Una historia original de NikkaFuza y LuenePetris
Traducida por Asideilogica21 y Vaana.
Capítulo 35 - Find Me
Find me, here in your arms
Now I'm wondering where you´ve always been
Blindly, I came to you
Knowing you´d breathe new life from within
Boyce Avenue
A pesar de estar allí acostada en la cama de Dimitri, con nuestros cuerpos completamente entrelazados, sintiendo como dibujaba círculos en mi espalda con las puntas de sus dedos, todavía no podía creer lo que acababa de suceder.
Nunca me había sentido tan cerca de él como en estos últimos días. A pesar de habernos hecho amigos a causa de nuestra convivencia, el ruso siempre se ha mantenido muy reservado, pero algo ha cambiado desde que empecé a cuidar de él después de la lesión. Dimitri se abrió conmigo como nunca lo había hecho antes y me dejó conocerlo realmente. Me hizo amarlo aún más debido a esto, lo que hizo que me resultara aún más insoportable ver a Tasha merodeándolo.
Pero cuando Dimitri finalmente me explicó su relación con aquella mujer y dejó obviamente claro que no había nada entre ellos sentí un alivio tan grande que casi no cabía en mí. Fue en ese momento que sentí que era hora de decirle lo que realmente pasaba por mi corazón.
Sólo que jamás imaginé que él lo diría primero. Durante aquellos días veía una mezcla de sentimientos en sus ojos cuando nos mirábamos y, una y otra vez juraba que el ruso había estado a punto de besarme, pero nunca pensé que Dimitri sufría las mismas dudas que yo. Jamás imaginé que me deseaba con la misma intensidad que yo a él.
Entonces, finalmente sucumbimos después de tantos meses. Paramos de pensar tanto, como él mismo dijo, y nos entregamos a ese deseo.
No... Era más que eso, era amor. Y Dimitri sentía lo mismo por mí. Podía verlo claramente reflejado en aquellos ojos castaños que me hipnotizaban en aquel preciso instante. Era un sentimiento tan claro que me preguntaba cómo pude estar tan ciega durante todo este tiempo.
Mientras estábamos allí dejando nuestras respiraciones volver a su flujo normal, repetía en mi mente cada una de sus palabras, de sus declaraciones y sentía que mi corazón se inundaba de alegría. Seguramente era la mujer más feliz del mundo.
- Un dólar por tus pensamientos. - Dimitri susurró portando una sonrisa que hizo que me temblaran las piernas instantáneamente.
- Sólo estoy pensando en lo que acabamos de hacer. -
- ¿Estás arrepentida? - ni bien terminó de hacer aquella pregunta la sonrisa desapareció de su rostro y me castigué mentalmente por eso.
- ¡No nunca! - hablé inmediatamente para tranquilizarlo. - Es sólo que he soñado tantas veces con esto que casi no creo que se haya hecho realidad. -
Su semblante se volvió a aminorar y el ruso en un movimiento pasó de estar acostado a inclinarse sobre mí, apoyándose en su brazo derecho. Él levantó un poco el canto de los labios mirándome de forma perspicaz y... traviesa. Ah, este hombre.
- ¿Has estado fantaseando conmigo, Roza? - preguntó.
- Algunas veces... - admití, a pesar de no ser la completa verdad. Aquel hombre ocupaba la mayor parte de mis sueños en los últimos meses.
- ¿Y tú has hecho otras cosas pensando en mí? -
El ruso ni me dio tiempo de sonrojarme con su pregunta, pues raspó ligeramente la parte sensible de mi cuello con los dientes y necesité morder mi labio inferior para no gemir en voz alta.
- ¿Eso fue un sí? - él insistió y acabé respondiendo con un pequeño asentimiento. - Ah, Roza, esa sí es una escena que quiero mucho poder admirar un día. -
Dimitri entonces capturó mis labios de forma hábil, tirando de mi cuerpo hacia el suyo una vez más y sentí que mi piel volvía a arder con ese contacto. Lo deseaba tanto y de tantas formas que era casi como un dolor físico. Sólo que, en aquel momento, realmente necesitaba controlarme o él acabaría pensando que soy una pervertida.
- ¿Qué tal un baño? - propuse la primera cosa que me vino a la mente para poder mantener mi cabeza en su lugar, pero me di cuenta de que era una pésima idea tan pronto como él lanzó una sonrisa lasciva hacia mí.
- Es una gran idea. - Dimitri dijo levantándose y dándome una visión privilegiada de aquel cuerpo perfecto mientras salía de la cama. - ¿No vienes? -
Él se puso de pie a mi lado y no conseguí desviar mis ojos de su media erección que apenas se había deshecho, a pesar del sexo maravilloso que habíamos tenido. Desde que lo había visto sólo en calzoncillos estaba fantaseando con su posible tamaño y él no me había decepcionado en nada. El ruso era realmente grande en todos los aspectos.
- Roza, si sigues mirándome así, juro que no respondo por mis actos. - su voz salió ronca lo que provocó un escalofrío por todo mi cuerpo y no pude evitar provocarlo un poco más.
- ¿Ah, sí? ¿Y qué pretendes hacer? -Pregunté, levantándome lentamente, viéndole acompañar cada gesto mío de forma ávida.
En un movimiento rápido, me vi enlazada entre sus brazos y estaba en puntas de pie besando su boca deliciosa. Creo que podría hacer esto por el resto de mis días y nunca me cansaría.
Dimitri me besó de forma hambrienta, apretándome lo máximo que podía contra sí y me sentí ahogar de nuevo en aquel mar de lujuria que hacía que toda la cordura se desvaneciera de mí. Sentí su miembro responder rápidamente y la lujuria volvió a quemar en mi corazón cuando sus manos bajaron hasta mis caderas para impulsarme hasta abrazar su cuerpo con mis piernas. Casi sucumbía a su voluntad al sentir su erección entre mis piernas de nuevo en aquel instante, si no fuera por un último resquicio de juicio. Creo que el ruso también se dio cuenta de lo que estábamos a punto de hacer, pues ambos nos alejamos mínimamente en mismo tiempo, juntando nuestras frentes.
- Si quieres un baño es mejor ir ahora o voy a terminar comiéndote aquí mismo y el hombro no me va a impedirme hacer eso. - él dijo.
- Vamos. - lo jalé inmediatamente hasta el baño, pero antes de que fuera a la ducha, Dimitri se dirigió a la bañera.
Mientras él abría los grifos, até mis cabellos en un moño con una bandita elástica que encontré en la bancada del lavabo. Miré el ambiente a mi alrededor y no pude impedir la imagen que se formó en mi mente y empecé a reír instantáneamente.
- ¿Qué pasa? - Dimitri me miró con curiosidad.
- Sólo me estaba acordando de la vez en que estuve aquí tratando de bañar a un cierto ruso borracho. - comenté y tuve el placer de recibir el sonido de su risa igualmente.
- ¿Y tú sólo me diste un baño o te aprovechaste de mi condición? - él cuestionó de forma maliciosa y fue hasta mí, abrazándome por detrás.
- Aquella noche, ni aunque hubiese querido me podría haber aprovechado de ti. Te dormiste a mitad de una frase. -
- ¿Y tú realmente querías, no? - Dimitri provocó dándome suaves besos en mi cuello expuesto.
- En realidad estaba más dispuesta a ahogarte con la almohada que a cualquier otra cosa. - mi voz salió un tanto entrecortada por los escalofríos que me estaba causando.
- No pudo haber sido tan malo. - me miró de forma divertida a través del espejo.
- ¿Ah no? Fui obligada a ir a rescatarte a un bar en el centro de Tampa en medio de la madrugada, luego literalmente necesité cargarte escalera arriba porque simplemente decidiste que ibas a dormir en el salón. Por cierto… -
Me volví de frente a él sólo para darle una palmada en el brazo.
- Eh ¿Qué fue eso? - el ruso me soltó para frotar el lugar en el que le pegué.
- Eso fue por haberte tirado a aquella perra en el bar y habérmelo contado. -
- ¿Entonces toda esa exhibición fue sólo por estar celosa? -Le levantó la ceja, apoyando las manos en la bancada, una a cada lado de mí, capturándome allí.
- Bueno, si contamos el hecho de que casi no dormí ese día porque Claire llegó temprano y no me dio paz hasta que me levanté, que me dejaste con un hematoma enorme en la pierna por haberte caído encima de mí y que no paraste de culparme por estar en ese estado, tal vez podrían haber sido solo por celos. -
- Ok, tú ganas. - Dimitri admitió conforme nos encaminaba hacia dentro de la bañera. - Creo que merezco todo el ruido que hiciste al día siguiente. -
- ¿Tú crees? -Pregunté sentándome frente a sus piernas.
- Pero que sepas que si fuiste la culpable de mi estado aquella noche. - él dijo volviendo a abrazarme y animándome a relajarme, apoyada en su amplio pecho. - No tienes ni idea de cuántas veces me llevaste al límite. Creo que la peor fue cuando Claire inundó este cuarto de baño. -
- Ella me dejó en pánico cuando entré aquí y vi el estrago que había hecho. - empecé a reír al recordar la escena.
- ¿Sabes lo que me dejó en pánico ese día? Verte toda mojada vistiendo aquel vestido blanco transparente. -
- Me pareció que no lo habías notado. - comenté. Él realmente parecía tan preocupado en resolver el desorden y cuidar de mi salud que creí que no había percibido mi situación casi indecente.
- ¿Cómo no iba a notarlo? Por cierto, quiero y mucho conocer esa ropa interior rosa. -
No tuve cómo no reírme. Realmente él había reparado en todo.
- A pesar de ese incidente. - continuó - Ese día pensé que no podría ser más feliz en mi vida. Al parecer estaba muy engañado. -
Sonreí al sentirlo besando mi nuca. Con certeza nunca más dejaría de sonreír por el resto de mis días.
- Casi fui a hablar contigo después del Festival Gasparilla. - confesé. - Me quedé pensando en salir de la habitación y finalmente contarte lo que sentía, pero no lo hice porque tuve miedo de arruinar lo que teníamos. No estaba segura de cómo reaccionarías y no quería arriesgarme a perderte a ti y a Claire. -
- Si hubieras resuelto salir de la habitación te habrías dado de cara conmigo parado en tu puerta. - Dimitri contó y giré el cuello un poco para poder mirarlo. - Me quedé un buen rato allí parado aquella noche pensando lo mismo. Casi golpeé innumerables veces, pero me frenaba en el último segundo con miedo de que tu salieras corriendo de mi vida al instante. Pero debería haberlo hecho. Eso me habría impedido decir tantas tonterías… -
- Ya pasó. - dije acariciando sus brazos que me rodeaban al ver su semblante volverse un poco sombrío. - Ya te perdoné por aquello y yo también tuve mi culpa por no haberte contado la verdad antes. -
- Cuando Iván empezó a contarme todo lo que te sucedió y me dijo cuánto te cerraste a las personas después de aquello, sólo podía pensar en lo mucho que había sido afortunado de que hubieras confiado en mí y como acababa de estropearlo todo. - Dimitri frunció la frente ligeramente.
- No lo estropeaste. - lleve mi mano a su rostro para acariciarlo suavemente. - Me quedé herida por un tiempo, pero nunca dejé de confiar en ti. Y yo te perdoné. -
- Creo que no merezco a alguien como tú. - el rostro del ruso se volvió a suavizar un poco y él distribuyó algunos besos en mi mejilla.
- Realmente no te mereces una persona que infernase tu vida tanto como yo lo hago. - jugué.
- Es verdad, pero al menos no existe la monotonía a tu lado. - se rio.
- Pues que sepas que esta ha sido tu última oportunidad de deshacerse de mí. Ahora vas a tener que aguantarme por mucho tiempo. -
- Espero que eso sea una promesa. - Dimitri me dijo de forma casi ansiosa antes de besar mis labios mucho más brevemente de lo que me gustaría. - Por cierto, necesito preguntarte algo. -
- Dime. - me volví a anidar en su pecho, sintiendo sus manos comenzar a pasear por mi piel, enviando olas de deseo por todo mi cuerpo ¿Cómo podía hacer aquello conmigo en un solo toque?
- Cuando volvimos del hospital después de lastimarme, nos besamos aquella noche ¿No? -
- Tal vez... - respondí de forma misteriosa, a pesar de que eso era suficiente para confirmar sus sospechas.
- Entonces quieres decir que la señorita no se aprovechó de mí cuando estaba borracho ¿Pero no se resistió cuando estaba dopado? -
- En mi defensa, no me diste mucha elección. - me justifique.
- Di la verdad. - Dimitri volvió a darme besos en el cuello. - Admite que soy irresistible. -
- No seas engreído, camarada. - devolví. De hecho, era irresistible, pero no iba admitirlo en voz alta. - Hasta donde yo sé quién estaba fantaseando conmigo a punto de no saber si el beso era un sueño o una realidad eras tú. -
- Ah, Roza, indudablemente fantaseé hacer muchas cosas contigo. - el tono de su voz cambió, quedando más caluroso, y sentí sus manos subir a mis senos, masajeándolos levemente, lo que arrancó un gemido de mis labios. - Tan solo aquel día en que nos quedamos arreglando el desastre del baño, pensé en mil maneras de darte placer aquí dentro.
- ¿Por qué no me lo muestras? - pedí con sufrimiento cuando Dimitri rodó mis pezones entre sus dedos y me arqueé aún más para su toque. - Muéstrame cómo pretendes darme placer. -
No debería desearlo tan pronto luego de haber estado con él, pero ¿A quién quería engañar? Desde el minuto que nuestros labios se tocaron por primera vez aquella noche yo sabía que nunca iba dejar de necesitarlo.
- Estaba loco porque me lo pidieras. - sentí la sonrisa lasciva en su voz antes de que raspara los dientes en el punto sensible justo detrás de mi oreja izquierda y mordí fuertemente mi labio inferior para contener un gemido.
Sentí olas de choque recorrer mi cuerpo conforme Dimitri pellizcaba los picos de mis senos, dejándolos duros por la excitación. Me volví levemente, rozando mi culo en su erección y oí su gruñido bajo.
- Quiero mucho sentir su sabor, Roza. - susurró. - Apuesto cualquier cosa a que debe ser adictivo. -
- Oh, Dios, Dimitri... - solté de forma incoherente, sintiendo que las caricias en mis pechos se reflejaban en medio de mis piernas, como un fuego extendiéndose por mi cuerpo.
- Siéntate en el borde. - el ruso ordenó. - Quiero hacerte gemir mi nombre aún más alto. -
No tuve como no obedecerlo. Me levanté del agua y me senté junto al lateral de la bañera de piernas cerradas. Dimitri observaba cada movimiento mío como un depredador y no me resistí a provocarlo, abriendo mis piernas lentamente hacia él.
- Con toda certeza esa es la visión más bella que he visto en toda mi vida. - jadeó al arrodillarse delante de mí, lamiéndose los labios mientras miraba mi sexo de forma hambrienta.
El ruso arrastró su mano por mis curvas, con los ojos brillando, y me derretí cuando sus labios se deslizaron sobre mi estómago, mi ombligo, bajando cada vez más. Él llevó mi pierna izquierda sobre su hombro derecho al llegar al umbral y transfirió su boca a la piel suave de mis muslos, mordiéndola, haciéndome gemir por la anticipación.
Casi me ahogue al sentir la primera inmersión de su lengua en mi sexo. Mis manos cayeron en la superficie de piedra detrás de mí en busca de equilibrio a medida que lamía a lo largo de toda la longitud de mi grieta antes de lentamente rodear mi clítoris. Su lengua lamía suavemente, al principio, mi monte nervioso, entonces, él comenzó a chuparlo con más avidez, proporcionándome la sensación más fantástica de toda mi vida.
Nunca disfruté recibir sexo oral porque nunca nadie había hecho que mereciese la pena, pero... ¡Maldita sea! Dimitri era perfecto en esto. Espero realmente que se vuelva adicto a hacerlo, porque yo definitivamente quería que se repitiese muchas veces más.
Espié entre mis piernas y lo vi mirándome atentamente, atrapándome en aquel mar chocolate, me encontraba respirando con dificultad y sin ningún control mientras él continuaba devorándome. De forma inconsciente empujé mis caderas hacia su boca, sintiendo mi liberación construyéndose y llevando una de mis manos hacia los músculos salientes de su espalda, arañándolo hasta encontrar sus cabellos.
Cuando lo agarré con fuerza contra mí, Dimitri gimió haciéndome sentir la vibración en mi núcleo y dejé escapar un sonido ininteligible.
- Mi nombre, Roza. - él pidió con la voz ronca y caliente. - Gime mi nombre. -
Antes de que siquiera pensara en protestar, sentí su dedo grueso invadiéndome y robando completamente mi aliento. Mi cabeza cayó hacia atrás haciéndome mirar el techo enmascarado y pequeños sollozos quebrados de placer explotaron de mi boca, mezclándose con su nombre.
Me retorcí bajo el éxtasis que él me proporcionaba hasta que mi piel estaba cubierta de sudor. Chupando mi clítoris, Dimitri empujó un segundo dedo profundamente dentro de mi cuerpo pulsante y empecé a temblar bajo su ataque. Él se extendió hacia uno de mis senos con la otra mano, jugando con el pezón sensible, forzándome aún más cerca del abismo.
- Por favor... Dimitri... - empecé a suplicar en desesperación, sintiéndome quemar en el fuego de la lujuria, completamente sin control bajo mi cuerpo.
En un último golpe, el ruso dio una ligera mordida en mi monte nervioso hizo que me despedazara. Grité su nombre cuando el placer explotó libremente, cayendo sobre mí como una onda de éxtasis. Dimitri continuó su estímulo, lamiendo y chupando mi clítoris mientras el orgasmo pulsaba a través de mí hasta que estaba de repente en una sobrecarga sensorial.
- ¡Es demasiado! -Dije sintiéndome asfixiada, usando mi dominio sobre su cabello para apartar su cabeza lejos de mí. - Muy sensible… -
Dimitri no se quejó, se levantó y pasó los labios sobre la superficie plana de mi estómago, dando pequeñas mordeduras, y luego jaló mi cuerpo lánguido hacia la bañera, sentándome sobre sus piernas. A continuación, estaba chupando mis pezones, obviamente, eligiendo ignorar mis nuevas quejas. Estaba extremadamente sensible y empecé a retorcerme en sus brazos que me estrechaban fuertemente.
- ¡No por favor! ¡Es demasiado, es demasiado! - dije, tratando de empujarlo, pero todavía estaba débil por el clímax que derritió mis huesos y el ruso era extremadamente fuerte. - Si continúas, juro que voy a olvidar que estás lesionado y te voy a golpear. -
Dimitri soltó el pezón atormentado y levantó la cabeza. Sus ojos se iluminaron con malicia cuando sonrió.
- ¿No puedes manejarlo Roza? Por qué todavía no he terminado contigo. - él dijo eso arrastrando mis caderas hasta su erección que, ahora, se encontraba firmemente recostada en mi sexo.
- Eres un pervertido, camarada. - reí antes de atrapar su boca en un beso lento y deliciosamente erótico que robó el poco aliento que había recuperado.
- Te dije que pensé mil maneras de darte placer aquí en esta bañera. - él sonrió para mí. - Faltan novecientas noventa y nueve. -
¡Oh Dios! ¿Cómo resistir a eso? El ruso sin vergüenza una vez más rozó su miembro entre mis pliegues y él se frotó en mi clítoris hinchado, haciéndome gemir nuevamente. Pasé mi mano por entre mis piernas y lo sostuve firmemente, moviendo mi puño para estimularlo. Dimitri gruñó profundamente haciéndome desear tenerlo de vuelta dentro de mí cuanto antes entonces lo guie a mi entrada.
Fui al paraíso por segunda vez aquella noche al sentir como me estiraba y me llenaba una vez más. Era una sensación tan increíble que no podía esperar hasta que estuviera totalmente sentada sobre él antes de empezar a mover mis caderas, deseando sentir la fricción de nuestros cuerpos moviéndose juntos. Las palmas anchas de Dimitri se fueron a mis caderas, sosteniéndome mientras lo montaba y le rodeé el cuello con los brazos.
El aire entre nosotros estaba eléctrico y en aquel momento me sentía como si solo estuviéramos nosotros dos en el mundo conforme subía y descendía lentamente sobre él. Nuestras bocas se encontraron en desesperación y ambos suprimimos los gemidos el uno del otro hasta estar completamente sin aire.
En mi interior comenzó a surgir una sensación de urgencia y eché la cabeza hacia atrás por el placer creciente en mi sexo. Dimitri arrastró su lengua a lo largo de mi garganta expuesta y usó su apretón para forzarme más hacia atrás, exponiendo mis pechos. Grité con la descarga eléctrica que él provocó al aspirar un pezón en su boca, sus dientes tirando ligeramente. Con su miembro enterrado profundamente dentro de mí, apoyé las manos en sus piernas estiradas detrás de mí y lo dejé deleitarse con mis senos, subyugada por su voluntad.
Estaba atontada con el placer, sin aliento por la provocación mientras la boca de Dimitri pasaba por mi cuerpo, desde mis pezones hasta las curvas de mis senos y apoyándose en el arco sensible de mi garganta. Él lamió y me atormentó hasta que sentí un nuevo orgasmo construyéndose dentro de mí, así que agarré sus anchos hombros y lo monté con más ansiedad.
- No vas a gozar todavía, Roza. - el aliento caliente del ruso se transfirió a mi oído, su voz baja y repleta de deseo.
- ¿Qué? - gruñí.
- Sólo vas a gozar cuando yo te deje ¿Estás entendiendo? - él declaró entre dientes por el esfuerzo en ayudarme a mantener el ritmo. - Me has vuelto loco durante todos estos meses, ahora es mi turno para hacerte pasar por esa tortura. -
- Dimitri... - lloré.
- Siento que tus paredes me aprietan cada vez más fuerte, pero vas a tener que aguantarte o voy a parar. - el ruso amenazó, a pesar de que su respiración estaba entrecortada por sus propios gemidos.
Escondí mi rostro en la curvatura de su cuello, agarrándome a él de forma desesperada para contenerme, sofocando los gemidos que escapaban de mi boca. Estaba tan sensible por todo lo que ya habíamos hecho hasta allí que en aquel momento sentí como si Dimitri estuviera tocando todos los nervios dentro de mí.
Nuestras pieles mojadas se deslizaban fácilmente y sentí que su cuerpo se tensó, los músculos debajo de mis dedos se tensaron a medida que la fricción y la pasión nos empujaron más cerca del borde. De repente, agarró mi pelo, forzando mi cabeza hacia atrás, y me besó de forma codiciosa. Su lengua se empujó por mis labios entreabiertos, haciéndome pensar que Dimitri estaba buscando una fuga de lo inevitable, pero ya era una batalla perdida.
Mis movimientos sobre él se volvieron más duros, más desesperados y cuando él dejó de besarme sólo para lamer mi cuello y aspirar la piel sensible, marcándola con fuerza. Eso habría sido doloroso si no estuviera completamente fuera de mi mente.
- ¿Quieres gozar, no? - el maldito ruso soltó una mano de mis caderas y pasó el dedo sobre mi clítoris llevándome al borde de la locura.
- ¡Por supuesto, sí! - gemí sintiendo la necesidad de liberarme convertirse en un dolor físico.
-Implóramelo. - dijo con un toque de desafío. - Pídeme que te deje gozar, Roza. -
- Por favor. - susurré. - Déjame, Dimitri. Lo necesito. -
- Entonces goza para mí, pequeña. -
Fácilmente obedecí, balanceando con fuerza y gritando su nombre cuando el placer me alcanzó como un tren de carga locamente fuera de control. Colores estallaron detrás de mis ojos cerrados y abrí ampliamente las piernas, queriendo sentir todo de él cuando hundí mis caderas una última vez. En algún lugar en medio de la niebla oí al ruso rugir y endurecerse debajo de mí, sus grandes brazos me apretando como un hombre que se ahogaba en busca de salvación.
Cuando la corriente comenzó a bajar, dejándonos entregados bajo los temblores secundarios, empecé a notar mi cuerpo completamente fatigado y drenado, sentí los primeros dolores por todo ese sexo, pero, aun así, estaba más feliz de lo que nunca estuve en toda mi vida. Descendí mi mejilla en su hombro y corrí los dedos sobre los músculos de su espalda ancha, apreciando la forma en que se desplazaron levemente bajo mi tacto.
Dimitri besó mi otro hombro antes de susurrar:
- Ahora solo faltan novecientas noventa y ocho. -
Comencé a reír al instante.
- Dios ¿No te cansas? -
- ¿De ti? ¡Nunca! - Dimitri respondió con tanta convicción, haciendo mi corazón se desbordara.
Giré mi rostro para mirarlo y vi tanta pasión en sus ojos que sentí que podría hacer cualquier cosa que él me pidiera, aunque mi cuerpo se fragmentara por entero en el proceso.
Aproximé nuestros labios y nos besamos suavemente en una dulce exploración de la boca del otro mientras todavía teníamos nuestros sexos conectados. Eso era tan íntimo, tan cómplice, más que todo lo que habíamos hecho hasta entonces. En aquel momento tuve la certeza de que Dimitri no poseía sólo mi corazón y mi cuerpo. Él había tomado mi alma.
Lágrimas comienzan a formarse en mis ojos debido a lo emotiva que me sentía. Allí supe que realmente lo amo. Incluso si he intentado huir de eso, aunque he intentado engañarme al respecto, no había más escapatoria. Mi corazón era definitivamente de Dimitri y nada jamás cambiaría eso.
Hola! perdón por la tardanza, como le dije a algunas esta semana actualizábamos.
En cuanto a la próxima actualización, paso a contarles, por si les interesa jaja, que estamos en época de finales. Vaana esta a full con el estudio para las próximas semanas y yo por mi parte rindo el 4-5-7-10-11-14 y 18 así que esta complicado. Probablemente después de rendir me tome unos días para dormir, porque si les soy sincera estoy durmiendo muy poco (son las 10 am y todavía no me fui a dormir) en fin, no quiero aburrir pero esa es la razón por la tardanza.
Por último les agradecemos infinitamente a sus reviews y nos alegramos de que les guste el fic :D
Saludos :):)
