Capítulo 35

Arturo permaneció acostado después de haber regresado de su viaje. Había pasado por una experiencia tan surrealista. Había visto tantos lugares, y el entorno donde había enfrentado sus pruebas había sido tan real, que ahora dudaba de si finalmente estaba fuera del Corazón de la Magia o esto formaba parte de su viaje.

Lentamente, Arturo se dio cuenta que a diferencia del Corazón de la Magia, aquí distinguía sonidos, había aromas, había formas definidas. Pero sobre todo, él se encontraba en el mismo punto de inicio. Parecía que finalmente había concluido su misión.

Mientras continuaba acostado dejando que sus sentidos lo llenaran de todas las sensaciones de su entorno, Arturo reflexionaba sobre lo que había descubierto durante su viaje. Tantas revelaciones, tantos hechos que había pasado por alto. ¿Cómo se había perdido de tanto? ¿Cómo había sido tan ajeno al sufrimiento de Morgana y Merlín? ¿Qué clase de rey era? ¿Qué clase de amigo había sido con ellos?

'Merlín' pensó Arturo incorporándose al recordar ver a su amigo ser asesinado por una versión retorcida de él mismo. Pero estaba bien, ¿correcto? Lo que vio no era verdad, sólo había sido un retorcido escenario. Merlín seguía dormido, seguro en Camelot, ¿no es cierto?

Arturo se levantó del lecho en el que se encontraba. El rey se sentía demasiado agotado, a pesar de haber estado, al menos, físicamente acostado en la tienda durante su viaje. Una vez de pie, el joven rey se percató de que estaba solo. A juzgar por la luz que veía filtrándose por los bordes de la tienda, posiblemente apenas eran unas horas antes del crepúsculo. Arturo se calzó las botas y se ciñó Excalibur en su cintura, dispuesto a buscar a los Caballeros y a los caudillos.

"¿Señor?"

Arturo se volteó sorprendido, no había escuchado entrar a nadie. Sir León se encontraba en la entrada de la tienda mirándolo sorprendido con la boca ligeramente abierta. "Volviste" dijo el caballero acercándose al rey con una sonrisa de alivio al ver a su señor de pie, sano y salvo.

"Así es" dijo Arturo asintiendo suavemente a su amigo.

León miró de arriba abajo a su rey más tranquilo ahora que él había regresado. Sin embargo, Arturo tenía algo distinto que no podía identificar. Entrecerrando los ojos, León buscó lo que había diferente en él centrando su mirada en los ojos de Arturo.

"León, ¿qué pasa?" preguntó Arturo un tanto molesto e incómodo retrocediendo un poco ante la intensa mirada del Primer Caballero. ¿Por qué lo miraba con tanta extrañeza?

"Lo siento, señor" dijo León sin desviar la mirada de los ojos del rey "Es sólo que…"

"¿Sólo qué?" preguntó impaciente Arturo.

"No es nada, señor, sólo que tus ojos son distintos" dijo León luciendo bastante incómodo al hablar así de su sñeor.

"¿Distintos cómo?" preguntó Arturo confundido.

"Están brillando" respondió el caballero "Similar al brillo de la magia".

"¿Qué?" exclamó Arturo confundido mientras sacaba a Excalibur de su vaina examinando su reflejo. León tenía razón. Sus ojos parecían brillar como si estuviera haciendo magia, sólo que no brillaban de color dorado, eran plateados ¿qué significaba esto?

"Cuando terminaste el ritual de purificación, tus ojos también brillaron de color plateado" dijo de repente León "Los caudillos dijeron que era una especie de señal".

"¿Una señal de qué?" preguntó Arturo mirando confundido el antinatural brillo de sus ojos.

"No estoy seguro" respondió León "Algo sobre el destino. Deberías hablar con ellos".

"¿Dónde están Iseldir y los demás caudillos?" preguntó Arturo desviando la mirada de su reflejo "¿Qué hay de los caballeros?"

"Todos están afuera" dijo León seriamente recordando los eventos de las últimas horas.

"Vamos a buscarlos" dijo el rey encaminándose hacia el exterior de la tienda seguido de cerca de su Primer Caballero.

-oOo-

El campamento estaba en movimiento. Las hogueras apenas se estaban encendiendo y algunas mujeres preparaban la cena para los miembros del campamento. Mirando a su alrededor, Arturo se dio cuenta que había restos calcinados de las tiendas en el campamento. '¿Qué pasó aquí?' pensó el rey mirando la situación actual con preocupación.

"Fueron los andsacas" explicó León después de ver la reacción de Arturo ante las ruinas del campamento. Arturo guardó silencio para escuchar sobre lo sucedido "Vinieron hace unas horas. Esperaban convencer a los druidas para unirse a la causa de Morgana, pero ellos se negaron a apoyarla. Esto fue la respuesta ante su negativa".

Arturo se sentía enfurecido ante lo sucedido. Morgana, quien decía luchar por la magia y quienes la usaban, no tenía reparos en dañar y herir a los de su tipo. '¡Qué parecida eres a nuestro padre, Morgana! Tan dispuesta a gobernar con el miedo, ¿no?' pensó el rey recordando con tristeza a la joven que alguna vez fue su amiga, quien siempre estaba dispuesta para oponerse a Uther y a su estilo de gobierno.

"Rey Arturo" llamó Iseldir de repente. Arturo se giró en dirección al druida que lo miraba fijamente con una sonrisa de bienvenida. Antes de que pudiera responder al saludo del druida, el caudillo se inclinó ante él en una respetuosa reverencia, sorprendiendo tanto al rey como al caballero.

"Por favor, señor" dijo el caudillo señalando unos troncos alrededor de la hoguera "Tome asiento. El resto de sus caballeros se reunirán con nosotros dentro de poco".

Arturo se encaminó hacia la hoguera central junto con León. Pronto aparecieron Idris y Vrisa llevando bandejas con bebidas. Sediento, Arturo tomó la suya rápidamente. El té era dulce y agradable al paladar haciendo que se relajara.

"¡Arturo!" llamó Elyan mientras se dirigía rápidamente hacia su cuñado, seguido de cerca por Percival y Gwaine.

"¿Estás bien?"

"¿Qué pasó allá?"

"¿Encontraste el Grial, princesa?"

"Por lo que veo" dijo Elac haciéndose oír sobre la gran cantidad de preguntas de los caballeros "Cumpliste con éxito tu búsqueda".

"¿Cómo lo sabes?" dijo de repente Arturo sorprendido ante las palabras del caudillo. Él todavía no había hablado a nadie sobre su viaje.

"Tus ojos" señaló Elac tranquilamente.

Ante las palabras del druida, los demás caballeros se apelotonaron frente a él mirándolo fijamente. Arturo se sintió de repente muy avergonzado ante las miradas de sus hombres llenas de curiosidad y asombro ante el cambio de sus ojos.

"¿Qué significa esto?" preguntó Elyan asombrado.

"¿Ahora en qué te metiste princesa?" preguntó burlonamente Gwaine.

"Brillan como la magia" dijo Percival "Pero de color plateado, no dorado".

"¿Por qué están así?" preguntó Arturo a los caudillos.

"Es una señal" contestó Iseldir "Una señal de tu éxito en tu búsqueda para restaurar a Emrys, señor. Una confirmación de tu destino, Actual y Futuro Rey de Albión".

Arturo miró asombrado al caudillo ante sus palabras. Había escuchado a Elaine, el Gran Dragón y a los druidas hablar sobre su destino. Pero la fe que había mostrado Iseldir ante sus palabras lo había tomado por sorpresa. Nunca hubiera esperado esa actitud por parte de un pueblo que había sufrido tanto por las acciones de la familia Pendragon.

"Hablaremos mientras comemos, señor" dijo de repente Elac manteniendo la ceja levantada mientras evaluaba al rey atentamente "Necesita recuperar fuerzas después de tan largo viaje. En breve le traerán algo de cenar".

El grupo permaneció en silencio. Los druidas permanecieron en silencio mirando a la hoguera atentamente como si buscaran algo entre las llamas. Los caballeros miraban atentamente al rey esperando saber de su viaje y de lo que había pasado ahí.

Tras unos pocos minutos, otros druidas se acercaron con bandejas llenas de frutas, pan y un estofado para cada uno de los reunidos alrededor de la hoguera. Viendo la comida, Arturo se dio cuenta que estaba completamente hambriento. Ávidamente, el rey se sirvió un poco de todo, engulléndolo con bastante rapidez.

"Con calma, princesa" dijo Gwaine mirando con asombro el apetito del rey.

"Tengo hambre Gwaine" dijo Arturo bajando la velocidad un poco "Siento que no he comido en días".

"Bueno, la verdad es que es así" dijo Elyan tomando un sorbo de su bebida mientras continuaba viendo con curiosidad a Arturo.

"¿Cómo?" preguntó sorprendido Arturo mirando a los caballeros "Estuve sólo unas cuantas horas fuera".

"No, señor" dijo seriamente León "Estuviste en el Corazón de la Magia cerca de una semana".

"¿Pero cómo?" se preguntó Arturo sorprendido ante la revelación de su Primer Caballero. Todo parecía haber durado menos tiempo de lo que sus caballeros contaban. Pero la verdad es que no había visto ningún indicador de tiempo con el que pudiera guiarse. Ni se había sentido agotado hasta que se enfrentó sus pruebas.

"El tiempo debe de correr de manera distinta en el Corazón de la Magia" dijo Iseldir de repente sacando a Arturo de sus pensamientos "Superaste la prueba".

"Sí, lo hice. Sé dónde encontrar el Grial" dijo Arturo mirando pensativo hacia las llamas.

"¿Y qué esperamos?" dijo Gwaine de repente "¡Vamos por él!"

"Gwaine tiene razón" apoyó Arturo a su caballero poniendo a un lado su bandeja "Debemos ponernos en camino cuanto antes".

"Todavía no señor" dijo Elac de repente "Será mejor que hablemos primero sobre lo que vio allá. Sospecho que tienes preguntas, ¿no es cierto?"

"Las tengo" reconoció Arturo sorprendido ante la afirmación del caudillo. ¿Sabían de sus visiones y pruebas? "Pero Merlín nos necesita. Esto puede esperar".

"Tiene razón, señor" replicó Elac "Pero también usted necesita aclarar sus dudas. No debe haber más que comprensión ahora, no más dudas".

"Pero…" empezó a protestar Gwaine.

"Sir Caballero, entendemos tu ansiedad" dijo Iseldir "Pero la prueba del rey no fue sencilla. Necesita resolver sus dudas. De lo contrario, de nada habrá servido todo esto. Por favor señor, ¿qué fue lo que viste?"

Arturo guardó silencio antes de contestar. Gwaine y los demás caballeros miraron con curiosidad al rey esperando su respuesta. "Fue extraño" empezó Arturo recordando todo lo que había visto "Vi destellos del pasado. Personas que estuvieron ahí, y que tenían que ver con ellos. Dijeron que necesitaba entender y comprender la verdadera historia. Sólo así podría avanzar y triunfar en esta misión".

"¿Quiénes te dijeron eso?" preguntó Percival con curiosidad.

"Vi a la bruja Nimueh, mi padre, Morgause, Lancelot y mi madre".

"¿Morgause?" preguntó confundido León ante la mención de la antigua enemiga de Camelot "¿Y ella te ayudó?"

"¿Lancelot?" preguntó asombrado Percival ante la mención de su amigo fallecido.

"¿Qué viste?" preguntó Elyan con curiosidad.

"Vi la causa de la prohibición de la magia y de la Gran Purga" dijo Arturo sintiendo una punzada de dolor y vergüenza al recordar todas esas muertes sin sentido "El origen de la traición de Morgana".

"No entiendo" dijo Elyan "¿Qué tenían ellos que ver con todo eso?"

"Cada uno de esos guías están relacionados con el pasado y presente del Rey, y también con el de Camelot" dijo Iseldir contestando la pregunta de Elyan "Durante muchos años, Uther Pendragon ocultó y reescribió el pasado del reino, asegurando un futuro deseable para con su visión de desaparecer la magia. Mientras el pasado y la verdad estuviesen velados, el futuro sería incierto".

"¿Crees en lo que viste?" preguntó Elac mirando con interés al rey.

"Lo hago" dijo Arturo de repente "Muchas cosas tienen más sentido ahora que he podido ver ambos lados de la historia. Vi la magia en Camelot antes de la prohibición. Había tanta paz y armonía. La Gran Purga sólo ha traído miseria y dolor. Nimueh, Gaius, Morgause, Elaine, Morgana, ustedes y los demás druidas, así como Merlín y muchos otros han sido víctimas de un pasado que aún nos persigue".

"Arturo, ¿no crees que te pudieron haber engañado sobre lo que viste?" preguntó León mirando atentamente a su rey.

"Lo llegué a pensar León, pero lo que vi es consistente con lo que Gaius nos habló sobre los Dragonlord. Sé que es verdad lo que vi" aseguró el rey. León y el resto de los caballeros asintieron sin dudar de las palabras de su rey.

"¿Qué pasó después?" preguntó Gwaine "Viste el pasado, ¿y luego qué?"

Arturo vaciló un poco antes de contestar. "Vino la prueba para mostrar si soy digno del Grial" dijo sumiéndose en sus pensamientos recordando claramente lo sucedido.

"¿Arturo?" preguntó Percival viendo la preocupación de su rey.

"¿Qué pasó con la prueba señor?" preguntó Iseldir mirando con paciencia e interés a Arturo.

"Yo…" titubeó Arturo "Estaba en Camelot. Llegué a la Sala del Trono, y vi a Merlín ahí" dijo Arturo recordando su encuentro con el brujo.

"¿Qué?" gritaron sorprendidos los caballeros a la vez.

"¿Y cómo está?" preguntó ansiosamente Gwaine esperando noticias de su mejor amigo.

"No sé. No creo que ese fuera Merlín. Pero si lo era, entonces era una versión oscura de él" dijo Arturo sumiéndose en sus pensamientos.

"¿A qué te refieres con oscuro?" preguntó Gwaine mirando con sospecha al rey.

"Él era tan frío, tan cruel" empezó Arturo a relatar mientras los caballeros escuchaban con temor las palabras de su rey "Estaba lleno de ira, odio y resentimiento. Era tan parecido a Morgana".

"¡Eso no era Merlín!" gritó Gwaine de repente "¡Merlín no es Morgana, princesa! ¡No te atrevas a compararlo con ella!"

"¡Basta Gwaine!" regañó León de repente callando al pícaro caballero "Deja que Arturo continúe".

"¿Qué pasó después?" preguntó Elyan seriamente mirando estoicamente al rey.

"Traté de hablar con él, pero no escuchaba" prosiguió Arturo con su relato "Tuve que luchar contra él, pelear contra su magia. Cuando finalmente parecía que estaba llegando a él, él fue…"

Iseldir y Elac cerraron los ojos en señal de entendimiento; mientras que los caballeros miraron expectantes a su rey esperanto saber que pasó después. "Él…" Arturo titubeó al recordar la aparición del Otro Arturo "Él fue asesinado por una versión oscura de mí" dijo finalmente Arturo.

Los caballeros jadearon sorprendidos y horrorizados ante las palabras de su rey. ¿Merlín estaba muerto y Arturo lo había asesinado? Gwaine miró con furia al rey, parecía estar listo para abalanzarse sobre él para vengar a su amigo caído.

"Luché contra ese Otro Arturo. Ambos estábamos igualados en el combate, pero al final logré superarlo" contó el joven rey con un brillo de su furioso triunfo "Logré desarmarlo, y cuando estaba listo para asesinarlo para vengar a Merlín, no pude hacerlo".

Arturo miró a los caudillos quienes habían permanecido en silencio escuchando el relato del rey. "¿Qué significa esto? ¿Él está bien?" preguntó el rey temeroso al ver sus pesadillas volverse real.

Iseldir y Elac se miraron brevemente antes de responder. "No temas, señor. Emrys está vivo todavía. Lo que viste fue sólo la prueba a la que fuiste sometido. Una ilusión" dijo seriamente Iseldir.

"Rey Arturo, ¿alguna vez pensaste que Emrys pudiera ser como Morgana?" preguntó Elac mirándolo con severidad.

Arturo bajó su cabeza avergonzado. "Sí, cuando descubrí su magia. Lo primero que pensé fue que él se corrompería y terminaría como Morgana. Que él me traicionaría".

"¿Y ahora que piensas de ello?" preguntó el druida.

"Yo…sé que Merlín es una de las personas más desinteresadas y amables que existen. Su lealtad no tiene rival. Él no es Morgana y nunca lo será. Incluso con el gran poder que tiene, él sigue siendo el mismo" respondió Arturo sin dudar.

Los caudillos asintieron con aprobación. "Hay muchos caminos para la corrupción, señor. La búsqueda egoísta del poder es uno. Pero también lo es el miedo, el odio, la ira, el resentimiento, el abandono. No importa quienes seamos. Nadie está exento a esos caminos" dijo Iseldir.

"Tu prueba era enfrentar tu miedo. El miedo a la corrupción de Emrys" respondió tranquilamente Elac mirando nuevamente a las llamas sumiéndose en sus pensamientos "Y lo hiciste confiando en su verdadera naturaleza".

"¿Qué hay con el diabólico Arturo y la muerte de Merlín?" preguntó Gwaine de repente.

Los caudillos nuevamente se miraron antes de responder."¿Pensaste en ejecutar a Emrys cuando descubriste su magia?"

Los caballeros miraron con aprensión a Arturo temiendo por su respuesta. La ley era clara con respecto al castigo por el uso de magia en Camelot. Pero estaban hablando de Merlín. No podían creer que Arturo se había planteado ejecutar a su mejor amigo, ¿pero y sí lo había hecho?

"Nunca podría haberlo ejecutado" contestó Arturo "La sola idea de verlo en la pira o en el patíbulo era… No nunca podría hacer algo así. Por eso lo desterré. Fue lo único que podía hacer".

Los caballeros suspiraron tranquilos una vez que escucharon la respuesta del Rey. Arturo los miró con reproche. ¿En tan mal concepto lo tenían? ¿De verdad habían creído que él podría asesinar a su mejor amigo?

"Pero sabías que tu deber con la ley era ejecutarlo" dijo Iseldir de repente "Y aunque no lo mataste, lo exiliaste por tu temor y prejuicio a la magia".

"La versión oscura que presenciaste era el Arturo Pendragon que tu padre forjó en ti. El resultado de tu deseo de ser como tu padre. Era el prejuicio, la ignorancia y el recorrer el camino que Uther trazó para ti" explicó Elac "Enfrentaste tu oscuridad y triunfaste ante ella".

"Él dijo que era yo" murmuró Arturo sorprendido ante la explicación y el conocimiento de la oscuridad que moraba en él "Entonces fallé. No terminé con ella".

"En realidad hiciste lo correcto al no asesinarla" respondió Iseldir. Arturo se volteó a verlo sorprendido ante las palabras del druida. El caudillo sonrió ante la confusión del rey. "No muchos son capaces de enfrentarse a su propia oscuridad y aceptarla como parte de uno.

"Muchos tratan de destruirla, desequilibrando su propio ser en el camino. Tú, Arturo Pendragon, la enfrentaste y aceptaste su existencia, pero al mismo tiempo te negaste a abrazarla o dejar que tomara las riendas de tu vida. Por eso triunfaste y demostraste ser quien estabas destinado a ser. Por eso el destino permitirá que mantengas a tu lado la otra mitad de la moneda".

Arturo sonrió orgulloso ante los elogios del caudillo. Había pasado las pruebas y Merlín se salvaría. Pero al final todo sería diferente. Todavía tenía que arreglar las cosas con su amigo y preparar el camino para la aceptación de la magia en Camelot.

"¿Qué hay del Grial? ¿Dónde está?" preguntó Percival de repente.

"Está en un lago en medio del bosque. En un lugar..." Arturo dudó de como describirlo "Un lugar mágico. Las aguas eran tan tranquilas, reflejando todo el paisaje como si fuera un espejo gigante. Estaba bordeado de nieblas. Nunca he visto un lugar así, pero sé que Merlín lo ha hecho antes".

"El lago de Avalon. Eso es lo que viste" respondió Iseldir de repente "Ahí es donde recibirás el Grial".

"¿Avalon?" preguntó sorprendido Percival "¿Donde las almas cruzan cuando dejan esta Tierra? Creí que era un mito".

"No lo es, Sir Caballero" respondió Iseldir con una sonrisa "El lago es una puerta a ese misterioso lugar. Sin embargo, el lago se encuentra protegido por una poderosa magia. Quienes lo encuentran por casualidad es porque así lo dicta el destino. Sin embargo, hay quienes conocemos el camino".

"¿Ustedes lo han visto?" preguntó sorprendido Elyan.

Iseldir asintió. "Es un lugar de refugio temporal para los druidas. Lo hemos usado en el pasado".

Todos entendieron las palabras del caudillo. Cuando la persecución de su pueblo por parte de Camelot era intensa. No es de extrañar que durante mucho tiempo hayan sobrevivido dentro de las fronteras del reino que prohibía la magia.

"¡Llévanos!" dijo Arturo de repente mirando intensamente a los caudillos.

Antes de que los caudillos pudieran contestarles, el joven druida que había entrado a la tienda junto con Idris durante el ataque de los andsaca se acercó al grupo. El chico se inclinó respetuosamente ante el rey antes de mirar expectante a los caudillos.

"Señor, te presento a Galahad" dijo Iseldir señalando al joven de pelo oscuro "Él te guiará hacia el lago de Avalon".