KHR no es mío, solo tomo prestados a sus sexys personajes.


Capítulo 36: Momento Especial

Después de algunos días y con la ayuda de Kyoya, Tsunayoshi regreso a su carácter habitual, era verdad que le había dolido la noticia, pero tampoco podía darse el lujo de deprimirse ya que esa actitud solo estaba preocupando a los que le querían e igual porque amablemente le recordaron que se estaba comportante como un simple herbívoro.

Con ello las cosas regresaron a su calma normal y para mala suerte de cierto castaño debido a que su clase había adelantado todos los exámenes ahora se encontraba casi 12 horas encerrado en la oficina revisando informes y leyendo varios contratos pendientes de la empresa. Definitivamente su padre era el mismo demonio personificado… en verdad no entendía porque debía ver todas las cosas que debía hacer un presidente de la compañía si aún no asumía el cargo… aún faltaba algunos años e igual ya había sido amenazado que además de eso debía quedar como el mejor de la clase en la carrera o si no… recibiría un entrenamiento inolvidable… solo de pensar en eso su cuerpo temblaba ligeramente e igual estaba el hecho de que incluyendo todo eso no podía descuidar a Kyoya e igual estar pendiente y asistir a las juntas que le ordenaba su suegro que debía asistir. Aunque en parte entendía porque de pronto sus deberes se multiplicaron… era mejor tener la mente ocupada para no pensar más en eso.

Ese día estaba realizando su tortura habitual: revisar y firmar su bello papeleo… cuando alguien toco a la puerta.

- Tsunayoshi-sama, le están esperando en la sala de juntas para iniciar la reunión – le indico una chica de cabello rojo largo y ondulado, de tes clara, ojos azules los cuales estaban detrás de unos lentes de armazón negro, vestía una blusa de manga larga de color blanco, con corbata negra, falda recta corta la cual le llegaba arribia de las rodillas y tacones de cintas de color negro.

- Ah, gracias – le contesto el castaño sonriéndole y pasando a su lado para encaminarse a la sala de juntas.

- Desea que les mande algo – pregunto la chica.

- Si, lo de siempre.

- Por supuesto – le indico mientras se encaminaba la joven a su escritorio para descolgar su teléfono y hacer el pedido.

Después de que el castaño entrara a la junta con los demás socios del corporativo curiosamente el elevador principal se abrió dejando paso a un pelinegro de mirada azul metálico, el cual se encamino directamente hasta la oficina de su herbívoro. Al llegar noto a la chica que se encontraba en el escritorio que estaba colocado junto a la puerta, la cual en esos momentos estaba revisando unas cosas en su ordenador al mismo tiempo que hablaba por teléfono.

Kyoya no era afecto por visitar a Tsunayoshi cuando este estaba trabajando ya que no quería ser una distracción para el castaño e igual porque el mismo sabía que a veces las obligaciones estaban primero, pero ese día era importante ya que lo sentía… dentro de poco iniciaría su celo y la verdad es que se encontraba ansioso debido a que sería la primera vez que pasaría ese momento en compañía de su pareja.

- Si diga – le pregunto la chica, la cual recién había colgado el teléfono y notado la presencia del pelinegro.

- Vine a ver a Tsuayoshi – indico Kyoya, mientras observaba de forma analítica.

- ¿Él sabía de su visita? – le volvió a preguntar de forma amable.

- … - Kyoya estaba algo molesto con esa pregunta, pero busco aparentar calma – no.

- Hmm ya veo, lo que pasa es que en estos instantes está en una junta con el consejo – le explico – pero si gustas puedes esperarle, no creo que tarde – le indico mientras señalaba un gran sofá que había enfrente de ellos.

El pelinegro no contesto y simplemente se sentó, además prefería esperarle, aunque una parte de le tenía ganas de ir a esa dichosa junta y sacar de ahí al castaño para que le atendiera… en eso reacciono a donde lo dirigían sus pensamientos por lo cual sacudió su cabeza… definitivamente los genes raros de su madre se hacían más fuertes cuando estaba llegando su celo.

Al poco tiempo se escucharon pasos, donde noto que Tsunayoshi regresaba a su oficina, dejando ver que este estaba entretenido leyendo unos documentos mientras caminaba.

- ¿Que tal estuvo la junta, Tsunayoshi-sama? – le pregunto la pelirroja mientras se colocaba de pie y le abría la puerta.

- Lo normal… - empezó a contestar el castaño sin apartar su vista de los documentos, pero en eso…

- Herbívoro… - le llamo, notando que este se detenía y le miraba a ver dejando notar su sorpresa plasmada en su mirada.

- Kyoya – le hablo el castaño mientras se acercaba hasta el – que sorpresa- le indico mientras le sonreía y le daba un beso fugaz en los labios.

- Hmm… veo que estas ocupado – dijo divertido el pelinegro.

- Que… ah na, eso puede esperar – indico mientras lo tomaba de la mano – Stefanie, no me pases llamadas ya que estaré ocupado – le dijo a la pelirroja mientras entraba a su oficina seguido del pelinegro.

- Claro – le contesto divertida mientras cerraba la puerta.

- Esa herbívora es extraña – comento Kyoya una vez que estaban solos.

- ¿En serio? – pregunto Tsuna – no lo había notado, ya que ella es alguien muy tranquila.

- Hmm… ¿y porque te habla por tu nombre? – cuestiono el pelinegro mientras se cruzaba de brazos.

- ¿Celoso? – pregunto divertido el castaño, pero en respuesta recibió un tonfaso en el estómago – itte… - se quejó – am bueno es que yo le pedí que me llamara por mi nombre ya que se siente extraño que me llamen por mi apellido.

- Hmm…

- Cierto, y a que debo tu visita – le pregunto mientras lo tomaba de la cintura y lo pegaba a su cuerpo.

- Nada más quería venir a verte, herbívoro – le dijo sonriendo de lado.

- Entonces que tal si aprovecho tu visita y salimos un rato los dos – le indico con voz coqueta.

- Hmm… pero yo elijo el lugar.

- Me parece bien.

Con ello ambos adolescentes salieron de la oficina rumbo al estacionamiento, para ir a buscar el automóvil del castaño.

- Herbívoro – le llamo.

- Si dime – le contesto Tsuna mientras abría la puerta del copiloto.

- Esta vez yo manejo – le indico mientras rápidamente le quitaba las llaves.

- Que… no espera…

- Harás lo que te digo Tsunayoshi – le dijo mientras fruncía el ceño.

- Esta bien tu ganas – dijo el castaño dejando escapar un suspiro mientras se metía al automóvil.

- Ten ponte esto igual – le indico Kyoya pasándole un trozo de tela.

- Oh, eso quiere decir que ¿me vas a secuestrar? – pregunto divertido mientras se vendaba los ojos.

- No veo que te estés quejando por eso – dijo Kyoya sonriendo de lado mientras ponía en marcha el automóvil.

El transcurso del viaje fue tranquilo y silencioso ya que con tener la presencia del otro era más que suficiente para ellos; tardaron como 30 minutos de recorrido hasta que llegaron a su destino.

En esos momentos Tsuna se sentía algo ansioso ya que no tenía ni idea de a donde lo había llevado su pareja, pero tampoco es que le importara mucho, noto que este se bajaba del vehículo y poco después le abría la puerta.

- Sujétame, porque aún no puedes quitarte la venda – le ordeno.

- Jeje y ¿porque tanto misterio? – le pregunto divertido mientras le tomaba de la mano y empezaban a caminar.

Ante eso Kyoya no contesto y simplemente sonrió de lado, en esos momentos se encontraban a las afueras de Namimori, donde se podía apreciar un aeropuerto privado y un jet, el cual les estaba esperando a que abordaran para llevarlos a su destino. Con cuidado le indico el camino al castaño para que no tropezara con las escaleras, al mismo tiempo que le indicaba a la azafata con un movimiento de cabeza que ya estaban listos para partir.

Mientras empezaban los preparativos para el despegue, ambos adolescentes se encaminaron a la habitación que poseía la nave, donde al entrar Kyoya se encargó de ponerle seguro a la puerta.

- Siéntate aquí – le indico al castaño haciendo que este se sentara en la orilla de la cama de la habitación.

En eso la nave empezó a moverse…

- Donde estam… – empezó a preguntar Tsuna ya que empezaba a sentir el movimiento del lugar, pero sus palabras fueron silenciadas cuando unos labios se posaron sobre los suyos al mismo tiempo que sentía que se sentaban en su regazo y unos brazos rodeaban su cuello, por lo que no dudo en sujetar de la cintura a su omega mientras buscaba profundizar el beso.

Toda duda y curiosidad que sentía el castaño quedo en el olvido mientras se dejaba perder en ese beso, el cual se volvía demandante a cada segundo que pasaba… pero este solo fue interrumpido ligeramente ante el movimiento de la nave que empezaba a despegar, provocando que Tsunayoshi quedara acostado en la cama con Kyoya encima suyo. Este hecho solo le creo más curiosidad al castaño, el cual aún desconocía su ubicación o su nuevo destino ya que era fácil notar que estaban en un avión o algo similar, pero nuevamente no pudo preguntar nada al volver a sentir que su pareja buscaba nuevamente sus labios para continuar con lo que había comenzado, pero esta vez Tsuna sabia de sus intenciones por lo cual en un rápido movimiento cambio de posición sin interrumpir el beso y ahora él era quien se encontraba a arriba, al mismo tiempo que seguía degustando del sabor de la boca de Kyoya empezaba a colar su mano derecha por debajo de la ropa del contrario notando que sus caricias estremecían al cuerpo que se encontraba debajo suyo.

Tuvieron que separarse ya que la necesidad de aire se hacía presente, donde se podía escuchar a ambos jadear, pero eso no impidió al castaño seguir, ya que aprovecho esto para descender al cuello del contrario para lamerlo y besarlo provocando que suaves gemidos escaparan de la boca de su pelinegro, en eso sintió como le quitaban las vendas de sus ojos.

Ante eso Tsuna noto como rápidamente Kyoya lo jalaba y lo volvía a tumbar en la cama mientras que este se sentaba sobre su cadera.

- ¿Y porque tanto misterio? – pregunto de forma calmada el castaño mientras sus manos exploraban y acariciaban las piernas del contario.

- No seas impaciente Tsunayoshi – le dijo mientras sonreía de lado.

- No lo soy – le contesto – solo es curiosidad – dijo mientras subía sus manos hasta tomar al omega por la cintura pero en eso sentía como sus manos eran sujetadas al mismo tiempo que se entrelazaban con las manos del pelinegro.

- Te dije que aun debes esperar.

- No puedes culparme por intentarlo Ky-o-ya… – dijo de forma seductora mientras se incorporaba un poco para quedar sentado y sujetar por la espalda al pelinegro.

- Bueno ya solo debes esperar un poco más.

- Bueno creo poder aguantarme – dijo sonriendo de lado – por cierto ¿a dónde nos dirigimos?

- A un lugar privado.

- Con nuestras familias dudo que ese término exista – dijo divertido el castaño.

- Hmm… - ante ese comentario igual el pelinegro sonrió – pero esta vez será diferente.

- ¿Y eso?

- Bueno ahora me toca a mí hacer algo especial para la ocasión no lo crees – dijo mientras colocaba sus manos sobre el pecho del castaño.

- Eso me gusta, pero se supone que yo deba consentirte…

- Bueno pues acostúmbrate a que yo sea quien mande en esta relación, herbívoro – le dijo de forma divertida mientras lo sujetaba de su corbata.

- … - esas palabras tomaron por sorpresa al castaño el cual después de unos segundos empezó a reírse per se detuvo al notar que lo miraban con el ceño fruncido – me parece bien, tu manda y yo obedezco, mi carnívoro – dijo mientras buscaba pegar más el cuerpo de Kyoya al suyo.

- Hmm… - comento mientras ambos se volvían a unir en un beso, el cual esta vez fue más lento ya que en el ambos se demostraban el amor que sentían por el otro, al mismo tiempo que las manos de ambos exploraban el cuerpo del contrario.

En eso una fuerte oleada de calor golpeo el cuerpo de Kyoya, el cual alejo un poco al castaño mientras empezaba a jadear… ante eso Tsuna se preocupó un poco pero entonces empezó a notarlo… el celo de Kyoya estaba iniciando y podía sentir como todo el lugar se inundaba de su aroma, en eso y con un rápido movimiento el pelinegro recostó al castaño y coloco sus manos sobre su pecho mientras empezaba a jadear.

- Creo que mi espera termino – dijo Tsuna sonriendo de lado y de un rápido movimiento sujeto a Kyoya de la cintura y empezó a mover su cadera simulando que le embestía notando que esto solo excitaba más al contrario y aprovechando su distracción busco recostarlo en la cama mientras se posicionaba encima suyo y nuevamente buscaba besarlo, pero esta vez fue un beso demandante provocando que el pelinegro ahogara algunos gemidos entre el beso mientras buscaba utilizar toda su fuerza para oponerse pero sentía que cada caria que le daba el Cataño le robaba sus fuerzas.

- Relájate – escucho que le susurraba al oído Tsunayoshi provocando que dejara escapar un suspiro, al mismo tiempo que obedecía la petición.

Poco a poco Tsuna empezó a repartirle besos por todo su cuello mientras que comenzaba a desabotonar la camisa del contrario y con ello fue dejando un camino de saliva por todo el pecho del pelinegro hasta llegar a un pequeño botón rosado, el cual empezó a succionar y morder suavemente mientras que el otro era estrujado con su mano provocando que el cuerpo debajo suyo empezara a retorcerse de placer, ante eso sonrió de lado mientras cambiaba y ahora se dedicaba a morder el otro pezón.

- Ah… deja… d…e… jugar… ah… herbívoro – se quejó Kyoya tratando de sonar enojado, pero el sonrojo de su cara decía lo contrario provocando que el castaño sonriera de lado, mientras que nuevamente captura los labios de su omega y con su mano derecha empezaba a descender por el vientre del pelinegro hasta colarse por debajo de las ropas de este y con ello atrapar el miembro del pelinegro y con ello empezaba a masturbarlo provocando que por esas acciones hicieran que se separan del beso al mismo tiempo que se podía escuchar un poco más fuerte los gemidos del pelinegro.

Al poco tiempo la ropa que llevaba puesta el omega se encontraba tirada a los pies de la cama, dejando ver que ahora el castaño estaba devorando el miembro del pelinegro donde el ritmo pasaba de ser lento a rápido dejándose deleitar por los sonidos guturales que su omega emitía, en eso noto como ya estaba llegando a su límite y al poco Kyoya había liberado su esencia dentro de su boca. La cual fue tragada por completo y disfrutada al mismo tiempo que se relamía los labios bajo la atenta mirada del contrario.

- Herbívoro pervertido – se quejó Kyoya, el cual estaba totalmente sonrojado, notando que su comentario solo hacia sonreír al contrario y con ello busco aprovechar ese momento para colocar al castaño encima suyo, sorprendiéndolo con sus actos - ahora me toca a mí – dijo sonriendo de lado.

Esta acción tomo por sorpresa a Tsuna, pero se dejó hacer mientras observaba atentamente todos los movimientos de Kyoya. Por su parte el pelinegro se recostó sobre el pecho del castaño mientras empezaba a repartirle besos y algunas lamidas al cuello de este, mientras que buscaba desamarraba el nudo de la corbata del castaño y desabotonaba la camisa, en eso busco dejar un rastro de saliva por todo el pecho de este sonriendo de lado al escuchar los gemidos que Tsunayoshi emitía debido a la excitación.

Con todo eso la poca cordura que le quedaba al castaño se esfumo y de un rápido movimiento volvieron a cambiar de posición y ahora Kyoya se encontraba tumbado boca abajo en la cama, pero justo cuando iba a quejarse sintió la ruda intromisión de uno de los dedos del castaño en su entrada probando que empezara a gemir al mismo tiempo que de nuevo el calor de su celo empezaba a segarlo, busco concentrarse para no perder en esa batalla aguantando al intromisión del segundo dedo pero cuando empezó a buscar expandir su entrada con el tercero, lo noto… ya había perdido esa batalla porque ahora solo deseaba que Tsunaysohi estuviera dentro suyo.

Al notar la total sumisión del pelinegro, el castaño sonrió de lado mientras sacaba sus dedos recibiendo un gruñido como protesta por su acción.

- Tranquilo, ya voy – comento mientras se deshacía del resto de sus ropas y colocaba su miembro en la entrada de su omega y de una sola estocada lo penetro, provocando que este gimiera del dolor por la ruda intromisión, no tardó mucho en notar que el pelinegro movía ligeramente sus caderas en señal de estar listo y con ello empezar de forma suave con las embestidas, las cuales después de un momento empezaron a ser más rápidas.

En ese punto Kyoya ya ni se esforzaba por decir algo o quejarse ya que su mente estaba abrumada por todo el placer que su cuerpo estaba recibiendo, ante esa visión Tsuna sonrió de lado al mismo tiempo que movía al pelinegro y ahora lo levantaba ligeramente dejándolo sentado sobre sus piernas mientras que con una mano le sujetaba sus caderas para empujarlo hacia abajo y así penetrarlo más profundamente y con la otra empezaba a masturbarle al ritmo de las embestidas, notando que esto hacia estremecer de placer a su omega, el cual lo demostraba con todos los gemidos sonoros que salían de su garganta.

La habitación se podía sentir caliente e igual estaba impregnada con el fuerte aroma de ambos adolescentes los cuales seguían sumidos en su mundo de placer y a cada momento que pasaba las embestidas eran más acertadas dandole en ese punto especial que hacía que el pelinegro no para de gemir de placer, en ese momento habían cambiado de posición y ahora el pelinegro estaba sentado encima de las caderas del contrario mientras se auto penetraba mientras seguía el ritmo que le marcaba el castaño ya que lo sujetaba de sus caderas.

- Ah…a… - Kyoya intentaba hablar, pero le era imposible articular palabra alguna, era la primera vez que su cuerpo experimentaba algo así, ya que ni cuando fue marcado se sentía tan perdido y desorientado por todo lo que estaba experimentando en esos momentos, pero lo sentía ya pronto llegaría a su límite y por los gestos que estaba haciendo Tsunayoshi podía de notar que el igual estaba llegando a su límite.

En eso las embestidas aumentaron su ritmo, notando que ahora el castaño se incorporaba para quedar sentado y tomar al pelinegro por la espalda para besarle mientras este buscaba sujetarlo de los hombros, en ello ambos llegaron al clímax de forma simultánea, donde Kyoya termino sobre el vientre de ambos y Tsunayoshi en el interior del pelinegro.

Ambos jadean y notaban como el cansancio invadía sus cuerpos, por lo el castaño se dejó caer de espaldas hacia el colchón con cuidado, para no molestar a su pareja la cual ya empezaba a dormirse, busco con la mirada y encontró unas sábanas acomodadas a un lado de donde estaban, tomando una con cuidado y tapándoles, deposito un beso en la frente de su pelinegro, el cual ya estaba dormido e igual procedió a dormir un poco dejándose adormecer por el aroma y el calor del contrario.

Total, como él dijo: no tenía prisa e igual aún tenían una semana por delante para poder disfrutarse.

Sin que ninguno de los dos lo notara el jet llego a su destino, donde el capitán y la azafata salieron de la nave para abordar otra que les esperaba para que ellos se retiraran, ya que como se les había ordenado dejarían en ese lugar a los adolescentes y regresarían por ellos después de una semana.

Kyoya empezaba a abrir los ojos con algo de pereza aún se sentía aturdido y cansado, más porque aun podía sentir como las oleadas de calor llegaban a su cuerpo, entonces se percató del hecho de que era sujetado por la cintura y estaba dormido sobre el pecho de Tsunayoshi, ante esa visión sonrió de forma tímida… realmente todo eso era nuevo para él ya que jamás había aceptado la idea de ser un omega, pero ahora todo era diferente y ahora la idea de poder llegar a tener hijos con su alfa no le desagradaba del todo ya que había encontrado a alguien que lo amaba por cómo era.

- ¿Que tanto piensas? – escucho que le hablaban de forma divertida, notando que el castaño estaba despierto y le miraba a ver a los ojos.

- Nada importante, herbívoro – le contesto divertido.

- Y ahora me dirás en donde estamos – pregunto de forma calmada Tsuna mientras aflojaba un poco el agarre del pelinegro para que este pudiera acomodarse mejor.

- Es una isla privada de la familia – contesto con simpleza Kyoya

- Ok… bueno en realidad el lugar no importa mientras que estemos juntos.

- No te pongas de cursi, herbívoro.

- Jeje, perdón… - contesto divertido notando que hasta el pelinegro sonreía - entonces…

- Estarnos aquí solos y vendrán a buscarnos cuando mi celo termine

- Engonces creo que debo aprovechar al máximo este tiempo – comento de forma coqueta Tsuna mientras le daba un beso en los labios a Kyoya.

- Hmm – le contesto simplemente Kyoya antes de volver a besar al castaño, mientras sentía como era recostado en la cama y con ello comenzaban nuevamente a disfrutarse.