Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya. Este fic al grupo de Las Inadaptadas, Vicky y Josita en este caso.

oxOXOxo

Capítulo 34:

Gilbert llega, con un malestar mental por no avisarle a Tony que se iba, en tiempo record a la casa de Francis. Toca el timbre y no ha terminado de resonar la alarma cuando un muy angustiado Piere le abre, dejándole pasar sin decir nada.

El alemán le saluda con la cabeza y se va directo al cuarto del chico que es donde cree que está. Y cuando llega, Francis se le lanza a los brazos, con los ojos hinchados y llorosos.

—¿Qué te pasó? ¿Acaso ese tipo te hizo algo? —le palmea la espalda con torpeza.

—¡No me hizo nada! —lloriquea el francés.

—Oh… ¿Eh? —no entiende el problema.

—¡Y me dijo que podía conocerle pero luego me rechazó totalmente y me echó otra vez! —chilla.

—¿Qué? —en serio, no entiende nada. Aun así el hecho de que rechazaran a su amigo es inimaginable para él. El francés traga saliva y le suelta.

—Ay Gilbo —se acuesta en la cama viendo el techo —, no le gusto, soy un niño para él aunque se le olvidara por completo en los besos.

—Yo no creo que sea para tanto… —intenta reconfortarle.

—Pues lo es para él y la verdad es que ya no quiero seguir pensando que no tuve nunca alguna posibilidad —se tapa los ojos con un brazo —, ¿me abrazas, por favor?

Gil lo abraza un poco aunque no está acostumbrado a esto y no es tan fluido como Tony, pero si es su amigo... Francis lo agradece mucho y se calma lo suficiente como para concentrarse en el chisme.

—Lo siento por sacarte de la pijamada, mon amour...

—Nah, no te preocupes, ¡ellos no son awesomes! ¿Puedes creer que West me ignoró? Y Eli me ganó una apuesta —se le ensombrece la mirada —, y ese mocoso de primero se metió. Hasta el gigante.

Fran se ríe y le mira con lo de "Eli".

—¿No era "la marimacho"? —lo acusa.

—Eh, sí —se sonroja, atrapado —, ¡y por eso la reté para vengarme de lo que me hizo en el kínder!

—Oh, cosas que hace todo un ser humano maduro —le sonríe.

—¡Claro que sí! Pero ese niño se metió y luego "esa" dijo que ella me gustaba, ¡¿Puedes creerlo?! ¡Ha! Al grandioso yo no le podría gustar nunca una chica como ella —infla el pecho.

—¡Gilbert! —le da una palmada en el trasero.

Hey! —pega un salto.

—¡Pero si se llevaban tan bien el jardín de niños! ¿No le pediste su número de teléfono al menos?

—Eh, no… —y tampoco se despidió de ella. Fran hace un facepalm y cierra los ojos.

—Tienes que pedírselo —bosteza.

—Porque tú lo dices —pone los ojos en blanco, aunque mentalmente toma nota. Fran se encoge de hombros y suspira.

—Como quieras, mon cher. Debo dejar de imponer mis deseos, ¿quieres algo de comer?

—Woah! ¡Eso sería estupendo! —olvida que acaba de comerse tres kilos de pasta.

—Ve bajando, me voy a lavar la cara —le da un beso en la mejilla y se va al baño.

Gilbert corre hacia las escaleras y le espera en la cocina. Hasta asiento favorito tiene. Francis se remoja la cara, se peina y saca el móvil del pantalón.

Âllo, ¿Felicia?

—Veee~, ¡Francis! ¿Cómo te fue?

—Eh, luego te cuento, ¿bien? —traga saliva —, cuéntame una cosa.

—¿Eh? Claro, dime.

—¿Cómo viste a nuestros amigos Eli y Gilbert? —se recuesta en la pared.

—Mmm… Discutieron desde el momento en que se vieron —no crean que no los estaba vigilando, poder italiano —. Hicieron una competencia de comida y Elizabetha ganó… pobrecita, vomitó todo mi baño… ¡Ah! Pero él fue a ver como estaba.

—Mmm... Eso no dice mucho pero —se acomoda el cabello de un lado que no le gustó —, creo que podríamos estar presenciando algo nuevo.

—¿Tú crees? Ella estaba algo molesta cuando le dijimos que Gil se había ido —y esta niña debe estar gritando.

—Puede ser, o que es cierto lo que en realidad se llevan mal —se ríe.

—Puede ser —se ríe.

—Gilbert me dijo que le pediría su número de teléfono pero él siempre ha sido un chico muy tímido.

—Debe ser de familia entonces —mira de reojo a Lud y agrega —, aunque no lo aparenta.

—Es un chico duro y nunca admitirá las cosas abiertamente por su timidez —sonríe y tiene una idea —, ya sé, ¿está Eli cerca?

—Sí, estábamos viendo una película, ¿te la paso? —dice mientras busca a la chica con la mirada.

Oui, pásamela si'll vou plait —sale del cuarto y baja las escaleras hacia la cocina. Ya se le ve más alegre con la travesura que va a hacer.

Feli hace contacto visual con la chica y la llama con las manos. La húngara levanta las cejas y se mueve de entre Alfred e Iván.

—¿Sí?

—Te necesitan al teléfono —se lo da a la mayor.

Francis al otro lado sirve dos copas con helados, galletas y frutas. Sale con una bandeja y le da el aparato al alemán. Gilbert frunce el ceño y se lo lleva a lo oreja.

—¿Eh? —Eli lo toma y se sienta entre Felicia y Ludwig —, ¿hola?

Hall-… —se calla al reconocer la voz y mira al francés con cara de completo dafaq.

Fran se encoge de hombros y le besa la mejilla tomando su copa y encendiendo la tele. Mentira es que no le va a poner atención.

—¡Tú! —grita la chica.

—Eh… —se ríe nerviosamente y con la mente en blanco. Cubre la bocina con una mano y se gira al rubio —, ¿por qué?

—Yo hablaba con Feli y... —sonríe, encogiéndose de hombros.

—Eh... —otra que no sabe qué decir.

Hallo? —repite Gil. Eli se levanta y camina hacia la puerta principal.

—Así que eres cobarde, ¿eh?

—¡¿Cobarde?! ¡¿Por qué me llamas cobarde?!

—¡Porque te vas a penas me descuido! —y eso suena mal.

—¡Yo no me fui por cobarde! —eso es lo que más le dolió.

—¡Bah! —sonríe —, ¿qué te hiciste?

—Me necesitaban de urgencia porque soy awesome y nadie puede hacer nada sin mí —se le olvida que tiene a Fran a la par, aunque al chico de la casa no le importa mucho. Hasta se ríe —. Además tú estabas con el gigante y el niño ese.

—Nah, salí al rato —pone los ojos en blanco.

—¡Te demoraste siglos!

—¡No es cierto! ¡Ya salía a darte tu merecido de nuevo!

—¡Claro, porque volviste a aliarte con ellos para ganarme con trampas! ¡Tú, tramposa!

Eli suelta un "ha" y se ríe. De hecho, ambos tienen una sonrisa en su rostro.

Y ahí se quedan, hablando de retos y traiciones.

oxOXOxo

—Esa de ahí es mi casa —señala Lili hacia el frente.

—Oh, así conociste a las chicas —asiente.

—Sí, a veces puedo quedarme con ellas cuando mi bruder me da permiso —sonríe.

—Tu hermano es muy estricto —no es una pregunta, ha visto al hombre en un par de ocasiones y su ceño fruncido no la hacía ver como una persona divertida.

—No... Es que se preocupa mucho —llegan hasta la acera y doblan hacia ningún lugar en particular —, pero es muy bueno.

—Supongo que como un papá —y aprieta los ojos al instante, recordando todo y que Arthur lo castigará de por vida.

—Algo así, como un papá —le mira a los ojos —, también está su novio que es muy estricto y me enseña a tocar el piano.

—Oh, tiene… —piensa que en los últimos momentos muchos de sus conocidos tienen "novios". Decide cambiar de tema —, ¿y tocas el piano? Algún día quisiera escucharte.

La chica se sonroja y asiente.

—Ya sabes donde vivo —le suelta el brazo —, puedes venir a hacer la tarea también... Si quieres.

—Podríamos terminar la de geometría juntos —inventa sobre la marcha, emocionado con la invitación.

—¿Ya? —levanta las cejas.

—N-no, cuando venga a visitarte. Tal vez esta semana —se sonroja y se acomoda los anteojos.

—¡Ah! S-sí —une sus propias manos y se siente tonta por la ocurrencia.

—Está muy fresca la noche —porque hablar del clima siempre nos salva del silencio.

Lili asiente y se le olvida que iban a ver una película y que ya son tres cuadras las que han caminado.

—Está bonito para dar un paseo —y le da un escalofrío por el clima.

Él nota el escalofrío y se acerca a ella sin tocarla, esperando que así sienta menos frío. Lili le sonríe y se le acerca lo que falta, brazo con brazo y se ríe bajito. Ambos siguen caminando hasta que llegan a un parque medianamente concurrido e iluminado con muchas mesitas esparcidas por todo el terreno.

—¿Nos sentamos un rato? —propone ella y que esté tan iluminado la relaja.

Y-yes —le señala la banquita más cercana y se sientan lado a lado.

Y se cieeerne el silencio porque son chicos que no hablan mucho, incluso en la escuela sus temas de conversación son pocas y siempre están rodeados de gente.

—Eh... —empieza ella pero se calla.

—¿Qué canciones sabes tocar? —decide seguir con el piano. Lili le mira a los ojos.

Träraumet —susurra y es que no se sabe muchas aun. Se ríe suave —, a veces cuando estoy sola toco la intro de algunos programas de televisión.

Y las veces que el novio de su hermano la ha encontrado in fragantti la reprende y le pone tiempo extra.

—Eh… soy un desastre musical, la única que podría tocar es Twinkle twinkle Little star —se ríe en disculpa —, tampoco puedo cantar.

—¡No te creo! —se ríe ella llevándose una mano a la boca.

—En serio que lo soy —asiente. Lili se ríe con suavidad y mira a los alrededores.

—Tampoco sé cantar.

Really? ¡Pero si tu voz es muy dulce!

La chica se sonroja y le agradece en un susurro, desviando la mirada. Mathew se sonroja en reflejo al notar lo que acaba de decir. Lili le mira otra vez y es que siempre le ha parecido un buen chico y si fuese lo suficientemente valiente, ya le habría tomado la mano o algo.

Pero ninguno de los dos es valiente.

—Eh, ¿nos quedamos un rato más o volvemos? —no es que quiera volver, sólo está nervioso.

—¿Quieres volver tú? —le regresa ella, dudosa.

—No… —dice muy bajito, sin embargo ella le escucha.

—Hablemos un poco más —se pone un mechón detrás de la oreja y disimuladamente extiende la otra mano en el lugar en medio de los dos. Él se acerca un poco más a ella y nota que al frente de ellos hay una dulcería.

—¿Quieres algo? —señala el pequeño y adorable edificio.

La chica piensa que querría tomarle la mano pero no se atreve. La mueve un poquito más, moviendo los dedos.

—Un dulce estaría bien… —responde.

Mathew mira a todos lados y le da miedo dejarla sola aquí en medio de la noche, que deben ser como las ocho pero estos son niños aun. Impulsivamente la toma de la mano y la hala.

—¡Vamos para que me digas que quieres! —esa es su excusa. Y si por casualidad pasan por una zona no iluminada, el rostro rojo fosforescente de Math haría de un buen farol.

Lili levanta las cejas y se le abre la boca de la impresión, pero bueno, ahí, con la mano del americano envolviendo la suya corren hasta la tienda. Supongo que es por la euforia que corren, ¡está a como veinte metros!

Ambos llegan jadeando, fosforescentes y con las manos pegajosas del sudor.

—Ahora... Ahora quiero un refresco —bromea ella.

Mathew se ríe y saca su dinero, preguntándose si puede comprarle ambas cosas. Lili sonríe con la carita roja del chico, sacando a la vez su monedero.

—¡Oh! No te preocupes, déjame invitarte —entra en pánico.

—No... —niega con la cabeza y pone carita triste —, ¡yo también quiero invitarte!

—Ah… pero yo quiero invitarte a ti… —sonrojo.

—Pero yo... —se sonroja por espejo y le aprieta la mano —, yo también...

—¿Y si nos invitamos el uno al otro? —no se le ocurre nada más. Lili asiente frenéticamente y sonríe otra vez, feliz con el arreglo.

—Yo compro los dulces —camina hacia el mostrador.

—Entonces yo los refrescos.

—Oh —se detiene y le mira, mordiéndose el labio inferior. Él la mira, preocupado.

—¿Qué pasa?

—No quiero soltarte —susurra y le señala que las cosas que buscan están en direcciones contrarias. El chico ni siquiera había notado que aun seguían con las manos unidas.

—Ah —se ríe nervioso —, vamos juntos.

La chica se lleva la mano del monedero a la cara y se ríe, dejando que él la hale.

Cuando compran todo vuelven al parque. Lili, muy nerviosa con los ya quince minutos de su mano enredada con la del chico, pone la bolsa con los dulces en la banquita y los saca.

—Esos son muy ricos —Math señala los dulces de maples en la bolsa.

—¿Quieres uno? —pregunta ella sacándolo del paquete y piensa instantáneamente en dárselo en la boca, pero no es tan atrevida, según ella. Se lo extiende igualmente, mirándole fijamente con nerviosismo.

Mathew piensa en tomarlo con la boca desde la mano de la chica como vio que hacia su hermano con Iván varias veces, pero no atreve. Así que lo toma con sus dedos, rosando suavemente la mano de Lili y llevándose el dulce a la boca. Ella suelta un "oh" decepcionado pero a la vez se sonroja con el roce, haciendo al chico sonrojar también. Sonríe.

La chica le sonríe también, tomando un dulce random y comiéndolo a pequeños mordiscos. Pasa al menos media hora en un placentero silencio, donde ambos se miran de reojo y comparten los dulces.

—Creo que ya deberíamos regresar —no quiere, pero algo en su instinto de gemelo dice que debe volver. O por lo menos no dejar mucho tiempo solo a Alfred.

Lili tampoco quiere volver pero asiente, sabiendo perfectamente que si su hermano llega a buscarla y no la encuentra, se arma la tercera guerra mundial. Igual se siente triste ya que casi nunca se puede quedar tan a solas con el chico de anteojos.

—Vamos...

Él se levanta y la hala con suavidad esta vez. Lili sonríe un poquito con el corazón latiendo pesadamente y se le sigue…

oxXOXxo

¡Hola!

La trivia sigue vigente, ¿de qué creen que sean los trajes?

Estamos un poquito tristes porque ya casi se nos termina Siete días contigo, a partir de aquí, cuatro capítulos más. Esperamos que nos apoyen hasta el final :3