CAPITULO 36: COMIENZOS DE BÚSQUEDA INFRUCTUOSOS.

"Bueno... pues ya casi ha acabado la mañana y no ha pasado nada..." Dije suspirando tranquilo cuando salí del baño mientras Valeria y Holly estaban en el salón de la casa general cocinando lo que parecían malvaviscos en la chimenea pinchados en unos palos.

"Embry." Me llamó Holly suavemente. "¿Crees que… bueno, podríamos ir a la playa luego?"

"No sé yo, no me parece que sea buena idea." Le dije.

"No he salido." Me dijo. "Ya me encuentro bien." Afirmó con cara de cachorro.

"Oh, eres una tramposa." Le dije. "Sabes que cuando me pides así no puedo negarme."

"Por fa…" Me dijo.

"Hombre, la playa está cerca." Me dijo Valeria. "No creo que pase nada, además, estaréis rodeados de gente que os podría ayudar."

"Ya veremos, primero pregúntale a los abuelitos y luego ya veremos." Le dije atisbando una oportunidad de negación sin quedar yo como el malo de la película.

Sin embargo, hasta los viejos me fallaban, sobre todo la abuela, puesto que el marido estaba desaparecido en una reunión de emergencia del círculo o algo así.

"Bueno, supongo que si el caballero Call promete cuidarte podríais bajar." Le dijo la abuelita mientras poníamos la mesa para nosotros solo: la abuelita, Valeria, Holly, los gemelos que vendrían a comer y yo. "Necesitas hacer ejercicio para esa pierna, y el agua es el medio más natural de hacer partos y ejercicios en bebés."

"Señora… que Holly ni está embarazada ni es un bebé…" Le dije divertido.

"Bah, ya me entendéis." Me dijo moviendo las manos como dándome por perdido. "Y tú, échale un ojo." Afirmó mientras oíamos el sonido de aullido anunciando la llegada de alguien y oíamos entrar riéndose a los gemelos nuestros. "Un momento, señoritos. ¿Esas son formas de entrar en ningún lado?"

"Perdón." Le dijeron sonriendo antes de darle unas bolsas de beignets. "De parte de Rozane y la anciana Rozz."

"Rozz dice que le habías pedido esto." Afirmó el otro revelando que una de las bolsas estaba llena de plantas en otras bolsas de plástico como porosas.

"Ah, sí." Dijo. "¿Y las hojas y los capullos de Pie de Gato?"

"Si es lo que se recoge en luna llena dijo que no le quedaban, pero que en 4 días tendría." Dijo Joe.

"Pero si es lo que tenía que estar seco dijo que se le había meado Tabby en un descuido, pero que iba a tener otra remesa pronto." Añadió Tay.

"Maldito gato…" Dijo la mujer. "La próxima vez usaré a ese bicho como ofrenda en vez de pollos. Estoy segura que sus tripas serían perfectas para ver el futuro."

"Señora…" Le dije yo viendo cómo Holly parecía a punto de perder los ojos por las cuencas. "Seguro que bromea, Holl."

"Cielo, ya sabes que es broma." Le dijo la abuelita. "No se pueden leer tripas de animales domésticos."

Ya, claro, como que fuese lo más normal, andar por ahí sacándoles las tripas a los animales para ver el futuro… tonterías y locuras.

Sonriendo le saqué a Holly de la oreja una de las cucharillas de postre para ponerla en la mesa y con eso le quité de la cabeza la idea de la vieja destrozando un gato para sacarle las tripas y en lugar de eso se puso a intentar ver cómo había hecho el truco.

"Ten cielo." Le dijo la abuelita pasándole a Holly una bolsita de tela que cantaba bastante a algo dulzón.

"¿Qué es eso?" Le dije.

"Corazones de pollo." Me dijo haciendo que lo soltase de golpe para que cayera al suelo y haciéndola reír. "¡Que crédulo hombre! Solo es nepeta cateria, más conocida como hierba gatera porque los gatos se pirrian por ella." Me dijo cogiendo el puchero para llevarlo a la mesa. "Calma el sistema nervioso y se usa para la digestión. Aunque también ayuda a aliviar los síntomas del resfrío como las nauseas y la diarrea. A Holly le hará sentir mejor, huele muy bien."

"Sí, eso sí." Le dije. "¿Como a menta?"

"Olor y color parecido." Afirmó. "Solo que la menta es bajita y esto puede llegar perfectamente al metro de altura. Platos y a la mesa."

Una vez más, la abuela nos sirvió primero a Holly, luego Valeria, luego a mí, a Joe, los gemelos y por último se sirvió ella antes de apartar el puchero a sitio caliente y sentarse para juntar las manos y ponerse a bendecir la mesa.

"Amen." Dijimos todos a la vez para coger los cubiertos.

"¿Qué tal os ha ido fuera?" Les pregunté a los gemelos.

"Bien, estaba todo tranquilo por el monte." Dijo Riven.

"¿Y cuándo vais a preparar lo de la graduación?" Les dijo la abuela.

"Esto es más importante." Dijeron ambos.

"Lo que digo con eso es que deleguéis." Les dijo la abuela.

"Si no hace falta." Dijeron.

"Yo llevaré la túnica de Qualetaqa." Dijo Riven.

"Y yo la de Alex." Añadió Raider. "Aunque me queda un poco justa."

"Y de la comida se encargan los primos Kev y Rozane." Dijo Joe.

"Vale, pues no digáis que no es importante." Le dijo la abuelita.

"Y comparado con lo que tenemos entre manos no lo es." Afirmaron.

"Y yo que aún recuerdo mi graduación…" Les dije bromeando.

"Ni que fuese una boda." Me dijo Riven.

"Hombre, lo de la boda se puede arreglar." Le dije para mirar a Holly de reojo. "Siempre hay tiempo, y he oído que es mucho más feliz el día que cualquier otro."

"Ya, sigue soñando tío." Me dijeron los gemelos tras mirarme fijamente.

"Eh, algún día." Les dije divertido. "Y creo que antes que vosotros."

"Sí, ya." Me dijeron.

"Nosotros tenemos novias, chaval." Me dijo Riven.

"Desde hace 3 años y 1." Añadió Raider. "¿Hace cuanto que tienes tú novia?"

"Menos de 1 año." Les dije.

"1 mes, 1 semana y dos días." Me dijo Holly suavemente.

"Joe, hasta llevas la cuenta y todo." Le dije sorprendido. "Desde Julio ¿no?"

"El 6 de Julio." Dijo ella asintiendo.

"Ge, a eso se le llama memoria." Dijo Raider. "Como Joe, que se sabe el nombre de todos los lobos de los alrededores en un radio de 50 kilómetros a la redonda."

"Eso sí que es mérito." Asentí mientras el chaval se ponía un poco rojo.

"Y… aquí llega el asado especial de la abuela…" Dijo la anciana llevando un caldero enorme a la mesa.

"¡¡¡Sí!!!" Dijeron los gemelos felices.

"¿Y esa felicidad por un asado?" Les dije.

"Se come a mano." Me dijo la abuelita sonriendo. "A los muchachos les encanta el sabor y comer a mano."

"Ah." Dije.

La verdad es que no le veía la gracia, hasta que no me puse a mirar alrededor divertido ante la idea de comer solo con las manos y les vi comer tranquilamente.

La verdad es que la abuelita comía con ciertos modales y Holly igual, pero… los gemelos eran realmente como animales.

Entonces sacudí la cabeza y miré a Holly comer, con pellizcos certeros de comida y… dios… ¿era consciente de lo que estaba haciendo?

De pronto capté apenas un destello y busqué el origen para ver a la abuelita sonriendo al verme.

"¿Un poco más, jovencito?" Me dijo ofreciéndome el puchero de comida.

"Por favor." Le dije acercándole el plato levantándome para acercárselo.

Comida, eso podía distraerme y sustituir a todo lo que se me estaba pasando por la mente.

"Por cierto, si queréis bañaros os recomendaría que fueseis nada más comer." Nos dijo la abuelita sonriendo. "Si tardáis más de media hora os comenzará la digestión y más os vale que no me entere que os habéis metido en medio de la digestión."

"Descuide." Le dije sonriendo. "En cuanto acabemos le ayudamos un poco y vamos a…"

"Podéis iros cuando acabéis." Afirmó. "Yo puedo recoger esto sola."

"Y yo la ayudo." Dijo Valeria sonriendo.

"No creo que debamos…" Dijo Holly.

"Venga chica, ya sé que es por la escayola." Le dijo la abuelita. "Normalmente eres la mejor compañía que una abuela sin nietos cerca puede tener."

(Salto espacio-temporal)

"¿Lista?" Le pregunté a Holly mientras la veía doblar el pantalón en la toalla puesto que habíamos ido con los bañadores ya puestos bajo la ropa.

"Sí." Afirmó para sonreírme. "¿Me puedes…?"

"Aúpa." Dije cogiéndola en brazos para llevarle al agua donde fui metiéndome hasta que se le mojó el culo del bañador y se revolvió. "Hey… Holl, no te revuelvas. Si tampoco está tan fría."

"Está fría." Dijo ella volviendo a revolverse un poco.

Entonces se agarró un poco más y me intentó pinchar.

"¡Eh, a que te suelto y te pones a nadar sola!" Le dije divertido.

"¡No!" Dijo sujetándose con más fuerza.

Dios… primero comiendo con los dedos y ahora incluso retemblándose un poco contra mí intentando buscar mi calor.

Vale, su piel estaba fresca… pero aún así… ¡dios, que estaba pegada por completo!

Una vez más, tuve que apelar a toda mi fuerza de… ¡Qué coño, a la mierda la diplomacia!

Sonriendo me dejé caer en el agua y comencé a andar con ella en brazos calada hasta donde nos cubría hasta la cintura y me agaché un poco para dejarla medio metida en el agua con lo que ella intentó trepar un poco para salir y debo decir que… las vistas desde ahí eran inmejorables.

"Holly…" Le dije mirándola y sonriendo divertido. "Cualquiera diría que quieres volverme loco."

"¡Eres el diablo!" Me dijo temblando con frío. "¡Está helada!"

"Eso tiene solución…" Afirmé suavemente para atacar suavemente pero con decisión.

El primer ataque le pilló por sorpresa, así que pillé su respingo en mi boca divertido y la miré tras darle un beso profundo.

"¿Lo ves?" Le dije comprobando que le había hecho sonrojar. "Ya no tienes tanto frío ¿a que no?"

Con cuidado sacudió la cabeza suavemente y luego me miró con duda.

"Aún tengo…" Dijo suavemente teniendo un nuevo escalofrío.

"Eh, tiempo tenemos para calentarte un poco." Le dije sonriendo divertido y feliz ante la expectativa de, por fin, algo de tiempo solos.

Eh, y por primera vez, no nos cortaron hasta que tuve que volver a buscar todo el control que pude dentro de mí para evitar dar un show en una playa donde había menores de edad; vale, la intensísima mayoría estaría pensando en hacer eso mismo con alguna compañera o alguna de las chicas de la playa, que debo admitir que había un montón y algunas bastante atractivas.

"Holl…" Le dije suavemente.

"¿Mmm…?" Murmuró.

"Holl… tenemos que parar…" Le dije.

"¿Por…?" Murmuró casi sin voz.

"Porque si no paramos… dentro de nada voy a perder el control." Afirmé. "Y acabaremos haciendo algo de lo que luego nos arrepentiremos…"

Eso pareció ser suficiente, paró y aunque no se soltó, se apartó un poco mirando al agua.

"¿Comenzamos ya la rehabilitación ahora que ya no tienes tanto frío?" Le pregunté.

Al menos si estaba haciendo rehabilitación supongo que no me estaría torturando por tener que controlarme…

Así que la sujeté mejor y comenzó a mover un poco las piernas.

"Muy bien, vas mejorando." Le dije sonriendo.

"Gracias." Me contestó.

La verdad es que sí, lo hacía bastante bien, y de pronto me dio pena pensar que pronto tendría que volver a ir a algún médico para que le hiciese una revisión a la escayola, y si veían que estaba casi soldado el hueso, le quitarían la escayola. Ya no tendría que seguir llevándola en brazos o a caballito, ni me necesitaría para moverse siempre que no estuviese en el baño ni cambiándose… entonces pasaríamos a ser una simple pareja más, de las que quedaban a una hora y pasaban solo horas juntos.

"¿Qué te…?" Me dijo haciéndome mirarla.

"¿Eh?" Le dije saliendo de mis pensamientos y mirándola.

"¿Qué te… pasa?" Me dijo. "Estás…"

"Ah, nada." Le dije intentando sonreír. "Es que pensaba en lo bien que lo llevas ya."

"Pero no parecías…" Me dijo suavemente con duda.

"No, estoy… pletórico." Le dije. "Bah, tú no me hagas caso." Le dije sonriendo ampliamente de nuevo. "Estoy medio tonto, solo digo tonterías."

"Pero…" Dijo. "Está bien."

"Eh, en serio, no es nada." Le dije dándole un toquecito en la barbilla. "¿Tienes ganas de que te quiten esa escayola?"

"Sí." Me contestó sonriendo.

"Entonces podrás volver a los escenarios ¿no?" Le dije.

"Hum." Dijo sonriendo. "Pero primero tengo que volver… bueno, mi forma."

Dieta y ejercicio riguroso. Si antes era duro ahora no quería ni saber cómo iba a ser.

"Supongo que volverás a trabajar en la reserva por las mañanas y entrenar en la ciudad por la tarde." Le dije.

"Hum." Dijo sacudiendo la cabeza. "Primero tengo que… correr, y… puedo entrenar en casa un tiempo."

"Hombre, pero ahí no tendrás a un entrenador físico para que te guíe." Le dije. "Esa madame, la señora…"

"¿Madame Maxime?" Me dijo levantando una ceja. "No… ella no…"

"Ella no qué." Le dije con la mosca tras la oreja.

"No me entrenará." Me dijo. "Es… no tengo la forma para…"

"Pffff… ¿solo por haber estado enferma?" Le dije. "No es por meterme donde no me llaman pero… ¿esa mujer está loca o es que es así de bruja?. ¿Cómo no va a darte clase?. ¿No se supone que eras su ojito derecho?"

"Sí, pero… no tengo la forma para… aguantar." Dijo. "Es… los entrenamientos son… duros. Primero tengo que… volver a ponerme en forma."

"Ah…" Le dije.

"Corre al amanecer y… entrenar en gimnasio." Me dijo suavemente.

"¡¿Gimnasio?!" Le dije alucinado para que asintiese.

"Es… Tansine entrenaba en uno y… me dijo que algunos aparatos son buenos para… fortalecer músculos y… entrenarlos." Dijo suavemente como si fuese un secreto. "Pero yo no… no sé."

"Pero puedes correr ¿no?" Le dije. "Yo te acompañaré ¿te importa?"

"No." Me dijo sonriendo antes de darme un beso suave. "Me encantará."

Iba a devolverle el beso cuando oímos un silbido y vimos que se acercaba alguien.

"Ey, perdonad pero… estáis en la zona de surf." Nos dijo una chica morena con trenzas tan largas como las había llevado Holly hacía tiempo atrás. "La zona de baño está por allí." Afirmó señalando a un costado.

"Perdón." Le dije suavemente.

Era raro, me estaba mirando como si me conociese; no, a mí no.

"¿Copito?" Le dijo la chica. "¿Eres tú?"

"¿Nos…Nos conocemos?" Le dijo ella.

"Chloe Gray." Le dijo ella sonriéndole sentada a horcajadas en la tabla de surf. "Soy la que quedó 4ª en el concurso de baile el año pasado. ¿No me recuerdas? Me frotaste con tu crema de manos con aloe vera cuando nos caímos sobre la parrilla."

"¡Ah, Chloe!" Le dijo Holly.

"¡Dios, espera a que Missy se entere!" Le dijo. "¡Alex y tú sois sus ídolos!. ¡Hasta ha estado practicando ballet para intentar parecerse a ti!"

"Vaya, vaya… ¿no decías que no tenías fans jóvenes?" Le dije a Holly caminando con ella casi en volandas sujeta por el codo para que hiciese el gesto de andar.

"Sí, es… Missy es una chica muy… femenina." Dijo.

"Si la llamas Bimbo sabes que no se ofende." Le dijo la morena sonriendo. "Por cierto ¿no quieres que te lleve?"

"No es necesario… gracias." Le dijo Holly sonriendo.

"¿Por qué todos la queréis llevar?" Le pregunté.

"Alex y Qualetaqa siempre la lleva de paquete." Me dijo la morena. "Es… hace la mejor pareja con cualquiera de los dos. ¿Te ha dicho que Alex y ella ganaron la competición de surf-pareja 3 años consecutivos? Y otro más con Qualetaqa hasta que se retiró para encargarse de los asuntos importantes."

Y una vez más… esos dos salían a colación sin más en la conversación.

"No, no me había dicho nada." Le dije fijándome que llevaba una especie de bañador de neopreno de surfista pero en vez de en una pieza, en dos, como si le hubiese cortado la zona de la tripa.

"¿En serio?" Dijo. "Oh, oh… no habré metido la pata ¿no?"

"No." Le dije. "Y sobre lo de llevarla…"

"Prefiero que…" Me dijo Holly suavemente. "Nadar."

"Vaya, iba a decir que podías ir con ella y yo os pillaba luego pero por lo que se ve tú has escogido ya." Le dije.

"Como queráis, pero… yo que vosotros salía pronto de aquí." Nos dijo la chica. "Ahí viene una ola con surfistas…"

"¡Agáchate!" Me dijo Holly cogiendo mucho aire para sumergirse por lo que la seguí.

Eh, alucinantemente, Holly se movía mejor bajo el agua que sobre esta, había que ver lo rápido que nadaba y solo se giró cuando me sumergí para ver que la seguía antes de ponerse a nadar como alma que lleva el diablo, tanto era así que hasta me costaba un poco seguirla. Al menos hasta que, acercándonos sin poder evitarlo hacia la superficie por necesitar más aire, la cogieron de un brazo y la sacaron del agua justo mientras otro brazo fuerte me sacaba a mí.

"¡Eh!" Grité para encontrarme cara a cara con Makawe sonriéndome.

"Anda que… sois un peligro." Me dijo divertido. "¿Nadando por la zona de surfistas?"

"Oye, que cuando nos han avisado nos hemos comenzado a intentar ir." Le dije comprobando que a Holly la tenían sentada en la parte de atrás la segunda moto bien sujeta a un tipo y una tercera, otra moto, con un chico con una chica rubia que parecía feliz agarrada al tipo. "¡¿No se suponía que vosotros estabais fuera?!" Le grité dándome cuenta que era uno de los gemelos de allí.

"Sí, pero hemos tenido un relevo." Dijo. "Por cierto, creo que aún no os conocéis, Missy, mi novia. Embry, el amigo de Copito y el nieto de Yuma y la abuelita."

"¡Yawwww, que guapo!" Gritó la rubia alzando los brazos como si fuese yo un cachorro extraño.

Hombre, la verdad es que la chica no estaba mal, un poco jovencita… pero bastante guapa, morena de piel de bronceado que acentuaba aún más con su bañador dorado, ojos azul claro pero oscuro y el pelo rubio cogido en una coleta lateral y bastante poblado y ondulado, casi como si llevase extensiones o algo.

Hubiese sido el sueño de cualquier chico, tal vez incluso el mío si no fuese tan joven y yo no hubiese tenido a Holly.

"Riven, o Raider, que con esos pelos no os distingo, pásame a Holly." Le dije.

"Se siente." Me dijo con una sonrisa de ironía. "Pero las motos son biplaza." Afirmó haciendo un giro en torno a nosotros para luego irse hacia la playa. "¡Os vemos en la orilla!"

"Ya verá ese cuando llegue." Murmuré entre dientes gruñendo. "Se va a comer la playa entera, con arena, sombrillas y todo."

"Tranquilo, lobo." Me dijo Makawe divertido. "No te preocupes, esos son de mucho ladrar pero poco morder, a Raider le interesa conservar a la rubia y te aseguro que Riven quiere demasiado a Chloe como para intentar nada serio con otra."

"Me da igual, yo le mato cuando llegue." Afirmé.

(Salto espacio-temporal)

"Puaj, puaj." Tosió Raider cuando llegaba al porche de casa de la abuela. "La madre que le parió a ese… desgraciado. Me ha hecho tragar arena y todo."

"Te lo tienes merecido, por listo." Le dije divertido desde el porche donde estaba con el móvil tras hablar un poco con mi madre que seguía en casa de su familia, fuera de la reserva.

"Eres un maldito hijo de mala perra." Me dijo. "Y ya verás cuando crezcamos un poco más y tú seas un maldito chucho viejo. No tendremos piedad de ti."

"Os estaré esperando." Le dije. "Que eres muy listo tú…" Afirmé frotándole la cabeza como hacía con los críos pequeños en broma. "Dedícate a tu novia y déja en paz a las del resto. O qué pasa, que tu animadora no te da lo que necesitas y tienes que venir a buscarlo a mi chica ¿o qué?"

"Le pienso decir a mi hermano que te la quite." Me dijo. "Y a ver qué haces tú contra él en una pelea de lobos, tío listo."

"¿Qué es eso de una pelea de lobos?" Les dijo su hermano mayor apareciendo por atrás.

"¿Qué hay?" Le dije intentando sonar hospitalario. "¿Habéis encontrado algo?"

"Nada." Negó suavemente. "Hay sitios parecidos, pero no iguales."

"Guay." Dije un poco de bajón. "Con lo poco que me gusta esto… en fin, ya os dije que era solo un sueño."

"Oye, que es tu hembra." Me dijo el rubio. "NO deberías despreciar así sus dones."

"Venga ya, no me digáis que os creéis lo de la brujería esa." Les dije divertido. "Son solo cuentos."

"Pufff… y pensar que el ah-dah-nuh-doe de Holly es este… pelele…" Dijo la chica apareciendo con un salto para bajar del árbol cercano sacudiéndose la piel que llevaba bajo una especie de camisa blanca que le iba como un vestido corto y que se ajustó con un cinturón.

"Alex." Le dijo su hermano para ponerse los dos a discutir en su idioma.

La verdad es que ya me iba acostumbrando.

"¿Y HOll?" Pregunté cuando entramos y no la vimos.

"Duchándose." Me dijo Darien. "¿Alguna novedad?"

"Aún nada." Dijeron uno tras otro.

"Aún nada." Dijo Qualetaqa. "Pero esta noche vamos a volver a buscar; no dudéis que lo vamos a acabar encontrando, aunque tengamos que peinar todo el monte."

"¿No podría Copito hacernos un croquis?" Dijo Raider. "Con la descripción solo no parece suficiente."

"Creo que no sabe dibujar tan bien." Dijo alguien.

"Pues yo he visto unas auténticas obras de arte, en su libro rojo." Dijo Joe.

"Sí, es… creo que sabía dibujar, más o menos." Le dije intentando recordar que en su despacho había visto dibujos a medio acabar y algunos eran bastante buenos.

"También podríamos llevarla con nosotros." Dijo Riven.

"Cuando tengamos algo más." Dijo el abuelo. "Aún está recuperándose. Por cierto, Embry." Añadió mirándome a mí. "¿Qué tal ha ido hoy la rehabilitación en el agua?"

"Bien, aunque sigue diciendo que tiene frío en el agua." Afirmé.

"Es raro." Dijo.

"Pues a mí me preocupa." Dijo la abuelita haciéndome caer en la cuenta que había aparecido de la nada en la cocina o al menos que no me había dado ni cuenta de que había ido allí.

"Nahimana." Le dijo el abuelo sacudiendo la cabeza.

"¿Qué pasa?" Le dije mirando de uno a otro.

"Nada, mi santa piensa que hay motivos para preocuparse." Me dijo el abuelo. "Pero yo opino que no hay motivos para preocuparse mientras no pase nada más."

"Hombres…" Dijo la abuelita medio refunfuñando. "Nunca es momento hasta que no es demasiado tarde…"

"¡Nahimana!" Le dijo el abuelo mientras Alex se reía y Darien sonreía como los gemelos como intentando no reírse.