Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo 35

Charlie

POV Edward.

Casi siempre los hombres tenemos impulsos, esos que nos atacan y nos hacen gritar cosas que muy pocas veces queremos decir y cosas con las que terminamos hiriendo a alguien. Otras muchas veces, después de todos los gritos que nosotros podemos llegar a dar, nos convertimos en cavernícolas, soliendo golpear y luego preguntar, si es que preguntamos, sin importarnos nada.

No fui consciente de que había golpeado a mi propio padre hasta que la policía me levantó y me lanzó al suelo lejos de él. No me arrepiento de nada y es que él se merecía cada golpe. Han sido muchos años donde nunca me he metido en lo que hacía o dejaba de hacer. Siempre he dejado que medio controlaran mi vida, pero para una vez que, al fin, soy realmente feliz, que Anthony se metiera y dijera todo lo que dijo, pudo conmigo. Se supone que la familia, que la sangre de tu sangre, no te hace esto.

Realmente no fui consciente de todo el escándalo que se había formado hasta que Alec pagó mi fianza. Jenks había hecho un buen trabajo y rápidamente me pusieron una fianza y me dejaron salir. Por suerte no tendría que pasar más tiempo en esa dichosa celda, donde todos me miraban como si fuera un fenómeno. Supongo que el ser "famoso" y tener los nudillos amoratados, hace que los demás mantengan las distancias.

—Debería haberte dejado esta noche en esa celda, a ver si se te enfría la cabeza, gilipollas —Alec está bastante molesto, pero como que me daba igual. Yo lo he tenido que sacar de algún que otro lío, así que ahora que se joda.

Íbamos saliendo de la estación de policías cuando me di cuenta de la que se había formado. En la entrada había demasiados periodistas y en cuanto salí, me rodearon. Yo simplemente los ignoré, colocándome bien una gorra, que me había traído Alec, que no les permitió verme el rostro, pero eso tampoco les impidió hacerme la última noticia de la semana.

En el coche, Alec me fue comentando lo que había conseguido Jenks. Este había logrado convencer al juez para que se detuviera un posible juicio por violencia familiar, lo modificara a algo parecido a "un ataque de enajenación mental" producto de las continuas provocaciones de mi padre. No me estaba enterando muy bien con toda esa jerga judicial. Habría un juicio más adelante por agresión, pero Jenks estaba seguro que lo único que me pasaría sería tener que pagarle una indemnización por mandarlo al hospital. A parte, tenía que hacerme cargo de todos los gastos médicos, y eso no me iba a salir barato, ya que mi padre estaba en el mejor hospital de todo Nueva York. Él siempre tenía que ir a lo grande.

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Entré en mi departamento y lancé al piso furioso la gorra, sintiéndome cada vez más estúpido ¿Cómo iba a lograr hacer que Bella me escuchara? Sabía que ella tenía razón al no querer escuchar ni una sola palabra que venga de mí. Ante ella yo había quedado como el idiota que nunca la creyó y me merecía a pulso ese sobrenombre y el puesto.

Me desnudé y me metí bajo la ducha, dejando que el agua caliente se llevara toda la desesperación que sentía. Cuando me sentí mejor, me arreglé y salí por la puerta de atrás, hacia mi viejo auto, ese que no reconocería nadie ya que no era el tipo de auto al que cualquiera le prestaría atención, aunque pensándolo bien, muy poco me importaba eso. Lo hice encender y emprendí mi camino a casa de Bella. Solo necesitaba una oportunidad para que ella me escuchara y si después de conseguir hablar con ella, no quería saber nada de mí, me rendiría y con todo el dolor de mi corazón, dejaría ir a la mujer que amo, para que fuera feliz.

El camino se me hizo corto, ya que en mi mente iba trazando planes, haciendo y deshaciendo todo aquello que le quería decir, pero incluso en mi mente, todo sonaba insuficiente.

Aparqué en frente del edificio donde vivía y me encontré con mi primer obstáculo. Su abuelo.

Charlie regaba las plantas de la entrada del edificio ajeno al coche que había enfrente a él. Esto iba a ser más difícil de lo que pensaba. Si Bella iba a ser difícil, Charlie iba a ser imposible. Me daba terror tener que enfrentarme a él, pero era necesario. Antes de abrir la puerta del coche Charlie descubrió quien era y me dio una mirada con la que bien podría haberme asesinado. Tome aire profundamente y me armé de valor antes de bajarme del coche.

—¿Se puede saber qué cojones haces aquí? —gruñó en mi dirección. Intenté sobrepasarlo, porque no quería pelearme con él, solo quería hablar con Bella, y bueno, él es un anciano y por mucho que corriera no me iba alcanzar. Con lo que no contaba es que él tenía armas. Una dichosa manguera que utilizó para cortarme el paso y el bastón, el cual agarraba con bastante fuerza con su mano izquierda.

—Déjame hablar con Bella Charlie —pedí lo más suavemente que pude, sintiéndome aterrado pues Charlie no parecía para nada contento de verme. Charlie golpeó mi espinilla con su bastón con mucha más fuerza de la que debería tener por su edad. Cómo no lo vi venir, terminé cayéndome al suelo empapado, más sorprendido que adolorido.

—Piérdete de mí vista antes de que te dé una lección de cómo se ha de tratar a la mujer que supuestamente amas, Edmun —gruñó Charlie abriendo la manguera para mojarme. Me puse de pie con esfuerzo y Charlie golpeó esta vez mi otro pie haciéndome tropezar con dolor.

—¡Joder! ¿Pretende romperme una pierna? —maldije por el dolor que sentí en mi pie.

—Pues la verdad es que sí. Tú hiciste daño a mi niña, y yo voy a romper mi bastón en tu espalda, o piernas, que lo mismo me da, la cuestión es que no vuelvas a andar.

—Lo siento Charlie ¡Esta bien! Realmente lo siento.

—¿Y a mí que me importa qué lo sientas estúpido ignorante? —la voz de Charlie, como la mía, había ido subiendo y ya estábamos a gritos en mitad de la calle. Charlie subió su bastón para volver a pegarme con él, cuando una señora se interpuso entre nosotros.

—Déjalo ya Charlie. No puedes matar a muchacho por lo que hizo.

—¿Cómo qué no? Apártate y te demuestro lo contrario.

—Vamos Charlie, sabes que esto no le va a gustar nada a Bella —ellos siguieron discutiendo. La mujer, que supongo que es Sue por lo que me contó Bella, intentaba apaciguar a Charlie, pero este no se dejaba.

—Fui un imbécil de proporciones grandes y no sabéis como lo siento —dije sentándome en la acera y tirando de mi cabello frustrado. Ellos se callaron, mirándome sin siquiera pestañear. Charlie no dijo nada, él solo dirigió su manguera hacia otro lado para que no siguiera empapándome. Sue se acercó a él y le susurró algo en el oído, tan bajito que yo no puede entender nada, aunque tampoco estaba prestando atención. Yo solo necesitaba que alguien creyera que yo daría lo que fuera porque Bella me escuchara una vez y que luego ella tomara una decisión.

—Decir que lo sientes no es suficiente Edward —Levanté la mirada hacia Charlie, quién estaba a un lado de Sue. Este ya no me miraba como si quisiera matarme. En sus ojos solo había cansancio.

Sue se me acercó y me ayudó a levantarme, aunque intenté declinar su ayuda, ella no me dejó.

—Lastimaste a mi nieta ¿Sabes lo destrozada que estaba? ¿Sabes lo difícil que fue verla llorar en los brazos de su hermana? Jamás la había visto tan triste. Ni si quiera su novio de secundaria la dejó tan desecha como tú y tienes que entender eso. Edward, conozco a Isabella mucho más de lo que conocí a su madre, ella jamás se habría acostado con un tipo por dinero.

—Lo sé —acepté mirando al suelo. Charlie suspiró y luego gruñó diciendo algo que no comprendí. Me quedé mirando la puerta del edificio, decidiendo si entrar o irme a cambiar. Seguramente me tenía que ver ridículo, todo mojado y cojeando, pero no quería esperar más.

—Isabella no está en casa. Ella tenía una entrevista de trabajo en una galería, en Lincoln Center. Es lo único que puedo decirte —asentí, rendido por hoy.

Me fui a mi coche y me metí tras el volante. Estaba empapando el asiento, pero bueno, ya lo mandaría a lavar. Iba a arrancar el coche cuando mi celular comenzó a sonar en la guantera.

—Cullen —gruñí cuando descolgué el teléfono a través del manos libres.

—Buenos días para ti también Eddie —dijo la voz de Kate, haciéndome estremecer y no precisamente de frío.

—Al grano Kate —No tenía ganas de tonterías. Aceleré el auto, que empezó a protestar, dirigiéndome a mi oficina. Allí tenía ropa para poder cambiarme.

—Cumplí mi trato nene y solo quería asegurarme de que cumplas el tuyo. —Casi la pude ver sonriendo, mientras le tiraba dardos a la foto de algún pobre diablo, que tendría colgada en su puerta.

—¿Cuándo? —pregunté adentrándome en el estacionamiento de MusiC. Kate no respondió y yo pensé que había colgado pero, para mi desgracia, no lo había hecho.

—Esta noche —dijo y esta vez, sí colgó.

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—¡Debes estar jodidamente loco! ¿Una entrevista con Kate Arias? Realmente has perdido el jucio con toda esta mierda —gritó Rosalie mientras entraba mi oficina, seguida de Emmett, quién me miró con la disculpa gravada en sus ojos.

—Rosalie... —le advertí, intentando concentrarme en las carpetas que tenía en mis manos, y tecleando en la computadora unos cuantos mail. Ella alzó sus manos al cielo en señal de protesta.

—No te entiendo Edward. Hace dos días la odiabas y ahora la defiendes como si no se hubiese desnudado frente a un tipo por su dinero.

—¡Y es que no lo hizo! —rugí levantándome de mi asiento y lanzando las carpetas en mi escritorio. Rosalie me miró desafiante, cruzando sus brazos. —. Lo único malo que Bella hizo fue conocerme. A parte ¿dónde narices te has metido estos días? ¿No ves las noticias? ¿No lees los periódicos? y tú Emmett ¿No le has dicho nada? —Emmett se encogió de hombros como si todo esto no fuera con él.

—He tenido mucho en la cabeza últimamente Edward. Te recuerdo, que "él" también es mi padre y esto ha sido duro para mí. No he hablado con nadie de todo esto —dijo mientras se sentaba en una de los sillones que había frente a mi escritorio.

—¿De qué va realmente todo esto? -preguntó Rosalie, mucho más calmada, y con la incertidumbre dibujada en su rostro.

Tecleé mi laptop y el vídeo de mi padre sobornando a Bella comenzó a reproducirse frente a Rosalie, ya que yo gire la laptop hacia ella. Ella jadeó y se llevó una mano a su boca mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y sus pies retrocedían hasta que sus piernas golpearon las de Emmett, quién la obligó a sentarse en su regazo, intentando reconfortarla.

Me sentí celoso. No por Rosalie, si no por ellos, por ambos. Yo no pude disfrutar con Bella muchas cosas porque ambos estábamos demasiado ocupados en nuestras vidas trabajando, nunca la llevé al parque o a cenar. Solo tuvimos una cita y una fiesta desastrosa en la que mis padres habían hecho pedazos su reputación con palabras hirientes. Fue entonces que me di cuenta de lo mucho que mi familia había dañado a Isabella y de lo difícil que debió ser para ella sonreírme y tomar mi mano. Ella estuvo allí para mí, siempre. Fui yo quien, por el contrario, le dio la espalda estúpidamente a la primera de cambio.

Mi padre había dicho algo cierto antes de que le rompiera el rostro a golpes. ¿Cuánto tiempo iba a poder soportar que Bella fuera de mi brazo a eventos de sociedad mientras mis socios la señalaban? Más y sobre todo si ni yo, en mi interior, no confiaba lo suficiente. Ahora por mi desconfianza, la había perdido

—Oh Emmett —sollozó Rosalie, trayéndome de vuelta a la realidad. Emmett la abrazó y acarició su espalda mientras ella lloraba. —¡He sido tan tonta! ¡Dios! ¿Cómo pude hacerle esto a Bella cuando ella era inocente? —sollozó aún más y luego se detuvo abruptamente, girándose hacia mí.

—Voy a tomarme el día libre —dijo caminando hacia la puerta de mi oficina mientras se limpiaba las mejillas con un pañuelo que tenía.

—Rosalie... —La detuve y ella se giró hacia mí.

—Voy a hablar con Bella —Entonces se fue y yo pedí al cielo que Bella no fuera tan dura con ella como lo había sido conmigo.

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Alec revisó las preguntas de Kate y por más que intentó cambiarlas no pudo hacer otra cosa que sentarse y gruñir mientras las mujeres de maquillaje me borraban con base los moretones de mi reciente pelea con mi padre. Kate estaba en el foro anunciando su entrevista conmigo a la que le habían dedicado una hora en una programación especial de su estúpido programa.

Me senté en el sofá rodeado de cámaras y respiré varias veces sin saber que decir o cómo actuar. Era por eso que no daba entrevistas de televisión a una sola persona. No podía con la presión.

Kate se retocó el maquillaje y me sonrió pareciendo suave, pero la conocía lo suficiente para saber que iba a ser una arpía conmigo. La había visto despedazar a cualquier hombre en sus entrevistas y, a parte, sabía que los hombres no eran de su agrado.

El director hizo señales a Kate y de pronto la música estridente de esos programas baratos de farándula se escuchó. Con la cantidad de dinero que conseguían en esta basura de programas, podían contratar a alguien que les hiciera una música mejor, pero a mí que no me llamen.

—Buenas noches chicos y chicas. Esta noche tenemos un muy especial programa en el que entrevistaremos a Edward Cullen —La estúpida periodista empezó a dar detalles de mi biografía y luego sus ojos satánicos se clavaron en los míos, inocentemente. Mierda es una bruja.

Kate me sonrió y sin dejar de mirarme dijo:

—-Edward cuéntanos algo que todos queramos saber.

Y fue ahí cuando sus preguntas comenzaron.


Hola a todos/as. Siento el retraso que se ha producido en la actualización, pero me quedé sin internet durante varios días y me ha sido imposible subir el capítulo.

Me gustaría comentar, que zellideth76 ha empezado a adaptar la historia de "La maestra de mi hijo" al fandom de "Los juegos del Hambre", en la página wattap.

Diana: Nos alegra que te gusten tanto esta historia como la de la Maestra de mi hijo. Esperamos que sigas disfrutando.

Queremos dar las gracias a todas aquellas personas que siguen la historia, ya sea de manera fantasma como las que dejan su opinión. Para estas últimas, nombraros (las personas que han dejado un review de manera anónima es un poco chungo nombraros, a no saber quiénes sois, pero aún así estamos muy agradecidas por esos comentarios):

Patymdn, Janeth a Sandoval, Vero Grey Cullen, fireworkath, caresgar26, DiAnA Fer, marieisahale, .10, Jade HSos, Tecupi, solecitopucheta, caniqui, Titima, Paola Lightwood, freedom2604, Bella Cullen Halliwell, angie cullen mellark, pussycat doll, Kris, Paola Michelle Rivas, cary - carinio, cavendano13, yasmin-cullen, zujeyane, pattitoo, In My Paradise, yoliki, LucyGomez, Karen McCarthy, Duende Cullen, Blue Armanda, Tisha S.U, ElaSalvatoreCMG,Jazmin, AdriZuMe Cullen, pera l.t, Arlette Cullen Swan, akire33, Evelyn Stewart, yessifer cullen hale, EmmaBe, vanes, phinbella2012, Tata XOXO, Madriguerita, liaCullen, katherina Masen, miop, ConiLizzy, Ninacara, Kate, Dani06, Ali-Lu Kuran Hale, Marie Mars, Emmett McCartys angel, hindyracullen, Ali V, Ine Flores M, Rosbell, supattinsondecullen,danielaMc1, Helen Mendoza, helena, ztrella znxez, saraygarcia08, Kony Green, fathy . hurtado, Anna Mariea F, Karen CP, Dayis, Ana 541, yyamile, Tania Salinas, Andrealice, Vikkii Cullen, IsabellaPaz, MontserratCullen, Jessdarkmuse, carol, Rave4, AriaBlanco, leokavasa, Andremr, zelllideth76, Mau Cullen Hale, Arce Losa, Alejandra, Elimar 96, madeki, Zoilmary, beky09, adx-25, sole, elizita . ch, kris0405, NessCullen95, odi19, Kali, Paz, Diana8, Jazmin96, MasenAbril, SalyLuna, LaPekee Cullen, diana.

Disfrutad del capítulo y nos leemos la semana que viene

Jpv22