Yagane Hioti no era un hito ni nada por el estilo, sin embargo llamaba bastante la atención con su reservada, solitaria y apática actitud contra el mundo. Se mostraba mayormente de mal humor y era contante cuando hablaba. No obstante, a la mayoría de las chicas parecía gustarles el masoquismo o que les trataran pésimo como lo hacía Yagane. Aunque Yagane no lo hacía por molestia ni por falta de educación, simplemente les quería dejar en claro como no le atraía ni interesaba ninguna de ellas. Solo le interesaba una persona, y precisamente no era una mujer.
—No deberías ser tan cruel con ellas—le recomendaba Makoto mientras ambos caminaban a su sala de clases. Yagane lo miro con fastidio.
—Sinceramente, se comportarme.—le respondió el castaño con sequedad, colocando a Makoto incomodo. Realmente el pelinegro no comprendía mucho porque la actitud de su "amigo" si es que podía llamarlo así, era tan extraño.
—Esta bien—murmuro este otro, intentando no meter la pata en momentos así.—Dijiste que te interesaba alguien el otro día.
—Exactamente dije "Tsk"—especifico el de ojos rojos con una picara sonrisa, la cual solo Makoto había logrado apreciar en el momento.—Pero sí, me interesa alguien.
—¿Quien?—pregunto el pelinegro, obviamente curioso. Yagane coloco los ojos en blanco.
—No te lo diré, casi ni te conozco.—le contesto Yagane, mientras realizaba una mueca en su rostro. Makoto suspiro, exhausto.
—Eres un tipo difícil de llevar, ¿como quieres que te conozca?—le responde Makoto, también haciendo una mueca.
—¿Estas diciendo algo en específico o son puras palabras?—le cuestiono el castaño, decidido. Makoto guardó silencio, Yagane comprendió que solo era palabras.—Salgamos.
—¿Que?—pregunto Makoto, sin comprender. ¿A caso el chico más intolerable le pedía salir?.—¿Salir? ¿Tu y yo?
—No solo nosotros. Konan, Ymr, Sakura, Kitty. Yuuki, Kaito, Nagato, Sasori, Ciel, tu, Lee...todos.—dijo este, mientras se colocaba y cerraba su negra chaqueta. Makoto seguía mirándolo con sorpresa. Hace mucho tiempo que no salía, y se sentía extraño la sensación de que lo invitaran.—Parecen ser unas personas muy complicadas, y algo aburridas.
Makoto rió. ¿A caso el, el serio, reservado y malhumorado Yagane decía eso?.
—Gracias.—sentenció el pelinegro, con una sonrisa. Para su sorpresa, Yagane también sonrió sinceramente. El era tan hermoso, y Makoto lo notaba a mares. Solo es otra personas más que me dañara, lo se. pero se ve tan lindo. Y cruel, solo me romperá el corazón. Es solo amigable. Y cruel. Soy imbécil. Sí, un imbécil.—Esta bien. Bueno, lo digo por mi. Tendría que preguntarle a los chicos.
Yagane solo asintió y entró a su sala de clases, mientras Makoto se quedaba pensativo un momento.
¿Que demonios acepte?
Cierto pelirrojo de mente asesina se encontraba tirado sobre su cama mientras veía aburridamente el techo de su habitación. Se encontraba normal, ya no sufría como cualquier idiota pensaba que estaba.
Como si lo necesitara. Ese maldito ya me aburrió. Lo use demasiado y se marchito. Yuuki...como para matarlo. El amor es una causa suficiente y basta para su muerte. Su dulce y dolorosa muerte. Luego probare su sangre, como si fuera el más sabroso de todos los vinos del mundo. Se lo merecerá Siempre metido en donde no debería. Envuelto en el peligro. Provocándolo...finalmente lo ha logrado.
El pelirrojo con una peligrosa y segura sonrisa se levanto de su cama. Se visto totalmente de negro, a excepción de su gris polera, y partió directamente a lugares que solo el conocía. Lee sonreía de forma tentadora mientras la gente en las calles se quedaba viéndolo, maravillados. Era algo ya bastante conocido que Lee era un niño bonito, quizás no como Thoru, pero de todas formas atraía varias miradas. Finalmente, después de recorrer calles y calles con lejanos admiradores, encontró el lugar que buscaba. Traficantes, asesinos, ladrones, estafadores. Todo lo que algún criminal pudiese hacer, estaba ahí.
Se le acerco un tipo moreno de cabellos negros y ojos anaranjados.
—He, Hola Lee—dijo el tipo, estrechando su mano afectuosamente y con una sonrisa.—Hace tiempo que no vienes.
—No he tenido tiempo de visitarlos, lo siento.—se disculpo el pelirrojo educadamente, sonriendo tímidamente. Luego se sintió más en confianza.—Necesito algo.
—¿Que sería, exactamente?—pregunto el tipo, atento. Lee saco de su bolsillo una lista.
—Algunas armas algo clásicas y anticuadas—explico el pelirrojo, inteligente.—¿Tienes alguna masa, por casualidad?
—Vaya que eres original.—le dijo el sujeto con gracia. Lee rió algo apagado. No le hizo mucha gracia, sin embargo no lo iba a demostrar.—Creo que no. Pero no te decepciones, en la noche llegan más cosas. Ven aquí como a las 11 si puedes.
—Esta bien.—acepto el pelirrojo.—Supongo que les debe llegar también algunos tipos de droga.
—Exacto niñato lindo.—le dijo el.—¿Que buscas?
—¿Alguna pastilla adormilante?—pregunto Lee, serio. El tipo asintió. Lee sonrió triunfante.
—¿Que piensas hacer, exactamente?—pregunto el tipo, mirándolo fijamente a los ojos. Lee dudo si contarle la verdad o mentir, sin embargo se decidió rápido por la verdad.
—Es una misión que debí cumplir hace mucho tiempo.—explico el pelirrojo, sintiendo y viendo como en su mente volvían las imágenes de Kaito y Yuuki juntos, besándose, amándose, cobrando cuentas pendientes. El rencor se invoco en su alma instantáneamente.
—¿Sobre que trata?—pregunto el sujeto, demasiado curioso. Es decir, ¿quien no lo estaría con este interesante pelirrojo? Era demasiado interesante, cambiante. Alguien misterioso y oculto que tu quieres encontrar, que tu quieres amar, aunque sea lo más peligroso que puedas cometer en tu vida, vale la pena estar al lado de este imparable asesino.
—Venganza.
La mirada de Lee por un extraño motivo se volvió algo amenazante y temible. Cualquiera en ese momento hubiera preferido mantener sus distancias con el, no obstante nadie lo hizo. Lo conocían. Sabían que el no podía y quería hacerles daño. Si Lee amaba y quería a una persona la iba a proteger tanto en la vida como en la muerte, sin opción ni obligación. El simplemente iba a estar ahí, junto a los que amaba.
Junto a los que odiaba. Matando, destruyendo todo por solo una causa: amor.
