Un año y medio después
La mañana del diez de junio había amanecido inesperablemente agradable. Venía haciendo demasiado calor los días anteriores y la gente estaba de un ya usual mal humor; y Kurt no era la excepción.
Su padre le había dicho hasta el hartazgo que tomara con paciencia las cosas y que no se alterara por todo. Pero si vamos a enumerar las cosas que el castaño venía padeciendo era digno de un joven estresado.
Entre el calor, su trabajo en Le Chic una tienda de ropa para niños, en donde habia sido contratado y donde habia trabajado todo ese año, aunque de este ya descansaba, pues había presentado su renuncia hace una semana y Owen colmaban la paciencia del contratenor. El pequeño que ya comenzaba a caminar sin ayuda, y mientras tanto hacia brotar luces de calores de la cabeza de su padre, quien siempre pensaba de quien había heredado esa híper actividad constante.
Aquella mañana, el día parecía ser perfecto. Había sol pero no llegaba a ser muy fuerte, el viento era fresco y corría a un ritmo agradable. Sintió su despertador sonar, y estiro una mano para apagarlo de un golpe. Se sentó en la cama, y se refregó los ojos para librarse de una vez por todas del sueño.
- Pa…pa – la voz de su hijo, lo hizo mirar al frente para descubrir que su pequeño ya estaba levantado y queriendo salir de la cuna donde dormía.
- Te vas a caer, Owen – le dijo Kurt, y se levanto para atraparlo antes de que diera con el suelo.
- Papa… - grito el niño y le dio un baboso beso en la mejilla.
- Sí, yo también te quiero bebe – le sonrió y lo bajo al piso, para ir caminando hacia el baño para bañarse.
Debían apresurarse, ya que esa mañana Blaine iba a graduarse de la Academia Dalton. Decir que Kurt no había esperado aquel día desde inicio del año lectivo era decir poco. La idea de tener a Blaine de tiempo completo lo atraía demasiado, y también el hecho de que estaría más con Owen, en lugar de estar solo el fin de semana y en vacaciones o cualquier día que lo desvinculara del colegio.
Tenían todo planeado, en dos días partirían a Nueva York, a un pequeño departamento que Cooper les había regalado – de hecho se lo regalo a Owen - . Kurt sabía que deberían aprovechar ese verano a todo lo que daba. Pues él había conseguido un trabajo en Vogue, mientras que Blaine había conseguido por medio de su hermano un contrato con una disquera pequeña. Todo marchaba sobre ruedas.
Dejo al bebe sentado en su cama solo con una toalla con la cual lo había secado; abrió el cajón de la cómoda del niño y saco un pequeño traje de gala que justo hoy iba a estrenar y que había sido regalo de su abuela Elena.
La puerta sonó un par de veces y un risueño Burt ya vestido y preparado apareció tras ella.
-Buenos días – dijo alegremente, el bebe cuando vio a su abuelo largo una carcajada digna de un coro de ángeles. - ¿y cómo amaneció el más guapo de la casa? – le pregunto gracioso, Kurt sonrió negando con la cabeza ante las locuras de su padre.
-Papa lo malcrías – dijo el castaño, mientras sacaba los pañales y el talco.
-Tonterías, tonterías… - decía mientras jugaba con las manitos de Owen.
Kurt recostó al bebe, mientras intentaba ponerle el pañal, pero como ya se había resignado que su hijo había nacido con una cuota extra de energía, la tarea se tornaba de lo más difícil.
-No, no patees a papa… no, ¡Owen! – le dijo seriamente. El adolescente padre, suspiro, al menos no se orinaba como lo había hecho en otras ocasiones inutilizando su ropa.
-Oh, Kurt no retes al niño – dijo molesto, y le quito el pañal a su hijo. – Mejor ve a cambiarte mientras mi nietito y yo nos divertimos sin tu mal humor. – le espeto.
- Papa,… - intento replicar, pero el rostro de Burt estaba plasmado de determinación, suspiro. Se hacía tarde y debía prepararse el también.
- Carole ya está haciendo el desayuno, y tu hermano pasara a buscarte en una hora – le hablo el mayor de los Hummels.
-¿Qué? ¿En una hora? – Este asintió - ¿y como se supone que me tendré que arreglar en una hora? – le dijo colérico mientras aceleraba la búsqueda de su ropa.
- Si hubieras dejado tu ropa lista el día anterior, como lo has hecho desde que prácticamente naciste no estarías tan molesto hoy – dijo su padre, quien se disponía a ponerle el pantalón al pequeño. Lo cierto era que Owen podía ser muchas veces un dolor de cabeza, en especial para su papa Kurt.
- Yo hubiera preparado mi ropa el día anterior, lo habría hecho, pero hasta que hice dormir a Owen se hicieron las dos de la madrugada, y yo prácticamente me dormí antes que el... – murmuro, mientras sacaba un pantalón color crema y una camisa - ¿Te quedas con él? Iré a asentar esto rápido, no puedo demorarme mucho. Dios ni siquiera hice mi rutina de cremas… diablos – se quejo mientras salía al pasillo.
- Alguien esta de mal humor ¿no? – le pregunto a su nieto, quien solo sonreía.
-Papa – dijo el niño.
- Si, Owen… tu papa esta de mal humor – alzo al niño en sus brazos y bajaron a desayunar.
En realidad Owen no daba grandes problemas, solo los problemas que un niño de un año y medio podía dar. Desde su nacimiento fue un niño tranquilo y muy apegado a sus padres. Kurt en realidad no tenía muchas quejas que decir sobre su hijo, puesto que para el castaño owen era el mejor niño del mundo y nadie osaba a contradecirle.
Kurt se había convertido en una especie de padre muy sobre protector con el pequeño bebe, y no era para decir menos, después del pequeño percance que vivió cuando él bebe apenas tenía tres semanas de vida.
Flash Back:
Owen tenía su pequeño rostro colorado de tanto llorar, su recientemente padre se movía por su habitación intentando calmar el llanto del niño, y el suyo propio. La verdad no entendía que pasaba.
Le había dado el biberón por la tarde, y el comenzó a molestarse levemente, por la noche antes de ir a dormir volvió a llorar y el castaño pensó que tenía hambre de nuevo, lo cual sería lógico puesto que Owen, comía cada tres horas.
Lo ilógico era para el contratenor, que su bebe no cesaba de llorar aun después de haber comido. Al contrario lloraba a gritos, y después de eso venia el incesante vomito que por más que el chico se aseguró de que él bebe expulsara todos los gases, no alcanzaba a evitar.
Y entonces Kurt Hummel comenzó a creerse un pésimo padre.
Y la presión pudo con él, que inevitablemente comenzó a llorar a la par del bebe.
Tomo el celular y llamo rápidamente al moreno, rogando por una respuesta.
-No sé qué tiene, solo llora mucho. – sollozo Kurt, mientras Blaine sentía de fondo el desgarrador grito de su pequeño hijo. – Lo alimente bien con las medidas de la pediatra, lo hice eructar y lo acosté en la cuna pero comenzó a llorar de nuevo y volvió a vomitar… no sé qué tiene – lloro de frustración.
-Kurt tranquilo. Yo… hablare con mi nana – dijo y el castaño sintió movimiento detrás del teléfono. Escucho unas cuantas palabras que no logro entender por parte de la mujer, antes de que Blaine tomara el teléfono de nuevo. – Nana dice que lo más probable es que tenga dolor de estómago. Podrías… ham… ponle unos trapos húmedos en su pancita. – animo Blaine con una voz algo insegura, lo cierto era que aquella situación lo estaba asustando un poco, pero no debía mostrar flaqueza ante su novio.
-¿Y si no se le pasa? –
- Solo inténtalo – pidió el moreno. Kurt puso en altavoz el teléfono, y dejo al bebe en la cuna, que al momento de tocar el colchón lloro aún más fuerte quebrando todo el corazón de Kurt.
El castaño se sentía fatal, mañana era día de escuela, todos en su casa debían de estar durmiendo o por lo menos intentándolo con los gritos de Owen. Blaine debería estar descansando, todos deberían estar descansando.
Trajo unos paños tibios húmedos y levanto la ropita del bebe y los envolvió alrededor de su pequeño cuerpo.
Owen ante el tibio contacto pareció tranquilizarse por un momento. Kurt sonrió de medio lado, y corrió a tomar el teléfono.
- Se detuvo – suspiro Blaine.
-Lo hizo, aún está despierto pero al menos ya no llora – dijo Kurt. – Gracias y Gracias a Molly… - agradeció.
-Es mi hijo también, estamos juntos en esto recuérdalo.
-Lamento haberlos despertado.
-No lo hiciste, para ustedes estoy siempre.
-Te amo – le dijo
-Yo también, ahora ve a descansar. Mañana por la tarde iré y me quedare el fin de semana.
-Te estaremos esperando – colgó la llamada.
Hecho un rápido vistazo al bebe y sonrió al ver que sus ojitos comenzaron a cerrarse.
Corrió a su cama y se envolvió en las sabanas para volver a descansar.
Una hora después, Kurt volvía a estar en pie con su hijo llorando a gritos nuevamente. Había probado de nuevo con los paños húmedos pero había sido en vano, su hijo no dejaba de llorar.
El castaño volvió a llorar sin saber qué hacer. Llamar de nuevo a Blaine le pareció una idea estúpida, con esa llamada probaría de nuevo que no servía como padre.
La puerta de la habitación se abrió de golpe y Carole envuelta en su bata de dormir ingreso a la habitación.
-¿Qué está pasando? – pregunto al tiempo que tomaba él bebe en sus brazos.
-No sé, algo le molesta y ya no sé qué hacer – lloro Kurt.
- Ya bebe… tranquilo –balbuceo Carole – Debes dejar de llorar, el percibe todas tus emociones, solo lo alteras más – dijo. El chico se tomó la cabeza con las manos.- ¿Le diste de comer? – el chico asintió.
- Ahí comenzó el problema, y luego empezó a llorar y a devolver su comida.
- De acuerdo, esto haremos. Vístete, prepara un pequeño bolso y te espero en el coche. –dijo comenzando a caminar hacia su habitación con el bebe en los brazos.
-Pero Carole, son las tres de la madrugada, mañana debes trabajar.
-Y tú también, pero no podemos dormir con el estando molesto. Así que vamos a ver que tiene, levantare a tu padre. – le anuncio y Kurt se sintió peor.
En medio de lágrimas, se cambió de ropa y preparo un pequeño bolso para Owen, la idea de que su hijo le pase algo lo carcomía por dentro.
Burt le dio una tensa sonrisa y comenzó a caminar rumbo a la salida. Carole paso por la habitación de Finn quien se encontraba profundamente dormido a pesar del escándalo, le dejo una nota diciéndole donde estarían.
Kurt tomo a su hijo y se ubicó en la parte trasera del coche esperando para que pusieran en marcha el auto.
Carole salió corriendo y subió al auto, Burt encendió del vehículo y salieron rumbo al hospital.
Y kurt lo único que deseaba es que su pequeño hijo se encontrara bien.
El sol había salido en su más hermoso resplandor, el auto de los hummel estaba de regreso a casa con sus integrantes más calmados después de la dura noche que habían vivido.
Al ingresar al hospital la pediatra había sugerido internar al bebe para hacerle unos estudios y el contratenor se llenó de terror. Carole tuvo que sostenerlo para que entregase al niño, y solo accedió bajo la promesa de que él estuviera con Owen todo el tiempo. Después de varios estudios, y cuando el castaño considero la idea de avisarle a Blaine donde se encontraban, la pediatra regreso con los estudios.
"Intolerante a la Lactosa"
Su hijo era intolerante a la lactosa, eso explicaba el porqué de sus molestias. Una ola de alivio inundo el ser de Kurt, quien respiro agradecido mirando a la doctora.
Ella rápidamente receto una nueva fórmula para él bebe esta vez de soya, para evitar eventos como el de esa noche. Y Dios quiera, que todo resultara bien.
…. Y así fue.
Fin Flashback
Cuando el reloj dio las ocho de la mañana un bañado y muy perfumado Finn Hudson entro por la puerta principal de su antigua casa. Llevaba unos jeans color negro, una camisa blanca y un saco color verde oscuro.
-Hola familia – dijo el ex mariscal, cuando ingreso a la cocina. Carole dibujo una enorme sonrisa al ver a su hijo, este se acerco a su madre y la abrazo con cariño.
-¿Que tal el viaje? – le pregunto, mientras hacía sentar a su hijo y le servía una taza de café.
- Estuvo bien, no fue relativamente largo madre… la universidad está a solo treinta minutos – rodo los ojos irónico.
-Pero en esos treinta minutos puede suceder algo – murmuro mientras sacaba de la tostadora sus clásicas tostadas.
-¿Burt? –
- Esta con el bebe arriba, recién desayunaron y fueron por su peluche. Y si preguntas por Kurt esta…
-… ya se no me lo digas, arreglándose – completo Finn mientras sonreía, su hermano jamás cambiaria.
- Si, exacto – le dijo.
-¡FINN! – Grito Owen cuando entraron a la cocina con su abuelo.
El nombrado sonrio, con la misma sonrisa que tuvo como cuando lo vio por primera vez.
Flash back
El trofeo había sido ubicada en la parte trasera del auto de Burt, beso a su novia rápidamente y subió al auto dispuesto a marcharse.
-Iré esta noche, quiero conocer al bebe – dijo Rachel, apoyándose en la ventanilla del auto.
-De acuerdo, le diré a mi madre que prepare algo vegetariano para cenar… - le respondió.
-Te amo – le grito, y fue caminando rumbo a su auto, donde sus padres le esperaban.
-Sí, yo también – contesto rápidamente. Puso primera en el auto y salió rápidamente hacia la carretera.
Condujo rápidamente, viendo como la tarde se acentuaba en aquella fresca tarde de primavera.
Kurt tenía mucho sueño, bastante a decir verdad. Blaine y su hermano lo habían dejado en su casa y los hermanos regresaron a Westerville a buscar ropa para el moreno, quien se quedaría el fin de semana con ellos.
El castaño se afirmo en la mesada de la cocina, mientras el biberón con leche se calentaba en el microondas.
-¿Kurt? ¿Qué estás haciendo? – pregunto Carole, quien recién bajaba las escaleras, recién despertando de una siesta.
- Owen tiene hambre, preparo su biberón. – señalo el microondas.
-¡La leche de bebe no se calienta en un microondas, cariño! – Exclamo la mujer quien se apresuro a apagar el aparato y sacar el contenido dentro – se hace en un baño maría. – completo.
Kurt se tomo la cabeza.
-Estoy muy cansado… ya ni siquiera razono. – susurro. Carole le miro con comprensión.
- Ve arriba, yo preparare esto y te lo subo. Intenta que él no llore… no es bueno que se altere – dijo, y el castaño incapaz de negarse, le obedeció.
Cuando entro a su cuadra suspiro con ansiedad. Estaciono el auto, y bajo casi corriendo olvidando el equipaje guardado.
Abrió la puerta principal y se precito dentro de su casa.
-¿Donde están? – grito apenas entro.
-Silencio, Finn Hudson – grito Carole desde la cocina. Venia caminando con su ropa de dormir, unas pantuflas y un biberón a medio llenar en sus manos. – Hay un bebe en esta casa que no necesita tus gritos aturdidores – rezongo.
-Lo siento… lo siento – cerró la puerta con cuidado. - ¿Donde están? – pregunto, nuevamente.
-Arriba, con su padre. – respondió mientras se volvía a llenar el biberón. – espera, no te vayas… llévale esto a tu hermano – dijo tendiéndole el objeto.
Finn lo tomo, y subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a la habitación de su hermano. Toco suavemente, mientras sentía un rápido "adelante", abrió la puerta.
La habitación estaba algo desordenada, y poco iluminada. En un rincón, junto a la cuna la figura de su hermano se movía de un costado a otro cargando un pequeño bulto en sus brazos.
-Hola… - murmuro Finn. Kurt dejo de ver el rostro de su bebe y sonrió al ver a su hermano.
-Miren aquí al orgulloso ganador de las nacionales… - dijo a modo de saludo. El mariscal se acerco hasta el castaño y pudo apreciar detenidamente el rostro del bebe – Te presento a Owen… - hablo.
-Es hermoso… muy bello y pequeño. – dijo mirándolo bien.
-¿Pequeño? Es inmenso, dolió como la… hacerlo nacer – murmuro sonriendo.
-Yo digo que has hecho un trabajo perfecto – contradijo. El bebe comenzó a mover su naricita llenando de ternura a sus espectadores, hasta que su rostro comenzó a temblar y romper en llanto.
-Ya… mi bebe… ya viene la comida – dijo Kurt meciéndolo.
-Oh es cierto, mi madre me dio esto – y levanto el biberón.
-¿ Quieres alimentarlo? – pregunto, el chico abrió los ojos.
-¿ Yo? Pero… soy un desastre yo… - Kurt levanto al bebe para que su hermano lo reciba - nunca he cargado un bebe.
-Yo tampoco, todo se aprende… - acomodo a su hijo en los brazos de Finn – sostenlo así, bien… - tomo el biberón y se lo tendió. – deja que el abra la boca, créeme come peor que tu.
-Oye… - se quejo, y vio con asombro como al acercarse la goma del biberón el bebe intuitivamente abrió la boca y rápidamente comenzó a succionar. – Oh por dios… tenías hambre – susurro enternecido.
- Comió en el hospital, ya era hora de otro biberón – dijo y beso la cabeza del recién nacido.
- Mira Kurt… le estoy dando de comer – hablo maravillado.
- y lo haces excelente… felicidades, padrino – anuncio, y Finn lo miro con los ojos llenos de lagrimas.
-¿Soy su padrino?-
- Eres su padrino… a nadie le confiaría tanto la vida de mi hijo como a ti. - abrazo a su hermano por la espalda. – Gracias por todo, Finn.
- Somos hermanos, y los hermanos siempre están unidos – respondió.
Fin de Flash Back.
Finn, era la segunda palabra de las dos que a sus quince meses sabia. Finn y papa eran las únicas palabras que había logrado aprender. A pesar de que Burt intento infinidades de veces que pronuncie abuelo, por no hablar de Cooper, que aún no se rendía de intentar que Owen pronuncie: Mi tío favorito en el mundo.
- ¿Que hay viejo? – le dijo levantándose y tomando al bebe en sus brazos.
- Finn – dijo sonriendo el bebe.
- ¿Hoy nos vamos a ver a tu papa Blaine? – le pregunto haciendo gestos con la cara.
- Papa – respondió y comenzó a mover sus piernas y manos. – papa, papa, papa, papa. …-
Podría decirse que después de un año y medio, Finn había logrado arreglar las cosas con Blaine. Aunque eso no descartaba que algún oído siempre estuviese alerta por cualquier cosa. No había sido fácil, nada fácil. Al principio las tensiones eran por demás evidentes, sobre todo si de Owen se trataba. Finn había repetido hasta el hartazgo que Blaine no quería al castaño, que solo era comodidad. Kurt había hecho oídos sordos y reboto cada palabra que el mayor decía. Luego comenzaron las acciones, si Finn lo cargaba, Blaine le pedía amablemente a Kurt que se lo entregara, pues no quería medir palabras con el ex mariscal. Al comienzo, y dado que no tenía ganas de entrar en discusiones, el castaño había aceptado ese trato de ley del hielo que ambos se habían impuesto, pero no duro demasiado hasta que se hartó y los encerró en una habitación a aclarar las ían hacerlo, si no era por ellos al menos que fuese por Kurt y Owen.
Tardo mucho, o más bien demasiado. Una tarde entera estuvieron encerrados sin si quiera mirarse. Sentados uno en la punta contraria de la habitación. No fue cuando a la noche, cuando Finn moría de hambre y Blaine no soportaba las ganas de ir al baño, cuando estrecharon las manos y acordaron paz mutua. Kurt le pareció un poco sospechoso pero finalmente accedió y los libero.
Después de aquel percance, hablaban en cosas referidas a Owen o de algún tema en particular que no los envolviera. Tiempo después las cosas fueron aflojando hasta casi saludarse como amigos. Hasta que finalmente, y después de mucho lograron dejar las diferencias a un lado y pasar a ser amigos.
- Menudo bailarín– murmuro.
El nombrado bajo perfectamente arreglado, luciendo un traje sencillo pero muy hermoso a la vista. Un pantalón de vestir color crema, que se ajustaba a su recuperada cintura, y un traje a juego con el detalle de una camisa blanca y unos zapatos del mismo color.
- Finn, ¿cuántas veces tengo que decirte que no le digas "viejo" a Owen? – cuestiono de entrada.
- Ay por favor….- se quejo el mayor.- ¿Como oyes desde el segundo piso? –
- Tiene un nombre hermoso, lo único que falta es que crea que se llama viejo – le espeto.
- Sera mejor que dejes tu mal humor aquí mi amigo, porque en el auto no cabe. Se hace tarde – hablo su hermano, dando un trago final a su café. Kurt asintió, mientras sacaba una manzana para comerla mientras iban camino a Dalton.
- ¿Llevas todo, Kurt? – pregunto Carole.
- Si, el bolso de Owen está listo y solo llevo un cambio de ropa por las dudas… todo en orden – le dijo dedicándole una sonrisa.
- Apenas me desocupe de la reunión iremos directamente para allá, hijo – le aseguro Burt.
- De acuerdo, vayan a cambiarLima de una buena vez – soltó una risita. Finn, cargo a Owen en sus hombros y agarro el bolso del bebe con su mano libre, salió a la calle corriendo y haciendo gritar al pequeño de diversión.
- Vamos campeón – le grito, mientras abría la puerta del auto y lo instalaba en su sillita de viaje.
- Ahí vamos de nuevo, ya veo que las dos horas de viaje se harán interminables – susurro Kurt, tomándose la cabeza. – En fin, nos vamos – se acerco y beso en la mejilla a Carole y abrazo a su padre.
- Cuídense – dijo Carole y salió al jardín de su casa – Finn, ni se te ocurra conducir muy fuerte, va Owen va en el auto – el ex mariscal, toco la bocina un par de veces en señal de haber comprendido – Me dices si aquel atorrante llega a pasarse de velocidad, ahí nomas llamare a Rachel que lo ponga en su sitio – amenazo Carole.
Rachel esta en New York, pero supongo que te lo diré si sucede… adiós - se despidió y cerró la puerta detrás de él.
- Por última vez Cooper, llevo esperando cuarenta minutos – gruño Elena, que llevaba cepillándose el cabello durante una hora.
- Mama, la ceremonia no iniciara si tu no llegas, así que tranquilízate ¿quieres? – le dijo relajado su hijo mientras bebía café y leía el periódico.
- Es que estoy tan nerviosa, es alucinante… Blaine es tan creativo, mira que imaginar eso… - hablaba a mujer emocionada. Cooper irguió una ceja.
- Mama, el solo quiere…
- ¿Hiciste esa reserva verdad? – le pregunto abruptamente.
- ¡La hizo delante de ti! Mujer, ¿Quieres tranquilizarte? – la voz de Molly asusto a Elena quien giro su cabeza a enfrentarla.
- Solo quiero que salga todo bien - se excuso, aceptando la taza de café que su hijo le extendía.
-Saldrá todo bien, si bajas el nivel de tus nervios, o podrías arruinarlo. – hablo Cooper.
-¿Y como se supone que iría a arruinarlo? – la encaro.
-Le podrías decir a Kurt – respondió Molly – y solo bastaría eso para que Blaine estallara. Pobre ha estado muy nervioso en estos días – suspiro la mujer.
- Y como no si lo ha planeado desde hace mucho – dijo Cooper, quien se levanto a dejar las tazas en el fregadero. – Hora de irse mujeres, Blainey nos espera – dijo tomando las llaves del auto.
-¿has hablado con Kurt? – le pregunto Molly.
-Si irán directamente hacia allá – les respondió.
- Perfecto porque muero por ver a mi nieto – dijo contenta Elena, mientras se ubicaba en el asiento del co-piloto.
-Nuestro nieto – corrigió Molly. Cooper rodo los ojos con cansancio, todos los días era lo mismo, peleaban por cosas insignificantes. Esperaba que Blaine pudiera soportarlas este día.
Blaine.
Su pequeño hermano.
Su reconciliación era algo que siempre iba a atesorar.
Flash back
Kurt se encontraba dándole el biberón a Owen, mientras esperaba que le dieran el alta. Blaine había ordenado todo los bolsos y estaba todo listo para que la doctora viniera a firmar el acta.
La puerta del cuarto sonó, y un sonriente Cooper apareció por la puerta.
- ¿Puedo pasar? – pregunto.
-Cooper – sonrió Kurt – claro pasa. – Blaine saludo a su hermano con un movimiento de cabeza y ayudo al castaño a sentarse mejor en la cama.
-¿Listos para ir a casa? – quiso saber.
-Ya no veo las horas. La comida es horrible y la cama incomoda. – se quejo el castaño.
- y… ¿cómo se porta mi sobrino favorito? – dijo mientras le besaba la cabeza al bebe.
- Coop, es tu único sobrino – respondió Blaine – pero se ha portado excelente, durmió toda la noche – comunico.
- Eso esta bueno –
Cooper y Blaine cargaron los bolsos y salieron rumbo al pasillo para cargarlas en el auto. El menor, miro a su novio antes de salir y este le hizo un gesto de apoyo, este asintió y siguió a su hermano.
- Gracias por haber venido Cooper – murmuro Blaine cuando habían llegado al auto.
-¿Bromeas? No me lo hubiera perdido por nada. Apenas recibí el mensaje tome el primer avión que salía hacia acá.
- Lamento lo que te dije. Y por haberte ignorado… estaba en realidad enfadado – susurro bajando el cabeza.
- Hey no… está bien, yo te comprendo. Habíamos pasado por un momento muy complicado, y todos estábamos con los nervios a flor de piel.
-Pero yo reaccione terrible y te dije cosas hirientes y reconozco que después de haber dicho me arrepentí pero no podía pedirte perdón porque… - Cooper le interrumpió.
- Eso no importa ahora. Estamos juntos, y estamos disculpados. Blaine ya no hay nada que perdonar entre nosotros, ya hemos curado nuestras heridas, no hay que abrir más. Ahora es momento de olvidar y seguir adelante. Tienes un hermoso niño que cuidar, y ayudar a crecer. Tienes una familia y tienes a.. Kurt – finalizo.
-Tengo a mi novio, querrás decir – corrigió.
- Tienes a tu novio ahora, Blaine. Tienes a tu familia…. – los hermanos se abrazaron y caminaron de regreso al hospital.
Fin Flashback.
Luego de algunos gritos, y algo de llanto por parte de Owen, Finn estaciono en la entrada de la Academia, esta se encontraba llena de vehículos que se las habían ingeniado muy bien para aparcar cerca del edificio.
Al parecer llegamos a tiempo – suspiro alivio Kurt, mientras se alisaba la ropa. Abrió la puerta trasera del auto, para desabrocharle el cinturón al pequeño quien ya sollozaba estirándole los bracitos para que lo cargara – Ya bebe, vamos a ver a papa Blaine – le dijo haciéndole cosquillas en la panza.
- Papa… - grito y agito sus brazos.
- Si, vamos a ver a papa – continúo diciendo, y comenzó a avanzar hacia dentro de la escuela.
- Si no se preocupen, yo cierro el auto – les grito Finn.
- Gracias – le contesto de regreso. Mientras en un brazo cargaba a Owen, con el otro intentaba escribir en su celular para avisarle a Blaine que ya estaban ahí.
El pequeño estaba muy inquieto, y Kurt debió detenerse en las escaleras para poder apoyarse en la barandilla y lograr enviar el mensaje. Cuando el celular le aviso que el texto había sido entregado correctamente, guardo el teléfono. Y sostuvo mejor al bebe.
Bajo al bebe al nivel del suelo, para que este pudiera caminar un poco siempre y cuando este bajo la mirada de Kurt.
- ¡Buu! – un grito en su oído lo hizo saltar, y chillar. Al mismo tiempo que Owen se asustaba y caía al suelo.
- ¡BLAINE! – Grito colorado - ¿cómo se te ocurre? – le pregunto, mientras sentía los besos que el moreno repartía por toda su cabeza.
- Lo siento, lo siento… se veían tan adorables – le dio un pequeño beso, y corrió a alzar al bebe que estaba a algunos pasos de ellos. – Oh, mi bebe tranquilo…. No llores – lo mecía, mientras se reía de la tontera que había hecho.
- Hiciste llorar a nuestro hijo – dijo con voz cansada – Imbécil – le dijo, intentando sonar enojado. Pero los ojos de cachorro que su novio le ponía podían comprarlo. Y sonrió para sí mismo, un par de ojos, de dos personas le robaban el aliento.
- Llegaron temprano – dijo mientras se sentaban en las escaleras.
- Por supuesto, para tener el primer lugar – respondió Kurt. – a ver cómo te has vestido – le pidió a su novio.
Blaine se levanto y abrió su toga negra, revelando un suéter color azul marino con una camisa a cuadros blanca, un moño del mismo color, un pantalón negro y… kurt abrió los ojos espantados.
- ¿Zapatillas? ¿Zapatillas? ¿Que paso Blaine Anderson? – grito colérico. Bajo de sus piernas a Owen, quien comenzó a caminar nuevamente alrededor de ellos. - ¿Y los zapatos que compramos en lima? – quiso saber.
- Cariño… me iban grandes, me iba a matar antes de recibir mi título – rezongo mientras se ubicaba su lado.
- Hubieras dicho y los cambiábamos – dijo más tranquilo.
- Mas cómodo las zapatillas, además nadie las verá. Cuando termine la ceremonia y nos vayamos me pondré los benditos zapatos con un algodón extra para ajustarlos - prometió haciendo reír a su novio.
- Como digas… como digas – dijo antes de volver a levantarse y traer a su pequeño hijo, quien había metido las manos en una maceta con agua.
Blaine sonrió, mientras veía como kurt se arrodillaba olvidando que podría manchar sus pantalones claros, y limpiaba cariñosamente las manos del bebe.
Una campanita sonó alertando que la ceremonia iba a iniciar.
- Va a comenzar – anuncio Blaine, poniéndose en pie y alisando su ropa. Kurt cargo a Owen en su cadera y se acerco a Blaine para acomodarle la ropa.
- Perfecto – dijo, y le dio un beso.
- Te veré en un rato – dijo mientras se iba.
- ¡PAPA!- Grito Owen, Blaine se volteo y vio la mano de su hijito estirada hacia su lado. Regreso algo apenado de haberse olvidado de despedirse de su hijo, lo cargo en sus brazos y lleno su carita de cortos besos. El niño comenzó a reír a carcajadas mientras repetía la palabra papa una y otra vez.
- Siempre tan determinante – hablo Kurt.
- Tiene a quien salir – menciono Blaine antes de salir corriendo.
Al cabo de una hora, todo el salón de actos de la academia estaba repleto de gente. Las primeras cuatro filas estaban cubiertas por los egresados, mientras que las restantes estaban los profesores y familiares.
Kurt hubiera querido ir bien adelante, para poder sacar una buena foto de cuando Blaine recibiera el diploma, pero era seguro si se acercaba tendría que dejar a Owen en brazos de Finn o Burt y comenzaría a llorar, pero si lo llevaba con el adelante. Comenzaría a gritar "papa" cada vez que vea a Blaine.
Finalmente resolvió quedarse en las últimas filas, de donde parado podía ver mucho mejor. Se alivio al ver que Cooper había llegado con una cámara profesional en sus manos. Al menos alguien sacaría fotos.
- Ehhhhhh- grito Owen apenas vio a su tío Cooper. Este le sonrió y lo levanto en brazos maniobrando con la cámara en la otra mano.
- No grites Owen – susurro Kurt un poco avergonzado.
- Es un niño, dudo que te haga caso – dijo Elena mientras se ubicaba a su lado.
- Elena ¿Como esta? – le pregunto mientras correspondía el abrazo.
- Bastante bien, un poco nerviosa pero mi chico lo hará bien – hablo sin pensar.
- ¿Hacer bien qué? – quiso saber Kurt. Molly la fulmino con la mirada desde el otro lado, y Elena trago duro. Cooper miro para otro lado mientras jugaba con Owen en sus brazos.
- Recibir su diploma. Digo, es todo un logro – corrigió.
- Si… el esta recibido hace dos semanas, esto es solo formal – respondió Kurt no del todo convencido.
- ¿Tus padres vienen cierto? – pregunto Molly para cambiar el tema.
- Si, papa tenía unos asuntos antes pero prometieron estar aquí cuanto terminen. – respondió.
Molly rápidamente entablo una conversación con Finn, quien estaba al lado de Kurt. Mientras este último intentaba mirar en qué lugar se encontraba Blaine.
Cooper y Elena ya habían llenado la memoria de fotos únicamente de Owen haciéndolo posar de diversas maneras. Para cuando la ceremonia empezó, el bebe se había quedado dormido en brazos de Elena, luego de que ella le hubiera dado un biberón para calmarlo.
El director comenzó su discurso de despedida totalmente ensayado como todos los años. El mejor alumno se levanto y dio un discurso muy emotivo para sus compañeros y el resto de los presentes.
Finalmente, para cuando comenzaron a nombrar a los alumnos para entregarles sus respectivos diplomas, Carole y Burt llegaron al lugar.
Owen se había despertado por los aplausos y estaba poniéndose inquieto. Kurt lo cargo un rato meciéndolo intentando que volviera a dormirse, pero parecía no haber caso. Finalmente y a causas de los manotazos que el bebe pegaba lo dejo sentado en su silla, al lado de él.
Cooper se acerco un poco hacia delante, para tomar la foto perfecta cuando nombraran a Blaine.
El niño quedo sentado unos segundos antes de darse vuelta e ingeniárselas para bajar de la silla. Cuando estuvo en suelo firme, comenzó a caminar hacia delante, sin la atenta mirada de sus padres o de sus familiares.
- Heeeeee– gritaba Owen, a su tío. Pero debido al murmullo nadie podía escucharlo. El niño camino un poco mas casi hasta llegar a los alumnos parados en sus sillas con diplomas en mano.
"Anderson, Blaine Devon" se escucho en el salón.
El joven se levanto con orgullo y camino hacia el escenario para recibir su diploma. Owen vio a su papa subir al escenario y no dudo un segundo en mover sus piernitas hacia él.
- Papa…papa…papa…papa – gritaba el niño, apenas llego al escenario intentaba subirse pero era muy alto.
Blaine lo miro unos segundos antes, de sonreír a su profesora que le tendía el diploma, se acerco hacia el borde y cargo al niño quien no cesaba de gritar por su padre. Cooper abrió los ojos preguntándose cómo demonios había llegado el bebe ahí.
Volteo un segundo para mirar hacia atrás, y vio que su madre hablaba con un medio histérico Kurt por que haya dejado escapar al niño.
Miro hacia delante y vio a Owen aferrarse al cuello de su padre, mientras este recibía sonriente su diploma.
- Blaine mira hacia aquí – grito Cooper, el mencionado volteo en dirección a la voz y vio a su hermano con la cámara.
- Mira cariño, mira – señalo con el dedo a la cámara. Owen miro en esa dirección y Cooper hizo una captura.
La foto era simplemente perfecta.
Cuando Blaine bajo del escenario, Finn se encontraba en una esquina esperándolo. Cuando estuvieron cerca, cargo al bebe que comenzó a quejarse por haber sido separado de su padre.
- A kurt casi le da un infarto cuando no lo encontró– murmuro Finn.
- Compórtate Owen – pidió Blaine y beso la cabecita del niño, para después volver junto a los de su clase.
Después de que todos los alumnos hayan tenido su diploma en mano, el director les dio formalmente la despedida y montón de gritos y aplausos se oyeron en el salón.
Kurt había prácticamente encarcelado al bebe en sus brazos, para evitar que vuelva escaparse. Elena se adelanto a todos, cuando la gente comenzaba a salir, comenzó a buscar a Blaine.
Lo encontró hablando con sus ahora ex compañeros.
- Mi bebe – chillo emocionada antes de rodearlo con sus brazos y besar su cabeza.
- Mama… mama – dijo sonriendo y correspondiendo el abrazo de su madre.
- Estoy tan orgullosa de ti cariño, tan orgullosa – dijo acariciando su rostro – te has convertido en todo un hombre – le sonrió.
- Gracias mama… gracias… significa mucho para mí – le hablo.
- Te amo mi niño – le dijo y beso su frente.
El resto de la familia había llegado para felicitar al recién graduado.
Entre lágrimas, risas, besos y abrazos la familia llego a la puerta de la academia Dalton.
- Bueno… bueno tanta emoción me dio hambre – dijo Finn mientras sobaba su estomago.
- Ya vamos a comer, cariño… no te preocupes – animo Carole mientras se dirigía al auto.
Kurt cargaba a Owen en sus brazos, mientras que con la otra llevaba el bolso que había preparado para el bebe. Blaine se quito su toga y si birrete y se lo entrego a su nana para que ella lo guardara.
- Todos a almorzar en nuestra casa – anuncio Cooper.
- Sí, porque muero de hambre yo también – dijo Kurt.
- Cocinare papas al horno con carne - hablo Molly mientras caminaban hacia el auto.
- Se me hace agua la boca – comento Blaine.
Kurt esta vez camino hacia el auto de Blaine estacionado un poco más lejos que el resto de los autos. Instalo a Owen en el asiento trasero en su silla para bebes, mientras que el se aseguraba el asiento de adelante.
Blaine llego al poco tiempo, y encendió el auto.
- Kurt… en realidad no tengo muchas ganas de ir a mi casa para almorzar – le dijo mientras salían a la carretera. Kurt puso un CD de música infantil para que el niño se entretuviera.
- ¿Y qué quieres hacer? – pregunto.
- Inauguraron un nuevo restaurante en la ciudad y dicen que la comida es deliciosa. Pensé que podríamos ir a almorzar, los tres… como familia – propuso. Kurt sonrió.
- Por supuesto que sí – dijo poniendo su mano sobre el brazo de Blaine.
Blaine manejo al ritmo de las canciones infantiles un poco más de quince minutos, hasta que se estaciono en frente de un lujoso restaurante. Kurt miro boquiabierto el lugar.
- ¿Estás seguro que podremos costear la comida de aquí?
- Ya hice la reservación – le dijo guiñándole un ojo.
- Por supuesto. Lo tenías planeado ¿porque no lo pensé antes? – dijo, mientras arreglaba su ropa y Blaine bajaba al bebe.
- Porque soy inteligente y porque…
- Estoy enamorado de ti y eso me hace un completo tonto – concluyo Kurt.
- Exacto, aunque no eres tonto. Eres la persona más interesante que he conocido en mi vida. – hablo.
- Y el padre de tu hijo – menciono señalando al bebe. – Sobre eso, lamento lo de esta mañana no lo vi y …
- Tranquilo, fue perfecto. No te preocupes – tranquilizo Blaine, mientras ingresaban al lugar.
El diseño por dentro era un perfecto diez, si pedían la opinión de Kurt. Las paredes de color marrón claro, combinado con la alfombra de un tono más oscuro eranperfectas. Las mesas con manteles blancos y las sillas rojas, eran simplemente hermosas. Y las luces adornadas con lámparas de tonos rústicos hacia del lugar un sitio familiar. Sus cortinas del mismo color de las paredes acompañaban más la tonalidad. Todo parecía muy lujoso y caro, y el castaño en aquel momento se arrepintió de haberse vestido de aquella forma.
Sin mencionar que Blaine usaba zapatillas… ¡Zapatillas, por todos los cielos!
- ¿Tienen reservada una mesa? – pregunto un mozo de buen porte.
- Si está a nombre de Blaine Anderson – respondió el moreno.
- Síganme por favor – les pidió el mozo.
El hombre de traje negro los guio hasta una mesa un poco apartada del resto, y a juzgar porque el lugar no estaba del todo lleno aquel apartado les daba cierta privacidad que a Kurt le gusto.
El mozo les entrego la carta y acerco una silla para bebes de un costado para sentar al bebe. Blaine le agradeció y le dijo que lo llamarían en cuanto decidieran que ordenar.
- ¿Entonces, te gusta el lugar? – le pregunto.
- ¿Bromeas? Blaine este lugar es hermoso… me hubieses dicho que vendríamos aquí, me hubiera vestido mejor – dijo intentando peinarse un poco.
- Así estas perfecto, cariño – alago Blaine. Kurt sonrió. – Escuche que tienen jabones líquidos y aromáticos en los baños, sin mencionar que tiene un portero donde solo tienes que decir a que temperatura quieres el agua para lavarte tus manos – comento.
- ¿En serio? Eso es fantástico – le respondió. – Iré a ver ¿Si? Y de paso me lavo las manos… - Blaine asintió y el castaño se levanto y camino directo al baño, siguiendo los letreros.
El mozo se acerco con dos copas y un vaso de plástico, y una bandeja de pan con grisines* Blaine le sonrió y le guiño un ojo al mozo.
- ¿Esta como lo ordene? – le pregunto.
- Así es señor, todo en orden – le respondió y se alejo.
Owen estiro su mano para agarrar la bandeja con pan. Blaine le tendió la mitad de un grisin para que comiera mientras esperaba la vuelta de Kurt. Su pie debajo de la mesa, llevaba moviéndose desde que se sentaron en la mesa.
Decir que no estaba nervioso era mentir. Porque rayos, lo estaba completamente. Llevaba meses planeando todo esto, nada podía salir mal.
El bebe término rápidamente el palito de pan y se estiro para tomar otro. Blaine mirando hacia la puerta que daba al baño, acerco sin observar al bebe la bandeja para que el niño pudiera sacar uno.
Sonrió con alivio cuando vio salir a Kurt del baño, un poco más peinado.
- Tenías razón, es excelente ese sistema. Deberían ponerlo en todos los restaurantes.
- Lo sé… lo sé –
Kurt tomo la carta nuevamente para observar el menú.
- ¿Entonces ya sabes que vas a pedir? – quiso saber el castaño.
- Si, Kurt… antes de eso ¿Puedo preguntarte algo? – el chico lo miro extrañado.
- Por supuesto – respondió. Miro a su bebe quien comía muy concentrado su pan.
- Bien…- respiro hondo – Kurt… todo este año que he vivido contigo fue pura y exclusivamente hermoso. El saberte que te tenía conmigo, junto a nuestro hijo es una de las sensaciones más hermosas de mi vida. Te lo dije aquella noche en el hospital… cada minuto que pasa te amo mas y mas. Verte todo este año, de cómo renunciaste a un año de tu sueño por quedarte a cuidar de nuestro bebe con tanta dedicación. – le tomo las manos – Solía llorar cuando aun estudiaba y tú me llamabas para contarme las hazañas que el nuestro hijo hacia. Nunca en mi vida había ansiado tanto que llegara el fin de semana. En fin, todo este año ha sido un ensueño porque a pesar de criar a Owen, también hemos criado y fortalecido nuestra relación. Dentro de unos días nos mudaremos a Nueva York a vivir juntos, a seguir cumpliendo nuestros sueños y yo creo… lo he estado pensando durante varios meses y creo que podemos dar el siguiente paso – termino respirando.
- ¿Siguiente paso? – pregunto.
Blaine se levanto de su silla y rodeo la mesa, quedando frente y arrodillado frente a Kurt.
- Kurt Elizabeth Hummel, mi fiel amigo, mi buen amante, el padre de mi hijo… tú… - la tos de Owen lo distrajo de su discurso. Ambos padres miraron como el niño comenzaba a toser y dejaba caer el panecillo que estaba comiendo. Kurt se asusto y se levanto para sobarle la espalda, mientras Blaine servía en un vaso un poco de agua.
- Respira cariño, respira – decía Kurt asustado. El niño siguió tosiendo hasta que arrojo desde su boca un pequeño objeto que Blaine reconocía muy bien.
Iba a matar a aquel mozo.
Kurt miro boquiabierto, el anillo de plata manchado con partes de pan caer sobre el plato de vidrio.
- ¿Quieres casarte conmigo? – pregunto Blaine ya dando todo por perdido.
El castaño miro atónito el objeto, mientras Blaine comenzaba a palidecer. Nada estaba saliendo bien. Nada.
- Si – respondió Kurt saliendo de su trance. Miro al bebe que volvía a comer el pan sin ningún problema.
- ¿Si? – pregunto Blaine.
- Si… me casare contigo, si – anuncio Kurt.
Blaine tomo el anillo un poco sucio y corrió al baño a enjuagarlo. Kurt sonrió sin poder creerlo y puso una servilleta en el cuello del bebe. A los segundos Blaine regreso con el anillo brillando.
Se arrodillo y tomo la mano izquierda de su ahora prometido. Deslizo el anillo hacia arriba en su dedo anular.
Se miraron a los ojos.
- Te amo Kurt…
- Y yo a ti, Blaine – y lo beso. El moreno vio con admiración el anillo en el dedo de Kurt, y la cadena de oro en su cuello. Owen dio una leve carcajada, como percibiendo la alegría de la situación. Blaine lo saco de su silla y lo sentó en sus piernas, Kurt se bajo de su silla quedando casi a la misma altura de Blaine. Rodeo a los dos hombres de su vida con sus brazos fundiéndose en un abrazo familiar.
Todo era perfecto ahora.
Fin.
- Esperen – grito Kurt. – Esta historia aun no ha acabado.
- ¿Ah? – dijo Blaine.
- ¿Cómo es que Owen escupió mi anillo? – quiso saber el castaño.
Blaine se sonrojo.
- Mi idea era ordenar varios grisines de salvado para que tu sigas cuidando tu esbelta figura – Kurt sonrió – pero el idiota del mozo, en lugar de esconder la caja en medio de los panes, escondió el anillo dentro de un grisin, y ese fue el que Owen comenzó a comer. –Owen sonrió con pan dentro de su boca.
- Oh mi pequeño bebe, casi me matas del susto otra vez – dice Kurt y besa la cabeza del bebe. – y tu casi me matas de amor. – le dijo a Blaine.
El moreno sonrió, y estiro su mano para tomar la mano de su ahora prometido.
Prometido… Estaban comprometidos. Kurt sonrió demasiado feliz mirando con admiración su anillo resplandeciendo en su dedo.
-Creo con la saliva de Owen hasta brilla mas –comento Blaine.
Y Kurt no pudo evitar estallar en carcajadas, todo estaba bien ahora.
- Ahora si puede terminar esta historia – dijo Kurt.
Y teniendo la aprobación de Kurt, finalmente esta historia ha llegado a su Fin.
FIN
*Grisines: Pan de salvado en forma de vara.
Guest: En cuanto a tu peticion, me sorprendio bastante. La verdad es que Sebastian y Dave no son mis personajes favoritos, siempre los tengo al margen de todo. No los conozco mucho,por decir que nada. Nunca lei un fic donde Sebastian sea bueno, asi que seria toda una aventura.
Considerare escribir ese mpreg, aunque llevara tiempo. Que escoja una buena historia y que los personajes puedan adaptarse a ella. Es necesario que Dave aparezca? Porque podria hacer uno de sebastian con otro personaje X. En caso de que decidiera escribirlo. En cuanto lo tenga, te lo hare saber!
De todos modos muchas gracias por haber depositado tu confianza en mi, y pedirmelo. Muchas Gracias!
Ahora si en general.
No se cuando publicare otro fic, no tengo ni siquiera una idea preparada. Ahora, se que hubo un salto en el tiempo en este epilogo y muchas cosas que pasaron en ese año se perdieron.
Mi propuesta es que, si ustedes desean y quieren, podrian decirme ya sea por un comentario o mensaje privado que les gustaria saber sobre la pareja y el nuevo bebe. Ya sea del pasado o del futuro. Y yo voy a escribirlo. Obviamente, los capitulos seran publicados en un espacio aparte de este fic. Pero siempre dire al principio y al final, el nombre de la persona que me dio la idea y que va dedicado a el o ella.
Ahora si, espero sus opiniones. Yo ya idee una, y planeo escribirla cuanto antes. Leeo sus comentarios.
Muchas Gracias por todo! Este recorrido fue fenomenal, son los lectores mas fieles que he conocido! Espero que les haya fascinado leerlo tanto como a mi escribirlo.
Nos leemos en otro fic. Ginevre.
En mi Twiiter que estan en mi perfil, hay una foto editada de un niño. El es Owen al año y medio de edad. Dejen sus opiniones!
