Capítulo 36: Detener

Heinz detuvo a Perry y lo miro detenidamente, una sonrisa malvada abarco su rostro…

— Sabes Perry…— Heinz empezó a decir

El ornitorrinco negó con la cabeza y espero que continuara, tomo su delicado rostro…

— Siempre soñé que pasaría esto — Le dijo mientras se acercaba a el

Le dio un beso en los labios, él se quedó totalmente inmóvil, sintió que no había otra cosa en el mundo que no fuera él y Heinz

Una sensación de felicidad a lo que sería a partir de ese momento y de miedo a lo que podía pasar en caso de ser descubiertos, fue algo que ninguno evitaría

— Te digo, su propósito se cumplió — Dijo Heinz

Perry miro extrañado "¿Cuál propósito?", el científico miro el rostro que preguntaba acerca de lo que había dicho

— Veras ahora me doy cuenta… — Empezó a decir

— No solo es un "Cambio de papeles"… — Interrumpió antes de mirar a su enemigo

— También uno de corazón y mente — Sonrió cuando acabo de decir

Perry sabía que se refería a él, antes de saber esa verdad era un ser frio, a veces tanto que ni la luz del sol podía calentar su alma, lo cual solo pudo hacer el amor

El amor que estuvo a su lado casi 11 años, además cuando hubiera imaginado que el que lo odia lo ama

Se quedó en silencio y solo lo miro, de nada servía haber hablado y no haberle dicho te amo si nunca te escucho, no era tan fácil que estuvieran juntos

(En ese instante…)

— ¿Por qué me siento vacío? — Pregunto Phineas

— Como si algo importante se hubiera ido — Dijo Ferb tratando de recordar

— ¿Pero que podría ser? — Dijo Isabella

(Mientras tanto…)

— No te preocupes no recuerdan nada de lo que paso — Dijo Heinz

Perry se recostó a un lado de él y miro a la ventana, el día era más hermoso que hace unos momentos, pero no se acordaban de nada

— ¿Perry que pasara después? — Heinz dijo mientras acariciaba a Perry

Él se dejó llevar por la sensación de tranquilidad y perturbación ante lo que ocurría, tendría al menos cerca de una semana para pensarlo

— Bien ¿Qué quieres hacer mañana? — Le pregunto al ver su expresión de seriedad

Fin del treintaisieteavo capítulo