Estados Unidos se acerca por la espalda de Inglaterra a toda velocidad a ellos, frenando como en el hockey, cambiando la dirección de las cuchillas y llenándole al inglés los pies de hielo, haciendo un "AHHH!" en su espalda.
Lo que hace que Inglaterra se asuste y se abrace a Francia desestabilizándose un poco, por que es mejor que el francés patinando, pero no tanto y ahí están los dos idiotas abrazados el uno al otro como cuando tenían cinco años y acababan de pie en un lago congelado... Mientras el americano se descojona, he de decirlo.
—You brat! ¡Te enteras si vuelves ha hacer eso! —protesta Inglaterra mientras Rusia entra a la pista tranquilamente.
América hace un "ñañañaña" mientras se acerca a Rusia, dándole unas dos o tres vueltas alrededor, sonriendo. El ruso le mira sonriendo, siguiendo las vueltas con la mirada.
—Lo haces muy bien.
—Of course lo hago muy bien —sonríe, patinando de espaldas ahora, sin dejar de darle vueltas alrededor.
—¿Cómo está el hielo? —pregunta aun sin moverse.
—Mmmm... lento y gastado —valora mirándolo—, es más fácil patinar así si es lo que te preocupa.
—Oh, que pena —mueve un patín mirándose los pies y probándolo. Estados Unidos se detiene de darle vueltas y le mira.
—Si sabes patinar, ¿no?
Rusia le mira sin saber que contestar a eso, probablemente algo como "un 80% de mi país está cubierto de hielo todo el tiempo, creo que aprendí a patinar antes que a andar" estaría bien. Solo sonríe.
—¿Querrías enseñarme? —pregunta con curiosidad en cambio. El americano levanta las cejas.
—¿Pero es que no sabes en serio? —pregunta sonriendo.
—Eh... —vacila por que no sabe demasiado bien como seguir el juego.
—¡Es muy fácil! —se le acerca por el frente y levanta las manos para que se las tome.
Rusia sonríe y mira a Francia de reojo por que de hecho, está haciendo lo mismo que hace él, así que si Francia hace que no sabe, él también. Se las da tranquilamente.
Francia mira a Inglaterra sin hacerle mucho caso a Rusia y le sonríe.
—Bien... hemos logrado no caernos.
En cuanto el inglés oye que le habla y le nota tan cerca le suelta inmediatamente, sonrojado con la cercanía. Y Francia trastabilla un poco yendo tras el con los brazos extendidos, un poco por necesidad y otro por... bueno... maña.
Inglaterra se ríe al notarle en una postura tan ridícula y se da la vuelta alejándose un par de metros más (por que no sabe patinar hacia atrás).
—Ehh! Eh! A dónde vas —el francés consigue deslizarse hacia Inglaterra empujándose de la barda y manteniendo los pies firmes y rectos, como cuando se esquía, extiende los brazos hacia él.
Inglaterra se ríe mirándole.
—Eh, Frog, te apuesto un café en Rome a que te caes más de doce veces hoy.
—¡Como me tires una sola, te mato! —protesta
Estados Unidos le pide a Rusia que se mire los pies y le indica como tiene que moverlos. Él le mira sonriendo por que es muy gracioso explicándole esto.
—A ver... ahora vas tu —le sonríe a Rusia y empieza a patinar hacia atrás jalándole un poco.
El ruso ni siquiera mueve los pies, con las caderas y aprovechando que el americano tira, se deja arrastrar
—Tienes que moverte un poco —insiste América aun tirando —, no te va a pasar nada.
Así que Rusia lo hace con una naturalidad absoluta, calculando para ir a la velocidad de él sin que tenga que tirar.
—Ah! Awesome! —sonríe moviendo los pies para ir un poco más rápido. Rusia sonríe más aumentando la velocidad sin esfuerzo, por supuesto.
Inglaterra se ríe más, maligno, se acerca a Francia y le da otro golpecito antes de quedar tras él. Quien se medio tambalea, detestando el asunto de los patines.
—Estoy aquí, Ugly frog! —grita desde detrás suyo.
—Oui, oui... ya sé que estás ahí —se tambalea para quedar frente a él, con menos gracia de la habitual pero aún así arreglándoselas para hacerlo bastante bien.
Inglaterra se descojona de nuevo
—Mira que gracioso te crees. Vamos a dar una vuelta mejor, en vez de que te estés burlando de mi —propone tomándole del brazo.
En cuanto se acerca para tomarle del brazo, Inglaterra trata de separarse desestabilizándose un poco y Francia se descojona del inglés.
Estados Unidos sonríe feliz pensándose un maestro maravilloso, aumentando más aún la velocidad en la curva y explicándole que tiene que cruzar las piernas para dar la vuelta.
Y Rusia hace lo que le pide en un movimiento un poco complicado por que no ha entendido del todo lo que le ha pedido, pero igualmente limpio y preciso como si fuera en medio de una pirueta.
—Whoa! Awesome commie! —suelta América impresionado y luego entrecierra los ojos, aun patinando, mirándole a la cara—, ¡sí sabes patinar!
—Da —se sonroja un poco por que ha dicho una mentira y eso está mal.
—Da... —le imita—. ¡Eres un mentiroso! —se ríe soltándole una mano y girándose para patinar de frente. Le da un golpecito hombro con hombro.
—Da —Rusia se sonroja un poco más patinando a su lado sin desestabilizarse por el golpe en el hombro.
—Eh! Eh! No te rías de mi —Inglaterra empuja un poco a Francia quien hace un enorme esfuerzo por no caerse haciendo un movimiento para nada elegante.
—Imbecile! —protesta el francés dándole un golpe en la pierna con plena intención de tirarle.
Inglaterra se ríe con el movimiento y cuando le golpea se le abraza de nuevo para no caerse por que no estaba prestando atención. Francia trastabilla un poco apretándole más contra él, y deben verse sumamente ridículos.
—No te apoyes en mi si vas a caerte! Git! —protesta Inglaterra mientras la gente empieza a protestar al pasar por su lado por que están parados en medio.
—Pues no te caigas tu, tu eras el que iba a enseñarme —protesta el francés consiguiendo abrazarse del inglés con fuerza.
—Enseñarte yo!? Cuando dije eso?
—Cuando echaste a patadas a mi instructora! —protesta.
—Por que no estaba... da lo mismo! —protesta Inglaterra apartando la cara y sonrojándose. Francia sonríe.
—Quizás podrías enseñarme en vez de intentar tirarme...
—Espera, ven, sal de en medio —le toma de la cintura y tira de él para quitarle del medio de los que dan vueltas.
Estados Unidos se ríe un poco más pensando que es mucho más divertido que si sepa patinar a que no.
—¡Te reto a una carrera!
—Pero el hielo no está bien para correr —responde Rusia.
—¡Claro que está bien! ¿Que... tienes miedo?
—¿Miedo de qué? —pregunta Rusia inclinando la cabeza.
—De que te gane, claro —sonríe con suficiencia.
—Net —responde tajante—. ¿O no puedo tocarte?
—¿¡Tocarme?! —pregunta inclinando la cabeza.
Rusia sonríe de manera espeluznante.
—¿Tocarme cómo?, es una carrera, ¡No puedes arrancarme nada!
Rusia se adelanta un poco.
—Hey pero pero... aún no hemos dicho de donde a donde va a ser la carrera —le alcanza.
Rusia se adelanta más sonriendo más. El estadounidense le alcanza otra vez, mirándole de reojo.
El ruso se adelanta más empezando a correr. América suelta una risotada y se inclina más hacia adelante, empezando a correr también, sorteando a la gente en su camino.
En cuanto ve que llega a su altura, Rusia empieza a cruzársele por delante para molestarle sorteando a la gente sin casi prestarles atención.
Estados Unidos se ríe más, saltando entre la gente y... este juega hockey, así que no dudo que alguien por ahí reciba un empujón, pero al final logra adelantársele a Rusia y jalarle un poco de la bufanda.
Rusia le toma de la cintura, tira de él hacia el centro y a una vuelta a su alrededor con la mano en su cintura y levantando una pierna para mantener el equilibrio hasta que Estados Unidos se queda con la bufanda.
—Whoa! —sonríe con la bufanda y al verle hacer piruetas tomándole de la cintura, porque es como bailar.
Aprovechando que se ha quedado ahí pasmado, el ruso le adelanta ganando en metros.
—Ahhh! Eso no se vale! —saca hielo del piso de lo rápido que empieza a patinar, sorteando gente y dando una vuelta muy cerrada, y MUY rápida, porque yo creo que Rusia le gana en habilidad y en gracia, pero no en competencias de velocidad, así que lo logra alcanzar después de unos cuantos metros.
Francia por su parte pone sus manos sobre las manos del inglés en su cintura cosa que Inglaterra no nota por que está pendiente de no chocar con nadie, sobre todo cuando ve pasar al americano corriendo y casi los tira
Alguno de los monitores miran a Rusia y al estadounidense con desagrado.
En cuanto Estados Unidos adelanta al ruso, este, que sabe que es más rápido, se le agarra de las caderas para aprovechar su impulso
—Ahhh! Eso no se vale! —se ríe el americano tomándole de las manos.
—Ah, ¿por qué no? —no le suelta.
—Porque... ¡eso es trampa! —le mira de reojo y sonríe bajando el ritmo e irguiéndose un poco, sin soltarle de las manos. Rusia se le acerca, moviendo las piernas a la par que él, poniéndole la barbilla sobre el hombro.
Estados Unidos se sonroja un poco, pensando que Rusia está cerca... muy cerca. Traga saliva y levanta una mano acariciándole la mejilla. El ruso cierra los ojos y apoya la mejilla en la suya sin dejar de moverse.
—Es una pena que no haya música, me gusta bailar en el hielo.
—¿B-Bailar en el hielo? —pregunta con un escalofrío.
—Da, bailar —aprovecha que están en la curva para hacerle dar una vuelta junto con él.
Estados Unidos traga saliva otra vez, absolutamente maravillado de las habilidades de Rusia para esas cosas como bailar y patinar, pensando que debe haberse visto algo idiota al pensar que no sabía patinar siquiera más de alguna chica hace "ooooooooh" cuando pasan junto a ella (y eso es que aún no le han visto dar vueltas en el aire).
Francia les mira algo embobado y frustrado. Inglaterra les mira con el ceño fruncido otra vez.
—¿Puedes al menos abrazarme y hacerme patinar tres pasos? —protesta el francés mirando al británico de reojo, deslizándose un par de pasos hacia adelante con mayor soltura de la que ha mostrado desde que salió al hielo.
—No, creo que voy a ir a sentarme —responde enfadado. Francia hace los ojos en blanco y le mira, fastidiado.
—¿Sabes? vale... siéntate. Siéntate y sigue orbitando alrededor de Amerique. Todo gira alrededor de él ya, no veo cómo es que cambie nada —protesta.
—What? —le mira
—Estoy aquí, parado en el hielo, haciendo el ridículo, con los pantalones arrugados y unos malditos patines, intentando por todos los medios ver cómo carambas llamar tu atención, y el garçón de merde no hace nada más que mirar a Russie con ojos de amor para que tú te olvides de todo —suelta frustrado.
—W-What? —se sonroja.
—Me pides ayudar en la cocina y cuando tienes que prender fuego no quieres... que porque Amerique esto, no comes que porque Amerique aquello, te ruego dos horas para venir a patinar y no quieres venir, que porque vas a leerle la mente a Russie... Amerique, Amerique, Amerique... vale, desayunate a Amerique si quieres —agrega enfadado soltándose del inglés y haciendo precarios esfuerzos para ir a la orilla.
—Tú prendiste fuego sin mi y luego parecía que solo me dejaras hacerlo como si no pudiera hacer bien nada más, pues me la suda si eres o no bueno en la cocina ¡y si no puedes entender que este asunto me preocupe es que eres un egoísta!
—Ahora no vas a echarme la culpa a mi de que no entiendo que te preocupe, Angleterre... —replica—, ¡pero no está pasando nada que te impida pasar un buen rato conmigo mientras ellos dos se deslizan por la pista!
—Has sido tú quién has empezado a gritar y a reclamarme por que no patino contigo. ¡No sabes hacerlo y yo no sé mucho tampoco! Así que por que mejor no te vas a patinar con esa zorra para que te enseñe como Russia mientras yo me siento tranquilamente a miraros a todos —grita visceral y los van a echar también
—Yo no quiero ir a patinar con ninguna zorra, imbecile, quiero patinar contigo.
—Y eso estaba haciendo hasta que te has puesto a reclamar —protesta frustrado y tenso.
—Non, me has dicho que te ibas a largar a sentar —replica y América pasa tras él, aunque esté fuera de donde patinan los demás, empujándole, de manera cliché, a las manos del inglés.
—Por que tu me has dicho... —se detiene Inglaterra sujetándole y cayéndose de culo.
—Auuu... —Francia se le cae encima abrazándole.
—You are an Idiot —protesta dejando caer la cabeza sobre el hielo y Rusia se les acerca a ver qué ha pasado. (y a ver si hay sangre, por que a veces hay sangre en estas cosas)
—¿Estás bien? —pregunta desde arriba de el al tiempo que Estados Unidos vuelve también a ver si están bien... riendo
—Of course, ¡sal de encima! —protesta.
Francia se acerca a él y le besa en los labios. Inglaterra descarga su ira, frustración y males generales calmándose milagrosamente. (Y ahora si los van a echar..)
—Whoa! JAJAJA! —América se burla un poco acercándose a Rusia que sonríe mirándoles.
Y uno de los instructores se acerca a ellos sonrojándose en cuanto ve el beso.
—Oh... —carraspea
Inglaterra está entre Francia y el hielo, y hay que decir que se le está congelando el culo, pero no es como que pueda separase, así que nada.
—Es que se van a casar —le explica Rusia al instructor, tan feliz.
—Oh! —sonríe.
—Quizás podrían felicitarles usando la pantalla del estadio —señala el techo el americano.
—Ah, da! —asiente Rusia.
—Oh... no sé si el jefe quiera —murmura el chico mirando la pantalla inseguro.
—Oh, seguro que quiere...
Francia sigue besando al inglés, considerando esto muy sexy, poniendo ambas manos contra el hielo al lado de su cabeza.
—Venga, vamos a decirle —Estados Unidos toma al chico de los hombros, sonriéndole.
Rusia se queda ahí con ellos, mirándoles fijamente de esa manera que para cualquier otro sería morbosa y voyeurista.
Finalmente, el francés se separa con un poco de temor de los gritos que van a seguir por besarle pero Inglaterra sigue con los ojos cerrados por que ha sacado todos sus nervios con ello. Francia le besa la barbilla.
—Tengo frío —susurra el inglés
—No me extraña, acostado en el hielo...
Abre los ojos y parpadea, miando alrededor... al notar a Rusia y a todo el mundo por ahí patinando y a bastantes, viéndoles, se sonroja de muerte apartando a Francia de un golpe y saliendo corriendo.
—Espera... esperaaa —pide Francia de culo en el hielo pero no lo hace, se resbala al salir corriendo y acaba por conseguirlo, corriendo con dificultades por fuera
—Ugh...
Rusia se acerca a Francia, le toma de las axilas y le levanta.
—Ohh! M-Merci.
—¿Estabais gritando, qué pasa?
Francia mira a Rusia y se pasa la mano por el pelo.
—Nada, Angleterre no es muy feliz contigo, cher.
—¿Por qué no? —pregunta mirándole.
—Te detesta y cree que vas a hacerle daño al garçón. O hacen algo o va a seguir fastidiándoles —niega con la cabeza.
— Soyedinennyye Shtaty dice lo mismo, ¿pero hacer qué? —inclina la cabeza.
—Busca algún libro de cómo ganarte a tu suegra... y haz esas cosas. Si vienes y sabes que está él, cómprale dulces, o té negro, dale un regalo...
—Es muy complicado —protesta un poco apartándose para dejar pasar—. Ven, vamos a dar vueltas —pide.
—Yo... o me llevas tú de la cintura o no creo que vaya a dar muchas vueltas —indica.
—¡Anda! ¿No sabes de verdad? Pero si tu te mueves muy bien —se sorprende tomándole de la cintura.
—Pero no con cuchillas en los pies a mi me gustan más las cuchillas en espada —indica moviéndose mejor con Rusia—. En verdad tienes que hacer algo con Angleterre.
—Soyedinennyye Shtaty ha ido a hacer una cosa —sonríe sosteniéndole—. Levanta un pie.
Francia lo levanta y automáticamente sus movimientos se vuelven más fluidos por que patinar no es esquiar.
—Oh... vaya —sonríe.
—Es una sorpresa, espero que se ponga contento. En el coche parecía muy enfadado —sigue tan tranquilo.
—Estás haciendo un desastre con esto... no vamos a casarnos.
—¿Por qué no? —levanta las cejas.
—Porque non, porque nunca íbamos a casarnos —le mira de reojo.
—¿Ah, no? Pero tu dijiste... —le mira desconsoladito.
—Yo dije que le regalaría eso de regalo de bodas... y yo... non, Russie, has visto ya cómo se puso.
—Yo creía que tenía vergüenza... ¿Cómo puedes entenderle?
—Oui, también tiene vergüenza... y yo no... ni siquiera he pensado en casarme con él, no ahora.
—No sé como es eso, mi sestra siempre me lo dice.
—¿Recuerdas lo que hizo... Autriche con Hongrie?
—Da, da, sé lo que es una boda, pero no sé por qué se hace.
—Pues... te unes para siempre a esa persona...
—¿Por qué?
—Porque le quieres y no quieres que nunca esté con nadie más.
—Sigue siendo muy complicado —niega con la cabeza y sin que se de cuenta, suelta un poco a Francia a ver como hace lo de patinar él solo por que no sabe enseñar de otra forma que esperando que la gente aprenda por imitación.
Francia sigue más o menos bien por si solo sin notarlo, pensando. Rusia sonríe pensando que así podrá patinar con Inglaterra y estará más contento.
—Es complicado... a Angleterre no le gusta el tema, como verás.
—Pues les dije a todos que ibais a hacerlo, van a desilusionarse. Me pareció una cosa muy buena —añade.
—Sería... bueno, sí sería una cosa buena y no creas que ellos van a ser los únicos desilusionados.
—¿Quién más va a desilusionarse?
Francia suspira
—HEEEEEY! —América grita desde la parte de arriba de las gradas señalando la pantalla.
Rusia mira arriba y sostiene a Francia fuertemente otra vez por reflejo del susto, en el momento en que Inglaterra vuelve del baño.
Y en la pantalla aparece "England, will you marry me? France" para HORROR del francés.
Inglaterra busca a Francia y frunce en ceño automáticamente cuando le ve abrazado de Rusia y cuando nota que todos hacen Aaaaaaw mirando el techo, levanta la cabeza también... Se queda sin aire con ojos y boca muy abiertos.
Junto con Francia, que no puede creer que le estén haciendo esto y que mira al inglés justo cuando este levanta la cabeza.
Dos milésimas más tarde, sale corriendo, con los patines puestos aun, rompiéndolos de una patada y Francia aprieta los ojos con el corazón un poco roto, he de decirlo
—Ala! —susurra Rusia sosteniendo a Francia que niega con la cabeza deseando salir corriendo de ahí, empujando un poco a Rusia para que le suelte.
Estados Unidos mira a Inglaterra salir corriendo, luego a Francia y luego a Rusia. En ese momento es cuando se pregunta si no se habrá pasado un poco.
—Espera... Vas a caerte —responde Rusia soltando a Francia igual.
—Ayúdame a salir de aquí, ¿quieres? —pide Francia a Rusia sin mirarle preguntándose en qué momento esto se hizo un desastre tan grande.
Rusia le mira, le levanta un poco y patina hasta la puerta de salir de la pista mientras todo el mundo busca a ver quienes deben ser esos tal "England" y "France" preguntándose si serán apodos o son realmente las Naciones.
Estados Unidos baja del palco de sonido un poco preocupado.
—Merci —susurra Francia en cuanto pone un pie fuera de la pista, caminando un poco torpemente hacia las taquillas con el cerebro embotado.
Rusia sale tras él esperando que vuelva el americano que cruza la pista patinando y se acercándose.
—What happened?
—No lo sé, estaba enseñando a patinar a Frantsiya y Angliya ha vuelto y se ha ido corriendo...
—¿Vio el letrero? —pregunta mirando hacia Francia que está quitándose los patines sin mirarles.
—Creo que sí.
—¿Y... ya nos vamos? —pregunta mirando a Rusia.
—No lo sé, Angliya se ha ido.
—Oopsy... —susurra mirando a Francia con un poco de temor, quien se levanta con los zapatos ya puestos y aire desinteresado.
—Tengo que irme —indica sin mirarles—, asumo que nos veremos en el G8 mañana.
—Paka —sonríe Rusia levantando una mano.
—Ehh... e Iggy? —pregunta América un poco agobiadillo .
—Debe estar en Gales a esta hora, con lo rápido que corre —se encoge de hombros y sonríe—, cuídense.
—Pero tu estás como triste —comenta Rusia sin estar seguro. Francia, el dramático, traga saliva y le mira a los ojos.
—But... France, what happened? —se acerca Estados Unidos un poco ansioso.
—¿Pues qué crees que haya pasado, Amerique? Eh? Puedo apostar a que ÉL cree además que YO fui el de la idea para burlarme de él o cualquier clase de idiotez por el estilo —aprieta los ojos y niega con la cabeza—, dieu.
—Es que en realidad no se van a casar aunque yo pensé que sí —explica Rusia al americano.
—Ohhh! Por? —pregunta un poco triste (quien lo diría...)
—Dice Frantsiya que no es un buen momento —explica.
—¿Por qué no es un buen momento?
Rusia se encoge de hombros.
—Basta, los dos —pide el francés tenso mirándoles—, no nos casamos, nunca ibamos a casarnos, esto es un invento tuyo —mira a Rusia—, y TÚ no tienes perdón de Dios con ese letrero sobre la pista —pica a América en el pecho. Rusia se tensa con el tono de Francia
—But I... —empieza el menor a defenderse.
—"But I" nada. No tenías derecho alguno... —le mira a la cara y le amenaza con el dedo por un instante antes de darse la vuelta, e irse a la salida tomando su saco.
Rusia se relaja un poco al notar que se aleja y mira a Estados Unidos de reojo por que DE VERDAD no sabe qué hacer. América mira a Francia agobiado y da un pasito a él y luego se detiene girándose a Rusia.
—Tenemos que arreglar esto...
—¿Cómo?
—I have no idea.
—Frantsiya! ¿cómo arreglamos esto? —grita antes de que salga.
—Esa es una excelente pregunta —responde el decadente Francia, sin girarse a mirarle con un suspiro. Se pone el saco al salir, detiene un taxi y pide que lo lleve al aeropuerto sin más miramientos, de donde se dispone a tomar el vuelo directo a Roma más próximo que tengan.
Inglaterra conduce hacia el norte y va a conducir hasta que se le pase el susto o se le acabe la isla, lo que suceda primero y luego se va a meter a un bar y se va a ahogar en alcohol.
España, que es quien abre la puerta de casa de Romanito cuando Francia toca el timbre mientras Alemania se tira de los pelos en el comedor con Veneciano y Romano para organizar esto de mañana, nada más verle la cara a Francia, me lo abraza.
Y Francia, que puedo apostar a que se ha aguantado de llorar desde Londres hasta aquí, se le deshace en los brazos a España de manera terriblemente dramática.
—VOY POR HELADO —grita hacia dentro de la casa sin dejar de abrazar a Francia con fuerza. Este, que es un desastre de mocos y lágrimas, además de masa balbuceante que no responde, solloza en el hombro del español.
—Deja que me ponga la chaqueta, anda, cariño y ahora me cuentas —le pide acariciándole la espalda.
Francia se separa un poquito y se lleva una mano a los ojos, limpiándoselos con el puño cerrado, mientras toma aire y solloza un poco más, en silencio esta vez.
España se pone la chaqueta rápidamente, cierra la puerta y vuelve a abrazarle alejándose de la casa.
—Mmmmmmmm... —chillonea Francia recargándose en España y abrazándole.
—Anda, anda... ¿qué ha hecho esta vez?
—No quiere casarse conmigo —susurra antes de sollozar otra vez.
—¿Perdona? ¿Le has pedido matrimonio? —flipa sin dejar de acariciarle.
—Eso no importa... se ha ido corriendooooo —solloza otra vez.
—Sh... sh... ya está, ya pasó, ya pasó —le consuela acariciándole la cabeza—. Yo creía que la habría tomado contigo por el otro asunto
—¿Cuál otro asunto? —levanta la cara y le mira con los ojos lleeeeeeenos de láaaaaaagrimas.
España busca un pañuelo en su bolsillo y le limpia la cara con cuidado mientras le hace andar aun.
—Olvídalo ahora, cuéntame qué ha pasado exactamente.
—Se ha ido corriendo, Espagne... —se humedece los labios—, y... es que ni siquiera me ha dejado decir nada ni nada... y yo estaba... —se sorbe los mocos—, es que no quiere casarse conmigo... —solloza otra vez, mordiéndose el labio.
—¿Pero se ha reído de ti o te ha pegado o escupido o algo? —pregunta por que eso suele ser lo que hace cuando algo no le parece, entrando a la heladería.
—Non... se ha ido y no me ha hablado desde entonces... —saca su celular y lo mira con tristeza guardándoselo otra vez—. Y ya antes se había metido al armario cuando Russie lo dijo.
—¿Y no será que se asustó o le dio vergüenza algo? Eso es lo que hace siempre —valora pidiendo un helado de chocolate.
—Pero yo no tuve la culpa... yo ni siquiera sabía de qué hablaban, de repente Amerique señaló la pantalla de la pista y estaba el letrero ahí —se pasa la mano por el pelo tranquilizándose un poco con esa posibilidad —. Pídeme uno de pistache.
—¿El letrero? —pregunta y pide uno de pistacho también, sonriéndole a la heladera.
—Todo empezó en su casa, cuando íbamos a ir a patinar, porque Russie tuvo la brillante idea de ir a patinar sobre hielo —empieza a contar, porque gracias a dios Francia suele contar las cosas con más orden—. Y Amerique preguntó que en qué coche nos iríamos...
—Oh, hace mil que yo no voy a patinar —asiente.
—Oui, hace mucho que yo no iba tampoco, es un desastre. Y había olvidado que Russie patina tan bien como baila.
—Ah, sí, bueno... Inglaterra...
—Antes de salir, cuando preguntó en qué coche iríamos... yo me imaginé a Angleterre y a mi en un Aston Martin... y comenté que Russie y Amerique ni siquiera cabrían en uno —sonríe un poco—, era una imagen caricaturesca en mi cabeza...
España asiente
—Y él me recordó que no tiene uno... y yo... —suspira y toma el helado que le da la mujer dándole un lametazo y sintiéndose un poco mejor porque JODER como hacen helados buenos en casa de los hermanos Italia—, lo dije sin pensar demasiado, porque siempre he imaginado que un buen regalo de bodas para Angleterre sería un hermoso Aston Martin clásico...
—Eres un idiota —sonríe tiernamente con esa idea.
—Tais-toi... imagina lo bien que se vería, vestido a la James Bond, pasando en su Aston Martin por mi para ir a Notre Dame...
—Con las cejas depiladas y habiendo usado suavizante en el pelo... —se burla un poquito. Francia le "fulmina" un poco y sonríe.
—Las cejas depiladas de Angleterre, evidentemente... al menos para darle un poco de forma.
—Además, a Notre Dame te llevaría yo —responde sonriendo.
—Ese... es un buen punto —se lo piensa un poco y da un par de lametazos más a su helado, cerrando los ojos e imaginando la escena otra vez, ahora de él impecablemente vestido bajándose del coche saludando a la enorme cantidad de gente reunida alrededor de la iglesia.
—En fin... ¿y qué pasó? —pregunta antes de meterse la cuchara en la boca. Francia abre los ojos otra vez y niega con la cabeza, apartando el pensamiento.
—Lo dije en voz alta, textualmente "ese sería un bonito regalo de bodas"... y, bueno... sólo era una broma, pero Russie... Russie lo malentendió todo, le preguntó directamente que si íbamos a casarnos y luego les escribió a ustedes y Angleterre salió corriendo a un armario.
—Espera, espera, espera... Rusia se refería... —España lo entiende y se descojona—. Oh, tío!
Francia le mira in entender un pimiento y sin que le parezca en lo absoluto gracioso.
—Es... es... está todo el mundo de los nervios... ¡Rusia es la caña! —se sigue riendo.
Francia sigue mirándole serio, con el ceño fruncido.
—Es que mira... —saca su teléfono buscando el mensaje que les ha mandado antes y se lo muestra.
—Ya se, ya sé que se los ha dicho... Y no veo la gracia, Espagne. ¿Tan gracioso es el puro concepto? Todo el mundo está histérico, ¿qué coño les pasa?
—Qué creíamos que quienes se casaban eran Rusia y América, tío.
Francia parpadea y luego inclina la cabeza.
—Quoi? —mucho menos agresivo.
—¡Es que míralo! —España se lo muestra otra vez—. Solo pone que va a haber boda, no dice de quién y como están con todo ese asunto de que en menos de un mes ya son novios y se quieren y todo eso...
—Ohhhh! —mira el mensaje y parpadea otra vez, sumando 2+2 con todo lo que ha pasado... las llamadas, España histérico, Alemania con un infarto. Levanta las cejas—. Ohhh
—Lo entiendes ahora —sigue sonriendo y asintiendo. Francia sonríe un poco sin poder evitarlo negando con la cabeza.
—Ahora todo tiene mucha más lógica. Tú, las llamadas, el mundo histérico... que me dijeras tan bestiamente que sí era muy grave. Dieu, qué capacidad de hacer un desastre. ¿Cómo está Allemagne?
—Desquiciado, básicamente.
—Desquiciado... claro que debe estar desquiciado —se ríe—, oh, la la, ¿cómo es que me he perdido esto?
—Estabas de expedición paleontológica al fondo del armario —se burla de Inglaterra y el francés sonríe pasándose una mano por la cara y sacando su pañuelo, sonándose los mocoooooos—. Bueno, ya te sientes mejor?
Suspira.
—Salió corriendo... como si tuviera cinco años, rompió los patines y ni siquiera me miró.
—¿Pero cuándo?
—En la pista, estaba histérico... está histérico en realidad sólo piensa en el garçón, me tiene harto —protesta.
España frunce el ceño
—Y luego pasó Amerique y me tiró encima de él y lo besé en el hielo —sonríe un poco.
—¿Pero qué es eso de que solo piensa en el crío?
—Pues está... obsesionado con que esté con Russie, pasó algo muy raro con que cambiaron de cuerpo —hace un gesto con la mano en plan "no preguntes"—, y luego está constantemente agobiado con él... Yo sé que la situación es preocupante, pero... —se encoge de hombros—, ¡aunque ayer me pidió que tuviéramos sexo en el cuarto donde dormían!
El moreno levanta las cejas incrédulo.
—Fue considerablemente... —sonríe y da unos lametazos a su helado—, agradable. Pero ese no es el punto aquí.
—Al menos eso descarta los celos, ¿no?
—No me parece que sean celos esta vez... —lo valora y sonríe un poco—, creo que el celoso soy yo esta vez.
—Nah, seguro es su culpa, es un capullo —se acaba su helado.
—En realidad eso ya lo habíamos arreglado hasta que salió corriendo —muerde la galleta a penas porque esta bla bla bla y suspira.
—Debe estar asustado, tío, no te agobies. Además, mañana va a venir... ¡espera a ver la cara que ponen todos cuando se enteren del lío!
—Pues muy asustado, muy asustado pero en el fondo, no quiere casarse conmigo... —se pasa una mano por el pelo—. ¿Estoy muy hinchado?
—A ver... Un poco, pero ahora vamos a casa, le contamos a Alemania que va a flipar, te vas a dormir y mañana será otro día
Francia se muerde el labio.
—¿No podemos decirle a Allemagne que si se van a casar, por la Iglesia y todo?
—Ah, sí quieres... pero creo que mañana querrá matarnos —se ríe.
—Italia debe haberlo visto FATAL como para acceder a organizar un G8 —se ríe un poco relajándose cada vez más.
—Según Romanito, le había dado un infarto.
—¿Un infarto? —se ríe más aún, bajito.
—O estaba en coma casi, algo así... podemos inventar una bonita historia —decide, levantándose para pagar y volver de nuevo por que es de noche y hace un poco de frío
Francia se levanta también considerablemente más relajado.
—Se lo pidió en la pista de hielo, a Inglaterra casi le da una embolia, tú estabas muerto de miedo y has venido expresamente para huir por que no había forma de evitar el asunto!
El francés se ríe abrazándole por la espalda.
—Luego le dio un beso como de película haciéndole inclinar la espalda hacia atrás —añade.
—¡Están compleeeeetamente enamorados que da hasta asco verlos! ¡y mira que eres tu quien lo dice!
—He de decirte que esa parte no es tan falsa, mon amour.
España se sigue riendo abrazándole de la cintura.
—Le dio en efecto un beso así —le toma de la espalda y hace que la incline hacia atrás.
—Eso no se lo enseñé yo —se ríe agarrándosele del cuello para no caerse.
—Yo tampoco... —le da un beso casto en los labios y luego le levanta—, ah, y Amerique está... ha hecho un par de cosas extrañas, ¿te habló por teléfono?
—No... ¿tenía que hacerlo?
—Me pidió un poco agresivamente que se lo diera... presiento que tiene que ver con el asunto del otro día.
—¿El qué? —perdonadle, no es que sea idiota, es que le dio tan poca importancia que no siquiera lo tiene en mente.
—Es que si Russie le dijo a Amerique el va a hacer un escándalo. Lo del otro día, lo que le enseñaste —tampoco dándole mucha importancia ni con ninguna culpabilidad... simplemente...
—Ah! ¡Oh, tío, pero si le dije que no dijera nada! —protesta llegando a la puerta.
—Quizás entonces sea otra cosa —se encoge de hombros y sonríe un poco—. Te quiero.
—Y yo a ti —le abraza.
—¿Crees que se quisiera casar conmigo? —pregunta en el abrazo.
—Francia, por favor... no sabía hablar y ya estaba enamorado de ti —hace los ojos en blanco pero sonríe un poco.
El francés sonríe satisfecho con la respuesta dándole unas palmaditas en el culo y a España le hace gracia así que entra a la casa riéndose.
—Holaaaaaaaa ¡mirad lo que me he encontradoooo! —grita quitándose la chaqueta.
Francia se quita el saco también subiéndose las mangas de la camiseta un poco. Romano sale a saludarles con cara de pocos amigos como siempre.
—Hola, mi amor —España abre los brazos para que Romano se le acerque y abrazarle, sonriendo feliz
—Ah, eres tú... Ciao —saluda a Francia acercándose un poquito a España como quien no quiere la cosa, quien da tres pasos más o cinco o seis o los que hagan falta abrazándole de la cabeza o de los hombros o de donde pueda, muy feliz, haciéndole girar un poquito
—Spagnaaaa... Suéltame —protesta empujando un poquito con la mano en su pecho, sonrojándose.
España le abraza un poquito más riéndose y al final le suelta lo bastante para solo quedarse con las manos en sus hombros
—Te toca la ensalada —le indica al francés señalándole a la cocina.
—Oh, que cruel. No seas duro que ha tenido un mal día, pobrecito —pide España acariciándole los hombros a Romano. Francia sonríe un poco.
—Sí la hago... Pero deja antes ir a ver a Allemagne —mira a España—, ¿quien más está?
—Veneciano, claro —hace un gesto con la cabeza para guiarle hacia dentro mientras dirige a Romano de los hombros y a la que se despista ya le esta abrazando otra vez por la espalda.
—Japón se ha enfadado, dice que siempre le avisan de último minuto —agrega Romano
—Es un exagerado. ¿Y mon petit Canadá?
—Pobre muchacho... siempre tan tenso —niega España con la cabeza y Veneciano levanta la cara mientras habla con Alemania, al verles entrar.
—Ciaoooo! —se acerca corriendo a saludar a Francia
—Oh! Italie! —le abraza sonriendo sinceramente—, ¿cómo has estado?
—¿Muy bien! no te esperábamos hasta mañana —le abraza de vuelta y tiembla un poco—. ¿y Inghilterra?
Alemania se levanta con su cara de absoluta preocupación cual si Veneciano estuviera teniendo una cirugía a corazón abierto o algo así.
—Angleterre está... No lo sé, en coma en algún lado.
—Oh, bastante impactante lo de America —asiente el italiano.
—Yo quiero matarle... —contesta ambiguamente Francia.
—Justo de eso veníamos hablando, eh? Un asunto feo feo —comenta España.
—Frankreich, finalmente. Te he hablado cuarenta y siete veces —saluda Alemania con el ceño fruncido.
—Alemania, cálmate tío, que acaba de llegar y por lo que me ha contado, ver todo eso no debe ser nada fácil.
—Ah, oui? Lo siento, Cher. Estaba demasiado ocupado en no tener un infarto —le abraza un poco de la cintura plantándole su par de besos. Le toca la mejilla—. ¿Estás bien?
Alemania carraspea y al fin se le ve un poco de color en las mejillas.
—Estoy muy preocupado.
—Ah, esto me recuerda que tengo que avisar al otro mosquetero —cometa España sacando su teléfono para contarle a a Prusia.
—¿Cómo les has visto? —pregunta Italia Francia.
—Pues todos estamos agobiados, Cher... Y ya te imaginarás como está Angleterre. Los únicos felices aquí parecen ser Russie y Amerique —se pasa una mano por el pelo y sonríe un poco a España.
—Es bastante impresionante la forma en que congenian —asiente el italiano mirando a su hermano con complicidad.
—Es espeluznante —admite Romano con un escalofrío—, hemos visto a pocos así.
—Frankreich, basta ya de tonterías, ¿qué ha pasado? —Alemania tenso como una cuerda de piano.
—Y con toda esa tensión sexual —sigue Veneciano.
—¡Pues qué va a pasar! ¡Si a Rusia le están asediando para que se case con su hermana constantemente! —responde España—. Y el pobre está acojonado —al parecer España es como Ucrania y podría llamarle "pobrecico, mi pequeñico" a un tío que hace tres como él.
—Ja, eso ha me lo has dicho... Lo que no sé es cómo es que pasamos de que este así a ESTO. Verdammt.
—Las cosas cambian, Cher —Francia se encoge de hombros y niega con la cabeza—, pero vamos a sentarnos. Italia, no tienes un poquito de café que me regales?
—Claro, ¿vas tú? —le pide Veneciano a Romano.
—Holgazanes —protesta Romano levantándose. España se descojona con la respuesta de Prusia.
Francia se sienta en el sillón y cruza la pierna mirando a Alemania y a Italia y luego se gira con España y le mira.
—Mándale mis recuerdos a Prusse...
—Dice que eres el Salvador de sus fantasías húmedas —le guiña el ojo descojonado refiriéndose a que el alemán está aliviado—. Y que el cejas es un capullo que no te merece —añade de su propia la otra suegra. Francia se ríe.
—Eso último lo has dicho tú, imbécile... —le da un golpecito en el hombro cuando se ha sentado en el brazo del sillón donde esta Francia. Alemania carraspea irritado mirando al francés.
—Puede, pero aun así es cierto —se ríe el moreno.
—¿Frankreich, has pensado ya qué es lo que vamos a hacer?
—Nosotros hemos pensado convencerles de que el matrimonio es un paso muy importante y que asusta mucho —explica Italia.
Francia se ríe de la ironía de esa declaración mezclada con su historia de Inglaterra, que es lo que está contando discretamente...
—Yo creo que no hay mucho más que hacer que esperar a ver que pasa...
—Ya me dijiste eso la vez pasada, Frankreich... ¡Y mira donde estamos! —Alemania bufa—. ¡Ustedes también estaban histéricos cuando yo tenía a Hitler, así que a callar! —les señala a todos.
—Yo no —sueltan España e Italia a la vez.
—No ustedes lo estaban cuando ya no estaba Hitler —murmura el alemán cruzándose de brazos.
—El problema, amore, es que no se puede obligar a que se separen —Italia le pone una mano sobre la rodilla del alemán y le aprieta un poco.
—¿Desde cuándo tienen tan poca imaginación? —Alemania mira a Francia—, tú... Tú has separado a reyes y a reinos, te has acostado con todo el santo mundo, ¡debes saber como arreglarlo!
—Y menos con esas cosas, había hasta una petición con las pantallas de una pista de hielo y besos al estilo película de Hollywood —comenta España.
Alemania aprieta los ojos y se masajea las sienes mirando a Francia para que confirme, sonriendo.
—A no ser que sea eso lo que propones —sigue España oscureciéndosele la mirada con esa respuesta de Alemania.
—Merci, Cher... Por recordarme mi juventud. Eran buenos tiempos —suelta Francia tranquilo ignorando la propuesta —, y oui, en efecto, una proposición y... —mira a Italia—, ¿sabes ese beso de Hollywood, en el que el le recuesta...? Yo lo vi con mis propios ojos, Russie recostó a Amerique y el le hundió las m...
Alemania gruñe fulminando a Francia quien cierra la boca.
—Bien, te doy luego los detalles —carraspea el francés pasándose una mano por el pelo.
—Es posible que eso sea lo único que funcione, no sabía que estuvieras dispuesto a ello —sigue España mirando a Alemania que no está muy seguro de saber a que se refiere España, pero sí está muy seguro de que quiere que algo funcione. Se recarga en el asiento.
—Ja, estoy dispuesto a lo que sea.
—Una infidelidad. Si alguien se acuesta con uno de los dos y el otro lo ve, es un fuerte motivo de ruptura —explica España mirándole fijamente e Italia se tensa automáticamente.
—Angleterre no se va a acostar con Amerique —suelta Francia de manera taxativa.
—No, no, quién está dispuesto a todo es Alemania —señala España. Francia tiene que hacer un sobre esfuerzo por no soltar una carcajada y la cara de Alemania de ser realmente cómica.
—Italien tampoco va a acostarse con nadie —mira a España. Italia mira a Alemania un poco nervioso.
—Italie? —pregunta Francia mirando a Alemania.
—Claro que no, pobrecito mío, ¿ibas a mandarlo con un psicópata como Rusia? Estoy hablando de ti —insiste, muy al estilo austriaco.
—Spagna... —pide Italia negando con la cabeza. Francia le cierra un ojo a Italia.
—W-w-Was?
—Pues eso mismo, querido... Además, no sé si Rusia entendería si encontrara a América, pero seguro América sí entendería.
—¡Que lo haga Frankreich! —le señala, pálido.
—No, no, no... Francia es muy débil y además Inglaterra se enfadaría un montón otra vez. No es opción —responde—. Pero seguro puede ayudarte explicándote como hacerlo —le sonríe a Francia medio descojonado.
—Nein, Nein... Pero... Nein! —niega con la cabeza con un escalofrío nada más de imaginarlo—. PREUSSEN!
—Non, Non... Eres tú el que eres su tovarisch, Non?
—Es cierto, además está Hungría, no queremos romperle a ella el corazón.
—Pero esa... Esa no es una solución viable —traga saliva Alemania—, yo...
—Como ves, no es tan fácil separar a dos personas —responde España.
Alemania se lo piensa unos segundos más, valorándolo como una opción Italia le mira fijamente. Francia levanta las cejas y mira a España de reojo.
—Germania —le llama Italia frunciendo el ceño. Alemania sale de sus pensamientos y se gira a mirarle.
—Was?
Italia se levanta y le besa. Alemania levanta las cejas y toma a Italia de la cintura. El italiano le besa hasta que se le olvida la idea de ir a tirarse a nadie más.
Así que Francia se voltea hacia España, quien mira al francés.
—Va a matarnos —susurra.
—O se quedará tan aliviado que se le olvidara —le susurra de vuelta.
—Al parecer... —sonríe mirándoles de reojo cuando el italiano se separa y Alemania le mira a los ojos, él le sostiene en la mirada.
—Quizás hay que firmar nuevos tratados para controlarles —sentencia Alemania sonrojado.
—En fin, piensa en ello —pide España para cambiar de tema cuando Romano trae el café y se pone a hablar de cualquier otra cosa.
xoOXOox
Rusia mira a Estados Unidos cuando Francia se va.
—Shit... no pensé que pasara esto —se pasa una mano por el pelo.
—No entiendo por que no nos dijeron que no iban a casarse antes...
—Pues yo tampoco lo entiendo, en realidad... —se lo piensa—, bueno, no sé, quizás si era rara la idea, pero aún así... Iggy ni siquiera dijo que no, sólo se fue corriendo a su cuarto.
—Es verdad, por eso yo pensé que le daba vergüenza —asiente—. No entiendo a Angliya.
—Era divertido que se casaran... —se rasca la cabeza—, pero ahora va a estar súper enojado y... dang! Hay que arreglarlo.
Rusia mira la pista de patinaje.
—Frantsiya no sabía tampoco como arreglarlo.
Estados Unidos mira a donde Rusia está mirando y sonríe.
—Pero yo soy el héroe... y seguro se me ocurre una idea. ¿Quieres patinar mientras pensamos?
—Da —se vuelve a mirarle y sonríe (y así es como America pierde la atención por unas tres horas aproximadamente).
Rusia le toma de la mano y tira de él hacia la pista otra vez mientras los monitores les echan miradas de advertencia.
—¿Sabes patinar para atrás? —pregunta apretándole la mano, ignorando por completo a los dichosos monitores.
—Da —responde deteniéndose con una vueltecita suave.
—Cool... y juegas bien al Hockey?
—Da, más o menos, pero no es lo que mejor se me da —responde.
—¿Y que es lo que mejor se te da?
El ruso sonríe y patina hacia atrás saliendo del circuito redondo donde la gente da vueltas, al cabo de unos metros empieza a dar vueltas sobre si mismo, levanta un pierna y se agacha casi sentándose sobre su talón, estirando la otra pierna y haciendo contrapeso con los brazos estirados, sin dejar de dar vueltas.
—Whoa! —le mira abriendo los ojos como platos. El ruso se levanta y se le acerca sonriendo.
—Yo... no sé hacer eso, pero meto mejores goles que tú.
—Es divertido.
—¿No te mareas? —pregunta intentando dar vueltas el y... bueno, como sabe patinar, da un par y luego se detiene con las dos piernas, nada con mucha gracia—. ¿Sabes dar vueltas en el aire?
—Da —asiente
—Sabes hacer cosas raras... como de niña —insiste Estados Unidos.
—Net, se necesita ser muy fuerte para hacerlas —responde y le toma de la cintura haciéndole patinar bastante deprisa antes de ponerle un brazo en la espalda y tirar de él para hacerle dar una vuelta sobre si mismo (haciéndole levantar las piernas).
—Aaaaaaaaah! —grita cuando le levanta, sonriendo como idiota, porque desde que medía medio metro de altura le gusta esto de que le lancen al aire y las cosas rápidas... y sorprendentemente en brazos de Rusia se siente MUY seguro, porque sabe que es fuerte.
Y ahora si que la gente se está parando a mirarles, claro.
—Whoa! —sonríe cuando pone los pies en el piso... —¿Cómo haces eso?
—Pues te agrarro de aquí entonces tiro de aquí —explica literalmente lo que acaba de hacer.
—You are quite awesome... —le mira y le pone la mano en la espalda tomándole la mano —, si yo lo hago igual... ¿puedo darte vueltas también?
Rusia se humedece los labios y no está muy seguro de ello, por que en los patines es más difícil hacer contrapeso con la fuerza cinética y la velocidad pero decide que el americano es un chico fuerte.
—Dame la mano —pide tomándosela de la muñeca con fuerza y empieza a hacerle dar vueltas sobre si mismo mientras gira a su alrededor y cuando siente suficiente inercia se estira hasta tener la espalda paralela al suelo, echándo la cabeza hacia atrás.
El estadounidense hace lo que puede con los brazos, haciendo fuerza y apretándole la mano. Rusia solo da un par de vueltas por que sabe que America no sabe girar mucho, incorporándose de nuevo.
—Wow! ¿Viste lo que hice? ¿Viste? ¿Viste? ¿Vieron? —les pregunta a todos.
—Da fue muy bueno! —sonríe y la gente aplaude, claro
Estados unidos hace una reverencia, abraza a Rusia de los hombros y les sonríe a todos.
El ruso le abraza de la cintura aun patinando con él.
—Sabes hacer un montón de cosas.. siempre pensé que eras lento y no sabías hacer nada divertido.
—Yo no sabía que a ti te gustaban estas cosas —responde.
—A mi me gusta todo lo que sea de deporte, rápido y de dar vueltas y saltos, commie.. es por eso que siempre gano todo en las olimpíadas —sonríe orgulloso.
—No ganas siempre todo en las olimpíadas
—Suelo ganar el medallero... fuera de cuando las olimpíadas son en China, que hace trampa y manda esclavos del deporte —se queja frunciendo el ceño.
—Aun así no es todo.
Estados Unidos se da la vuelta para ir de espaldas y levanta una mano, picándole la mejilla con un dedo.
—Tienes razón, te dejo unas cuantas cositas para que no te sientas mal —se ríe.
—Soy más bueno en las de invierno —se encoge de hombros.
—Vaaaaale, vale... you are awesome too —concede el estadounidense sonriendo igual.
Rusia frunce el ceño por que no parece realmente convencido y se separa dispuesto a impresionarle. Estados Unidos sonríe, mirándole aún un poco condescendientemente, cruzándose de brazos y sonriendo de lado.
—Yo soy más awesomeee —canturrea un poquito, riendo.
No le hace caso cerrando los ojos y concentrándose por que realmente esto le es más fácil con música, igual que bailar, así que trata de hacerla sonar en su cabeza para que le ayude.
Estados Unidos hace medio círculo en el hielo, alejándose del ruso, sin dejar de mirarle de reojo, preguntándose si de verdad será capaz de impresionarle con algo que haga.
Se pone un poquito nervioso anticipando la posibilidad de que en verdad Rusia sea capaz de hacer algo más awesome, sonríe al ver que el ruso se dá más vueltas de la bufanda en su cuello, se talla las manos con un poquito de frío por el hielo y se acomoda los lentes al tiempo que Rusia, la mega mole Rusia, empieza a moverse como activado por un botón, dando una patinada y luego otra.
Mira de reojo al otro lado de la pista y el espacio no muy amplio que tienen en donde la gente no patina, lamentando que no tenga un espacio más grande. Concentra su atención en el ruso.
Como activado por un botón, el soviético empieza a moverse con mucha más gracia de la que parece posible, levantando los brazos y moviéndose al frente con velocidad, levantando los patines... y América se fija en los patines abriendo los ojos impresionado. Rusia mueve los pies mucho más rápido de lo que parece posible y aunque siente su mirada, sus pies y el resto de su cuerpo parecen pertenecer a alguien más, saltando y cambiando de dirección incesantemente antes de ponerse de espaldas y, a una gran velocidad, esquivar a Estados Unidos haciendo un pequeño arco en el hielo frente a él, dando un salto con terrible fuerza e intensidad y varios giros en el aire, antes de detenerse teatral mente frente a él, con los brazos en alto y los ojos cerrados. América parpadea.
—You... are... like an angel... —susurra el americano.
—¿Te ha gustado? —pregunta inocentemente, sonriendo.
—Wow...
Rusia sonríe más aun respirando agitadamente por el esfuerzo. Estados Unidos sigue mirándole impresionado antes de darle un beso en los labios que Rusia le devuelve en el momento en que, ahora si, vienen a echarlos de la pista.
A Estados Unidos le da lo mismo, sigue abrazando y besando al Ruso. Pues anda que a Rusia... no se por que la gente se empeña, es que carraspeen o no, van a besarse hasta que quieran besarse así que después de un rato no tan corto, el americano se separa sonriendo y mirando a Rusia a los ojos, quién le acaricia la cara cuando el monitor que ya se ha cansado de carraspear les mueve de los hombros por que si, les ha puesto una mano en el hombro a cada uno.
América salta y toma al monitor del brazo, un poco agresivo. Rusia se tensa un poco volviéndose al monitor también.
—I'm sorry, gentleman —se disculpa—. Pero están desorganizando la pista y ocasionando molestias a los demás patinadores, debemos pedirles que se marchen
—Oh...sorry... —susurra Estados Unidos y le sonríe —, sólo estamos aquí... Err... Vale
—Oh... —Rusia protesta un poquito triste.
—¿Viste lo que hizo? —le pregunta al chico —, ¡patina mejor que todos!
—Yes... yes —asiente el hombre dirigiéndoles a fuera—. Ha sido muy bonito, pero es peligroso con todo el mundo por aquí
—Oh... No pasa nada, no hemos lastimado a nadie —sonríe encantador el americano—, todos son unos estirados ridículos en este país —se ríe.
El monitor frunce el ceño pero sigue sonriendo y les deja a los dos fuera de la pista. Rusia le mira.
—¿Vamos a comer? —pregunta picándole la mejilla con el dedo.
—Da —sonríe por que tanto movimiento le ha abierto el apetito
—Awesome... Ohhh! Y el plan! ¿¡Cómo podemos juntarlos?! Russia, come on, help me!
—No lo sé, quizás podamos atarlos y encerrarlos en un cuarto y dejarlos ahí, así estarían juntos —propone mientras se va a los vestuarios a por sus zapatos.
—Nooooo... Pero, ¿sabes? ¡Podíamos encerrarlos en un cuarto!
—Da, así estarían juntos.
—Vale... Eso podemos hacerlo en el G8 en Roma! Awesome!
—¿Tienes un sótano en Rim?
—Nop... Yo pensaba encerrarlos en una sala de juntas.
—Pero podrían romper la puerta o la ventana y escapar, entonces no estarían juntos —discute.
—No van a romper nada... Bueno, Iggy podría. Mmmm... Quizás podríamos rentar una bodega
Rusia sonríe feliz.
—Además, si están atados seguro están juntos, si no, podrían ponerse cada uno a un lado del cuarto —se pone sus zapatos
—No se dónde... No como. Italien seguro podría ayudarte a ti, no sería sospechoso —sonríe—, es una idea.
—¿Ayudarme a mi? ¿A alquilarla? —se pone de pie.
—¿O de dónde la sacamos?
—Es que a veces la gente piensa que estas cosas son malas no se por qué —se dirige afuera
—Bueno, sin malas como las haces tu, con golpes y sangre, pero esto...
—No siempre hay golpes y sangre
—¿No siempre hay golpes y sangre? —pregunta mirándole de reojo.
—Depende —se encoge de hombros y mira a lo lejos al salir del estadio.
—¿De qué? El commie contándome de cómo es que caza a las personas —se ríe.
Rusia se sonroja un poco.
—Angliya de ha llevado el coche
—Oh! Dang! No había pensado en eso... —se encoge de hombros —, vámonos en uno de esos taxis tan pequeños que hay aquí entonces, ven, vamos a la calle.
Rusia le sigue tranquilo ahora.
—¿Vamos a su casa? quizás esté ahí.
—Ehh... yes, but si no está ahí no podemos quedarnos, porque si sabe que estuvimos solos ahí me matará —algo de sensatez tiene, menos mal y SABE que la cagó con el inglés—. Así que quizás, podríamos ir a... ¿dónde quieres pasar la noche? ¿Aquí o en Rome?
—Yo no tengo ni maletas ni ropa ni nada para ir a Rim... —cae en la cuenta
—¿Y qué vas a hacer? ¿Ir a tu casa?
—Es que aun no sé como llegué aquí sin nada —le mira—. ¿Vienes conmigo?
—¿A tu casa? Pero no puedo ir contigo a tu casa... Tu hermana —le mira un poquito triste.
—Mi sestra está en el hospital, puedes prestarme tu ropa si no —el puñetero comunista que lo comparte todo pide subiéndose al taxi que han parado.
—Pero es que no traigo trajes...de hecho quizás podríamos ir de compras commie, eso hace France siempre
—Pero es muy tarde, los tenderos habrán ido a cenar con sus familias —responde mirándole.
—¿Eh? ¿A cenar? Pero ¿y quién quiera ir de compras ahora?
—Pues espera hasta mañana —se encoge de hombros. Estados Unidos parpadea
—Ustedes los europeos son RAROS. Vamos a tu casa —le da unas palmadas en la espalda.
—Vale, así me llevaré cosas para juntar a Frantsiya con Angliya.
—Cool... Ok. Nada que los lastime, eh?
—Net, net —sonríe de forma un poco espeluznante y niega con la cabeza. El menor sonríe un poco y le da un golpecito hombro con hombro.
Nos guuuustaaaa que Ruuuusiaaaa patiiineeee bieeeeeen. Capítulo patrocinado por Yevgueni Pliúshchenko, buscad su video de Sex bomb en Youtube! Se parece a Rusia y aun me estoy riendo.
