Todos los personajes de la serie Kaitou Saint Tail pertenecen a Megumi Tachikawa, hago esto solo por diversión sin fin de lucro, aclarado el punto aquí vamos
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Secuelas
Por Mimi chan
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Capitulo 35
Parte VII
Turn Around
Seira se despertó desconcertada, ¿El timbre de su puerta de verdad había sonado? Estaba segura que era ese el sonido que la había despertado, pero ¿Lo era en realidad? Esperó un par de segundos antes de que se escuchara de nuevo. Se levantó de la cama y miró por su ventana, vio un elegante rolls royce en la puerta principal del albergue y la luz de una de las habitaciones encenderse, seguramente alguien más había despertado para averiguar. Salió de la cama tan rápido como pudo y fue primero a la habitación de la luz encendida, la señora Roberts estaba mirando por la ventana.
- Hermana Seira ¿Espera que la secuestren esta noche? – dijo la mujer mayor divertida - seria muy romántico en un royce.
- No Sra. Roberts – dijo sin poder evitar su confusión - vuelva a la cama, yo investigare.
Después de que la mujer se recostó de nuevo ella apagó la luz y fue a la puerta, miró por la mirilla y vio allí a su mejor amiga. Con tanta prisa como pudo abrió la puerta y la recibió, Meimi estaba hecha un mar de lágrimas, solo volteó para despedir al chofer con un gesto y entró con ella al albergue.
- Perdóname Seira no quería regresar aun a casa – dijo limpiándose el rostro con las manos - no quería que ni por error Daisuke me vea así.
- ¿Estás bien? ¿Ha pasado algo malo?
- Termine con Kane – dijo la chica con un suspiro – y sigo enamorada de Daiki, fuera de eso todo va bien.
Seira dejó que Meimi entrara en el albergue y la llevó directo a la cocina, preparó un te de hierbas mientras ella le contaba lo sucedido esa noche, tenía que reconocer que los aspectos del sexo en el noviazgo aun le causaban algo de estandarización, pero sabia que entre las parejas de adultos que se amaban debía ser natural aunque la iglesia lo mirara con malos ojos. Meimi no se guardó ningún detalle y Seira no pidió que lo hiciera, aunque le resultara un poco incomodo, estaba segura que su amiga así lo necesitaba. Sintió su corazón apachurrarse cuando le confesó que durante todo el tiempo había querido tanto que fuera Daiki quien estuviera con ella, que por un momento se había engañado a si misma y así lo había sentido, pero al momento de darse de verdad cuenta de que no lo era él, pánico, la culpa y la repulsión que sintió por si misma la habían hecho querer salir corriendo, de lo avergonzada que se sentía con Kane y lo acongojada que estaba de haber perdido su amistad, pero sobre todo…
- A pesar de todo, sin importar cuanto haya sufrido, no puedo dejar de amarlo – dijo tomando lo ultimo de su té, mirando el fondo de su taza vacía – ¿No tendrás algo mas fuerte amiga?
- Lo lamento amiga – se disculpó - tengo muchos alcohólicos en recuperación, no puedo tener nada de alcohol aquí.
Seira se sentó a su lado y suspiró profundamente, solo había una cosa que podía sacarla de ese estado de melancolía. No había querido decírselo en un momento así, pero quizá la ayudaría a despejarse.
- Sabes, hace 3 días recibí una carta de Japón – su amiga volteó a verla con toda su atención puesta en ella – más concretamente de la capilla del Saint Paulia.
- Supongo que para pedirte una disculpa – dijo Meimi, si su intención había sido distraerla, lo había logrado - es lo mínimo que podrían hacer.
- Fue algo más que eso – dijo entrelazando sus dedos y mirando sus manos fijamente – me han restituido.
Meimi la miró con la boca abierta, Seira no supo que decir por un momento la verdad es que ella también estaba muy sorprendida.
- Recuerdas lo de aquella mujer que arrestaron hace 3 años por ser St. Tail – su amiga afirmó con su cabeza – bien solo tú y yo sabíamos que era yo quien encontraba a las personas para que las ayudaras, así que cuando interrogaron a aquella mujer negó tener ningún cómplice, porque en realidad no lo tenía. La noticia llegó a la arquidiócesis metropolitana de Japón estudiaron mi caso, cuando me confesé le dije a mi confesor que había sido yo quien escuchaba los problemas tan graves por los que la gente pasaba y que le había dicho a aquella ladrona que es lo que debería robar. ¿Como pasó?, no lo se, pero mi confesión se transformó a que yo había escuchado a esas personas y eso había provocado los robos, es decir ellos piensan que la ladrona solo escuchó lo que yo hablaba con las personas.
- Bien, ellos en realidad nunca te vieron o escucharon a hablar con la ladrona, solo con tu mejor amiga – agregó Meimi en ese momento, sabía que Seira nunca había mencionado su nombre en su confesión en un afán de protegerla.
- Por tanto – dijo Seira con pesar – técnicamente ahora soy de nuevo religiosa.
Meimi no supo que decir, es decir ser religiosa había sido el sueño de toda la vida de su amiga y mientras había estado dentro del convento había sido feliz y había consagrado su vida a esa vida pero…
- Seira…
- Me han dicho que han estudiado las obras que he hecho aquí en América y que saben que mi vocación es fuerte, porque a pesar de todo nunca abandone la obra de dios, pero también saben que he vivido todo este tiempo una vida profana. Me darán solo 3 meses para decidir que tipo de vida quiero vivir, así puedo volver al convento en Japón o declinar su ofrecimiento.
- Y… ¿Qué has pensado? – preguntó Meimi con suma cautela.
- No lo se – dijo Seira mientras los ojos se le llenaban de lagrimas – siempre imagine mi vida en un convento, siempre fui feliz de esa manera, ayudando a los demás, dedicando todos mis esfuerzos y mi amor a dios pero… - apretó mas fuerte sus manos y apretó sus dientes un momento, intentando detener sus lagrimas - pienso que aquí soy de mas ayuda, es decir también ayudábamos a las personas en Japón, pero en realidad eran siempre familias de bajos recursos que necesitaban una pequeña ayuda o cuando íbamos a misiones… la verdad adoraba poder ayudar a las personas de otras culturas pero en mi interior sentía a veces que les robábamos lo poco que podían guardar de sus orígenes – le costaba reconocer eso, nunca se lo había dicho a nadie, porque no era correcto, pero eso era lo que sentía - me alegraba que conocieran a Dios, pero la madre superiora que iba con nosotras era tan estricta que cualquier asomo de lo que ellos sabían era casi castigado, no me gustaban mucho las misiones, y aquí – dijo dejando sus lagrimas correr – aquí la gente es tan pobre aun en esta ciudad de cristal, no tienen nada, ni un techo siquiera, y cuando les hablamos de Dios están tan agradecidos, tan ansiosos de paz y de caridad que reciben en mensaje con alegría… me gusta estar aquí.
- Además… - agregó Meimi limpiando con cuidado sus lágrimas.
Seira la miró, sabía de que hablaba Meimi, sabía que había un ingrediente más por el que la vida de ahora le gustaba tanto, algo que la había hecho mucho más brillante y divertida.
- Michael – dijo en un susurro – yo… creo que me he enamorado de él.
Las dos amigas se abrazaron con compañerismo, la cocina debería empezar a trabajar en cualquier momento pero nadie se atrevió a entrar e interrumpir a las dos mujeres que se abrazaban como hermanas.
- Se supone que el amor debe ser bonito – dijo Ángela para ella misma.
- Si hija – dijo la Sra. Roberts a su lado aunque el comentario no había sido para ella – pero rara vez lo es, la vida nunca es como en los cuentos de hadas.
- Podemos desayunar un poco más tarde ¿O no? – dijo a otras 5 personas que estaban allí como voluntarios – vayan a su habitación otro ratito.
- Les diré a los demás que esperen – dijo la Sra. Roberts – no te preocupes Angy esperaremos todos.
Todos se fueron del pasillo que daba a la cocina dejando a las dos mujeres llorar juntas tanto como les fuera necesario.
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Fin capitulo 35
Jueves 03 de mayo de 2012
1:17 am
