Disclaimer: Desgraciadamente Twiligth y su saga, le pertenecen a alguien mas creativo. De esta historia, solo el argumento es mío, así que no se sorprendan.

Capitulo XXXV.— La fiesta.

Rosalie PoV

Estábamos a un día de la fiesta de Karl y yo tenia la firme idea de comerme un helado completo así que fuimos a la plaza comercial, acompañados de nuestros miles de guardaespaldas. Nadie nos molesto y la heladería prácticamente cerro para que yo pudiera volver loca a la vendedora, ya que no me desidia por el sabor, al final termine quitándole el suyo a Emmett, así que todo resulto ser inútil.

Estábamos mirando aparadores, intentábamos elegir algo para Karl, pero en realidad no había nada que no le hubiéramos comprado. El miraba los juguetes por unos momentos y luego dirigía su vista a otro lado, buscando algo, eso era extraño.

Seguimos caminando y me di cuenta de que una persona de seguridad de la plaza nos seguía de manera distraída, me moví a otro aparador y el hombre no dejaba de vernos, Karl seguía distrayéndose con algo y Emmett solo me abrazaba, no ponía atención a lo que pasaba.

Escuche la risa de Karl y lo busque, yo lo tenia tomado de la mano, pero el estaba mirando algo oculto tras un árbol artificial.

—Ya terminaste tu helado? —le pregunte.

El asintió mostrándome el cono vacío, estaba por arrojarlo a la basura cuando el dijo que no, que iba a terminarlo. Seguimos nuestra ronda, entonces escuche reír de nuevo a Karl, pero tampoco había nada esta vez, el policía seguía siguiéndonos, así que se lo dije a Emmett.

—Estas segura? —me pregunto el confundido.

—Complemente, nos ha seguido desde la heladería.

No me dijo nada, me pidió que siguiera buscando algo para Karl.

Estábamos mirando otro aparador cuando Karl me tomo de la mano señalando una maquina de pelotas, como la del aeropuerto, entonces recordé que no había podido tener una entonces, gracias a los reporteros.

—Puedo llevarle una a Patches? —me pregunto señalando la maquina.

Asentí resuelta, busque monedas en mi bolsa y se las di, observe complacida como Jared lo vigilaba muy de cerca, de hecho el fue quien puso el dinero en la maquina.

—Atrápala! —Karl grito y lanzó la pelota de goma por el centro comercial.

Nadie supo exactamente que paso, pero de la nada apareció un cachorrito que comenzó a perseguir la pelota mientras ladraba y brincaba.

Di un grito cuando la pelota fue hacia mi y vi a ese peludo animal lanzarse en mi dirección, Emmett se estaba riendo a carcajadas como Karl, pero me abrazo para que no perdiera el equilibrio cuando el animalito paso corriendo a mi lado.

—Ven aquí! —Karl le grito y corrió tras el.

Casi me ahogue cuando intente llamarlo, no debía andar solo por ahí, alguien podría llevárselo.

Jared fue tras el de inmediato y nosotros lo seguimos de cerca.

Lo encontramos cerca de la salida al estacionamiento, estaba metido bajo una de las mesas, en el área de restaurantes.

Vi a Jared llamarlo y el chico salió de ahí llevando con el al cachorro, enseguida mire a Emmett preocupada, que se suponía que íbamos a hacer?

—Disculpe que lo moleste señor Cullen —el guardia por fin se acerco —pero los animales no están permitidos.

—No es nuestro —le dijo Emmett aun sonriendo.

—Lo se, el cachorro lleva una semana oculto en el estacionamiento.

Y Karl lo había dejado entrar al centro comercial, entonces comprendí porque se tardo tanto en seguirnos, porque termino su helado primero y porque no prestaba atención a los juguetes.

—Las personas de la perrera ya están afuera esperando por el.

Entonces cuando me volví buscando a Karl, vi sus ojitos tristes. Tenia al cachorro cargado, apenas podía con el, pero lo tenia firmemente atrapado, casi se me rompió el corazón cuando el hombre de seguridad le quito al cachorro para llevarlo afuera.

—Donde lo llevan? —pregunto el niño.

—Al refugio para mascotas —le dije yo intentando que no sonara tan mal.

—Al orfanato, como yo? —pregunto mirándome como si tuviera 10 años mas.

Emmett me miro y supe exactamente lo que quería, quedarse con el perro.

Emmett PoV

Me hizo gracia el resultado del incidente en el centro comercial, ahora, veinte minutos después estábamos de camino al veterinario para que le dieran un baño anti—pulgas y las vacunas necesarias a "Rocky".

Mire a Rosalie a mi lado, tenia una cara de pocos amigos, a ella no le gustaban los perros, pero a Karl al parecer si, a mi también me gustaban los perros, eran leales y obedientes, no como ese ejercito de gatos que había invadido mi casa los últimos días.

Lo llame Rocky y al niño le gusto, hice planes con el sobre el color de su correa y el lugar donde pondríamos su casita de perro. Esto de ser papa iba a gustarme mucho.

Cuando llegamos a la casa, me tope con la mirada de rencor de Alice, ella era rara, siempre presentía cosas y apuesto a que sabia lo que llevaba en la parte de tras de mi jeep. Me reí entre dientes cuando ayude a Karl a bajar a Rocky, de inmediato el animalito comenzó a correr como loco por el jardín mientras ladraba, Karl gritaba emocionado y todos salieron a ver el espectáculo.

Esme lo felicito por su hermoso regalo y papa le dio una sonrisa. Jasper ahogo su risa contra su mano cuando miro a Rosalie, seguro que el sabia mejor que nadie lo desagradables que le eran los perros a Rose. Alice no bajo del segundo piso y su peludo ejército tampoco lo hizo, Edward y Tanya no estaban, según dijo Esme, habían salido a buscar un regalo para el niño.

La hora de la cena fue inevitablemente divertida, Nahuel regresaba de la escuela y cuando trajo a Patches al jardín para que jugara, comenzó la persecución. El cachorro apenas vio al gato, alzo las orejas y lo miro atento, no le gruño ni le ladro, solo lo miro atento, esperando el momento justo para brincar sobre el.

Ambos niños intentaron contener al cachorro, pero era grande, así que solo los arrastro por el pasto y el fango, dejándolos como un par de cerditos, al final los gritos de Alice hicieron que Rose me obligara a salir y salvar a Patches.

Rosalie PoV

Estaba tan cansada que apenas toque la cama, me quede dormida, ni siquiera me desvestí, sentí como Emmett me quitaba los zapatos, yo solo me moví un poco.

Me desperté ahogada en sudor, tenia mucho calor. Era de madrugada, apenas las 2:00am, solo me levante para cambiarme la ropa y ponerme el delgado y corto camisón que usaba en verano. Cuando volví a abrir los ojos ya era de día, pero aun así, yo seguía igualmente cansada, bostecé y me estire en la cama, de nuevo sentí mi estomago extraño, pero me negué a levantarme.

—Aun es temprano —me dijo Emmett —duerme un poco mas, nadie esta despierto todavía.

Yo solo asentí y me pegue a su cuerpo, bostecé de nuevo y aunque me acomode placenteramente bien contra su pecho, no concilié el sueño. Sentí el vacío en mi estomago y un ligero ruido que solo yo escuchaba me hizo recordar que la cena anterior no había sido suficiente.

—Tengo hambre —susurré como avergonzada.

Yo estaba comiendo como una enorme vaca.

—Que te gustaría desayunar? —me preguntó el quitando el cabello de mi frente.

—Nada que tenga manzana —dije resuelta al recordar el día anterior.

El se río un poco y luego me sugirió que bajáramos a la cocina.

Después de vestirnos bajamos a desayunar e intentamos fingir que no estaba pasando nada. Alice estaba como loca, desayuno cualquier cosa y de inmediato llamo a Huilen, la cual había sido la elegida para acompañarla a las ultimas diligencias que debía hacer, Embry era el chofer designado.

—No vas a vestirte? —me pregunto Emmett pasándome un brazo por la cintura.

Yo estaba enredada en una toalla, acabábamos de darnos un baño y ahora yo contemplaba mi cabello en el espejo. Las luces que me había hecho unos días atrás, desaparecieron casi por completo y ahora tenia el cabello rizado, no demasiado, pero si mas de lo normal.

—Tu cabello... —murmuro el antes de besarme en la mejilla —a las mujeres embarazadas el tinte no les sienta, además a algunas se les risa o alacia el cabello, según sea el caso.

Lo mire extrañada a través del espejo, como sabia tantas cosas?

—Internet —dijo al adivinar mi pregunta —demasiado tiempo libre —se justifico.

Me vestí rápido, deje mi cabello suelto, solo lo acomode con un broche, podía fingir que me había rizado el cabello a propósito. Baje para ayudarle a Alice, mientras bajaba las escaleras sentí un pequeñísimo mareo, un tanto leve y un tanto turbador, de verdad estaba embarazada? O estaba enferma?

—Oh, no —escuche a mi hermano en la sala —a ella no.

Baje los siguientes escalones y lo vi hablarle a Rocky, luego me di cuenta porque el cachorro lo miraba atento, en sus manos sostenía a Ariadna, una de los gatitos de Alice.

Me pareció extraño, pensé que a el no le desagradaban los animales tampoco, nosotros nunca habíamos tenido una mascota, por la enfermedad de mama y el hecho de que dos niños en casa eran suficientes.

Lo vi levantar a la gatita cuando pasaba delante del perro en dirección al jardín, lo seguí por pura curiosidad, nunca en mi vida, lo había visto cargar a ningún animalito. Atravesó el jardín, justo hacia donde estaba Alice indicándole a los meseros donde debían poner cada cosa, me quede en la puerta, contemplando cada uno de sus movimientos.

Cargaba al animalito en una mano y la gatita parecía familiarizada con el.

Los mire atenta, fijándome por primera vez en su forma de interactuar, nunca los había visto hablar de esa manera, a decir verdad ellos nuca hablaban entre si, pero ahora las cosas eran diferentes.

Mi hermano le dio la gatita a Alice y ella la tomo sin dejar de mirarlo a los ojos, entonces se miraron el uno al otro, o mas bien se contemplaron, fue extraño, Alice sonrió y mi hermano tenia esa cara de seriedad que ponía en ciertas ocasiones. Alíce le dijo algo y por un momento parecía que el iba a acariciarle la mejilla, pero no fue así, solo le rasco la cabeza al gatito.

—Cielo —di un salto y me volví hacia Emmett.

Lo mire un poco asustada y el se río de mi repentina aceleración.

—Estas bien? te asuste? —pregunto aun con su sonrisa.

—Un poco —admití —que pasa?

—Karl te necesita, no sabe que va a usar.

—Yo voy! —Alice paso a nuestro lado como una ráfaga, llevando al gatito con ella.

Emmett alzó una ceja y yo me limite a buscar a Jasper, pero el ya no estaba ahí.

Los invitados comenzaron a llegar como a las 3:00pm, gente de Tampa, otros tantos de otras partes del país. No preste atención hasta que llegaron mis invitados especiales, los niños del orfanato y con ellos Corin.

Paula lo llevaba en sus brazos, acompañada de su esposo, me extraño verla con el bebe, pero supe de inmediato como se sentía, como yo me había sentido al conocer a Nahuel o Karl.

Los siguientes fueron los Denali, los que faltaban al menos, Kate aparecio al lado de Garett, que cargaba una enorme caja con un listón rojo.

Carmen y Eleazar le levaron un gran oso de peluche.

—Y este... —me dijo Carmen mostrándome una bolsita blanca —es para ti.

La mire extrañada cuando me tendio la bolsita, pero la tome, me abrazo con efusividad y luego me dio un beso en la mejilla al mismo tiempo que me deseaba suerte.

Fingí que nada pasaba y me negué a mirar dentro de la bolsita, luego seguí con los invitados. Los Rudleff fueron los siguientes, con ellos llego mi peor pesadilla, James, de la mano de Victoria. Tras ellos, estaban Bree y Riley Samuels, entonces el pánico me invadió, olvide decirle a Alice que no debía invitarlos a ellos. Espere estoica a que apareciera pero no paso, solo llegaron hacia nosotros y nos saludaron.

—Royce les envió sus felicitaciones, esta muy apenado por no poder asistir, dijo que le hubiera encantado conocer a tu hijo —dijo Bree entregándonos el regalo de Royce.

Lo tome casi con asco y lo deje en la mesa, Victoria parecía ausente, pero sus padres preguntaron de inmediato por el niño y yo como una madre orgullosa se los presente. Karl era muy educado, saludo a cada uno dándoles la mano, lo cual lo hacia ver adorable, un niño pequeño con modales tan formales, hasta Victoria le sonrió y le dio un beso en la mejilla.

No pude sentirme de nuevo tranquila, la presencia de James me causaba mucho asco y una tremenda repulsión.

Así siguieron llegando hasta que apareció alguien a quien no esperaba ver.

—Vera! —exclame como una loca.

Casi me abalance sobre ella, pero su vientre ya era enorme, así que no pude hacer nada mas que abrazarla suavemente y darle un beso en la mejilla.

—Pensé que no vendrías —le dije yo un poco asustada.

—Yo también —respondió —pero parece que Rosalie —acaricio su vientre —decidió darme una tregua y henos aquí.

Acompañe a Vera hasta los sofás que Alice había puesto cerca de la casa, le agradecí por alejarme de los millones de invitados mientras le daba una limonada.

Henry jugaba con los otros niños, mientras Stephen charlaba con Emmett y Carlisle. Entonces llego el momento que esperaba, Karl paso corriendo tras Nahuel y lo llame.

—Ella es Vera —le dije al niño —es mi mejor amiga, va a ser como tu tia.

—Hola —le dijo con una sonrisa —Yo me llamo Carlisle Cullen, como mi abuelito —señalo a Carlisle y este le sonrió —vas a tener un bebe? —le preguntó señalando su estomago.

—Si —dijo ella —es una niña, se va a llamar Rosalie, como tu mama.

Por unos momentos el niño parecía confundido, pero luego escucho los maullidos de Patches y salió corriendo, luego los ladridos de Rocky nos avisaron que la fiesta terminaría en caos.

Entonces escuche un ligero cuchicheo, Emmett miro hacia la puerta y luego centro su atención en mi, de hecho mucha gente estaba mirándome fijamente, entonces Vera me dio una ligera sonrisa y me palmeo la mano.

Ahí, frente a mi, estaba Heidi y no estaba sola, caminaba del brazo de mi padre. Todos estaban mirándolos y me encontré con la mirada de Jasper, el no dijo nada ni hizo intento de acercarse.

Apreté mis ojos con fuerza cuando los vi acercarse a mi.

—Hija —papá me abrazo, dejándola sola.

Note su mirada nerviosa, pero también note su nuevo atuendo, mas sencillo, mas sobrio, aparentaba mas edad de la que tenia, pero aun así, se veía descaradamente joven al lado de mi padre.

—Espero que no te moleste... —dijo haciéndome un ademán hacia ella.

No dije nada, no podía, así que solo fui hasta ella y la salude, muy a mi pesar, le di un ligero abrazo. Vi a mi papa sonreír y luego Esme se acerco a el y le dio un beso en la mejilla, reiterándole su apoyo, me sentí extraña, pero cuando me volví y vi a todo el mundo sonriéndome con aprobación, la molestia de sentirme observada pro todo el mundo.

Lo siguiente fue peor, mientras estábamos preparando todo para partir el pastel, aparecieron unos invitados que no tenia contemplados. De pronto había mas personas de seguridad y supe de quien se trataba.

—Carlisle, hermano...

Aro venia entrando, seguido de Sulplicia y tras ellos Jane del brazo de Alec, eso fue peor y casi podría apostar que Emmett noto mi repentino ataque de pánico.

—Te sientes bien? —me pregunto poniendo sus manos en mi cintura —si estas cansada, podemos ir a la casa y quedarnos ahí un momento, ya casi empieza el show del mago, todos van a distraerse.

—Si —acepté de inmediato.

El me beso en la sien, dándome una palmaditas en el trasero cuando fue nuestro turno de saludar.

Tome a Karl de la mano y lo conduje con nosotros, vi a Aro mirarlo con especial interés, luego nos sonrió mientras aplaudía.

—Radiante! —exclamo mientras daba unos pasos hacia nosotros —simplemente radiante querida —dijo mientras abría sus brazos.

Así era Aro Cullen, demasiado diplomático para mi gusto, mostrando cariño por personas que apenas conocía y cosas así. Igualmente abrazo a Emmett, hasta que llego el turno de Karl, el niño lo miro desconfiado, pero sus ojos estaban fijos en él, estudiándolo.

—Así que este es el nuevo miembro de la familia —dijo poniéndose de cuclillas para mirarlo —como te llamas?

—Carlisle Cullen —dijo el niño apretando mi mano con fuerza.

—Carlisle Cullen II —dijo Aro despeinando al niño —maravilloso, la familia esta creciendo —dijo hablando para todos.

Carlsile lo miro orgulloso de nosotros, al igual que Esme, Edward rodó los ojos y Alice solo miraba hacia el piso, jugando con su costosos zapato, nadie ahí creía en sus falsas intenciones. Saludamos a su sequito, eso era lo que en realidad parecían y no su familia.

Sulplicia, la madre de Heidi, había sido la mejor diseñadora de modas por mucho tiempo, sus diseños eran codiciados por mujeres casadas con hombres muy poderosos y por muchas mujeres poderosas, ahora estaba representada en esa figura grísea y apagada, que seguía a Aro a todas partes. Atrás de ella, estaban los gemelos que Aro tan amablemente había acogido como suyos, Alec y Jane. Según la versión de Aro, su madre había muerto el mismo día del parto, así que desde siempre ellos habían estado con el, pero mas que su padre, parecía mas su maestro, su sinodal, su relación siempre me había causado escalofríos, en especial la que tenia con Jane.

Heidi PoV

—Marcus Hale —su voz me hizo apretar el brazo de Marcus inconscientemente.

Hacia unos momentos solamente, yo había estado feliz, a pesar de que James puso cara de espanto al verme, la forma en que Rosalie me había recibido, fue reconfortante, ver sonreír a Marcus y el hecho de que Esme me dijera "Bienvenida a la familia" fueron mejor que nada.

—Heidi, querida —Aro me tendió su mano y sentí la mirada de Marcus en mi.

El sabia todo sobre mis motivos para alejarme de mi "familia" así que solo espero atento a que yo reaccionara, supuse que el tomaría partido a mi favor.

—Como estas? —le pregunte tomando su mano.

Casi me la limpie cuando la solté.

—Así que todo este tiempo, has estado con Marcus? —pregunto mirándolo de arriba a abajo —has tenido a tu madre muy preocupada, lo sabias?

No le dije nada, solo mire a mi madre tras el, no podía hacer mucho por ella.

—Pues estoy muy bien —le dije conduciendo el brazo de Marcus a mi alrededor —le envié un mensaje a Jane, le pedí que te lo transmitiera a ti y a mama.

—Oh, si —exclamo Aro —lo recuerdo.

Seguro que lo recordaba, no le iba a ser difícil olvidarse de todas las pruebas que había en su contra.

Además del abrazo de mi madre, nada mas valió la pena de mi encuentro con ellos, nada mas. Los ignore intentando seguir con mi vida, intentando sentir como Esme me había dicho "parte de la familia". Al principio fue difícil, Alice era muy linda y hablaba mucho, las personas no tenían tiempo de sentirse incomodas a su lado, pero Jasper era otro cantar, el podía hacer que te sintieras culpable con solo una mirada. Contemple a ambos chicos, tan diferentes el uno del otro y al mismo tiempo, era como dos piezas del mismo rompecabezas, sonreí al ver a Alice sonreírle a Jasper, el la miro, peor no le regreso la sonrisa.