Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Suzanne Collins. Yo solo me base en los libros para crear esta historia.
Capitulo 35: La Primer Noche en la Arena.
Katniss Pov.
Tan solo un segundo… tan solo un segundo, hubiera hecho la diferencia, si solo me hubiera dado cuenta antes, de que algo raro nos rodeaba, pero es tarde Peeta yace inmóvil frente a mis ojos.
-¿Peeta? – hay un olor suave de pelo chamuscado. Llamo su nombre otra vez, sacudiéndolo levemente para que él vuelva a mí, pero no hay respuesta. Mis dedos tropiezan sobre sus labios, donde no hay aliento cálido aunque hace unos instantes estaba jadeando. Presiono mi oreja contra su pecho, sobre el lugar donde descansa mi cabeza, donde se que oiré el fuerte y contante latido de su corazón.
En vez de eso, encuentro silencio.
-¡Peeta! – grito, lo sacudo con más fuerza, recurriendo incluso a abofetearlo, pero es inútil. Su corazón ha fallado. Estoy abofeteando el vacio. – ¡Peeta! – vuelvo a gritar, desesperada tratando de que oiga mi voz y vuelva a mí. Porque le necesito, porque le quiero.
-Déjame a mí. – dice Finnick dejando a Mags junto a un árbol y me aparta de en medio. Sus dedos tocan puntos en el cuello de Peeta, recorren los huesos de sus costillas y su columna. Después le aprieta las fosas nasales entre los dedos, manteniéndolas cerradas.
-¡No! – grito con más fuerza, lanzándome sobre Finnick, pero él me detiene lanzándome hacia un troco donde me golpeo fuertemente.
Estoy aturdida un momento, por el dolor, por intentar recuperar el aliento, mientras veo a Finnick tapar la nariz de Peeta de nuevo. Desde donde estoy sentada, saco una flecha, la coloco en su sitio y estoy a punto de hacerla volar cuando me detiene la imagen de Finnick besando a Peeta. Y es tan bizarra, incluso para Finnick, que detengo mi mano. No, no está besándolo. Tiene la nariz de Peeta bloqueada pero su boca abierta y esta soplando aire a sus pulmones. Puedo verlo, puedo ver de verdad el pecho de Peeta levantándose y cayendo. Después Finnick baja la cremallera de la parte superior del mono de Peeta y empieza a golpear el punto sobre su corazón con las palmas de sus manos. Ahora que he superado mi shock, entiendo lo que está intentando hacer.
Pasan minutos agonizantes y mis esperanzas disminuyen. Alrededor del momento en que estoy decidiendo que ya es demasiado tarde, que Peeta está muerto, que se ha ido, inalcanzable para siempre, da un leve tosido y Finnick se aparta. Dejo mis armas en el suelo cuando me lanzo a él.
-Peeta – digo suavemente, aparto de su frente los húmedos mechones rubios, encuentro el pulso retumbando contra mis dedos en su cuello. Sus pestañas se levantan y sus ojos encuentran los míos.
Me acerco lentamente a su rostro, sosteniéndolo en mis manos y no dudo en juntar mis labios con los suyos. Es un beso corto pero lleno de desesperación, de pensar que hace tan solo un segundo lo perdía, las lágrimas corren por mis mejillas descontroladas, sin que pueda controlarlas.
-Cuidado. – dice débilmente. – Hay un campo de fuerza delante.
Me rio, pero las lagrimas no desaparecen tengo miedo de volverlo a perder, de que cierre sus ojos y no vuelva más a mí.
-Debe de ser mucho más fuerte que el del tejado del Centro de Entrenamiento. – agrega. – Aunque estoy bien. Solo un poco sacudido.
-¡Estabas muerto! ¡Tu corazón se paró! – exploto, antes de pararme a considerar si esto es una buena idea. Me tapo la boca con la mano porque estoy empezando a hacer esos horribles sonidos ahogados que hago cuando sollozo.
-Bueno, parece estar funcionando ahora. – dice. – Está bien, Katniss. – Asiento, pero los sonidos no se detienen. – ¿Katniss? – Ahora Peeta está preocupado por mí, lo que se añade a la locura de todo. – He, he, mírame. – ahora es él quien toma mi rostro en sus manos haciéndome que lo mire. – Estoy bien. – niego con la cabeza. – De verdad, estoy bien, solo un poco confundido.
Me abrazo a su débil cuerpo, temiendo que algo malo le vuelva a pasar, estoy temblando y él parece darse cuenta, por lo que sube y baja su mano en mi espalda, tratando de tranquilizarme. Pero no puedo, no hasta que las palabras salgan de mi boca.
-Nunca más vuelvas a dejarme. – le susurro en el oído, para que solo él pueda escucharme.
-Te lo prometo. – me responde, a mi débil suplica.
Alzo la vista y lo veo, sentado sobre las rodillas pero todavía algo jadeante de la escalada y el calor y el esfuerzo de traer a Peeta de vuelta de entre los muertos. Estoy furiosa pero a la vez agradecida con Finnick, como podre matarlo, si revivió a Peeta y lo único que hice yo fue gritar su nombre. Espero ver una expresión de superioridad o de sarcasmo en su rostro, pero en vez de eso muestra una extraña curiosidad. Nos mira alternativamente a Peeta y a mí, como si intentara averiguar o confirmar algo, después sacude levemente la cabeza para aclarar sus ideas.
-¿Cómo estás? – le pregunta a Peeta. – ¿Crees que puedas avanzar?
-No, tiene que descansar. – Digo yo.
-¿Así que quieres hacer un campamento aquí, entonces? – pregunta Finnick.
-No creo que eso sea una opción. – Responde Peeta. – Quedarnos aquí. Sin agua. Sin protección. Me encuentro bien, de verdad. Solo si pudiéramos ir despacio.
-Despacio sería mejor que nada. – Finnick ayuda a Peeta a levantarse mientras yo me recompongo. Desde que me levante este día, la peor de las pesadillas me atormento, no vi a Peeta en toda la mañana y cuando lo veo, es dentro de una arena y por un descuido muerto, eh visto como le daban una paliza a Cinna, lo más seguro es que él esté muerto.
-Yo llevare la delantera. – Anuncio. Arranco un puñado de frutos secos que cuelgan como uvas de un árbol cercano y las lanzo delante de mí mientras ando. Cuando un fruto seco golpea el campo de fuerza, hay un soplido de humo antes de que el fruto aterrice, ennegrecido y con la cascara rota, en el suelo a mis pies.
Peeta Pov.
Seguimos andando con Katniss en la cabeza, guiándonos para que no haya otro percance como el mío, me siento diferente desde que volví, me duele todo aunque no quiera admitirlo, y me cuesta un poco andar, pero en mi cabeza están los peores dolores que trato de esconder, estoy mareado y cansado, Katniss puede darse cuenta de eso porque pide un descanso, mientras ella trepa a un árbol para ver lo que sucede a nuestro alrededor. Sin embargo, es inútil ver lo inevitable, no hay agua potable en toda la arena, más que el agua salada donde empezamos los Juegos, presiento que el Capitolio quiere que estos Juegos terminen tan pronto como sea posible.
Decidimos bajar la pendiente unos cien metros y después seguir en círculo. Ver si tal vez hay algo de agua a ese nivel, aun no perdemos la esperanza. El sol cae plomizo sobre nosotros, haciendo que el aire se convierta en vapor, engañando a la vista. Hacia media tarde, está claro que no puedo seguir andando, me derrumbare en cualquier momento, la cabeza me punza con cada palabra de mis recuerdos recién descubiertos.
Finnick elige un lugar para acampar a unos diez metros por debajo del campo de fuerza, diciendo que podemos usarlo como arma, para desviar a nuestros enemigos hacia él si nos atacan. Después él y Mags arrancan briznas de la hierba afilada que nace en manojos de metro y medio de alto y empiezan a tejerlas formando esteras. Hace hambre y ya que Mags no parece estar enferma por los frutos secos que se comió hace unas horas, decido recoger un puño de ellos, observándolos primero, no quiero otro incidente como el de las bayas venenosas. Les quito las cascaras apilando la parte carnosa sobre una hoja, para después freírlos haciéndolos rebotar en el campo de fuerza. Mientras Katniss monta guardia, pero se le nota nerviosa y sé lo que es. Sed.
-Finnick, porque no te quedas tú montando guardia y yo iré otro rato más en busca de agua. – ni si quiera me lo pienso para decir.
-Yo también voy.
-No te preocupes, no iré lejos. Además cazare algo si puedo. – como no preocuparme si hay un puñado de Vencedores, matando a todo aquel que se cruce en su camino. – No tardare mucho. – agrega al ver mi inquietud. Dejo que se vaya, pero no sin antes recalcarme que si veo que no vuelve en un determinado tiempo, iré a buscarla.
Me dejo caer un momento en un árbol cercano, es entonces que reparo lo mal que me siento, intento calmar el dolor, tomando bocanadas de aire, es entonces que Mags y Finnick dejan de hacer lo que estaban haciendo para prestarme atención.
-¿Te sientes bien? – me pregunta Finnick.
-Estoy bien, solo necesito un descanso.
No parecen muy convencidos pero el sonido del cañón nos alerta, el baño de sangre inicial de la Cornucopia debe de haberse terminado ya. Contamos los disparos, cada uno de ellos representando la muerte de un vencedor. Al acabar el ultimo cañón, nos sumergido en un profundo silencio. Doloroso, si, más para Finnick y Mags que llevan más tiempo conociendo aquellos que ahora ya no están.
Sin decir una sola palabra Mags y Finnick comienzan a crear una especie de cabaña con las esteras de hierba, abierta por un lado pero con tres paredes, un suelo y un tejado, no dudo en ayudarlos con un poco de camuflaje, Mags hace unos cuencos que lleno con frutos secos tostados. Para cuando Katniss llega ya hemos acabado.
-No, no hay agua. Aunque esta allí. Él sabía dónde estaba. – dice Katniss, alzando un roedor desollado para que lo viésemos. – Había estado bebiendo hacia poco cuando le dispare en un árbol, pero no pude encontrar su fuente. Lo juro, cubrí cada pulgada de suelo en un radio de treinta metros. – agrega.
-¿Podemos comerlo? – pregunto, al desatar mis ansias de comer al verlo.
-No lo sé con seguridad. Pero su carne no parece muy distinta a la de una ardilla. Debería ser cocinado… – Katniss vacila un poco, pensar en hacer fuego, es un acto suicida.
Cruza por mi cabeza una idea, corto un cubito de carne del roedor, la clavo en la punta de un palo afilado y la dejo caer en el campo de fuerza. Hay un chasquido y el palo vuela de vuelta. El trozo de carne esta ennegrecido por fuera pero bien cocinado por dentro. Frutos secos calcinados y la carne del roedor que es fuerte y correosa, pero jugosa, no es una mala comida para nuestra primera noche en la arena. Si tan solo tuviéramos un poco de agua.
La noche llega más pronto de lo que esperábamos, se levanta una pálida luna blanca, haciendo que la visibilidad sea lo suficientemente buena. El cielo se alumbra cuando aparece el sello del Capitolio, ver los rostros de los ochos vencedores muertos proyectados en el cielo es igual de duro para todos. El hombre del Distrito 5, es seguido por el morphiling del 6, Cecelia y Woof del 8, los dos del 9, la mujer del 10 y Seeder del 11.
No sé cuánto tiempo nos habíamos quedado allí sentado sin decir nada, hasta la llegada de un paracaídas plateado, aterrizando ante nosotros. Nadie lo reclama.
-¿De quién pensáis que es? – dice Katniss rompiendo el silencio.
-Ni idea. – responde Finnick. – ¿Por qué no dejamos que Peeta lo reclame, ya que murió hoy? – todos voltean a verme y sin chistar desato la cuerda y aliso el circulo de seda. En el paracaídas hay pequeño objeto metálico que no puedo identificar.
-¿Qué es eso? – pregunta Katniss, pero nadie lo sabe. Lo pasamos de mano a mano, turnándonos para examinarlo. Es un tubo metálico hueco, ligeramente afilado en un extremo, en el otro extremo un pequeño labio se curva hacia abajo. Soplo por un extremo averiguando si funciona como algún instrumento pero no emite ningún sonido. Finnick desliza su meñique en su interior, probándolo como arma, Katniss le pregunta a Mags si puede pescar con él, pero es inútil.
Nos rendimos tratando de averiguar lo que es ese tubo metálico, masajeo los tensos hombro de Katniss, mientras ella se relaja.
-¡Un spile! – exclama, sentándose de repente.
-¿Qué? – pregunta Finnick. Todos la miramos confundidos.
-Es un spile. Algo así como un grifo. Lo pones en un árbol y sale la savia. – Katniss mira alrededor. – Bueno, en el tipo adecuado de árbol. – agrega.
-¿Savia? – pregunta Finnick
-Para hacer sirope. – explico. – Pero debe de haber algo distintos dentro de esos árboles.
Solo una cosa merecedora podría estar dentro de los arboles, la falta de ríos, los afilados dientes frontales de la rata y su hocico húmedo, solo puede significar una salvación para nuestra tortura.
Clavo directamente la corteza con el punzón de Mags, enterrando la punta cinco centímetros en el tronco. Así hasta abrir un gran agujero con el punzón y los cuchillos hasta que ya pueda contener el spile. Katniss lo introduce dándole vueltas con cuidado, al principio no pasa nada. Después una gota de agua rueda por el labio y cae sobre la palma de Mags, ella la lame y alza al mano en busca de más. Nos turnamos para humedecer nuestras lenguas, hasta que Mags trae una cesta que podemos beber largos tragos.
Es hasta entonces que mi sed esta saciada que me asalta de nuevo lo mal que la eh pasado, estoy cansado y adolorido, mi cabeza da vueltas y aquellas palabras no se van de mi mente. Finnick hace la primer guardia, mientras los demás descansamos, no sin antes que Katniss le pide que la despierte cuando este cansado. Quiero recuperar mis fuerzas para poder protegerla, estando tan débil me siento incapaz de hacerlo, aun así no dudaría en dar mi vida por ella.
Katniss Pov.
-¡Corred! – les gritó a los demás. – ¡Corred! – vuelvo a gritar.
No habían pasado ni dos horas, cuando doce campanadas me despertaron trayendo consigo una tormenta que no llego a nosotros, una fuente de agua para aquellos que no tienen mentores tan listos como Haymitch. El sonido del cañón me sobresalta, pero mis compañeros siguen en un sueño placentero. Momentos después de que se detenga la lluvia, veo la niebla deslizándose suavemente hacia aquí, no es hasta que un dolor asquerosamente dulce empieza a invadir mis fosas nasales que me giro para despertar a los demás, los pocos segundos que me lleva despertarlos, mi piel empieza a ampollarse.
Cierro mis dedos con fuerza en torno a los de Peeta y le digo.
-Mira mis pies. Tu simplemente intenta pisar donde yo pise. – por mucho que Peeta lo haya negado durante el día, los efectos de haberse golpeado contra el campo de fuerza son significativos.
Finnick, que inicialmente salió disparado, se para cuando se da cuenta de que estamos teniendo problemas. Nos grita para darnos ánimos, intentando hacernos avanzar y el sonido de su voz sirve de guía. La pierna artificial de Peeta se queda atrapada en un nudo de enredadas y se cae de bruces antes de que pueda cogerlo. Mientras lo ayudo a levantarse me doy cuenta de algo más aterrador, cualquiera que sea la sustancia química que forma la niebla hace más que quemar, ataca nuestros nervios.
Finnick vuelve a por nosotros, arrastra a Peeta hacia delante, coloco mi hombro debajo del brazo de Peeta y hago lo que puedo para seguir el ritmo rápido de Finnick. Conseguimos poner una distancia de unos nueve metros entre nosotros y la niebla cuando Finnick se detiene.
-No funciona. Tengo que llevarlo a hombros. ¿Puedes llevar tú a Mags? – me pregunta.
-Sí. – digo con firmeza. Cargo a Mags sobre mis hombros, del mismo modo que tiene Finnick a Peeta.
La niebla sigue acercándose, silenciosa y constante y lisa, excepto por los tentáculos. Finnick se mueve en diagonal colina abajo, intentando mantenerse a distancia del gas a base de llevarnos hacia el agua que rodea la Cornucopia. Mi pierna derecha está empezando a dormirse. Las primeras dos veces que me caigo al suelo, consigo ponerme en pie de nuevo, pero la tercera vez, no consigo hacer que mi pierna coopere.
Es inútil ni Finnick, ni yo somos capaces de llevar a Mags, lo que pasa después es tan rápido, tan carente de todo sentido, que ni si quiera puedo moverme para detenerlo. Mags se levanta con trabajo, le planta un beso a Finnick en los labios y después renquea derecha hacia la niebla. Inmediatamente, su cuerpo empieza a dar terribles sacudidas y cae al suelo en una danza horrible.
Quiero gritar, pero mi garganta está en llamas. Doy un paso fútil en su dirección y entonces oigo el disparo del cañón, se que su corazón se ha parado, que está muerta.
-¿Finnick? – digo con voz ronca, pero él ya le ha dado la espalda a la escena continuando su huida de la niebla.
Sigo a Finnick hasta que se derrumba sobre el suelo, Peeta todavía encima de él, no tengo capacidad de detener mi propio avance por lo que tropiezo sobre sus cuerpos tendidos. Oigo el gruñido de Finnick y consigo arrancarme de encima de los otros.
-Se ha parado. – intento decir, al ver la niebla dejar de moverse hacia delante. – Se ha parado – digo de nuevo y esta vez debo de haber sido más clara, porque tanto Peeta como Finnick giran la cabeza hacia la niebla. Ahora empieza a levantarse hacia arriba, como si fuera lentamente aspirada hacia el cielo. La miramos hasta que ha desaparecido del todo y no queda ni la más leve brizna.
Todos gateamos ya que andar ahora parece un logro formidable como volar, nos arrastramos hasta que las viñas dan paso a una estrecha banda de playa arenosa y el agua cálida que rodea la Cornucopia empapa nuestros rostros. Por primera vez aprecio de verdad la expresión de frotar sal en una herida, porque la sal del agua hace que el dolor de mis heridas sea tan cegador que casi me desmayo, pero hay otra sensación, de que algo sale.
A través de la capa azul de agua, veo una sustancia lechosa saliendo de las heridas de mi piel. A medida que la blancura disminuye, también lo hace el dolor. Poco a poco escurro el veneno de mis heridas. Peeta parece estar haciendo lo mismo, pero Finnick se aparto del agua nada más tocarla por primera vez y está tumbado bocabajo en la arena.
Cuando estoy lo bastante funcional como para ayudar a Finnick, cojo puñados de agua y lo vacio sobre sus puños, el veneno sale de sus heridas tal y como entro. Peeta se recupera lo suficiente como para ayudarme. Corta el mono de Finnick para sacárselo, en algún sitio encuentra dos conchas que funcionan mucho mejor que nuestras manos.
-Tenemos que conseguir meter más de él en el agua. – susurro. Empezamos a arrastrarlo hacia el agua salada. Nubes blancas salen de su piel y gime. Finnick empieza a volver lentamente a la vida. Sus ojos se abren, se enfocan en nosotros y registra la consciencia de que está siendo ayudado. Apoyo su cabeza en mi regazo y lo dejamos en remojo unos diez minutos con todo sumergido del cuello para abajo. Peeta y yo intercambiamos una sonrisa cuando Finnick levanta los brazos sobre el agua de mar.
Estamos sanos y vivos salvo por Mags.
...
Hola guapetonas :)
Bueno ya sabes ustedes que es lo que pasa ese día, siento que sea un poco aburridón, estoy viendo en que momento habrá un poco mas de celos, por parte de Peeta ya se en cual, aunque no es tanto como celos, ya lo verán. Los de Katniss mmm se me ocurre uno. Pero ya veré.
"monogotas2" De verdad que es un momento agobiante y yo misma lo entiendo, porque no se nadar, bueno se de perrito xD eso debería contar ¿no? En eso tienes razón, estar atrapado en la plataforma, sin ningún arma, ni nada y que llegue alguien para matarte eso es mas que crueldad. Gracias, que bueno que te hayas gustado. La declaración creo tener las palabras que Katniss le dirá a Peeta. ;)
"La chica sin pan" No, no digas eso, tu aquí no eres pesada ¿ok? Gracias, seguiré haciendo lo que este en mi alcance. Creo que ya somos dos, al no saber nadar, bueno lo único que se es de perrito, digamos que él día que fui a clases de natación, me caí a la alberca y ya no volví a ir, pero si me meto a las albercas XD Eso es cierto, como confiar, si tarde o temprano ellos te apuñalaran o tu a ellos. Lamento a ver dejado el capitulo hay, si me hubiera organizado mejor lo que pondré en los capítulos hay no hubiera acabado, pero ya vez XD Hablando de Finnick y el desfile. Siento haber dado una información mal acerca de Jena Malone, pero bueno muchas paginas confirmar que Sam Claflin sera Finnick Odair. Eso hay que ver bien. Respondo tu pregunta, todas queremos ver como Finnick le ofrece azucarillos a Katniss y porque no verlo en esa red. Yo no se porque tengo esa mala costumbre, cuando se que me leeré los libros xD No, chica no me molesta, todos somos libres de opinar y cada quien tiene su forma y diferentes puntos de vista. Solo aclaro, no me refería a Katniss igual a Gale en la forma asesina, me refería a como lo describen que Katniss es fuego y Gale también. Y Peeta es como el calmante de Katniss. Pero tienes toda la razón. Gale es egoísta. :)
"LenaPrince" Lena, que bueno que te gustara ese capitulo, espero también te guste este y los que siguen. A mi se me paro el corazón, cuando leí esa parte, pensé que Peeta si moría de verdad, pero dije no si muere no seria tan así. Lo que quiero saber es sin en la película, pondrán a Finnick reviviendolo o pondrán a Katniss. Huy la reflexión, la verdad es que es muy difícil poder mover a tantas personas, aun teniendo el mismo objetivo, siempre existirá el miedo. Ya sea a tus seres queridos en ti mismo, porque aunque muchos lo nieguen, siempre hay algo a lo que temer, lo grandioso es tener el valor para enfrentarlo. ;)
"magaly" Escribiré mas de Peeta en la arena, pero no te aseguro mucho el Pov de Finnick, lo que si es que si quieres ver algo de Finnick vayas a mi otra historia de "Los Juegos del Hambre: Finnick & Annie" subiré hay algunos capítulos de lo que pensó Finnick en la arena. También Finnick entra en mi lista de personajes favoritos. Gracias, que bueno que te gustase la reflexión. Una vez alguien me dijo, que lo que te cae mal de una persona es porque es tu defecto, no lo puedes ver en ti, pero si en los demás. Obviamente no siempre, pero si la mayoría de las veces. Si ya veras nuestro Peeta llegara y si no es el tal vez llegue Finnick, si no nos vamos por una ronda con Haymitch ;)
"CandyAndSweetGirl" Si que si, le doy el ataque de panico y lo beso, muy bien acertado, es un mini beso, pero no deja de ser beso. ;) En lo personal se me detuvo el corazón cuando leí esa parte.
"tiny lizard" Lo siento, te mandare a Peeta para que te reconforte. Gracias que bueno que te guste. Y también por aclararme lo del bis, ya con la referencia me acorde cuando leo las letras de las canciones viene hay ;)
"Ires" Así es tubo que poner a trabajar su cerebro con una buena descarga, pero al menos es consciente de lo que se metió Katniss. Ya que no hubo flechazo hasta hace poco, los vigilantes no pusieron el campo por lo tanto Wiress y Beetee no comentaron nada, la destrucción de la arena, ahora si que no podre adelantar nada, tendrás que esperar un poquito mas para saber que ocurre xD
"minafan" Mina espero que te recuperes pronto, lo siento mucho, no tengo idea cuanto debe doler una fractura, ya que por fortuna no me ha pasado, pero me lo imagino. No te preocupes por no poder comentar, lo importante ahorita es tu salud, así que este capitulo va especialmente dedicado a ti. Y si quieres te mando a Peeta para que te recuperes mas pronto y te consienta :)
Chicas lamento mucho a ver dado una información falsa, Jena Malone no ha sido confirmada para interpretar a Johanna Mason, hubieron confusiones y muchas paginas empezaron a confirmar. Lo siento mucho.
