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"Sasuke-kun está vivo, no te traicionó y sin duda irá por ti. Debes saber la verdad"
–La verdad… –Naruto debió releer al menos unas cien veces la escueta nota hasta que una vez más sintió ganas de hacer sus necesidades. De verdad que eso resultaba un drama, sobretodo porque le costaba demasiado levantar su propio peso. Sin embargo, agradeció para sus adentros que Kabuto le diera un rincón privado en la jaula y que esa guarida fuese luminosa… aunque le extrañaba que lo fuese.
—Ah… —escuchó de pronto un leve gemido desde el pasillo, olvidando momentáneamente su intento de llegar al improvisado baño que tenía. "¿Fue Kabuto?", pensó—. Oro… chimaru…
Y ahí se aseguró. El rubio juró que en su vida le había imaginado al de lentes un tonillo tan… "¿suave?". Y apenas lo definió no pudo evitar preguntarse cómo Orochimaru había conseguido que Kabuto le nombrase así. De pronto un ruido lo sobresaltó:
—Qué… demonios… —susurró, y es que por lo visto varias probetas del Kabuto se habían hecho pedazos contra el suelo. Naruto miró a un lado como quien prefiere no escuchar, lo cierto es que controlar la curiosidad no era precisamente su fuerte.
Y más probetas rotas:
—Mmm… —se oyó desde muy al fondo del pasillo de nuevo—. Ah…
Entonces los azules ojos de Naruto se fueron hacia el otro lado: sin duda era más bien crío para sus cosas, pero ignorante no era. "¡Aght, no pienses mal!", se dijo a sí mismo, sin enterarse de cómo estaban de rojas sus mejillas al ya ser demasiado tarde para decir eso. "Vamos, que éste par en lo único que piensan es en sus ambiciones y escorias dattebayo", pensó con el enfoque pegado a uno de los círculos en el techo por donde a esa hora ya se comenzaban a ver las estrellas tímidamente.
Y entonces escuchó lo siguiente: un mueble crujir una y otra vez.
—Ambiciones… y escorias dattebayo –se repitió en voz alta. No, definitivamente Naruto se imaginaba muy bien lo que pasaba, aunque no le cabía en la cabeza… y al imaginarlos—: ¡horrible!
Pasado un rato mas su necesidad de orinar igual le hizo quedarse sordo, cosa que duró hasta haber terminado para encontrarse con que ya no había 'ruidito' alguno al salir. Resopló como si le hubiesen salvado de una película de terror y se acomodó usando sus brazos como almohada. La luz hacía todo plateado y sus ojos terminaron mirando las estrellas ya visibles con calma: …también ahí estaba la luna.
—Sasuke… —musitó pensando como tantas veces en qué haría, cómo estaría y dónde. "Quiero verte… dattebayo". Saberlo vivo le había dado una tranquilidad muy grande, a pesar de no tener la menor idea de qué les esperaba estando él encerrado y apenas con chackra y Sasuke a merced de toda Konoha—. Todo por hacerte caso, Kyubi –susurró luego, colocándose las manos sobre el vientre sin poder olvidar la preocupación de quizás haber dejado herido a muchos o haber destruido la aldea.
— Come o te morirás –escuchó de pronto la voz de Kabuto seguida del sonido de la bandeja en el suelo. Naruto giró costosamente la cabeza hasta ver al médico levantándose… con el cabello suelto: casi se atragantó, ante lo cual el otro alzó una ceja—: ¿Quieres vomitar? Es tu ramen favorito, ¿por fin te aburriste de él? —no obstante, Kabuto siguió viendo cómo los azules ojos del enjaulado le miraban el cabello—. ¿Te parezco muy distinto? Sólo está suelto.
"Leí en un manual que cuando los individuos terminan el acto de tener sexo, un alto porcentaje de ellos siempre queda desordenado y con el cabello suelto, a menos que haya sido algo demasiado breve",
Naruto se sonrojó recordando ese comentario poco decorosos de Sai, uno de esos que hacía justo dónde y cuándo no debía.
—Nada –contestó ahí boca arriba como estaba y desvió el enfoque.
Hubo un silencio.
—Es lo que piensas –dijo al rato el de lentes con una sonrisa de medio lado—, si es que piensas lo que creo estás pensando, Naruto-kun. Y tan santo que se te ve.
Al oír lo último el aludido se giró dándole la espalda con un disgusto ruborizado.
—No sé qué es lo que piensas que estoy pensando, es más, ni me interesa tu trabalenguas –contestó de mala gana-. Y no hay ramen como el de Ichiraku.
Kabuto le miró unos momentos para finalmente resoplar con malicia:
—Claro que lo pensabas. ¿Quién no lo haría encerrado ahí, haciendo nada e imaginando probablemente lo parecido que pudo ser o no ser entre tú y…?
— ¡Cállate! –exclamó el rubio sin mirarlo, no obstante, en poco los pies del médico estuvieron al otro lado de los barrotes donde tenía su visual:
— No tiene nada de malo. Es sólo sexo.
—Pues imaginarlos a ustedes dos es horrible –aseguró de mal talante Naruto—. ¡No te sientes dattebayo! –agregó al ver que Kabuto se acomodó en un barril de agua de los del lado de la jaula.
—Parece te olvidas estás a nuestra merced –le miró el mayor como quien sin duda está comenzando a divertirse a cuestas de otro. El rubio no dijo nada—. En todo caso, no debe ser muy raro para ti ¿no?
— ¿Qué me busquen por el Kyubi? No, la verdad.
—No hablo de eso –sonrió latoso el mayor—, me refiero a esto de las relaciones entre hombres.
El rubio se sonrojaba más y más, pero no hallaba qué decir tampoco.
—Y dale. ¡No quiero hablar contigo dattebayo!
— ¿Por qué te molesta? –Kabuto recién se daba cuenta de lo entretenido que podía llegar a ser fastidiarlo—. ¿Qué acaso no gritabas tu amor por Sasuke-kun? El es un hombre.
El aludido si bien no estaba como seguro hubiese sido cuando crío, no se salvaba de obviar su retraimiento y timidez ante el tema. Aún así contestó más bien por orgullo:
—Y tú detrás del asqueroso de Orochimaru –no encontró nada mejor que decirle.
—No lo niego, de hecho me da igual decirlo –levantó una mano como si nada el de lentes en un gesto de desinterés—. Es más, no creo seas tan estúpido como para no darte cuenta de quién es la culpa de que no sea correspondido.
Ahí al rubio se le fue el rubor enseguida, mirándole como quien va a enfadarse si le dicen lo que precisamente le disgustará.
—Vaya que te interesa –lo molestó Kabuto al notarle el cambio—: pero si, Orochimaru-sama estaba obsesionado con tu querido amigo, que en paz descanse.
—Está obsesionado, querrás decir –cargó el tono en el 'está' el de ojos azules, con una terrible sensación apenas se imaginó a Sasuke en manos del sannin tan… tan así… —. Además ya cállate, sé muy bien que sigue con vida y no dudes les cobraré el haberme engañado.
El otro dejó un silencio para terminar sonriendo con altanería:
—Bah, ya me decía cómo es que de pronto te pusiste hiperactivo como siempre. Supongo Sai te lo dijo de alguna forma.
—Eso da igual; sé que Sasuke no se entregaría de esa forma.
— ¿Enserio lo crees?... –un silencio–. El hubiese hecho cualquier cosa con tal de conseguir su venganza.
"Entonces Orochimaru puede tomar mi vida y mi muerte, y todavía más si consigo lo que quiero…"
Tragó saliva. Naruto recordó esas frías palabras del Uchiha y arrugó sus cejas casi con miedo cuando dudó, imaginando cosas horribles como que le hayan chantajeado u obligado a dejarse hacer poniendo sus intereses de por medio.
"Si que le importa…", pensó Kabuto y miró un tiempo esa indescriptible expresión con malicia, pero ya luego miró al frente resoplando:
—Pero puedes estar tranquilo –dijo al rato, calmando la obvia turbación del rubio—. Orochimaru-sama lo buscó de buena y mala forma pero el engreído no dejaba que le tocasen ni el hombro porque tenía claro cuánto interés había en su estancia y desarrollo –entonces ahí su voz se volvió irónica y rabiosa—. Bah, en realidad hacía lo que quería: ¿por casualidad no te llama la atención está guarida?
—Si… es muy distinta dattebayo.
—Orochimaru-sama la hizo tal cual él la pidió –y el tono del médico empeoraba más y más.
Naruto se quedó pensando en aquello con algo de tristeza: ¿Cómo habrían sido esos años de Sasuke? ¿Sería que aún habiéndose ido a la oscuridad buscaba luz en esas daraboyas? "¡Quiero verlo…!", pensó sintiéndolo cada vez con más fuerza. ¡Anhelaba tanto conversar con él y preguntarle todo lo que nunca se atrevió por siempre estar hablando de Konoha, espionajes, planes y objetivos! Lo cierto es que Sasuke no sólo se refería estrictamente a eso… sino que le esquivaba cualquier tema personal siempre.
De pronto unos pasos le sacaron de sus pensamientos, viendo a Orochimaru avanzar hasta donde ambos estaban.
— ¿No comerás, Naruto-kun? –le preguntó al tiempo que observaba a Kabuto como quien consulta sólo con eso si ha dicho demasiado. El rubio se quedó en silencio: si antes despreciaba al sannin, ahora le daba asco verlo.
—Por lo visto sigue algo inapetente –contestó el de lentes por él mientras se amarraba el cabello.
—Y eso que tienes ramen –dijo con su calmo tono el de ojos dorados–, ¿se te apetece otr…?
— ¿Qué tramas hacer con nosotros? –le interrumpió el rubio, mirándole con mal semblante—. ¿Qué es lo que esperas teniéndome aquí?
—Oh –recordó informar Kabuto—, por lo visto alguien le contó que sigue vivo, Orochimaru-sama.
El nombrado dejó un silencio en que sonrió de medio lado:
—Espero el cuerpo de Sasuke-kun – contestó con simpleza.
Naruto pensó en que realmente Orochimaru quería el cuerpo del Uchiha… en muchos sentidos, sintiendo rechazo y celos de sólo imaginarlo.
—Pues él definitivamente no te lo dará –casi escupió sus palabras.
—Sin duda ya no me lo dará por la buena –guardó en las mangas de su bata las manos el sannin—, ahora ya hay que tomarle por la fuerza.
"Tomarlo… por la fuerza…", estrechó la mirada Naruto e hizo el ademán de levantarse.
– ¿Qué crees que haces? –preguntó el de lentes.
–Me largo, ya me aburrí de estar aquí.
Los otros dos se miraron con cierta burla.
–No es que puedas llegar y decidir eso, Naruto-kun –le miró hacia abajo con tranquilidad el de cabello negro–, de hecho, no llegarás muy lejos sin que el Kyubi salga. ¿Acaso pretendes destruir todo a tu paso de nuevo?
Era cierto. Naruto en ese instante se detuvo, dejando su rostro bajo el flequillo en un largo silencio.
–Akatsuki… y ustedes –musitó al rato y los demás esperaron a ver qué decía, hasta que de pronto levantó la voz lleno de rabia–: ¡Me dan asco! –los dos presentes le observaron con algo de sorpresa–. ¡Lo único que saben hacer es manipular, usar, aprovecharse del dolor de los demás!, ¡estoy harto de que personas como ustedes ataquen la aldea donde vivo y me alejen de todos aquellos a quienes amo y aprecio!
Kabuto soltó una leve risa:
– ¿Bromeas? Estas reclamando algo que es un método básico. A estas alturas la manipulación es casi un arte.
– ¡Pues apesta dattebayo! –exclamó aún con más fuerza el portador del Kyubi y levantó la mirada, dejando entre ver el rojo del chackra de aquello que había en su interior sellado–. ¡No sé cómo personas como ustedes podían pertenecer a Konoha! –continuó y entonces hizo que Kabuto casi se cayese del contenedor de agua, pues un aura llena de rabia venida desde él pareció arrasarle.
No obstante, el sannin no se movió ni un centímetro:
–No sabes de lo que hablas –dijo con tranquilidad–. Akatsuki y nosotros no somos los únicos que usamos ese método, es más, quizás te interese saber a quiénes de Konoha les agradezco el haber preparado a Sasuke-kun para mí dándole el pasado que tiene.
–Sin duda ahora que lo pienso –opinó también el de lentes–, no es que los mandos de Konoha no usaran ese método precisamente…
Naruto se pasmó al oír aquello, ante lo cual Orochimaru sonrío con perfidia:
– ¿No se te ocurre porqué tu querido amigo se fue allá a matar ancianos antes que cualquier otra cosa? –y ante la expresión que no cambió en el chico, continuó–: Vaya, vaya… parece que no te han contado los, entre comillas, nobles métodos de paz que Konoha usó en el pasado.
–De qué hablas…
–Hablo de cómo los líderes de Konoha manipularon al hermano de Sasuke-kun para que se sacrificara 'por la paz' –le contestó el sannin–, asesinando a casi todo su clan y condenándose a vivir para siempre como un nukenin odiado a muerte por su querido hermano pequeño…
– Que no fue capaz de matar, por cierto –agregó el de lentes con tranquilidad.
Naruto pareció congelarse un buen rato:
– ¿Sacri… ficarse?... –musitó después: "¡Nadie de Konoha haría algo así, Itachi era malo por sí sólo, desde un comienzo!", pensó, retirándose los rasgos de Kyubi de su rostro casi asustado de la verdad que estaba por oír.
–Así es, se sacrificó. ¿Y quieres saber porqué Sasuke-kun hizo lo que hizo? –se rió levemente el sannin y se acercó a los barrotes, tras los cuales los ojos azules del rubio estaban pegados a los suyos intentando comprender.
–Seguro será… otra mentira más… dattebayo…
–No, no, no. Definitivamente esta no lo es –dijo el de cabello ceniza–. Puedes preguntarle a Sasuke-kun cuando venga por ti.
Naruto tragó saliva al verse libre de escoger si seguir ignorante o no. El primer impulso que tuvo fue el de taparse los oídos por miedo a decepcionarse de Konoha, pero si lo hacía sin duda podría considerarse oficialmente un cobarde. Además había algo aún más fuerte que eso… algo que le hacía tener desesperación por saberlo todo: Comprender a Sasuke. ¡Quería entender todo ese montón de información que había salido de tantos lados y saber de una vez por todas si él se merecía de verdad las palabras que le gritó en la guarida de Raíz! Que traicionó, que no lo hizo, que qué, ¡sólo quería entender sus razones de una vez!
Finalmente el sannin vio cómo Naruto bajó la cabeza aquietándose. Sonrío de medio lado:
–Pues entonces te contaré porqué no deberías estar tan orgulloso de tu aldea –y se agachó frente a él con esos ojos de serpiente peligrosa–, pero más que nada, sobre el mayor sentimiento que hoy tiene Sasuke-kun y que lo carcome peor que su inmenso odio o deseo de venganza: el arrepentimiento…
"El… ¿arrepentimiento?"…
"Continuará…"
