Hola a todos, seguimos con las historias, cada vez más tristes y crueles, acostúmbrense, lloraran con el final malo, solo eso diré wuajajaja
Pd: El final verdadero me llevo 20 paginas de Word o.o... ESPERO Y LAS SATISFAGA ESE FINAL QUE ME COSTO TwT
Las cinco cartas. II
– Ahora vamos con la de... las chicas, si –anuncio su mayor, todos la vieron atentos.
Pilar era una niña energética y alegre, vivía en la zona más alejada del reino, la zona de control de los rayos y relámpagos. La chica no se quejaba de su vida, estaba acostumbrada a los mimos de sus padres, por lo cual los tratos indiferentes no era algo normal para ella, pese a eso era muy noble con la gente y se la pasaba ayudando y haciendo favores, logrando un efecto contrario que con Joker.
– Hoy a la señora Marie, mañana a Dayana, pasado a Belén y su boda –murmuro la niña viendo su agenda–. ¡Estoy emocionada! –exclamo feliz.
– Pilar, amor –le llamo su madre, esta corrió hacia ella con una enorme sonrisa–, debo hablar contigo –se agacho a su lado–, como sabrás ya tienes ocho años... y bueno del reino nos han avisado que en un mes te vas...
– ¿¡Qué!? –exclamo sorprendida–, pero es muy pronto... no me quiero separar de ustedes –dijo de forma triste, la mujer la vio del mismo modo.
– Tranquila, estarás bien, en el castillo te trataran bien, lo prometo –aseguro la mayor, la niña bajo la vista con los ojos llorosos.
– ¡Quiero quédame con ustedes, no quiero tomar mi puesto! –exclamo en medio de lágrimas.
– No es un adiós para siempre, es un hasta luego –le sonrió, lo que no sabía es que era mentira, la niña sonrió un poco sin dejar de llorar, pero sabía que no debía desconfiar de su madre.
Un mes después tal como se había dicho, la niña fue llevada al castillo, al llegar se hayo con tres niña iguales a ellas, esta con una enorme sonrisa se presentó.
– Hola soy Pilar Williams, un gusto conocerlas.
La zona de fuego, la intranquilidad reinaba en las mentes de todos, vivían con miedo a una persona, ese era el caso de Carrie, una pequeña pelirroja, quien a sus cinco añitos ya experimentaba el temor. Esta iba por la calle mirando a todos lados pero por desgracia se encontró con su pesadilla, una chica de pelo liso y color naranja con ojos rojos. Esta levanto la vista y la vio aburrida.
– ¿Tú que miras? –pregunto fríamente, la niña negó y se alejó un poco–, lárgate antes de que te rompa la cara –amenazo, la pelirroja bajo la mirada temerosa.
– Si, perdóneme –salió corriendo asustada, para su mala suerte desde pequeña tenía un espíritu muy curioso y alocado, eso causo la atención de la peli naranja en ella.
Podemos ver que con solo cinco años ella y un grupo de niños molestaban a los animales por diversión, principalmente a los insecto, en esta ocasión molestaban con una rama a las hormigas, tal vez era la curiosidad de los niños, pero a alguien no le parecía lo que hacían.
La niña sintió varios piquetes, las hormigas se le había subido y empezado a morderla, en auto defensa solo atino a quemarlas.
– Que molestas –murmuro, todos asintieron riendo con "maldad", hasta que sus risas se callaron poco a poco–. ¿Qué pasa? –pregunto curiosa hasta sentir algo hacerle sombra, temía que fuera su mamá pero las expresiones de terror de sus amigos le dijeron lo contrario, además la sombra parecía de su estatura.
– ¿Les divierte? –se quedó congelada al oír esa gélida voz, volteo su mirada viendo a la peli naranja que estaba roja de la rabia–. ¡Ustedes malnacidos...!
Uno de las chicos intento huir mientras soltaba gritos de pánico, Taiyo alzo un solo dedo y fue entonces que bolas de fuego impactaron en la espalda del chico, haciéndolo caer inconsciente.
– ¡Piedad, lo suplico! –exclamo un niño asustado, Taiyo se acerco mirándolo fríamente, una sonrisa torcida se formo en su rostro, la sensación de tener el poder y causarle sufrimiento a otros, le gustaba...
– ¿Que creen que dijeron las hormigas? –pregunto irónica.
– Pero no fuimos nosotros, fue Carrie –apunto a la pelirroja que lo vio en shock–, perdóneme.
– Si crees que eso servirá... –lo tomo del cuello de la camisa y lo alzo sin dificultad–, estas equivocado, son sus cómplices después de todo –levanto su puño e iba a golpearlo pero la pelirroja la empujo.
– ¡No tienes derecho! –grito arrodillada en el piso, Taiyo la miro sorprendida, en cierto punto le enorgullecía su coraje, pero no podía ignorar lo hecho anteriormente, se levantó y alzándola de los cabellos le susurro con perversidad.
– No tienes idea con quien te has metido –la niña sintió miedo, soltaba lagrimas por el dolor, Taiyo levanto su puño y esta vez cumplió su tarea.
– Me pregunto qué haré de comer –murmuro insegura la madre de la pelirroja, oyó la puerta abrirse, salió a ver a su hija, pero se asustó al verla llegar lastimada–. ¡Carrie! ¿¡Qué te paso!? –pregunto temerosa.
– Taiyo me golpeo –murmuro con dolor, la mujer molesta se dirigió a la salida–. ¿A dónde vas?
– ¡Voy a hablar con su madre! –exclamo furiosa, la niña la siguió asustada.
Ambas llegaron a la casa y la mujer toco fuertemente siendo recibida por Sakura, al ver a Carrie se dio una idea de a que iban. No era la primera y estaba segura que tampoco la última.
– ¿¡Quiero que me explique esto!? –grito molesta.
– Lo lamento –susurro lentamente–, si quiere pago por el...
– ¡Sabía que era mala idea que humanos y ángeles se mezclaran! –grito molesta la otra adulta, Sakura cerró los ojos con miedo, ni siquiera defenderse de sus compañeras en secundaria sabía.
– ¿Madre? –pregunto Taiyo bajando por las escaleras, al notar a las presentes rodó los ojos y quito a su madre de en medio–. ¿Qué asuntos tienen que atender?
– ¿¡Por qué le hiciste eso a mi hija!? –pregunto colérica.
– Porque se me dio mi gana –respondió aburrida.
– ¡Taiyo! –riño Sakura mirándola, cuando regreso la vista se sorprendió al notar como intentaron atacar a su pequeña, se metió en medio recibiendo el ataque y cayendo al piso sin aire, las menores se sorprendieron ante eso.
Taiyo solo miro de reojo a su madre tirada en el piso sosteniendo su estomago adolorida, bajo la vista molesta y simplemente alzo un dedo. La madre de la pelirroja sintió como debajo de ella se ablandaba la tierra y como esta empezaba a "devorarla", soltó un grito aterrada.
– Para... –le pidió su madre con miedo, Carrie estaba igual, la niña dejo de controlar la tierra y se acercó, miro a Carrie con advertencia.
– ¿Por qué...? –pregunto la pelirroja temblando, esa niña tenía una mente muy perturbada. Miro a su madre que de la cintura para abajo estaba atorado–, buscare ayuda... –ambas vieron a un hombre rubio y de ojos amarillo frente a ella, este comenzó a sacar a la mujer de la tierra, hasta que finalmente salió.
– Largo de mi casa y no la quiero volver a ver por aquí –le hablo con severidad–, disculpa pequeña por el comportamiento de mi hija, hablare con ella, si te hace algo puedes ir y decirme –se dirigió a Carrie apenado y se acerco a su mujer para ayudarle a reincorporarse.
Taiyo cumplió sus amenazas, no solo ambas vivían con el asecho de la peli naranja, la cual ahora siempre se sentaba en la banqueta del otro lado de la casa de ambas mujeres, sino que en la escuela Carrie debían esconderse para no toparse con ella y su mirada de odio al mundo. Por lo cual no es de sorprenderse que cuando la chica se fue, era un alivio para todos, incluyéndole.
Y así pasaron los años, la pequeña al tener que irse a sus ocho años parecía muy tensa, por el miedo a encontrarse con su verdugo, pero lo disimulaba con una sonrisa.
– Este lugar es muy grande –murmuro mirando todo el lugar, hasta encontrarse con dos chicas que igual admiraban el lugar–. ¡Ey! Hola, mi nombre es Carrie Robinson –se presentó llamando la atención de ambas niñas.
Todos observaron a Taiyo que se veía muy pensativa, si se acordaba que le hizo, pero no se acordaba porque debido a que Carrie no era la única que vivía de su acecho, por algo todos le temían siendo apenas una niña.
– No entiendo, realmente solo la golpee una vez –murmuro, bueno estaba el miedo psicológico y los malos tratos.
– Y luego ella es la mary-sue –bromeo Mun.
– Las Mary-sue pueden tener el efecto contrario o todos las aman o todos las odian y al final las aman –aclara Kuro, todo mundo asiente y siguen con el cuento.
Estefany tuvo la infancia más normal, iba a la escuela, jugaba con sus amigas y se paseaba por las calles todo el día. Era tímida, sí, pero sabía adaptarse a su ambiente social, ella vivía en la zona natural, donde controlaban a las plantas, así que no era de sorprenderse de que fuera un lugar tranquilo y pacífico, cosa que afecto a la niña, quien tenía una actitud bastante calmada. Por lo mismo no le costó mucho entender que debía irse al castillo a su edad de ocho años, igual no puso peros ni pros, simplemente lo hizo.
Por otro lado estaba Diana quien vivía en la zona de agua, era callada pero igual muy dulce y amable, se la pasaba el día practicando sus poderes, todo con tal de llegar a las expectativas deseadas por todos, eso la volvió de pocos o prácticamente ningún amigo. Ella siempre se esmeraba por entrenar, según la peli azul, era su único deber. Esa vida solitaria la llevo a resultarle fácil decir que si e irse aun siendo una niña. Por lo cual se aventuró lejos de su hogar.
Ambas habían llegado al mismo tiempo al castillo, por lo cual Estefany decidió dar el primer paso.
– Hola, me llamo Estefany Anderson ¿Cuál es tu nombre? –pregunto tartamudeando un poco. La otra la miro sorprendida.
– Soy Diana Frost, un gusto –le sonrió un poco.
– Este lugar es grande –susurro la peli verde, ambas asintieron.
– Será placentero vivir aquí –menciono su compañera viendo el lugar.
– ¡Ey! Hola, mi nombre es Carrie Robinson –se presentó la pelirroja llamando la atención de ambas niñas.
– Un gusto, somos Estefany Anderson y Diana Frost –apunto a la peli verde y luego a ella.
– El gusto es mío –las tres vieron llegar otro carruaje esta vez una rubia de ojos ámbar salió, bastante emocionada pero nerviosa.
– Hola soy Pilar Williams, un gusto conocerlas –dijo presentándose, las tres se volvieron a presentar, hasta que llego la reina.
– Vaya veo que ya se conocieron, me presento, soy Isabela, el arcángel –saludo amablemente, las tres hicieron una reverencia–, no sean tan formales niña –río viéndolas.
– Isabela ha llegado –informo el mayordomo para después mirar a las menores–. Hola pequeñas, soy Yefri siempre que necesiten algo pueden consultarme –las cuatro asintieron, pero tanto Pilar como Carrie se sonrojaron.
– Vuelvo en un momento –aviso la reina y salió a la puerta principal, cuando ambos adultos se fueron tanto Pilar como Carrie se vieron.
– Es muy guapo –dijeron aun sonrojadas, sus compañeras las vieron con extrañeza.
– ¡No me jodas! –exclamo Natsuki partiéndose de la risa. Todos se reían disimuladamente, menos la mencionada, ella no se controlaba en reír como hiena.
– Yo creo que esta más bueno el de los cereales –dijo Joker pensativa–, como sea.
– Si la reina se entera de esto va a llover sangre –murmuro Mikan divertida.
Justamente la reina no tardo en volver con una chica de pelo blanco con el fleco y las puntas negras, era mayor que ellas.
– Hola~ soy Pilar, jurado de la pica, un gusto –saluda la chica rubia alegremente.
– Yo soy Carrie, jurado del corazón, espero nos llevemos bien –le dice la pelirroja emocionada.
– Diana, jurado del diamante, bienvenida –saludo la de cabellos azules más tranquila y con una sonrisa pacifica.
– Yo soy Estefany, jurado del trébol, un gusto –murmuro tímidamente la chica y tartamudeando un poco.
– Comodín... un gusto a todas –susurro fría sin intención de ser amable, todas se sintieron incomodas por la forma de hablar de la mayor.
– Voy a buscar a...
– ¡Reina Isabela! –una sirvienta irrumpió en la reunión atrayendo la mirada de todas las presentes, corrió hasta ella respirando agitadamente–. Las niñas ¡Las niñas!
– Cálmete –pidió la mujer preocupada–. ¿Qué paso?
– ¡Las niñas no están, han desaparecido! –exclamo con los ojos llorosos, Isabela abrió los ojos con sorpresa–. Las fui a buscar para darles la merienda, pero estas desaparecieron, pensé que estaban en sus habitaciones; las he buscado y no las encontré, perdóneme –se cubrió la cara con las manos. La reina sintió como todos sus músculos se tensaban y solo pudo mirar al piso aturdida.
– No... por favor... a ellas no –se piel palideció y comenzó a temblar–. Busca a Yeferson –dijo mientras salía corriendo, las cinco niñas quedaron en shock, no esperaban eso.
– Vayan a buscar a alguien –ordeno Comodín yendo a donde Isabela se había ido corriendo.
Esa misma noche el ambiente era de tensión, las cinco se encontraban cenando con Comodín bastante pensativa, probablemente pesando en lo que iba a hacer, por lo que investigo la culpable es un demonio encerrado por siglos. Una vez termino de comer se dirigió a su habitación, tenía que pensar cómo arreglar eso.
Un años, dos años, nada, no lograban dar con las mocosas, Comodín estaba en un ataque de nervioso, por otro lado el jurado se sentía extrañado, la verdad todos las trataban bien pero las sobre protegían mucho y a veces los tratos era muy secos. No era que fueran inconscientes, pero ciertamente les incomodaba que la atención de todos se fueran a solamente ellas. Debido a que Isabela se había encerrado buscando como encontrarlas, había descuidado un poco la barrera que separaban ángeles de diablos, esto ocasiono que el actual Demonio, Blake se decidiera a una invasión. Pero no era atacar directamente...
– ¡Apaguen esa maldita luz! –grito la joven cuando sintió la luz darle a la cara, se volteo y cubrió con sus mantas–. ¿Por qué hace calor? –abrió los ojos y vio que por fuera muchos pasaban corriendo, se levantó tallando sus ojos y vio por la ventana, pero los abrió abruptamente al notar que el pueblo de viento se estaba quemando–. Mamá –palideció y de un salto se levantó corriendo afuera, todos observaron cómo salía con velocidad del castillo directo a su pueblo natal, sin importarle lo lejos que estaba.
Una vez llego se encontró con varios guardias demonios matando a los de su pueblo, uno de ellos la iba a atacar pero la chica formo su tridente, que era blanco, y se lo lanzo, simplemente se acercó lo tomo y fue en busca de su madre. Al llegar a su antigua casa la vio en llamas, sin importarle comenzó a adentrarse, con sus poderes de viento apagaba un poco las llamas, hasta llegar al cuarto de esa mujer que siempre parecía tener una sonrisa de idiota en su cara, pero en esos momentos la joven se arrepintió de a ver ido, se acercó a la mujer que tenía un agujero en la cabeza, piernas y brazos rajados y el hilo de sangre saliendo de su boca, solo cayo de rodillas viendo esa cruda imagen. Un recuerdo la invadió.
Flash back.
– Mamá –murmuro la chica, soltó y suspiro y metió su mano en su maleta–. ¡Deja de abrazarme en la plaza pública! –grito sacando un martillo y golpeando a la adulta en la cabeza haciendo que quedara K.O–. Idiota –gruño guardando el mazo, todos la vieron con desconcierto ¿Quién golpeaba a su madre cuando esta se despedía?–. Como sea, bye mamá, que te vaya bien y te quiero mucho –le beso la frente y se dirigió al carruaje.
– Cariño –le llamo dulcemente, la chica se volteo y la vio sonreír sin levantarse aun del suelo–, no lo olvides, no importa que tan mala sea la situación... siempre debes buscar el lado positivo.
Fin del Flash back.
– ¿Cuál es... el lado positivo? –murmuro mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas–. ¿Dónde está lo positivo? ¡Responde mujer! ¿¡Dónde esta!? –se exalto gritando furiosa, odiaba sentirse así ¿Culpa le llamaban?–. ¡Mierda, contéstame...! –su voz se apago mientras cerraba los ojos–, mujer... idiota...
Todos notaron que la expresión de la mujer no variaba, seguía sonriente mientras relataba cuando encontró a su madre muerta, Yami y Natsuki se dieron cuenta que los ojos de Joker no parecían tan brillantes como antes. Estaba loca, era idiota, hacia estupideces y aun así era tan fuerte como para contar todo eso y no mostrar su tristeza, solo con el fin de que los niños no se sintieran mal.
Después de eso Joker se despertó en su cama, creía que era un sueño, pero sabía que no lo era y no pudo aguantar su furia, comenzó a romper todo a su alcance, sin importarle nada.
Las cuatro jurados podían oír el escándalo causado por el Comodín, no sabían que había pasado pero tenían un mal presentimiento.
– Niñas... –llamo la reina con voz apagada, las cuatro se acercaron–, necesito hablar con ustedes –las cuatro se acercaron–. Ayer... los diablos atacaron al reino de los ángeles y...
– ¿Por eso Comodín está enojada? –pregunto Pilar preocupada, la reina asintió.
– Seré franca, el atentado fue bastante fuerte, se llevo la vida de varios ángeles en varias regiones, no puedo asegurar hasta que punto fueron los daños... o hasta donde llegaron.
– ¿Eso significa...? –intento preguntar la rubia, de todas era la más apegada a sus padres, Isabela asintió cerrando los ojos, era muy duro incluso para ella, las tres entendieron a que se refería la mujer y sin más Estefany salió huyendo, Carrie se desplomo ahí mismo sin querer, Diana simplemente se limitó a llorar en silencio–. ¿Es... una broma?
– Quisiera... que lo fuera... lo siento, esto es mi culpa, debí cuidar mejor la barrera, yo lo lamento... –desvío la mirada arrepentida, la rubia salió corriendo sin darle tiempo a reaccionar, Diana ayuda a Carrie a reincorporarse e intentaron seguir a su compañera, los presentes miraban la escena impotentes. La reina se apoyo en una pared sintiendo un leve mareo.
– ¿Por qué soy tan inútil? –susurro tensa.
Joker respiraba agitadamente viendo el desastre que había causado, miro por la ventana viendo a Pilar salir corriendo seguida de Diana y Carrie, noto como se topaban con Estefany y pudo escuchar un poco.
– Vamos a ver nuestras casas, pero vamos antes de que nos atrapen –dijo la rubia con la voz dolida, todas dudaron pero finalmente accedieron, la adolescente salió de su habitación y se dirigió rápidamente afuera.
– Mocosas problemáticas –susurro mientras salía, a lo lejos las diviso y decidió seguirlas, pero iban lejos e igual que ella, iban corriendo. Lo malo es que el camino hacia los pueblos había un acantilado, por lo cual tenían que tener más cuidado, aun así las cuatro ya sabían usar un poco sus alas, entrenaban diariamente, así que no tendrían problemas–. ¡Mocosas del demonio! –las cuatro se exaltaron y voltearon a verla cuando la chica estuvo por alcanzarlas.
Las cuatro vieron como Comodín resbalaba pues iba en la mera orilla y cuando piso ahí, esta no aguanto y se desmorono, cayendo por el acantilado, la cuatro pararon asustadas, viendo como la chica intentaba sostenerse pero no lo logro y cayó estrepitosamente.
– ¡Comodín! –grito Diana asustada y cubriendo su boca con sus manos–, hay que buscar ayuda.
– ¡Estás loca! Si regresamos ya no podremos ir –regaño Carrie.
– ¡Pero...!
– Que me perdone, pero tengo que ir –susurro Pilar antes de retomar su marcha, Carrie miro a Diana e hizo lo mismo, Estefany no supo que hacer pero finamente siguió a las otras dos, dejando a Diana sola.
Diana miro por donde cayó la chica –. Lo lamento Comodín –las siguió rápidamente, sintiéndose mal por no haber ayudado a la chica.
– ¿Qué...? –murmuro la chica, abrió los ojos lentamente y se reincorporo viéndose tirada en la tierra, miro arriba, la caída no fue tan grave, pero seguía estando alto para ella y no sabía usar sus alas–. ¡Chicas! –las llamo pero no recibió respuesta–. ¡Chicas! ¡No es gracioso! –al no recibir respuesta se dio a una conclusión–, no debieron notarlo... –murmuro preocupada, intento subir escalando pero al no lograrlo se comenzó a frustrar, lo intento un par de veces más obteniendo el mismo resultado–. No se puede... ¡Ayuda! –grito –. ¿¡Alguien!? ¡Por favor ayudenme estoy atrapada! –por mucho que grito no recibió respuesta–. ¡Oigan! –siguió intentando un buen rato, pasando poco a poco los minutos y luego las horas, finalmente se cansó de tanto gritar, sin más se sentó abrazando sus rodillas y escondiendo su cabeza entre estas–. ¿Y si me quedo aquí por horas? ¿Días? ¿Meses? Qué tal si nunca me encuentran y muero aquí –murmuro empezando a tensarse–. No quiero morir aquí... no quiero...
No lo olvides, no importa que tan mala sea la situación... siempre debes buscar el lado positivo
– ¿El lado positivo? ¿Eh? –susurro para si misma, levanto la vista y miro al frente, unas tres rocas en el piso, alzo la vista y sonrió–. Hola señora Popins ¿Qué tal? ¿Quiere ver un truco? –pregunto, comenzó a jugar fingiendo que había alguien con ella–. Oh, igual está el señor Barriga y la señorita Blanca –tomo las piedra y comenzó a intentar hacer malabares, pero ni bien empezó estas le golpearon en la cabeza–. Sí que es difícil... ¡Esto es ridiculo! –las aventó al piso–. Debería pensar cómo salir en vez de estar jugando –se sentó en el piso pensativa pero su vista volvió a chocar con las rocas, las tomo nuevamente y volvió a intentarlo, pero no le salían, las tomo de nuevo y siguió intentando.
La rubia llego a la zona de electricidad, la más lejana al reino, y por lo tanto, la más cercana a la barrera, se dirigió a pasos veloces a lo que ere su antigua casa. El penetrante olor a muerte le inundo. Apenas alcanzo a cubrir su boca antes de que lagrimas desprendieran de sus ojos.
– No... –susurro, después soltó un fuerte grito, una mezcla de miedo, frustración y tristeza. Toda la gente que conocía hecha... ni valía la pena decirlo, cerro sus ojos sin poder aguantar ver más.
– Todo es... todo es... –intento decir, pero un fugaz pensamiento cruzo su mente–, todo es culpa de ellas –murmura la pequeña con la vista desorientada–. Si no se hubiesen dejado capturar... –sabía que no era su culpa, pero tenía que descargarle las muertes a alguien. No aguanto más y devolvió lo que era el desayuno.
En tres día Joker ya sabía hacer malabares con las piedras, cada vez sumaba más y más, pese a eso seguía viendo como subir, pensaba juntar varias rocas grandes y hacerlas escalera, pero no habían muchas.
– ¿Me pregunto si me están buscando? –se preguntó en un susurro.
– Si, la reina Isabela la busca a usted y a las niñas muy preocupada.
– ¡AH! –grito soltando las rocas, estas cayeron a su lado–. ¿¡Quién eres!?
– ¿¡Cómo que quien soy? –pregunto la mujer ofendida–. ¿Ya te olvidaste de mí? Soy la señora Popins.
– ¿Señora Popins? –parpadeo aun asustada–. ¿Cómo...? –se acercó y la inspecciono.
– Ya te salen los malabares ¿no? –la mujer le sonrió ampliamente–, llamare al señor Barriga y a la señorita Blanca igual traeremos a Nube, todos queremos ver tu show –la mujer se paró y fue a buscar entre los matorrales, de esta salieron una bailarina de ballet y un cascanueces, junto a la mujer que parecía repostera–, aquí estamos.
– Estamos ansiosos por ver su show –menciono el Sr. Barriga, la chica parpadeo confundida, pero sin más comenzó a hacer los malabares, miro al cielo y vio ¿una nube con cara? Quien sonreía entretenida–. Bravo, bravo –la chica observo a los tres frente a ella que adulaban su trabajo y a la nube dando vueltas como si fuese un perrito, poco a poco la cara inexpresiva del comodín comenzó a adquirir una sonrisa.
– Creo que puedo aguantar –murmuro feliz, una alegre sonrisa se poso en sus labios–. Reina, apúrese, quiero mostrarle mi nuevo truco y aprender otros.
– ¿Dónde estará Comodín? –murmuro Isabela caminado junto a su mayordomo, apenas hace unas horas encontraron a las otras cuatro.
– No esta en el pueblo viento, tampoco con alguna de las niñas –comunico el mayordomo, una exclamación los saco de sus pensamientos, miraron al acantilado y se acercaron, al asomarse lograron ver a la perdida.
– ¡Comodín! ¿¡Estas bien!? –pregunto la reina asustada, no dudo en descender siendo seguida por el mayordomo.
– ¿Uh? –la chica volteo arriba y al ver a Isabela se emocionó–. ¡Isabela, Isabela, aquí abajo, aquí abajo! –chillo dando saltitos alegres mientras saludaba efusiva.
– Lleven a las niñas al castillo, vemos Yefri –pidió la dama, el hombre asintió – ¿Comodín? –le llamo al notar como empezaba a hablar sola.
– Te digo que las rojas son las que se pueden comer ¡Claro que no!... yo ya las probé y las azules me hicieron vomitar todo el día... seguramente el que escribió tu libro era alérgico a las rojas y por eso creyó que eran venenosas, mira –la chica se llevó a la boca unas bayas rojas, estas estaban en una canasta improvisada hecha con hojas secas–. ¿Ves? –intento decir con su boca llena, tanto Isabela y Yefri se vieron dudosos y preocupados ¿con quién hablaba Comodín? La joven se volteo y los vio, sonrió alegremente–. Isabela, Yefri, hola, hola ¿Qué tal? Hace años –ambos se sintieron mal por su comentario, era verdad, la chica llevaba una semana perdida–- ¡Oh~! Pero que malos modales tengo –miro a la nada sonriendo–, los presento ella es la Señora Popins –la apunto, ninguno dijo nada–, la que está bailando entre los matorrales es la Señorita Blanca –apunto entre las hiervas, los dos voltearon y no vieron nada–, el que está sentado leyendo el periódico es el Señor Barriga –apunto a un tronco, esta alzo la mano saludando– y el de arriba que esta emocionado por la tarta de bayas es Nube –apunto una cualquiera, ambos la observaron de forma extraña–. ¡Oh cierto! –exclamo repentinamente, se fue corriendo y trajo una gran roca plana, la coloco y luego se fue, regreso arrastrando tres rocas más pequeñas– ¿Señora Popins hizo el té? –pregunto y frunció el ceño–. ¿¡Como que no!? Le dije que tenía que estar listo a las cinco y ya son las cinco –apunto al sol, queriendo aclarar que sabía la hora por la posición de este–. Lo sentimos, sabemos que les gusta el té... ¡Pero tenemos bayas~! –propuso cantarina y puso dos hojas a modo de platos en estas puso algunas bayas –. Espero lo disfruten~ –se sentó y sirvió en otra hoja, noto la mirada de extrañeza de los nuevos presentes–. Oh no se preocupes, ellos comerán después –rió.
– Comodín...
– ¡No, no, no! ¿Cómo que Comodín? Desde hoy mi nombre es ¡La fantabulosa y misteriosa Joker! –de su manga saco hojitas pequeñas simulando confeti–, pero ustedes me pueden decir solo Joker, suena más artístico –alzo un dedo orgullosa, Isabela y Yefri se vieron y llegaron a la misma conclusión.
– Venimos a llevarte de vuelta –murmuro lentamente la reina, los ojos de la joven brillaron.
– ¿¡De verdad!? ¡Que emoción, que emoción, que emoción! –comenzó a dar saltitos alegres–. Chicos, vamos a mi hogar con la reina Isabela y el simpático Yefri; oh, claro, igual están los guardias y las sirvientas –comenzó a contar, ambos la tomaron de los brazos y la subieron volando–, igual con las tiernas y simpáticas jurado de los naipes, son geniales se llaman Pilar, Carrie, Diana y Estefany... ¿¡Como que no les agradan!? Pero son simpáticas... ¿eh? No lo entiendo señor Barriga... pero... okey –se encogió de hombros, ambos la vieron de reojo, caminaban rumbo al castillo. Cuando llegaron, las cuatro niñas vieron a Joker; estaba más flaca, con la ropa y la cara sucia y el cabello enmarañado, pese a eso todos se sorprendieron al verla sonreír alegre y emocionada.
– Comodín –murmuro Diana horrorizada, las demás estaban igual, no pensaron que estaría una semana atrapada en el acantilado.
– ¡No! –grito repentinamente, exaltando a todos–. ¡Soy la fantabulosa y misteriosa Joker! –dijo sonriente, todos se vieron sorprendidos– y ellos son la Señora Popins, el Señor Barriga y la Señorita Blanca –apunto a los tres a "su lado"–, el de arriba es Nube –señalo al cielo, la vieron asustadas ante tal declaración–. No se preocupen, no son malos, ya verán, todos nos llevaremos bien –dijo dando saltitos, entonces hizo una marometa pero al no ver bien por su cabello se cayó de cara.
La vieron preocupados mientras ella se levantaba con un puchero; se dirigió a su habitación siendo seguida por la reina, Yefri y algunos sirvientes, pero la chica se había metido al baño. Esperaron un rato y al verla salir se sorprendieron, esta se había cortado el pelo de forma que quedara corto y en puntas, igual se había lavado la cara.
– ¿Cómo me veo? –pregunto alegremente, pero al ver la mirada de todos creyó que se veía mal–. ¿Tan mal se ve? –cuestiono triste, los ojos de Isabela se llenaron de lágrimas, era su culpa lo que le paso a... Joker, pero nada podía hacer, curiosamente ahora la niña se veía más feliz que nunca.
– Te ves –aguantando lo mejor que pudo–, te ves hermosa Joker... igual fantabulosa –la niña sonrió con la cara iluminada.
– ¡Gracias! Isabela, gracias, les enseñare mi nuevo truco de malabares y estoy pensando en aprender a bailar ¡Oh, oh, quiero hacer trucos de magia y montar a caballo! –empezó a contar las cosas que quería hacer, pero notaba que aun la veían algo tristes–. ¿Acaso soy la única feliz? ¡Sonrian! –dejo de verlos y los mira a ustedes–. No importa que tan mala sea la situación, siempre búsquenle el lado positivo. Vamos lectores no se pongan tristes, yo estoy bien y alegre, porque la Fantabulosa y misteriosa Joker ¡nunca esta triste!
Pista: Un personaje tiene una enfermedad y puede morir.
MadokaKaname896: Gomenasai .n., no quería hacerlas llorar... bueno, tal vez si jeje, ¿verdad que Joker es genial?, jaja si, a Natsuki le choca no ser la única en romper la cuarta pared, quiera la atención solo en ella. GRACIAS POR LOS CHOCOLATE~ /Me atraganto con ellos/ poque todosh me amenashan con matalme /pronuncio con la boca llena/
Nivi Shina: Sep, probablemente en los dos próximos llores... tal vez, tal vez no, nadie lo puede saber... excepto Natsuki, ella sabe lo que harás, lo que dirás, incluso sabe lo que pensaras. Jaja lo se Joker es fantabulosa, aunque mira lo que debió pasar. Te entiendo, jaja me recordó a un capitulo de cuando los ángeles se vuelven diablos, tenia ese nombre. Soluna es una pro, Joker vendría siendo el personaje más complejo a diseñar y eso que no les muestro su traje original xD.
MitsukyAnime: Todos amamos a Joker [Inserte corazón] -En realidad irónicamente Joker puede ser una mezcla de esas tres, lo infantil de Kuro, lo loca de Yami (Igual sádica, todos lo sabemos, en el fondo Joker es una sádica maquiavélica) Y la parte de romper la cuarta pared como Natsuki- Mala~, uno aquí sufriendo por culpa de esta chica y tu gozando mi sufrimiento /Shora dramáticamente/ Mira, de algo divertido lo puedo convertir a algo dramático, de algo épico se puede volver todo risas, así que~ Tal vez si llores con el final malo... solo digo. Jaja, me creerás que lo había pensado, pero ahora son polos opuestos, Hotaru es seria y Joker es... Joker. Lo se, yo igual quiero que la emo termine con el playboy, y respecto a Jin mujer, su homologo de llama Jane. No lo se, tu dime ¿Lloraste?
Moge kov: Todos queremos el JinxYami, se que algún día lo tendremos. Dios, tu idea me mato UsagixSusi, jajajaja dios, me muero, aunque puede ser posible, shipee un doberman con un cruce entre Beagle y husky, e hecho el cruze entre un conejo y un pulpo (No pregunten) incluso entre un lobo y un pulpo... en realidad casi, casi esto se vuelve PoizumxBruce x'D.
Elizabeth: Esos chicos no son nada mío, es más, odio a esos perdedores, mis diablos eran más chéveres... extraño a Ryan -suspira cansada- ¿De verdad estas comparando ir al infierno con la tarea? jaja... jajaja... JAJAJAJAJAJAJAJA, Oh mi niña, tu no sabes nada, el infierno es de lo peor, un lugar donde te exprimen hasta que la última gota de tu cordura se va, un lugar donde vez lo peor del hombre, un lugar donde tus sueños se vuelven pesadillas y donde observas tus peores miedos hechos realidad, un lugar donde la oscuridad consume tu alma y donde solo puedes observar con la desesperación a flor de piel como te consumes en la agonía y el dolor jajaja... Aunque puede ser comparada con la tarea de matemáticas -dijo lo último pensativa-
Yo: clarooooo... Jaja, que en paz descanse Makoto, siempre te recordaremos con el puto acosador de Mikan /hago un saludo militar/
#preparensuspañuelos.
Bye, bye~
