Aviso: Universo Alternativo. Historia inspirada en la serie para televisión "Life Unexpected". Todos los personajes y lo que reconozcan pertenece a JK Rowling. Hannah Tanner pertenece a la autora.
Lunatikka: ¡Que felicidaaaad que te haya gustado el capítulo! Y en este habrá todo el Jily que dejo deseando el anterior (L)
Rss: ¡Me alegra que te haya parecido increíble! Aun estoy armando ese OS de James para que puedan saber más sobre que paso esa vez, pronto lo tendrán(:
Mariana: ¡Lo siento! Lo primero que me pediste fue que no me tardara más de una semana y aquí me tienes u.u con el retraso más largo de todos, en mi defensa, tuve una semana atareadísima que casi ni me dejó tiempo para respirar. Me da mucha ternura la parte de tu comentario que habla de Sirius*-* Claro que es capaz de querer a alguien más pequeño que él, tiene mucho amor dentro de su corazón, solo tiene que aceptarlo. Harry celoso es un amor y concuerdo contigo, Ron celoso es lo mejor de 4to año JAJAJ. Aunque naturalmente mi corazón no aguantaría dejar a James y a Harry tanto tiempo molesto, tendremos que esperar un poquito más para ver esa reconciliación. Y el Jily, que está vez nos dejo con el corazón roto, bueno casi siempre lo hace. Bueno ya Lily tendrá tiempo para dar sus razones para decir lo que dijo pero es algo así como lo de James, no tiene excusa porque lo que hizo no estuvo nada bien, ambos cometieron sus errores pero como dices, lo están intentando y merecen otra oportunidad. ¡De nuevo lo siento por haber tardado tanto! Trataré que no vuelva a pasar, de verdad. ¡Gracias por ese review tan largo! *-* Lo amé demasiado. Nos seguimos leyendo, belleza, te mandó un beso!
Paula: Al igual que Mariana, tengo que decirte que lo siento mucho jajaja cuando vi que me dejaste tres reviews no sabía si emocionarme y amarte o esconderme de la vergüenza por haber tardado tanto y dejarlos colgando. Pero bueno, a lo nuestro: El corazón de James se rompió en unísono con todos los nuestros u.u el pobre bebé, no me gusta hacerlo sufrir porque es tan bueno y hermoso que es lo menos que merece, y ahora Lily tiene otra razón para sentirse culpable. Y esa discusión padre-hijo, todo dolió en ese capítulo, lo se. Excepto en la charla de Sirius que veo que sacó unas cuantas risas JAJAJ, tienes razón, son una familia muy disfuncional pero al menos están juntos u.u. Y opino igual que tú, lo de Snape más que amor era un obsesión e.e afortunadamente ya Lily abrió los ojos. De nuevo, disculpa por la tardanza): Pero gracias por tu review jeje *-* Nos leemos pronto, bella, saludos!
Holiwis123: ¡Lamento la tardanza! Y sí, se que ese final fue demasiado rompe corazones, y bueno en cuanto a Sirius opino igual que tú y que James, lo importante es estar, además que él es un amor y cuando termine de aceptar lo que ocurre no lo hará tan mal como piensa. ¡Gracias por tu review! Nos seguimos leyendo y saludos(:
Alas de tinta: ¡YO NUNCA MIENTO SOBRE EL DRAMA! Ya, me calmo. Hola, belleza, espero que tú también hayas comido y que no se te haya olvidado lo que me has dejado de review después de todo este tiempo que me he tomado para responder jajajaja): Primero tengo que empezar diciéndote que eres un AMOR, gracias por todo eso de ser una genio escribiendo, creo que exageras un poquito pero no me quejo para nada jejeje me sonrojas :$ Tranquila, sí me estoy cuidando y bueno de hecho este lapsus de tiempo tan largo se debió a que tenía que encargarme de mis responsabilidades académicas, pero bueno, no te aburro con mis problemas y vayamos al punto: Vi tus reviews en las dos otras historias de LU y la verdad es que me llenas de amor*-* me alegra muchísimo que te hayan gustado y bueno, lamento haberte hecho llorar): pero eso significa que lo hice bien así que no lo lamento tanto jiji. Sí creo que hubo cierta tensión entre Hannah y Harry en su primer encuentro, pero tengo el presentimiento de que es porque todos nosotros sabíamos que ella iría con Draco y creo que estábamos como ._. no se, es lo que se me ocurre jajaja. Y bueno es normal estar muriéndose de la preocupación con Sirius, el pobre ahora tiene dos mega problemas encima, Bellatrix y el bebé, o sea tiene de sobe para pensar. También es normal que la charla te dejará un sabor amargo, como dices es algo que debería ser entre padre e hijo pero bueno esto es parte de su disfuncionalidad familiar que tanto nos divierte jajaja. Y se que ver a Sirius y a James peleados es la cosa más dolorosa del planeta porque ellos son hermanitos y deberían amarse sempre u.u pero también son unos tercos de primera y deben tener sus discusiones de vez en cuando, sobretodo en un tema tan importante, la verdad es que ambos tienen sus razones para actuar como lo hacen pero es como tú dices, la decisión final solo puede tomarla Sirius, btw, amo que lo llamaras la esposa-cocinera-mejoramigo-mascota, deJamesJAJAJ. Y bueno la escena del baile no se por que varios esperaban que Harry se le lanzara encima a Draco (mentira, sí lo se, el niño es un impulsivo) pero se comportó muy bien y hay que aplaudirle su madurez. Bueno sobre lo de Snape, me alegra que entiendas que lo que llevaba con Lily era una relación bastante tóxica, a pesar de que sea un personaje de tu agrado, no es de los míos pero trato en lo más que puedo de mantenerlo canon sin mucha subjetividad aunque se que a veces no lo consigo jajaja. En cuanto a la pelea de James y Harry, es cierto que no tuvo el mismo grado de intensidad que la de Lily pero es porque como él mismo ha dicho, el nivel de resentimiento que tiene hacia James es menor que el de ella, obviamente existe y lo vimos aquí pero es diferente, además que la situación en si era menos dramática. Estoy de acuerdo contigo en prácticamente todo lo que respecta a la conversación entre James y Lily, ambos hicieron cosas muy malas y cometieron errores pero ahora lo único que les queda es avanzar, tal vez no perdonarse porque las heridas son muy graves pero sí aprender a vivir con ellas, además que sabemos que cada vez que la verdad sale a la luz las cosas fluyen con más naturalidad. Y como dices, tienen que centrarse en el que verdaderamente se llevo todos los platos rotos que es Harry… Me súper mega extendí con esta respuesta pero es lo que te mereces tras ese review jeje, gracias por eso y por todo, cariño, eres lo máximo! Saludos y nos seguimos leyendo(:
Tanke 98: ¡HOLAA! Bueno como siempre gracias por tu review grandioso y por todos tus cumplidos que como siempre me sonrojan y me elevan el ego jajajaja un poquito nada más no te preocupes. Sí bueno creo que el drama fue más que "importante" fue importantísimo pero jeje tenía que mantener al menos un poquitín la intriga, pero en fin, a lo nuestro. Creo que, de nuevo, Sirius se ha llevado el premio al padrino más gracioso/imprudente/desubicado del planeta JAJAJ pero es parte de su encanto y me encanta que se hayan reído con esa escena, no todo podía ser lágrimas aquí, pobrecito está muy traumado mi niño JAJAJA. En cuanto a lo de la familia de Sirius, sí es cierto que en el mundo mágico los niños también reciben el nombre del padre pero, y aquí viene la parte bizarra, los padres de Sirius eran primos, sí, su amor por la sangre pura era tal que decidieron casarse entre ellos, pero bueeno… el punto es que ambos eran Black y según Wiki, Bellatrix era prima materna de Sirius, si Pottermore dice otra cosa me disculpo pero es que JK siempre está cambiando todo y eso me confunde -.- Cambiando de tema, creo que a TODOS nos duele ver a James y a Sirius pelear u.u para mí es una de las cosas más horribles que pueden existir pero creo que la situación lo ameritaba, ambos tienen razones para estar molestos: James no quiere que Sirius cometa sus errores y él está demasiado aterrado de arruinarlo todo para todo el mundo. Es cierto que la escena entre Lily y Remus tuvo de todo un poco y es que la amistad de ellos dos a mí me llena de amor y felicidad, es simplemente muy pura y me encanta poder darles más de eso aquí(L) Y sí bueno una de las cosas que une a Harry y a Ron es que son lentísimos en cuanto a las chicas, también me molesto muchísimo en la historia original que fueran tan patéticas citas para las gemelas, ni que ellas tuvieran la culpa de que fueran unos torpes que no se dieron cuenta a tiempo de a quien sí querían invitar, pero bueno son adolescentes idiotas así que se les pasa. Y aunque estoy segura que la pelea a mitad del baile hubiera sido interesante ya el capítulo tenía suficiente drama sin eso jajajaj. Sobre Snape no tengo nada que decir que no haya dicho ya jajaja sabes que pienso igual que tú en todo esto, por suerte ya Lily abrió los ojos. Y James está igual de traumado que Sirius, obviamente vio unos preservativos y un libro de hechizos anticonceptivos y pensó lo peor lo que concluyó en que hiciera esa escena tan vergonzosa y ridícula. Al igual que como ocurrió con Lily, Harry tenía mucho resentimiento también por James y bueno, explotó en el peor momento y de la peor forma, aunque es cierto que es su padre y no debería hablarle así, ya sabemos que el pobre tiene problemas para controlar su ira. Tengo que decir que wow, cuando me dijiste que se te llenaron los ojos de lágrimas, no mentiré, me sentí un poco orgullosa de mi capacidad como escritora porque siempre me dices que nunca lloras y bueno se que tampoco fue llorar como tal pero algo es algo jeje, se que también tuvo que ver con lo que dices de tus amigos pero me gusta considerarlo un logro personal. Pero volviendo al tema, es como dices, él es increíblemente fuerte y ella cometió un error, ambos lo hicieron en verdad, peo ahora lo que les queda es seguir adelante y enfocarse en lo que importa que al final de cuentas sigue siendo Harry. BUENO, creo que ya lo respondí todoo, te dejo para que puedas ir a leer en paz y no sigas leyendo mis locuras jeje. MUCHAS GRACIAAS, por ser parte de quienes me ayudaron a llegar a los 400 reviews(L) Tu apoyo ya es crucial para esta historia así que espero seguirte leyendo jejeje. Te mandó un abrazo enooooorme, saludos y espero que estés bien(:
35. It was always you.
— ¡Ay, adoro esa canción! —Exclamó emocionada, cuando la banda empezó a tocar un nuevo tema— ¡Vamos a bailar, anda! Esta última y ya.
—Has dicho eso de las últimas cinco canciones. —Le respondió él, fastidiado pero algo divertido— Ya basta, no quiero seguir bailando.
—Por favor. —Volvió a pedir, haciendo un puchero— Esta y ya…
Draco se le quedó viendo con una mirada pensativa, ella batió más las pestañas en un inútil intento por convencerlo que solo lo hizo reír por lo bajo.
—Olvídalo, ya estoy cansado.
Hannah suspiró resignada pero no siguió insistiendo, sabía que la cantidad de canciones que lo había hecho bailar era bastante considerable.
— ¿No crees que deberíamos volver ya a nuestros dormitorios? —Le preguntó él bostezando— Se está haciendo tarde.
— ¿Qué? No, no seas aburrido, aun es muy temprano.
—No soy aburrido. —Respondió, poniendo los ojos en blanco— Pero te recuerdo que mañana tenemos que despertar temprano para volver a casa, no quiero ir por la estación como un muerto en vida.
Ella chasqueó la lengua con fastidio pero no le llevó la contraria, sabía que tenía razón. No entendía de quien había sido la idea de poner el baile justamente el día antes de irse de vacaciones, no había sido nada inteligente.
—Bueno solo un ratito y nos vamos. —Resolvió ella con una sonrisa inocente— ¿Sí?
—Como si fueras a dejarme en paz si no acepto. —Dijo Draco con una sonrisa— Pero vayamos afuera un rato, ya me cansé de estar aquí.
La verdad era que esa idea a ella no la volvía loca, en verdad el comedor estaba decorado muy bonito y el ambiente era agradable. Sobre todo, no quería irse porque desde hacía rato tenía el ojo puesto en la mirada asesina que Ron le seguía dedicando a Hermione que estaba muy ocupada divirtiéndose con Krum para notarlo, estaba preocupada de dejarlos solos y que explotara la guerra.
Pero por otro lado sabía que lo menos que podía hacer por Draco después de que había bailado cada canción que ella le había pedido era acompañarlo afuera un rato.
—Está bien. —Aceptó poniéndose de pie y echándoles una última ojeada sus amigos— Vamos.
Él asintió y se puso de pie junto a ella para empezar a caminar hacia la salida. Mientras lo hacían Hannah iba rezando en su fuero interno para que Ron pudiera comportarse y no hiciera una estupidez, si se atrevía a arruinarle la noche a Hermione iba a asesinarlo y si tenía que hacerlo arruinaría la suya propia, y la estaba pasando demasiado bien como para que eso ocurriera.
No podía creer que en algún momento se le hubiera pasado por la mente la idea de no asistir al baile, de haberlo hecho se habría perdido de una noche fantástica, la estaba pasando en grande y se estaba divirtiendo muchísimo, prácticamente ni había pensado en Harry o en Cho o en nada que tuviera que ver con ellos, lo cual era un alivio ya que de lo contrario se habría amargado la noche. Había logrado poner todo eso en la parte de atrás de su cabeza y lo había hecho gracias a Draco.
—Que bueno que me invitaste a venir. —Le dijo, sonriendo con honestidad a la vez que se sentaban en las escaleras del vestíbulo— Definitivamente fue mucho mejor que quedarme haciendo maletas.
—Bueno no podía dejar que te perdieras el evento más cursi del año. —Bromeó él, sentándose a su lado— No creo que lo hubieras soportado.
—Ay sí, claro, finge que no querías venir. —Rió ella, dándole un empujón juguetón en el brazo— Sabes que te has divertido.
—Eso es verdad. —Le sonrió sinceridad— Pero solo porque vine contigo, de otra forma no lo habría hecho.
Ella le dedicó una dulce sonrisa y ahí encontró otra razón para sentir que ir al baile había sido su mejor decisión, le encantaba saber que había podido ayudarlo a que se divirtiera de una manera sana y sin sus desagradables compañeros.
—Me alegra saber que ayudé a que disfrutaras del evento más cursi del año. —Le dijo ella haciéndolo reír por lo bajo— Y dime, ¿Qué vas a hacer en estas navidades?
—No lo se, estar en mi casa supongo. —Respondió Draco con una expresión desinteresada— Y madre dijo que iríamos a una fiesta en donde los Crabbe el día de navidad.
Hannah no pudo evitar fruncir el ceño, eso sonaba como cualquier cosa menos a una bonita navidad, no podía imaginarse algo más aburrido y lúgubre que una fiesta con un montón de estirados magos sangre pura.
—Puedes ir a mi casa si quieres. —Le sugirió sonriendo emocionada— Cualquier día antes de que volvamos aquí, podemos hacer muchas cosas divertidas.
—No creo que a tus amigos les agradaría mucho esa idea. —Él había cambiado su sonrisa sincera por una irónica y agria.
—Bueno, no es como si fuera a invitarlos.
—O a decirles…
— ¿A que te refieres con eso? —Le preguntó confundida.
—Vamos, no creas que no me di cuenta. —Siguió diciendo con un ligero tono de amargura en su voz— No tenían idea de que ibas a venir conmigo.
Se sonrojó al escucharlo decir eso y apartó la mirada, avergonzada. La verdad era que nunca se había detenido a pensar en como podía sentarle a él que no le dijera a sus amigos que sería su cita para el baile y ahora se sentía mal.
—Está bien, no tengo problema con ser tu amigo en secreto.
—Que seas mi amigo no es un secreto. —Respondió ella de inmediato, volviendo a verlo— Solo no les dije que vendría contigo porque no les iba a gustar la idea.
—Obviamente que no les iba a gustar, Hannah. —Dijo de mala gana— Ellos me odian y yo a ellos, ¿Qué esperabas?
Por supuesto que eso no era nada nuevo, ni para ella ni para nadie, pero escucharlo de esa forma tan brusca hizo que se le hiciera un nudo en la garganta.
—Solo desearía que no fuera así. —Susurró, tratando de que no se le quebrara la voz.
—Pero así es y no deberías darle tanta importancia. —Continuó diciendo él— A mí me pasa lo mismo con mis amigos y no le presto atención, es nuestro problema no de ellos.
Quiso hacer un comentario sobre que su relación con sus amigos no era ni remotamente cercana a la que ella tenía con los suyos, pero supo que no sería sensato así que lo reformuló.
—Es diferente, a mí no me gusta pelear con mis amigos.
—No tienes que pelear si simplemente les dices que se metan en sus asuntos.
Draco decía eso como si fuera muy sencillo y estaba segura de que para él lo era, pero para ella no, no cuando sabía que todo lo que sus amigos le decían era por que se preocupaban.
—No lo oculté por nada malo, solo no quería pelear. —Le aseguró, con honestidad— Lamento si te hice sentir mal.
—No me sentí mal. —Dijo él, demasiado rápido y brusco como para ser verdad— Solo que me parece una estupidez que les ocultes cosas.
Hannah no tenía que ser muy inteligente para saber que definitivamente sí lo había lastimado, solo el ponerse en su lugar la hacía sentirse muy culpable.
Se rodó para quedar más cerca y colocó una mano sobre la suya para llamar su atención, él se volvió hacia ella viéndola con los ojos muy abiertos.
—En serio lo siento. —Repitió con una sonrisa conciliadora.
Él parpadeó varias veces, viéndola con una expresión que ella no supo descifrar pero que la hizo sonrojar un poco.
—Está bien, no te preocupes. —Susurró el chico con una pequeña sonrisa que. Subió las cejas con ironía— Aunque lamento decírtelo pero creo que de todas formas te ganaste una pelea con ellos.
— ¿Tú dices? —Preguntó Hannah, mortificada.
—Bueno, al menos con Potter, por lo que pude notar no lucía nada feliz.
Hannah entornó los ojos y bufó algo enfadada. Aunque al principio le había parecido que hacer molestar a su amigo sería uno de los pros de ir al baile con Draco en ese momento tenía una opinión totalmente diferente, porque se había divertido muchísimo y si él pensaba ponerse pesado por eso no lo iba a tolerar.
Suspiró con pesadez ante el pensamiento, la idea de tener que discutir con Harry de nuevo la lastimaba mucho, estaba empezando a hartarse de todo eso. La peor parte era sentir que toda la culpa la tenía ella por andar sintiendo cosas que definitivamente no tenía que sentir.
—No sería una novedad… —Murmuró más para ella misma que para Draco.
— ¿Qué? No me digas que hay problemas en el paraíso. —Dijo divertido.
—Si soy sincera no se ha sentido como el paraíso en varios días.
Se dio cuenta muy tarde de lo que había dicho y a quien se lo había dicho. De inmediato se tensó, sabía que la persona menos adecuada en el planeta para hablar sobre sus problemas con Harry era Draco y haber hecho ese comentario había sido algo muy estúpido. Se mordió el labio y se encogió un poco, preparada para la respuesta cruel o irónica y se sorprendió cuando esta no llegó.
— ¿Está todo bien?
Se quedó perpleja cuando notó la mirada verdaderamente preocupada con la que el chico la veía, parecía que en serio quería saber que ocurría y que no le importaba si se trataba de Harry.
—Yo… No lo se. —Sacudió la cabeza y soltó una risita— Olvídalo, no quiero hablar de eso.
— ¿Por qué no?
—Porque… Me pone triste. —Se encogió de hombros, decidiendo irse por la verdad— Y a ti te va a alegrar y eso no va a ayudarme.
— ¿De verdad crees que me alegraría algo que te pone triste? —Preguntó sorprendido y algo herido.
—Pues… Naturalmente no. Pero si tiene que ver con que últimamente peleo mucho con Harry creo que la cosa cambiaría.
El rostro de Draco se llenó de entendimiento pero no respondió ni intentó refutarlo, dándole la razón. Hannah rió con amargura y subió las cejas, naturalmente le había dolido pero se lo había esperado.
—Te lo dije.
—No es que me alegre que estés triste. —Se apresuró a aclarar el chico— Pero sabes que tu amistad con Potter no es de mis cosas favoritas en el mundo.
Pero era una de las suyas, pensó Hannah con tristeza, y verla en ese estado estaba volviéndola loca.
Gruñó al darse cuenta de que estaba empezando a deprimirse por su culpa y eso era justamente lo que había tratado de evitar toda la noche.
— ¡Ya, ya, no quiero seguir hablando de esto! —Exclamó rápidamente— Es demasiado triste y la estábamos pasando muy bien, así que basta de esto.
—Pues como tú prefieras. —Dijo él con un encogimiento de hombros— Solo… Si en serio necesitas hablar sabes que estoy aquí, y…. Y haré mi mayor esfuerzo por no recordarte que Potter es un imbécil que no merece tu tiempo.
A pesar de que la molesto eso último no pudo evitar reír ante su fallido intento de mostrarse como un amigo atento y comprensivo. En su defensa al menos había tratado.
—Dudo muchísimo que vayas a lograrlo. —Le dijo ella con una mirada severa pero divertida, aunque luego le sonrió— Me alegra haber venido contigo, Draco, gracias.
—No tienes nada que agradecer. —Respondió el chico con una dulce sonrisa que ella no estaba acostumbrada a ver— A mí también me alegra que vinieras conmigo… Es extraño, en verdad cuando te pregunté no esperaba que me dijeras que sí.
—Ay vamos, ¿y por que no?
—No lo se… Supuse que él te invitaría y que preferirías eso. —Su sonrisa se volvió más amarga— Por toda la cosa de "si tengo que escoger lo escogería a él".
Hannah suspiró, no sabía por que tenía que sacar eso en ese momento y tampoco sabía que estaba esperando que ella le dijera, no iba a arrepentirse ni a decirle que no lo había dicho en serio, las cosas no habían cambiado en ese aspecto.
—Esto no fue una elección entre tú y él, no entiendo por que…
—Pero de haberlo sido, no estaríamos aquí sentados.
Ella se tomó un momento para analizar eso.
No iba a negar que al principio la idea de ir con Harry le había quitado el sueño y que hasta el último momento había albergado la esperanza de que lo hiciera, la habría hecho inmensamente feliz. Pero la había pasado tan bien con Draco, había sido todo tan agradable y relajado que no podía imaginarse deseando una noche diferente.
En ese momento sus sentimientos por ambos chicos eran tan diferentes que ya no sentía que tenía que hacer una elección.
—Pues ahora mismo, no quisiera estar en ningún otro lugar. —Le dijo con una enorme sonrisa llena de sinceridad.
Draco le sonrió de vuelta con una de esas sonrisas que, Hannah sabía perfectamente, no estaba acostumbrado a mostrarle a todo el mundo.
— ¿Hannah? —Le preguntó en un susurro casi inaudible.
— ¿Si?
— ¿Puedo…? ¿Puedo intentar algo?
—Em, supongo… ¿Qué cosa?
El chico tragó saliva, repentinamente nervioso, a la vez que empezaba a acercar más su rostro hacia ella.
Al principio la chica pensó, muy ingenuamente, que quería decirle algo así que acercó también movió su rostro más cerca, pero entonces lo vio a los ojos y un escalofrío la recorrió entera al darse cuenta de que no parecía tener ganas de decirle nada. Sintió como se le cerraba la garganta y se congelaba en su lugar al ver como los ojos de Draco bajaban a sus labios a la vez que seguía acercando su rostro más y más.
Todo había empezado a pasar tan rápido y tan inesperadamente que Hannah no sabía como reaccionar, estaba paralizada, no sabía que debía pensar o que hacer, si alejarse o quedarse ahí donde estaba, sabía que si no se apresuraba a tomar una decisión él sería quien decidiera por ella pero aun así no lograba mover ni un dedo.
— ¿Qué demonios están haciendo?
Reconocer esa voz finalmente logró hacerla salir medianamente del momentáneo shock en el que había entrado, al menos lo suficiente como para alejarse rápidamente de Draco y voltear la cabeza tan rápido que le dolió un poco el cuello.
La poca sangre que le quedaba en el rostro terminó de huir de su rostro cuando vio a Harry y se dio cuenta de que estaba enojado. Muy enojado.
Ay no.
—Potter, puedes seguir tu camino como venías. —Le dijo Draco con la voz llena de desprecio— Que nuestra presencia no te distraiga.
Harry, que hasta ese entonces había mantenido su tensa mirada puesta sobre Hannah, se volteó de golpe hacia él y le dedicó una mirada asesina.
—Aléjate de ella.
—No creo que lo haga, Potter, no por que tú me lo digas al menos. —Decidió el Slytherin esbozando una mueca parecida a una sonrisa maliciosa— Si Hannah quiere que me aleje me lo dirá ella misma, ¿cierto, Hannah?
—Yo…
La chica trató de hablar pero no encontró las palabras para responder, ni siquiera estaba segura de que quería responder, solo quería irse corriendo pero sus piernas no le respondían.
— ¿Por qué no vuelves con Patil? Estoy seguro de que te extraña. Anda, Potter, aquí nadie te necesita.
Hannah sabía que a Harry no hacía falta decirle mucho para hacerlo cometer una imprudencia y sabía que debía decir o hacer algo si no quería que las cosas estallaran pero simplemente no era capaz de reaccionar.
—No voy a volver a repetírtelo, Malfoy. —Soltó Harry entre dientes, caminando lentamente hacia ellos— Aléjate.
—Naa, no creo que lo haga. —Respondió Draco con una mirada desafiante— ¿Por qué no vienes y me obligas?
Eso fue todo lo que hizo falta para encender la mecha, de repente Harry tenía la varita en la mano y Draco ya se había levantado para sacar la suya. Por suerte, eso fue lo único que Hannah necesito para alarmarse lo suficiente como para salir de su transe.
— ¡Okay, ya basta! —Exclamó, poniéndose de pie tan rápido como se lo permitieron sus tacones— ¡Deténganse!
Se colocó en medio de los dos, poniendo ambas manos sobre sus pechos para tratar de alejarlos pero estaban negados a moverse.
— ¡Les dije que ya! —Volvió a decirles, alzando la voz y empezando a desesperarse— ¡Si los ven se van a meter en problemas! ¡Aléjense!
—Que se aleje él. —Le espetó Draco viendo a Harry de manera amenazante— Ella no necesita que seas su maldito guardaespaldas, Potter, déjala en paz.
—Draco. —Lo llamó Hannah de manera suplicante— Ya basta.
— ¡No trates de decirme que es lo que ella necesita! —Le gritó Harry, acercándose tanto como Hannah se lo permitía— ¡Tú no la conoces, no sabes nada de ella, no tienes ningún derecho a…!
—Suenas demasiado seguro de eso, Potter. —Draco no gritaba pero mientras más hablaba su voz iba volviéndose más fría— Creo que te sorprenderías la cantidad de cosas que se de las cuales tú no tienes ni idea…
— ¡Ya paren esto de una vez! —Exclamó la chica, ya demasiado enfadada ella también, y sacando las fuerzas suficientes para empujarlos lejos a ambos— ¡Dejen de hablar de mí como si no estuviera aquí parada! ¡¿Quiénes se creen que son?!
Los dos chicos la veían sorprendidos desde sus puestos y Hannah no sabía si era por lo fuerte que los había empujado o por verla así de enojada de repente.
— ¡No los quiero volver a escuchar hablando de mí de esa forma! ¡A ninguno! —Agregó eso último viéndolos individualmente de manera severa— ¡No voy a permitir que arruinen la noche con sus peleas infantiles!
— ¡Él fue quien empezó! —Dijo Draco, poniéndose rojo por la indignación— ¡Estábamos hablando y llegó a decir un montón de idioteces!
— ¡¿Eso era lo que estaban haciendo?! ¿Hablar? ¿Crees que soy idiota? ¡Estabas tratando de…!
—Harry, por favor. —Lo calló Hannah, no queriendo tener que pensar en eso— Por favor…
Le dedicó una mirada suplicante en la que prácticamente le rogaba que no siguiera hablando de eso, que lo dejara así. Él se la mantuvo por unos segundos pero al final resopló resignado y se cruzó de brazos, aun notablemente enfadado, Hannah suspiró aliviada.
—Ahora guarden las varitas, no me obliguen a sacar la mía. —Les ordenó con la voz firme, ambos vacilaron un momento pero al final le hicieron caso— Bien, bien… Escuchen, tienen que dejar de hacer esto, por favor, no pueden seguir…
— ¡Él es quien no puede seguir metiéndose en tu vida de esa manera!
— ¡Y tú no deberías tratar de decirme que hacer!
Hannah alzó los brazos y gruñó frustrada, sintiendo que estaba hablando sola.
—No quiero seguirlos escuchando a ninguno de los dos, así que ya basta.
Se sintió aliviada al ver que obedecían aunque no dejaban de lanzarse miradas hostiles y amenazantes. Ella suspiró y se mordió el labio tratando de frenar las lágrimas que querían salir, de repente se sentía muy cansada.
—Como sea, te dejo para que controles a tu amiguito. —Le dijo Draco de mala gana— ¿Te veo mañana en el tren?
Hannah asintió y le dedicó la sonrisa menos incomoda que le salió, él le sonrió devuelta apenas y volvió a fulminar a Harry con la mirada antes de darse media vuelta y caminar rumbo a su sala común.
— ¿Qué demonios estabas haciendo?
Suspiró y se volvió nuevamente hacia Harry que la veía con incredulidad y aun enojado, ella le dedicó una mirada significativa y severa, pidiéndole internamente que lo dejara así.
—De verdad, Harry, en este momento no quiero lidiar con esto así que…
— ¡Pero yo sí quiero!—Le cortó él, empezando a alzar la voz nuevamente— ¡Quiero que me digas que estaba pasando!
— ¡Nada! ¡No estaba pasando nada! —Le respondió ella, empezando a alterarse también— ¡Solo estaba hablando y divirtiéndome mucho hasta que llegaste a gritar idioteces!
— ¡¿A eso le llamas divertirte?! ¡Estaban a punto de…!
— ¡No! —Se apresuró a callarlo antes de que pudiera decirlo— ¡No es así, ya cállate!
— ¿Cómo que no? ¡Si yo los acabo de ver!
— ¡Tú… tú…! ¡No sabes lo que viste! ¡No puedes saberlo porque ni yo se que estaba pasando! ¡Así que tienes que cerrar la boca hasta que lo averigüe!
— ¿Qué no lo sabes? ¡Pero si lo tenías frente a ti, estaba…! —Hannah agradeció cuando vio como se hacía callar a si mismo. Harry tomó aire para tratar de calmarse antes de volver a hablar— Por favor… Dime que no es él.
— ¿Qué no es él que? —Preguntó la chica confundida.
—El chico que te gusta. —Respondió Harry, como si le doliera decirlo— Por favor dime que no es Malfoy.
Hannah sintió que su corazón caía a su estómago, de repente estaba mareada y tuvo que respirar hondo varias veces para no vomitar.
— ¿Ah? —Fue lo único que la impresión del momento le permitió soltar— ¿Cómo…? ¿Cómo sabes que me gusta alguien?
—Em… Hermione me lo dijo, ¡pero no te enfades con ella, me pidió que no te dijera!
—Y no… ¿No te dijo quien era? —Preguntó con un hilito de voz.
—No, no quiso. Por eso te estoy preguntando si es Malfoy… ¿Lo es?
Soltó un imperceptible suspiro de alivio al escucharlo decir que no sabía quien era, por un terrible y escalofriante momento había temido lo peor. Dejó que su corazón se volviera a adaptar a su ritmo normal antes de empezar a hablar.
—No, no es él. —Respondió Hannah, aparentando más calma de la que sentía— Y no voy a enfadarme con Hermione porque imagino que la habrás tenido tan harta que tuvo que decírtelo.
— ¡Ese no es el punto aquí! —Harry se sonrojó un poco, delatándose— ¿Si no es el chico que te gusta por que iban a besarse?
Tuvo un escalofrío ante esa pregunta y de nuevo se sintió a punto de vomitar. Hannah estaba dispuesta a pretender que nada de eso había pasado y que solo había sido un malentendido pero Harry no parecía dispuesto a permitírselo.
Incluso cuando ella estaba siendo sincera, no tenía ni la menor idea de lo que había pasado y la verdad era que no quería tener que pensarlo, no en ese momento… O en ningún otro momento, todos los esquemas que ya tenía mentalmente construidos se le seguían quebrando y ella solo quería que todo desapareciera.
—Él no es el chico que me gusta. —Se limitó a responder, tratando de que no le temblara la voz e ignorando descaradamente lo otro— Y hablo muy en serio.
— ¿Entonces por que viniste con él?
—Porque es mi amigo y me lo pidió como amigo. —Aunque ya no estaba segura de que tan cierto era eso— Y no quería venir sola, pensé que sería divertido… Bueno, lo estaba siendo.
Harry pareció entender a lo que se refería porque de inmediato relajó su expresión y dejó de verla enojado, tragó saliva y le desvío la mirada.
—Yo… Lo siento, Han. —Susurró arrepentido— Lo arruiné todo.
—Está bien. —Respondió ella con una sonrisa triste— Y no tienes que fingir sentirlo, se que lo odias.
—Sí pero… Suspiró pesadamente y esbozó una mueca— No lo siento por él, lo siento por ti. —Se volvió para verla y le dedicó una mirada sincera— No quería arruinar nada para ti.
Entonces esas molestas e incomodas mariposas que habían decidido mudarse a su estómago durante las últimas semanas empezaron a revolotear por todas partes, creándole un nudo en la garganta.
—No lo arruinaste todo. —Dijo, no muy segura de si era una mentira o no— Solo pudiste actuar más civilizadamente.
Harry subió las cejas con ironía y esbozó lo que pareció querer ser una sonrisa pero terminó siendo una mueca muy amarga. En ese momento Hannah se dio cuenta de que lucía extraño, como pensativo y preocupado o afligido.
—Hey, ¿todo bien?
—No. —Respondió Harry con sinceridad— A diferencia de ti yo he estado teniendo una noche asquerosa.
Escucharlo decir eso no se sintió nada bien, incluso la hizo sentirse peor, porque a pesar de todo sí había querido que él la pasara bien… Así no fuera con ella.
— ¿Qué pasó? —Preguntó, genuinamente interesada— A parte de no haber venido con Cho, obviamente…
—En este momento creo que eso es lo de menos. —Murmuró Harry de mala gana— Yo… Creo que hice algo que no debí.
— ¿Qué hiciste?
—Nada realmente, solo… En el fondo no fue mi culpa pero… Pues lo mismo de siempre, me molesté y dije estupideces. —Se puso los ojos en blanco a si mismo— Muchas estupideces.
Hannah suspiró teniendo una ligera aunque no muy precisa idea de lo que podía estar pasando, no tenía que ser adivina, conocía a Harry demasiado bien. Solo esperaba que no tuviera que ver con el hecho de que hubiera visto a Lily más temprano.
— ¿Quieres contarme?
—No, ahora no. —Suspiró y sacudió la cabeza— No quiero pensar en eso, solo… Todo se salió de control, ya se arreglará.
Ella asintió, en serio esperando que fuera así, no le gustaba ver a Harry de esa manera.
—Y tú… ¿Vas a contarme quien es?
No tuvo que preguntarle a que se refería. Sintió como el corazón empezaba a latirle violentamente y las manos le sudaban debido a los nervios.
—No. —Se limitó a responder, con un nudo en la garganta.
— ¿Por qué no? —Preguntó, confundido y afligido.
—Porque vas a hacer un escándalo. —Respondió, atreviéndose a esbozar una pequeña sonrisa ante la idea.
— ¡Pero si ya me dijiste que no era Malfoy! Honestamente no puedo pensar en nadie peor que él. —De repente pareció reparar en algo, frunció el ceño y su expresión parecía dolida— ¿No confías en mí?
Hannah resopló ante eso, le parecía ridículo que Harry pudiera pensar tal ridiculez. Quiso tomarlo por los hombros y sacudirlo hasta que dejara de ser tan obtuso y viera más allá de su nariz.
—De hecho… No te lo digo porque confío demasiado en ti.
Harry la miró como si estuviera completamente loca ante lo que ella no pudo evitar reírse por lo bajo.
—Lo que dices no tiene sentido. —Bufó, resignado y fastidiado— ¿Y por que no viniste con él?
—Porque no me invito. —Respondió Hannah, dejando ver lo obvio. Suspiró y sonrió con tristeza— Él quería venir con otra persona.
—Que imbécil. —Soltó Harry, enfadado.
—Si tú lo dices. —Rió Hannah— Naaa, no lo es… Es una increíble persona, de las mejores que he conocido. —Sonrió con dulzura pero aflicción— Puede que la imbécil sea yo.
— ¿Qué? ¿Por qué lo serías tú?
—Por estar sintiendo cosas que no debería.
—Eso es ridículo. No puedes escoger como sentirte, Han. Y aunque pudieras él sigue siendo un imbécil, ¿Quién no querría venir contigo al baile? ¡Mírate! Estás hermosa.
La chica sintió que sus mejillas se prendían en fuego al escucharlo decir eso y no pudo contener la enorme sonrisa que se apoderó de su rostro, trató de morderse el labio inferior para que no siguiera creciendo pero fue inútil.
— ¿Tú crees? —Preguntó con un hilito de voz.
—Claro que sí. El que no haya querido venir contigo hoy no vale la pena y es idiota. —Suspiró con fuerza y esbozó una mueca de fastidio— Hasta yo lo soy, debí haberte invitado antes que Malfoy.
—Ya tendrás la oportunidad. —Respondió ella con un encogimiento de hombros— Habrá otros bailes.
—Tal vez el chico que te gusta te invite a alguno.
—Sí… Tal vez.
— ¿Por qué no lo haría? Eres grandiosa. —Le dijo con una sincera sonrisa.
Hannah sentía que el nudo en su garganta seguía creciendo y las mariposas de su estómago estaban descontroladas. Quería dejar de sentirse así porque ella sabía que él no la veía de la misma manera y le dolía muchísimo.
De repente sintió como las lágrimas se acumulaban en sus ojos y se apresuró a caminar hacia él para abrazarlo y esconder el rostro en su hombro y que así no se diera cuenta, cosa que fue inútil ya que cuando la abrazó devuelta las lágrimas salieron con más rapidez, mojándole el hombro.
—Hey, tranquila… —Le pidió, confundido por su arrebato— No llores.
Ella resopló contra su hombro y rió por lo bajo, si con decirle que no llorara le hubiera bastado para detenerse las cosas habrían sido mucho más fáciles.
—Dime que hago. —Le dijo él, nervioso— ¿Cómo te ayudo?
Hannah suspiró y lo abrazó con más fuerza, la única forma en que podía ayudarla era posiblemente lo único que no podía pedirle.
Sabía que lo más inteligente sería simplemente ser honesta, la molestaba porque se suponía que ella era valiente, era Gryffindor, debía hacerle honor a su casa, decir la verdad y enfrentar las consecuencias… Solo que no sabía si lo que quería conseguir era lo suficientemente grande como para arriesgarse a perder lo que ya tenía.
—Harry, yo…
— ¡¿Cómo me dijiste?!
— ¡Traidora! ¡Eso es lo que eres!
Hannah abrió los ojos de golpe y rápidamente se separó de Harry para voltear a ver de donde venían esos gritos enfadados que no podía confundir después de cuatro años.
— ¡Él es de Durmstrang, compite contra Harry! —Le estaba gritando Ron a Hermione, a la vez que ambos salían del comedor— ¡Fraternizas con el enemigo!
— ¡¿Disculpa?! —Le preguntó Hermione, indignada— ¡Tú eres el que no me dejaba en paz para que le consiguiera el autógrafo!
Hannah se volvió hacia Harry, que la veía atónito y preocupado, antes de hacerle una seña para que caminaran hacia donde sus amigos estaban a punto de matarse.
— ¡Eso…! ¡Eso no tiene nada que ver! —Decía Ron, sonrojado cuando los otros dos llegaron junto a ellos— ¡Tú eres la que vino aquí con él! ¡Traicionas al colegio!
—Hey, hey, ¿Qué está pasando? —Preguntó Hannah, alzando la voz por encima de sus gritos y el ruido del comedor— ¿Por qué pelean ahora?
— ¡Porque Ron es un idiota!
— ¡Yo no soy un idiota! ¡Tú estás traicionando al colegio!
— Y según tú, ¿Cómo estoy haciendo eso? ¡Solo soy su pareja para el baile, no es como si…!
—Aja claro, seguramente te lo pidió cuando estaban en la biblioteca.
—Sí, eso hizo. —Hermione tenía la cabeza en alto pero sus mejillas estaban sonrojadas— ¿Y eso que?
— ¡Pues es muy obvio que solo quiere sacarte información sobre Harry para usarla en el Torneo!
A Hermione eso le cayó como si Ron le hubiera dado una bofetada. Hannah gruñó molesta y tuvo que controlarse para no matarlo, no entendía por que ponía tantas excusas ridículas cuando lo que le pasaba era tan obvio. Trató de no pensar en la ironía de sus pensamientos.
— ¡Para que lo sepas, Ronald, Viktor no me ha preguntado sobre Harry ni una sola vez! ¡Y estaba yendo a la biblioteca para pedirme que viniera con él pero no se había armado de suficiente valor para hacerlo!
—Pues… ¡Entonces quiere que lo ayudes a descifrar el enigma del huevo! —Exclamó, cambiando de argumento en el último minuto— ¡Es obvio que es muy estúpido para hacerlo solo!
— ¡Él no es estúpido! ¡Y aunque quisiera eso no lo ayudaría porque yo soy amiga de Harry! ¡Y yo quiero que él gane y lo sabe! ¿Verdad, Harry?
—Eh… Yo… —Balbuceó el aludido, sin saber que decir— A mí no me molesta que hayas venido con él.
—Y a nadie debería. —Intervino Hannah, dedicándole a Ron una mirada asesina que no captó por seguir soltando estupideces.
— ¡Se supone que tú eres la inteligente, Hermione! ¿Cómo no puedes darte cuenta? ¡Te está usando!
— ¿Y a ti que te importa?
— A mí… ¿Qué? —Ron sonaba perplejo— ¡Claro que me importa!
— ¿Por qué? ¿Por qué te importa si vine con él o no? —Le preguntó Hermione aun sonrojada pero ya más calmada— Ya te dije que no quiere que lo ayude ni preguntarme sobre Harry, si está usándome es mi problema, entonces, ¿Por qué te importa?
—Porque… Porque…
—Pues mientras buscas una respuesta, yo volveré con Viktor. —Decidió Hermione acomodándose el cabello— Y en el próximo baile, te recomiendo que me invites antes de que alguien más lo haga y no como último recurso, así te ahorras el arrepentimiento.
Si Hannah no sonrió con más ganas y satisfacción fue porque seguía estando muy enfadada con Ron. Hermione no dijo más y se dio la vuelta para volver a entrar al baile.
—Bueno eso… Eso lo demuestra. —Balbuceó Ron, sonrojado— Está loca y sabe que estaba equivocada.
—Y tú eres un tarado. —Le dijo Hannah, dándole un fuerte manotazo en el brazo que lo hizo quejarse— Me voy al dormitorio, te lo dejó y no permitas que haga más estupideces.
Harry asintió rápidamente y tomó a Ron por el hombro para llevárselo lejos, escuchó que el último soltaba las palabras "todas las mujeres están locas" pero decidió ignorarlo.
Hannah suspiró e inicio su camino hacia la torre de Gryffindor, sabiendo que esa noche le iba a ser imposible conciliar el sueño. Tenía muchísimas cosas en que pensar… Aun cuando deseaba no tener que hacerlo.
— ¡Eres un imbécil! ¿Qué mierda pasa contigo?
James gruñó y enterró el rostro en sus manos, ya se sentía suficientemente mal como para ahora tener a Sirius a través del espejo recordándole lo que ya sabía.
— ¡No puedo creer que hayas hecho eso! —Siguió diciéndole su mejor amigo— ¡Fue muy, muy, muy estúpido, James! ¡Incluso para ti!
— ¡Ya cierra la boca! —Exclamó James, incapaz de seguirlo escuchando— ¡Todo esto es tu culpa!
— ¡¿Qué?! ¿Cómo demonios esa estupidez que hiciste es culpa mía?
— ¡Te dije que nada de charlas sobre sexo! ¿Y que hiciste? ¡Trajiste condones y libros sobre hechizos anticonceptivos! ¿Eres idiota o que?
—Hey, no es mi culpa que después de tantos años aun pienses que voy a escucharte. —Bufó Sirius poniendo los ojos en blanco— ¡Y deberías estar agradecido! Les ahorre a ti y a Lily el trabajo.
— ¡Nosotros no te pedimos que nos ahorraras nada!
—Solo estoy cumpliendo con mi papel de padrino, discúlpame por querer salvar al chico de una sorpresa desagradable en el futuro.
—Harry no es como nosotros, Sirius. —Gruñó James fastidiado.
— ¡Ya se que no lo es, James! Y por eso precisamente no puedo creer que hayas reaccionado así. Y en cualquier caso, ¿Qué pretendías hacer? ¿Ponerle un cinturón de castidad?
James suspiró y se frotó los ojos por debajo de sus gafas, tratando de liberar toda la frustración y el enojo que estaba sintiendo hacia si mismo por lo que acababa de hacer.
—No se que pretendía hacer. —Admitió en un murmullo, afligido— Yo solo… Solo quería… ¡No lo se! Solo estaba pensando en mí y en ti y en todo esto que…
—Sí, sí, ya entendí. —Lo interrumpió Sirius con un suspiro— Y después el traumado soy yo.
— ¿Por qué no me dijiste que habías venido a verlo? —Preguntó James de manera miserable— O mejor dicho, ¿Por qué no me dijiste que le habías hablado de eso?
—Porque estabas siendo un insufrible dolor de culo. —Le recordó su amigo chasqueando la lengua— ¿Ves? Por esto no debemos meternos en las vidas de los demás.
— ¡Opino exactamente lo mismo! —Exclamó irritado— Maldita sea, Sirius, ¿no podías solo ser un padrino normal y cerrar la boca?
— ¿Y tú no podías ser un padre normal y mantenerte alejado?
—Pues no, no pude. —De manera involuntaria su mente regresó a la discusión que había tenido con su hijo y a todo lo que éste le había dicho haciéndolo sentir una desagradable pesadez sobre el pecho— Obviamente no tengo ni la menor idea de cómo ser un padre de ningún tipo, yo pensé que estaba cerca pero aparentemente soy un fracaso total.
Sirius no respondió de inmediato, solo se le quedó mirando a través del espejo luciendo inseguro sobre lo próximo que debía decir. James suspiró y desvío la mirada para posarla en algún lugar de la cabaña, no había vuelto de inmediato a su casa porque sabía que si se encontraba con su amigo en ese momento terminaría ahorcándolo.
—No seas tan duro contigo mismo. —Le dijo Sirius después de un momento de silencio— No eres un fracaso.
—Harry no opina lo mismo. —Respondió James con una sonrisa amarga— De hecho en este momento estoy casi seguro de que me odia y no va a querer volver a verme.
—Estás exagerando, Harry no te odia. Y aunque no quisiera volver a verte no es como si tuviera mucha opción.
—Por supuesto que me odia, lo avergoncé delante de la chica que le gusta, ¡¿sabes lo que yo habría hecho si mi padre me hubiera hecho algo así?!
— ¿Irte de la casa y arrojarte de un puente?
—Exacto. —Respondió James con pesar.
—Bueno, si te hace sentir mejor, él no vive contigo así que técnicamente no puede irse de la casa.
James no pudo evitar soltar una risita ante eso, había llamado a Sirius para gritarle, no había pensado que terminaría haciéndolo reír, no se sentía mejor pero al menos no era tan miserable.
—Aunque lo hiciera, no es como si pudiera culparlo…
—Por favor, James. —Le cortó Sirius poniendo los ojos en blanco— Cometiste un error, uno increíblemente estúpido sí, pero sigue siendo un error, no es el fin del mundo.
—No estuviste ahí, no sabes que…
—Se que estás haciendo un escándalo de algo que en el fondo no es tan grave como parece.
Sirius tenía razón, no le gustaba admitirlo, pero lo sabía, en el fondo lo que había pasado no era tan grave. Lo grave era todo lo que Harry le había dicho, eso era lo que lo tenía tan mal, lo peor era saber que todo lo que le había dicho era verdad y que no podía hacer nada para cambiarlo, eso era lo que más dolía.
—No se desde cuando estás tan dramático, ¿con quien te has estado juntando últimamente?
— ¿Contigo? —Preguntó James con una sonrisa amarga pero divertida.
—Yo iba a decir con Lily. —Respondió Sirius también sonriendo— Por cierto, ¿Dónde está? ¿Tratando de calmar al mocoso?
La sonrisa de James se esfumó tan rápido como había llegado cuando volvió a pensar en Lily… En ella y en la última conversación que habían tenido. Tragó saliva e intentó actuar con normalidad pero supo que se había delatado al ver como Sirius lo miraba confundido y subía una ceja.
— ¿Todo bien? —Preguntó extrañado— ¿Qué te hizo la pelirroja loca ahora?
—Ahora nada. —Respondió James con sinceridad, suspiró y se pasó una mano por el cabello— Es… Una larga historia.
— ¿Cuándo no lo es con ustedes dos? —Bufó Sirius en una mezcla de diversión y fastidio.
James subió las cejas y ladeó la cabeza, dándole la razón.
Luego le llegó una idea y aunque su primer impulso fue rechazarla, se quedó analizándola por un momento y al final decidió que no podría ser tan malo, tal vez ya había llegado la hora.
—Sirius… —Lo llamó con cautela, se aclaró la garganta antes de seguir hablando— ¿Puedo hablar contigo más tarde?
—Eso depende. —Respondió éste, viéndolo con recelo— Si vas a volver a darme uno de tus sermones estilo Remus, no lo creo.
—No sobre eso. —Respondió torciendo los ojos— En este momento no me siento con la autoridad para darle sermones de nada a nadie.
—Oh, entonces claro que sí, Prongsy. —Aceptó esbozando una enorme y emocionada sonrisa— ¿Sobre que quieres hablar?
—Eres un maldito chismoso. —Rió James— Aun tenemos que trabajar, después de cerrar te digo.
—O sea que… ¿Estamos bien?
James no pudo evitar resoplar y subir una ceja de manera irónica ante esa pregunta que, honestamente, era bastante estúpida.
— ¿Cuándo no?
—Aw, ¿lo ves? No puedes estar enojado conmigo ni se por que lo intentas. —A James no se le escapó que Sirius ahora lucía más relajado, él mismo se sentía así— Ahora deja tu pozo de autocompasión y trae tu trasero aquí, hay trabajo que hacer.
Ni lo dejó terminar de responder porque entonces su reflejo desapareció. James rió por lo bajo y se levantó del sofá donde había estado sentado para guardarse el espejo en el bolsillo de atrás del pantalón y volver a su departamento, lo mejor sería que se fuera a trabajar, así no tendría que pensar en nada de lo que había pasado, no tendría que pensar en Harry ni en Lily ni en todos los errores que había cometido en su vida y que esa noche parecían empeñados en no dejarlo estar tranquilo.
Bueno, al menos podría no pensar en eso hasta que cerraran y fuera hora de hablar con Sirius. Una vez le había prometido que algún día le contaría lo que había pasado con Lily y aprovechando que ya ella lo sabía pues suponía que ese día había llegado.
Empezó a caminar hacia la chimenea, tratando con muchas fuerzas de no pensar en nada de eso hasta que tuviera que hacerlo, pero cuando estaba a punto de llegar escuchó que alguien tocaba la puerta.
Al principio frunció el ceño confundido, sin tener idea de quien podía ser. Pero entonces le llegó el recuerdo de esa vez hacía ya varios meses que Harry se había aparecido allí con la capa para hablar con él y no pudo evitar emocionarse al pensar que tal vez volvía a ser así. Con ese pensamiento en la mente, James se apresuró a llegar a la puerta y a pesar de que abrió y se dio cuenta de que no era Harry, no se sintió decepcionado, sorprendido sí, como si su corazón se hubiera lanzado en caída libre a su estómago también, pero nada decepcionado.
— ¿Qué estás haciendo aquí? —Preguntó de golpe, más por la impresión que por otra cosa.
Lily se encogió un poco en su lugar, lucía algo nerviosa y entonces James se dio cuenta, muy tarde, de lo mal y grosero que había sonado aquella pregunta. Estaba a punto de corregirse cuando ella empezó a hablar.
—Escucha, se que posiblemente soy la última persona que quieres ver en este momento. —Empezó a decir, demasiado rápido, tropezando con las palabras— Siendo honesta no tengo idea de por que has querido verme cualquier otro día durante todos estos años.
James sintió como la sangre de su rostro se acumulaba en sus mejillas, ahora que la rabia del momento se le había pasado recordar todo lo que le había dicho, lo que le había confesado, lo hacía sentirse realmente nervioso y avergonzado. Agradeció que fuera de noche y estuviera lo suficientemente oscuro para que ella no se diera cuenta.
—Lily…
—Y entre tú y yo, no se por que aun no me has cerrado la puerta en la cara pero por favor no lo hagas. —Le pidió Lily cada vez más nerviosa— Quiero que hablemos.
Quiso poner los ojos en blanco ante lo ridícula que estaba siendo pero supo que no ayudaría a mejorar la situación. Pensó que quizás había sido muy duro unas horas atrás y le había hecho creer que estaba más enfadado de lo que en realidad estaba.
Iba a corregirla y a asegurarle que no era para tanto cuando se dio cuenta de que traía algo en la mano. Se ajustó los anteojos y miró más de cerca para darse cuenta de que era un six pack de cervezas.
— ¿Y eso para que es? —Preguntó con una ceja levantada y una sonrisa casi imperceptible en los labios.
—Em, pues para tomar. —Respondió ella, relajándose al ver que él sonreía— Si quieres, claro.
— ¿De donde la sacaste? No pareces ser de las que cargan seis botellas de cerveza debajo de una túnica de gala.
—Yo… Remus me las consiguió.
—Hubiera sido más creíble que me dijeras que sí las traías escondida en la túnica. —No pudo evitar soltar una pequeña carcajada.
—Está bien. —Aceptó ella de mala gana pero sonriendo— Me las dieron los hermanos de Ron, aparentemente se las robaron la semana pasada.
—Espero que no los hayas regañado y que les hayas pagado por el riesgo que tomaron.
—Casi los regaño, pero no lo hice. Y les iba a pagar pero aparentemente tenían suficientes para el resto de la noche así que no les importó.
—Bueno, si alguna vez te preguntaste como sería si Sirius y yo tuviéramos hijos… —Empezó a decir James, divertido.
— ¿Por qué alguien se preguntaría algo así? —Preguntó Lily, mordiéndose el labio para no echarse a reír.
—Ciencia. —Respondió James con un encogimiento de hombros— ¿Y que? ¿Planeabas comprar mi compañía con alcohol?
— ¿Me dejas intentarlo? —Le preguntó con una sonrisita nerviosa y tímida.
James sintió como su corazón se saltaba un latido y el poco enfado que aun quedaba en su cuerpo terminaba de abandonarlo. Se pateó mentalmente por ser tan débil pero de cualquier forma se encontró devolviéndole la sonrisa.
—Bueno, no puedo decirle que no a alguien que acaba de robarle cervezas a unos adolescentes solo para hablar conmigo. —Lily le puso los ojos en blanco y él soltó una risita— Entra.
Así lo hizo y él cerró tras la puerta tras de ella.
Adentro no estaba mucho más iluminado, James solo había encendido la chimenea que fue más que suficiente para que se diera cuenta de lo hermosa que Lily lucía esa noche.
Antes había estado demasiado preocupado y después enojado como para detallarla pero ahora que por fin lo hacía se deleitó en lo bien que le quedaba esa túnica y lo bonita que se veía con el cabello recogido de esa forma. Se le hizo un nudo en la garganta y trató de mantener una expresión normal y no babear.
—Está haciendo mucho frío. —Susurró Lily, pasándose las manos por los brazos y sentándose en el pequeño escalón donde estaba la chimenea— ¿Podemos sentarnos aquí?
—Claro. —Respondió James, agradecido de que la voz le hubiera salido normal, a la vez que caminaba hacia ella y se sentaba a su lado— Ya es como costumbre nuestra, ¿no? Sentarnos a beber en el piso.
—Solo lo hemos hecho una vez. —Le puso los ojos en blanco, divertida, y pasándole una botella— Aun no se le puede llamar costumbre.
James asintió y tomó la botella que Lily le extendía, la abrió y le dio un trago largo, después de la noche que había tenido en serio le hacía falta.
Se quedaron en un silencio inquieto y algo incómodo por varios minutos, el único sonido era el fuego tras de ellos y los tragos que eventualmente le daban a su cerveza. James pensó en varias formas en las que podía romper aquel ambiente pero ninguna le pareció adecuada, además que ella era quien había querido hablar con él, debía tener algo que decirle así que supuso que debía ser ella quien rompiera el hielo.
Pero al ver que seguían pasando los minutos y no terminaba de hacerlo ya él empezó a desesperarse y estuvo a punto de decir cualquier estupidez cuando Lily se le adelantó.
—James, sobre… Sobre lo que me dijiste, yo… Hay algo que quiero…
—Lily, no. —Se apresuró a interrumpirla— No tienes que decir nada, ¿de acuerdo? Todo está bien, no debí habértelo dicho, olvídalo.
—No, James, no está bien. —Le cortó ella viéndolo con los ojos muy abiertos— ¿Cómo podría olvidarlo? Si… Si tú aun no lo haces.
James tragó saliva a la vez que sentía como el pecho se le apretaba dolorosamente, mirar directamente a esos ojos verdes tan brillantes definitivamente no mejoró las cosas así que le desvío la mirada.
—Y por supuesto que debiste decírmelo. —Continuó Lily, ahora en reproche— Debiste haberlo hecho hace tanto… ¿Por qué no lo hiciste?
A James se le salió una pequeña risa amarga y sin pizca de gracia y subió las cejas con ironía. ¿Qué iba a decirle? ¿Que con una simple frase había destruido todas las ilusiones que se había hecho? ¿Qué cuando finalmente había logrado lo que tanto había soñado todo se había esfumado en menos de un minuto? ¿Qué le había roto el corazón después de haber tenido la mejor noche de su vida?
No iba a decirle nada de eso, como tampoco iba a decirle como se había sentido que lo llevara hasta el cielo para luego dejarlo caer sin más.
— ¿Qué iba a decirte, Lily? —Fue lo único que dijo, guardándose todo lo demás, ocultando lo mucho que aun le dolía todo aquello— Nada hubiera cambiado, ya tus sentimientos me habían quedado claros.
—Pero es que… Tú no… —Suspiró y bajó la mirada hacia su botella— No debiste haber escuchado eso.
—Eso es obvio. —Le dijo James, con una sonrisa irónica y amarga— Pero al final escuché y eso es lo que importa.
—Ay, James, yo… No sabes cuanto lo siento. —Aunque él trató de no encontrar su mirada de nuevo, ella insistió y la buscó hasta que logró clavar sus ojos en los suyos— En serio lo siento muchísimo.
Él le creyó, sabía que lo sentía, era imposible que no lo hiciera después de todo lo que había desencadenado ese simple comentario.
—Lo se. —Respondió él con honestidad— Yo también lo siento.
—No, no así. —Insistió ella, frustrada al adivinar lo que él estaba pensando— No siento que lo hayas escuchado, siento haberlo dicho porque… Porque no era verdad, yo no me sentía así.
—Lily. —Le dijo James con una mirada significativa— No es necesario que hagas esto, ya pasaron catorce años, está bien, no…
— ¡Estoy diciendo la verdad! —Exclamó ella, exasperada— James, tienes que creerme, yo no lo decía en serio. Te lo juro.
— ¿Entonces por que lo dijiste? —Preguntó en un tono más demandante de lo que hubiera deseado— ¿Snape estaba amenazándote con la varita o algo?
—No, lo dije porque… ¡Agh! —Gruñó, cerró los ojos con fuerza y se los cubrió con una mano— ¡Es que es tan estúpido!
— ¿Qué es estúpido? —James la veía totalmente confundido— ¿De que estás hablando?
—La razón por la que lo dije, ¡es tan estúpida!
— ¿Y serías tan amable de decírmela?
—Okay…. —Lily tomó aire y volvió a abrir los ojos, viéndolo con algo de temor— Tú… ¿Tú me viste hablando con Snape? ¿O solo me escuchaste?
—Solo te escuché, pero…
—Entonces no viste quien más estaba ahí conmigo, ¿cierto?
—No, Lily, no te vi, ¿pero eso que tiene que ver con…?
— ¿Recuerdas a mi amiga Mary?
— ¿Macdonald? —James cada vez se sentía más perdido en el curso de pensamientos y preguntas de Lily— Sí, la recuerdo, ¿Qué pasó con ella?
—Bueno, ella… Ella estaba ahí conmigo y… —Suspiró con pesar y cerró un ojo para espiarlo con timidez por el otro— Digamos que… Estaba un poquito enamorada de ti.
James se sobresaltó al escucharla decir eso. La miró con sorpresa e incredulidad, de todas las cosas que podía haberle dicho eso definitivamente no se lo había esperado.
— ¿Ah? —Soltó confundido— ¿Cómo que Mary estaba enamorada de ti?
—Bueno, tal vez enamorada es una palabra muy fuerte, solo le gustabas mucho. —Se corrigió Lily— En serio, como desde tercer año.
— ¿Estás hablando en serio? —Buscó en los cajones de su memoria por algún recuerdo de su ex compañera que le indicara eso pero no encontró nada— ¿Por qué nunca me dijo nada?
—Y yo que se. —Respondió Lily encogiéndose de hombros— Muchas veces le dije que lo hiciera pero ella insistía en que no tenía caso.
Pensándolo bien, Mary había tenido razón, James la recordaba como una chica bonita y agradable pero en aquel entonces él solo tenía ojos para una persona, habría sido inútil que lo intentara.
—Sigo sin entender, Lily, ¿eso que tiene ver con…? —De repente la realización lo golpeó, haciendo que las cosas cobraran sentido— Oh… Dormiste conmigo sabiendo que le gustaba a tu amiga… Que cruel, Lily.
—Ay cállate. —Le ordenó ella, sonrojándose y dándole un manotazo en el brazo— Se que estuvo mal, por eso…
—Sí, sí, por eso negaste que habías dormido conmigo de esa manera tan sutil.
—Se que lo que dije… En fin, fue horrible. —Lily suspiró con pesar— Pero es que… ¡Agh, Snape me molestó tanto! ¡No tienes idea de lo mucho que me molestó! Yo había planeado decírselo a Mary con calma, iba a explicarle todo detenidamente en el momento indicado, ¡Pero entonces llegó él con su bocota y empezó a interrogarme delante de ella y yo fui estúpida y solté lo primero que se me ocurrió y…!
—Lily…
— ¡Y se que no debí! ¡Maldita sea, lo negué de la peor manera posible y no sabes lo terrible que me siento por eso! ¡Pero es que él ni siquiera era mi amigo en ese momento! ¿Con que derecho venía a hacerme ese tipo de preguntas? ¡Me puse furiosa y…!
—Y yo pagué los platos rotos. —La interrumpió James.
Lily calló su perorata para dedicarle una mirada arrepentida que él le respondió con un suspiro y una sonrisa que trató de ser conciliadora.
Escuchar su explicación… No cambiaba nada realmente, o tal vez sí, no estaba seguro. Igual seguía doliendo porque de cualquier forma lo había dicho y lo había herido… Pero una parte de él en serio quería creer que no lo había dicho en serio, porque eso significaba que, tal vez, Lily se había sentido acerca de esa noche igual que él.
Y no podía negar que eso mejoraba las cosas.
—Lo siento. —Repitió la pelirroja, sacándolo de sus pensamientos— Se que te lastimé y no sabes cuanto lo siento. No me imagino lo horrible que debió ser para ti escucharme decir eso, yo… No tengo excusa, lo se, pero en serio lo siento.
James suspiró a la vez que sentía como se quitaba un peso de años de los hombros. Nunca se había percatado de cuanto quería escucharla decir esas palabras, no se había detenido a pensar en lo mucho que podrían ayudarlo a sentirse mejor… A sanar.
—Tal vez debí decir la verdad. —Murmuró Lily con una pequeña sonrisa— Pero es que no quería hacerlo. Y no porque me avergonzara o porque me arrepintiera sino porque… Ya sabes, había sido mi primera vez y había sido… Contigo, y había sido especial, yo… Yo quería que fuera nuestro secreto, algo que solo supiéramos tú y yo, al menos por ese día. —Suspiró y sacudió la cabeza— No lo se, creo que solo estaba siendo romántica y tonta.
—No fuiste tonta. —Se apresuró a corregirla James, con la voz algo estrangulada, sentía el corazón queriéndosele escapar del pecho por la impresión que le había causado escucharla decir todo eso— Yo… Yo no les dije nada a los chicos por eso mismo. Una parte de mí quería decírselo a Pete cuando lo vi y despertar a Sirius y a Remus para contarles… Pero eso, quería que fuera solo nuestro, lo hacía más especial de algún modo.
—Entonces tienes que creerme, saber que no lo decía en serio. Jamás podría haber sido en serio. —Esbozó una bonita sonrisa que hizo que el corazón de James diera un salto— Creo que ambos sabemos que no estaba bajo ninguna maldición y que nada de lo que hicimos esa noche me dio asco.
—Bueno, en eso no puedo llevarte la contraria. —Dijo James con una risa. Pero después suspiró— Y la verdad es que… No fue tanto lo que dijiste… Bueno no, lo que dijiste fue muy malo. —Admitió, haciéndola encoger un poco— Pero fue más que se lo dijeras a él. Esa fue la peor parte. —Tragó saliva disimuladamente, tratando de aligerar el nudo que se le había hecho en la garganta. Esbozó una sonrisa triste y posó la mirada en la botella que aun tenía en las manos— Supongo que fue algo duro saber que siempre iba a estar un puesto debajo de él.
Siempre había querido decirle eso, que ella supiera que así era como se sentía al respecto de Snape y de su relación. Era como una maldita espina que nunca terminaba de sacarse por más que lo intentara.
Entonces la mano de Lily tomó una de las suyas y él subió la mirada para encontrarse con la de ella.
—Ya no más. —Le susurró con una sonrisa.
— ¿A que te refieres? —Le preguntó confundido.
—A que ya no estarás por debajo de él, no para mí al menos. —Suspiró— Ya eso acabó.
James la miró sorprendido a la vez que sentía como el pecho iba a estallarle de felicidad.
— ¿En serio? —Sonó demasiado feliz pero no le importó— ¿Por qué?
—Pues porque… Okay, voy a decirte pero tienes que prometer que no vas a alterarte.
La sonrisa de emoción que había empezado a aparecer en su rostro desapareció para dar paso a una expresión tensa y hostil.
— ¿Qué diablos sucedió? —Preguntó, sin prometer nada porque ella nunca lo hacía.
Lily suspiró y le dedicó una mirada significativa antes de empezar a hablar.
—Está bien, ocurrió unos días antes de la primera prueba…
Cuando les había preguntado a Harry y a Lily sobre como se habían reconciliado tras la fuerte discusión que habían tenido ambos se habían mostrado reacios a darle muchos detalles, se habían limitado a decirle que se habían encontrado en el colegio y tras platicar habían logrado arreglarse. La verdad era que no había preguntado mucho porque ya estaba bastante contento y satisfecho con saber que se habían arreglado. Pero ahora que Lily le estaba contando como había sucedido todo entendía por que ninguno de los dos había querido decirle nada.
De más estaba decir que para cuando terminó de contarle todo lo que había pasado, James sentía que las venas iban a explotarle por la furia.
— ¿Qué hizo…? ¡¿Qué?! —No pudo evitar gritar eso último, demasiado cegado por la rabia— Ese hijo de… ¡¿Quién mierda se cree que es?!
— ¡James, cálmate!
Pero él no la estaba escuchando, se puso de pie de golpe, incapaz de seguir sentado con toda la rabia que estaba sintiendo.
—Es un maldito. —Masculló enfadado, empezando a caminar por el salón— Siempre lo supe claro, pero esto… Esto…
— ¿Puedes por favor sentarte? —Le pidió Lily viéndolo preocupada— ¿A dónde crees que vas?
— ¡Allá arriba es a donde debería ir! —Gritó James apuntando hacia la ventana por la cual se veía el colegio— ¡A darle lo que se merece! ¡Si su maldito problema es conmigo pues bien puede intentar enfrentarme! A ver si se atreve el muy…
—Tú no vas a ir a ningún lado. —Le dijo ella de manera determinada— Siéntate.
— ¡¿Cómo me pides que me siente?! —Preguntó viéndola como si le hubiera salido un tercer ojo— ¡No puede simplemente ponerle una mano encima a nuestro hijo y quedarse así! ¡Debiste decírmelo! ¡Debiste decírselo a Dumbledore!
— ¡Yo quería hacerlo! Pero Harry me dijo que no lo hiciera.
— ¡Harry es un niño, Lily, no podemos hacer caso a todo lo que nos pida!
—Oh, ¿en serio? —Preguntó la pelirroja, subiendo una ceja de manera irónica— Porque según me enteré, tú sabías sobre esto hace bastante tiempo y no me habías dicho nada.
Si se le bajó un poco la rabia fue por darse cuenta de que lo había atrapado.
—Eso… ¡Eso es diferente! —Exclamó, tratando de defenderse— ¡Una cosa es insultarme a mí y otra muy diferente es tomar a Harry por el brazo! ¿Es que no te molesta?
— ¡Pero por supuesto que me molesta! —Respondió Lily viéndolo ofendida— ¡Y créeme que le dejé bien claro cuanto!
— ¿De verdad? —A pesar de seguir molesto había cambiado su tono demandante y fuerte por uno más interesado— ¿Cómo?
—Bueno… Cuando vi lo que estaba pasando lo desarmé y salió volando hacia su escritorio.
James no pudo contener la enorme sonrisa que se apoderó de su rostro al imaginarse tal momento. Hubiera dado cualquiera de sus dos brazos por haber presenciado algo así.
— ¿Te he dicho lo genial que eres? —Soltó, sonriendo, antes de poder detenerse a pensar lo que decía.
—No tanto como deberías. —Susurró Lily, sonrojada pero con una sonrisita. Suspiró— Por favor, siéntate.
Él gruñó, aun se sentía enfadado y en serio le hubiera gustado poder ir al castillo y darle a Snape lo que merecía. Pero sabía que escuchar a Lily sería lo mejor, no le convenía ir, hacer una estupidez y seguir arruinando la noche para todo el mundo.
—Debiste habérmelo dicho. —Le reprochó, volviéndose a sentar.
—Tú debiste hacerlo. —Reclamó ella devuelta, con el ceño fruncido— No puedo creer que me dejaras ser su amiga sabiendo como estaba tratando a Harry.
—Bueno, Lily, no es como si tu pasatiempo favorito fuera escucharme. —Bufó James antes de darle un trago a la botella que había dejado olvidada— Y el chico me pidió que no lo hiciera, no quería quebrar su confianza.
—Entiendo eso… Pero de todos modos debiste hacerlo.
— ¿Y tú por que no lo hiciste? ¿Por qué no lo hizo él? ¡Sabía lo mucho que quería que te enteraras!
—Es que yo le pedí que no lo hiciera. —Admitió con una mirada fastidiada— No quería que me dijeras "te lo dije".
—Por favor, eso sería infantil. —Trató de contenerse por un momento pero al final decidió que no iba a perder esa oportunidad— Pero definitivamente te lo dije.
Lily gruñó y puso los ojos en blanco, a lo que James respondió con una sonrisa.
—Así que… ¿En serio ya terminó?
—Sí. Finalmente, supongo. —Respondió ella, tomando de su cerveza.
James no pudo sino soltar un suspiro de alivio, no podía creer la cantidad de años que había pasado esperando que Lily dijera eso, había empezado a creer que nunca pasaría.
—Lo siento, Lily.
—No lo haces.
—Cierto.
Ambos rieron un poco ante eso y de manera impulsiva, James acercó su mano a la de Lily y volvió a tomarla para darle un apretón tranquilizador, ella sonrió y lo apretó devuelta.
—Pero tienes razón, sí me lo dijiste. —Susurró ella, acariciándole el dorso de la mano con su pulgar— Todos me lo dijeron, en verdad. Debí haber hecho caso, debí haber acabado con esto hacía muchísimo tiempo.
—Pero lo habías hecho, cuando nos graduamos ya no se hablaban. —Dijo James, dejando salir una duda que lo había atormentado desde que Lily había vuelto a entrar en su vida— ¿Cómo es que volviste a eso?
—Fue cuando la guerra acabó, se había cambiado de lado así que pensé, muy estúpidamente, que si Dumbledore podía darle una oportunidad pues yo también. —Puso los ojos en blanco hacia ella misma y tomó de su botella— Pero la verdad es que en ese momento todo estaba muy revuelto. Me había pasado lo de Harry, la guerra… —Se encogió de hombros— Solo quería un poco de normalidad, de mi vieja vida, sentirme como yo de nuevo… Él parecía una buena forma de empezar.
—La verdad es que odio admitirlo pero tiene sentido lo que dices, Lily. Mucho sentido. —Esbozó una sonrisa divertida y amarga— Y admite que también querías cerca a alguien que me odiara tanto como tú lo hacías.
— ¡Ay por favor! —Rió ella— ¡Eso no tuvo absolutamente nada que ver!
James entrecerró los ojos con escepticismo sin dejar de verla. Al final Lily dejó de reír y se mordió el labio luciendo algo culpable.
—Bien, puede que también haya tenido que ver pero la principal razón sigue siendo lo primero que dije.
—Está bien, Lily, no me molesta. —Le dijo con una sincera sonrisa— Mientras no me odies ahora, todo perfecto.
—No lo hago. —Le aseguró ella, volviendo a apretarle la mano— Nunca lo he hecho realmente. Solo estaba muy, muy, molesta contigo.
—En tu defensa creo que podemos decir que te di todas las razones existentes para estar molesta eternamente.
—Tal vez… Pero ya no quiero esas razones. No quiero seguir estando molesta contigo, James, ya no.
—Vamos, si es solo porque te dije que te escuché esa vez no…
—No, no es por eso. —Le cortó Lily antes de suspirar— Es porque tienes razón. Han pasado catorce años, cometiste un error, eso lo tenemos claro pero que yo siga castigándote y sacándotelo en cara no va a repararlo, solo te estoy lastimando... —Pensó por un momento pero al final siguió hablando— Y al hacerlo me lastimo a mí porque en serio quiero estar bien contigo.
De repente James se encontró perdido entre las profundidades de esos ojos verdes que brillaban con honestidad iluminados por las llamas de la chimenea. Se le estaba haciendo muy difícil retener el montón de sentimientos que querían invadir su cuerpo.
—Yo tampoco quiero estar molesto contigo, Lily. —Murmuró con sinceridad.
—No tienes que decir eso solo porque yo…
—Lo digo muy en serio. —Suspiró a la vez que se pasaba una mano por el cabello— Lily, eso… Eso que te dije, nunca se lo había contado a nadie, ni siquiera a Sirius. No podía hacerlo, pensarlo era demasiado doloroso y decirlo incluso peor.
Podía ver en su mirada que esas palabras le estaban haciendo daño y aunque no quería herirla, tenía que decírselo.
—Por años me juré que sería mi secreto, nadie iba a saberlo. Y no estoy diciendo que lo haya superado, pero creo que finalmente me atreví a decirlo porque ya no quiero cargar con todo ese resentimiento yo solo, porque de verdad ya no quiero que me afecte. No quiero seguirte odiando. —Esbozó su más sincera sonrisa— Bueno, nunca lo hice.
Lily le sonrió de manera sincera haciéndolo creer que si seguía haciendo eso iba a hacerlo perder completamente la cabeza.
—No puedo creer que hayamos perdido tanto tiempo enfadados el uno con el otro. —Dijo Lily aun sonriendo— No debimos, hacemos un buen equipo, ¿no crees?
— ¿Siendo unos rencorosos? Totalmente de acuerdo.
—No, idiota, en todo lo demás. Como amigos, como padres de Harry…
—Ah, en eso si voy a tener que corregirte, Lils. —Respondió James con una sonrisa amarga a la vez que se llevaba la botella a la boca— Tú haces un buen trabajo como madre de Harry, yo solo estoy aquí estorbando.
—Ay, James por favor. —Resopló Lily, entornando los ojos— Si cuando esto empezó Harry no se marchó fue porque tú estabas ahí balanceando un poco el desastre que yo hacía, a eso no se le dice estorbar.
—No, yo estaba ahí actuando como un idiota mientras tú hacías el papel de padre responsable. —La corrigió él— El verdadero desastre llegó cuando traté de hacer lo mismo.
—Hey, lo que pasó hoy fue un malentendido, cometiste un error, ¿y que? Yo también los he cometido y no ha sido el fin del mundo.
—Tú no lo avergonzaste y lo hiciste quedar como un pervertido delante de la chica que le gusta. —El recuerdo lo hizo gruñir y llevarse una mano a los ojos— ¡Maldita sea, no entiendo que diablos me pasó! Soy un imbécil, Lily, el más grande…
—Ya, ya, deja de auto flagelarte. —Le cortó Lily con suavidad— Por favor deja de hacer ver esto como el peor pecado de tu vida, solo sobre reaccionaste, estoy segura de que yo hubiera hecho exactamente lo mismo…
—Pero no hubiera importado, Lily. Cuando tú haces las cosas no es lo mismo a cuando las hago yo.
—Sí, sí, porque ya está acostumbrado a que yo lo avergüence. —Dijo ella con amargura, repitiendo sus palabras de hacía un rato.
—No, no por eso. —James tomó aire— Es porque la relación de ustedes ya… Ya está lista, ¿entiendes? No importa lo que hagas, tú no tienes que ganarte a Harry.
— ¿Qué estás diciendo? —Lily lo veía como si estuviera completamente loco— ¡Pero claro que he tenido que ganármelo! Aun tengo que hacerlo…
—No, Lily, no es cierto. Digo sí, aun tienen muchas cosas que resolver y que superar pero pueden lograrlo porque… Porque sí, porque tú eres su mamá y ese es un vínculo que no se compara con nada. —Sonrió con tristeza— ¿Nunca has escuchado eso de que madre solo hay una y padre es cualquiera?
—Por amor a Merlín, James, no me digas que vas a basar toda tu relación con Harry en el dicho más retrógrada del mundo.
—Será retrógrada pero tiene sentido. —Insistió James de manera testaruda— Ya tú tienes la mitad del camino listo, lo conociste primero que yo, te encargaste de cuidarlo y de asegurarte que llegara bien al mundo, lo protegiste cuando más lo necesitaba, en cambio yo… —Se calló cuando sintió que se le iba a quebrar la voz, bajó la mirada y suspiró antes de seguir— Yo no hice nada por él, yo sí tengo que empezar desde cero.
Podía sentir la mirada confundida de Lily puesta sobre él y entendía por que lo veía así. James siempre había actuado muy confiado sobre la situación con Harry, mientras ella desbordaba todas sus inseguridades él siempre era quien le aseguraba que todo estaría bien, que podrían hacerlo, pero eso había sido solo una fachada, la verdad era que desde el principio había estado aterrado. Lo que acababa de decirle a Lily no era nuevo, le había estado rondando la cabeza y quitándole el sueño desde que Harry había aparecido, solo que esa noche parecía que por fin todos esos temores se habían vuelto realidad.
—Tal vez él tiene razón. —Murmuró afligido— Tal vez sí llegué demasiado tarde.
—Eso no es cierto. —Le dijo Lily con suavidad, acercándose más a él— No has llegado tarde, no digas eso.
— ¿Ah no? —Le preguntó con una sonrisa irónica— ¿Estabas ahí hace unas horas, Lily? El chico me odia.
—James, eso no es verdad. —Colocó una mano en su cabello y lo acarició— Harry te adora, tú lo sabes.
James ladeó la cabeza y se deleitó en todas las sensaciones que le provocaba que Lily lo acariciara de aquella manera.
—No se si escuchaste lo mismo que yo pero nada de lo que dijo me sonaba a adoración.
—Nada de lo que dijo Harry era cierto, James, por favor. —Bufó fastidiada— Él es así, dice cosas que no siente cuando está enfadado. Y te hablo en serio cuando digo que no podemos dejar que nos siga hablando así.
— ¿Cómo? ¿Con la verdad?
— ¿Cuál parte te pareció verdad? ¿Cuándo te dijo que no quería parecerse a ti?
—Pues para empezar, sí.
—No puede ser. —Lily puso los ojos en blanco— James, Harry diciendo que no quiere parecerse a ti es la mentira más grande de la historia y no puede ser que te lo hayas creído.
— ¿Por qué no me lo creería? Mírame, Lily: Soy el fracasado dueño de un bar cuya vida empezó a ponerse más o menos ordenada solo porque él apareció. ¿Qué tengo que Harry pueda desear copiar?
—Yo no se, James, solo se que quiere hacerlo, tal vez no copiarte pero definitivamente quiere ser como tú y es demasiado evidente, no puedes ser tan ciego. Por favor, no me digas que no lo has visto.
— ¿No he visto que?
—Vamos, como se ríe cuando dices una broma, el interés con el que escucha alguno de tus cuentos. —Lily iba diciendo todo aquello con una sonrisa que a James se le antojó dulce— La forma en que se le ilumina la mirada cada vez que alguien le dice que se parece a ti o cuando le dices que estás orgulloso de él.
James no supo que responder a eso, al principio se le quedó viendo con incredulidad porque realmente nunca se había percatado de ninguna de esas cosas que Lily estaba mencionando... Pero ella lo estaba diciendo con tanta convicción y seguridad, de una manera tan honesta, que James no pudo evitar ilusionarse ante la idea de que fuera verdad.
— ¿Tú crees? —La voz le salió como un hilo.
—No lo creo, lo se. Se lo mucho que te admira y que te quiere… Merlín, ese niño te adora incluso desde antes de nacer.
— ¿Qué? —Preguntó, viéndola extrañado— ¿A que te refieres?
Lily se le quedó viendo como si se acabara de dar cuenta de que había hablado de más. Boqueó un par de veces como buscando las palabras pero al final calló y se quedó mirando la nada con una expresión pensativa.
Cuando James empezaba a desesperarse y estaba por decirle que lo dejara así, ella volvió a verlo con una expresión decidida.
—Okay, una vez me prometí que nunca te enterarías de esto porque no te lo merecías pero hoy en día definitivamente puedo decir que te lo has ganado. —Suspiró y esbozó una sonrisa soñadora y casi nostálgica— Cuando estaba embarazada de Harry, él siempre reconocía tu voz.
James sintió que el aire dejaba sus pulmones al escucharla decir eso. Se le hizo un nudo en la garganta y de repente sentía que le picaban las esquinas de los ojos.
— ¿Qué? —Fue lo único que alcanzo a decir.
—Eso, que sabía quien eras. No me preguntes como porque no tengo ni la menor idea, solo se que cuando él estaba dentro de mí y te escuchaba hablar, en la sala común o en alguna clase, el pobre se desesperaba y empezaba a moverse y a pegarme patadas y codazos, como queriendo que te llamara o algo. —Rió por lo bajo— Debo admitir que me ponía un poco celosa porque nunca mostraba tanta emoción cuando yo le hablaba. Podemos decir que no ha cambiado mucho.
James soltó una risita sin aliento, no muy seguro de cómo debía sentirse pero consciente de que estaba sintiendo mil cosas a la vez.
Una parte de él se odiaba por no haber estado ahí, por habérselo perdido, por no haberle hablado a Harry cuando estaba dentro de Lily, no haberle respondido cuando parecía querer comunicarse con él. Pero otra parte no podía dejar de sonreír, emocionado ante la idea de que incluso antes de nacer Harry sabía quien era, que lo reconocía y, de cierta manera, lo quería. Tomó aire para controlar la oleada de emociones que lo invadían, sentía que el corazón iba a explotarle con un sentimiento incontrolable de felicidad y… Amor.
—Lo que quiero que entiendas, es que ese lazo que ya tú tienes con Harry, muchos matarían por tenerlo. —Sonrió con algo de tristeza— Se que yo lo haría.
—Hey, no te pongas así… Tú tuviste el cordón umbilical por nueve meses.
Ambos rieron ante eso y ella le dio un suave empujó con el brazo. No sabía en que momento se habían movido para quedar pegados hombro con hombro pero no pensaba ser él quien se quejara.
— ¿Sabes algo? —Preguntó Lily, después de un momento de silencio, sonriendo con nostalgia— A veces cuando estamos los tres juntos, o cuando te veo con él o cuando lo veo con los chicos, pienso… Pienso que pudimos hacerlo, James, en serio, lo habríamos hecho genial.
James sonrió a la vez que millones de imágenes imaginarias le inundaban la mente, millones de momentos que pudieron haber sido y nunca fueron, él también había pensado en eso muchas veces, en como de no haber sido tan idiotas podrían haberlo logrado, le habrían dado a Harry la familia que merecía.
—Bueno… —Empezó a decir él, obligándose a sentirse más optimista— Lo estamos haciendo ahora.
Se embriagó en la sonrisa ilusionada que Lily le dedicó, permitiéndose cautivar por lo bella que se veía esa noche con las llamas de la chimenea creando contornos en su rostro.
—Sí, lo estamos haciendo. —Susurró ella sin dejar de sonreír.
Luego entrelazó un brazo con el de James y recostó su cabeza de su hombro, él suspiró y reposó la suya sobre la de ella.
—Tienes razón, Evans. —Le dijo en broma, luego de un momento de silencio, aun sonriendo— Hacemos un buen equipo.
—Hey, no me llames Evans.
— ¿Por qué? —Preguntó confundido.
—Porque ya me acostumbré a que me digas Lily y… Me gusta.
La sonrisa de James se volvió más idiota al escucharla decir eso, sentía como unas burbujas de sentimientos le llenaban el estómago y escalaban hasta llegar a su corazón para hacerlo sentir ese cosquilleo diferente y agradable que hacía años no sentía.
—Está bien. —Murmuró antes de darle un suave beso en la frente— Lily.
La sintió sonreír y luego depositar un beso sobre su hombro que prácticamente lo derritió.
Se quedaron ahí sentados un par de horas más, James agradeció que al menos por ese día Sirius no estuviera comportándose como él mismo y no lo hubiera llamado por el espejo ni ido a buscar, no quería que nada rompiera ese momento.
Hablar con ella hizo que toda la amargura y la tristeza que lo había embargado después de haber discutido con Harry disminuyeran, claro que no lograría desaparecer por completo hasta que pudiera hablar con él pero estar ahí con Lily definitivamente lo mejoraba… Se encontró preguntándose si había algo en su vida que no se sintiera mejor con ella ahí.
Cuando las seis cervezas se acabaron y ambos ya empezaban a sentirse mareados decidieron que sería mejor irse, el recuerdo de la última vez que se habían emborrachado juntos seguía fresco en sus memorias.
— ¿Segura que puedes aparecerte así? —Le preguntó James, una vez estuvieron en su apartamento, acompañándola a la puerta— Si no te sientes bien puedes quedarte o te acompaño…
—Estoy bien, James. —Le aseguró con una sonrisita— Me he aparecido más borracha que esto, tranquilo.
—De acuerdo. —Aceptó él, sonriendo para tratar de esconder lo decepcionado que se sentía por no poder quedarse otro rato con ella— Pero ten cuidado. —Le abrió la puerta antes de seguir hablando— ¿A que hora vamos por Harry a la estación?
—Ah sí, sobre eso… —Lily le dedicó una mirada inocente y algo culpable— ¿Crees que podrías ir solo? Es que tengo que hacer algo.
De inmediato James cambió su sonrisa por una expresión nerviosa, tragó saliva y se removió incómodo en su lugar.
—Oh, bueno… Sí, claro, supongo que sí pero… —Suspiró y se despeinó el cabello de manera nerviosa— ¿Segura que no puedes ir? Será rápido, solo vamos y…
—James. —Le cortó Lily con una sonrisa comprensiva y alentadora— Estará bien, Harry no come. Así tendrán tiempo para hablar, lo necesitan.
Él suspiró resignado y asintió, sabía que tenían que hablar solo que le habría gustado que Lily estuviera ahí.
—De acuerdo, de todos modos vendré por él cuando termine así que te veo mañana.
—Está bien.
Lily asintió y se dio la vuelta para salir del apartamento, pero entonces cuando James estaba a punto de cerrar, ella se volvió de golpe y puso una mano sobre la puerta para impedirlo.
—Espera. —Soltó rápidamente— ¿Puedo preguntarte algo?
— ¿Qué cosa? —Preguntó James, confundido.
—Hace rato, cuando dijiste que esa había sido la mejor noche de tu vida… ¿Lo decías en serio?
James la miró sorprendido, esa pregunta lo había agarrado con la guardia baja así que se tomó un momento para meditar su respuesta.
Unos meses atrás lo habría negado todo, diciéndole que solo había sido una forma de hablar y que por supuesto que no, no era para tanto.
Pero después de la conversación tan sincera que habían tenido esa noche, de ambos hubieran volcado sus sentimientos y su corazón frente al otro, mentir no se sentía bien. No supo si fue eso o el alcohol o una mezcla de ambos pero de repente se encontró diciendo la verdad.
—Sí, lo fue. —Sonrió y se encogió de hombros— Una de ellas al menos, ¿Por qué?
—Nada, es solo que... —Lily le dedicó una sincera sonrisa— También fue una de las mías.
James sintió que le saldrían grietas en las mejillas si su sonrisa seguía creciendo pero tenía tantas ganas de hacerlo que no le importó.
Se despidieron y ella se dio la vuelta para empezar a alejarse, él la siguió con la mirada hasta que apareció.
Luego suspiró y cerró la puerta para quedarse recostado de ésta, revolviéndose el cabello de manera distraída y con la misma sonrisa idiota pintada en la cara.
Seguía en eso cuando un pensamiento fugaz le vino a la mente, haciéndolo ponerse serio de inmediato.
Quiso apartarlo con un rápido movimiento de cabeza pero fue inútil. Esos pensamientos, esas sensaciones y sentimientos, todo tan conocido, tan malditamente familiar, habían vuelto a aparecer y ahora parecían más presentes que nunca, más dispuestos a quedarse.
Se alejó de la puerta y por inercia fue hasta uno de los sofás donde se dejó caer con brusquedad, reposando ambos codos sobre sus rodillas para ponerse las manos sobre la boca. Se quedó ahí sentado, confundido y pensativo como hacía mucho que no lo estaba.
De repente lo entendió todo, en ese momento se dio cuenta de lo que le estaba pasando, lo que le había estado pasando durante esos últimos meses… Eso que posiblemente jamás había dejado de pasarle solo que había hecho un buen trabajo escondiéndolo.
Y fue entonces cuando se cansó de seguir negando lo obvio. Fue ahí, en ese momento, en el que por fin admitió que estaba, nuevamente, jodido.
¡Hola, mis amores! Finalmente estoy aquí, después de la pausa más larga que me he tomado en esta historia, se que no es mucho (hay quienes dejan de actualizar por años) pero prefiero seguir con mi ritmo habitual de un capítulo por semana. Ya este lo tenía prácticamente listo en mi mente, solo que estoy casi terminando el año en la universidad y tenía millones de trabajos encima que me dejaban agotada y el poco tiempo que tenía durante el día pues no era suficiente para escribir algo decente, así que decidí esperar a estar más libre para traerles este capítulo que, supongo se habrán dado cuenta, será el inicio de muchas cosas.
Sobre este capítulo tengo para decir que bueno, al igual que James en el pasado, Lily no tiene excusa para lo que dijo pero al menos ahora sabemos sus razones. Y bueno lo de Ron y Hermione, naturalmente no me gusta escribir escenas que sean prácticamente la transcripción del libro PERO esa pelea es demasiado épica y no quise cambiarle demasiado, solo agregue y quite algunas cositas para que no fuera exactamente igual pero como habrán notado es básicamente lo mismo.
Okay el próximo va a ser un poquito de transición, tendrá varias escenas interesantes e importantes pero no habrá tanto drama, lo más seguro es que este listo rápido porque ya la semana más fuerte de exámenes pasó, igual deséenme suerte.
Y bien, creo que eso es todo. Como siempre me muero por saber sus reacciones, comentaros, críticas, cualquier cosita que quieran dejarme estaré más que encantada de leerla(L) Les mandó millones de besos y abrazos, cuídense y nos leemos pronto. ¡Los amo mucho!
