LA CASA NUEVA
Diciembre había terminado y faltaba poco para volver a la escuela. Hikari se la pasaba jugando y Yukio constantemente la regañaba.
Tres días antes de regresar a clases se habían reunido todos para pasear cuando se toparon con Yukio.
—Hikari, ¿sigues perdiendo el tiempo? ¿Y los deberes?
—Están bien, no seas pesado.
—¡Ya te dije que no estés perdiendo tiempo con nii-san, vas a atrasarte más!
—¡Ya me tienes harta Yukio, hace mucho que acabé la tarea, el qué aún no termina es Rin!
Dicho esto le tuerce la mano, haciéndole una llave y le rompe un dedo.
—¡Te lo mereces, pesado!
Y deja el lugar dejando a todos con la boca abierta.
—¡Me rompió el dedo! Dice Yukio intentando contener el dolor.
—Déjeme revisarlo, sensei.
—Vaya que es explosiva. —Dice Shima con una disimulada sonrisa burlona.
—Cierto, a veces está enfadada y se va al basurero de electrónicos a destruir cosas. Comenta Rin como si eso fuera algo normal.
—¿Que? ¿En serio hace eso? Izumo no lo podía creer.
—Sí, aunque creo que durante las últimas semanas se estuvo conteniendo porque no fue a romper cosas. —Responde Rin con un poco de incredulidad.
—Sensei, creo que tendrá que enyesarse la mano, los ligamentos se ven dañados.
—Que dolor de cabeza es ella. —Apretándose la parte alta del tabique.
—Tú tuviste la culpa, la presionas demasiado.
—Pero si no los apuro dejan todo al último.
—Si pero eso no le afecta a ella, no hace la tarea porque se le hace aburrido, son cosas muy sencillas para ella.
—¿Qué? ¿Por qué yo no sabía nada? ¿Y por qué no hace el examen de promoción de grado?
—Por eso, ella no quiere estar presionada.
—Bueno, sensei ¿quiere que lo acompañe al hospital?
—No, gracias Suguro. Mejor aprovecha tus últimos días de descanso.
En las oficinas…
—Jajaja, ¿entonces te hizo una llave y te rompió el dedo? —Dijo Shura estallado de la risa y dándole un manotazo en la espalda a Yukio.
—No sé por qué te lo conté, Shura, sabía que esto pasaría.
—Pero sabes, esa niña me sorprende, se mira tan frágil y serena pero es un torbellino.
—Yo diría que tiene la personalidad de un huracán...
—¿Sabes que es lo que único bueno de todos esto, Yukio?
—¿Hay algo bueno en el hecho de que tenga roto el dedo?
—Es la única que te desafía y que no te idolatra como las chicas de la academia. Cada vez me cae mejor.
—No creo ser tan popular, a ti lo que te gusta es que ella me lastima y yo no le puedo hacer nada porque es una mujer.
—Je, también eso. Pero no creo que debas contenerte con ella. Es muy fuerte, me atrevería a decir que más que yo...
—Será fuerte pero no tiene tu fuerza.
—Yukio, esa niña puede llegar a ser peligrosa, ¿no te has dado cuenta que se contiene a la hora de atacar? Me da la impresión que se agota por contener tanto poder.
—¿Ah? ¿Contenerse?
Yukio se quedó pensando, sabía del sello de contención y el de purificación, ¿y si había filtraciones pese a ese sello? ¿Cuánto les había dicho?
—No lo había pensado, me he percatado que ella tiene miedo de usar sus poderes pero cuando se ve acorralada o entra en pánico los usa...
—Yukio, estoy segura que esa niña esconde algo.
—Piensas demasiado, Shura.
—Sabes algo, ¿cierto?
Se levantó y dijo: —No sé más de lo que tú sabes…
Shura no le creyó y lo acorraló por lo que Yukio se ve orillado a contarle pero solo le dijo una parte de la verdad. Hikari al enterarse se molesta y se va a la India antes de que iniciarán las clases en la escuela de exorcistas.
En la India, Hikari encontró otra pista que la llevó a Dinamarca, ahí encontró valiosa información y una gran parte del rompecabezas. Si la clave para deshacerse de su maldición era lo que creía, estaba perdida.
Regresó los primeros días de febrero.
Al llegar se enteró de que los exámenes serían la próxima semana. Entonces se puso a estudiar como loca.
Así paso febrero y luego llegó marzo, eran los últimos exámenes. En el dormitorio estaban muy ocupados, aparte de estudiar, estaban arreglando los últimos detalles de su nueva casa y empacando.
También necesitarían algunos muebles y cortinas.
Terminando los exámenes se mudaron a la nueva casa, estaban agotados. Hikari perdonó a Yukio. Comprendió que Shura a veces era una persona difícil. Solo esperaba que no se entrometiera.
Para celebrar que por fin vivirían en su casa, organizaron un banquete.
—Paku-san, ¿entonces usted asistió también a la escuela de exorcistas? —Preguntó Hikari sorprendida.
—Si pero no era lo mío.
—Yo también creo que no es lo mío pero al parecer tengo habilidades.
—¡Aquí está la sorpresa! Exclama Rin de felicidad, traía una máquina de karaoke.
—¿Dónde la conseguiste? —Le pregunta Suguro.
—Me lo prestó mi amigo de la escuela regular, ¡cantemos!
Hikari se levantó de la mesa y fue a su habitación. Regresó con una fotografía y la puso en un rincón.
—Shiemi...
Todos guardaron silencio.
—Izumo-san, todos, disculpen pero sentí que por lo menos esto debería de acompañarnos.
Yukio tomó arroz y un poco de kaarage y lo coloco frente a la fotografía.
Después de este gesto siguieron celebrando.
Era de noche y Yukio salió de la habitación. Un poco después apareció Suguro.
—Sensei, ¿no puede dormir?
—No
—A mí también algunas veces me da insomnio, ¿quiere algo de beber?
—No, así estoy bien.
Ryuji se sienta a su lado.
—Sabe, no me esperé que Hikari tuviera una foto de Moriyama.
—Tampoco yo... Han pasado tantas cosas que me olvidé de lo mal que la pasé cuando ella...
—Al parecer también Rin, pero el parecía estar más tranquilo.
—No sé cómo lo hace, yo aún me siento inquieto pero él ya lo ha asimilado.
—Cada persona lidia de forma diferente con las perdidas. No se si esté equivocado pero me dio la impresión de que Hikari ayudó a que se sintieran mejor.
—Lo hizo, de alguna forma logró que, gracias al dolor que ambos sentimos por la pérdida de Shiemi, nos reconciliáramos.
—Ha madurado mucho, sensei.
—¿Ah? ¿A qué viene eso?
—No sé, es solo una impresión, bueno, me voy a costar.
Se levanta y entra a la habitación.
—¿Madurado, eh? Tal vez…
Se quedó un poco más y después también fue a dormir.
Durante la cena Hikari supo que todos se quedarían a hacer una especialidad en la escuela de exorcistas antes de dedicarse oficialmente a exorcisar demonios, por lo que estarían juntos un poco más, aunque ya no sería como cuando eran estudiantes de preparatoria.
Rin estaba impaciente por ser ya un exorcista. Quería convertirse en paladín lo antes posible, aún no olvidaba la promesa que le hizo a Yukio.
Gracias por leer, nunca me esperé que esta historia tuviera tan buena recepción.
