Afuera del edificio…
Se encontraban dos autos, que no hacía mucho que habían llegado, ambos ocultos en la oscuridad de la noche.
Sesshomaru: - ¿Escuchaste? Fue un disparo. (Sorprendido).
Kouga: - ¿Estás seguro que ésta es la dirección correcta? (Preocupado).
Sesshomaru: - Sí. Es aquí. (Dijo corroborando la dirección en el papel que le había dejado Kagome) - ¡Ese es su auto! (Señaló el auto de ella al verlo estacionado a solo unos metros de distancia. Ambos bajaron y se dirigieron hacia él).
Metros más atrás, en otro auto…
Inuyasha: *¿Que hacen esos dos aquí?* (Pensó) – Además…eso de recién fue un disparo. Deben estar en broma. Aquí nos mataran a los tres. (Dijo para sí mismo. Sacó del bolsillo de su pantalón el celular y marcó un número).
Dentro del edificio…
La mano que sujetaba el arma que acababa de disparase no dejaba de templar. Aun no era consciente de lo que había hecho y de las consecuencias a futuro.
Souta: - Kagome… (Volteó a verla, pidiendo ser salvado de sí mismo).
Kagome: - Souta… (Dijo al verlo parado a su lado, con el arma entre las manos sin parar de temblar) – Souta ayúdame, desátame por favor. (Le suplicó).
El joven dejó caer el arma al suelo, junto al cadáver de su padre y se dirigió al encuentro con su hermana. Apenas la desató de sus ataduras, la azabache lo abrazó con fuerza, ambos cayeron de rodillas al suelo llorando de alivio y dolor.
Kagome: - Todo estará bien. (Dijo mientras acariciaba el cabello de su hermano, que parecía no reaccionar).
Souta: - Kagome… (Dijo casi en un susurro) – Yo maté…
Kagome: - No, no lo digas (Lo interrumpió) – Lo hiciste por mí, si alguien tiene la culpa aquí soy yo. Me salvaste la vida Souta… Gracias, gracias (Retía llorando).
Souta: - Pero yo…
Kagome: - Todo estará bien. No dejaré que nada te pase. No te preocupes.
Souta: (La abrazó con fuerza, entre sus brazos se sentía seguro, la calidez del pecho de su hermana lo hacía sentir tranquilo. Respiró profundo, tenía la necesidad de justificarse) – Yo vi a esos hombres salir del edificio y supuse que algo andaba mal. Asique busqué el arma que dejaste en el auto y… y (Pero las lágrimas le impedían continuar) – Él te estaba apuntando. Iba a matarte, él… yo… y tu. Tenía el arma en mis manos y fue lo único que se me ocurrió.
Kagome: - No te estoy juzgando, Souta. Shhh, no hables más. (Dijo conteniendo su llanto) – Fue mi culpa. No debí dejar que todo esto pasara.
Souta: - ¿Qué clase de padre, le dispara a su hija? No lo entiendo.
Kagome: - Ese hombre ya no era nuestro padre. (Respondió con frialdad) – Era un monstruo. (Dijo viendo su cuerpo inmóvil sin pena alguna).
Sesshomaru: - ¿Kagome…? (Dijo apenas entró a la sala donde los dos hermanos se encontraban).
Kouga: - Souta… (Dijo al verlo desconsolado entre los brazos de la rubia. No podía evitar pensar que era ella) - ¿Kagome eres tú? (Preguntó aún dudoso. Luego volteó y vio el cuerpo) - ¿Onigumo? …Diablos ¿Qué ocurrió? (Sujetándose la cabeza con ambas manos).
Kagome: (Los miró a ambos y luego el cuerpo. No sabía cómo explicarlo sin hacer que Souta se sintiera responsable) – Sessh… (Susurró)
Sesshomaru: (Comprendió al instante) – Está bien, está bien. Kouga sujeta a Souta, yo ayudaré a Kagome. Hay que salir de aquí. (Ordenó).
Kouga: (Le tomo tiempo reaccionar, pero tal y como le dijeron fue al encuentro de Souta, lo sujetó de los brazos separándolo de Kagome que aún seguía en el suelo de rodillas) – Souta, ¿estás bien? (Interrogó al verlo con la mirada perdida en un punto ciego).
Souta: - Yo, yo, yo… (Pero no sabía cómo explicarlo).
Kagome: (Sesshomaru la ayudó a ponerse de pie) – Gracias…
Sesshomaru: - Kagome, ¿a caso…?
Kagome: - Luego les explicaré. (Fue y levantó del suelo el arma con la que Souta había disparado. Simplemente no podía dejarla allí tirada, tenía las huellas de su hermano).
Inuyasha: - ¡¿Qué rayos significa esto?! (Dijo entrando en escena).
Sesshomaru: - ¿¡Inuyasha, que haces aquí!? (Preguntó sorprendido al verlo).
Inuyasha: - ¿Qué hago aquí? Los seguí, sabía que andaban en algo extraño, pero… ¿qué diablos significa esto? ¿Ese hombre está muerto? (Preguntó al ver el cuerpo. Sin duda era el mismo hombre que había aparecido en el funeral) - ¿No es ese el padre de Kagome? (Interrogó tragando saliva de los nervios).
Sesshomaru: - Luego te explicaremos…Ahora tenemos que irnos.
Inuyasha: - No creo que eso sea posible. (Dijo con culpa).
Sesshomaru: - ¿De qué hablas? (Al instante las sirenas de la policía se hicieron escuchar casi a sus espaldas) - ¡¿Qué hiciste?!
Inuyasha: - Llamé a la policía, pensé que habían sido lo suficientemente idiotas como para hacer que los mataran.
Sesshomaru: - ¡Imbécil nadie que dijo que te metieras! (Lo empujó con fuerza por los hombros)
Inuyasha: - ¡No me culpes! ¿¡Que podía saber yo que todo esto sucedería!? (Hizo frente).
Kagome: - ¡Deténganse! (Gritó con los nervios de punta).
Inuyasha: - ¿Quién diablos eres tú, rubia?
Kagome: (Lo vio con furia, y se arrancó de un tirón la peluca. Dejando caer libre su largo cabello azabache).
Inuyasha: - ¿Kagome…? (Dijo casi sin respirar. El corazón se la había detenido).
La policía irrumpió en al edificio armada.
Policía 1: - ¡Arriba las manos!
Policía 2: - Tu… (Refiriéndose a Kagome) – Suelta el arma y levanta las manos. (Le ordenó)
Kagome: (No se había dado cuenta de que seguía sujetando el arma. Apenas se percató de ello, la dejó caer al suelo. Antes de que la esposaran se acercó a Souta) – No digas nada, ¿me oíste? (Le susurró).
Policía 3: - ¡Cállate! (Le esposó con fuerza y se la llevó afuera. El resto de los policías hicieron lo mismo con el resto) – Tienen derecho a permanecer en silencio, todo lo que digan, puede y será usado en su contra. Tienen derecho a un abogado. (Recitó rutinariamente el hombre uniformado. Luego agachó la cabeza de la azabache para que no se golpeara contra el auto al entrar).
Kouga: - ¡Nosotros somos las víctimas aquí! (Gritaba mientras se lo llevaban).
Sesshomaru: - Olvídalo, es en vano. Solo lograrás meternos en más problemas.
Inuyasha: (Seguía sin comprender. Por un lado, el corazón le latía con fuerza al descubrir que Kagome estaba viva y por el otro, se le detenía, sabiendo que la había condenado por haber llamado a la policía. Pero ella era inocente ¿no?... No tenía de que preocuparse, ¿verdad?) .
En una celda, en la cárcel.
Kouga: - ¡Hace horas que nos tienen aquí! Ya les dijimos todo lo que sabíamos. (Gritaba mientras se asomaba por los barrotes) – ¡Somos inocentes! ¡¿Me escuchan?!
Policía 1: ¡Ya! Quédate quieto. Le están tomando declaración a esa mujer que venía con ustedes.
Souta: - ¿A Kagome? (Dijo inquieto. Tal y como ella le había dicho, no pronunció ni una palabra durante su interrogatorio).
Inuyasha: - ¿Todos sabían que ella estaba viva? (Preguntó sentado desde el final de la celda en una pequeña banca. Se sentía decepcionado y traicionado de que no le dijeran nada al respecto).
Sesshomaru: - ¡Te advertí que no sufrieras por ella!
Inuyasha: - ¡Infeliz! (Se puso de pie) - ¡Pero en ningún momento mencionaste que estaba viva! (Le gritó furioso).
Sesshomaru: - ¿No te pusiste a pensar, que tal vez no te lo dije, porque ella me lo pidió?
Inuyasha: - No, Kagome no me alejaría así de ella. No. (Negó).
Sesshomaru: - Piensa lo que quieras. Poco me importa ahora.
Souta: - ¡Ahí viene! (Dijo al ver como su hermana era escoltada por el policía hacia la celda junto a ellos).
Kagome: - Souta. (Lo abrazó apenas pudo) – Lo hiciste bien. Prométeme que harás que esto valga la pena, que serás fuerte. (Lo abrazó con más fuerza).
Souta: - ¿De qué hablas?
Policía 1: - Basta de tanto abrazo. Tú adentro de una vez. (Se dirigió a Kagome) – Y ustedes, salgan. Ya pueden irse.
Sesshomaru: - ¿Y Kagome?
Policía 1: - La jovencita confesó haber asesinado a su padre. Por lo que ustedes quedaron exonerados de cargos.
Kouga/Inuyasha: - ¡¿Qué Kagome hizo qué?!
Kagome: - Ya escucharon. Váyanse. (Dijo sin verlos).
Inuyasha: - Kagome… (Se acercó a ella) – No puedo creer que estés viva. (La abrazó sin pensarlo. Necesitaba sentir su calor. Ella recibió su abrazo, pero se alejó al instante).
Kagome: - Por favor, no hagan las cosas más difíciles para todos. (Dijo triste) – Sessh… llévate a Souta, por favor y cuídalo.
Souta: - ¡Pero Kagome…!
Kagome: - ¡Basta! Entiende. (Les dio la espalda). .
Sesshomaru: - Prometo que te sacaré de aquí. (Le susurró cerca de su oído).
Kagome: - Con que cuides de mi hermano me basta.
Todos fueron escoltados afuera de la jefatura de policías. Aunque ninguno terminaba de entender lo que había pasado.
Kouga: - Pensé que Bankotsu había matado a Onigumo. Jamás imaginé que Kagome sería capaz de… (Se sentó en el cordón de la vereda) – No entiendo.
Sesshomaru: - Kouga, ¿Por qué no regresas a la mansión? Yo me haré cargo de Souta por el momento.
Kouga: - Pero y ¿Kagome? ¿Qué pasará con ella?
Sesshomaru: - No te preocupes. Tengo un amigo que es abogado, él la ayudará.
Inuyasha: - Yo también ayudaré, si se trata de Kagome, soy capaz de todo.
Sesshomaru: - Creo que ya hiciste suficiente por ella. (Dijo con ironía).
Inuyasha: - ¡Estoy arrepentido, Lo siento! ¿De acuerdo? ¿Puedes entender eso idiota?
Sesshomaru: - ¡No importa cuánto lo digas o cuanto te disculpes, eso no cambiará nada. Kagome está encerrada y pueden darle una condena de hasta 40 años! ¿Puede tu entender eso?
Inuyasha: (Se sorprendió, no pensó que podía ser tanto tiempo) - ¿Y qué pensaban hacer? ¿Dejar el cuerpo allí hasta que se pudra? ¡Tarde o temprano alguien se daría cuanta y estaríamos en la misma situación!
Souta: (Escuchaba cada palabra aunque aparentaba oídos sordos).
Sesshomaru: - ¡Basta! Cállate. Souta está aquí y no quiero que te escuche. (Detuvo un taxi) – Kouga te sugiero, una vez más, que vuelvas a la mansión, y en cuanto a ti Inuyasha… haz lo que se te venga en gana, pero aléjate de Kagome. (Subió al auto junto con Souta y se marcharon).
Inuyasha: - ¡Imbécil! (Dijo con furia) – ¿Y tú que harás? (Interrogó a Kouga).
Kouga: - Iré a la mansión… ¿Qué más puedo hacer? No entiendo nada. Simplemente no puedo comprenderlo. Sesshomaru acababa de confesarme que Kagome estaba viva y cuando al fin logro verla…resulta que se convirtió en una asesina.
Inuyasha: - ¿Realmente piensas que ella fue capaz de…? (Se sentó junto a él).
Kouga: - La justicia decidirá eso.
Inuyasha: - Todo esto apesta.
En la jefatura siendo interrogada por un policía…
(…): - Una vez más por favor.
Kagome: - Ya se los he dicho como 3 veces.
(…): - Entonces usted afirma que… ¿asesinó a su propio padre en defensa propia?
Kagome: - De cierta manera…sí.
(…): - Y ese tal Bankotsu… ¿Dónde está?
Kagome: - ¿Cómo podría saberlo? Se fue del lugar, luego de que le dio el arma a Onigumo.
(…): - Asique Señorita Higurashi, retomemos desde el comienzo.
Kagome: - ¡¿Otra vez, está hablando en serio?! (Suspiró cansada).
(…): - Usted estaba siendo acosaba por Bankotsu y su banda, que buscaban a su padre, el señor Onigumo, ya que lo había estafado años atrás, por una gran suma de dinero.
Kagome: - Sí, exacto.
(…): - ¿Y por qué no denunció este acoso a la policía?
Kagome: - Porque Bankotsu amenazó la vida de mis amigos y ya había demostrado de lo que era capaz. Sentí miedo.
(…): - Prosigamos, luego cuando usted disponía a volver a su casa en Tokio para buscar a su padre, intentaron matarla.
Kagome: - Sí, así es. Pero lo que ellos no sabían fue que nunca abordé el avión. Asique aproveché esa oportunidad y me hice pasar por muerta.
(…)- ¿Está, afirmando que la explosión de ese avión fue algo premeditado? Eso es un delito muy grave, muchas personas muriendo, además hay que considerar la pérdida económica que provocó un accidente de esas proporciones.
Kagome: - Sí, lo sé. Pero esa es la verdad.
(…): - ¿Sabe que también es un delito hacerse pasar por muerta, no?
Kagome: - Diablos (Susurró y golpeó su cabeza contra la mesa).
(…): - Que le hace una raya más al tigre. ¿Verdad?
Kagome: - Le juro que no quería que todo esto terminara así.
(…): - Como diga… Sigamos. (Dijo viendo la libreta en donde tomaba apuntes de todo lo que Kagome decía) - Con ayuda del señor Sesshomaru Taisho, permaneció escondida y fue capaz de contactar a su hermano.
Kagome: - Sí, él me ayudó a que Bankotsu no me encontrara.
(…): - Con esto acaba de confesar que el Señor Sesshomaru fue su cómplice.
Kagome: - ¿QUÉ? Esperen no es lo que quise decir. Sesshomaru no es culpable de nada. Él no sabía que me estaba haciendo pasar por muerta, solo que necesitaba esconderme. (Mintió para protegerlo).
(…): - Bien, eso ya es otro asunto.
Kagome: - Sí.
(…): - Luego, afirma, que contrató a un detective para que buscara a su padre.
Kagome: - Así es.
(…): - Y cuando este detective dio con el paradero de su padre… ¿Qué hizo?
Kagome: - Ya se lo dije. Pensé que podía estar en peligro asique fui con Souta hacia la dirección que el detective me dio.
(…): - Y al final en vez de salvarlo… terminó asesinándolo.
Kagome: - ¡No!
(…): - ¿No?
Kagome: - Bueno si. Pero no es lo que cree. Cuando llegué, me encontré con Bankotsu. Él ordenó que me amarraran a una silla. Luego le dio a mi padre un arma y aclaró que si ambos salíamos vivos de allí, los 2 moriríamos a manos de ellos. Que estaba en nuestras manos decidir quién viviría. Después de eso, ellos salieron del edificio dejándonos solos. Mi padre se acercó a mí y me apuntó con el arma, fue ahí donde yo le disparé antes de que él lo hiciera.
(…): - Señorita Higurashi, usted afirma en esta declaración que estaba amarrada a una silla, y efectivamente eso fue comprobamos por las evidencias en la escena, Pero entonces… ¿Cómo fue capaz de dispararle a Onigumo?
Kagome: - Ehhhh (Comenzó a ponerse nerviosa. No había pensado bien las cosas) – Yo logré zafarme momentos antes.
(…): - ¿Sabe lo que creo? Creo que usted esta encubriendo al verdadero asesino. La pregunta ahora es ¿Quién es y por qué lo encubre? Tanto el señor Sesshomaru, como Kouga e Inuyasha siguen siendo sospechosos. Incluso su hermano Souta que se encontraba en la escena del crimen. No hay remedio volveremos a interrogarlos. (Se dispuso a irse).
Kagome: - ¡No! Créame fui yo.
(…): (Dudo por un instante) – No, lo siento no puedo creerle y mi deber es encontrar al verdadero responsable y llevarlo ante la justicia. (Se fue)
Afuera de la sala de interrogatorio…
(…): - ¿Escuchaste eso?
Mushin: - Sí. (Detrás de un espejo, que dejaba ver hacia la sala de interrogatorio donde estaba Kagome) – Ella está encubriendo a alguien, es obvio.
(…): - Parece que tenemos más trabajo.
Mushin: - Tú y tu tonto sentido de la justicia Totosai.
Totosai: - Me conoces, Mushin. Me gusta llegar al fondo de las cosas.
Mushin: - Jajaja. Como sea a trabajar.
*****Una semana después*****
En la cárcel…
Guarda cárceles: - Higurashi, tienes visitas.
Kagome: - Sí, gracias. (Se dirigió a una pequeña sala con varias mesas y sillas) – Sessh… (Dijo sonriente al verlo).
Sesshomaru: - Kagome, ¿cómo estás? (Sujetando su mano. Ambos se sentaron).
Kagome: - Bien, pudo haber sido peor.
Sesshomaru: - Hay que ser positivos. Mi amigo, el abogado del que te hablé, se está haciendo cargo de todo. Vendrá esta tarde para hablar contigo.
Kagome: - ¡Gracias Sessh! (Acariciándole la mejilla) – Sabes esto me da mucho en que pensar. Ha sido una semana agobiadora.
Sesshomaru: - No te acostumbres a esto, saldrás libre muy pronto.
Kagome: - Ojalá.
Sesshomaru: - Debería alegrarte saber que ya hay una orden de captura para Bankotsu. Por intento de asesinato, extorción, amenazas, estafa, chantaje, secuestro, homicidio y terrorismo debido a la explosión del avión.
Kagome: - Son muchas cosas.
Sesshomaru: - Pasará su vida en la cárcel si logran atraparlo.
Kagome: - Eso me tranquiliza. ¿Cómo están Souta y Kouga?
Sesshomaru: - Kouga canceló el proyecto de la fábrica y decidió volver a Tokio. Él insiste en llevarse a Souta, le dije que lo hablaría contigo.
Kagome: (Suspiró y trató de forzar una sonrisa) – Es lo mejor.
Sesshomaru: - Sabes Kagome, en el momento en que tu padre murió todos sus bienes y dinero pasaron a su hijo mayor, es decir a…
Kagome: - Mi… (Dijo pensativa).
Sesshomaru: - Exacto. En el caso de que mi abogado no pueda anular tu sentencia, podríamos apelar a una fianza y de esa manera quedarías libre. Será algo costoso pero valdrá cada centavo. Estamos hablando de tu libertad.
Kagome: (Esas palabras la llenaban de esperanza. Aunque no lo demostraba, la idea de pasar el resto de su vida en la cárcel la atormentaba) – Esas son las mejores noticias que me han dado.
Sesshomaru: (Viendo su reloj) - El tiempo de mi visita ya terminó, pero volveré en cuanto pueda.
Kagome: - Gracias. (Lo abrazó) – Nos vemos.
Sesshomaru: - Adiós, Kagome… (Se fue).
Guarda cárceles: - Espera Higurashi, tienes una visita más.
Kagome: ¿Ehh? (Volteó y pudo verlo) – Inuyasha…(Susurró).
Inuyasha: - Había traído un ramo de rosas conmigo, pero los de seguridad no me dejaron pasar con ellas.
Kagome: (Rió ante aquel comentario) – Es extraño verte después de tanto tiempo. Muchas cosas pasaron. (De pie frente a él)
Inuyasha: - Ni que lo digas. Desapareciste, moriste, reviviste y aquí estamos hablando en una cárcel.
Kagome: - ¿Me estas reprochando algo? (Con las manos en la cintura).
Inuyasha: - No. (Se quedó en silencio y se sentó).
Kagome: - ¿Por qué no dices nada? (Pregunto casi con lágrimas) - ¿Te sorprende la clase de persona en la que me convertí? (Dijo decepcionada de sí misma. Se sentó frente a él).
Inuyasha: - Claro que no Kagome. (Sujetó sus manos) - Solo extrañaba poder verte. (La vio con dulzura) - Extraño tu perfume, tu forma de hablar, de caminar, esa sonrisa contagiosa que tienes. Extraño todo de ti.
Kagome: - No digas cosas así. (Volteó avergonzada.)
Inuyasha: - Es la verdad. Te amo y te necesito.
Kagome: - ¡Mientes! ¿Recuerdas lo que dijiste? (Se puso de pie).
Inuyasha: - Claro que lo recuerdo, eso aun me atormenta. Fue el peor error que cometí en toda mi vida. No sabes lo arrepentido que estoy. ¿Sabes lo que sentí cuando creí que te había perdido?
Kagome: - ¿Me superaste rápido, verdad? (Dijo con desdén recordando lo que le había dicho Sesshomaru).
Inuyasha: (Se puso de pie) - ¿Superarlo? Esa palabra no existía para mí. Era imposible borrar tu recuerdo. Te amaba, te amo y no me importa si tengo que esperar 20, 30 o 40 años para estar contigo. Esperaré, contaré cada minuto, cada hora para volver a verte, abrazarte, besarte. Esta vez no daré marcha atrás, ya lo decidí eres la mujer de mi vida y pasaré lo que me resta de ella contigo, con o sin tu consentimiento. ¿Oíste?
Kagome: - Inuyasha…
Inuyasha: - Y además… (Pero no pudo seguir, los brazos de la azabache abrazándolo le impedían seguir hablando).
Kagome: - ¡Idiota! (Se abrazó con más fuerza a su cuello, mientras lloraba) – Te odio.
Inuyasha: - ¿De verdad? (Preguntó con incredulidad).
Kagome: - Claro que no.
Inuyasha: (Se acercó a su oído) – Sé que no mataste a tu padre… Souta me confesó todo. (Le susurró).
Kagome: (Se separó de él con asombro) – Por favor no digas nada. Hay muchas cosas en juego.
Inuyasha: - Esta semana irán a interrogarnos otra vez. Souta está asustado de lo que pueda pasarte.
Kagome: - Yo estaré bien, pero no puedo dejar que él arruine su vida. Solo tiene 14 años.
Inuyasha: - Es tu decisión. Yo la aceptaré. Pero te ruego que no dejes que este acto desinteresado de amor por tu hermano te arruine la vida a ti. Eres joven Kagome, aun tienes muchas cosas que vivir.
Kagome: - Lo sé, pero no dejaré que Souta cargue con errores por culpa de Onigumo.
Inuyasha: - ¿No crees que es peor la culpa que él está sintiendo por verte aquí?
Kagome: - ¿A qué te refieres?
Inuyasha: - Piénsalo… Mató a su padre y gracias a eso su hermana está en la cárcel. ¿Cómo crees que debe estar sintiéndose cargando con todo eso?
Kagome: - No lo había visto de esa manera. (Dijo cabizbaja).
Inuyasha: - Tal vez debas hablar con él.
Kagome: - ¿Tú podrías…?
Inuyasha: - Sí, relájate. Hablaré con él, estará feliz de verte.
Kagome: - Gracias. (Sonriendo).
Inuyasha: - Ya debo irme, pero ten por seguro que volveré a verte
Kagome: - Sí. (Se acercó para abrazarlo).
Inuyasha: - Volveré. (Repitió seguro y se fue).
hphotos-ak-xaf1/v/t1.0-9/1476166_684016274963649_1543453570_ ?oh=f35efcceafbb9f694153e7bcdb0384b5&oe=54D946E1&_gda_=1427444530_df29f3af03cc60b397e31d05bbac139e
Ese mismo día, tal y como Sesshomaru me dijo, su abogado vino a verme. Pero sin duda nada me había preparado para la sorpresa que me llevaría al verlo.
El tiempo había cambiado a este hombre, pero seguía siendo el mismo. Ahora mayor y de mejor porte. Pero su sonrisa reflejaba seguridad al igual que siempre.
Admito que me daba vergüenza verlo a los ojos, en la situación que me encontraba, pero no había de otra. Me encontré con su mirada, lo noté sorprendido y triste, jamás se hubiese imaginado que su próximo cliente a defender sería su ex novia.
Si que es curioso el destino, nos separa y nos vuelve a unir de maneras misteriosas.
Kagome…
Kagome: - ¡Hoyo…!
Hoyo: - ¿Kagome realmente eres tú? (Dijo acercándose a ella cada vez más).
Kagome: - Si, soy yo, la misma de siempre. (Dijo apenada).
Hoyo: - Pero ¿Qué paso? Sesshomaru me dijo que me encargara del caso de una persona muy importante para él, pero jamás imaginé que series tú.
Kagome: - Y yo menos. Pero las circunstancias me llevaron a donde estoy hoy. (Triste).
Hoyo: - Tenemos mucho que hablar. Empecemos desde el comienzo, tendrás que contarme lo que pasó, y sobre todo, deberás decirme la verdad. Soy tu abogado puedes y debes confiar en mí, más que en nadie.
Kagome: - Te diré la verdad lo prometo. Sé que tú entenderás mis motivos.
Hoyo: - Seguramente. (Suspiró) – Dejarme decirte que has cambiado mucho Kagome.
Kagome: - ¿A si? (Dijo imaginándose que ese comentario iba para mal).
Hoyo: - No, no. No pongas esa cara, lo decía ya que los años te han sentado bien, ahora eres una mujer más hermosa que antes.
Kagome: (No pudo evitar sonrojarse) – Siempre tan halagador, Hoyo.
Hoyo: - Solo contigo, Reina.
Kagome: - ¿Reina? (Dijo sorprendida) – Hace tiempo que no escuchaba ese apodo. (Rió con sutileza) – Me trae buenos recuerdos.
Hoyo: - ¿No te has preguntado qué sería de nuestras vidas de haber permanecido juntos?
Kagome: (Suspiró) - Muchas veces durante mi juventud.
Hoyo: - Sí. Eran buenos tiempos aquellos. (Dijo recordando) – Y dime, acaso Sesshomaru es tu…?
Kagome: - ¿Novio? (Terminó su oración) - No, es un amigo de la infancia, y una gran persona. Él me ha ayudado en todo este último tiempo.
Hoyo: - Ohhh. ¿Asique estás sola?
Kagome: - Se podría decir que sí.
Hoyo: - Entiendo. (Dijo sonriendo) – Bueno ahora a lo importante, cuéntame todo lo del caso.
Kagome: - Sí. (Respondió decidida y comenzaron su larga plática).
hphotos-ak-xpa1/v/t1.0-9/1472990_686204994744777_180856680_ ?oh=375f3460ad24ca94799502c410928e3f&oe=54D9B39F&_gda_=1428078572_55294d74269b29cadcc7345eb1fba11c
En las siguientes semanas que pasaron, se comenzaron los preparativos para mi juicio, todo iba muy rápido. Aunque para mí el tiempo se había congelado. Estaba estancada, simplemente no podía avanzar. Cada tanto me descubría observando la nada, como en busca de algo que no tenía. Quizás era la libertad que comenzaba a provocar nostalgia en mí.
Las paredes de a instantes se achicaban y la celda se volvía más pequeña. Sentía la necesidad de gritar, escapar, salir de allí. Luego recordaba que hacía esto por mi hermano y nuevamente recuperaba la esperanza.
Kagome...
En la prisión…
Totosai: - Hola querida, ¿cómo has estado? (Dijo entrando a la oscura celda).
Kagome: (Volteó a verlo) - Como cree… (Sostenía un cigarrillo en su mano).
Totosai: - ¿Fumas? (Preguntó algo obvio).
Kagome: - Nuevos vicios. (Respondió tranquila).
Totosai: - La gente cambia estando aquí.
Kagome: - Ajá… (Respondió indiferente) – Dígame… ¿A que vino? (Preguntó molesta. Simplemente la presencia de este hombre la perturbaba).
Totosai: - Vine a hablar contigo.
Kagome: - Bien. (Apagó su cigarrillo) - ¿De qué quiere hablar ahora?
Totosai: - Como ya debes saber mañana es el juicio, y vine a decirte que esta es tu última oportunidad para decirnos la identidad el verdadero asesino. Si cooperas, te exoneremos de todos los cargos en tu contra y serás tan libre como el viento. Lo único que necesito es el nombre. (Insistió).
Kagome: - No. Ya se lo dije muchas veces.
Totosai: - ¿Te crees muy lista, no? (Enojado).
Kagome: (Se limitó a observarlo).
Totosai: - Bien, como quieras. Ya que tus amigos tampoco dijeron nada de utilidad cuando los volvimos a interrogar, lo único que puedo hacer, ahora, es que pases lo que te resta de juventud tras estos barrotes. No quería que esto pasara, me caías bien niña, pero justicia es justicia y de esto vivo.
Kagome: - Yo lo entiendo.
Totosai: (Suspiró) – Eres una masoquista. Sin duda, la culpable más inocente que he conocido. Será una lástima que te encierren aquí.
Kagome: - Lo hago por una buena causa, estoy segura que usted en mi lugar haría lo mismo.
Totosai: - Tal vez. (Se disponía a irse) – Una última cosa… (Dándole la espalda) - Cuando analizamos el arma de la escena, encontramos dos huellas diferentes en ella. ¿Por casualidad no se te ocurre como llegaron esas otras huellas allí?
Kagome: (Se sentía arrinconada. No pudo pronunciar palabra).
Totosai: (Sonrió complacido) - Lo sabía. (Se fue).
Kagome: - Diablos. (Dijo molesta).
Horas después…
Guarda Cárceles: - Visitas Higurashi…
Kagome: - Sí (Se dirigió al salón correspondiente) - ¡Inuyasha! (Dijo feliz al verlo).
Inuyasha: - ¿Cómo estás? (La Abrazó hundiendo su rostro en su cuello).
Kagome: - Sobrevivo. (Dijo sonriendo levemente).
Inuyasha: - ¿Pudiste hablar con Souta?
Kagome: - No. Él no ha venido. (Respondió triste).
Inuyasha: - ¡¿No vino?! Me dijo que lo haría.
Kagome: - Está bien. Prefiero que se mantenga alejado de este lugar.
Inuyasha: - Le insistiré.
Kagome: - No es necesario. (Puso su mano sobre la de él) – Mañana es el juicio, y luego de la sentencia es probable que me trasladen a otra prisión.
Inuyasha: - Eso si perdemos el juicio.
Kagome: - Nada es seguro. Ya me mentalicé para el peor y el mejor de los escenarios. Así no me desilusionaré cuando escuche el veredicto.
Inuyasha: - ¡Sé positiva! Vamos a salir de esta. Solo es un mal momento. Los malos momentos pasan.
Kagome: - Sí, es cierto.
Inuyasha: - Además el abogado de Sesshomaru es uno de los mejores.
Kagome: - Lo sé. Si es por su determinación y buen juicio, no lo dudo.
Inuyasha: - ¿A caso lo conoces?
Kagome: - Claro. (Dijo feliz) - ¿Recuerdas cuando te conté de Hoyo, mi novio?
Inuyasha: - Claro. (Dijo entre dientes) – Lo recuerdo. (Celoso).
Kagome: - ¡Bueno, es él!
Inuyasha: - ¿¡QUE!?
Kagome: - ¿Sorprendido? Yo más. (Rió).
Inuyasha: - Sí, sí que sorpresa. (Molesto) – Esperemos que haga bien su trabajo y que te saque de aquí.
Kagome: - La cosa está difícil, pero Confió en él ciegamente.
Inuyasha: - ¡Já! (Se puso de pie y se acercó a ella con rapidez. Atrapando sus labios entre cálidos besos).
Kagome: - ¡¿Y eso por qué?! (Preguntó sorprendida luego de corresponderle).
Inuyasha: - No hables de otros hombres así mientras estés conmigo, tonta.
Kagome: - ¿Celoso, Inu querido? (Interrogó divertida).
Inuyasha: - ¡Claro! ¿Qué pensabas? (Volteó el rostro avergonzado para que ella no notara su sonrojo).
Kagome: (Se sorprendió no esperaba esa respuesta con el carácter orgulloso de Inuyasha) – Lo siento. (Arrepentida).
Inuyasha: - Olvídalo.
Hoyo: - ¡Kagome! (Llegó corriendo, casi sin aliento).
Inuyasha: - Hablando del rey de Roma. (Exclamó molesto).
Kagome: - Cállate. (Dijo dándole un codazo) - ¿Qué ocurre? Llegas sin aliento, Hoyo.
Hoyo: - Hubo un cambio. No serás enjuiciada mañana… ni nunca.
Inuyasha: - ¿¡Que!? ¿Es un juego?
Kagome: - ¿Esas Son buenas o malas noticias?
Hoyo: - Para ti…Buenas. Significa que Acabas de quedar libre.
Inuyasha: - ¡Eso es fantástico! (Abrazó a la aturdida, con emoción).
Kagome: (Esperó a que el peliplata la soltara para retomar la conversación) - ¿Qué pasó Hoyo? (Preocupada).
Inuyasha: - ¿Por qué soy el único feliz aquí?
Hoyo: - Otra persona confesó ser el autor del crimen.
Kagome: - ¡¿Quién?! (Interrogó sabiendo en parte la respuesta).
Hoyo: - Tu hermano. Hoy temprano firmó su nueva declaración. En donde confiesa haber asesinado a su padre para protegerte.
Kagome: - ¡Ese chico Idiota! (Gritó molesta y explotó en llanto).
Inuyasha: - ¡¿Souta confesó?!
Hoyo: - Y parece que las pruebas no están a su favor. Sus hullas están en el arma, además está en duda tu culpabilidad ya que declaraste estar amarrada al momento del hecho.
Kagome: - ¿No se puede anular lo que dijo o algo así? (Preguntó aun llorando).
Hoyo: - Es imposible, lo siento.
Totosai: - ¡Señorita Higurashi!
Kagome: - ¿¡A que ha venido usted!? (Reprochó enojada).
Totosai: - Venía a darle las buenas noticias, pero creo que su abogado se me adelantó.
Kagome: - ¿Le parecen buenas noticias, saber que encerraran a mi hermanito?
Totosai: - Se hizo cargo de sus actos como un verdadero hombre, debería apreciar eso.
Kagome: - Que me importa eso, si pasará su vida encerrado.
Totosai: - Está dramatizando las cosas. Su hermano es menor de edad, por lo cual no irá a prisión. Como mucho, lo enviarán a un reformatorio por un par de años.
Hoyo: - Además demostraremos que fue en defensa propia. No te preocupes, Kagome.
Kagome: - ¿Por qué me dice esto Totosai, acaso pretende aliviar su culpa ayudándome?
Totosai: - Tonterías. Lo hago porque me caíste bien niña, ya te lo dije. Me voy los dejaré hablar tranquilos. Hasta el juicio. (Le tendió la mano a Hoyo para despedirse y se fue).
Los tres se vieron sorprendidos e ilusionados, había esperanza. Había gran posibilidad de que las cosas salgan bien para todos.
. /hphotos-xfp1/v/t1.0-9/988783_686205054744771_1456731689_ ?oh=165fd56be56a3b612a62448034ad53c4&oe=54DF6827
Ese mismo día salí de esa prisión. La luz del sol era tan cálida. Sin duda, una cárcel, es un lugar al que nunca más quería regresar.
Casi 2 semanas después, el juicio contra Souta se llevó a cabo. Se notaba el desinterés de Totosai y de su compañero por ganar esta pelea, muy dentro de mí les agradecí eso.
Por desgracia, mi hermano, fue condenado a 4 años en un reformatorio para menores, 2 con buen comportamiento. Prometí y juré ir a visitarlo cada vez que pueda.
Cuando le pregunté porque había confesado, me respondió que no podría permitirse que su hermana estuviera en la cárcel siendo inocente.
Estoy orgullosa de él. No lo culpo de nada. Aquí solo hay 2 culpables de lo que nos pasó y uno de ellos ya está en el otro mundo.
Kagome…
En un café, cerca del centro…
Kagome: - ¡Hola! (Respondió alegre mientras lo saludaba con un beso en su mejilla) – Querías hablar conmigo ¿no?
Hoyo: - Sí exacto. Kagome, tengo buenas noticias para ti.
Kagome: - ¿Buenas noticias? Uhh sí que me hacen falta. (Dijo riendo de su desdicha).
Hoyo: - Hace apenas unas horas, las autoridades arrestaron a un hombre que intentaba vaciar tus cuentas bancarias.
Kagome: - ¡¿QUÉ?! (Gritó estupefacta) – ¿Esas te parecen buenas noticias, Hoyo?
Hoyo: - Jaja, déjame terminar, Reina.
Kagome: - Continua.
Hoyo: - Esa persona es nada más y nada menos que Bankotsu Mushinata.
Kagome: - ¿¡Debes estar bromeando!?
Hoyo: - No, claro que no. (Dijo sonriendo).
Kagome: - ¡Es fantástico! Una GRAN, gran noticia. (Desbordaba de alegría).
Hoyo: - Lo sé. Lo malo es…Que Tendrás que ir a testificar en su contra.
Kagome: - ¿Ver a ese hombre a la cara otra vez?
Hoyo: - Eso mismo.
Kagome: - Claro que lo haré. Si con eso logro que se pudra en la cárcel por lo que hizo.
Hoyo: - Genial. Estaremos en contacto entonces… Ahh y descuide, toda su fortuna está a salvo señorita. Sigue siendo la misma niña rica y mimada de siempre.
Kagome: - Cállate, tonto.
Hoyo: - Jajajaja. (Rió ameno).
hphotos-ak-xap1/v/t1.0-9/1524959_686205101411433_1639536352_ ?oh=9eac9e727e40ff42181d94aaf32742f8&oe=54E29A49&_gda_=1424352864_166958f90947d89edc8761f18ecaad1d
Dos meses después fui llevada a la corte a testificar en contra de ese hombre. La prensa se había enterado de la identidad del hombre culpable del atentado al vuelo de Tokio y por ello estaban al tanto cada detalle del asunto.
Entré al salón y allí estaba él. Nuestras miradas se cruzaron más de una vez. Mentiría si dijera que no sentía miedo. Pero también sabía que estaba segura, ya no podría acercarse a mí, ni a la gente que quiero.
En cada momento que yo hablé, Bankotsu me veía con una sonrisa burlona, como refregándome que ganaría y quedaría libre.
Al final el jurado anunció su veredicto. Culpable, de todos los cargos. Obtendría cadena perpetua en la cárcel.
En ese momento quería sonreír de felicidad, pero por alguna razón mi semblante permaneció serio.
Al salir por las puertas del tribunal, una gran sensación de alivio recorrió mi cuerpo.
Esquivando las cámaras y a los periodistas, Inuyasha y yo pudimos irnos de allí.
Luego de ese día ya no volví a ver a Bankotsu, ni a la gente relaciona con él.
Sin duda esta era una Victoria. Una gran victoria que habría que recordar por siempre.
Kagome…
En el aeropuerto, tiempo después…
Hoyo: - Me alegra que vieran a despedirme.
Sesshomaru: - Fuiste de mucha ayuda Hoyo, fue un gran placer haberte vuelto a ver, amigo. (Le extendió la mano para despedirse).
Kagome: - Algún día tendrán que decirme cómo es que se conocieron ustedes dos. (Reprochó haciéndose la ofendida).
Hoyo: - Algún día... (Respondió pensativo) - Te extrañaré Reina, Cuídate y deja de meterte en problemas. (La abrazó con cariño).
Kagome: (Recibió su abrazó con tristeza) – Despreocúpate.
Sesshomaru: - Me encargaré de mantenerla en raya, descuida. (Dijo acercándola a él por los hombros).
Kagome: - No necesito niñera. (Hizo puchero con sus labios y rió divertida) – ¿Qué harás ahora Hoyo?
Hoyo: - Pues nada de otro mundo. Regresaré a mi hogar, con mi familia. Hace tiempo que no veo a mis hijos y a mi esposa, ya llevo rato extrañándolos. (Rió avergonzado, mientras rascaba su nuca).
Kagome: - ¿Tienes esposa e hijos? (Sorprendida).
Hoyo: - Claro. No tuvimos oportunidad para hablar en esta ocasión, pero si alguna vez vuelves a Tokio búscame. Tomaremos algo y te presentaré a mi familia con mucho gusto.
Kagome: - Me parece una idea fantástica. (Dijo emocionada por la idea).
Hoyo: - Ya debo irme. (Sujetó su maleta) – Adiós.
Sessh/Kag: - Adiós. (Dijeron al mismo tiempo. Vieron al joven muchacho alejarse a paso lento hasta perderse de vista).
Sesshomaru: - ¿Reina? (Preguntó levantando una de sus cejas).
Kagome: - Larga Historia.
Sesshomaru: - Como digas. Volvamos (Sonrió y ambos se fueron).
En la mansión…
¡Sorpresa! (Gritaron todos los presentes juntos)
Kagome: - ¿Y esto? (Sonriendo).
Inuyasha: - Tu fiesta de Bienvenida. (La abrazó) – Bienvenida Kagome, mientras no estuviste, el tiempo en esta casa se detuvo. (Se alejó de ella siendo empujado por Sango).
Sango: (La abrazó lo más fuerte que pudo) – Sé que muchas cosas han pasado y que ya nos habíamos vuelto a ver, pero no tuve la oportunidad de abrazarte. Asique este es el momento.
Kagome: (Algunas lágrimas de felicidad escaparon de sus ojos) – Lo siento, lo siento mucho por mentir. Créanme que realmente no quería hacerlo, es que no tuve otro camino.
Sesshomaru: - Te entendemos. Todo eso ya es cosa del pasado.
Miroku: - Tu lo dices porque siempre estuviste cerca de la señorita.
Sesshomaru: - Calla, libidinoso. (Ordenó)
Kagome: - Gracias a todos por esta segunda oportunidad. (Sonrió).
Miroku: - ¡Que comience la fiesta! (Dijo descorchando una botella).
Sesshomaru: - ¿Podemos hablar? (Le susurró a Azabache cerca de su oído)
Kagome: - Claro. (Ambos salieron a un pequeño balcón. Lejos del bullicio y los invitados).
Sesshomaru: (Apoyó sus brazos contra la baranda, observando hacia el amplio jardín, iluminado por altos faroles) – Qué hermosa noche.
Kagome: - Ni que lo digas. (Fue junto a él. Ambos quedaron en silencio por unos instantes).
Sesshomaru: (Respiró profundo) - ¿Y ahora qué? (Volteó a verla) – ¿Cuales son los nuevos planes?
Kagome: (Suspiró) – Ya que Kouga canceló el proyecto de la fábrica, no tengo mucho que hacer aquí. Pero tampoco puedo irme. Souta seguirá en en ese reformatorio. No lo dejaré solo. Aun no puedo regresar a Tokio, es un hecho. Además… (Pero ya no continuó hablando).
Sesshomaru: - ¿Además…? (Era un acto de masoquismo. Él ya sabía esa respuesta).
Kagome: - Sessh, yo realmente estuve pensando mucho, ¿sabes?... Sé que las cosas entre nosotros son…extrañas. No somos una "pareja", pero tampoco somos solo simples "amigos". Yo no "quería" darte una idea equivocada. Mas que querer, no "debí". El tiempo que compartimos en esa casa, a las afuera de la ciudad y todo lo demás, fueron cosas que no… (Recuperó el aliento) – Que no tuvieron gran significado. ¿Verdad? Di que solo jugabas conmigo, porque realmente se me está destrozando el corazón mientras digo esto. Hazme las cosas más fáciles por favor. Yo simplemente no puedo. (Lo vio triste) - Amo a tu hermano, lo siento. Por favor perdóname... (Suplicó) – Luego de todo lo que hiciste por mí, yo no puedo corresponder lo que sientes por mí. (Una lágrima escapó de cada uno de sus ojos).
Sesshomaru: (Suspiró y sonrió levemente, para calmarla) – Siempre supe que tu corazón le pertenecía a Inuyasha. (Volteó el rostro) - Lo único que hacía era darme esperanzas en vano, tú misma me lo dijiste. Incluso luego de que terminamos la primera vez. (Su tomo cambió por uno más serio) – Pero que te quede claro… El hecho de que ames a ese tonto, no cambiará lo que YO siento por ti.
Kagome: - Tú siempre ocuparás un lugar muy importante en mi corazón. Ya te lo dije, eres y serás más que solo mi amigo. Pero sería genial que encontraras a alguien que sepa amar todo lo que eres, una maravillosa persona. Algún día le entregarás tu corazón a otra mujer que será capaz de cuidarlo.
Sesshomaru: - Tal vez… (Dijo pensativo).
Kagome: - Así será… (Se miraron mutuamente. Sentenciando un adiós. Y se abrazaron acercando sus cuerpos el uno al otro lo mas que pudieron).
Sesshomaru: (Sin alejarse de ella) – ¿Entonces este es el final?
Kagome: - Así parece. (Dijo triste).
Sesshomaru: - Kagome… (Se alejó unos escasos centímetros de ella para poder ver su rostro).
Kagome: - ¿Qué ocurre?
Sesshomaru: - Quiero besarte.
Kagome: (Se sonrojó ante el comentario) – Tonto, No digas cosas como esas. Se supone que estamos tratando de evitar estas situaciones.
Sesshomaru: (Ignoró lo que ella dijo y se acercó más).
Kagome: - ¡No!
Sesshomaru: - Já…No te lo estaba preguntando.
. /hphotos-ash2/v/t1.0-9/581724_687525631279380_78488144_ ?oh=2c337b85a13dc4437a3f82ce315f5c10&oe=54D5992E
Me quedé viéndolo con sorpresa, pero mantenía mi respuesta firme.
Sessh se acercó más a mí, y retrocedí hacia atrás, pero él siguió avanzando. Así seguimos hasta chocar contra la pared. Estaba arrinconada, él solo seguía acercándose con una sonrisa en sus labios. Puse mis manos en su pecho para mantener la distancia, pero fui inútil, me sujetó de ellas y las llevó hacia arriba de mi cabeza. Finalmente fundió sus labios con los míos, me negué al principio, seguía moviéndome para todos lados, fue gracioso en cierto punto, pero al diablo todo, ya estaba jugada, asique solo dejé que él hiciera lo que quisiera, prometí que esta sería la última vez. Además mentiría si dijera que sus besos no me hacían delirar, siempre tan llenos de pasión, me encantaba esa parte salvaje de él, era como si tuviera una bestia dentro preparada para atacar.
Pensé que se alejaría rápido, tan solo era un beso de despedida, pero siguió besándome, hasta el punto de dejarme sin aliento.
Kagome…
Kagome: - Mmmmmmmm. (Trató de alejarlo, pero él seguía firme).
Sesshomaru: - ¡Auchh! (Finalmente se alejó, dejando a Kagome libre) – Me mordiste. (Dijo tocando su boca).
Kagome: (Trataba de recuperar el aliento) – Idiota, me estabas dejando… sin aire. (Protestó)
Sesshomaru: (Sonrió complacido) - ¿Lo repetimos? (Interrogó viéndola con malicia).
Kagome: - ¡Aléjate! (Señalándole con su dedo índice)
Sesshomaru: - Jajajajaja. (Rió) – Está bien. Prometo que ya no lo haré.
Kagome: - Ja-ja…Que gracioso. (Dijo con sarcasmo).
Sesshomaru: - Ven vamos volvamos adentro. (Dijo extendiéndole el brazo para abrazarla).
Kagome: - No. Puedo ir sola, gracias.
Sesshomaru: - Jajaja, juro que ya no haré nada, anda ven.
Kagome: - Más te vale. (Él la abrazó por de los hombros).
Sesshomaru: - Oye, me parece a mí o te crecieron los senos.
Kagome: (Se sonrojó de pies a cabeza. Estaba más roja que un tomate) - Aléjate pervertido. (Lo empujó).
Sesshomaru: - Qué carácter. Solo decía. (Sonrió de lado).
Inuyasha: - Kagome te estuve buscando… (Dijo sin notar la presencia de su hermano. Estaba agitado, era notable que había estado corriendo por todos lados).
Kagome: - ¿Qué ocurre? (Preguntó preocupada).
Inuyasha: - Tengo que hablar contigo. (En ese momento lo vio a un lado) - ¿Qué hace él aquí?
Kagome: (Obviamente no sabía que responder) – Ehh… (¿Qué le diría?)
Sesshomaru: - Hablábamos (Respondió al instante) - ¿Qué más podríamos estar haciendo? (Sonrió con malicia y se encaminó a la Mansión) – Nos vemos, Kagome.
Kagome: - Sí. (Dijo cabizbaja, avergonzada).
Inuyasha: - Como sea. Ahora que estamos solos… quiero que me acompañes a un lugar.
Kagome: - ¿Ehh? ¿A Dónde?
Inuyasha: - Tú solo ven. (Le extendió la mano).
Kagome: - Está bien. (Lo Sujetó con firmeza y ambos partieron).
Luego de caminar entre las plantas y jardines, llegaron al árbol sagrado. Una vez más estaban frente a él, luego de todo lo malo que había ocurrido en sus vidas.
Kagome: - ¿Hiciste que pusieran luces aquí?
Inuyasha: - Sí, pensé que sería necesario para la ocasión. Siéntate aquí. (Señalando una pequeña banca de piedra).
Kagome: - No había notado esto tampoco. (Se sentó).
Inuyasha: - Estaba muy oscuro la última vez. (Se sentó junto a ella).
Kagome: - Supongo que sí.
Inuyasha: - Quiero que cierres tus ojos y te des vuelta ¿sí? (Dijo con ternura en su voz) – Sujeta tu cabello. (Le pidió).
Kagome: - Okey… (Hizo lo que él le dijo, enseguida sintió una suave caricia en su cuello) - ¿Qué es eso? (Volteó hacia él).
Inuyasha: - Este collar le perteneció a mis bisabuela y a todas las generaciones que la precedieron, ahora quiero que tú lo tengas.
Kagome: - Inuyasha, esto es muy valioso y yo… (Fue interrumpida).
Inuyasha: - ¿Quién mejor que tú? (Sonrió).
Kagome: - Pero es muy hermoso. (Tanteando con suavidad cada pieza del collar)
Inuyasha: - Es una perla única en el mundo. La "perla Shikon", asi le decía mi madre. También recuerdo que la abuela solía contarnos historias sobre su origen, pero para ser honesto no las recuerdo.
Kagome: - Tonto, deberías prestar más a atención. (Sonrió sutilmente).
Inuyasha: - Naaaa. (Rió).
Kagome: - Nunca cambias… (Puso su mano en la mejilla de él) – Gracias.
Inuyasha: - Ni lo digas. (Suspiró) – Hay algo más que quiero decirte y realmente espero hacerlo bien. (Se supo de pie y se arrodilló frente a ella, al momento que sacaba de su saco una pequeña cajita).
Kagome: - No… (Dijo en un susurro, que él no escuchó, y automáticamente llevó su mano hacia su boca de la impresión).
Inuyasha: - Kagome… (Abrió la parte superior de la caja dejando a la vista un perfecto anillo de diamantes, más brillante que el mismo sol) – ¿Te casarías conmigo? (Preguntó sonriendo nervioso).
Kagome: (Lo vio de lado) – Inuyasha… (Dijo triste) – Yo… (Hizo una pausa, mientras cubría sus ojos con sus manos) - …
Inuyasha: - Ayy no, ¿voy muy rápido? (Preocupado).
Kagome: - No es eso. Solo que…No puedo casarme contigo ahora.
Inuyasha: (Se puso de pie) - ¿Por qué no? (Interrogó decepcionado).
Kagome: - No después de lo que hice. (Refregando sus ojos, para deshacerse de las lagrimas rebeldes que surcaban su mirada).
Inuyasha: - ¿Qué hiciste? (Pero no recibió respuesta de parte de ella) - ¡¿Por qué ninguna mujer quiere casarse conmigo?! (Preguntó recordando el amargo recuerdo de Kikyo).
Kagome: - Lo siento, Te amo, pero no puedo. (Salió corriendo).
Inuyasha: - ¡Espera! (La sujetó para que no se vaya, y la envolvió en un cálido abrazo) – No dejaré que te vayas, ahora ni nunca.
Te amo como eres, con tus defectos y virtudes, Kagome. Si alguna vez te equivocaste… está bien, somos humanos. Mírame a mí, he cometido tantos errores este último tiempo, y por uno de ellos casi te pierdo. Ya no quiero que juguemos, de verdad, lo único que deseo es estar contigo. (Acomodó el flequillo de la azabache, para poder ver sus ojos).
Kagome: - Quiero demostrarte que puedo ser una persona de confianza, leal, cariñosa, fiel. Pero para ello necesito tiempo.
Inuyasha: - ¡Ya lo hiciste, ya me demostraste todo eso!
Kagome: - ¡No, no lo digas tan convencido! (Hundió su mirada en el pecho de él, apretando con fuerza su camisa).
Inuyasha: (No dijo nada, estaba algo sorprendido).
Kagome: - Fingí mi muerte, te oculté la verdad, te abandoné, incluso llegue a sentir odio por tus palabras, ese día… "No te amo" ¿realmente lo habías dicho?… Me lo pregunté infinidad de veces. ¿Acaso era yo solo una aventura de una noche para ti?
Inuyasha: - ¡No, claro que no! Esos fueron mis errores, tú no tienes la culpa de todo, Kagome.
Kagome: - Además, hay algo mas no que sabes… (Respiró profundamente) - Entre Sesshomaru y yo… (Esquivó la mirada del platinado).
Inuyasha: - No, debes estar en broma. (Se alejó de ella) - ¡Dime que no pasó nada con él, todos menos él! (Golpeó el árbol furioso).
Kagome: - ¡Nada más allá de un beso! (Gritó nerviosa).
Inuyasha: - Nada más que eso, ¿Verdad?
Kagome: - Nada más…Lo juro (Afirmó).
Inuyasha: - Dios Kagome, me vuelves loco, mujer. (Dijo mientras cubría su rostro).
Kagome: - ¿Estás muy enojado? ¿Algún día me perdonarás? (Acercándose a él).
Inuyasha: (Suspiró y por primera vez pensó muy bien lo que diría) - No quiero pelear contigo. Desde ahora seremos solo tú y yo, ¿De acuerdo? Sin nadie más que se interponga.
Kagome: (Asintió repetidamente).
Inuyasha: - Dame tu mano, volvamos a la casa. (Sonrió).
Kagome: - Sí. (Dijo ella sujetando su mano con firmeza. Se sentía feliz, al fin podría estar con el hombre que amaba, comenzando desde cero, sin mentiras).
De vuelta en la mansión…
Inuyasha: - ¿Nos perdimos de mucho?
Kouga: - No. Miroku coqueteaba con Kagura y Sango lo vio, enfureció y lo cacheteó. Lo de siempre en otras palabras.
Miroku: - Sanguito, cielo perdóname. Sabes que no es mi intención. Es que esto es más fuerte que yo, es como una maldición.
Sango: - Ahórrate la explicación. (Marchaba molesta, siendo perseguida por Miroku).
Ayame: - ¿Kouga bailas? (Le preguntó tímida al moreno).
Kouga: - En realidad no me gusta mucho bai… (Fue silenciado por un codazo de la azabache) – Si bailaré. (Respondió forzado por una mirada asesina).
Ayame: (Sonrió levemente y ambos partieron juntos).
Inuyasha: - ¿Qué fue eso? (Preguntó divertido).
Kagome: - Solo un pequeño incentivo. (Sonrió) – Hay pastel de fresas. Se me antoja comer.
Inuyasha: - Sango se encargó de los postre, supongo que debe haber hecho una tarta de fresa.
Kagome: - Genial. (Se dirigieron a la mesa de postres).
