HELLO! Después de dos semanas bastante agotadoras en el trabajo les traigo el nuevo capítulo de este fanfic. Últimamente he traido muchas cosas en la cabeza y ya no sé ni en qué día vivo pero eso sí, cuento los días que faltan para el 3 de noviembre (mientras tanto, el regreso de otra de mis series ultra mega favoritas es la que me mantiene viva). Ese día espero que muchas de nuestras dudas se resuelvan antes de que The Finder entre en acción para que nuestra querida y adorada Emily tome su tiempo de maternidad. Por otra parte, les comento que mi otro fic llegó a un excelente buen término así que les agradezco a quienes lo leyeron por todos sus comentarios. Mil gracias!. Finalmente, espero que este capítulo sea de su agrado porque lo que está por venir será algo bastante especial. Como siempre, espero que sigan escribiendo sus comentarios, sugerencias, dudas, anécdotas, amenazas, alabanzas, jitomatazos, etc. sobre el cap, el fic en general o sobre una servidora. Les envío un enorme abrazo y muchos saludos a todos los rincones del mundo donde están leyendo desde una Ciudad de México descontrolada por tener varios climas en un mismo día!

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DISCLAMER: La serie de televisión Bones y sus respectivos personajes pertenecen a Hart Hanson, Stephen Nathan, Kathy Reichs y la cadena televisora Fox.

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Habían pasado varias horas desde que Temperance Brennan había decidido tomar una siesta para lograr que su mente comenzara a recordar. Al despertar finalmente observó que se encontraba en una habitación que no era la suya. Se sentía mareada pero sabía que algo estaba mal. Su mente era un caos total. Decidida, salió de la habitación dispuesta a encontrar alguna respuesta a su malestar. Recorrió lentamente y en silencio la casa en la que se encontraba pero no podía reconocer nada. En su mente, había flashbacks de rostros de personas que se le hacían familiares pero que no lograba identificar. De pronto escuchó una voz cerca de ella:

-Por fin despertaste. Como sigues? –Parecía como un susurro para no asustarla.

Temperance observó a aquel hombre. Creía haberlo visto pero no recordaba donde. Stephan se dio cuenta que algo andaba mal.

-No te ves muy bien todavía. Has conseguido recordar algo? –Stephan quería saber si ella había recordado algo ahora que había despertado nuevamente.

-Recordar? No. Mi cabeza me da muchas vueltas. –No recordaba mucho pero aún se sentía mareada y débil.

-Todavía sigues en shock por el accidente. –Aquel hombre quería asegurarse de que ella empezara a recordar la plática que habían tenido algunas horas antes.

-Cuál accidente? Lo último que recuerdo es que estaba por acostarme en mi habitación de… creo que era un hotel. Y no estoy segura de eso. –Brennan estaba confundida. Imágenes iban y venían por su ya perturbada mente.

-No te preocupes. Pronto podrás recordar lo que ocurrió. Mientras eso ocurre, quieres comer algo? –Stephan sabía que debía ganarse su confianza de inmediato para poder lograr rápidamente su cometido.

-No sé. –Quería organizar los pocos recuerdos que tenía pero la debilidad que sentía era inmensa.

-Será bueno para ti que lo hagas. Eso te ayudará para que te recuperes más rápido. –Stephan se había acercado a ella para darle su apoyo.

-Le agradezco su apoyo Sr…

-Stephan, dime solo Stephan. Y háblame de tú por favor. –Era indispensable que ella se sintiera cómoda a su lado y todo lo que hacía era el primer punto para lograrlo.

-Está bien Stephan. –Al sentirse tan mal, agradeció su apoyo y compañía.

-Toma asiento en el comedor mientras te preparo algo para comer.

Brennan se sentó donde le indicaron. Eso fue un alivio porque si seguía de pie por más tiempo, terminaría desplomada en el suelo. Su mente seguía generando imágenes borrosas pero creía que aquel hombre la ayudaría a recuperar su vida. Algunos minutos después Stephan apareció con un suculento platillo que despertó el hambre de su víctima. Poco a poco, ella comenzó a digerir los alimentos que se encontraban frente a ella. Por su parte, Stephan decidió averiguar cómo estaba su prisionera.

-Y dime, has recordado algo más que nos diga quién eres? –Le dijo él en un tono que expresaba preocupación.

-No. Hay en mi cabeza algunos recuerdos de gente que supongo que conozco pero que no consigo identificar. No se me viene a la mente ni sus nombres ni el mío. –Brennan empezaba a desesperarse porque no lograba recordar nada sobre su vida.

-Bueno, tal vez pueda ayudarte un poco. Estuve investigando en internet y creo que sé cuál es tu identidad. –Al escuchar estas palabras, Brennan sintió un poco de esperanza. Ese hombre se había preocupado por ella y ahora tal vez estaba a punto de devolverle su vida.

-De verdad? Por favor dime quien soy.

-Acaba de comer primero y después con calma te diré todo lo que quieras saber. –Stephan quería que primero terminara de comer lo que le había preparado y después seguir con su plan.

Temperance siguió comiendo lo que Stephan le había dado con la esperanza de pronto empezar a recordar. Al terminar todos sus alimentos, él le pidió que lo acompañara a su estudio, a lo que ella asintió. Ya estando ahí, él se dispuso a responder su incógnita:

-Pues bien, aquí están tus respuestas. Tu nombre es Valerie Brewster Duncan y eres una famosa fotógrafa.

Temperance se acercó a la pantalla de la computadora para ver su rostro en un especial de fotografía. Al escuchar ese nombre en labios de Stephan sintió algo raro, como si ese no fuera su nombre pero las pruebas estaban frente a ella. Decía el reportaje que había ganado el Premio Internacional de la Fundación Hasselblad el año pasado gracias a su trabajo fotografiando a personas en zonas de guerra y que consideraba a la fotografía como un instrumento que le permitía analizar las estructuras sociales y culturales del país y esbozar un testimonio documentado de la evolución del colonialismo y el apartheid en Sudáfrica.

-Vaya! Lo veo y no puedo creerlo. Eso quiere decir que he viajado por diversas partes alrededor del mundo. Pero por qué no recuerdo nada? –Temperance no sabía qué pensar. Podía ver que hablaban de su trabajo como fotógrafa pero seguía sin tener un recuerdo coherente.

-Tal vez tengas un problema de amnesia retrógrada por culpa del trauma al que estuviste sometida durante el accidente. –Por su parte, Stephan seguía llevando a cabo su plan. Sabía que debía decir palabras clave para convencerla de que todo lo que él le decía era la absoluta verdad.

-Accidente… Creo que tienes razón. Será mejor que descanse porque mi cabeza me está dando vueltas. –Brennan empezaba a creer que su amnesia era por culpa del accidente que había sufrido. Finalmente, para ella, Stephan era una persona confiable que no tenía por qué mentirle. Al contrario, él solo estaba dispuesto a ayudarla.

-Quieres que te lleve a la habitación? –Él seguía mostrando su lado amable para lograr sus objetivos.

-Si pero antes quisiera me ayudaras a investigar algo de mi familia. Necesitan saber que estoy bien. –Si él había descubierto su identidad, sería más fácil encontrar a las personas cercanas a ella. Eso ayudaría mucho a que recuperara la memoria.

-Te prometo que así lo haré pero ahora debes descansar para recuperarte por completo.

Stephan acompañó a Temperance a su habitación ya que ella se sentía débil. Le costaba mucho trabajo mantenerse en pie. Ella llegó a pensar que tal vez no había comido lo suficiente ya que sentía el cuerpo pesado, como si no tuviera control sobre él. Eso empezaba a preocuparla pero al sentirse tan cansada, en cuanto se recostó en la cama, inmediatamente cayó en un sueño profundo. Por su parte, Stephan salió de la habitación con una sonrisa en el rostro porque finalmente había ganado otra batalla. Al principio, cuando Temperance le dijo que tenía recuerdos de personas que conocía, Stephan pensó que el efecto del Rohypnol ya estaba terminando así que cuidadosamente depositó otra cantidad igual en los alimentos que le acababa de preparar. Como buen sedante, provocó que ella se sintiera cansada pero lo mejor de todo es que todo estaba listo para darle a conocer su nueva identidad. Desde ese momento, Temperance Brennan dejaba de existir para dar paso a Valerie Brewster Duncan. Su habilidad en computación había hecho posible que ella creyera lo que estaba viendo por Internet. Ahora lo importante era lograr que ella creyera que esa era su verdadera identidad. Y para eso ya tenía preparado el siguiente punto de su plan.

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Mientras tanto, Booth y Marina seguían buscando incesantemente a Brennan. Tenían muy pocas pistas encontradas en la habitación de la antropóloga. Por otra parte, Ángela ya había terminado el retrato hablado del hombre que se había llevado a Temperance y lo habían distribuido a todos los oficiales de policía de Washington. Booth encabezaba la búsqueda de la mujer que más amaba en el mundo. Por su parte, Marina había contactado a sus informantes para que investigaran posibles ventas ilegales de Rohypnol pero sin tener mucho éxito. No podía creer que aquel tipo no dejara ninguna huella ni rastro. Comenzaba a sentirse mal por Booth y por Ángela. Él no quería comer ni descansar y la artista no quería despegarse de la oficina de Booth para ser la primera en conocer alguna pista sobre el paradero de su hermana del alma. Jack estaba a su lado pues no quería dejarla sola en esos momentos tan difíciles para todos. Por su parte, Sebastian estaba buscando a Brennan por todos lados. Por la forma en que iba vestido los días que lo vio, podía darse una idea del estatus social del hombre. Con esos datos, acudió a lugares donde pudiera localizarlo pero hasta ese momento no había tenido buenos resultados. Todos estaban desesperados por saber algo de Temperance. Pero Booth sentía que por cada minuto que pasaba perdía la esperanza de encontrarla y de que estuviera a salvo. Sentía que la vida se le estaba escapando de las manos porque Brennan, su Bones, era todo para él. Pero aún tenía fe en que ella pronto estaría a su lado y de todos los que la quieren y aprecian, de toda su familia porque a pesar de no tener ningún lazo sanguíneo que los unan, el cariño hace que todos sus amigos sean su familia.

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El tiempo pasaba demasiado aprisa y el cansancio estaba haciendo de las suyas en el equipo de búsqueda. A regañadientes, Jack se había llevado a Ángela a su casa. Ella no quería marcharse pero todos le hicieron ver que debía descansar por el bienestar de ella y por el de su futuro hijo. Solamente así accedió a irse a su hogar pero le hizo prometer a Booth que le informaría de inmediato si tenía noticias de Brennan. Poco a poco todos se marcharon a descansar. El último que quedó en la oficina era el Agente del FBI. Los minutos se le hacían cada vez más eternos sin tener noticias del amor de su vida. Estaba más desesperado que nunca. De pronto, escuchó un ruido afuera de su oficina. Al abrir la puerta, encontró un sobre en el piso, el cual iba dirigido a él. Quería saber quien había puesto el sobre pero ya no había nadie en ese lugar. De inmediato abrió el sobre quedando perplejo al ver unas fotografías de Temperance. En ellas se veía a la antropóloga durmiendo plácidamente mientras una mano cubierta con un guante negro aparecía acariciando su rostro y parte de su cuello. Seeley estalló en furia extrema al ver aquellas imágenes que lo saturaban de coraje y de celos. "Quién es ese imbécil que se atreve a acariciar a Brennan?" Pensó Booth. Junto a las fotos venía una nota, la cual preocupó al agente al leerla: "Despídete de ella porque a partir de esta noche, Temperance Brennan dejará de amarte. La mujer que amas será completamente mía. Y después de eso, ella desaparecerá… Y no podrás hacer nada para impedirlo!". Seeley Booth no podía dar crédito a lo que decía aquella nota. Los celos y la desesperación lo estaban consumiendo desde lo más profundo de su ser. Prometió en ese momento que le pondría una bala en la cabeza al idiota que pensaba aprovecharse de Brennan. De inmediato salió de su oficina para recorrer las calles de la ciudad. No tenía ninguna pista y la mujer que amaba corría un grave peligro al lado de aquel maldito individuo. Los minutos avanzaban y la vida de Temperance Brennan poco a poco se iba consumiendo mientras que el hombre que la amaba con toda su alma y corazón perdía la fe y la esperanza de salvarla antes de que ocurriera lo inevitable.

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La mañana había llegado. Era un día común y corriente para la gente que habitaba en Washington D.C. Ángela Montenegro se había levantado muy temprano porque quería ir a la oficina de Seeley. Estaba preocupada porque no tenía noticias de ninguno de sus mejores y entrañables amigos. Al escuchar tanto movimiento Jack no consiguió quedarse más tiempo en sus sueños. Sabía que su esposa estaba muy preocupada por Temperance pero él estaba preocupado por ella y por el bebé que venía en camino:

-Por qué tienes que ir tan temprano a ver a Booth, amor? –Jack deseaba dormir algunos minutos más pero eso ya era imposible al ver todo lo que hacía su esposa.

-Porque me prometió que me llamaría en cuanto tuviera noticias de Brennan y no ha llamado. –Ángela terminó de arreglarse lo más rápido que pudo para dirigirse al edificio del FBI.

-Entonces eso significa que la situación es la misma que la de ayer. –Jack se había levantado de la cama para acompañar a su esposa en todo momento.

-Entiéndeme Jack, Brennan es mi hermana. Daría la vida por ella con tal de tenerla nuevamente con nosotros. –La artista seguía muy preocupada por no tener ninguna noticia ni de Booth ni de Brennan.

-Lo sé Ánge pero también debes cuidarte. Recuerda que ya no solo es por ti sino también por nuestro bebé. –Hodgins trajo a Ángela de vuelta a la realidad.

-Lo siento Jack. Tienes razón pero no creo poder estar bien hasta que tenga a Temperance frente a mí completamente a salvo. Te prometo que trataré de estar bien por nuestro hijo. –Jack tomó las manos de Ángela entre las suyas mientras ella derramaba algunas diminutas lágrimas.

-No te preocupes. Conoces a Booth y sé que moverá cielo, mar y tierra hasta encontrarla. Sería capaz de ir hasta al mismísimo infierno con tal de rescatarla y traerla sana y salva. –Dijo Jack mientras colocaba su mano en el rostro de Ángela para limpiar con un pequeño movimiento las lágrimas de su amada.

En ese instante Ángela abrazó a su esposo quien no dudó ningún momento en consolarla. Hodgins sabía perfectamente cómo se sentía Booth porque él mismo no soportaría que a Ángela Montenegro, la mujer que amaba con toda sus fuerzas, le ocurriera algo semejante a lo que le ocurría a la antropóloga.

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Los Hodgins-Montenegro llegaron al edificio del FBI después de que Jack obligara a su esposa a tomar un buen desayuno antes de salir de casa. Ángela, por su parte, estaba deseosa de salir lo más pronto posible de su hogar pero entendió la preocupación de su esposo para con ella y su hijo. Subieron al elevador que los llevaría al piso donde se encontraba la oficina de Seeley. Tocaron la puerta de Booth pero no hubo ninguna respuesta. Volvieron a tocar y tuvieron la misma respuesta. Jack abrió la puerta para ver si había alguien adentro. Ambos entraron en silencio al ver a Booth sentado con la cabeza recargada sobre ambos brazos encima del escritorio. Booth alzó la cabeza al escuchar el ruido. Jack y Ángela lo vieron demacrado y con unas grandes ojeras en los ojos. Pero a la vez, hubo un detalle que preocupó a la artista. Seeley Booth estaba llorando. Ella se acercó para abrazarlo:

-Qué ocurrió Booth? –El agente no podía articular ni una sola palabra. El dolor que tenía por dentro era el más infernal que cualquier ser humano pudiera soportar. –Qué pasa Booth! Respóndeme por favor! Tuviste alguna noticia de Brennan! –Ángela necesitaba escuchar alguna palabra que pudiera hacerle entender el por qué Seeley estaba de esa forma.

-Anoche recibí este sobre. –Booth entregó la nota y las fotografías ante el asombro de sus amigos. Ángela no podía creer lo que observaba ni lo que decía la nota.

-Esto no puede ser cierto Seeley. Hay que hacer algo para salvar a Brennan! –Ángela estaba muy angustiada. Sabía que la vida de su amiga pendía de un hilo.

-Ánge tiene razón hermano. Debemos averiguar de dónde proviene el sobre. Tal vez podríamos revisar las cámaras de seguridad para observar a quien dejó el sobre anoche. –Jack trataba de pensar en algo que pudiera darles una pista para dar con el paradero de Temperance.

-Es demasiado tarde Ángela. Ella se ha ido. Se fue para siempre. Y no pude rescatarla. No pude hacer nada para salvarla. Le prometí que daría mi vida por ella y le fallé. Le fallé nuevamente!

Jack y Ángela no entendían lo que Booth trataba de darles a entender. Finalmente, les mostró un papel arrugado que estaba en su escritorio. Al extenderlo, Ángela estalló en llanto mientras era abrazada por Jack, quien no daba crédito a lo que veían sus ojos.

Aquel papel arrugado era una fotografía que Booth había recibido por la mañana en su oficina cuando regresó después de buscar a su Bones toda la noche. Era una fotografía que mostraba a la famosa antropóloga como nunca pensó Booth que la vería alguna vez. Era la prueba fehaciente de que la Dra. Temperance Brennan estaba muerta.

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Bueno, creo que ahora sí recibiré amenazas de muerte así que recuerden que no podemos dejar huerfanito a este fic! Si no, no sabremos cómo terminará todo! Por otra parte, les comunico que no tengo idea de cuándo podré actualizar ya que el trabajo está consumiendo mi vida por completo. Para finalizar, espero subir la próxima semana el primer capítulo de mi nuevo fic. Estoy haciendo un poco de investigación así que espero que pronto puedan leerlo.

Pero por lo pronto, no olviden presionar el botoncito de abajo para decirme si les gustó este cap! Y si no, pues también oprímanlo, aunque sea para amenazarme si no actualizo pronto o solo para ponerle precio a mi cabeza! En fin, saludos y besos a todos. Bye!