Capítulo 36

Ren Kouen

― ¡¿QUÉ?! NO ENTIENDO NADA ―Gritó Alibaba lamentándose por perder su oportunidad de lucirse con su magia extrema.

―Parece ser que usted es un usuario de contenedor metálico ―dijo Aladdín dirigiéndose a Kouen.

―Sí ―él les miró a ambos― y tú debes ser el príncipe de Balbadd Alibaba. ¿Por qué haces esto? Después de todo Kou te quitó tu tierra.

―Yo ―Alibaba apretó los puños― vine a salvar al príncipe Ren Kouha ―justificó irguiéndose.

―Eso es una gran mentira ―pensaron las tropas de Kou sin dudarlo.

Aladdín observaba inquieto esta escena, el rukh se agitaba y cada vez se hacía más abundante el rukh negro y… ¿El rojo? Quién sabe, eso es algo que solo Akai tiene en su conocimiento. ¿Estaría ella bien? Tenía un mal presentimiento y el miedo de que mil y un escenarios desastrosos pudieran cumplirse donde el resultado era el mismo le hacían temblar. Entonces notó que el cielo se oscureció y las aves negras cataban incesantemente. Todos se preguntaban lo que pasaba como si fuera algo normal. Sin embargo; el magi no dudó en hacer algo.

― ¡KOUEN-OJIISAN! RETIRE SUS TROPAS ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE.

― ¿De qué hablas sucio mago? ―Mustió uno de los miembros de la casa Ren.

―Si no van a escucharme… SERÁ MEJOR QUE LO HAGAN TUS DJIINS ―exclamó dejando que el magoi se dirija a los contenedores metálicos.

― ¿Nos ha llamado reencarnación de nuestro gran rey? ―Preguntaron al unísono Leraje, Amón, Astaroth, Phenex y Agares. Ellos bien conocidos como los djiin de la casa del Rey Salomón.

Todos observaban con asombro, Kouen simplemente se limitó a recordar al mencionado cuarto magi por Judar.

―Su majestad, debe cerrar el "punto negro" que está descendiendo sobre nosotros o de lo contrario este mundo será aniquilado ―habló Amón dirigiéndose al oeste con la mirada― todo lo que la reencarnación del mal toque será extinguida y nada le detendrá.

― ¡Por favor no dejen que lo ocurrido en Alma Toran se repita! ―Rogó Leraje siendo detenida por Astaroth.

―Eso es un tabú, el otro mundo no debe ser mencionado ―inquirió el djiin seriamente.

―Amón ―le llamó su rey Alibaba― ¿Qué debemos hacer para salvar el mundo?

―Destruir al Médium ―respondió él― es un cuerpo lleno de rukh negro y magoi que sirve de ancla para llevar a ill ah a este mundo. Será algo muy difícil aun considerando que el poder de Salomón y la guardiana estarán allí.

― ¿Guardiana? ―Se preguntó Aladdín en voz alta.

―Sí, la guardiana del destino está en ese lugar, puedo sentirlo y está con su djiin Keren. Eso es bueno, significa que teniéndolos a ambos conocedores de la gran historia habrá esperanza ―explicó Amón.

―Hey ―interrumpió Kouen― ¿El poder de Salomón? ¿Guardiana del destino? ¿Es posible que el otro mundo destruido fuera el del rey Salomón? ―Avanzó hacia el magi.

― ¿Estás al tanto de la historia de Alma Toran? ¿Cómo es posible eso? ―Aladdín estaba muy sorprendido de las palabras del príncipe.

Este le tomó del cuello de su uniforme y le exigió:

― ¡Dímelo todo ahora!

―R-Rey K-Kouen d-deje a-al magi ―le pidieron los djiins alterados.

Alibaba ayudó a su amigo a sacarse de encima a esa persona y el mago de la creación aseguró:

―Ahora no puedo revelarle nada ¡Tenemos que ocuparnos del médium o toda la gente de este mundo perecerá!

―Tal vez si te presto mi fuerza cambies de opinión ―sonrió Kouen con malicia, tomó aire y soltó un potente grito―: ¡KOUMEI, HAKURYUU, HAKUEI, KOUGYOKU VENGAN DE INMEDIATO!

Algunos quedaron aturdidos y se taparon los oídos tratando de cesar el silbido que resonaba en sus tímpanos, Kouha se reincorporó algo inseguro por la historia del magi. Sin embargo, Kouen se veía entusiasmado porque estaba cerca de resolver los misterios de este mundo.

― ¡HEY MAGI! ¡VOY A PRESTARTE EL PODER DE TODOS LOS RECIPIENTES DE METAL DE KOU! De seguro así no podrás negarte a mi oferta ¡Te sacaré toda esa información a la fuerza!

―Q-Qué miedo… Ayuuuuuudaaaaa ―pensó Aladdín temblando― t-tengo q-que hablar esto con A-Akai ―se dijo preguntándose qué opinaría de este asunto, seguro se negaría rotundamente a pesar de que sea un miembro de la realeza.

―Les dejamos todo a ustedes, nuestros recipientes rey ―dijeron los djiins volviendo a sus contenedores.

Alibaba, Ren Kouen y Ren Kouha se equiparon y junto a Aladdín se dispusieron a aniquilar al susodicho Médium y salvar su mundo.

― ¡Vamos a Magnostadt!

Los djiins negros se dirigieron a la ciudad donde una gran cantidad de rukh negro se juntaba. Reim decidió apoyar en la defensa de la ciudad con todas sus fuerzas. Incluso su magi Scheherazade, impulsada por el deseo de proteger a la gente, aunque no perteneciese a su tierra. Ella velaba con todas sus fuerzas que Titus estuviera bien y que cumpliera su última voluntad. Puesto que, la maga sabía bien que a ambos no les quedaba mucho tiempo.

Mientras tanto, en aquella cálida casucha en el centro del lugar Titus abrazaba a Marga temblando. Akai observaba en silencio, con las manos juntas tratando de regularizar sus latidos.

― ¿Ocurre algo? ¿Les hirieron en la batalla?

―Es solo ―articuló él― miedo a morir.

― ¿Sienten miedo a morir? ―La niña miró a su prima buscando alguna respuesta diferente.

―Más que miedo a morir, ¿será miedo a que todos mueran? ―Murmuró recordando a Alma Toran― aunque es entendible en estas circunstancias Titus, Marga ―suspiró sentándose al lado.

― ¡Entonces vayamos a ayudar! ―Propuso Marga ganándose unas desentendidas miradas―. ¡Seguro que estaremos bien! ¡Quiero ser tu fuerza Titus! Porque gracias a ti cuando me sacaste de ese lugar ¡todo tomó un nuevo color! Por eso debes hacer lo que quieres, eso es algo que me enseñaste y yo estaré a tu lado en ese momento ―sonrió de oreja a oreja.

―Marga… ―Titus quedó boquiabierto al igual que la otra por las palabras de alguien tan pequeña―. Sí, vamos ―asintió tomando la mano de Marga.

― ¡Ambos cambiaron para bien! ―Exclamó Akai felizmente.

―También deberías ir a hacer lo que deseas ―dijo el mago― quieres pelear a su lado, ve, yo cuidaré de Marga ―le dio unas palmadas en el hombro.

―Titus, está bien ―se quedó pensativa unos momentos antes de responder― ¡Cuida de Marga o desearás no haber nacido!

― ¿Sabes que eso fue hace un año? ―Comentó el mago.

― ¿Eres más joven que yo? ―Interrogó la niña.

―Claro que sí ―le sonrió.

Akai comenzó a correr a donde sus instintos la guiaban, pero antes le gritó al e Reim:

― ¡Cuando todo acabe me declararé! ¡Lo prometo! ¡Ya no quiero arrepentirme o tener miedo!

― ¡Así se habla! ―Rieron los otros dos saludándola.

Bajo tierra el rukh negro se concentraba alrededor de la figura de Matal Mogamett que especuló inmediatamente que Titus había venido a asesinarlo. Además, le sorprendió que él protegiera a Marga con un borg así no le extraería magoi. La pequeña estaba parada unos metros detrás abrazando un pergamino que llevó con ella, un pequeño obsequió de su prima hace unos años que le hacía sentir segura.

― ¡Se equivoca! ―replicó el mago de Reim.

― ¿Entonces?

Titus tomó aire, exhaló y continuó.

Le salvaré de su propia perdición Director ―el rukh blanco le rodeó fervientemente cuando pronunció esas palabras.

El contraste de las luces blancas y oscuras y los incesantes silbidos de las avecillas marcaban una nueva lucha del bien contra el mal. Esto afectaría rotundamente lo que ocurriría luego en la batalla. Titus no perdería por nada del mundo. Quería seguir viviendo junto a sus seres queridos, deseaba estar firme a todo pase lo que pase. Mucha gente se había hecho importantes para él; Aladdín, Sphintus, Akai, Neo, Marga, los magos de la Academia… ¡Quería salvarlos de alguna forma! ¡Sus últimos momentos debía usarlos para ayudar a los que más amaba! ¡No se dejaría vencer ahora ni nunca por el miedo! Así como Akai dijo: "¡Ya no quiero arrepentirme o tener miedo!". Definitivamente haría lo mismo…

Aunque su vida termine antes por ello.