Al momento en el que quienes se encontraban en la sala de espera entraron a su consultorio, Rose no pudo evitar recordar el día en el que este se había llenado debido a la emoción por descubrir el sexo del bebé de sus amigos, sólo que en esta ocasión la situación había sido realmente espontanea.
Además de que se encontraban dos rostros que para ella eran desconocidos, pero era algo que le resulto sin importancia al ver la naturalidad con la cual se desenvolvía Nino agregando el hecho de que a palabras de él, ellas eran la razón por la que Adrien no terminara atascado en el tráfico o yendo en dirección contraria completamente preso por la ansiedad.
Cuando había vuelto de regreso al consultorio, Adrien no tardó en pedirle que volviese a realizar un ultrasonido de nueva cuenta siendo apoyado por Marinette, quienes al encontrarse ya más tranquilos por la situación y completamente extasiados deseaban ver a su bebé nuevamente, pero esta vez, siendo conscientes de que sería su pequeña.
Para Marinette no pasó desapercibida la mirada ausente de la mujer de rasgos asiáticos, quien de cierta forma parecía no sentirse realmente cómoda con la situación muy a diferencia de su acompañante que se mostraba realmente emocionada por, citando sus palabras; "Conocer a una nueva vida desconocida."
Adrien de forma vaga le había explicado la situación acontecida momentos antes cuando él se disculpaba con ella y con Emma por ser alguien completamente descuidado, pero dándole la razón por primera vez en la vida sobre una cuestión que muchas veces terminaban por discutir de forma amistosa; después de todo parecía que no era alguien tan desafortunado como solía creer.
― Kagami ¿Cierto? ― la aludida levantó su mirada de repente al escuchar su nombre, y si bien era la primera vez que escuchaba su voz supo de inmediato que era la voz de Marinette, aquella mujer algo testaruda de la cual había escuchado mucho durante los últimos minutos. Se sorprendió de sobremanera en cuanto ella alzó la mano en la cual tenía conectado el suero, en una clara señal de que se acercara.
La observó realmente confundida, para después llevar su mirada hasta Adrien quien aún se encontraba a un lado de ella sin dejar de observarla, sin soltar la mano de ella mientras la doctora levantaba un poco la delicada bata que llevaba sobre su cuerpo, cubriendo con una delicada manta su cuerpo de la cadera hacia abajo para después colocar un líquido sobre su levemente abultado abdomen.
Y antes de que pudiese contestar algo, sintió un leve empujón en su hombro, cosa que de forma instantánea le hizo fruncir el ceño.
Pero este se fue relajando de forma paulatina en cuanto observó el rostro apacible de Nino, quien con un gesto relajado en su rostro le indicó que se acercará.
― Marinette no muerde ― le dijo, volviendo a empujar levemente el cuerpo de Kagami ― Bueno, quizás Adrien sepa cosas que yo no, pero ese no es el punto ― agregó con tono burlón, logrando que la misma Marinette carraspeara levemente molesta ante el comentario de su amigo mientras Adrien buscaba disimular un ligero sonrojo en sus mejillas.
Kagami decidió que realmente lo mejor en aquella situación era acatar lo que le indicaban, después de todo, por dentro estaba segura que odiaría recibir otro empujón para obligarla a acercarse, aquello debía ser su decisión y no la de nadie más.
Escuchó a Ondine soltar un suave chillido en cuanto comenzó a caminar hacia donde ambos se encontraban mientras la Doctora le colocaba el aparato sobre el abdomen, logrando que el lugar se impregnara de un sonido peculiar que para ser sincera nunca había escuchado de forma tan clara y nítida.
Sintió sus pies de repente anclados a la tierra cuando dirigió su mirada hacia el monitor donde una imagen difusa se mostraba, pero era lo suficientemente clara para que entendiera de lo que se tratara; era el bebé de Adrien y Marinette.
Una vida que se encontraba ligada a ella de cierta forma, pues sus acciones y elecciones del pasado habían logrado de una extraña manera ese resultado.
― Gracias por traer a Adrien ― la voz de Marinette llegó de nueva cuenta a su cabeza, logrando que girara su cabeza hacia ella, quien al igual que él aludido, le sonreía con sinceridad.
Kagami de forma inmediata entendió que Marinette no le agradecía solamente por ese momento, la verdad estaba realmente implícita en sus palabras de una manera ciertamente egoísta, una verdad que incluso Adrien parecía estar de acuerdo.
Ella no le agradecía solamente por traerlo a salvo a su lado en aquel instante tan difícil y abrumador para ambos; le agradecía por llevarlos hacia esa dirección de forma inconsciente gracias a su propio egoísmo.
Y si en el pasado se arrepentía de queda embelesada con la mirada de Aurore logrando que dejara de lado su orgullo, ahora mismo ese arrepentimiento quedaba completamente enterrado, restándole simplemente el aprender de sus errores y seguir adelante, tal como parecía que esos dos lo habían hecho.
― Normalmente en una situación tan extraña como esta, te diría que no tienes nada que agradecer, pero ― hizo una pausa para después suspirar ― Realmente fue una tarea difícil el que Adrien no terminará por vomitar de los nervios en mi automóvil, así que solo me resta decir; de nada ― agregó, levantando su frente con orgullo.
Algo que, de ser sincera consigo misma, hacía mucho tiempo que no sentía.
― Secundo eso, por un momento pensé que tendría que atender a Adrien en lugar de Marinette en cuanto lo vi entrar ― comentó en tono de burla Rose, mirando a la mujer de rasgos asiáticos con una sonrisa.
En aquel instante Kagami desvió su mirada ante la confianza con la cual la Doctora se dirigía a todos ellos, de forma tan familiar que le era realmente extraño.
Sintió a Ondine aproximarse a su lado, observando con ilusión el monitor donde se formaba aquella difusa y a la vez clara figura de la vida que Marinette llevaba en su interior, a la vez que le preguntaba a ella si podía acariciar su vientre cosa que aceptó gustosa.
También observó a Nino llegar hasta Adrien por la espalda, abrazándolo de forma reconfortante para el rubio mientras escuchaba unas breves felicitaciones.
Se permitió sonreír mientras observaba como la Doctora limpiaba con delicadeza el abdomen de Marinette, logrando que Ondine se separara de ella levemente apenada mientras la mujer se despojaba de los guantes de látex, dejándolos en un bote de basura mientras hablaba de algo que en esos momentos ella realmente no prestaba atención.
Hasta que escuchó la estruendosa risa de Nino romper el silencio que se había formado en su cabeza, observando como Adrien rodaba los ojos ante la acción de su amigo.
― No entiendo que te ha dado risa, es una recomendación de la doctora lo bastante sensata, cualquiera pensaría que es la mejor actividad física para una embarazada ― replicó Ondine, colocando sus manos en sus caderas.
Kagami suspiró, negando con su cabeza sin evitar sentirse realmente apenada.
― Tienes razón, en esta situación lo menos adecuado para Marinette es hacer estiramientos o esfuerzo, y aunque el yoga es algo recomendable debido al control de respiración y para que ciertas partes de la cadera y pelvis sean un poco más flexibles, esto le sería contraproducente ― explicó Rose, negando con la cabeza a la par que deseaba mantener su boca cerrada ― Pero, la razón de la risa de Nino es algo así como un chiste local para Adrien ― añadió a la vez que señalaba al rubio.
― Algo que tiene que ir superando por que hasta donde sabemos, Marinette es heterosexual ― refutó el moreno, para después recibir un leve golpe en las costillas por parte de Adrien.
Marinette se sentía levemente débil aun debido al sedante que Rose le había colocado, pero estaba segura que en cualquier otra ocasión hubiera terminado riendo ante todo aquello.
De forma breve recordó la ocasión en la que ambos varones la habían acompañado al ginecólogo durante sus días en la universidad, llevando bien marcado en su memoria la confusión del ginecólogo al seguramente preguntarse cuál de los dos hombres presentes era el "padre".
― Oh, no me digan que eso es por ― en ese momento, Ondine guardó silencio mientras señalaba a su amiga, quien debido a su acción comenzó a sentir como su ojo palpitaba al ver como el grupo de amigos asentía sin reparo, logrando que en el rostro de Ondine se plasmara la sorpresa mientras que en Kagami, la vergüenza era reflejada en sus mejillas.
Rose en aquel momento se sintió levemente confundida, pues a pesar de que entendía a la perfección el contexto de la broma y el por qué a muchos de sus amigos les gustaba molestar a Adrien con aquello para que un recuerdo amargo se convirtiera en una sonrisa sincera de él, no entendió la razón por la cual señalar a aquella mujer que para ella seguía siendo desconocida. Le restó importancia, después de todo no era realmente su asunto.
― Como iba diciendo ― interrumpió el intercambio de miradas de los presentes mientras bajaba con cuidado la bata de su amiga ― Por ahora una de mis recomendaciones es reposo total al menos por una semana entera, y que necesitas menos estrés en tu trabajo ― acotó con una mirada severa hacia Marinette ― Y hablando sobre una actividad física que te sea de ayuda además de tener sexo con delicadeza ― hizo una pausa sonriendo de lado, de una forma nada inocente a la par que su vista se desviaba hacia Adrien, logrando que este se tensara mientras asentía con su cabeza ― Yo te sugiero la natación; no tienes que cargar con tu peso y te ayuda con ejercicios de respiración, un par de veces a la semana no estaría mal.
― Y ahí va una buena oportunidad para burlarnos un poco más de Adrien ― atinó a decir Nino, para después observar a Marinette con una sonrisa ― No es justo que le salves el pellejo siempre ¿Sabes? ― le dijo con entusiasmo, haciéndole sonreír.
Adrien no pudo evitar sentir como su pecho se expandía ante las palabras de su amigo, debido a la verdad que llevaban impresas; sí, Marinette siempre terminaba por salvar su pellejo de un sinfín de maneras a lo largo de todo el tiempo que llevaba conociéndola, que era ya poco más de la mitad de su vida.
Desde el terminar salvándolo de sus propias travesuras en el instituto, los regaños de su padre e incluso posibles castigos, hasta de su posible destino de seguir con un trabajo que no lo llenaba como debía hacerlo.
Incluso ahora, salvándolo de desistir de su sueño de tener una familia aunque fuese de la forma más extraña, salvándolo también de la negación de sus propios sentimientos con una sola mirada.
Era uno de los muchos aspectos en los cuales su relación no había cambiado. Porque aunque las cosas fuesen diferentes, al igual que sus sentimientos, seguían siendo ellos mismos.
― ¡Puedes tomar clases de natación conmigo! En unas semanas la piscina que Kagami comenzó a instalar en su gimnasio estará lista, justo hoy nos reunimos para discutir los cursos que podría impartir ― Ondine comentó con entusiasmo, girándose a ver a su amiga ― Aun no estábamos seguras, pero creo que un pequeño grupo de natación para embarazadas sería algo llamativo, además esto parece ser obra del destino por más extraño que sea ― su entusiasmo fue apagándose levemente a medida que veía el rostro derrotado de su amiga mientras soltaba sus últimas palabras.
― Creo que es buena idea que lo tomes con alguien conocido, Marinette, después de todo en cualquier percance ya sabrían a donde trasladarte ― soltó Rose, colocándose rápidamente entre Ondine y Kagami, haciendo sobresaltar a esta última ― Tendría que darte algunas indicaciones sobre lo que puede y no puede hacer a medida que el embarazo progrese, porque a decir verdad me parece una idea a la cual no deberían negarse ― esto último había sonado más como una sutil amenaza que una sugerencia.
Cosa que, todos en la habitación percibieron.
― Ondine, no creo que ― pero antes de que pudiese continuar, su amiga se vio enfrascada en una conversación con la Doctora que Kagami no pudo detener.
― Olvídalo amigo, el chiste volvió en forma de natación ― dijo Nino en un tono burlón mientras revolvía el cabello del rubio, quien suspiró derrotado mientras observaba a Kagami.
Marinette simplemente negó con su cabeza mientras sonreía a sabiendas de que sus amigas tenían algo en común; todas eran increíblemente necias y que cuando algo entraba en su cabeza, era difícil que saliera. En todo caso, ella misma era de esa forma. Por lo tanto sabía que la idea de que Rose le diese otra opción estaba descartada.
Y no le preocupaba el asunto en específico sobre la natación en el gimnasio de Kagami además del hecho de que probablemente se volvería una nueva forma de molestar a Adrien entre sus amigos, sino más bien el hecho del trabajo, pero era algo que debía seguir al pie de la letra si no quería tener otro susto como aquel, aunque aun así debía encontrar la manera de no dejarlo de lado por completo.
En ese momento era su única preocupación, pues al ver en el rostro de Adrien lo tranquilo que se encontraba ante todo, incluso ante la idea que Rose había planteado gracias a la amiga de Kagami le hacía sentir segura, después de todo, estaba más que claro que confiaba en ella y en sus sentimientos hacia él.
― Si no existen inconvenientes por parte de Kagami, me parece una buena idea ― soltó con un ligero toque de cansancio, sonriendo de lado ― No nos conocemos lo suficiente como supone Rose, pero tiene razón en que me sentiría más tranquila de tomar las clases con personas que confié y, hoy se ganaron mi confianza ― atinó a decir con tranquilidad.
Kagami no pudo hacer más que suspirar ante lo surreal de toda la situación, sonriendo de medio lado.
― Creo que podría hacerlo sólo por ver hasta dónde llega el chiste de Nino ― y ante su comentario, el moreno no pudo evitar soltar una exclamación de burla mientras golpeaba el hombro de su amigo.
― Solamente te pediré que la cuides bien ― atinó a decir, levemente divertido ante la situación en la que ahora se encontraba ― Pero no tan bien ― se atrevió a bromear, logrando que una sonrisa sincera saliera de los labios de la asiática.
Le causaba bastante gracia como la vida había tornado los hechos de esa extraña forma, que a pesar de todo, parecía ser la ruta correcta por la cual debía transitar.
Y aunque Adrien no lo había mencionado, dentro de ella estaba segura de que el perdón de su antiguo rival estaba siendo ganado, aunque no fuese algo que buscara en su totalidad, de alguna forma sabía que aquello le haría dormir tranquila.
Añadiendo de que Nino realmente tenía razón; Marinette se sentiría agradecida con ella por más de una razón, demostrando que realmente ser egoísta no es algo tan malo como ella misma se lo planteo durante tanto tiempo, sólo se debe encontrar el motivo adecuado.
Llevó su mirada hacia Ondine que aún continuaba platicando de forma entusiasta con la Doctora, Rose, entendiendo que los lazos que mantenían todos ellos se asimilaban mucho a los que ella tenía con Ondine.
― Hey, mi querida esposa quiere que le mande una foto de lo que ocurre aquí, así que sonrían a la cámara por favor ― anunció Nino, quien levantaba su teléfono celular con la cámara en modo selfie, logrando que tanto Rose como Ondine se incorporaran para poder salir al fondo de la fotografía.
Marinette alzó la mano con la que tenía entrelazada la de Adrien, mientras que con la otra acariciaba su barriga, sintiendo como la mano libre de Adrien se colocaba justo sobre la suya.
Nino sonrió ampliamente, haciendo el símbolo de paz mientras hacia una cuenta regresiva.
Por su parte, Kagami sonrió como en mucho tiempo no lo había hecho, orgullosa de sus acciones y verdaderamente tranquila de su pasado.
[…]
Cuando se levantó de la cama en completa desnudes, no pudo evitar sentir un gran repudio hacia sí misma, odiando la sensación que aun permanecía entre sus piernas así como el leve dolor que esto le producía a su corazón.
Observó sobre su hombro, notando como Alec se encontraba dormido sobre su cama, al igual que ella, completamente desnudo.
No lo repudiaba, sabía que era un buen partido, un caballero a pesar de ser lo bastante galán con otras de sus compañeras actrices, pero estaba más que claro que era un tonto más que había caído en sus ojos bonitos, haciéndole sentir lastima de él y de cierta forma importándole poco lo que hiciera o no con las demás mujeres.
Lo que sin dudar repudiaba era aquellas noches en las que debía estar con él de manera física. Cosa que lograba hacerla sentir como una basura, porque era algo que sin duda no quería hacer, pero que estaba dispuesta a hacerlo con el fin de alcanzar sus sueños, por más banales que sonaran.
Soñaba con ser reconocida, una actriz de clase mundial, la cual podría ser escuchada, la cual no tendría que rebajarse a ese tipo de acciones para avanzar.
Sí, ella misma se tenía catalogada como una horrible mujer en cuanto a sus acciones; pero era una actriz en un mundo donde todo aquello era normal. Quienes se encontraban por encima de ti, podían hacer que ascendieras o cayeras con unas simples palabras.
Así que como muchas, prefirió tomar el camino donde debía enterrar sus propios sentimientos, a la vez que jugaba con los ajenos.
No pudo evitar sonreír con amargura ante la última ola de denuncias ante las cuales cientos de actrices de clase mundial habían sido capaces de confesar a la prensa sin algun tipo de repercusión, deseando ser una de ellas y hablar sobre todo lo que había vivido a sus escasos catorce años de vida cuando había entrado al mundo del espectáculo, pero para su desgracia ella aun no tenía una voz tan fuerte en la industria para hacerlo.
El casarse con Adrien Agreste le había dado una clase de inmunidad debido a su padre, logrando despegar su carrera más rápido sin recurrir a la necesidad de arrastrarse con alguien. Después de todo, un matrimonio era publicidad gratuita, o esas eran las palabras de su manager.
Al igual que los divorcios, recordó con sorna.
Sin duda le agradecía mucho a Adrien, cosa que nunca admitiría. Así como nunca admitiría que de cierta forma le hacía un mal sabor de boca el haber arruinado su vida, pero por desgracia los que prevalecen son los astutos, y ella era una mujer astuta que luchaba por lo que deseaba aunque esta no fuese la manera.
Aunque en el proceso perdiera a la única persona que realmente pensó que daría todo por ella sin importarle sus ambiciones, la única que ella realmente amaba aunque su encuentro fuese algo realmente espontaneo.
Al igual que el nacimiento de sus sentimientos hacia ella de una forma que nunca había esperado que ocurriera.
No importa, se repitió en su mente al recordar la mirada de Kagami durante esa mañana. Era una ilusa si realmente pensaba que ella estaría ahí para siempre esperándola.
Quizás si desistía de sus acciones, quizás hubiese forma de recuperarla. Pero era algo que no haría.
Porque a pesar de que usualmente durante toda su carrera había tratado a sus parejas como objetos para avanzar, Kagami no lo era. Ella no era algo que podía recuperar y esa mañana estuvo más que claro ante sus ojos.
Por eso el pánico, por eso la alteración de sus acciones. Había ganado un escalón más en su sueño, pero había perdido a alguien en su vida.
Dejó la fina sabana de seda caer por su cuerpo a la par que tomaba el celular de su futuro marido y lo desbloqueaba con un patrón sumamente complejo que ella había logrado aprender. Necesitaba despejar su mente, y para su buena o mala suerte, aquella tarde había terminado despedazando su teléfono en un arranque de ira al llegar al apartamento, sacando todos sus sentimientos entremezclados.
Comenzó a caminar hacia el cuarto de baño, dispuesta a bañarse para desprenderse del aroma y fluidos del que dentro de poco seria su esposo mientras ignoraba por completo los mensajes que Alec había recibido, más de la mitad de sus compañeras del set de la última película que había grabado.
― No puedo culparlas, estamos en el mismo barco, pero no dejaré que me hundan con ustedes ― atinó a decir, borrando cada uno de los mensajes que, sin duda alguna, eran respuestas a algun mensaje sugerente por parte de su prometido.
Colocó una suave melodía, una que en el pasado había tenido que fingir que realmente le gustaba para complacer a Adrien Agreste, parte de una película de animación japonesa con la cual el rubio se había enamorado del soundtrack de esta; Sparkle era el nombre de la canción, aunque no recordaba el nombre de la película. Pero con el tiempo, le había tomado un gusto culposo a aquella canción que no entendía debido a la barrera del idioma.
Todo gracias a que Kagami en una ocasión le había explicado ciertas partes de la letra, que bien recordaba.
― Algún día tú desaparecerás ― intentó tararear, mientras abría la llave de la tina para que el agua caliente comenzara a fluir dentro de esta ― No tengo más remedio que grabar todo con mis ojos ― añadió, recordando la última sonrisa sincera que había obtenido de Kagami.
Donde ella misma habia sonreído de la misma forma por última vez antes de que las cosas se salieran de su propio control.
Tomó nuevamente el teléfono móvil ajeno, dejando que la canción se reprodujera en segundo plano, abriendo instagram para distraer su mente en lo que su baño estaba listo.
Y como si el destino buscara enterrar aún más su propia cordura, una imagen que le hizo retener el aliento fue la primera que salió en la pantalla de inicio de la aplicación.
Nino Lahiffe, un nombre que conocía bien no solo por ser el mejor amigo de su ex esposo si no porque también era alguien que se habia abierto paso en la industria como un excelente director de audio y que en el pasado en más de una ocasión había trabajado lado a lado con Alec era quien había subido aquella foto realmente extraña.
Lo primero que pudo observar fue a su ex esposo, con una de sus manos colocada sobre un abultado abdomen y con la otra entrelazada con la de alguien que conocía muy bien; Marinette Dupain-Cheng, el nombre que siempre estaba en labios de Adrien para bien o para mal y que a pesar de no tener sentimientos hacia él, en más de una ocasión la presencia de ella le incomodaba debido al comportamiento de ambos cuando se encontraban lado a lado.
― Al menos el divorcio te sentó bien a ti ― soltó con amargura, pues no era muy difícil adivinar la relación de ambos.
Fue entonces cuando sus ojos se dirigieron hacia el rostro que de forma inconsciente su mente trató de ignorar debido a la confusión, Kagami se encontraba en esa foto.
Sonriendo, tal como la última vez que la habia visto sonreír así. Pero en esta ocasión, esa sonrisa era para sí misma.
No supo identificar el cumulo de emociones en su interior, pero poco importaba la situación o como habia llegado Kagami hasta ella, las cosas habían seguido su curso tal como ella le había dado a entender esa mañana.
No le interesó leer el pie de foto que Nino había escrito, así como también pasó por alto el comentario de Chloé Bourgeois.
Simplemente bloqueó el teléfono móvil, dejándolo sobre el lavamanos mientras la canción seguía sonando de fondo.
Su sueño era no ser olvidada, pasar a la gloria y que su legado en la industria permaneciera incluso más alto que el de Marilyn Monroe, aunque aquello sonase como una locura.
Pero aparentemente aquello no la dejaba exenta de que las personas que pasaron por su vida la olvidaran realmente.
― Es mejor así ― se dijo a sí misma, entrando en la bañera que se encontraba medio vacía ― Sin distracciones es mejor.
La pequeña culpabilidad que había sentido luego de su separación de Kagami acerca de destrozarle la vida al ex modelo comenzó a dispersarse al verlo genuinamente feliz en aquella foto, pensando en efecto había sido lo mejor no solo para ella, pero sin arrepentirse pues de cierto modo, había sido crucial para su carrera.
Al menos las cosas habían resultado bien, por lo que podía ver.
[…]
Sentir los brazos de Adrien a su alrededor mientras se encontraban sobre el sofá de su apartamento era la sensación más agradable que había descubierto durante el tiempo que él llevaba viviendo a su lado, y sin duda podía decir que adoraba aquellos momentos en los que permanecían en silencio mientras alguna serie estaba frente a ellos en la pantalla, fuese elegida por él o por ella misma.
Pero en ese momento, sabía que era una estrategia de Adrien para lograr convencerla. Pues en esa ocasión el silencio era algo que no existía entre ambos.
― Nette, yo no lo he decidido ― se defendió él, acariciando con delicadeza el cabello de ella que había comenzado a crecer considerablemente durante el transcurso del tiempo, estando seguro que debido a tantos acontecimientos seguramente había olvidado cortarlo ― Tampoco mi padre lo ha hecho, la decisión fue de Nathalie ― aseguró por enésima vez, imaginando que ella seguramente estaría rodando los ojos nuevamente.
― Nathalie no se alejaría ni un metro de tu padre, además de que es quien está al cuidado de él ante las diálisis, por eso te digo que no me cabe en la cabeza que digas eso ― aseguró ella, cruzándose de brazos.
Adrien no tuvo más opción que suspirar, derrotado, pues ahí ella tenía un punto muy válido.
Pero aunque tuviese un punto muy válido, no dejaba de ser verdad.
Después de todo el ajetreo suscitado por la mañana, todo el mundo estaba preocupado por Marinette, y no era para menos. A pesar de las tranquilizadoras palabras de Rose sobre su estado, él incluso estaba nervioso y estaba seguro que Marinette también. Lo sabía al ver que sus movimientos entusiastas al hablar habían sido sustituidos por movimientos precavidos, dejándose incluso sermonear por Alya en cuanto habían llegado al apartamento y por Chloé quien no había dudado en hacer una video llamada mientras se encontraba en lo que parecía ser una junta bastante importante.
Por obviedad, los padres de ambos no tardaron en mostrarse preocupados. Tom y Sabine habían estado gran parte de la tarde ayudándole a ambos con ciertas tareas del hogar, además de dejar una gran ración de comida que podía durarles gran parte de lo que restaba de la semana para que, a palabras de Tom, Adrien no se preocupara ante ello y no le perdiera de vista a su hija.
Añadiendo que Sabine se había ofrecido a acompañarla durante las mañanas de toda la semana que debía guardar reposo completo hasta que Adrien volviera del trabajo, convenciéndolos a ambos de que Tom podía encargarse solo de la panadería durante ese lapso de tiempo (cosa que Marinette realmente dudó, pues conociendo a su padre, podía terminar regalando gran parte de la mercancía sí alguien charlaba de algun tema interesante, el mayor ejemplo ahí era Adrien durante sus años en el instituto).
Por su parte, Adrien aprovecho la visita de espontanea que Marlena les había hecho en compañía de Nora, pidiéndole un permiso especial para salir algunas horas antes y poder apoyar a Marinette durante esa semana. Marlena dudó, no porque no creyese que fuese la verdad, sino más bien porque realmente lo necesitaba en la cocina además de que no deseaba darle ningún trato especial, pero con el simple hecho de proponerle horas extras y el hecho de que no refutara estuvo convencida al final.
La cereza sobre el pastel fue la aparición de su padre acompañado por Nathalie, quien a pesar de mostrar un semblante severo, no tardó en demostrar su genuina preocupación por Marinette ante todo lo ocurrido, para después darle una pequeña solución a su problema acerca del trabajo.
Y de aquellas casas de moda que simplemente querían sacar provecho de ella. Si en el pasado las detestaba, en aquellos instantes no podía escuchar los nombres de las empresas debido al enojo que llevaba conteniéndose en el pecho, muy lejos de que en el pasado hubiesen sido sus rivales.
― Nathalie ha estado para mi desde que fundé Gabriel's, tiene la suficiente experiencia para lidiar con esos inútiles con los que te has topado en el camino y mantenerte al tanto, al menos hasta que la bebé nazca ― habían sido sus palabras, mientras la mujer de semblante imperturbable asentía.
Marinette sabía que Adrien no tenía nada que ver, pues él sabía sus deseos y los respetaba. Otro asunto diferente era Gabriel Agreste o Nathalie Sancoeur.
― Nathalie es en cierta medida como mi padre, Nette ― le comentó a sabiendas de que ella ya sabía aquello ― Es imposible que entiendan un no por respuesta, y sí, tienes razón en ello, pero estoy segura que no se alejara siquiera un metro de él aunque te esté ayudando ― soltó en forma de broma, sonriendo al ver como la barriguita de ella se movía inconscientemente, seguramente aguantándose la risa ante su comentario ― Mi padre respeta tu decisión de buscar tu propio camino, es por eso que él no se ha ofrecido a ayudarte. En cambio, Nathalie es quien lo ha hecho, y no porque mi padre lo ordenara, lo hace porque tú y nuestra pequeña Emma le preocupan ― agregó a la vez que besaba la coronilla de su cabeza, escuchando como un suspiro salía de sus labios.
― ¿Insinúas que a Nathalie no respeta mi decisión? ― bromeó a la par que golpeaba ligeramente las costillas del rubio, haciéndolo fingir una mueca y un quejido de dolor.
― Puede ser que le importes más tú que tu decisión ― contrataco, para después buscar la mano de ella para entrelazarla con la suya ― Pero no es así, ella es buena en lo que hace y su nombre no está marcado en la industria de la moda a pesar de que estoy seguro de que sabe más que cualquiera en Louis Vuitton y Hugo Boss ― los últimos dos nombres los soltó con sorna, logrando que ella soltara una suave risa de sus labios.
― Sería algo injusto para ellos entonces ― acotó a decir ella, sonriendo de medio lado.
― Se podría decir que gracias a ellos tuvimos el susto de nuestras vidas, así que quedaría como un empate ― Marinette intentó no reír ante su comentario, pues a pesar de que su voz estaba impregnada de un buen humor, estaba segura que en el fondo aquello lo decía con recelo.
Y en realidad, no lo culpaba.
― Bien, mañana hablaré con Nathalie ― cedió por fin, logrando que Adrien soltara un suspiró de alivió.
― Gracias ― susurró con tranquilidad, afianzando sus manos entrelazadas.
Una imagen que nunca se cansaría de apreciar, si le preguntaban.
― ¿Por aceptar hablar con Nathalie? ― inquirió con sorna, mientras se giraba levemente para quedar de frente a él bajando sus piernas del sofá, acomodándose entre las de él ― Creo que quien debe agradecer, en este caso, soy yo a tu necedad, y a ella claramente.
Adrien negó con su cabeza, tomando el rostro de ella entre sus manos para acercarse con delicadeza a Marinette, dejándola completamente absorta ante sus repentinos movimientos.
― Por estar a mi lado siempre, Marinette ― respondió con naturalidad anclando su mirada con la de ella durante unos efímeros segundos.
Antes de que ella suspirara y terminara por acortar la distancia entre ellos, tomando sus labios con los suyos en un beso que llevaba bastante tiempo anhelando, pero que debido al ajetreado día no se había podido dar.
Un beso que a pesar de ser igual que los que habían compartido a lo largo de todo ese tiempo junto, tenía algo diferente.
Pues a pesar de saberlo con solo sus miradas, ese día habían confirmado con palabras que no deseaban que todo lo que ellos eran ahora fuese efímero.
Esa palabra ya no existía en sus mentes, simplemente ahora se encontraba el presente que debían disfrutar y el futuro que esperarían con ansias.
[…]
.
.
¡Capitulo 33 listo! Y como podemos ver, la historia va tomando su rumbo final. La verdad tuve poco tiempo para leer los comentarios del capítulo anterior (que en cuanto me desocupe ahorita iré a responder ¡lamento no poder hacerlo a tiempo!) pero vi que muchos si le atinaron al deporte. Ondine ayudando a Nino para que el chiste se mantenga vivo de cierta manera (BestFRIENDS)
Sin lugar a dudas, para Kagami la situación es extraña, al igual que para todos. Pero la siente tan natural que poco le da importancia a eso. Y es realmente bueno que, de cierta forma el sentirse parte de algo importante como ello le haga sonreír y que su orgullo vuelva a tope como lo que era antes de ser quebrada por completo. Además, Ondine es alguien tan energética que no sabe cuándo parar.
Y por si se lo preguntaban; No, Rose no sabe de Kagami. Sí, sabe que Aurore engañó a Adrien con una mujer, como todo su círculo de amigos, pero Rose es alguien más cercana a Marinette que a Adrien, y hay ciertas cosas que solo le dices a las personas que son más cercanas a ti (En este caso, estos vendrían siendo Chloé, Nino, Alya, Wayhem y obviamente Marinette). En todo caso, el chiste del Yoga puede que murió pero nació otro más para gusto de Nino, aunque en defensa de Adrien, Marinette es totalmente heterosexual y realmente Kagami no tiene interés en ella de esa forma (Y por más que ame el Marigami) y no lo tendrá, más bien es una clase de respeto lo que formó en este capítulo, por ambos a decir verdad.
Por otro lado, la parte de Aurore no es para justificar sus actos, PARA NADA, así como no se justifican los actos de Kagami o Luka (Pues Marc no sabía que pedo hasta que se enteró de todo) simplemente es para que vean su punto de vista, su versión de los hechos y sí, es una badbitch, pero que sabe lo que quiere, aunque esto le cueste a las personas de su alrededor. Y a decir verdad, lo que sucede con ella es algo MUY común en la farándula por lo que se ha leído las últimas décadas. Siendo mujer (y en ocasiones hombre) la única manera de escalar a la cima es o "dando tu cuerpo" o "usando a los demás" que vendría siendo lo mismo. Y es triste porque muchas actrices y actores han denunciado abusos sexuales pero ya demasiado tarde, por el temor de que aplastaran sus sueños de crecimiento. Por este lado, es por lo que se siente asqueada de sus propias acciones, pero sabe que en realidad pocas opciones tiene y es enteramente verdad, más cuando se trata de mujeres.
Lo bueno de esto, es que ella entiende lo que hace, y de cierta forma no exenta sus actos de su mente. Al final del día, esta medio feliz por Adrien, pues no le arruinó la vida como creía, y eso es ¿Lindo?
Y ya, llegando a la escena final con esos tortolos, podemos ver un "tira y afloja" sobre el trabajo, viendo como ambos son tal para cual de tercos. Y sí, la idea es de Nathalie, ella se preocupa genuinamente por Marinette y por la bebé, y así como fue parte de la vida de Adrien ella quiere serlo de esa nueva vida, cosa que se me hace encantadora porque ella siempre ha estado para Gabriel y para Adrien. ¡Nathalie no será su abuela de sangre pero merece ser llamada abuelita me escuchan!
Entonces, mil gracias por la espera, por todos sus comentarios y por no querer matarme tan feo por el penúltimo capítulo que subí, porque siento que muchos tenían preparados los cuchillos de mantequilla listos para desollarme jajaja.
Así que, hasta la siguiente semana. Según mis cálculos, quedan alrededor de tres capítulos más, si no es que cuatro. Poco a poco me acercó al final y eso me da bastante nostalgia.
Un besote, y espero que su semana haya empezado de la mejor forma.
PD: Algo del Otaku de Adrien tenía que pegarsele a Aurore, la canción que escucha es "Sparkle" de "Your name". (Paten al otaku)
