¡Hola chicas!

Lamento de nuevo haberme tardado más de lo que debo el subir los capítulos de esta ocasión. Son dos los que dejo hoy, y los demás, creo que serán los tres, dentro de tres semanas. No se desesperen, que llegaran de cualquier forma.

Ojala les hayan gustado los capítulos pasados, como aún no he leído sus reviews, pero ya voy... ¡!

Bueno, disfrútenlos...

¡TWILIGHT ES PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER!

CAPÍTULO 35. Fecha Tope

El tema de su escudo y Renesmee no volvió a hablarse entre nosotros. Bella entendió cual era mi teoría, y después de varias horas, parecía aceptarla. Su mirada y su cuerpo se relajaron ligeramente. No podía estar más relajada, todavía habían muchas otras cosas más de las que preocuparse, que el que solo su escudo no funcionara contra Alec o Demetri. Carlisle y mi familia, incluso Eleazar, creíamos absolutamente que su escudo funcionaba a la perfección contra ambos, y muy probablemente, contra todos los miembros de la guardia a los que Bella tuviera que temer. Incluso a Renata.

Las horas pasaban lentamente hasta cierto punto, pero al cabo de un rato, ya se había acabado el día, y la noche se extendía sobre nosotros.

Había estado observando a Bella con un poco más de atención en los últimos días, desde su extraño comportamiento antes de la Navidad. No había mucho que me diera pistas, además de que trataba de no descubrir que era. Me convencía diciéndome a mi mismo, que no debía ser nada importante, y por esa razón, Bella no me había dicho nada.

El Volvo no había sido usado por nadie en los días siguientes, hasta que yo mismo lo tomé para ir con Charlie el día de Navidad. Y, por supuesto, había notado odómetro marcaba muchos más kilómetros de los que hubiera podido alcanzar si solo hubiera andado por algunas calles de Forks, incluso si hubiera andado por todas las calles de Forks, nunca hubiera alcanzado tal cifra. Pero, de nuevo, no significaba que Bella me estuviera mintiendo. Tampoco era como si me hubiera dicho donde lo había comprado, pudo haber fácilmente conducido hasta Seattle u Olympia.

Ni yo ni ella comentamos más sobre el asunto, y traté de dejarlo fuera de mi mente.

Los días pasaron tranquilamente. Benjamin se volvió mucho mejor de lo que esperaba con su talento mientras pasaba el tiempo en nuestro patio. Bella, también, logró al fin mantener su escudo el tiempo que quisiera sobre todos. Eso animó mucho a todos, y elevó la esperanza de que el plan fuera a resultar bien, como se deseaba.

Puedes hacerlo, Bella. ¡Vamos! Kate rogaba porque lo lograra antes de que sucediera.

Zafrina había tenido a todos los vampiros presentes ciegos, esperando porque Bella pudiera escudar a todos y cada uno de nosotros.

Sus imágenes no habían sido aterradoras, había tenido en consideración que Renesmee también estaba con nosotros, y cualquier imagen fuerte podía causarle un temor que ninguno de nosotros, mucho menos Bella y yo, queríamos que nuestra hija sufriera.

Y sin esperarlo, Bella lo logró.

Kate había estallado de emoción esa tarde en que Bella había logrado proyectar su escudo con magnitud.

El ejercicio había sido igual que la primera vez. Zafrina había cegado a todos los vampiros presentes en el pequeño prado detrás de la casa.

Poco a poco, y parecía ser, sin tanto esfuerzo como otras veces, Bella fue escudando a todos.

Tanya levantó la mano, increíble, lo hizo...

Casi de inmediato la mano de Carmen estaba en el aire, Oh, fantástico. Por fin logró controlar su escudo.

Eleazar prosiguió, aunque casi había esperado que fallara como otras veces. Y como Tanya y Carmen estaba extasiado al ver que estaba bajo el escudo de Bella.

No sé que harán Jane y Alec si ellos son los ciegos en este enfrentamiento. Eleazar pensaba, distraído por un momento, su mano alzada. Aro estará impresionado de ver lo que Bella puede hacer en contra de sus mejores ofensas...

Senna levantó la mano, y estaba más impresionada por el hecho de que alguien podía impedir que Zafrina los dejara sin su sentido de la vista.

Debe ser muy fuerte su escudo, pensaba, alzando la mano, también.

Maggie levantó su mano, entonces, seguida de Siobhan y Sam.

Maravilloso, estamos bajo su escudo, puedo ver todo de nuevo.

Esto solo los pondrá furiosos, el encontrarse en desventaja. Aunque no es seguro que así sea.

Carlisle y Esme alzaron la mano.

¡Hijo, lo logró! Bella lo logró...

Oh, querida. Es más especial de lo que creíamos.

Rosalie y Emmett les siguieron, sus manos se alzaron hacia el cielo, y Emmett tenía una enorme sonrisa en su rostro.

Genial, ¿quiénes querrán correr ahora?

Tardó algo, pero lo hizo, Rosalie pensaba, pero no había amargura en su tono.

Mary, Randall, y Peter y Charlotte fueron los siguientes en recuperar su vista después de nuestra familia. Los cuatro estaban tan impresionados por lo que estaba pensando, que sus pensamientos eran apenas coherentes.

Es el fin de los Volturi.

Acabaremos con ellos si tenemos la oportunidad.

Los Rumanos pensaban, claro. Solo tenían un objetivo, y un deseo en mente. El derrocamiento de los Volturi.

Amun y Kebi, que eran los más alejados del grupo, también levantaron sus manos.

Como si el que podamos ver, lo hiciera mejor... Amun pensó.

Kebi estaba tan callada tan por dentro como por fuera. La emoción de la mitad de los miembros del aquelarre Irlandés era completamente diferente a la de sus otros miembros, Benjamin y Tia.

Jacob y la manada, también estaban emocionados con tal éxito. Esto, era de gran ayuda y lo sabíamos.

"¡Sí! Bella, lo lograste." Kate exclamó, cuando vimos como llegaba su escudo hasta el último de los vampiros en el jardín. Sus manos en el aire al recuperar su sentido de la vista.

Bella no se sentía exhausta, por el contrario, una sonrisa se esparció en su rostro, y suspiró de alivio.

"¡Bien hecho, amor!" murmuré y la abracé. Mientras besaba delicadamente la piel de su cuello.

Y entonces su escudo cayó, "Oops, supongo que debo estar algo concentrada."

Todos rieron, y escuchamos a Renesmee aplaudir y su risa musical resonando por todo el jardín.

Mami lo hizo, lo logró...

"No te preocupes, Bella. Cuando llegue el día, Edward no tendrá razón para abrazarte o desconcentrarte. Todo estará bien." Kate le aseguró con una sonrisa.

"Creo que solo con un poco más de práctica será necesaria." Bella dijo, tomando mi mano.

Claro que sí.

Zafrina intervino, "¿Notaste cuan lejos llegaste?"

Nadie había pensado en eso con la emoción del momento, de que al fin Bella pudiera escudar a todos a su alcance.

Los dos sacudimos la cabeza, y pregunté. "¿Cuánto fue?"

"Aproximadamente cincuenta metros. Es sorprendente, si me preguntan." Zafrina contestó.

"Eso es mucho más de lo que Renata es capaz de proyectar." Eleazar comentó, sorprendido, también.

"Veamos que tanto tiempo puedes proyectar, Bella." Zafrina dijo. "Déjame fuera de tu escudo."

Bella asintió, seria, y luego le pidió a Zafrina que usara su don. No nos dejó ciegos por primera vez, todos veíamos lo que debíamos, mientras Zafrina intentaba cegarnos. Mientras, Eleazar, Zafrina, Kate e incluso Carlisle contaban el tiempo que Bella seguía escudando. El tiempo pasaba, y no se veía signos de estrés o cansancio en el rostro de Bella, solo una feroz concentración.

Pasaron diez minutos, y Bella seguía escudando sin dificultado.

Quince minutos, y aún estábamos escudados.

Veinte minutos.

La emoción crecía con cada minuto que pasaba.

Veinticinco minutos.

¿Qué tanto tiempo podría demorar el que los Volturi aceptaran que Renesmee no era una niña inmortal, que no tenían nada que hacer aquí, y era mejor irse en paz?

Treinta minutos.

Treinta y cinco minutos.

Creo que es suficiente por ahora, ¿o no?

Después de los cuarenta minutos, Carlisle y Eleazar estuvieron de acuerdo en que Bella podía mantener su escudo durante el tiempo que quisiera ahora.

¿Qué pasará cuando Jane o Alec ataquen? Eleazar se preguntó repentinamente.

"No lo sabremos hasta llegado el momento." respondí su pensamiento. Todas las cabezas giraron en mi dirección al escuchar respuesta a una pregunta que nadie más había escuchado.

Eleazar asintió, "Seguramente así será, Edward."

"¿Qué pasa, Edward?" Bella me preguntó.

"Nada. Eleazar solamente se preguntaba que pasará cuando Jane o Alec intenten atacarte. Si tu escudo resistirá el mismo tiempo más o menos." le dije, mi frente arrugada.

Sus ojos se llenaron de miedo por un segundo, "¿Crees que lo soporte?"

"Por supuesto que si, amor. No te preocupes. No creo que sus ataques puedan dañar tu escudo." le dije.

No se veía muy convencida, pero al final asintió de nuevo.

Después de eso, todos se retiraron.

Renesmee, aún en la espalda de Bella como era costumbre en estas prácticas, se deslizó hasta el suelo con gracia, y luego se volvió a mí. La tomé en mis brazos y sonreí, esperando a que me mostrara la imagen que yo ya había visto en su mente.

¿Sí, papi? Renesmee me preguntó, su voz medio rogaba por una respuesta positiva.

"¿Qué es lo que quiere?" Bella me preguntó, sus ojos en Renesmee que aún me miraba, esperando por la respuesta a su petición.

"Quiere que la llevemos a nuestro prado," le expliqué, y luego volteé a ver a Jacob. "y quiere que Jake venga con nosotros."

Bella lo pensó un segundo.

¿Yo? Escuché a Jacob pensar, mientras Bella consideraba lo que acababa de decirle.

"¿Por favor, papi? ¿Mami?" Renesmee murmuró.

No sabía Bella, pero yo era incapaz de negarle algo a Renesmee.

Pero al parecer, Bella también. "Por mi está bien."

Suspiré, Renesmee ya estaba sonriendo. "Por mi, también."

Bella solo pidió que volviéramos a nuestra casa por un momento, para cambiar a Renesmee de ropa. La que traía puesta no era la más conveniente para pasar el día en el bosque.

Jacob solo había estado una vez en este lugar, y no hacía mucho tiempo de eso. Tuve que resistir las ganas de gruñir al ver en su mente el único recuerdo que tenía de este lugar. Laurent a unos cuantos metros de distancia de Bella, la manada frente a él y Bella mientras se preparaban para atacarlo. El jadeo que salió de los labios de Bella al darse cuenta de lo que tenía frente a ella, como Jacob volteó a verla al escucharla, y luego desapareció de su mente al haber salido tras de Laurent...

Sí, no la había dañado. Pero había estado tan cerca.

Renesmee y Jacob jugueteaban como si ambos fueran unos pequeños niños. Nosotros, Bella y yo los observábamos desde el otro extremo. Bella estaba a mi lado, sus brazos rodeándome igual que los míos la rodeaban. La sonrisa en nuestros nosotros difícilmente se borraba. Era imposible resistirse a la voz de Renesmee, a su risa haciendo eco en el bosque.

Pasamos la tarde entera en el prado. Después de todo, Bella había dicho, ya había logrado proyectar su escudo, unas horas sin practicar no le harían daño.

Al final, Renesmee reluctantemente aceptó que regresáramos.

No lo mostraba, pero sabía perfectamente que estaba pasando. Y presentía que esta podría ser la última vez que viera el hermoso prado que se extendía frente a nosotros.

Con una última mirada y suspiro a su espalda, los cuatro salimos de regreso a nuestro hogar.

Me dediqué a observar a Bella mucho más atentamente que antes. No solo porque la veía actuar extrañamente. Mis días, mis horas junta a ella estaban llegando a su final. Y temía perderme de un solo segundo a su lado. Parecía regresar a aquellos días en que no hacía nada más que observarla, ya fuera con mis propios ojos o a través de alguien más. Recordaba como mi materia favorita, no habían sido ni Biología ni Español, ni nada parecido, ella, mi Bella había sido mi materia favorita. No había nada más que yo quisiera estudiar, observar y aprender que ella. Memorizar su rostro, sus palabras, sin siquiera esforzarme. Pasaba el día a su lado y de Renesmee.

Ambos ángeles míos.

Trataba de no pensar en que pronto las perdería, aún trataba de mantenerme optimista con lo que enfrentaríamos en menos de unos cuantos días. Pero era difícil. No estaba en mi naturaleza el ser optimista, el tener esperanza de que las cosas que me suceden, terminaran bien.

Pero...

¿Acaso no pensaba lo mismo, cuando conocí a Bella, cuando supe que la amaba?

Nunca creí que Bella fuera a sentir lo mismo por mi, ni que estaría conmigo de la forma que ahora la tenía. Siempre había temido el momento en que ella descubriera la verdad sobre mi persona, y mi familia. Y todo había salido bien.

¿Acaso no había temido, también, que Bella no me perdonara después de aquel fatídico error de dejarla?

Y sus abrazos me habían recibido abiertos, sin duda en su respuesta. Aún cuando ella había dudado de mi amor, su amor había seguido intacto, y eso le había permitido recibirme de nuevo. Permitirnos a ambos sanar esas dolorosas heridas que nos había infligido yo mismo por mi estupidez.

¿Acaso no creí que Bella nunca aceptaría ser mi esposa, que nunca podría amarla sin miedo a terminar matándola?

Ahora escuchaba sus suaves palabras al aceptarme delante del altar, recordaba nuestra primera noche junta, y me decía de nuevo cuanto me amaba, cuanto la amaba.

Todo en mi vida habían sido dudas y desesperanzas, y al final, de algún modo u otro, terminaba bien.

Entonces, ¿estaba mal que tuviera la esperanza de que todo resultara bien?

Que mi Renesmee y mi Bella saldrían vivas y victoriosas de tal situación. Que ambas seguirían a mi lado por la eternidad. Que de este mundo seguirían respirando y existiendo en el. Que no tendrían que temer el ser rechazadas al dejar esta vida hacia la otra...

Aún cuando haría lo que fuese porque no tuvieran que pasar por tal experiencia.

Así que observaba a Bella. Cada paso que daba, que pestañeo que escapaba su control, cada suspiro que escuchaba salir de sus labios, cada mirada que daba hacia el exterior y hacia las manecillas del reloj.

Todo, me decía una sola cosa: esperaba por algo.

Porque cada paso, cada pestañeo, cada suspiro, y cada mirada tenían el mismo tinte de ansiedad.

No tenía forma de saber que era lo que esperaba que llegara a ella, o ella ir a buscarlo, y algo me decía, muy en el fondo, que no debía preguntar, que la dejara. Y así lo hacía, por más difícil que me fuera. Si Bella tuviera algo que decirme, lo haría, no tenía porque esperar a que yo le preguntara. Eso me repetía a diario, más veces de las necesarias, pero logré mantener mi curiosidad a un lado.

La atmósfera dentro y fuera de la casa cambiaba mientras el día se acercaba, aún cuando la fecha no se conocía. El clima era nuestro reloj.

La ansiedad aumentaba, haciendo difícil creer que Bella estuviera ansiosa por una razón diferente a la de todos los demás. Pero había algo en sus ojos. Había una extraña desolación en ellos, y casi podía jurar que ella era la única en la casa que honestamente creía que este era el final.

Una noche, justo después de que dejáramos a Renesmee en su cuna, absolutamente dormida. Habíamos tenido que cambiar la costumbre un poco. Al terminar Bella de leerle un libro, tuve que cantarle su melodía hasta que cayera en un sueño profundo. Había estado inquieta por unos minutos, hasta que sus sueños se volvieron pacíficos y coloridos.

Repetidamente, veía todos los rostros de nuestra familia, como si ella misma quisiera memorizarnos.

"Hmm." murmuré después de que terminé de canturrear. Una pequeña sonrisa empezaba a formarse en sus labios.

Bella volteó a verme, "¿Qué?"

"Pareciera que fuera premeditado el que solo vea nuestros rostros en sus sueños. Como si no quisiera llegar a olvidarnos." le expliqué, mientras seguía viendo sus sueños.

Bella suspiró. "Bueno, yo quisiera poder hacer lo mismo."

Volteé a verla, extrañado. "Dormir, aunque fuera por unos minutos. Olvidarme de lo que pasa."

Mi frente se arrugó. ¿Estaba arrepintiéndose de la vida que eligió?

Y como si leyera mi mente, Bella supo exactamente que estaba pensando. "No, Edward, no me arrepiento de haber elegido esta vida. He sido más feliz en estos cortos meses como vampiro, a tu lado, que cuando fui humana, si ti a mi lado."

Reí un poco a explicación. Había sido feliz cuando era humana, sí, pero porque yo había estado a su lado.

Tomé su mano, y luego susurré a su oído. "Te amo, siempre lo hecho y siempre lo haré." luego la besé ligeramente. "En esta vida o en lo que sea que no espere."

"El cielo." Bella respondió con fuerte convicción. "Siempre que estés conmigo, eso será el cielo para mi."

Sonreí de nuevo. Esa había su idea del cielo siempre, y parecía que no cambiaría.

Asentí, y me incliné para besarla.

Sus brazos se aferraron a mi cuello, y en lugar de permanecer inclinado, la levanté en mis brazos para estar al mismo nivel.

Luego reí entre dientes, y empecé a caminar hacia la puerta. Bella se separó un poco, sus ojos cuestionándome. "No creo que sea el mejor lugar para esto." le dije, volteando un poco para que viera a Renesmee y entendiera a que me refería.

Bella sonrió, y mordiendo sus labios, asintió.

Mientras caminábamos de la mano hacia nuestra habitación, Bella se estremeció ante algún pensamiento que no podía escuchar.

"¿Qué pasa?" le pregunté rápidamente, un poco preocupado.

Bella sacudió la cabeza.

No pregunté nada más, esperé a que ella dijese lo que tuviera que decir. "¿Crees que Renesmee será feliz, sin nosotros?" su tono de voz era dolorosamente triste.

"Si estuviera con la persona correcta."

"¿Con Jacob?"

Asentí una sola vez. Por difícil que fuera aceptarlo, sabía que él era su alma gemela, así que la respuesta era sí.

Bella también asintió. "Sí, sería feliz con él. Y sé que nos extrañaría, pero..."

"Bella," la interrumpí. "hablas como si estuvieras segura de que ese es el futuro que le depara. Uno sin nosotros."

No hubo respuesta.

"¿Por qué, Bella?" le pregunté.

"No lo sé, Edward. Era solo una suposición." Bella dijo, sus ojos miraban hacia el frente. "Si ella vive, es porque nosotros, también, ¿verdad?"

"Eso espero, eso espero." murmuré.

No parecía creer sus mismas palabras al decirlas, había duda en ella. Podía verlo, casi era tangible. No podía entender porque temía tanto esto. Como podía ser posible que no escuchara ni un poco de esperanza en su voz cuando hablaba.

¿Cómo había pasado esto?

Tenía toda la noche para considerarlo, pero no la usé en eso.

Esa mañana, después de regresar a casa con Carlisle y los demás, Jacob nos pidió permiso para llevar a Renesmee a La Push.

Sorprendiéndonos, Bella se negó.

"No, Jake. Lo siento. Pero ahora mismo, no quiero estar separada de Renesmee." Bella nos explicó.

¿Huh? Jake suspiró, bueno, creo que podemos arreglar eso...

"Ahora vuelvo." Jacob murmuró, saliendo por la puerta frontal y cambiando de forma al entrar a los árboles que rodeaban la casa.

"¿A dónde fue?" Bella preguntó.

Sonreí, y sacudí la cabeza. "Espera un momento."

Renesmee aún veía a través de la puerta por donde había salido Jacob, esperando a que volviera.

Después de unos cortos minutos, Jacob volvía, una sonrisa extendida sobre su rostro.

"Bueno, prepárense." Jacob dijo, la sonrisa aún en su rostro.

"¿Para qué?" Bella preguntó.

"Vamos todos a La Push." anunció, emocionado.

Renesmee dio un brinco, aplaudió por unos instantes, y luego estaba a lado de Jacob.

"No querían separarse de Nessie. No tienen que hacerlo, porque iremos todos a La Push. Sam dijo que no había problema, además no hay ningún rayo de sol que pueda atravesar las nubes de hoy." se detuvo un segundo. "No puedes decir que no estás de acuerdo. Es perfecto."

¡Lo es! Lo es, ¿verdad, papi? Escuché a Renesmee exclamar, mientras me veía a lado de Jacob.

Le sonreí, y luego me acerqué a Bella, y la abracé por detrás. "¿Qué opinas?" mi decisión ya estaba tomada. Renesmee quería que fuéramos todos, y no me podía negar. "Por mi no hay problema."

Bella suspiró, "Bien, bien. Iremos." dijo, una sonrisa peleando por mostrarse.

Le di un beso en el cuello, y luego volteamos ambos a ver a Renesmee que estaba rebosando de alegría ante la respuesta de su madre.

Toda la manada de Jacob estaba en casa de Emily y Sam cuando llegamos. Considerando que Quil, amigo de Jacob, había llevado a Claire, que tan solo era una niña de más o menos cuatro años, nos pidieron permiso a Bella y a mí, para llevar a ambas, Claire y Renesmee a la playa. Bella, más tranquila estando cerca, accedió, con la condición de mantenerse a un rango en que yo pudiera escucharlos si decidíamos alcanzarlos más al rato. Estuvieron de acuerdo, y los cuatro salieron hacia la playa.

No estuvimos mucho tiempo en la casa de Emily. Ambos nos acompañaron a la playa. Antes de siquiera verlos, podía escuchar sus pensamientos.

Renesmee estaba disfrutando del día a lado de su nueva amiga.

Los cuatro nos detuvimos a unos cuantos metros de la orilla de la playa, donde Jacob y Renesmee, Quil y Claire estaban jugando como si los cuatro fueron unos niños de cuatro o cinco años. En cuanto nos escuchó avanzar, Renesmee volteó hacia nosotros, y con una sonrisa esplendorosa, agitó su mano sobre su cabeza para saludarnos.

Bella y yo le respondimos igual, sonriendo.

Emily entonces dijo. "Es hermosa, Bella. Y mientras más crece, parece que se pone más bonita."

Bella sonrió. "Gracias."

"Tiene exactamente tus ojos, increíble." Emily siguió. "Pero tiene tu rostro, Edward. Es una combinación de ambos sorprendente."

Tanto Bella como yo solo reíamos o asentíamos. Habíamos escuchado tales cosas demasiadas veces.

"Ya habla, ¿cierto? Algo comentó Jacob."

Bella asintió, y rió entre dientes. "Empezó a hablar desde que tenía una semana de nacida." luego volteó a verme. "Aunque su inteligencia no me parece rara. Con tal padre..."

Le sonreí, sacudiendo la cabeza.

"Son unos padres grandiosos. Creo que están haciendo un trabajo excelente con Nessie." Sam comentó.

"Gracias, Sam." ambos murmuramos, y luego reímos los cuatro.

Era fascinante como la relación entre los Quileute y nuestra familia, los Cullen había cambiado con le nacimiento de Renesmee, y más que nada, con la imprimación de Jacob. Las familias que una vez habían sido enemigas ahora eran la misma familia.

Solamente había estado una vez en esta playa, y no hacía tanto tiempo.

Una tarde a lado de Bella mientras esperábamos a que Jacob se recuperara de aquel accidente con un neófito en el prado.

Y ahora estábamos ambos, y con un extra que jamás imaginamos, en ese entonces, tendríamos.

La calma y felicidad que emanaba Renesmee mientras corría de un lado a otro con Jacob detrás de ella, era casi un anestésico a nuestra ansiedad y tensión que difícilmente nos dejaba en estos días. Su sonrisa haciendo eco entre el murmullo del viento rozando las hojas de los árboles a nuestro lado, a nuestro cabello, entre el susurro de las olas golpeando la orilla de la playa, entre las piedras que amenazaban con impedir su paso, era fascinante.

Bella y yo solo observamos sin vacilación a la pequeña niña que frente a nosotros vivía sin preocupación por un momento que atesoraríamos para siempre.

Era la vida, o como se veía en este momento -al menos- lo que ambos, siempre habíamos querido para ella.

¿Qué más podía hacer felices, que verla sonriendo y corriendo, jugando despreocupadamente?

Nada podía hacer más feliz a un padre, a una madre, que ver a su hija feliz.

Bella apretó su mano en la mía, como si estuviera acordando con mis pensamientos.

No regresamos tarde ese día, el sol todavía no se escondía detrás de las nubes, que parecían no tener intención de retirarse por varios días. Quizá la fecha de la que Alice nos advertido se acercaba.

Pero, para nosotros, no era problema el clima. La playa estaba casi desierta, a excepción de una que otra persona.

Cuando llegamos a la casa, Bella subió a mi vieja habitación, para tomar ropa seca para Renesmee, había estado jugando muy cerca del agua hasta que se había animado a saltar a ella. Rosalie y Esme le habían comprado demasiada ropa nueva en las fechas de Navidad.

Carlisle y Emmett se acercaron a mí después de unos minutos.

"Hijo," Carlisle murmuró. "Emmett y los demás estábamos platicando sobre el tiempo."

¿Crees que nevará pronto?

"Eso mismo pensaba mientras estuvimos en La Push, Carlisle. Quizá será mañana podamos decidir, dependiendo del clima, si es tiempo de acampar en el prado." les dije.

Ambos asintieron. "Habrá que decirle a los demás."

"¿E iremos a cazar, cuándo, hermanito?" Emmett preguntó.

Sacudí la cabeza, "Creo que podemos hacerlo ya que estemos acampando."

"Es buena idea." Carlisle dijo.

¡Rayos!

"Emmett," susurré, mirando sus ojos completamente dorados aún. "Acabas de cazar hace dos días, otros días no te harán daño."

"Ugh." Emmett gruñó. "Los osos se pierdan en esta época."

Reí a sus palabras.

Era tan típico de Emmett que estuviera preocupado por no encontrar un oso, que por el enfrentamiento que se nos venía encima en menos de tres días, quizá.

Renesmee y Bella bajaron, podía percibir el olor de su shampoo mezclado con su perfecto aroma.

Jacob se levantó tan pronto como la vio regresar, y la tomó en sus brazos, luego se dirigieron a la cocina, porque Jacob estaba muriéndose de hambre.

Bella regresó a mi lado.

Me sentí mejor tan pronto como su mano se entrelazó entre la mía.

Era extraño el alivio que sentí. Tomando en cuenta que sabía que estaba a tan solo unos de mi, en el mismo lugar que yo me encontraba, y con nuestra hija. Cualquier separación, por más pequeña que fuera en estos momentos, era casi dolorosa.

Y en lugar de solo mantener su mano, la abracé contra mi pecho, y Bella rodeó sus brazos en mi cintura.

"¿Dónde están todos?" pregunté, notando por primera vez, que no había escuchado ningún pensamiento que no fuera de los de mi familia.

"Benjamin los llevó a conocer el prado. Todos querían saber donde sería el encuentro. Estar preparados, creo." Carlisle respondió.

Asentí, y sentí a Bella estremecerse. Acaricié su brazo, tratando de calmar cualquier miedo que hubiera pasado por su mente.

"Además Benjamin tenía algunas ideas que quería mostrar a los demás." Emmett intervino.

Ya sabes, con sus poderes de controlar los elementos... terminó en su mente, con una mueca sarcástica.

Esme y Rosalie nos pidieron que nos quedáramos, y Bella asintió a tal petición. Renesmee durmió en mi antigua habitación bajo el cuidado de Jacob.

Todos volvieron a diferentes horas.

El clan Denali fue el primero en volver con Garrett a su lado. Nadie estaba sorprendido.

Por lo que veía en la mente de Garrett no tenía pensado, después de que todo esto pasara, volver a ser un nómada.

Los siguientes fueron los Rumanos, que sin dirigir una palabras ni una mirada a ninguno dentro de la casa, se retiraron a la oficina de Carlisle, a leer o hacer algo mientras pasaban las horas faltantes para que su deseo se cumpliera.

Carlisle se retiró con ellos un momento.

Peter y Charlotte volvieron, también, después de varios minutos, pero se quedaron en el patio trasero conversando con Mary y Randall.

El aquelarre Egipcio entró a la casa, pero no se mantuvieron unidos.

Benjamin y Tia preguntaron por Carlisle, y se quedaron a lado Esme, Rosalie y Emmett al saber que estaba con los Rumanos. Amun y Kebi por otro lado, se aislaron en el ático, como lo había hecho mientras estuvo aquí, Alistair.

Las Amazonas y los Irlandeses fueron los últimos en regresar.

Pasamos el día siguiente en la casa con los demás. Había cierta ansiedad en Bella que no había visto desde el día que había vuelto de casa de Charlie con Renesmee. Justo después de que el sol se ocultara, Bella me dijo que iba a ir a nuestra casa de campo un momento, que enseguida regresaba. Por supuesto, si hubiera sido otro día, la hubiera dejado ir sola, pero no pude. La tomé de la mano y los dos salimos, dejamos a Renesmee a cargo de toda la familia, y Jacob.

Esperé, por petición suya, en la sala mientras ella iba a nuestra recamara.

Después de unos segundos volvió.

Regresamos a la casa casi de inmediato. Mientras Carlisle me informaba de algunos detalles, Bella desapareció de mi vista por unos minutos, aunque la podía escuchar en mi antigua habitación. Luego reapareció con Renesmee en sus brazos, y una bolsa. Su ropa era demasiado formal para estar en la casa solamente.

"¿De salida?" le pregunté. Sus ojos se tensaron pequeñamente, quizá Bella ni siquiera fue consciente de tal cosa, pero yo sí. Era hoy, una semana exacta desde aquella otra salida. Y me preguntaba porque eso me tenía tenso, aún así, traté de mantener el tono de voz tranquilo. Tomé a Renesmee en mis brazos, apretándola con un poco más de fuerza de lo usual.

Me costaba algo de trabajo parecer normal, y tal vez Bella lo notó.

"Sí, unas cuantas cosas de último minuto..." Bella me dijo, su voz tranquila.

Le sonreí, "Vuelve rápido a mi."

"Siempre." fue su respuesta, y suficiente para mi.

Renesmee y yo vimos partir a Bella, sus pensamientos tenían una nota de confusión en ella como en los míos. Ambos lo dejamos pasar. Renesmee, después de un rato, pidió que la bajara al suelo, y se fue a jugar con Jacob.

Tanya y su familia decidieron ir a cazar esta noche, y tomaron el Jeep de Emmett para ir más lejos de lo usual. Emmett y Rosalie también salieron, a lado de Carlisle y Esme a los alrededores.

Yo me quedé con Renesmee y Jacob en la casa, esperando a que Bella volviera.

"¿Cuándo acamparemos?" Jacob pregunté de repente.

Renesmee detuvo lo que estaba haciendo para prestar atención a nuestro intercambio.

"Mañana, seguramente."

Jacob asintió.

Nosotros estamos listos, para lo que venga. No dejaremos que nada le pase a Renesmee. su tono era serio, más de lo normal, y el hecho de que llamara a Nessie por Renesmee, era prueba de eso.

Medio sonreí.

¿Qué pasa, papi? Renesmee preguntó, al ver la tristeza en mi sonrisa.

Era difícil engañarla. Había salido tan observadora como su madre.

"No es nada, Nessie." murmuré, acariciando su mejilla.

Con diecisiete de nosotros, y veinte de ustedes, somos suficientes. Algo tenemos que lograr...

Jacob no parecía consciente de lo que pensaba, ni lo hacía a propósito para que yo supiera cuantos miembros tenía la manada ahora. No me extrañaba, con más vampiros en los alrededores de lo usual, era casi obvio que debíamos esperar que la manada se incrementara. Pero, ¿diecisiete? Era impresionante.

Al cabo de unos segundos, recordó que no se suponía que nadie supiera el número de miembros, y aunque no lo había pensando para que yo lo viera, dejó de hacerlo.

Volteó a verme, y suspiró.

Eso no lo pude evitar, pero todos pelearemos.

No dije nada, pero sabía que lo agradecía. Y si hubiera dicho algo, Jacob me habría dicho que no había necesidad. Esta vez, no lo hacía solamente por Bella, sino por la misma Renesmee.

Pasada una media hora, escuché los pensamientos de Kate y Garrett aproximarse hacia la casa.

Habían recortado el viaje de caza.

Al mismo tiempo salían, después de pedirme las llaves de respectivos autos, el aquelarre Egipcio en el Porsche de Alice. Más al rato, salió el aquelarre Irlandés en el Ferrari de Bella, seguidos de los Rumanos en el Mercedes de Carlisle. Todos con diferentes objetivos en mente.

Jacob solo gruñía y se quejaba debajo de su aliento cada vez que entregaba las llaves, y escuchábamos a los autos salir de la cochera.

No sé como lo soportas, Jacob se quejó mientras veíamos a los Rumanos salir.

"Jake..."

"Sí, ya lo he escuchado antes." dijo, recordando.

Pero son los chicos buenos solo por esta vez, y luego volteó hacia Renesmee.

Un bostezo la interrumpió mientras sonreía.

"¿Estás cansada, Nessie?" le pregunté, inclinándome hacia ella.

Puso su manita sobre mi rostro, y una imagen de Bella entrando por la puerta apareció en mi mente, y ella medio dormida en sus brazos.

"¿Quieres esperar a que llegue tu mamá?"

Renesmee asintió, bostezando de nuevo.

"Está bien, esperaremos." le dije, y medio sonreí cuando se alegró al escucharme.

Kate y Garrett decidieron entrar a la casa, entonces. Venía discutiendo aún sobre su regreso a casa antes de tiempo.

Al parecer, esta vez, Garrett se había rendido a la opción de cazar animales en vez de humanos.

Renesmee se puso en sus pies, medio cayéndose con sueño, y se sentó en mi regazo. Sus ojos apenas se podían mantener abiertos, su rostro estaba sobre mi pecho.

"¿La llevamos de regreso a tu casa?" Jacob me preguntó.

Renesmee se despabiló un segundo, solo para sacudir la cabeza.

"Esperaremos por Bella." murmuré solo a Renesmee en su oído, y se calmó.

¿Quieres decir: esperaremos a que te duermas para llevarte? Jacob preguntó, bromeando. Solo asentí.

No pasó mucho tiempo antes de que Renesmee estuviera completamente dormida, y todavía no había señal de que Bella fuera a volver. Solo tenía una hora fuera de la casa.

Me levanté cuidadosamente, para no despertar a Renesmee. Y Jacob conmigo.

No tuvimos que despedirnos esta ocasión de nadie. Kate y Garrett, como todos, sabían que por las noches siempre nos íbamos a nuestra casa. Caminamos a paso normal, y Jacob caminó en su forma humana hasta que llegamos a la casa, y se despidió. Lo escuché cambiar de forma en cuanto entró al bosque alrededor.

Cambié lo más gentil y ligeramente que pude a Renesmee en sus pijamas después de ponerla en su cuna. Su sueño era tan profundo, que ni siquiera se movió o retorció al cambiarla.

Me senté a su lado, esperando a Bella allí.

Era absurdo pensar que algo me escondía, pero estaba seguro de que era así. ¿Cuál era su secreto? No tenía idea, y quizá, sino se decidía a decírmelo pronto, nunca lo sabría. Curiosamente, no era tan frustrante en estos momentos, pensar que nunca sabría que era lo que estaba pasando en su mente, que era lo que me ocultaba.

Y ahora no tenía la excusa de escuchar sus pensamientos mientras dormía. Las palabras que a veces me decían más de lo que ella misma. No, no dormía, y no hablaba mientras lo hacía, para dejarme escuchar lo que a veces mantenía en secreto.

Salí de la habitación después de algunos minutos, y me dirigí a la sala de estar. La chimenea estaba encendida, los libros de Bella estaban en el pequeño estante a un lado...

"¿Qué esta pasando, Bella?"

Las palabras se vinieron a mi mente solas, como si hubiera una conexión.

"Ella estuvo aquí. Arrancó una página de mi libro para escribir su nota."

"¿Por qué?"

"No sé porque."

"¿Por qué lo estás quemando?"

"Yo-yo-" su titubeo entonces no me había dicho nada, ni me había parecido raro, pero ahora... "Parecía apropiado."

¿Tenía que ver algo, su rara actitud, con la nota de Alice?

¿Acaso había habido más de una nota?

¿No solo para nosotros, sino para Bella, también?

Lo que no entendía, ¿es qué rayos podría querer Alice decirle a Bella que yo no pudiera saber?

Me di por vencido después de unos segundos, no le encontraba sentido a nada. Y como aquella noche, sentía que todo me escapaba, justo cuando pensaba que ya entendía lo que sucedía.

Suspiré.

Decidí quedarme donde estaba a esperar a que Bella volviera. Podía escuchar perfectamente los pensamientos de Renesmee, a pesar de todo, dormía tranquilamente. Era doloroso el imaginar que ni siquiera pudiese descansar, vivir despreocupadamente como la pequeña niña que aún era. Después de todo, aún no sabíamos cuanto tiempo más duraría su acelerado crecimiento.

¿Algún día se detendría, o seguiría avanzando hasta que ya no pudiera más?

Había todo menos olvidado ese problema, casi tan grande en comparación con los Volturi, y lo que nos enfrentábamos ante ellos.

Ambos asuntos tenían vital importancia respecto a su vida.

Pasaron, aproximadamente, dos horas o más, antes de que Bella entrara por la puerta de regreso a casa. Por nuestra ausencia, había supuesto que había decidido traer a Renesmee a casa a dormir. Presté atención, mientras me abrazaba a los olores a su alrededor, había un ligero aroma a humanos en su ropa... pero no se me hizo raro. Había dicho que tenía que hacer algunas cosas, y eso tendría que involucrar a otras personas, tal vez. Y aunque no le pregunté nada sobre su viaje, la angustia y la curiosidad me carcomían.

Fue a ver a Renesmee después de unos minutos, y le deseó buenas noches antes de volver conmigo.

"Nessie no quería venirse a casa hasta que tú llegaras, pero al final se quedó dormida, y Jacob y yo decidimos traerla."

Bella asintió, sus ojos mirando al fuego en la chimenea por un momento.

"¿Hiciste todo lo que necesitabas?" pregunté, y Bella reaccionó extrañamente. Dio un brinco, como asustada o sorprendida de mi pregunta, sus ojos se tensaron por un corto segundo y luego pareció entender lo que preguntaba.

Hmm, extraña reacción.

"Ah, sí. Me tomó más tiempo del necesario, pero sí." fue todo lo que dijo.

Mi frente se arrugó, y Bella me sonrió.

Mis ojos buscaban algo en los suyos, algo raro. Pero al parecer, o no había nada raro o estaba decidida a no dejarme encontrar nada.

Puso sus brazos alrededor de mi cuello, y ahora sus ojos tenían otro significado.

Sonreí. Parecía haberse vuelto tan buena en distracciones como antes lo había sido yo...

Probablemente fue la noche más corta de mi existencia. Y quizá no tenía nada que ver con las horas y minutos que parecieron correr más aprisa que lo normal. Quizá tenía que ver con la terrible idea de imaginar que esta podía ser nuestra última noche juntos. Bella parecía tan reacia a separase de mi, como yo de ella.

Me recordó a nuestra primer noche juntos, cuando sabía que por fin la tenía asegurada para la eternidad. Parecía un chiste pensar en eso ahora.

¿De verdad la tenía asegurada para la eternidad, como una vez los dos lo deseamos?

Eso lo sabríamos en un par de días.

Bella y yo fuimos los únicos que preparamos el campamento que realizaríamos por dos días, esperando a los Volturi.

La ocasión, la situación de vida o muerte, el clima, quienes nos preparábamos, parecía un recordatorio de hace siete meses. Solo que entonces, habíamos sido tres partiendo, y ahora estaba Renesmee con nosotros. Y a quien defendíamos ahora, no era a Bella.

Bella volteó a verme mientras empacábamos lo necesario, y luego alzó una ceja.

"¿Otra visita a la tienda de los Newton?"

Arrugué la frente, "No." le dije. "Creo que tenemos lo suficiente."

Renesmee y Jacob estaban como observadores. Cuando Renesmee miró que metía en una bolsa un paquete de comida deshidratada -no tenía la intención de obligar a Renesmee a comerla, pero la llevaba por si acaso- alzó su mano hacia Jacob para mostrarle la imagen de tal paquete.

¿Qué es? La escuché preguntarse.

"Comida deshidratada... humana." Jacob le dijo.

Renesmee hizo una mueca, recordándome a su madre. Ambos sonreímos.

"No tienes que comerla." le aseguré con otra sonrisa a la que Renesmee correspondió.

Carlisle y Emmett entraron, "¿Listos?" Carlisle preguntó.

Asentí, "Si, podemos irnos."

"Te quedarás con nosotros mañana, Renesmee." Bella le dijo.

Renesmee tocó su rostro, ¿Esta noche?

La imagen era clara, y Bella se apresuró a responderle. "Jacob estará contigo, y mañana te llevará con nosotros. ¿De acuerdo?"

Renesmee asintió, y ambos nos despedimos de ella.

Carlisle y yo nos quedamos durante dos días en el prado. Tenía tan claro el recuerdo de aquella noche, en que Alice había visto a los Volturi llegar a este campo, que parecía casi real.

Como si ya los estuviera viendo entrar...

"¿Repetitivo?" le pregunté a Carlisle cuando llegamos.

Carlisle sonrió un poco. "No del todo, hijo. Son los Volturi a quien debemos temer ahora. No a Victoria."

Un gruñido escapó mis labios al recordarla tan cerca de Bella, sus pensamientos llenos de un incontenible deseo de ver a mi Bella muerta después de todo el tiempo que había esperado. De causarme el mismo dolor que ella había sufrido por mi causa y la muerte de James.

"Tranquilo. Esta vez no habrá muerte."

Era difícil tratar, incluso, de convencer a Carlisle que quizá no todo sería tan tranquilo como él deseaba.

Bella vino, también, por supuesto. Y nos mantuvimos unidos todo el tiempo. Ahora más que nunca, era doloroso el considerar una separación.

Una más permanente amenazaba en el frente.

Pero esta vez, a diferencia de otra, tenía la esperanza de que no habría necesidad de decir 'adiós'.

Quizá era en vano, pero ahora no me dejaría rendir ante la desesperanza como muchas otra veces había hecho ya en el pasado. Porque Bella y yo estaríamos juntos en este o en el otro mundo. Si Bella creía que algo más nos esperaba después de esta vida, ¿por qué yo no? No tenía nada que perder con creer. No me podía lastimar más que el creer lo contrario, así que eso hice. Tener esperanza.

Mientras consideraba todo esto, Bella y yo arreglamos una casa de campaña cerca de la orilla del prado para Renesmee, y Jacob, también, honestamente. El chico dormía siempre a lado de ella.

Traté de no recordar lo que esto me traía a la memoria. Todo parecía lo mismo, pero al mismo tiempo era tan diferente ahora.

Jacob ya estaba muy temprano en la mañana con Renesmee en el prado, quien se había despertado mucho antes de lo normal, ansiosa por volver a vernos. En cuanto entraron a nuestra vista, Renesmee se abalanzó a brazos de Bella, y luego a los míos.

Por un largo rato, nos fue difícil concentrarnos en algo más que no fuera estar con Renesmee.

Benjamin y Tia llegaron ese mismo día, cayendo el sol, con Zafrina y Senna.

Tan pronto como llegaron, Benjamin se puso a trabajar, en lo que suponía podía sernos de ayuda si llegaba a convertirse en una pelea. La oscuridad de la noche no era problema, y mientras trabajaba con los montones de piedras que podía controlar como si fuera algodón, llegaban los demás testigos, y amigos. Tanya y su familia fueron los primeros, seguidos de los Rumanos.

"Eso no ayudará." Eleazar murmuró.

"No pretendo herirlos." Benjamin respondió, concentrada en lo que hacía. "Sé que es imposible, pero quizá los distraiga lo suficiente para intentar algo contra ellos."

Interesante, es una buena idea, Eleazar pensaba, y luego asintió.

Jacob y Renesmee se mantuvieron todo el tiempo a lado de Bella y mío, mientras veíamos lo que Benjamin hacía.

"¿Qué es?" Renesmee preguntó, sus ojos en Benjamin.

Jacob se encogió de hombros.

"Puede hacer lo que quiera con la tierra, Renesmee," Bella le dijo, "o con el agua, y el viento, también. Incluso el fuego."

Renesmee la escuchó atentamente, y luego asintió seriamente.

Cuando empezó a bostezar, Bella se adelantó a la casa de campaña para cambiarla de ropa, y acostarla en su lugar, al rato entró Jacob, también, y ambos se quedaron dormidos casi de inmediato. Tenía que aceptar que era algo bueno que estuviera con ella, parecía dormir un poco más relajada, más tranquila cuando lo tenía cerca, incluso cuando no estaba dormida causaba el mismo efecto. Jacob, también se sentía más tranquilo, sabiendo que estaba a su lado, y podría protegerla si fuera necesario. Los ronquidos de Jacob eran tan altos, que me preguntaba como era posible que Renesmee no se moviera ni se viera su sueño interrumpido.

La noche pasó rápidamente, y los demás llegaron antes que el sol hiciera su aparición detrás de las nubes.

Bella y yo nos separamos un momento, mientras Carlisle y yo acomodábamos a nuestros testigos en una línea de formación en la parte trasera del prado, donde esperaríamos a ver entrar frente a nosotros a los Volturi y su guardia entera.

"Benjamin, Zafrina, creo que ustedes deben estar de este lado. Ambos. Cerca de Bella." Carlisle les señaló donde estaría Bella, para que tomaran un lugar cerca de tal punto.

Ambos asintieron.

Mejor la muerte que la esclavitud a la que me someterían, escuché a Benjamin.

Zafrina, espero que esto funcione. Por primera vez, los Volturi estarán en desventaja sino pueden ver ellos...

"Emmett, Rosalie, ustedes aquí." dijo Carlisle, moviendo a ambos y Esme más a nuestro lado. Ambos asintieron y se movieron de lugar.

Ojala que ese Demetri sepa pelear, Emmett pensó, ridículamente emocionado.

Creo, Carlisle pensaba, que aquellos que declararon pelear de nuestro lado, deben estar más cerca a nosotros. Había hecho una mueca al pensar en pelea, pero había que ser realistas, y había una gran posibilidad de que así fuera.

Volteé un poco hacia mi lado para ver a Bella cerca de la casa de campaña donde Renesmee y Jacob aún dormían. Sus ojos ansiosos.

Tanya, Kate, Carmen y Eleazar se formaron a lado de nuestra familia.

Ambas hermanas, Tanya y Kate nos recordaron como se sentían respecto a esto.

"Somos parte de tu familia, Carlisle. Así que este es nuestro lugar."

Pelear y morir si es necesario, Tanya pensaba.

Kate, no estaba lejos de opinar lo mismo. Es lo menos que nos merecemos.

Sacudí la cabeza, "Tanya, Kate..."

"Sí, sí. Esto no llegará a una pelea, y no nos están pidiendo que peleemos si así fuera. No estamos haciendo esto porque ustedes lo pidieran o no, sino porque así lo queremos." Tanya me recordó, sosteniendo manos con Kate, que acordaba con su hermana.

Los demás, estaban a cada lado nuestro.

Los Rumanos, se podía decir, eran los más emocionados. Estaba casi seguros de que este era el final de los Volturi.

Ha llegado la hora de la venganza, Stefan se regocijaba.

Pagarán por lo que nos hicieron, por sus mentiras. Vladimir parecía terminar lo que Stefan pensara.

Entonces escuché a Renesmee y Jacob despertar después de un momento, todavía estábamos indicando lugares en la formación.

Bella entró con Renesmee en cuanto la escuchó despertar.

Tan pronto como salió de la casa de campaña, Jacob cambió de forma, para avisar a Sam que era hora.

¿Sam?

Jacob, Sam fue todo lo que dijo, esperando, supuse, que Jacob anunciara el inicio.

Todos ya estamos en el prado.

Vamos enseguida.

Y después de unos cuantos segundos, los pensamientos de los lobos empezaban a escucharse cada más cerca. Pronto estuvieron en el prado, aunque no a la vista de todos. Jacob fue y se reunió con ellos.

Necesitamos coordinar algunas cosas, fue lo que Jacob me dijo mientras desaparecía en el bosque.

Medio escuchaba a Bella dentro de la casa de campaña con Renesmee, mientras Carlisle y yo seguíamos con la formación más conveniente.

"Te amo." escuché a Bella, por medio de Renesmee decirle, en un tono demasiado bajo. "Más que a nada."

"Yo también te amo, mami." Renesmee le respondió, en su mente la imagen de su relicario con nuestra foto en el. "Siempre estaremos juntos."

Dejé de escuchar.

Me concentré fuertemente en los pensamientos de todos los demás para ahogar la voz de Renesmee entre todos. El escucharlas hablar de esa forma, lo hacía demasiado definitivo, como si esta fuera en verdad la despedida.

Me negaba a creerlo.

La hora se acerca, los abrigos rojos ya vienen... la voz de Garrett me distrajo.

Estaba confundido, no podía escuchar más en su mente, así que no tenía la menor idea de a que se refería. Y los demás, al parecer, estaban en la misma posición.

¿De qué esta hablando? Kate se preguntaba con más intensidad.

Volteé a ver a Carlisle por una respuesta, pero él me miraba con la misma expectación.

Ambos sacudimos la cabeza, y nos encogimos de hombros.

Ni tú ni yo, hijo.

Medio sonreí en respuesta.

¿Se volvió loco o qué? Emmett pensaba.

Los Rumanos era los únicos que no parecían tan confundidos, pero tampoco pusieron la suficiente atención como para poder ver de que se trataba.

Antes que pudiera seguir preocupándome innecesariamente por eso, escuché a Bella salir de la casa de campaña con Renesmee en sus brazos, firmemente abrazada a ella del cuello. Los pensamientos de Renesmee tenían un tono particularmente triste, casi destrozado por algo. Pero no podía ver nada más que una desesperación por estar tanto tiempo como pudiera cerca de nosotros, y de Jacob.

Volteé, y las vi entrando al prado.

La primera cosa que noté, fue el enorme diamante colgando de su cuello, y no era exactamente Renesmee. era el regalo de boda que Aro había enviado mientras aún estábamos de luna de miel en Isla Esme. Recordarlo, recordar todo lo que había pasado desde entonces, que la pequeñita hermosa que colgaba de sus brazos era producto de ese viaje, puso un nudo en mi garganta.

Bella odiaba los regalos, en especial los caros; aunque era obvio que no había habido gasto alguno en tal presente.

Lo único que pude imaginar, es que quería empezar las cosas pacíficamente. ¿Y porqué no?

Pero Bella no era la única con un accesorio, Renesmee cargaba en su espalda un pequeño bolso. Y no tenía ni la menor idea de que podría haber dentro de el.

Alcé una ceja, pero ninguno dijimos nada.

Cuando estuvieron a mi lado, las abracé a ambas con todas mis fuerzas, o tanto como podía ejercer con Renesmee en medio. No quería dejarla ir jamás. Nunca. Pero sabía que al final de este día, podía ser que no las volviera a ver, y eso solo lo hacía más difícil el despejarme de ellas. Escuché atentamente a los latidos del corazón de Renesmee, como un calmante, como alguna vez lo había sido el corazón de Bella, y como el de ella había sido una vez, era el sonido más significante que tenía en el mundo. Y tenía que seguir siendo así.

Estaba batalla sería ganada, siempre y cuando Renesmee siguiera viviendo.

Esto no es un adiós, me dijo a mi mismo para poder soltarlas de mi lado, todo saldrá bien. Y con un suspiro, las solté.

Bella se colocó en su lugar; y Renesmee en el suyo.

La línea que presentábamos era muy clara. Nuestra familia y la de Tanya ocupábamos el medio; Zafrina y Benjamin estaban cerca de Bella para protegerlos en caso de que sus dones fueran necesarios en una batalla, que nadie quería; a nuestros lados estaban los demás testigos. Era fácil distinguir quienes estaban dispuestos a pelear de nuestro lado. Los siete testigos que habían declarado no querer pelear, y de tener que hacerlo, cambiaría de bando, estaban un poco más alejados de nosotros. Quizá uno o dos cambiaran de idea conforme los minutos pasaran.

Miré de reojo a Benjamin sentado en la tierra, tenía las palmas de sus manos sobre esta mientras murmuraba para si mismo.

Si cayeran dentro de un hoyo... las fallas tectónicas que podría ocasionar, les traería problemas...

Amun estaba que ardía de coraje y de miedo, al imaginar que pensaría Aro al conocer el grandioso talento de Benjamin, y más cuando escuchara, que se lo había ocultado con el motivo de que jamás se uniera a su guardia.

Zafrina y Senna estaban igualmente concentradas en lo que se aproximaba. Un pensamiento en común: su hermana Kachiri. Se preguntaban si la volverían a ver.

En Tanya y Kate había algo de expectación, y eran otras dos que se preocupaban por una hermana.

Irina.

Me concentré más allá de los pensamientos que me rodeaban, yo escucharía a los Volturi mucho antes que los demás. Mucho antes de que los escucháramos avanzar sobre el camino hacia nosotros.

Miré en el lugar exacto en que los había visto entrar, desde la visión de Alice.

Edward, y Carlisle. Toda la familia está unida. ¿Por qué correrían? Puedo encontrarlos donde estén...

Demetri era el más concentrado en nuestro aroma.

Aro estaba extasiado de llegar por fin a su destino. Caius, también, pero por una razón diferente. Y Marcus, no estaba particularmente interesado en el objetivo de este viaje al que se habían visto forzados a venir todos.

Y entonces, lo escuché.

No era solo la guardia y los Volturi los que habían venido. Detrás de ellos, venían otros cuarenta y siete vampiros, sus propios testigos.

Me forcé a mantenerme sin reacción alguna a tal descubrimiento. No quería que se preocuparan.

Los lobos escucharon los pasos sobre el suelo, y olieron nuevos aromas en el ambiente que nos correspondían a los vampiros que estábamos cerca de ellos.

Ya vienen, escuché a Sam anunciar.

Jacob se puso tenso de inmediato. Nessie, rápidamente atravesó los árboles que lo habían mantenido en la oscuridad con el resto de la manada, para ponerse a lado de Bella y Renesmee.

Están cerca,

En menos de tres minutos, quizá menos,

¿Cómo irá a terminar esto?

Escuchaba a todos preguntarse, exclamara. Pero ahora, todo era acerca de los Volturi.

Jake, Renesmee pensó cuando lo vio a su lado, y entonces puso una de sus pequeñas manos sobre el hombro de Jacob, su mano entrelazando el pelaje del lobo. Mmm... su tensión disminuyó un poco al tener a todos cerca.

Viendo como Renesmee necesitaba de Jacob para sentirse tranquila, la misma emoción me invadió.

Sin voltear hacia ella, esperando que en cualquier momento los Volturi entraran a nuestra vista, estiré mi brazo hacia Bella para que tomara mi mano. Bella la tomó de inmediato, y el cambio fue tan sorprendente como el que había visto con Renesmee y Jacob. Apreté mis dedos entre los suyos. Esperando que entendiera que quería decirle.

Podía escuchar a Aro.

Estaba impresionado, tenía que aceptar, porque hubiera hecho todo esto solo para adquirir un don que nunca antes había tenido, ni que imaginó podría tener.

Esperamos demasiado, pero valdrá la pena cuando se cumpla mi deseo... escuché a Aro.

Y después una imagen de Alice y de mi cruzó su mente, incluso una de Bella.

No tenía que ver más para saber que su objetivo, su deseo nunca había sido el de castigarnos por lo que creían, o estaban seguros que habíamos hecho. Su objetivo siempre había sido el de adquisición.

¡Cuan decepcionado estaría al ver que Alice no estaba con nosotros!

Una niña inmortal, ¿cuándo lo hubiera imaginado? Lo hicieron más fácil de lo que podíamos pedir. Aro seguía regocijándose.

Tan pronto como acabemos con la familia de Carlisle, Aro puede hacer lo que quiera con esa vampiro que tanto quiere. Caius pensaba, malignamente.

Y no lo pude evitar, mi cuerpo se tenso, y un siseo escapó mis labios.

Mis ojos ahora veían el lugar preciso donde saldría Aro, a encontrarse con lo que tanto deseaba. Una pequeña sorpresa les esperaba. Ninguno de los vampiros que estaban aquí, estábamos dispuestos a ser sometidos a su servicio.

Escuché a Irina entre todos los pensamientos, era fácil de encontrar.

Oh, ¿qué he hecho? ¿Estarán Tanya y Kate aquí?

Había actuado por impulso, y estaba arrepentida de tal reacción. Y estaba atormentada entre la indecisión de si estar conforme por lo que había hecho, o arrepentirse.

Ahora todos podían escucharlos con claridad. Sus pasos se hacían más fuertes con cada uno que daban.

El rostro de Alistair se vino a mi mente, y lo que había dicho, su razón para irse sin siquiera decir nada. Había tenido toda la absoluta razón.

Destruir y adquirir. Caius y Aro, así lo deseaban cada uno respectivamente.

¡Ha llegado la hora que tanto he anhelado!

Fue lo último que escuché de Aro antes de que pudiéramos por fin verlos.

Espero hayan disfrutado de este capitulo.

Estaré esperando a leer sus últimos reviews. Realmente las extrañaré.

Pero no me adelanto, que todavía no terminamos.