Capítulo 36
"¿Cómo?" – La exclamación de Lily hizo que tanto Snape como McGonagall dieran un paso atrás. – Minerva, Severus. ¿Qué acaba de suceder?"
"Lily, tranquilízate. Esto…"
"¡No! Mi hijo está desaparecido… ¿Cómo demonios sucedió esto en el colegio?"
"Es lo que quiero saber. La señorita Weasley tiene que despertar y podrá explicarnos lo que realmente sucedió."
"¿No pueden usar un Enervate? Hagan algo, por los mil demonios. No voy a soportar que mi hijo desaparezca así como así…" – Lily se calmó de pronto y se dejó caer en la silla que había estado ocupando. – "¿Qué sí Voldemort tiene a Harry? Por Merlín, no podría soportar perderlo, no ahora, no nunca"
"Voldemort no lo tiene"
"¿Cómo puedes estar tan seguro Severus?"
"Por que si ese fuera el caso, ya me hubiera hecho conocedor de esa información."
"Pero tal vez sepa que eres un traidor." - Severus se estremeció.
"No me refiero a eso. Voldemort no confía demasiado en mí. Pero tengo mis propios contactos dentro del círculo cerrado de él. La información la filtran igual."
Los merodeadores estaban en la enfermería en el momento que Ginny despertó. Fue una gran alegría para ellos, en especial para Sirius, que no hizo más que abrazarla y no dejarla sola ni un solo momento. La enfermera se encargó de revisar completamente a la paciente y cuando se cercioró que solo tenía una neuralgia en la espalda producido por el golpe, se encargó de avisar a Dumbledore.
"Ginevra, debemos hablar muy seriamente" – Se escuchó la voz del director. Ginny ocupaba una de las camas más alejadas a la puerta, cubierta de biombos para que nadie pudiera ver bien lo que sucedía del otro lado.
"Profesor" – Fue la simple respuesta de ella.
"Ginny, debes decirnos todo lo que recuerdes" – Dijo esta vez Lily, el tono de preocupación en su rostro.
"Antes que nada… necesito algo…" – Miró a su alrededor. Todos estaban allí y ella buscó entre la gente algo que pudiera ayudarla. – "Remus¿tienes algo que le pertenezca a Hermione aquí?" – el licántropo la miró dudosa.
"Sí. Justamente antes de encontrarte había encontrado la pluma favorita de Hermione en mi escritorio. Aquí la tengo." – Respondió dudoso.
"Luego de pociones, Harry, Ron y yo nos dirigimos al comedor, la idea era comer lo más rápido posible para poder luego ir a ver a Hermione. En el camino de salida, Draco Malfoy se nos unió y los cuatro subimos a tercer piso. Allí estuvimos hablando y luego abrí la puerta, ellos entraron primero pero cuando quise hacerlo yo algo me impulsó hacia atrás con tanta fuerza que choqué contra la pared de enfrente. No recuerdo después de eso." - Comenzó a recorrer entre sus manos la pluma de Hermione.
De pronto su rostro empezó a ponerse pálido, como si no tuviera aire, como si estuviera muriendo o algo así. Soltó la pluma, e inmediatamente el color volvió a su rostro, y un gran suspiro les demostró a los presentes que volvía a respirar tranquilamente.
"¿Gin?" – Dijo Sirius, tomando su mano preocupadamente.
"Estoy bien" – Afirmó. – "También ellos. Solo pude ver imágenes, sueltas… no pude reconocer el lugar, pero los vi. Están juntos y bien."
"Debemos ir a buscarlos."
"Pero dónde ir a buscar" – Agregó Sirius a James. – "Si Ginny dijo que están bien entonces lo están. Ellos cuatro son lo suficientemente inteligentes y audaces para poder sobrevivir a cualquier problema"
"¿Incluso a voldemort?" – Preguntó triste Lily. Abrazada a su esposo.
"Permiso. Espero no interrumpir"
Detrás del biombo se dibujó una sombra larga y esbelta. No parecía moverse y tampoco lo hacían los visitantes del otro lado del biombo blanco.
"Me dijeron que el profesor Dumbledore estaría aquí…" – La figura se acercó, con su voz altanera. – "Hoy es nuestra reunión profesor"
"Así es" – Respondió el anciano. – "Mil perdones Lucius, pero me había olvidado completamente de ella. Pero ya que estas aquí…"
"Termine lo que deba Dumbledore." –interrumpió. Nunca entrando en el campo de visión de los demás. – "Haré un poco de tiempo y veré a mi hijo. Supongo que a esta hora estará saliendo de sus clases"
Los merodeadores se observaron entre sí. ¿Qué pasaría si Lucius Malfoy va a ver a su hijo que casualmente está desaparecido, con tres de los Gryffindor que su padre odia.
"¿Sabes Lucius? Será mejor que me esperes en la oficina. Necesito hablar contigo de algo importante"
Allí fue que el mortífago atravesó la división que los separaba, encontrando a los merodeadores y a la pequeña Ginny en cama. El hombre miró detenidamente a Ginny, y luego a Sirius, pasando por el matrimonio Potter y finalmente a Remus, donde se detuvo un tiempo.
Remus sintió que su sangre hervía. Ese hombre intentó aprovecharse de Hermione dos veces, quería tirarse sobre él y morderle el cuello hasta que sangrara, rasguñar cada trozo de piel de su rostro. Quería que sufriera y mucho. Dio un paso adelante dispuesto a decir o hacer algo. Los demás lo sabían, seguramente incluso Lucius Malfoy lo sabía, pero no se movió de su lugar. Su mirada penetrante y altiva seguía allí observando a Remus.
"Vaya, uno creería que los profesores de esta institución estarían educando, para variar."
"escucha Malfoy" – comenzó Remus, ya dispuesto a atacarlo.
"Remus" – lo detuvo Dumbledore. – "Vamos a mi oficina Lucius, tenemos que hablar de algo muy importante."
Aquella tarde, a pesar de las constantes quejas de Sirius, Ginny reanudó las clases. Algunos de sus compañeros la observaban extrañados, mientras que los más cercanos o los más valientes, se atrevían a preguntar por el paradero de los tres Gryffindor. Incluso algunos tuvieron la lucidez de preguntar si ella sabía algo sobre Draco Malfoy.
Ninguno de los merodeadores volvió a ver a Lucius Malfoy luego de aquella intromisión. Y Ginny recibió algunas cartas de preocupación de parte de su madre, como Sirius vociferadores de parte de la misma, quejándose de las incoherencias y peligros que hacía que sus hijos, Harry y Hermione pasaran.
Pero ahora habían pasado las clases de la tarde y Ginny se dirigía a la torre de Gryffindor para un merecido descanso. Había estado toda la tarde tratando de deducir el lugar en que se encontraban sus amigos. Las imágenes habían sido escasas y poco reveladoras y eso le preocupaba. Había sentido que las cosas estaban bien, pero su empatía no se aplicaba a cada momento que pasaba.
"Ginny" – La colorada no volteó de inmediato al escuchar que la llamaban. Reconocía esa voz por desgracias. Antes de girarse puso sus ojos en blanco e intentó calmarse.
"Blasie" – Dijo al verlo a la cara.
"¿Qué tal si nos escapamos por ahí y nos perdemos por algún oscuro y desierto pasillo?" – Dijo el rubio sensual, acercándose tanto a Ginny que por un momento pudo ver cada detalle de la cara del Slytherin.
"No creo" – Dijo dando un paso atrás. Las facciones del morocho cambiaron de pronto.
"No entiendes en la situación en la que estas ¿verdad?"
"Lo entiendo perfectamente. Me estas chantajeando con algo que… ni siquiera ha pasado"
"¿Vas a negarme que no eras tú la que estaba entrando a la sala común de los profesores?" – Preguntó arrinconándola contra la pared.
Ginny vio que la Dama Gorda prestaba completa atención a la situación. Aprovechó esto para mandarle una de esas miradas de auxilio que sabía hacer también. Por suerte la niña del cuadro continuo lo entendió de inmediato, y se perdió entre los cuadros en dirección a la oficina de Dumbledore.
"No, no voy a negarte eso" – respondió perdiendo el hilo de la conversación. Pedía, suplicaba que Dumbledore apareciera pronto.
"Entonces es una confesión." – Sonrió Blasie.
De pronto el morocho estaba sobre la chica, besándola con esfuerzo y tratando de quitarle la túnica de Gryffindor.
"Sal Blasie" – Se quejaba Ginny. – "Asqueroso Slytherin" – Exclamó repulsiva. Logró empujarlo un par de pasos.
"Entonces, ya sabes lo que viene ahora ¿verdad?"
"¿Qué, le dirás al profesor Dumbledore?"
"Pues sí."
"¿Qué va a decirme, señor Zabini?"
La niña del cuadro sonreía desde su lugar junto a una chimenea encendida. Dumbledore había llegado en su rescate, pero la compañía que traía pues, no era muy aconsejable.
"Profesor Dumbledore, señor Malfoy" – Dijo en modo de saludo y respeto el joven Slytherin.
"¿Qué se supone que sucede aquí, Blasie?" – Preguntó Malfoy.
"Es lo que estaba por decirle. He descubierto que la señorita Weasley ha estado teniendo un romance con el profesor Black" – Ginny se puso pálida. No había problemas con Dumbledore, de todos modos, él había incitado a que continuaran con la relación, aún más. Él mismo los había casado años atrás. Pero Malfoy, él era el presidente de la junta directiva del colegio. Si quería podía echar no solo a Sirius y a ella, sino también al director y a McGonagall y quien sabe a quien más.
"¿Es eso cierto, señorita?" –Preguntó Malfoy
"No, claro que no."
"¿Entonces como explicas que te vi en la fiesta de navidad escabulléndote hasta la sala común de él, a mitad de la noche?"
"Todo… todo tiene su explicación lógica y no culpable" – Respondió Ginny nerviosa.
"Solo hay una manera de hacer esto. Si no confiesa señorita Weasley, deberemos utilizar otros métodos"
"¿Tortura?" – preguntó extrañada y más nerviosa. ¿Dónde estaban los demás cuando se los necesitaba?
"No, vengan con nosotros señorita Weasley, señor Zabini"
Ginny y Blasie siguieron al director y su invitado hasta la oficina del primero. No sabían cual sería la forma de hacerla hablar y por más extraño que fuera, no veía al mismo director preocupado en lo más mínimo.
"No me gusta nada" – murmuró para ella misma. Blasie creyó oírla pero no dijo nada.
Cuando llegaron frente a la gárgola, Dumbledore dijo la contraseña y permitió que entraran primero los dos alumnos.
"Por favor tomen asiento" – Pidió. Extrañamente había tres sillas en la oficina.
Blasie se sentó primero, sin importarle nada. Dumbledore y Lucius esperaron a que Ginny tomara asiento para poder hacerlo ellos también.
"El asunto a tratar es: que según el señor Zabini, La señorita Weasley está involucrada en un romance con el profesor Black" – Ginny iba a objetar pero la mano en alto del profesor Dumbledore la detuvo. – "¿Es así señor Zabini?"
"Sí profesor. La he visto yo misma entrar a la sala común del profesor."
"¿La sala común que por casualidad comparte con los profesores Potter?" – Blasie meditó un momento
"Sí, señor"
"He estado pensando este asunto en nuestra travesía hasta mi oficina. No he visto nunca ningún indicio de que el profesor Black haya demostrado algún sentimiento más allá que la amistad. Está también en juego el hecho que Ginevra Weasley es amiga de Harry Potter, y hermana del mejor amigo del mismo, quien no es otro que el ahijado del profesor Black. Lo que me lleva a creer que comparten una relación más allá de alumna y profesor."
"Puede ser, pero… nunca me ha dicho que…"
"¿Qué, señor Zabini?" – Preguntó interesado Dumbledore
"Ella nunca medio una excusa factible que me hiciera desmentir o descreer lo que inicialmente mis ojos vieron"
"Pues bien. Como saben los dos. Una relación entre profesor y alumno está completamente prohibida en la institución, y de haber habido alguna mínima posibilidad desospecha amerita a que al alumno o al profesor se lo someta a un interrogatorio… con veritaserum" – Finalizó Dumbledore.
Ginny quedó pálida, notó la sonrisa de Blasie aún sin mirarlo, y el señor Malfoy moverse como incómodo ante esto. Pero Ginny solo pensaba en si Sirius era expulsado, ella podía, ella haría lo que fuera para que a él no lo expulsaran o marcaran de ninguna manera, haría lo que fuera.
"Amanda" – El director se dirigió hacia uno de los retratos de los directores que decoraba el lugar. La mujer a la derecha de él sonrió como muestra que escuchaba lo que decía. – "Ve en busca del profesor Snape, dile que traiga lo necesario. Luego llama a la profesora McGonagall y al profesor Black"
La mujer del retrato desapareció del lugar. Ginny supo que solo era cuestión de tiempo para que las cosas se pusieran peor de lo que ya estaban.
La espera duró unos cuantos minutos que transcurrieron en silencio absoluto. Ginny tenía la mirada fija en el ave Fawkes que la miraba igualmente a los ojos fijamente. Lucius Malfoy jugaba con su bastón, dándolo vueltas en su eje, mientras que Dumbledore miraba hacia la puerta y Zabini continuaba sonriendo con sus brazos cruzados.
No supieron cuanto tiempo transcurrió hasta que la puerta se abrió rápidamente dando lugar a tres preocupados profesores. Los jefes de Gryffindor y Slytherin compartían la misma cara de preocupación mientras que Sirius, pues él tenía el rostro y el paso de los que van a ser colgados.
"me alegra que hayan podido venir tan rápido. Debo comunicarles que hay cierto asunto que los involucra a todos ustedes. El señor Zabini, miembro de su casa, profesor Snape, ha dicho que la señorita Weasley, miembro de su casa profesora McGonagall, se ha involucrado con el profesor Black de manera romántica." – Ginny no se atrevió a verle a Sirius a los ojos. Estaba deprimida y se sentía más pequeña que una pulga.
"Estoy seguro que Amanda le ha comunicado que trajera cierto frasco¿verdad profesor?"
"sí"
"Profesor, no creo que sea necesario que la señorita Weasley se someta a tan bajo procedimiento"
"Por desgracias, profesor Black, el señor Malfoy, miembro y presidente de la junta directiva del colegio, ha dado su consentimiento ante el procedimiento"
"Comencemos con esto entonces, Dumbledore" - Dijo Lucius poniéndose de pie y conjurando un tazón. – "Severus, por favor el contenido del frasco"
El profesor Snape pareció un poco reacio al comienzo a darle el frascote veritaserum, pero finalmente y por pedido del profesor Dumbledore se lo entregó.
"Beba señorita Weasley"
Ginny miró por un asegundo a Sirius quien le rogaba con los que no tragara un solo sorbo. Respiró profundamente y tomó el contenido de una sola vez. Sirius cerró los ojos.
"Muy bien¿Ginevra, es ese tu nombre?" – Preguntó el director. Ginny sin pensarlo respondió.
"Sí, señor"
"Dígame ahora¿que año está cursando en este momento?"
"Séptimo señor" – Volvió a responder.
"ahora quiero que nos cuente¿está o no está usted en una relación de noviazgo con el señor Sirius Black?"
Ginny hizo todo un gran esfuerzo para no contestar, no quería responder porque de lo contrario sería la perdición de él y de ella. Pero su voz comenzó a salir sin que ella lo quisiera.
"No, señor" – Ella se sorprendió ante la respuesta, y al parecer, Sirius, Minerva e incluso Snape también lo hicieron.
"Se encuentra en alguna relación de Alumno-profesor con el profesor Sirius Black?"
"No, señor" – volvió a responder.
"Bueno, supongo que ahí tenemos la verdad¿no le parece señor Zabini?"
"Pregúntele… pregúntele sobre aquella noche"
"muy bien" – Dumbledore miró a Ginny. – "Señorita¿fue usted a la sala común del profesor Black al finalizar la fiesta de Navidad?"
"Sí, señor"
"¿Estaban los señores Potter ahí?"
"Sí, señor"
"¿Qué sucedió después de ver al señor Black?"
"deje mi…"
"¿Lo ve?" – Exclamó Blasie
"Silencio Zabini" – Se quejó Snape.
"Responda nuevamente." – Pidió el director.
"deje los regalos bajo el árbol de navidad. Habíamos acordado con los demás pasar la navidad allí con la familia de Harry."
"¿No pudo haber esperado a hacerlo a la mañana?"
"No señor."
"¿Por qué no?"
"Porque no hubiera quedado bien. Los demás ya habían dejado sus regalos, solo faltaban los míos. No me gusta pasar por despistada."
"¿Volvió a su sala común después?"
"sí señor. Luego de despedirme de todos partí a mi sala común. Adormir un poco más."
"Creo que eso es todo. Señor Zabini, espero que esté conforme de que no hay nada de lo que dijo."
"Espero que mañana se presente en mi despacho antes de comenzar las clases señor Zabini, tendrá un castigo por hacernos pasar por esto."
"Yo me retiro también. Espero que piense bien lo que hablamos Dumbledore"
"Lo haré, Lucius. Buenas noches"
Una vez la puerta se cerró detrás del chico, los adultos suspiraron tranquilos.
"Eso fue bastante cerca" – Dijo McGonagall suspiró. - "¿Qué sucedió?"
"Pues Snape le dio agua en lugar de Veritaserum ¿verdad?"
"¿Por qué no le preguntas a ella Black?" – Respondió Snape con desdén
"¿Ginny?"
"Es veritaserum lo que me dieron. Lo que no entiendo es como es que respondí, bueno, lo que respondí"
"Bueno, eso es simple." – Comenzó Dumbledore. –"Las preguntas guiaron tus respuestas. No importa si respondes con completa verdad, las preguntas fueron muy vagas como para que puedas responder lo que en específico Zabini quería escuchar."
"¿entones? No, pero profesor, usted le preguntó si teníamos un noviazgo y…"
"Ella dijo que no. Ustedes están casados no de novio"
"Y cuando preguntó si había algún tipo de relación entre alumno y profesor, ella respondió que no"
"Eso es porque ella no es alumna Sirius. ¿Olvidas ese detalle?"
"Entonces, Zabini fue engañado"
"En efecto"
"Ahora tengo algo que deseo saber"- Comenzó Ginny. – "Ha habido cosas en las cuales no respondía la completa verdad."
"Temí que eso sucediera. Pues Ginny, tu magia es sumamente poderosa. Lo has demostrado cuando, hace unas semanas, quitaste el cuadro de la Señora Black de la pared."
"¿Qué quiere decir, profesor?" – Preguntó McGonagall
"Pues, eso mismo, en efecto. Poco a poco, las personas van descubriendo sus verdaderas formas. El camino comienza en el momento que ponemos pie en este mundo, y uno nunca deja de asombrarse ante las cosas que descubre de si mismo. El ser humano es un universo en potencia. Solo es cuestión de prestar atención para saber y conocerlo"
La puerta del cuarto se cerró despacio dejando a oscuras el lugar. Había pasado ya un par de días desde la falta de los cuatro alumnos. A pesar de que Dumbledore anunció en el desayuno que no había porqué preocupare por ellos, muchos creían que esto tenía que ver Voldemort, dado que los Gryffindor tenían siempre una mano dentro del frasco. Por otro lado, la creencia de Malfoy como mortífago a futuro, también había comenzado a circular por los pasillos.
Era increíble el hecho que, al ser un secreto, todo el colegio murmuraba suposiciones y teorías sobre los posibles escenarios.
"Gin." – La voz de Sirius se escuchó cerca de la puerta.
"Sirius¿Qué tal las clases?" – Respondió ella. Por alguna razón, Ginny había elevado temperatura y poseía gripe. Así que ahora, y por propio pedido, Ginny descansaba en el cuarto de Sirius.
"igual, no es lo mismo sin ustedes" – Dijo sentándose en el borde de la cama.
"Lo siento amor" - Respondió ella corriendo un mechón del cabello oscuro de su esposo.
"¿Qué es lo que sientes?"
"todo. Este tiempo en cama me ha dejado pensar muchas cosas. La mente se relajó y se invadió de pensamientos, imágenes y recuerdos"
"Gin, ya te he dicho que…"
"Tranquilo vida. No es eso. Es solo que, has sufrido tanto en tu vida"
"Y tu me la has mejorado en cantidades monumentales"
"Tengo algo que decirte" – Le susurró medio dormida
"¿Qué es?"
"Ellos… ya vienen" – Respondió antes de perder el conocimiento.
Sirius tocó la mejilla de Ginny, tenía fiebre otra vez. Quizá estuvo delirando pero, quizá… no.
Besó su frente y salió en busca de los demás. Remus, Lily y James se encontraban en la sala común del otro lado de la puerta, no había más que dar unos cuantos pasos para hablar con ellos.
Se asomó un poco por la rendija que había abierto. Allí estaban sus amigos, hablando de planes y contra ataques…
"Chicos" – llamó en un susurro fuerte
"Sirius¿no ibas a dormir?"
"Sí, pero Ginny…"
"¿sucedió algo con ella?" – Preguntó preocupada Lily.
"No, solo dijo una cosa. 'Ellos ya vienen'"
"¿Qué se supone que quiere decir?" – Pensó en voz alta James.
"No lo sé, solo quería que lo supieran. Buenas noches" – Acto seguido cerró la puerta.
Se quitó el pantalón y la camisa, y se colocó la camiseta de dormir. Abrió las frazadas y se recostó junto a Ginny. Tardó un tiempo en dormirse, más que nada porque continuaba viendo a Ginny dormir. Le encantaba observarla de ese modo, en realidad adoraba verla en cualquier momento. Pero dormida, era especial, aun enferma. Su rostro era cubierto en parte por su cabello colorado, que caía en su mejilla y hombro. Su piel blanca y tersa era un afrodisíaco para él. Sus labios apenas separados uno del otro, para poder respirar. Ese sutil sonido que hacía cuando dormía era perfecto.
Sirius estaba completa y totalmente enamorado de ella. Agradecía a cualquiera que lo escuchara, por haberla llevado a su tiempo de estudiante. De haberla conocido antes de arruinar su vida por completo.
Se acercó más a ella cuando el sueño comenzó a alcanzarlo. Abrazó a la colorada por la cintura y la atrajo más hacia él. No le importaba que se enfermara, mejor si lo hacía, de ese modo pasaría todo su tiempo con ella. Ginny casi por inercia se acomodó sobre el pecho de Sirius.
Esa noche, el animago durmió como solía hacerlo. Sin preocupaciones, y con la mujer y el amor de su vida a su lado. Feliz, a pesar de todo. Feliz por ser amado. Una melodía retumbaba en su mente… la melodía de una canción que aballestado tarareando todo el día sin saber siquiera donde la había escuchado. Una estrofa que continuamente se repetía en su cabeza….
Adiós
melancolía,
Le agradezco la poesía,
Que entre
versos hoy me deja confesarle a esta mujer,
Que me saque la
lotería cuando la vi.
Los pasillos del colegio Hogwarts, de magia y hechicería estaban completamente sumidos en silencio. Ni siquiera los fantasmas parecían atreverse a recorrer los corredores a esta hora.
La hora era la adecuada, el momento el más indicado. El campanario del colegio sonó fuertemente anunciando las doce de la noche, el cambio de día. Aunque a nadie parecía importarle los esfuerzos que el reloj hacía a cada hora de la madrugada, informando el transcurso de la noche.
A esa primera hora del nuevo día, en plena noche sin luna, unas sombras se mezclaban entre las tranquilas del colegio. Pasaban entre los árboles y arbustos, reacoplaban a las paredes como si fueran parte de ellas. La hora había llegado. Sin embargo, tomaría por sorpresa a muchos.
En la entrada del colegio, sombras camufladas, aglomeradas y superpuestas, se movían con agilidad hacia las cuatro grandes casas. Un grupo hacia las mazmorras, otro más grande hacia las escaleras, dos pisos y luego se separaron en dos grupos más pequeños, directo al séptimo piso, y a la torre norte. El último grupo se encaminó por el pasillo que llevaría luego al tercer piso.
El colegio estaba ahora siendo testigo de un ataque Mortífago.
Peeves, que por ese entonces vagaba cerca de uno de los pasillos del cuarto piso, divisó a los intrusos. Sin previo aviso comenzó a gritar con todas sus fuerzas, delatando la presencia de los intrusos. Los Mortífagos que por ese entonces se habían encontrado cara a cara con el poltergeist se quedaron estáticos, sin saber como reaccionar. Peeves, a pesar de ser un verdadero dolor de cabeza para la mayoría de los residentes del colegio, sabía cual era su lugar, precisamente proteger su hogar, el castillo. Y si eso significaba unirse con los profesores y alumnos, pues que así sea.
Los mortífagos comenzaron entonces a enviar maldiciones al espanto, pero nadie parecía darle de lleno. Los retratos, ahora despiertos y alertas, se encargaron de alertar al resto del castillo. En lo que se tarda en decir Quidditch, los retratos de las cuatro casas, se encontraban escondidos dentro de ellas. Recibían órdenes de parte de los retratos que pertenecieron a los anteriores directores. La primera y más importante orden en ese momento era impedir que los mortífagos entraran a las salas comunes o que se acercaran siquiera a cualquiera de los alumnos. No importaba de qué casa fueran.
Los elfos domésticos, por pedido del mismo director Dumbledore, aparecían y desaparecían, molestando a los intrusos. Intentando, mientras los distraían, quitarles las varitas o desarmarlos con su propia magia.
Mientras tanto los profesores se habían reunido en la oficina de Dumbledore ideando un plan lo más rápido posible. Ginny a pesar de tener aún poco de fiebre, estaba allí, presenciando la reunión mientras se encargaba de comunicarse con todos los miembros de la Orden que Dumbledore le había anotado en una lista, uno por uno, asentían y prometían la presencia en el castillo lo más rápido posible. Entre los nombres de la lista se encontraba su apellido, todos y cada uno de los Weasley que habían dejado ya el colegio. Con un dolor en el pecho, Ginny se armó de valor y comenzó a contactarlos. Primero a sus padres, luego a Bill y Nynphadora, a su hermano Charlie que se encontraba en Gryngotts en ese momento y a sus hermanos Fred y George, en el departamento sobre su negocio.
"Terminé de avisar a todos" – Anunció seria.
"Siéntate Ginevra" – Dijo Alastor.
"Estoy bien." – Respondió al pedido del auror.
"Ginny, Sirius nos dijo que tu, tuviste venir esto"
"No se de que hablan, esto no lo vi venir. Por desgracia no tengo control sobre estas cosas"
Un pop seguidote una diminuta y aguda voz interrumpió el ambiente de la oficina del director.
"Señor Dumbledore, Dobby y los demás Elfos Domésticos hemos logrado hacer retroceder a los Mortífagos, señor Dumbledore"
"¿Dónde están Dobby?"
"Están en el salón comedor, señor director. Dobby sabe, Dobby dijo a los Elfos que ayudaran."
"¿Los han encerrados allí?"
"Sí profesora McGonagall, señora. Dobby planeó eso. Dobby quiere defender colegio, donde Dobby vive. Pero Dobby no cree que los mortífagos se mantengan allí, señor Dumbledore"
"no te preocupes, nos ocuparemos nosotros de ellos ahora. Procura que los niños estén bien, y que no salgan."
"Si, señor Dumbledore. Dobby obedece al señor Dumbledore porque Dobby quiere ayudar al señor Dumbledore"
"Gracias Dobby"- Seguido de un Pop el elfo doméstico desapareció.
"¿Qué haremos ahora?"
"Lo necesario para defender el colegio. Espero contar con la ayuda de todos ustedes. Aquel que tema, puede regresar a su habitación o quedarse aquí para contactar al ministerio"
"olvídalo Albus, este colegio es de todos nosotros. Hay que defenderlo. Hasta que los del ministerio y la orden lleguen."
"entonces, estaremos listos, para enfrentar lo estoy seguro, será el principio de la última guerra."
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Bueno, sé que tardé un poco, pero al menos es menos que el anterior, creo ¿no? Jejeje
Espero que realmente les guste el capi 36, me costo un poco porque, y sé que parecen excusas pero no lo son, he estado con graves problemas, entre ellos, la perdida de un querido amigo de mi hermano menor, que ha fallecido de muerte súbita el día 29 de abril a las dos de la tarde, (Horario de argentina) no lo conozco a él pero fui amiga de su hermano mayor en la escuela y todos estamos muy tristes con la pérdida de Sata (Federico)
Pero en fin, les agradezco que continuen leyendo a pesar de todo, creanme que la historia no voy a abandonarla. No importa que, así que, aunque tarde uno o dos meses en actualizar (se que he tardado mas) confíen que eventualmente lo actualizaré y subiré hasta terminarlo… jejeje
Miles de gracias a los que me han dejado los reviews… CENIPUL AL PODER (Amiga mia), betthyta Saint, hermione amamie, SandritaGranger, Conny-hp, remmy-ro, megumi1909, Hermy Evans, Gerulita Evans, MaRiaNukA BlaCk, LadyVega, HoneyBeeM, firebender53, dan.
A todos ustedes les debo mucho… no paren de alentarme y yo seguiré escribiendo para ustedes….
Mil besos y saludos a todos…
Ivita Black
M.O.M.
