Capítulo 36: La Confesión y El Consejo

Otros 3 días habían pasado volando, acercándose cada vez más la boda de Terriuce Grandchester y Susana Marlow, en la casa de campo de los Marlow había mucho movimiento por parte de los mayordomos y sirvientas, y esto estresaba mucho a Susana, quien cada vez más se sentía incomoda por la situación de la boda, la cual se realizaría en otros 4 días más.

Mientras tanto en París, Candy se sentía un poco mejor, el dolor que sentía en su corazón había disminuido un poco, le hizo muy bien desahogarse y por eso estaba muy agradecida con Mildred, pero lo que más le alegraba era que al fin había confesado el amor que sentía por Terry, ahora solo tenia que pensar como explicarle a Oliver y después regresar a América.

Mildred salia de su habitación, pero se detuvo al ver entrar a su hermano a la suya muy sospechosamente, esto extraño mucho a Mildred así que se acercó al cuarto de su hermano y asomo la cabeza por la puerta, vio que su hermano tenia algo en las manos pero no lograba ver que era, así que se fue acercando.

Estando atrás de Oliver, sin que se diera cuenta de su presencia, alzó la cabeza y pudo ver que su hermano tenia entre sus manos una invitación, pero no cualquier invitación si no una para asistir a una boda, sorprendida busco el nombre de los novios, y al encontrarlos se quedo en shock:

"Esta cordialmente invitado, a la boda del Sr. Terriuce Graham Grandchester B. y la Srita. Susana Marlow".

Al terminar de leer esas líneas, Mildred salio sigilosamente del cuarto de su hermano, y rápidamente entro al suyo, cerrando la puerta.

-Oh Santo Cielo, Candy ¿ahora como te explico esto? - dijo Mildred.

Pasado del medio día, Oliver bajaba las escaleras, al ver reunidos en la sala a sus padres, a su hermana y a Candy, aprovecho para contarles la nueva noticia.

-Buenas Tardes-saludo Oliver.

-Buenas Tardes, hijo-saludaron el Sr. y la Sra. Henderson.

-Hola Oliver-saludo Candy. - Buenas Tardes-.

-Hola hermanito-saludo Mildred.

-Se te ve muy contento hijo-dijo Charlot. - ¿Hay nuevas noticias? -.

-Sí-contesto Oliver. - Es sobre mi primo Terry-.

En ese momento Mildred se puso muy nerviosa, viendo como Candy se quedo callada.

-¿Y sobre que es? - pregunto Charlot llena de curiosidad.

-Mamá-dijo Oliver muy contento. - Este domingo Terry se casa-.

Mildred sintió que se iba a desfallecer en ese mismo lugar por lo nerviosa que estaba, sin pensarlo miro a Candy quien se quedo en shock y con los ojos cristalinos, Mildred pensó que a Candy la noticia le cayó como un balde de agua fría.

Candy no podía creer lo que acababa de escuchar, no podía darle crédito a lo que sus oídos escucharon.

(Narra Candy)

No, debe ser una mentira lo que acabo de escuchar, Terry, mi Terry no se puede casar, él no se puede casar con otra mujer que no sea yo, él no puede, él es mio y de nadie más, Terry, mi Terry, Terry mi amor.

(Fin de la Narración)

A cada minuto de silencio por parte de Candy, Mildred se ponía aún más nerviosa, por milagro Oliver y sus padres no se habían dado cuenta de eso, estaban tan apegados a la platica que tenían, que no se daban cuenta.

-Lastima que no podremos ir-dijo Oliver desanimado.

-¿Y porqué no? - pregunto Charlot confundida.

-Porque este domingo es la firma de los últimos tratamientos, para desheredar mi título de Duque y otorgarse lo a Oliver-explico el Sr. Henderson, a lo que la Sra. Henderson la desánimo mucho.

-Sí me disculpan-dijo Candy poniéndose de pie, en ese momento Mildred agradeció al Cielo que Candy ya había salido de su estado de shock, aunque ya se imaginaba lo que pasaría después.

-¿A dónde vas, hermosa? - pregunto Oliver.

-Voy a escribirle una carta a mi familia-dijo Candy.

-De acuerdo-dijo Oliver.

Candy rápidamente subió las escaleras, y corrió lo más rápido que pudo hasta su habitación, mientras que las lágrimas que había contenido corrían libremente por sus mejillas, al entrar a su habitación inmediatamente cerró la puerta, dirigiéndose a su cama donde se puso a llorar desesperadamente, lloraba por el dolor que sentía, por la tristeza y la angustia de perder a el amor de su vida.

-No, no, no-decía Candy entre sollozos, aferrándose cada vez más a la almohada. - No, ¿porqué Terry?, ¿porqué mi amor? -.

Siendo casi la hora de cenar, Mildred decidió ir a ver a Candy, antes de que sus padres o su hermano preguntarán por ella, salió de su habitación y con pasos cortos se dirigió a la habitación de Candy, al llegar toco la puerta pero nadie contesto, volvió a tocar pero no obtuvo respuesta, así que giro el picaporte abriendo así la puerta, vio como la habitación estaba a oscuras, en eso escucho unos sollozos que provenían de donde estaba la cama, lentamente volteo a ver a donde estaba la cama y precisamente allí en la oscuridad Candy seguía llorando, al ver esto a Mildred se le destrozó el corazón, le dolía mucho verla así, pues ella era su amiga y le entristecía verla en ese estado. Lentamente fue acercándose a ella.

-Oh Candy-dijo Mildred llamando su atención.

-Mildred por favor, dime que no es cierto-dijo Candy sentándose, mientras las lágrimas seguían saliendo de sus bellos ojos. - Dime que Terry no se casa, por favor-.

-Candy yo... yo... - dijo Mildred muy nerviosa. - Siento mu... mucho decirte que... que si es cierto-.

-No-sollozo Candy. - Por favor no-.

-Candy... por favor tranquilizate-pidió Mildred muy preocupada.

-¿Cómo es que me puedes pedir eso? - dijo Candy. - Después de haber escuchado la peor noticia de mi vida-.

-Candy yo... - dijo Mildred algo nerviosa.

-Perdoname Mildred, no quería asustarte-dijo Candy con la voz entrecortada. - Es sólo que... no puedo tranquilizarme, esto me duele y mucho-.

-Yo... este no se... - trato de decir Mildred.

-Ahora, no se que hacer-dijo Candy conteniendo las lágrimas. - No lo sé-.

-Candy... yo quisiera darte mi consejo-dijo Mildred. - Pero... antes quiero pedirte disculpas-.

-¿Porqué? - pregunto Candy confundida.

-Porque... yo... yo lo sabia y no te dije nada-dijo Mildred agachando la mirada.

-¿Tú lo sabias? - pregunto Candy sorprendida.

-Sí, me enteré apenas en la mañana-explico Mildred. - Pero no sabia como decírtelo, perdoname-.

-No te preocupes-dijo Candy, haciendo que Mildred alzará la mirada y la viera a los ojos. - Te perdono-.

-Gracias Candy-dijo Mildred.

En ese momento los ojos de Candy se volvieron a llenar de lágrimas, sorprendiendo mucho a Mildred.

-Candy-dijo Mildred.

-Lo siento-dijo Candy limpiando se las lágrimas. - Pero no se que hacer y esto me hace sentirme peor-.

-Tranquila, mira yo como tú amiga me preocupo mucho por ti-dijo Mildred. - Así que mi mejor consejo sería que te fueras-.

-¿Cómo? - pregunto Candy sorprendida.

-Que te fueras-dijo Mildred. - Que regreses a América e impidas esa boda-.

-Mildred yo... - dijo Candy, quien por el asombro no sabia que decir.

-Solo es un consejo que yo te doy, Candy-dijo Mildred. - Tú sabes si lo tomas o lo dejas-.

-Gracias Mildred-dijo Candy.

-No tienes nada que agradecer, Candy-dijo Mildred. - Yo lo único que quiero es que seas feliz-.

Candy después de que Mildred se fue, se quedó pensando en el consejo que le dio.

Pasada la cena todos se fueron a dormir, Candy no podía conciliar el sueño, estaba muy preocupada, de repente las palabras de Mildred volvieron a resonar en su cabeza:

"Mi mejor consejo seria que te fueras", "Que regreses a América e impidas esa boda".

Algo en su interior la animaba a seguir ese consejo, y por alguna razón era más fuerte el ánimo de seguir ese consejo, que ella misma.

-Lo haré-dijo levantándose de la cama.

Rápidamente saco su maleta de debajo de la cama y se puso a empacar todas sus cosas, al terminar de empacar se vistió lo más rápido que pudo, tomó su maleta y salio de su habitación.

Eran exactamente las 4:30 am., cuando Candy sigilosamente salía de la mansión Henderson, siendo únicamente testigo de su partida Mildred, aunque Candy no notaba que estaba siendo vigilada.

-Buena suerte Candy-dijo Mildred, antes de cerrar la ventana.

Candy dio una última mirada a la mansión Henderson, mientras recordaba todo lo que vivió en esa casa durante las últimas dos semanas.

-Adiós Sr. y Sra. Henderson, adiós Oliver, adiós Mildred y gracias-dijo Candy, quien después se dio la vuelta y siguió caminando.

Tomar un tren hasta el puerto, para tomar un barco con destino a América y después tomar un tren que la llevará a Lakewood, era su objetivo, ¿será posible que Candy llegué a tiempo para impedir esa boda?

Continuará...