Nota: mañana el epílogo :33
Una solitaria figura es testigo de la destrucción. Aparentemente el único a salvo de la destrucción, o más bien su punto de origen. Un fragmento de la plataforma que hace unos minutos era la cúspide de la pirámide sigue casi intacto, asentado en precario equilibrio sobre una montaña de escombros. A unos metros de él se encuentran las primeras marcas de quemaduras. Al estudiarlas más detenidamente descubre, por su dirección, que el epicentro de las mismas se halla justo donde él se encuentra. Se siente apaleado. Cada fibra de su cuerpo se queja con cada movimiento.
Ezreal se pasa una mano por el rostro, lo que hace que su palma quede llena de polvo y ceniza. El cuerpo de Malzahar yace cerca, con la daga aún clavada en un ojo. La recupera y retira la sangre oscura y espesa que la cubre usando la ropa del mago, para luego guardarla en su cinturón.
Lo siguiente que advierte es que Jinx está inconsciente junto a la losa de piedra del altar. Camina hasta ella y se agacha a su lado para limpiar su cara de suciedad y hollín. Tras el contacto, sus ojos se abren poco a poco. La chica tiene una herida con un aspecto bastante feo en la cabeza, pero por lo demás parece que sobrevivirá.
"Estamos vivos" Ríe ella.
Inmediatamente se detiene, con la cara torcida en una mueca de dolor.
"Será mejor que no vuelva reírme..." Se lamenta.
"No te muevas, iré a buscar supervivientes" Dice él.
Con un vistazo al paisaje que los rodea se convence de que nada ha sobrevivido más allá de las ruinas. Aunque un movimiento capta su atención entre las rocas: una mano que emerge de entre las mismas lentamente. Corre hasta allí y ayuda al superviviente a salir de entre los cascotes con mucho esfuerzo. Al apartar algunas piedras, descubre que se trata de Kassadin, todo cubierto de cortes, moretones y otras heridas. Logra sacarlo de entre los escombros y tenderlo en el suelo con toda la delicadeza de la que es capaz.
"Ya ha acabado" Murmura Ezreal.
"Aún...no" Niega el malherido mago "Debes arreglarlo...con eso" Dice señalando la daga.
"Zilean y yo hemos leído los jeroglíficos y...no creo que realmente sepa cómo controlarlo. Si tan solo él estuviera..." Se lamenta.
"Sa...sacrificio...la grieta" Insiste el otro.
Al ponerse en pie y mirar a la losa del altar comprueba que, en efecto, la grieta sigue abierta. No es ni la mitad de grande que antes.
En su interior se extienden formas difusas, en lugar de la oscuridad infinita de antes.
"La sangre...abre la puerta..."
Sin previo aviso un tiro limpio traspasa la cabeza del mago.
"¿Pero qué crees que haces?" Pregunta Ezreal a Jinx con tono airado.
La joven sostiene su ametralladora sin signo alguno de duda en su rostro.
"Le ahorro sufrimiento innecesario" Responde.
"¡Podría habernos ayudado a deshacer esto!" Grita, furioso.
En la faz de la chica aparece una mirada confusa.
"¿Por qué querrías hacer eso?" Inquiere en tono inocente.
El explorador no es capaz de entender las razones de la joven.
"El mundo se ha convertido en...una locura...¡Y tú no quieres arreglarlo!".
"Eso mismo pensé cuando supe que la manazas había muerto, pero piénsalo otra vez: me tienes a mí, yo te tengo a ti, y nada nos detendrá. No hay ejércitos, ni reyes. ¡Nada que pare la diversión!, ¿No puedes imaginarte lo que podremos hacer ahora que nadie nos arruinará la fiesta?".
Anonadado, él da un paso hacia ella, que se encuentra de pié en el altar.
"No puedes hablar en serio".
"Eres tú el loco, queriendo traer de vuelta un mundo más violento aún".
Otro paso.
"¡Piensa en todos los que han muerto en vano!".
"Cada persona que he matado lo hizo en vano, la muerte no tiene un fin".
"¡Lux, Jarvan, Vayne, Vi!...¿No significan nada sus vidas?".
Un paso más cerca.
"¿NO SIGNIFICO NADA YO PARA TI?" Ruge Jinx.
El tiempo parece detenerse.
Nunca ha temido a la soledad, y no empezará ahora. Y nadie le impedirá dar rienda suelta a sus maquinaciones.
"Toda mi vida solo he provocado el caos" Prosigue ", y ahora que TODOS mis planes son posibles sin que nadie me pare...¿Tú quieres impedirlo?, ¿No somos nada, tú y yo?".
Da un nuevo paso, más decidido que antes.
"Lo nuestro nunca estuvo bien" Murmura entre dientes "¿Qué harás cuando lo tengas todo en la palma de tu mano?".
"Pensaré en algo. La manazas ha sido lo más divertido que me ha pasado nunca, y cuando se juntó con la poli seguía siendo más o menos divertida, pero ni que yo no pueda vivir sin ella".
"¿Serías capaz de dejarlos morir a todos...solo por ti?".
"No...por ti también...por los dos" Susurra.
Apenas un metro los separa tras otro paso más.
"Tenemos un mundo para hacer lo que queramos, ¿No suena divertido?, los tres lo pasaremos en grande, ya lo verás" Dice guiñando un ojo.
El corazón del joven se detiene.
"Exacto. Sé lo que estás pensando, y estás en lo cierto" Asiente ella, soltando la ametralladora y llevándose una mano al vientre. "No suelo encariñarme con nadie, pero te aseguro que ni muchos menos alguien me da a mí la espalda".
Ezreal termina de cerrar la distancia que los separa, quedando a unos centímetros de distancia. Su mirada está perdida, al igual que su juicio.
"No puede ser..."
"Pero lo es, Ezreal. He llegado demasiado lejos y matado a demasiada gente por esto como para que tú lo deshagas".
"¿Matar...por esto?".
Jinx asiente lentamente.
"Vayne no nos iba a dejar tranquilos a los dos, y Garen era un estorbo, además de un lazo con tu anterior vida. Ahora todo será mejor: no hay normas, ni líderes, solo pólvora y risas" Dice en su habitual tono risueño.
Estallando en lágrimas, él la envuelve en un abrazo.
"No tendrías que haber hecho todo eso..." Se lamenta.
Ella lo rodea también con sus brazos.
"Era necesario, pero ya pasó. Nunca tendremos que preocuparnos de nada" Susurra a su oído.
"Lux..." Comienza él.
"Olvídala de una vez. Estamos mejor que nunca" Dice la chica.
"Ella también esperaba...un hijo".
Son los ojos de Jinx los que se abren de par en par al oír aquello.
"Todo esto fue un error...fue culpa mía, no tuya...por eso lo siento" Dice entre llantos.
Con la mano derecha, hinca profundamente la daga de Malzahar en el costado de su compañera, justo bajo las costillas.
"Todo esto es culpa mía" Murmura mientras la tiende con delicadeza en el suelo y extrae la daga.
Ella no es capaz de decir nada, pues de su boca solo mana sangre a borbotones.
A medida que la sangre empapa la losa, la grieta empieza a ensancharse más y más.
"Por favor, perdóname" Se disculpa antes de clavar de nuevo el arma en el pecho de la joven, matándola definitivamente.
La fisura se expande aún más.
Con la sangre de la joven cubriendo todo su cuerpo, él se pone en pie y mira a la grieta, daga en mano.
"Tráeme de vuelta a aquel día..." Comienza a decir.
