RATONCITO

CAPÍTULO 34

Sintiéndome en el cielo la volví a recostar en la cama y con besos y caricias nos desnudé.

Hicimos el amor y volvimos a hacerlo después de un breve descanso. Y en ese remanso de paz hablamos de futuro.

—¿Qué haremos con la boda? —preguntó Bella recostada entre mis brazos.

Su cuerpo desnudo estaba pegado al mío y mi mano no lograba separarse de la planicie de su vientre.

Podría parecer el más estúpido cliché pero por momentos creía sentir en mi mano una especie de energía o cosquilleo que le atribuía sin dudarlo a la presencia de mi hijo perfectamente acomodado en el vientre de esa mujer.

Mi mujer.

Lo que sentía en ese momento era inexplicable para un tipo como yo. Por momentos sentía que debería haber sido un poeta para tener palabras que lograran expresar lo que sentía, pero el amor que me embargaba cuando pensaba en Isabella dando a luz a mi hijo solo podía ser poesía.

Cómo había logrado, un tipo como yo, conseguir a una mujer como Isabella era un misterio.

Emmett lo había dicho el día que se había se había enterado de la relación que su hija y yo manteníamos. Isabella se merecía alguien mejor. Desde luego que sí.

La hermosa joven que era se merecía un tipo diferente a lo que yo era. Sin dudas se merecía un tipo más joven y desde luego se merecía un tipo más guapo.

Pensar en que ella y yo, con nuestras enormes diferencias y mis gigantescas deficiencias emocionales hubiéramos podido concebir al que sería sin dudas el niño más hermoso que pisara este mundo, era algo parecido a un enigma, una utopía. Pero yo haría todo para merecérmelos y nadie nunca podría hacerles tan felices como yo lo haría.

Pero yo sabía con certeza que aún existían grandes escollos por salvar en nuestro camino a la felicidad.

Habíamos estado esperando para fijar la fecha de la boda, porque Bella no podía imaginarse una boda sin la presencia de su padre para llevarla al altar.

En estos meses habíamos intentado que Emmett acabara reconociendo que solo tenía las mejores intenciones para con su hija y que no buscaba nada más que hacerla feliz.

Habíamos creído que con la ayuda de Rosalie, su claudicación sería más sencilla, pero nos habíamos equivocado y Emmett estaba resultando bastante más duro que lo esperado.

Se negaba a aceptar nuestra relación y por ende era completamente contrario a la boda.

Bella no quería casarse si no era su padre quien la llevara al altar, y yo había estado de acuerdo con ella.

Pero ahora mismo yo no quería siquiera imaginar que nuestro hijo naciera fuera del matrimonio.

No era algo que mereciéramos ninguno de los tres. Sabía que no era realmente importante, pero yo no quería que mi mujer fuese madre soltera.

La situación ahora estaba definitivamente enredada.

Si a esto le sumábamos la incertidumbre que había respecto a Laurent Da Revin, su ubicación y sus inquietantes posibles intenciones para con Isabella, nuestras perspectivas eran bastante complicadas.

—¿Qué quieres tú que hagamos con la boda?

—Quiero que fijemos una fecha —dijo Bella con voz decidida y firme.

—¿Aún sin que tu padre haya aceptado acompañarnos? —pregunté suspicaz.

—Sí —aseguró —Le he dado mucho tiempo para que se hiciera la idea, lo aceptara y aceptara hacer lo correcto. No quería disgustarle, pero si él no es capaz de pensar en no disgustarme a mí, ya no puedo hacer más. Ahora mismo tengo que decidir quién es más importante y ahora mismo, desde esta misma tarde mi hijo ha pasado a ser lo más importante. Más importante que tú, que yo y desde luego más importante que mi padre y sus estúpidos sentimientos arcaicos y egoístas —sentenció vehemente —Así que quiero que elijamos una fecha y nos volquemos en los preparativos de la boda. Y también quiero que pienses que no quiero llevar un vestido enorme así que espero que esa fecha sea lo suficientemente cercana como para que mi cuerpo no se haya convertido en un balón —dijo haciéndome reír.

—¿Mañana es lo suficientemente pronto para ti? —pregunté ansioso.

—No, cielo —refutó mirándome con sus hermosos ojos entrecerrados y un tono de voz indignado —Quiero una boda de verdad, en una iglesia, con vestido, damas de honor y banquete. Quiero un vestido espectacular y quiero al menos dos semanas de viaje de novios.

—¿Dónde quieres ir de viaje de novios?

—Pensaba que recorriéramos la ruta sesenta y seis, pero tal vez me conforme con quince días en Hawaii.

—Vaya con mi ratoncito —reí ante sus demandas. —Tengo libre el sábado de aquí a cuatro semanas. Agéndame una boda para ese fin de semana —sugerí tirando de ella para acostarla sobre mi cuerpo.

Bajé mis labios sobre los suyos y llevé mis manos a sus glúteos firmes restregándola contra mí. Ansiosa por la unión de nuestros cuerpos Bella separó sus piernas ubicándose a horcajadas sobre mí y llevando su tibia mano a mi miembro le dirigió al interior de su sexo.

Entré en ella y lentamente comenzó a moverse sobre mí . Nos hicimos el amor silenciosos con el sonido de nuestros jadeos y gemidos como única música de fondo.

Exhaustos nos adormecimos para volver a los arrumacos y caricias al despertar.

—Me aterra pensar que Laurent pueda volver a buscarme —confesó Bella cuando llevábamos un largo rato despiertos y pensativos —Y ahora, en este momento, cuando vuelvo a estar embarazada… —gimoteó apenada.

—No, nena, no pienses en ello. Laurent no va a acercarse a ti.

—No puedo siquiera imaginar que vuelva a matar a este hijo también…

—Shh —le intenté silenciar —No lo pienses porque no sucederá —prometí.

—No puedes saberlo con certeza. Si las autoridades no saben dónde está, ¿qué te hace pensar que no pueda estar aquí?

—No podrá entrar al país sin que las autoridades lo sepan. Y para entonces, en cuanto nos lo comuniquen, nos encargaremos de mantenerle alejado y si es necesario enviarlo nuevamente a prisión —aseguré con palabras que ni yo mismo era capaz de creer.

—Estoy segura de que en las redes sociales encontraremos alguna foto suya —dijo Bella extrañándome —Quiero que al menos sepas qué cara tiene para poder identificarle si le ves cerca de aquí en algún momento.

—Me parece una idea sensata —concedí —como también lo sería poner a tus padres sobre aviso —aconsejé ganándome una mirada incómoda.

—No quiero decírselo… —gimió aunque era fácil notar que sabía que eso era lo más sensato.

—Bella, cualquier precaución que podamos tomar es poca siempre que sirva para mantenerte protegida a ti y a nuestro bebé. Laurent podría presentarse en Forks ante tus padres y con cualquier mentira conseguir que ellos les ayudaran a verte, Bella. En su afán de separarnos tu padre podría pensar que es una buena idea ponerte en contacto con tu ex. Ellos no saben lo que ese hombre te hizo… —insistí cansino y finalmente la vi claudicar.

Bella era una mujer inteligente, siempre lo había sido y yo debía saber ya que solo con razonamientos serios y argumentos sensatos la podría convencer de algo.

Y en este tema, argumentos sensatos eran lo que me sobraba. No estaba convencido de que sus padres deberían conocer su historia solo por un capricho, sino porque la realidad era ésa. Era indispensable que Emmett y Rosalie supieran que el ex novio de su hija era un hombre violento que la había mandado al hospital y había estado preso por ello.

Ahora que había salido en libertad no sabíamos de lo que era capaz.

Con un suspiro derrotado Bella aceptó aunque con sus condiciones. Hablaría con su madre y le diría que Laurent la había golpeado, pero no estaba preparada para decirle que había estado embarazada en aquel momento y que fruto de la golpiza había perdido a su hijo. Según ella ése era un dolor innecesario que no ayudaría en nada pero sumiría a sus padres en un dolor aún más profundo.

Sintiéndome agradecido al menos porque hubiera aceptado contarles parte de la verdad sobre Laurent, acepté sus reticencias.

Esa noche por fin, Bella llamó a su madre en Forks y le explicó parte de lo que había vivido en París.

Cuando a la mañana siguiente dejé a Bella en su estudio para dirigirme a la oficina, debo reconocer que no me sorprendió recibir una llamada de mi futura suegra.

—Rose, hola.

—Edward, sabes por qué te estoy llamando.

—Lo sospecho —reconocí.

—¿Qué es lo que Bella no me ha explicado? ¿Qué es lo que tú sabes de lo que pasó con su ex? —preguntó intrigada y preocupada.

—Sé lo que tú sabes, Rose. Su ex novio se volvió violento y en una discusión la envió al hospital. Cuando salió del hospital él ya estaba en prisión.

—¡Oh, Dios! —gimoteó Rose y pude sentir el llanto y la congoja en su voz —¿Cómo es posible que mi hijita viviera algo así y nunca me lo hubiera dicho? —sollozó y supe que Bella tenía razón. Para esa mujer saber que había perdido un nieto de una forma tan cruel como había sido no haría más que herirla.

Aunque yo pensaba que debería saberlo, tal vez lo mejor sería esperar a que Bella estuviese preparada para contárselo y que considerase que el momento era el correcto.

—No te fustigues por lo que pasó, Rose. Ninguno de nosotros lo supimos y no podíamos hacer nada. —aseguré —Pero ahora tenemos que proteger a Bella. Ese cabrón está libre y me temo que pueda venir en busca de Bella.

—Eso no es posible…

—Espero que no lo haga, pero por si acaso tú y Emmett debéis saber quién es. No estoy seguro pero no creo que fuera extraño que se pusiese en contacto con vosotros en busca de Isabella.

—Nunca se acercará a mi hija —prometió la mujer vehemente y supe que no decía más que la verdad.

Entre todos íbamos a cerrar el cerco alrededor de Bella.

Ya podía Da Revin intentar lo que quisiera, Bella estaría protegida y no había nada que él pudiera hacer.


Antes que nada mis disculpas por la tardanza. Estos días me está resultando complicado conectarme para actualizar pero espero poder hacerlo más en orden. Gracias por la paciencia

Gracias a todos por los reviews, alertas y favoritos, y sobre todo gracias por leer.

Como ya comentara estamos entrando en la recta final... Espero que la disfruten...

Les espero también en mi grupo de Facebook: Las Sex Tensas de Kiki.

Besitos y nos seguimos leyendo.