Los personajes no me pertenecen…


Extra

Tanatos parecía haber decidido que no era el momento de Annabeth. Volvió menos de diez minutos después y los llevo al palacio de Hades.

Percy y Annabeth tenían la esperanza de ver a Nico allí, con el todo sería más fácil; desde conseguir la ayuda para curar las heridas de la hija de Atenea, hasta volver a Nueva York. Pero el semidiós no se encontraba.

Por lo tanto, tuvieron que tratar directamente con Hades y Perséfone.

El dios lo miro con cara de muy pocos amigos y su esposa le dirigió una mirada del todo indiferente. Los Kane se sorprendieron una vez más viendo a estos dioses. Melinoe había sido horrible, Tanatos, completamente hermoso según Sadie (a lo que Carter se reusó a unirse ¿Qué iba a saber el si un sujeto era atractivo?), pero Hades era algo completamente diferente.

Daba miedo. Mucho. No como la diosa de los fantasmas, quien tenía una apariencia aterradora. Hades se veía relativamente normal, parecía un hombre relativamente normal. Piel muy pálida y cabellos negros, no más de treinta años. Sin embargo, sus ojos, también negros, tenían mirada penetrante; los magos temían que si se le quedaban viendo directamente verían la fecha de su muerte en sus orbes ónix. Además, su presencia, el poder que dejaba ver, era grande. Melinoe no había sido nada en comparación.

Perséfone, por otro lado, no deba miedo. Ni nada parecido a eso. Era una mujer muy hermosa, como la primavera a la que representaba. Aunque tenía una expresión de gran aburrimiento y el brillo de su vestido floreado se veía opacado.

A pesar de eso, Percy tenía una mirada de fría determinación. No aceptaría un no por respuesta en cuanto a la ayuda que necesitaban para Annabeth. Hades se había negado en el primer momento, pero el pelinegro dio un paso al frente dando un aparentemente educado "Sin ofender, tío…" comenzó una exposición de los motivos por los que debían ser ayudados, cosa que molesto incluso a la indiferente diosa, sin embargo, no pudieron negarse.

-Me encanta tu facilidad con las palabras- felicito Carter, una vez que Perséfone se había llevado a Annabeth para que la curaran.

Ninguno había estado realmente contento con dejar que se llevaran a la hija de Atenea aparte, pero esperaban a que los dioses cumplieran y no le fueran a hacer daño. Percy y Katelyn, quienes conocían más sobre los dioses griegos, confiaban en que Hades no se arriesgaría a la ira de la diosa de la guerra ni la de su hermano, uno de los Tres Grandes, Poseidón.

Era mucho más sencillo darle la cura a Annabeth y sacar sus traseros del Inframundo sin ninguna demora.

-Annabeth me ha enseñado algunos de sus trucos- Percy sonrió por el cumplido.

La diosa de la primavera los había dejado descansar en su jardín. Percy, Sadie, Carter, Katelyn y Abril se encontraban sentados alrededor de una de las mesas. Les habían llevado algunos bocadillos y bebidas, los cuales ninguno había tocado.

-Entonces, ¿Cuál es el plan a partir de aquí?- inquirió Sadie, mirando seriamente a los dos chicos.

Ninguno estaba tomando en cuenta realmente a las mujeres Rivet en esa conversación. Habían hecho todo el camino hasta el castillo de Hades en completo silencio; y aun cuando el mismo dios del Inframundo les pregunto quiénes eran y que hacían allí, no hablaron. Tuvieron que intervenir y explicar por la situación que ambas mujeres habían pasado momentos antes, menguando solo un poco la ira del dios debido a la insolencia de ser ignorado.

-Pues, ustedes deben volver a Brooklyn- les dijo- Annabeth y yo iremos al Campamento Mestizo. Hay que realizar el funeral de Marcus…

Dejo las palabras en el aire, no estaban seguros de poder hablar sobre el tema. No aun, la herida estaba demasiado fresca todavía. Los Kane querían asistir, querían acompañar a Marcus, aunque solo fuera figurativamente ya que sabían que él se encontraba en Los Campos Elíseos, pero ellos no podían ir al campamento de los semidioses, ni estos podrían conocer nunca donde Vivian Sadie y Carter. Este pensamiento no los ayudo en nada a sentirse mejor.

El silencio se extendió por varios minutos.

-Yo tengo que ir- hablo Katelyn finalmente, mirando al hijo de Poseidón con el ceño fruncido.

El no comprendió.

-Al funeral, estamos hablando de mi padre después de todo.

-No creo que sea buena idea…

-¿Por qué no?- lo interrumpió- nadie tiene que enterarse que soy maga. Sigo siendo una legado del dios Ares y la hija del difunto ¿Qué más pueden necesitar?

A pesar de las duras palabras, había dolor en su mirada. Esta ya no era amarilla, pero no había vuelto a su acostumbrado café. Ahora era más claro, tal vez, más brillante. Katelyn era más ruda y segura, sin llegar a ser peligrosa.

-Por favor- la súplica vino de Abril. Por las mejillas de la mujer se deslizaban copiosas lágrimas, pero en completo silencio. Ni un pequeño sollozo escapaba de ella- yo no podre acompañarlo, pero ella puede. Al menos una de nosotras podrá estar allí para despedirlo como se merece. Como el héroe que fue.

Percy no estaba seguro de si era una buena idea, los Kane no podían opinar ya que este era un asunto de territorio griego. Al final, el pelinegro decidió que Annabeth tendría la última palabra en el asunto.


De la misma extraña forma en que Perséfone lo saco a él, Nico y Thalia aquella vez del Inframundo, cuando fueron a recuperar la espada que le robaron a Hades, los saco a ellos, dejándolos en Nueva York. La ciudad estaba en movimiento, como siempre. No tenían reloj, pero por la posición del sol y el poco calor que hacía supusieron que no eran ni las doce del mediodía.

Estaban en algún lugar de Central Park. Y por lo que sabían, era momento de despedirse y separarse. Al menos por ahora.

-¿Qué sucederá con ustedes?- Percy miro a Katelyn y Abril.

En todo el tiempo que tuvieron antes de que Annabeth estuviera bien y los trajeran de regreso no discutieron que sería de la vida de ambas mujeres. A donde irían, si volverían a su casa o se irían a otro lugar. Al parecer, ellas tampoco lo habían pensado. Al plantearles esta pregunta, sus rostros quedaron en blanco.

-Pueden venir con nosotros- ofreció Sadie, amable como pocas veces era- son magas, ambas son bienvenidas en el Nomo Vigesimo Primero. Estaríamos felices de tener una nueva aprendiz, y tal vez, alguien que nos ayude a dar clases también- añadió refriéndose a Abril.

-Es verdad- Annabeth sonrió por la propuesta. Su novio la tenía abrazada por la cintura, estaba demasiado feliz de verla bien y estaba dispuesto a mostrarlo otro buen rato- en el Campamento Mestizo solo se admiten semidioses, y aunque eres un legado de Ares muy capaz, no puedes venir con nosotros.

Katelyn miro de los semidioses a los magos varias veces. Personalmente, a ella le gustaría ir a Long Island con Percy y Annabeth, ver y conocer más de lo que su padre tanto le había hablado en su infancia. Pero no sería recibida de la misma manera que en Brooklyn.

Saco su celular del bolsillo, viendo que de había roto un poco durante la lucha con Melinoe. Uso uno de los hechizos que le había enseñado una vez su madre, y a diferencia de esas ocasiones, esta vez funciono y el teléfono se reparó, su pantalla se encendió como señal de que servía de nuevo.

-Kat y yo hemos hechos las pases luego de… lo que sucedió- les dijo, una media sonrisa en sus labios- ya no necesito ser ella y volverme loca para usar mi magia.

¿Así quieres conservar las paces? Hablo Kat, en el interior de su mente, aunque con algo de gracia ¿llamándome loca?

Esta vez, Katelyn sonrio enserio.

-Quiero ir con ustedes- le dijo a Sadie y Carter. Miro a su madre y esta asintió, de acuerdo con ella.

-Está bien- Percy se paró frente a ella y le dio un abrazo, luego Annabeth hizo lo mismo- aunque si un día decides que no es lo tuyo, que lo dudo, nosotros conocemos un lugar donde los semidioses y legados pueden vivir, sin importar su generación. Nosotros iremos allí pronto, si te interesa, puedes llamar a Annabeth.

Katelyn asintió. Su teléfono comenzó a sonar al recibir los mensajes que no le pudieron llegar al estar fuera de cobertura en el Inframundo. Todos de la misma persona. Sonrió mirando la pantalla.

-Tal vez no sea necesario- respondió- pero gracias por la oferta.


El funeral se realizó al día siguiente. Todo tradicional, la ceremonia dirigida por Nico di Angelo. Cubrieron el cuerpo de Marcus con una mortaja roja con la cabeza de un jabalí.

Mientras la pira funeraria ardía, Katelyn dejó escapar todo el dolor que el día anterior se negó a mostrar para no afectar más a su madre, quien en ese momento debía llorar la pérdida de su esposo, sola en su habitación en la Casa de Brooklyn. Junto a Katelyn estaban Percy y Annabeth, dándole apoyo.

Ninguno de los semidioses presentes había conocido alguna vez a su padre, pero mostraron el mismo respeto como si fuera sido un amigo de toda la vida. Le pidieron decir algunas palabras, así que pidió fuerzas a Kat para poder hablar sin titubear ni romperse, como tenía ganas de hacer. Hablo sobre su dura infancia y el gran papel que Marcus tuvo en su vida, sin mencionar a Kat ni a su madre. Algunas semidiosas estaban llorando cuando ella termino y Dionisio le dirigía una mirada intensa, aunque parecía triste de igual forma.

El fuego crecía y ella lloro sin importar que la observaran, algunos con lastima y otros con compasión.

Al terminar la ceremonia, Percy y Annabeth la acompañaron a la Colina Mestiza y se despidieron junto al Árbol de Thalia. Fue una despedida corta, reiteraron la invitación a Nueva Roma. Ella acepto visitarlos, pero había decidido rehacer su vida en el Nomo Vigesimo primero.


Llego a su nuevo hogar al anochecer.

Sus nuevos compañeros estaban regados por la sala viendo televisión, algunos conversando y otros haciendo deberes de la escuela. Entre esos últimos estaban sus amigos; Cleo agito una mano en su dirección y le hizo señas para que se acercara mostrándole además su libro de ejercicios de matemática, el cual tenía muchos deberes atrasados.

Katelyn rodo los ojos, pero sonrió y camino hacia ellos. Al llegar, empujo con brusquedad a Julian para que se apartara y ella se pudiera sentar entre Cleo y Sean.

-¿Por qué siempre eres así?- se quejó el rubio- nunca puedes ser medianamente amable al menos.

-¿Cuál sería la diversión en ser así?- se burló ella y le guiño un ojo. Sus amigos rieron.

Sean, sin ningún tipo de vergüenza, tomo la mano de ella y entrelazo sus dedos. Katelyn lo miro, colorándose completamente. El chico no le prestó atención y siguió escuchando a la otra muchacha explicar cómo debían resolver los ejercicios.

Desde uno de los pisos superiores, los hermanos Kane observaban a la más nueva de sus aprendices. La chica se desenvolvía cada vez mejor entre el grupo y las clases, estaban contentos con ella. Incluso Zia, quien se había calmado muchísimo luego de ver el obvio interés de Sean en Katelyn.

-¿Sabes, Sadie?- dijo Carter, tranquilamente- nunca terminamos de ver que significaba la profecía.

-Pues fuimos al oeste, viajamos por aire e hicimos equipo con griegos- respondio esta, distraídamente- ¿Qué más faltaba?

- Paz necesitan para a la dama fantasma enfrentar- recito su hermano- supongo que era un consejo para pelear con Melinoe… "la dama fantasma".

- Y La maldición llegara a su fin para salvar a quien más importa- Sadie y Carter se miraron un minuto- ¿Qué maldición…?- se detuvo, abriendo un poco más los ojos- ¿Marcus?

-La maldición acabo con su muerte, por salvar a su esposa.

-Entonces ¿debía morir?- la rubia frunció el ceño, la pregunta entonada con molestia- ¿Qué clase de profecía es esa?

Ninguno dijo nada más al respecto. Walt subió y se colocó junto a ella, no dijo nada, pero estaban cómodos así. El teléfono de Sadie sonó por un mensaje de texto. Ella lo leyó.

-¿Qué te parece discutir esto con Percy y Annabeth, comiendo pizza?- pregunto Sadie a su hermano mayor.

-¿Puedo ir?- pregunto Walt, contento.

-¿Quién es Annabeth?- pregunto Zia, deteniéndose junto a su novio.

Carter rio nerviosamente. Walt también se había tensado levemente, pero Sadie mantuvo la calma y en cambio sonrió con tranquilidad.

-Veras, Zia, es una historia algo larga- comenzó a decir, rodeo los hombros de cuñada con un brazo y comenzó a llevarla abajo por las escaleras hacia la puerta. Los dos chicos atónitos las siguieron- pero te lo puedo contar en el camino. Resulta que conocimos a Percy y Annabeth hace algún tiempo…

FIN


bueno gracias por leer... este obviamente es el fin!

hasta pronto! espero que les haya gustado ;)

nos leemos!