Capítulo 35 hibrido

"el paso del tiempo no siempre borra las antiguas heridas"

Las primeras semanas con Gaia fueron un poco aburridas pero con lo que ella me contaba y los libros que tenía en su casa era suficiente para entretenerme y aunque la mayoría de estos eran de medicina y flora, me entretenía leerlos.

Debes en cuando salíamos a los alrededores del bosque a caminar, ella me explico muchas cosas de los bosques, las hierbas que podían usarse para medicamentos, las propiedades de las plantas y aunque varias cosas ya las sabia pues había tenido que vivir de la naturaleza en el tiempo que el emperador aun cazaba a mi familia, ella sabía mucho más que yo de la flora.

Con el tiempo Gaia se había vuelto una muy buena amiga, a la que le termine contando muchas cosas desde la caída de mi familia hasta mi venganza contra el imperio y mi rencor contra Infelix el padre de mi hijo.

Ella muchas veces me dijo que debía dejar el pasado atrás, pero yo no podía simplemente olvidar, pues Infelix me había engañado y había asesinado a mi tía, a mi hermano y había apoyado al emperador en el asesinato de mi madre.

Algo que complicaba más olvidarlo era que lo veía en sueños, a veces remplazaba mi reflejo y perturbaba mi mente, me atormentaba.

El tiempo seguía pasando, pero mis heridas no cerraban aún tenía en mente el asesinato de mi tía, mi hermano y mi madre, en cuanto a mi padre y los demás ya no me afectaban sus muertes porque sabía que las había vengado.

Pero Infelix en cambio seguía vivo en algún lugar y yo llevaba a su hijo adentro, estos sueños y tormentos se los conté a Gaia un día después de la comida.

-no, sé que hacer Gaia, los recuerdos de la traición de Infelix me atormentan y más el hecho de saber que sigue con vida y el hecho de que mi hijo sea suyo me preocupa en una cosa- explique.

-que te preocupa?- pregunto Gaia.

-que a la larga el intente venir por mi hijo, que algún día se entere que me dejo embarazada y decida venir a buscarlo- respondí.

-tú me dijiste que lo venciste una vez que sería distinto si vuelve a aparecer?-pregunto Gaia.

-Infelix es un desgraciado, pero no un tonto, si viene tendrá un plan, aparte él tiene una fuerza muy grande que simplemente no me logro explicar- respondí.

-tal vez podríamos averiguar el por qué si te analizamos a ti- Agrego Gaia.

- como funcionaria eso?- pregunte.

-tu hijo tiene parte de los genes del padre por lo que podemos saber el porqué de la fuerza de Infleix si analizamos el ADN de tu hijo- explico Gaia.

Lo pensé un momento y respondí:

-supongo que eso lo harías con una prueba, que tan segura seria esta?

-no te preocupes no sería nada peligroso, solo es un progreso mágico simple, no tanto como el que use para comprobar tu embarazo pero nada fuera de otro mundo, solo tendré que poner un poco más energía mágica en esta ocasión-explico Gaia con una tranquilidad que me inspiro confianza.

-en ese caso hagámoslo, ¿necesitas que me quite la casaca?

-si por favor- respondió Gaia.

Me quite la casaca y me senté en el cojín, que básicamente era donde siempre me sentaba cuando Gaia quería hacer alguna revisión, aparentemente estaba muy interesada en el desarrollo de mi hijo.

-esta vez solo quiero analizar el niño así que solo necesito tener a la vista tu vientre, podrías acostarte en la cama del cuarto de alado?- pregunto Gaia.

-claro respondí mientras me levantaba.

Camine hasta la cama y me recosté, un momento después llego Gaia con un libro que hacia levitar frente a ella, lo cerró y dijo:

-estoy lista y tú?

-eso creo-respondí

-en ese caso comencemos- agrego Gaia antes de que su cuerno comenzara a iluminarse.

Un rayo elemental salió de su cuerno y lentamente se dirigió a mi vientre hasta que se introdujo en este, como la primera vez sentí como su magia fluía dentro de mí, era una sensación a al que aún no me acostumbraba.

-ya alcance el feto ahora solo tengo que analizar un poco necesitare concentrarme- dijo Gaia.

Yo no respondí solo cerré los ojos y me mordí el labio pues la sensación de tener energía mágica vagando dentro de mí no era muy placentera, de pronto sentí, que la magia empezaba a entrar dentro de mí a una velocidad de vértigo y di un pequeño salto en la cama, mis ojos se abrieron completamente por la sensación de dolor, no pude evitar soltar un grito, vi de reojo a Gaia y note que se le habían iluminado, los ojos y que aparentemente tampoco se encontraba demasiado bien.

Lo que sentía ahora era una sensación muy dolorosa comparada con las anteriores veces, era una tortura, yo me retorcía y sostenía la sabana de la cama con fuerza, el mismo dolor provocó que un par de lágrimas brotaran de mis ojos.

Después de un tortuoso progreso su magia finalmente se paró y se separó de mi cuerpo de golpe Gaia cayó al suelo y salió del trance, yo apenas me podía mover del dolor, así que con mucho esfuerzo logre dirigir mi mirada a Gaia y pregunte adolorida:

-que fue lo que paso?

-no lo sé tu hija absorbió parte de mi magia… de mi alma y logre averiguar porque infelix es tan fuerte, es un hibrido de pegaso y batpony, pero tu hija es especial mucho más especial, ella no es un hibrido, al menos ya no.

Me confundí por todo lo que estaba diciendo Gaia así que después de organizar mis ideas un poco pregunte:

-dijiste hija ¿cómo sabes cuál es su sexo? Y si el padre es un hibrido y dices que ella no lo es sino que es algo más especial, entonces ¿qué es mi hija?

-no lo sé a ciencia cierta, es algo que jamás había visto como una combinación perfecta entre batpony y pegaso, no es un hibrido, pues no es la mitad de uno y la mitad del otro, tu hija está desarrollando a su totalidad ambas razas, es una maravilla de la naturaleza, sin mencionar que tiene un campo mágico muy fuerte, uno de los más fuertes que jamás sentí, en cuanto a cómo sé que es una yegua es porque pude sentirla, sentí su campo mágico sentí su alma, su vida, fue impresionante y doloroso porque mientras veía eso sentí que mi alma era desgarrada por la maravilla que crese en ti.- explico Gaia.

No sabía que pensar así que solo me acosté y cerré los ojos y espere, para cuando me di cuenta había caído en un profundo sueño.

Desde entonces Gaia se emocionó con mi hija, pues era algo totalmente nuevo, algo más allá de un hibrido, cada cierto tiempo le gustaba monitorear su crecimiento solo para ver cómo iba desarrollándose su forma física y su aura mágica.

Muchas veces me hablaba de lo poderosa que era el aura mágica de mi hija, con forme pasaba el tiempo Gaia podía notar más detalles, uno de los que más me confundió fue el hecho de que mi hija tenia cuernos, la explicación que me dio Gaia a este hecho fue que se habían formado como mutación al combinarse de manera perfecta los genes de batpony y pegaso, pero siendo esta teoría bastante insuficiente tuvo que buscar otra razón que pudiera haber afectado, fue cuando recordó que mi hija había absorbido parte de su magia cuando trato de ver su genética.

Eso me hacía creer en pocas palabras que mi hija iba a ser algo similar a un alicornio, mas Gaia me negó que pudiera considerarse tal cosa debido a que no era un ser puro, era el resultado de la unión perfecta de dos razas, pero sin embargo si bien no alcanzaría al poder de un alicornio experimentado, si podría compararse.

El tiempo paso rápido, vi los días y los meses pasar mientras esperaba a mi hija, la cual había jurado que sin importar que el padre fuera Infelix sin importar como fuera ella, la iba a amar y proteger con toda mi alma, ella era mi hija y en lo que a mi concierne Infelix no es su padre, ni lo será, un desgraciado como él no tiene el derecho de hacerse llamar el padre de mi hija.

Ya han pasado los nueve meses y estoy consciente de que ella podría llegar en cualquier momento, yo no me levantaba de la cama básicamente, por consejo de Gaia, ya que en sus últimos análisis había probado que mi hija era ligeramente más grande que un pegaso promedio.

Esto en parte me preocupaba, pero por otro lado sentía alegría de que finalmente iba a nacer, Gaia entro al cuarto y pregunto:

-estas lista?

- no estoy segura.

-es la hora Ame, según mis estudios hoy es el día- explico Gaia.

Yo cerré los ojos resignada y pregunte:

-cuando ha de pasar?

-puede pasar en cualquier momento del día, pero de momento te pediré que vengas conmigo- respondió Gaia.

Me levante contrabajo y seguí a Gaia hasta el borbollón. Recuerdo que era de noche la luna estaba en su punto más alto y relucía en todo su esplendor me pidió que me metiera en la orilla menos profunda del borbollon y después dijo:

-que mejor para traer al mundo a un ser tan especial como el tuyo, que en el lugar de nacimiento de un rio, no hay agua más pura que la que acaba de nacer.

yo cerré los ojos esperando lo que venía e intente calmarme, paso un momento y entonces empezó, entre en labor de parto, Gaia se apresuró a rodearme con un campo mágico cuando se dio cuenta, un campo que servía para reducir el dolor, acto seguido se metió al borbollón y se acercó para recibir a mi hija, el proceso pareció uno de los momentos más largos de mi vida, sin embargo me mantenía fuerte, resistía, llego un punto en el que creí que me iba a desmallar, Gaia había sido clara cuando me dijo que era ligeramente más grande, pero ni de cerca me imagine que esa ligera diferencia fuera tan importante.

el proceso se hiso peor cuando vi que la sangre fluía en mínimas cantidades por el agua, en ese momento solo se me ocurrió cerrar los ojos y no ver hasta que finalmente paro el dolor dejándome débil lo último que recuerdo haber visto fue a Gaia sosteniendo a mi hija, cuyas alas eran similares a las de un dragón solo que con pelaje y sus cuernos blancos curveados hacia atrás ligeramente escondidos detrás de sus orejas, su pelaje era azul oscuro y su crin era un tono vino pero a diferencia del mío el suyo tiraba más a morado que a rojo, después de verla recuerdo que perdí el conocimiento.

Al amanecer desperté dentro de la casa acostada en la cama de siempre, tenía frio y me sentía débil, delante de mi había un vaso en el que pude ver mi reflejo me veía acabada, y un tanto pálida, sin embargo todo sentimiento de dolor y debilidad se esfumaron cuando entro Gaia con cargando a mi hija, se acercó lentamente y dejo a mi hija a mi lado.

Me la acerque con mis cascos y le di mi primer abrazo, un abrazo tierno en el que metí todo mi sentimiento, separe el brazo y la vi una vez más, estaba dormida pero lentamente abrió sus ojitos y me dejo verlos, eran hermosos había heredado exactamente el color de mis ojos solo que los de ella brillaban de manera muy especial.

Una vez sus ojos se abrieron totalmente, me mostró una tierna sonrisa que yo le devolví y acto seguido la volví a abrazar, Gaia nos veía con una sonrisa justo cuándo pregunto:

-como le vas a llamar?

-Ákri, Ákri d'Argent- respondí mirando la una vez más frente a mi

Unas ves más me vio con sus tiernos ojos que parecían un par de amatistas y le dije:

-Ákri yo soy Ame, yo soy tu madre.

Una vez más me sonrió y extendió sus pequeños cascos hacia mí, estuve largo rato mirándola entre mis cascos, ella era mi hija y no dejaría que nada ni nadie le haga daño, jamás.


en este episodio se encuentra una de las escenas que mas pensé como narrar así que espero que les haya gustado.