas direcciones, como buscando a una voz invisible, lo que le saca una gota en la frente a la pelinaranja.

-¿Quién me habló? –Pregunta cándida y sagaz al mismo tiempo. Edward, un poco menos inocente que el resto de chicos, es capaz de detectar el filo detrás de los comportamientos de la redimida gemela Walker.

-En verdad quieres mucho a tu hermana, Allena Walker. –Piensa mientras la observa.

-Olvídalo. –Dice Anju. –Debemos entrar de una vez a esa cosa. –Propone dando un paso hacia el frente. Joshua se le adelanta y le pone la mano en el hombro al pasarla de largo, asomándose a la orilla del vórtice.

-Una vez adentro no hay regreso. –Vuelve a ver a Allana. –Sería mejor si fuera yo solo. –Propone de nuevo, pero Allana se limita a sonreír y negar con la cabeza.

-Sabes que eso no pasará. –Su voz convencida llena de esperanza una vez más a todos sus acompañantes.

-Entonces nos iremos a su orden, capitán. –Le dice Edward en su actitud Koizumi. Allana se vuelve hacia todos y muestra de nuevo su sonrisa encantadora. Allena, Sarah, Len, Anju, Edward y Joshua la miran cada quien de forma que tácitamente aceptan combatir a su lado hasta las últimas consecuencias.

-Es hora de irnos. –Se dispone a saltar, pero Allena la toma de la mano. -¿Allena?

-Te dije que si te ibas al infierno, yo sería tu guía en él. No permitiré que vayas primero, ¿está claro? –Le dice con el cariño de una hermana menor a la mayor. Allana se conmueve y asiente.

-De acuerdo. –Se toman de las manos y saltan por el agujero. Al hacerlo, de inmediato se convierten en luz y se mezclan en la oscuridad.

-Wow… -Exclama Sarah, a quien Len empuja por la espalda para lanzarla al agujero. -¡AAAAHHH! ¡LEN! –Le grita mientras desaparece. Len por fin sonríe y se arroja tras ella de un pequeño salto. Anju se adelanta de nuevo a Joshua sin mirarlo, pero se detiene un segundo antes de saltar.

-Joshua…

-Anju. –Responde él.

-Solo quiero que sepas que a pesar de todo yo…

-… Perdóname, Anju. –Le dice él, apenado por la situación. Anju niega y sonríe.

-Está bien, desde siempre supe que las cosas eran así, así que estoy satisfecha. Lucharé por ustedes hasta el final. –Sin esperar respuesta da un salto y se pierde en el agujero. Edward viene tras ella con las manos metidas en los bolsillos.

-Ella me parece una chica agradable. ¿Te molestaría si yo…? –Hace un gesto para pedirle autorización, pero él lo mira enojado.

-Eso no me corresponde a mi, sino a la propia Anju.

-Bueno, asumiré eso como un sí. –Se dispone a saltar. –Sigue el camino amarillo, Dorothy. –Salta y se pierde en la oscuridad. Joshua se queda de pie por un momento, observando el pozo que cada vez está más pequeño, y cuando va a dar el salto, recuerda a Tykki dándola la espalda.

-Padre… -Piensa en él un instante y luego salta. En el interior del túnel, siente como se desdobla con el poder de la energía oscura, y varios recuerdos intensos vienen hacia él. El akuma que mató a su madre, Road riendo en medio del fuego, Tykki golpeándolo, Tykki revelándole quien es, Allen entrenándolo, Allana tendiéndole la mano, Allena sonriéndole, Allen pidiéndole que lo mate…

-¡AAAAHHH! –Grita mientras cae en el túnel infinito.

(Continuará)

XOXOXOXOXO

Avance

El grupo de Allana ha sido el primero en llegar al mundo donde el 14º se ha refugiado, sin embargo, el camino hacia él todavía guarda algunos obstáculos. Lulubel, Debbito, Jasdero y otros más hacen su aparición, comportándose de una forma diferente a la esperada y provocando que el tortuoso camino empiece. Mientras tanto, Lena toma la decisión de vivir y en un salto de fue atraviesa el portal para llegar con Allen, con quien su destino pronto se sellará. Mientras tanto, Ben y Kaori salen tras Lavi y Maus, buscando evitar que una familia se rompa de nuevo…

Próximo capítulo de Inocencia Eterna

Como en los viejos tiempos

¡Lucha por la salvación de las almas de los akumas!

XOXOXOXOXO

(Omake)

-Vaya, por fin hice una aparición. –Se queja Sarubi, que se da aire con un abanico.

-Si, lo mismo digo yo. En todo este tiempo he podido construir varios Komurin Gundam 00 que nos pueden servir en la batalla.

-¿Komurin Gundam 00?

-Si, solo debo conseguir que Allen W. Seiei active el Trans-am System para usar su Burst mode y luego…

-… Me parece que alguien se confundió de serie… por eso es que ya no sales…

En algún lugar de la india…

Miranda caminando en medio de una estepa desierta, titiritando de frío y mirando a todos lados.

-Hola… ¿hay alguien aquí…? ¿hasta cuando voy a salir yo…?

Se cierra el telón

XOXOXOXOXO

¡Tarán! Por fin, nuevamente el cap vuelve a salir en edición semanal de domingo, jejeje. Bueno, por fin salieron de nuevo Komui y Sarubi, para que vean que todavía existen, jejeje…

En este cap y en el siguiente el protagonismo va a estar repartido entre Lena y Lavi, aunque la incursión final del grupo de Allana también tendrá su espacio, claro.

En otro orden, hay un nuevo votante que inclinó la encuesta a favor de Allena, así que por ahora ella es la más querida por los lectores, jeje… (Allana-chan-sama…)

En fin, tal vez pronto ponga una nueva encuesta para ver qué nuevo proyecto hacemos una vez termine este fic, que en realidad no se cuantos caps mas se me vaya a estirar, pero creo que mientras más largo mejor, ¿no creen? Jejeje…

Bueno, es todo por ahora, espero que el cap te haya gustado y no olvides comentarlo, que es muy importante. Nos vemos en la próxima, ¡hasta luego!

Dircray-chan, doko…?