Changes hurt

Capítulo 35: Decisiones y Revelaciones.

Siempre le ocurre lo mismo. Cada vez que le llega la hora de despertarse tiene que remolonear un poquito pues le gusta mucho la sensación de permanecer en la cama al lado del cálido cuerpo y suave piel de Tara. Pero, en esta ocasión, algo no iba del todo bien pues logró recordar que ya se había levantado esta mañana… y recordaba lo sucedido en la "Magic Box" con Spike.

Spike.

No sin cierta dificultad logró abrir los ojos.

—¿Willow?— el alivio en la voz de Tara era demasiado evidente como para pasarlo por alto—. ¿Cómo te encuentras?

Cuando por fin fue capaz de enfocar la vista en Tara pudo ver el rostro de preocupación de su chica. Tratando de aliviar la situación le mostró lo que pretendía ser una sonrisa pero que, solamente, llegó a mueca dolorosa.

—Hola, preciosa.

Tara le devolvió el saludo besándole la frente sin dejar de acariciarle la mejilla con suaves movimientos. El contacto de sus labios en la piel de Willow fue lo más parecido a un beso de vida.

—Me has asustado mucho— la voz de Tara pretendía sonar fuerte y segura.

—No pasa nada, de verdad. He recibido golpes peores.

Aquello no servía para calmar los nervios de Tara si no todo lo contrario.

—¿Cuándo te han golpeado tan violentamente fuerte, Willow?— Tara estaba segura de haber recordado algo semejante.

Willow cerró, momentáneamente, los ojos mientras hacía memoria y, cuando los volvió a abrir, le respondió a la pregunta de Tara.

—Sin ir más lejos, ayer mismo, cuando intentaba atrapar a ese escurridizo pajarraco— bufó algo molesta Willow para la incomprensión manifiesta en el rostro de Tara—. Justo cuando pensé que en esta ocasión iba a poder atraparlo al escuchar como se dirigía hacia donde estaba escondida, y poder agarrarlo por su pescuezo, va y, en su lugar, aparece un camión que se me lleva por delante— Willow hizo una mueca de disgusto—. Que mal me cae ese bicho.

Tara le acarició el rostro con suavidad viendo que eso hacía tranquilizarse a Willow.

—Will, nena, ese era el Coyote, Wile E. Coyote. Wile, no Willow.

—¿Qué?

—Eran el Coyote y el Correcaminos. Ayer los estuviste viendo junto a Xander— le aclaró Tara la confusión de Willow.

Permaneciendo en silencio empezó a reconocer el lugar en el que se encontraban. En una ambulancia. Y todo lo sucedido antes de atravesar un escaparate regresó con total claridad a la mente de la pelirroja.

—Tara— el tono de voz de Willow había vuelto a recuperar toda su fuerza—, ¿avisaste a Buffy?

—Lo hice, no te preocupes— le confirmó Tara—. Y luego al resto de los Scoobies. Decidieron que lo mejor sería que nos reuniéramos en el nuevo apartamento de Xander porque Spike nunca ha estado allí, ya que no lo conoce, y no podría acceder al interior. Nosotras iremos más tarde.

Spike.

—¿Soy la persona más crédula de todo el Mundo?

La voz de Willow volvía a estar cargada de una profunda tristeza.

—No, Willow. Eres una persona con mucha fe en los demás.

Las manos de las dos muchachas se juntaron hasta entrelazar sus dedos firmemente.

—Si, five by five, ¿no?— murmuró compungida.

__________

La palabra del día de hoy es: Aburrimiento. En cualquiera de sus muchas variantes.

Ni siquiera le servía de consuelo el saber que, incluso, Buffy había tenido que pasar por todo esto anteriormente a pesar de todos sus poderes y todo el asunto de ser la Chosen One y su Duty. Nada de eso le sirvió para librarse de tener que asistir cada día lectivo a clases. Lo que era una auténtica tontería si alguien se molestara en preguntárselo a ella. ¿Para qué querer estar atrapada por tu propia decisión en el instituto cuando podrías estar ahí fuera luchando contra todo tipo de monstruos y demonios? Por supuesto que, afortunadamente para Buffy, no tenía que alejarse mucho del instituto porque la mayoría de las veces ocurría algo espectacular en el recinto escolar: vampiros, hombres lobo, chicas invisibles, hombres anfibios, hombres hiena, fantasmas demoníacos informatizados, brujas, monos voladores, zombis, Anyanka, una Willow vampira…

—Oh, God´s sake. Me siento como si envejeciera a cada segundo que pasa.

—Bueno, técnicamente, es verdad— le susurró Lisa—. Por eso lo mejor es tener la ventana justo al lado y rezar para que pase algún hottie por ahí abajo.

Dawn exhaló un profundo suspiro.

—En esta ciudad están prohibidos los milagros— sentenció Dawn viendo como las palabras y los números de la pizarra empezaban a dar vueltas tratando de marearla—. Y con pena de Muerte. Es más, todos los guapos están cogidos, gays o están muertos.

—Pues parece ser que Santa Claus está en la ciudad porque ha traído justo lo que nos merecemos, girl— el obvio deseo en el tono de Lisa atrajo la atención de Dawn.

Además de que, echar un vistazo por la ventana no la iba a matar pensaba Dawn pero, cuando reconoció a la persona que estaba viendo, sintió como si su estómago se le hubiera llenado de repente de miles de mariposas cargadas de cafeína.

—Solamente pido que lo mantenga ahí hasta que podamos salir al patio.

Pero Dawn no escuchaba a su amiga ya que tenía demasiadas preguntas con altas necesidades de ser respondidas en su cabeza para poder ser consciente de que lo que podía estar ocurriendo a su alrededor.

No había ninguna duda de que se trataba de Spike. De Spike bajo la luz del Sol. Ese cabello teñido era del todo inconfundible sin contar el que llevaba puesto su duster de cuero. Incluso a la distancia podía verse el torso desnudo y, aunque nunca se lo había llegado a ver, era tal y como se podía uno imaginar oculto bajo sus camisetas.

Sabía que no era la primera vez, pues aún estaba reciente cuando consiguió la gema de Amarra e intentó, como no podía ser de otra forma, matar a la Slayer en plena Universidad a la luz del día. Claro que Dawn no lo había visto pero es lo que le contaron los demás, Xander, aunque siempre omitía, o no lo ponía tal y como sucedió, su parte cuando Spike lo dejaba inconsciente tras golpearlo contra una farola… especialmente cuando se lo contaba Spike en uno de sus salidas en busca de buenas historias por parte del vampiro. Qué decir, una de sus historias le valió la mayor nota en la redacción libre que tuvieron meses atrás.

A su cabeza regresó el recuerdo de Spike apareciendo de improviso en el instituto sin motivo aparente no hacía nada de tiempo. Dawn no comprendía el por qué le vino este preciso recuerdo en particular y justo en este momento pero no le parecía ser una de esas extrañas coincidencias que suelen darse.

Pegando casi la cara contra el cristal se fijó con toda su atención en la mirada del vampiro. Su caminar. El movimiento de todo su cuerpo… La rigidez de su postura.

Algo va mal… algo va muy mal.

Justo en ese momento la mirada celeste de Spike se clavó en la de Dawn y se aclaró como si acabara de dejar atrás un banco de brumas. Lo que se suponía que debía ser una sonrisa apareció en el pálido rostro del rubio. Una mueca diabólica que le dio un escalofrío a Dawn por todo su cuerpo.

El vampiro empezó a correr en la dirección en donde se encontraba Dawn y el hecho de encontrarse en un primer piso no la llegaba a hacer sentir demasiado segura. Sabía lo que Spike iba a hacer y sabía que no podía hacer nada para impedírselo.

Spike no me haría daño… nunca lo haría. ¡Jamás!

En ese momento la puerta de la clase se abrió de golpe o, más bien, fue arrancada e incrustada en la pared.

—¡¡Todo el mundo al suelo!!— la voz de Buffy solamente sonó reconocible a oídos de Dawn—. ¡¡Apartaros de las ventanas!!

El susto general no impidió que el instinto de supervivencia tomara el control de todos los presentes y obedecieran aquellas órdenes tan directas.

Dawn, como no podía ser de otra manera, al reconocer la voz de su hermana, y por instinto, estuvo a punto de ignorar sus palabras pero, en esta ocasión, y para su propia sorpresa, su instinto la obligó a seguir sus órdenes. Y justo en el proverbial último segundo antes de que la ventana, por la que había estado mirando Dawn segundos antes, se rompiera en miles de pedacitos cuando la atravesó la figura de Spike.

Moviéndose con gran rapidez, Buffy placó el cuerpo del vampiro justo antes de que sus pies llegaran a tocar suelo y lo arrojó por la misma ventana que acababa de atravesar envuelto en un necesario abrazo nada placentero para Buffy.

El impacto contra el suelo fue menos doloroso para Buffy ya que pudo usar el cuerpo del vampiro para amortiguar la caída, y con la esperanza de que, aún siendo un primer piso, el golpe le llegara a afectar lo suficiente para coger ventaja en la pelea que estaba a punto de iniciarse entre ellos dos. Cuando su espalda golpeó el suelo, Buffy aplacó su caída rodando por el suelo y poniéndose en guardia lo más rápido que le permitían sus reflejos de Slayer encarando la figura del caído vampiro.

—¡¿Qué te crees que estás haciendo?!— el tono de Buffy rozaba la acusación y la pena—. ¿Pensabas hacerle daño a Dawn?

Buffy sintió como se le ponía el vello de punta al escuchar como surgía una diabólica risa gutural por parte del vampiro. Lentamente se puso en pie mientras el polvo se deslizaba por su duster.

Volviéndose hacia Buffy sus ojos acabaron por encontrarse con los de ella.

Sus miradas fijas una en la del otro. Y ahí Buffy se dio de cuenta de que no existía ninguna posibilidad de negociación con él, dejándole, solamente, la salida de luchar para tratar de detenerlo.

En aquellos ojos azules, en donde no hacía nada de tiempo, pudo haber visto una calidez hacia ella, ahora solamente había venganza y Muerte.

—Estás vivo así que no me obligues a tener que matarte tan pronto antes de que hayas podido disfrutar de esta nueva vida.

Pero la petición de Buffy cayó en oídos sordos al no encontrar la reacción esperada por parte del vampiro.

Te haré sufrir, Slayer— la risa desapareció cuando surgió su fría e insensible voz—. Y cuando haya disfrutado y esté satisfecho acabaré con lo que vine a hacer en esta ciudad.

—Matarme.

Matarte.

Podía sentir su respiración y casi llegaba a oír el fuerte latido de su corazón. Estaba vivo, de eso no había ninguna duda. Era una persona viva como cualquier otra que hubiera sobre la Tierra. Entonces, ¿cómo iba a poder acabar con él sin llegar a tener que matarlo si él no le iba a dejar otra salida? A su mente acudió la imagen agonizante de Allan Finch, el ayudante del alcalde al que Faith mató por accidente hace unos dos años. Recuerda todo lo que tuvo que sufrir por esa acción y a dónde la llevó.

¿Y ahora me estoy planteando el matar a una persona sin vacilaciones? ¿Qué será de mí entonces?

Con un rugido por parte del vampiro se inició el combate que hacía tanto tiempo se había tomado un tiempo de espera, un tiempo muerto y nunca mejor dicho, lanzándose con unas ansias tremendas sobre el cuerpo de la Slayer. Sus puños fueron esquivados con rápidos reflejos por parte de Buffy que aprovechó un directo con la izquierda, que logró desviar, para colarse de frente y clavarle el codo en toda la cara con un claro objetivo en mente: su nariz.

¿Cuántas veces se la había golpeado que casi parecía haberse convertido, para desgracia del vampiro, en la manera que tenía de saludarle cada vez que se encontraban?

El golpe sonó como si se la hubiera roto en mil pedazos y, aprovechando la fuerza contraria a su golpe para asentar bien las piernas y haciendo presión contra el suelo, le dio un golpe con ambas manos, palmas abiertas, contra su pecho. Tras esto retrocedió varios pasos a una posición defensiva para comprobar como iba a reaccionar el vampiro.

Sorprendentemente pudo comprobar como apenas logró desestabilizarlo ligeramente pero, lo que más atrajo su atención, como no podía ser de otra forma, fue el hecho de que su nariz nunca había tenido mejor aspecto.

Es imposible.

Pero la evidencia se encontraba frente a ella, irónicamente, ante sus propias narices, mientras el vampiro estaba haciendo unos cuantos estiramientos en el cuello.

Los ojos abiertos evidenciaban la sorpresa por la rapidez del ataque de Spike pero, aún así, tuvo la suerte, entrenamiento duro para ser más exactos, para poder esquivar el puño que buscaba devolverle el favor previo en su propia nariz, literalmente Bloody. De pronto notó como se quedaba sin aliento antes de llegar a sentir como una rodilla se le hundía en su cuerpo, en la boca del estómago, privándole del preciado aire que necesitaba su cuerpo. Sin tiempo para lamentarse, ni reaccionar, Spike la sujetó por los hombros para darle un preciso cabezazo que la llegó a marear momentáneamente y permitirle el lanzarla contra la pared del instituto que tenía a su espalda. Si Buffy no llega a girar la cabeza en el último momento, era seguro que su nariz si hubiera pasado a mejor vida. Deslizándose por la pared hasta tocar suelo, Buffy sentía como si fuera un personaje de dibujos animados.

Spike solamente le ofreció el suficiente tiempo para una sola cosa y Buffy eligió pensar antes de respirar.

Saltó lo más arriba que pudo, en su estado, verticalmente para poder apoyarse contra el muro y coger el impulso para volar por el aire sobre el bleached vampire dando una voltereta y una clavada perfecta de medalla de oro.

Para sorpresa de Buffy, el vampiro reaccionó a la perfección girándose con gran rapidez al tiempo que la golpeaba con un puño aprovechando la velocidad de giro pero, para su sorpresa, ella aprovechó el puñetazo recibido para seguir su ejemplo y otorgar más velocidad y fuerza a su propio golpe cuando, al completar los 360 grados de giro, le clavó una estaca en el pecho expuesto del vampiro.

Fue una reacción natural en ella y no se percató hasta que ya era demasiado tarde para poder detener el movimiento.

Buffy sintió un gran shock que la dejó helada y sin palabras.

Sorpresa, Slayer.

No podía creer lo que estaba presenciando con sus propios ojos. La estaca se había convertido en un montón de astillas cuando hizo impacto contra aquel torso expuesto e indefenso… aparentemente.

Un puñetazo con el reverso de la mano logró tirar a la Slayer al suelo pero más por la sorpresa en la que se encontraba inmersa de que no hubiera matado a Spike, o que este hubiera sobrevivido sin un rasguño a un golpe directo sobre su corazón con una estaca, que por la fuerza con la que había sido golpeada. Ciertamente esto era algo que no se lo esperaba en absoluto.

Su corazón late con fuerza, su respiración está de vuelta, el Sol no le hace más que ofrecerle unos brillos sobre su cabello platino sin llegar a chamuscarle lo más mínimo, además de que vuelve a tener un reflejo para su propia vanidad y, ahora, esto.

En su mano los restos de la estaca mientras ante ella se esparcían las astillas.

La mirada de Buffy se fue alzando al tiempo que volvía a la verticalidad para acabar por encontrarse con la posible sonrisa del gato a punto de devorar al canario en el rostro del vampiro.

A lo lejos empezaron a escucharse las sirenas de la policía que le ofrecieron una salida a Buffy de este combate. Una salida en la que seguiría con vida para tener la oportunidad de morir más adelante.

—¿Qué piensa hacer ahora?— le preguntó Buffy mientras sus ojos pasaban del vampiro hacia la ventana en donde se encontraba Dawn viendo el encuentro antes de dirigirse al horizonte en donde pronto surgirían los coches patrulla.

No pueden matarme pero yo si puedo matarlos y disfrutar como les arrebato sus patéticas vidas a todos ellos.

—Puede ser verdad— dijo Buffy con fingida seguridad en sus palabras y en si misma mientras soltaba lo que quedaba de su estaca—, pero no es necesario el tener que matarte— aquello atrajo la mirada de los ojos celestes del vampiro y su atención—, aunque solamente sea por número pero, al final, lograremos reducirte y te encerraremos. Tal vez no te podremos matar pero si tirar la llave.

El cambio en su rostro, tensándosele la mandíbula, le descubrió a Buffy que el nuevo miedo de Spike era el mismo de antes: perder su libertad recién adquirida. Y eso era mucho más factible de poder hacerse sin importar todo lo fuerte e invulnerable que pudiera ser ahora mismo.

Sufrirás— repitió el vampiro recuperando el ánimo perdido— y luego morirás. Ya lo verás, Slayer. Muy pronto volveremos a vernos por última vez.

El vampiro salió corriendo paralelo a la pared del instituto hasta que llegó al límite donde un muro de seis metros indicaba que no había una salida. Pero no para él. Con un salto dejó atrás unos cuatro metros para, como si de un felino se tratara, salvar el resto del muro sin ningún tipo de dificultad por su parte.

Spike desapareció tras el muro y Buffy decidió que también debería seguir su ejemplo si quería el evitar tener que tratar con la ineficaz policía de Sunnydale. Usando una puerta cercana entró en el instituto, por su propia voluntad, quién se lo iba a decir, para buscar a Dawn y llevársela junto a los demás.

Un depredador los había elegido como sus presas y no pararía hasta acabar con todos y cada uno de ellos… dejando a la Slayer, a Buffy, para el final para que pueda lamentarse por todas las pérdidas que sufrirá.

Y ya perdí al primero contigo… Spike.

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Continuará en el Capítulo 36: Confesiones son buenas para el alma.


Aquí acabamos otro capítulo con una nueva revelación para asombro, y desgracia, de Buffy. Me encanta el poner unas cuantas dificultades para Buffy, que no se piense que esto va a ser como dar un paseo por el parque a plena luz del día hehehehe

REVIEWS.

REVIEWS.

Gracias por los REVIEWS enviados por los siguientes lectores curiosos por saber:

Willing Slave.

Marene.

Gabe Logan.

Catacroker.

El resto de lectores que haya por ahí leyendo este fic no temáis en poner unas cuantas palabras para comentar vuestros pensamientos acerca de la historia. Siempre viene bien el saber la opinión de los lectores para mejora el escrito… aunque estemos llegando al final… ¿lo parece o no?

Nos leemos.^^