Para no perder la costumbre ;) los personajes son de Stephanie Meyer y la autora de la historia es Edward's Eternal, yo solo traduzco.

Gracias a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por acompañarme en otra aventura.


Mantuve la cabeza de Emma pegada a salvo a mi pecho mientras nos encaminábamos rápidamente hacia el coche. No quería que tuviera que ver a Tanya otra vez. Bella abrió la puerta trasera y subí, abrazando a Emma, mientras ella se metía en el asiento del conductor. Emma comenzó a empujarme, llorando.

"Todo está bien, pequeña. Te tengo."

"¡Bewwa!"

Bella se giró en su asiento y puso una mano sobre la cabeza de Emma. "Estoy aquí, Emma. Siéntate con tu papi y yo los llevaré a casa, ¿está bien?"

"¿Tú no vas?"

La afligida mirada de Bella encontró la mía. "No, mi niña. No me voy a ir," la tranquilizó.

La mano de Emma agarró la de Bella con fuerza, sus pequeños sollozos saliendo en hipidos de su garganta.

"Bella, yo conduzco."

Sacudió su cabeza. "No, tienes que sostenerla, Edward. No creo que te permita que la pongas en su silla para el coche."

"A la mierda," murmuré, abrí la puerta y cargué a Emma hasta la puerta del lado del pasajero. Subí y nos puse el cinturón a ambos.

"Listo, pequeña, ahora también puedes agarrar la mano de Bella, ¿está bien? Estás a salvo," le aseguré al levantar su mano y colocarla en la de Bella expectante, envolviendo las dos con la mía más grande. La cabeza de Emma se giró de manera que pudiera ver a Bella y la sentí relajarse un poco.

Bella arrancó, dirigiéndose a casa, los ojos de Emma viéndola todo el tiempo, de vez en cuando un escalofrío estremecía su cuerpecito. La mantuve pegada a mí, tratando de ofrecerle tanta seguridad como pudiera con mi abrazo.

"Será mejor que no nos detengan."

Me encogí de hombros. "Me multarían aun si fuera en la parte de atrás, Bella. Emma es más importante. Necesita tocarte. Nos necesita a los dos en este momento."

Mientras Bella conducía, subía y bajaba mi mano por la espalda de Emma y tarareaba en su oído entre susurros reconfortantes. Poco a poco, podía sentir que sus sollozos se calmaban, pero por lo demás, permaneció callada. Por dentro, mi estómago estaba revuelto. Maldita Tanya. La ira que sentía hacia ella era sorprendente en intensidad, y me preguntaba cuáles serían las consecuencias de su visita.

"Edward."

Levanté la vista hacia Bella.

"Estás apretando muy fuerte."

Aflojé mi agarre en su mano. "Lo siento."

"Está bien, cariño. Comprendo. Casi llegamos a casa."

Le di una sonrisa forzada y asentí. Cuando nos detuvimos en la entrada, Bella levantó nuestras manos y las besó. "Quédense aquí."

Tanto Emma como yo la vimos rodear el coche y abrir la puerta. Abrió sus brazos y Emma aceptó perfectamente su abrazo, sus bracitos rodearon el cuello de Bella con firmeza. En silencio, las seguí hasta la puerta y la abrí, dejándolas pasar antes que yo a la casa. Entramos a la cocina donde podía ver galletas recién hechas enfriándose en la encimera. La cabeza de Bella se inclinó hacia las galletas dejándome saber que debía comentar al respecto. Teníamos que distraer a Emma.

"¿Hiciste esas galletas para mí, Emma?" Le pregunté en voz baja.

Asintió y se apartó de Bella, agachándose para coger una y dármela, su rostro triste.

"Victoria estaba enferma y no pudo llegar a la cita así que Emma y yo vinimos a casa e hicimos galletas como una sorpresa, papi," Bella me explicó bajito.

Emma solo asintió.

Miré a Bella suplicante. ¿Era esto el inicio del silencio otra vez?

Bella cogió otra galleta y se la dio a Emma, luego cogió una para ella y caminó hacia la sala.

Me senté junto a ella y Emma en el sofá. Bella le dio una mordida a la galleta y sonrió. "¡Wow, Emma! ¡Hiciste muy buen trabajo! ¡Están excelentes!"

Me miró y seguí su ejemplo, dando una mordida y sonriendo. "¡Ricas galletas, pequeña! ¿Te divertiste haciéndolas con Bella?"

Emma asintió nuevamente y sentí que mi corazón se apretaba un poco más.

Inclinándome hacia el frente, le hablé con delicadeza, "Pequeña, ¿quieres hablar con nosotros de lo que acaba de pasar? Queremos que hables con nosotros y está bien, vamos a escucharte. Necesitamos escuchar tu voz. ¿Puedes hacerlo?"

Emma me miró, frunciendo el ceño. Le dio una mordida a su galleta y masticó pensativa.

"Mi no guta ella."

Bella me miró a los ojos, asintiendo.

Aliéntala.

"Está bien, Emma. No tiene que gustarte."

"No la quelo atí, papi."

"No tienes que volver a verla nunca, pequeña. Te lo prometo."

"¿No tene que sel mi mami ota vez, papi? ¿Veldad?"

Mi corazón se contrajo al escuchar la súplica en su voz. "No."

Emma suspiró y miró a Bella. "¿Fui mala? Le dije cosas feas. Papi dice que semple sea amabe. Pero ella fue mala con papi."

"No estás en problemas, pequeña," le aseguré, al mismo tiempo que Bella negaba. "Estabas enojada y está bien que uses las palabras para expresarte. No eres mala." Acercándome, besé su cabeza. "Gracias por proteger a papi."

Bella habló. "Pero siempre debes de ser educada con los adultos, ¿está bien?"

"¿Pelo no toy en pobemas?"

Sacudí mi cabeza. "No. Fue una circunstancia especial."

Emma me miró. "No té lo que es eso, papi," me dijo, su frente arrugándose por la confusión.

Bella se rio entre dientes. "Significa que está bien si sucedió una sola vez."

Emma miró ansiosa a los dos. "¿Tolavía me aman? ¿Y se quelan conmilo?"

Tanto como Bella como yo respondimos al unísono, "Sí."

Emma suspiró y se recostó en el pecho de Bella, dándole otra mordida a la galleta.

"Eta men."

Nos quedamos callados por un rato, mi mano acariciando la pequeña de Emma, mientras Bella la abrazaba. Estaba más que agradecido de que Emma no se hubiese apartado de nosotros para volver a ese oscuro lugar en el que había vivido por tanto tiempo.

"¿Por qué no llamas a tus padres y ves si tal vez quieran traer la pizza aquí, Edward?" Bella sugirió en voz baja.

Asentí, pensando que podría ser una buena idea para quedarnos en casa esta noche.

Emma se enderezó. "¡No! ¡Si no vamos no pedo escojel una solpesa del baúl de las solpesas!"

Sonreí con alivio. Ella iba a estar bien.

"Está bien, Emma. Vamos a encontrarnos con la abuela y el abuelo."

"¿Ya pedo il a jugal con los atitos, papi?"

Asentí y se bajó del regazo de Bella, luego titubeó. "¿Bewwa?"

"¿Sí, Emma?"

"¿Tú vivil atí ponto?"

Bella asintió, su mano acariciando la cabeza de Emma. "Muy pronto, Emma. Solo estoy poniendo en orden algunas cosas."

Emma se inclinó hacia adelante. "Quelo algo…" Su voz se apagó.

"Dime," Bella la motivó con delicadeza.

"Quelo llamalte mami ahola. Ya no quelel espelal. ¿Pedo?"

Escuché el suave jadeo de Bella. Asintió y le dio una sonrisa brillante. "Sí."

Emma lanzó sus brazos alrededor de Bella y la abrazó con fuerza. Bella me miró con lágrimas en sus ojos mientras les sonreía al verlas, con un nudo en la garganta por la emoción.

Emma se apartó, la felicidad evidente en su rostro. "¡Yo voy a quelel peppenonis en mi pizza, igual a la de mami!" Alardeó antes de salir corriendo de la habitación en busca de sus amados gatitos.

Bella me miró, sonriendo a pesar de las lágrimas. "Va estar bien, Edward."

"Porque te tiene a ti."

"Porque nos tiene a los dos."

Sonreí. Me gustaba el sonido de eso. Acercándome, puse a Bella en mi regazo, manteniéndola cerca. Necesitaba sentir su calor. Sus brazos rodearon mi cuello, sus manos acariciaron suavemente mi cabello y suspiré en alivio.

"¿Edward?"

"¿Sí?"

"¿Estás bien?"

Me encogí de hombros mientras tomaba una respiración profunda. "Lo estaré." Me eché hacia atrás y pasé mis dedos por su suave mejilla. "¿Tú estás bien, AB?"

"Estoy bien." Se quedó callada por un momento, antes de elevar sus ojos para mirarme. "Quería golpearla, Edward. Si Emma no hubiese estado allí, creo que lo hubiese hecho. ¿Qué dice eso sobre mí?"

Tomé su rostro entre mis manos. "Dice que nos amas. No te hace una mala persona, Bella. Ella siempre parece provocar las peores reacciones en los demás. Solo nos estabas protegiendo." Tiré de ella, besándola con cariño. "Te amo por eso."

Respiró suavemente. "¿Qué quería?"

Metí la mano en mi bolsillo y le mostré el pequeño paquete, mientras le contaba lo que Tanya había dicho sobre su madre. "No sé qué hacer con esto."

"Guárdalo. Piénsalo un poco, Edward. Puedes verlo después y luego decidir qué momento sería el correcto para darle a Emma lo que sea que esté dentro. Obviamente era lo bastante importante ya que hizo que Tanya le prometiera que Emma lo recibiría cuando ella muriera."

Asentí. "¿Debería leer la carta?"

"Cuando estés listo. Luego puedes decidir cuándo y si la compartirás con ella. Es tu decisión. No creo que le enviara a su nieta algo que la lastimaría. Por lo que me contaste era una buena mujer. No tenía la intención oculta de lastimarlos a ti o a Emma."

"No. Su hija es la que se destaca en eso."

Bella se echó hacia atrás y tomó mi rostro entre sus manos. Su voz sonó baja y llena de emoción. "Ella es una horrible mujer, Edward. No te atrevas a creer una sola palabra del veneno que escupió. Ni una. Es una persona vengativa y despreciable."

Inclinándose hacia adelante, me besó. "Tú eres un médico increíble." Beso. "Un maravilloso padre." Beso. "Cariñoso." Beso. "Amable." Beso. Su voz bajó más. "Un increíble amante." Su dulce beso duró un poco más después de esa declaración. "Sexy, dulce y mío," susurró antes de capturar de nuevo mi boca con la suya, está vez besándome profundamente, su lengua reclamando posesión de mi boca.

Gimiendo, la besé en respuesta. Ella estaba aquí. Era real. Era mía.

Y tenía razón. La opinión de Tanya ya no importaba.

Bella se apartó poco a poco, pero no sin antes besarme con dulzura una última vez. "Edward…" Dijo entre su aliento.

Mis dedos pasaron por su cálida mejilla. "¿Mmm?"

"¿Qué tan rápido podemos conseguir un camión?"

Me le quedé mirando. "¿En serio?"

"Sí, quiero estar aquí. Necesito estar aquí. Tan pronto como sea posible."

Busqué mi teléfono en mi bolsillo. También quería eso.

"Mañana."

Sonrió. "No creo que pueda empacarlo todo mañana."

Sacudí mi cabeza mientras le marcaba a Jake. "Traeremos lo que necesitas y empacaremos el resto después. Nosotros también te necesitamos aquí, Bella. ¿Por favor?"

"Está bien."

*()*

Me detuve frente a la casa, sonriendo. El coche de mamá estaba allí y sabía que ya habría puesto las cosas en marcha y que Emma estaba con ella, sin duda volviéndola loca. Había estado que reventaba por guardar este secreto y estaba realmente sorprendido que hubiese podido hacerlo. De alguna forma dudaba que la noche iría exactamente como la había planeado, pero estaba bien con eso. Toqué el sobre junto a mí en el asiento, rogando que hoy resultara de la forma que esperaba y los dos deseos que le expresaría a Bella se encontraran con respuestas positivas.

Los últimos tres meses habían sido frenéticos, locos e increíbles. La clínica estaba en auge y la transición desde el hospital había sido sorprendentemente fácil. Habíamos contratado a una mujer que tenía la oficina marchando sobre ruedas y permitía que Jake y yo hiciéramos lo que queríamos hacer; proveer de un excelente cuidado a nuestros pacientes y levantar la clínica. Ya estábamos planeando traer abordo a dos médicos más y con el gran número de currículums que recibimos podríamos elegir entre los mejores. Heather también había contratado un gran personal de apoyo para nosotros; nuestras enfermeras y técnicos estaban bien entrenados y trataban bien a nuestros pacientes. Habíamos añadido una clínica de rayos x y un laboratorio al edificio para facilitar a la gente que ya estaba allí el hacerse las pruebas necesarias y garantizar un mejor control. Y, durante todo el proceso Bella había sido una eterna columna de apoyo y fortaleza. Ella y Emma eran la parte más alegre de mis días y aunque echaba de menos el poder correr a la puerta de a lado a almorzar cada vez que quisiera, Bella se aseguraba de traerme a Emma una vez a la semana para que pudiera comer con ellas y compartir una parte de nuestro día. Jake y yo nos dividíamos los turnos, pero los dos ansiábamos compartirlos con los nuevos médicos que trajéramos a bordo. Si todo salía de acuerdo al plan, el próximo año renovaríamos la planta principal con planes de rentar una parte a una farmacia y convertir la mitad trasera en una nueva locación para la guardería de Bella. Le daría más espacio, más control, así como la ventaja extra de estar muy cerca de mí otra vez. Ella y Leah estaban llenas de ideas y planes y me encantaba verla tan emocionada.

Jasper y su esposa, Alice, habían venido a ver la clínica, a buscar casa y esperábamos que llegaran pronto. Tanto Jake como yo estábamos entusiasmados de tener a Jasper como parte de nuestro equipo. Cuando nos reunimos con él, fue evidente que sería una elección perfecta para la clínica, con la ventaja adicional de tener a mi amigo de vuelta en mi vida. Después, regresamos a la casa, Jasper pasó a recoger a Alice y su hijo, y yo estaba encantado de ver a Bella, Alice y Leah entablar una amistad al instante. Emma se enamoró de su hijo, Emmett, un niñito tímido, que caminaba curioso y la miraba con los ojos muy abiertos desde la seguridad de la rodilla de su madre, antes de caer bajo su hechizo. A partir de ese momento, la siguió a todas partes, sus rollizas piernitas yendo tan rápido como podían para ir a su paso. Presenciar cómo conectaba con ese tímido niño fue algo maravilloso de ver. Bella insistía en que era un don que Emma tenía por naturaleza; el sacar a la gente de sus caparazones, como una vez le había sucedido a ella. Personalmente sentía que era un don que había aprendido de Bella.

Los papeles finales de divorcio llegaron poco tiempo después de la repentina aparición de Tanya y fue con una profunda sensación de alivio que los firmé y los envíe de vuelta en seguida. Estaba libre de Tanya. Ella ya no era parte de nuestras vidas, y Emma y yo podíamos seguir adelante. Eso significaba vivir nuestras vidas con Bella firmemente arraigada en ellas. El que se mudara con nosotros había sido el bálsamo que necesitábamos. Hizo de nuestra casa un hogar y nos convertimos en una verdadera familia. Ahora era el momento para el siguiente paso en ese viaje.

Agarrando las bolsas del asiento, entré rápidamente a la casa, frunciendo el ceño al ver el cielo gris. Afortunadamente, estaba pronosticada lluvia, pero no una tormenta. El clima ya me había forzado a mover mis planes al interior, pero una tormenta los frenaría totalmente. A Bella todavía le aterrorizaban, aunque tal vez no tanto como lo hacían cuando la conocí hacía cinco meses. Y, con Emma en la misma habitación que nosotros, no había manera de que pudiera distraerla como por lo general lo hacía ahora cuando azotaba una tormenta. Seguí a las entusiasmadas voces en la cocina, sonriendo cuando vi el núcleo de actividad.

"¡Papi!" Emma chilló cuando me vio entrar.

Me acerqué y dejé un beso en su cabeza con rizos. "¿Cómo estuvo tu día, pequeña?

"¡Me diveltí hoy! Y nunca dije nala, ¿veldad abela?"

Mamá se rio y se inclinó para darle un beso. "Ninguna de las dos lo hizo. Bella no tiene idea."

Miré el festín extendido sobre la encimera. "Esto se ve increíble, mamá."

Sonrió al escuchar mi elogio. "Todos los favoritos de Bella. Como me lo pediste."

"Le van a encantar."

Los ojos de mamá bailaban. "¿Conseguiste… todo?"

"Sí, todo está preparado."

"Ve a la sala. Dime qué te parece. ¡Emma y yo trabajamos duro en ello!"

"¡Yo tamen, papi!" Emma me tendió sus brazos.

La cargué de la encimera y caminé hacia la sala y me paré en seco. Era mucho más de lo que esperaba. Al principio del verano habíamos tenido un picnic y pasado todo el día en familia disfrutando del aire fresco y comida deliciosa que Bella había empacado. Ella lo había declarado su día favorito en toda su vida y había querido recrearlo para ella. Cuando el clima había amenazado con aplastar mi idea, mamá intervino e insistió en que podía solucionarlo. Y lo había solucionado.

La sala estaba transformada en un oasis de verano. Flores, plantas, hojas y tenues luces titilantes adornaban la habitación. Los muebles había sido quitados de en medio y la misma manta que habíamos usado ese día ahora cubría el suelo con algunos cojines para comodidad. Una canasta de picnic estaba en la orilla llena con aún más comida de la que estaba esperando en la cocina. Y de alguna forma incluso había encontrado una grabación de agua corriendo y suave brisa que se reproducía desde el iPod en la esquina. La habitación era mágica en su belleza. Y, el marco perfecto para lo que quería que sucediera esta noche. Bella estaría fascinada.

"¿Bueno?" La voz de mamá sonó ansiosa.

Tiré de ella hacia mi costado y besé su frente. "Mamá, es más que perfecta," le dije en voz baja, sin confiar en mi voz para decir mucho más.

Suspiró con satisfacción. "Ya me lo imaginaba."

"A Bella le encantará."

Emma soltó una risita. "¡Ya quelo que vena a casa!"

La di un apretón mostrando que estaba de acuerdo. "¡Yo también, pequeña!"

Mamá extendió sus brazos y la tomó de los míos. "Está bien, vamos a cambiarte, Emma. Edward, por favor, dime que no planeas llevar tu uniforme. Espero haberte criado con un poco más de sentido de la ocasión que eso."

Me eché a reír. "No mamá. Voy a tomar una ducha y a cambiarme. Bella piensa que vamos a ir a una cena de negocios tan pronto como llegue a casa así que se va a cambiar en la guardería. No te defraudaremos con nuestra falta de estilo. Lo prometo."

"Está bien. Entonces, rápido. Todavía tenemos mucho que hacer y luego me iré de aquí. Papá y yo volveremos en la mañana para recoger a Emma para que Bella y tu tengan todo el día para ustedes, ¿verdad?"

Le sonreí feliz. "Gracias, mamá."

Me sonrió en respuesta. "Ve. ¡Arréglate que es una noche especial! ¡Asegúrate de lavarte bien detrás de las orejas!" Bromeó juguetona.

La frente de Emma se arrugó. "Mami sempe etá besando las olejas de papi, abela. Los he visto muto. Y papi hace luiditos." Sacudió su cabeza. "Se besan tolo el tempo."

Mamá se rio mientras yo sentía que mi rostro se calentaba. "¿Ah, sí?"

Emma asintió, frunciendo el ceño. "Yo no beso niños. Es ewww. No té polque mami besa tanto a papi." Me miró con curiosidad. "¿Pol qué papi? ¿Tene que hacelo?" Sus ojos se abrieron mucho. "¿Es como una legla?"

Me le quedé mirando a Emma perplejo. Luego a mi mamá, que estaba conteniendo su risa.

"Yo me encargo de esto, querido," me dijo amablemente. "Ve a ducharte."

En silencio, me di la vuelta y caminé por el pasillo; agradecido de no tener que responder la pregunta, pero un poco preocupado por la información que mi madre compartiría con Emma. Pero, me gustaba la idea de que fuera una regla el que Bella me besara. Una regla estricta que tenía que seguir diariamente.

Bella besándome todos los días. Cuando yo quisiera. ¡Qué regla tan genial!

La simple idea me hizo sonreír.

Sería mi regla favorita.


Gracias especiales a mi querida Beta Erica, por tenerme esto en tiempo récord :P

Pues todo va viento en popa, la clínica está funcionando bien y tienen planes para una guardería para Bella en el mismo edificio. Ya viven juntos y supongo que ya se imaginarán cuál es la sorpresa, ¿verdad? Pues esta linda historia ya casi llega a su fin, pero todavía nos queda un poco más que saber de esta linda familia. Espero que hayan disfrutado del capi. Gracias por sus alertas y favoritos y sobre todo, gracias por sus reviews: Anuca, MarleCullen, Manligrez, Jade HSos, Tahiyoa, Valeria, veritob, Srher Evans, ang3lpop, EmDreams Hunter, AriiPattinson, glow0718, LucyGomez, freedom2604, Mary lozano, Esme Mary Cullen, cary, Tata XOXO, Ericastelo, Danny Fer D'Rathbone, Jocelyn907, jacke94, AleCullen, Gabriela Cullen, Caty Bells, Ana, Aime Cullen, Marie Pattinson J y algunos anónimos. Recuerden que leer sus comentarios nos alientan, tanto a autoras como a traductoras. Gracias por agradecer el tiempo invertido para su diversión ;) Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.

PD. Aprovecho para anunciar que al terminar esta historia comenzaré una nueva traducción. La historia es de Drotuno y se llama 'A Few Tables Away' o 'A unas Mesas de Distancia' este Edward es un amor, les aseguro que se enamorarán de él. Pónganme en alerta de autor si quieren recibir un aviso. Y para anuncios de futuras traducciones, adelantos y otras cosas pueden solicitar unirse a mi grupo The World of AlePattz en Facebook, el link está en mi perfil.