MPOV
Una parte de mi viejo ser estaba regresando a mí. Aquel muchacho estúpido que se metía en problema por defender sus ideales… No creía que esa parte todavía sobreviviera a mi cobardía.
Yo solía ser un joven con ideales imposibles, el más brillante en toda mi clase Vivía con mi hermana Marissa, mi madre Genoa y mi padre Erik, un soldado que me enseñó todo lo que sabía.
Recuerdo e día en que todo se despedazó…
Dos años antes…
- ¡Michael!- dijo mi madre angustiada- Déjame ver tu cara
- No es nada- dije escondiéndome de su mirada
- ¡Estás sangrando! ¡Erik haz algo!
Mi padre se me acercó pensativo y puso sus manos en mis hombros.
- Michael- me habló mirándome a los ojos- Sé que tienes muchas ansias de cambiar al mundo, yo también era así a tu edad…. Pero debes controlar tus impulsos, nada bueno sale de un enfrentamiento tan irresponsable.
- ¡Pero padre! Estaban robando el dinero de la floristería ¡debía hacer algo!
- Tienes que pensar antes de actuar
- ¡El no va a actuar!- chilló mi madre enrojecida- Tienes que detenerlo Erik no incitarlo
Mi padre ahogó una risita. Mamá siempre se preocupaba más de la cuenta. Después de limpiarme las heridas, entré a mi habitación. Quería volverme más fuerte para ser útil entre los guardias de la ciudad.
Ya estaba haciendo mis propios avances en la investigación de mi padre. Saqué mi libreta de anotaciones y leí los primeros párrafos por enésima vez:
Investigación del ladrón enmascarado: El arlequín
Poco se sabe de este personaje tan teatral. No tiene ningún precedente, simplemente apareció en la ciudad de Banhur.
Hasta la fecha, tres veces ha robado al rey Magli. Sus riquezas han sido sustancialmente reducidas.
Primer Hurto.
Totalmente inesperado, El arlequín ha robado del carruaje real. Lo ha desprovisto de las joyas que llevaba hacia el castillo. Todos los guardias que lo escoltaban estaban inconscientes cuando los hallaron y no recordaban nada del ataque.
Segundo hurto.
El Arlequín ha entrado dentro del castillo y ha robado varias bolsas de oro, no fue visto en ningún momento.
Tercer Hurto:
El Arlequín ha llegado a las cámaras reales en medio de una distracció robado nuevamente, una gran cantidad de monedas de oro.
Hasta el momento no ha mostrado más actividad.
Características:
Pocos han sido capaces de verlo, es muy sigiloso. Quienes han podido captar un destello de esta persona, argumentan que lleva un traje totalmente negro y una máscara blanca, con diseños tales como los de un Arlequín. De allí su nombre.
Al parecer, su avaricia no tiene límites. Cualquier persona con esa cantidad, viviría sin dificultades por el resto de su vida.
Escuché a mi padre salir. No tenía mucho aprecio sobre el rey. Pero su obligación como hombre honorable era detener a ese maníaco fanático del oro. Salí por la ventana para que mi madre no se diera cuenta. Hoy averiguaría más detalles. Si pudiera ver al Arlequín, tal vez encontraría una nueva pista.
Caminé por las calles iluminadas por faroles. Los habitantes estaban trabajando todavía. Ya nada era suficiente para pagar las exigencias del rey.
Mi padre se había detenido para hablar con algunos soldados.
- Han visto al Arlequín cerca del palacio- dijo uno de los hombres- está planeando algo, debemos salir para detenerlos.
Todos asintieron en comprensión y corrieron en dirección al palacio. Yo los seguí, pero tenía un mal presentimiento.
El arlequín era más cuidadoso, no cuadraba con su perfil el ser descubierto, algo no iba bien.
Mi padre y sus hombres llegaron a los muros del palacio y desenvainaron su espada. De la nada salió una figura enorme, cubierta con una capa negra con una máscara blanca.
- Yo soy el Arlequín- dijo el hombre.
Estaba totalmente fuera de lugar. Principalmente porque era muy torpe como para haber robado sin dejar pista tres veces seguidas. En segundo lugar, no concordaba con el personaje. El verdadero Arlequín, no era del tipo que se proclamaba.
Más hombres salieron de la y rodearon a mi padre y a los soldados. ¡Era una trampa! Pude reconocer a unos, como los hombres que habían robado a los aldeanos esta mañana.
Los superaban en número y tenían más armas y mejor posición. Salté sin pensarlo en medio de la batalla que estaba a punto de comenzar.
- ¡Michael!- dijo mi padre- ¿Qué demonios haces?
- No te dejaré solo….
No pude terminar la oración, cuando en mi visión periférica entró uno de los hombres para atacarme. Salté de su agarre y golpeé su brazo para que dejara caer su espada. No funcionó. Estaba fuertemente agarrado a ella.
Nos posicionamos para atacar, pero pronto notamos que la batalla no estaba de nuestro lado.
- ¡Michael!- escuché gritar a mi padre y me volteé justo a tiempo para ver uno de los hombres con su espada a pocos centímetros de mí.
Después todo pasó muy rápido. Mi camisa se llenó de sangre, pero esta no me pertenecía, era de mi padre quien se interpuso en el ataque.
Me paralicé del miedo y las lágrimas empezaron a nublar mi vista.
Muévete Michael me decía una y otra vez. Pero mis pies parecían pegados al piso.
Una sombra salida de la nada se movió de forma imperceptible entre los hombres que peleaban a muerte. Uno tras otro de los atacantes cayeron inconscientes en la fría grama. Se hizo el silencio. Todo había acabado.
Caí en mis rodillas y quedé inconsciente.
…
Desperté en mi cama con mi madre a mi lado con los ojos enrojecidos.
- ¡Michael, Michael!- sollozaba- ¡Gracias a dios!
- Madre…- dije confundido- ¿dónde está papá?
Se hizo el silencio y allí lo entendí todo, mi padre estaba muerto, yo lo había llevado a ese destino. Pero una persona nos sacó a todos de ese embrollo y estaba muy seguro de saber quién era.
Investigación del ladrón enmascarado: El Arlequín
Nadie sabe quién nos salvó ese día, excepto yo. El Arlequín es un ser misterioso, con propósitos que pude que no llegue a aprender. Pero salvó mi vida.
Los malditos que nos atacaron, fueron reconocidos como un grupo de ladrones que rondaban por la ciudad. Pretendían eliminar a los soldados, para tomar posesión de Banhur. Fueron encarcelados esta misma tarde.
Fin del recuerdo.
Nunca pude conseguir el valor como para entrar en una batalla, de sólo pensarlo mis piernas temblaban. Me volví un investigador con el propósito de viajar a varias locaciones siguiendo la pista del Arlequín, el dinero que ganaba lo enviaba en su mayoría a mi madre y hermana. Pronto aprendí, que en cada reino que asaltaba el misterioso hombre, las cosas empezaban a mejorar. Abrían nuevas casas para niños sin hogar. Los hospitales mejoraban sus condiciones. Las personas parecían estar mejor alimentadas.
No tarde en concluir que todo se debía al mal juzgado héroe.
Pero mi búsqueda me había nublado mis ideales. Ahora me sentía un poco mas como mi viejo yo. Bella, me devolvía mis ganas de luchar, su presencia me hacía más valiente. Ahora era mi turno de aportar algo a este lugar.
