"Vuelve la misma sensación, esta canción ya se escribió. Un mínimo detalle que cambió…" – Cerati
•.: SEXPERIENCIAS :.•
| XXXIII.- Déjà Vu |
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—Entonces… ¿Ya me dirás qué son Sasuke y tú?
En menos de diez minutos, Becky volvía a atacar a Sakura con la misma pregunta en referencia a Sasuke Uchiha, puesto que a ella le había tocado recibir de primera mano el encargo del pelinegro hacia Sakura.
En tono de broma, Becky le había preguntado si el helado era para ella, a lo que Sasuke sólo se limitó a aclarar que era para Sakura. Entonces Becky se quedó asombrada y con las palabras en la boca al Sasuke darse media vuelta y marcharse sin decir más nada. Apenas llegó Sakura hasta su lugar, y la mujer prácticamente estalló en una lluvia de preguntas.
—Ya te dije, es un conocido —respondió Sakura, jugueteando con la cuchara entre su boca.
—No, señorita, un simple conocido no tiene tales atenciones.
Sakura escupió la cuchara y luego rio.
—¿Tú crees que Sasuke es de ese tipo de hombres atentos?
—No, desde luego que no, pero contigo parece serlo.
Sakura se giró, dándole la espalda a la mujer en lo que tiraba el recipiente vacío de su helado, y, sin que ella la mirara, sonrió suavemente tras la afirmación.
—Bueno, supongo que hace el intento.
Dijo, regresando de nuevo a sus actividades al tiempo que tarareaba una canción. De pronto se le había iluminado el rostro.
—Sólo preguntaba porque como que la visita de tu conocido ha causado alboroto en algunas por aquí…
—Ah, ¿sí? —Sakura le siguió de largo, sin turbarse en lo más mínimo—. Pobrecitas, siento pena por ellas. Pero igual, diles que le echen ganas.
Becky se carcajeó.
—Está bien, les diré que, al conocido tuyo, parece gustarle una conocida mía.
Sakura volteó hacia atrás; Becky le guiñó el ojo de forma cómplice y le sonrió.
Ella hizo un movimiento con la cabeza a modo de desaprobación, aunque después también sonrió, volviendo a sus actividades.
Esa tarde, como otras anteriores, Axel se ofreció a llevar de regreso a su casa tanto a Sakura como a Ino, luego de haber terminado el turno.
Y, pese a que las intenciones del hombre eran buenas, evitando así que batallaran para el regreso, Sakura parecía no del todo convencida cuando Ino se les unía.
Y es que era cosa de todos los días que cuando Ino y Axel se juntaban, Sakura era la que pagaba las consecuencias de sus locuras. Apenas Axel encendía la camioneta, Ino buscaba en su playlist alguna canción que le gustara para reproducirla a todo volumen, y durante todo el camino, los dos se ponían a cantar canción tras canción hasta llegar a la entrada del edificio, o bien, al lugar a donde se dirigieran.
Sakura parecía perder la paciencia en cada salida.
Por idea de Ino y, antes de que Axel tomara la vía rumbo a la casa de ambas, pararon en una cafetería.
La chica de pelo rosa revisaba sus redes sociales en el celular, mientras que Axel e Ino conversaban sobre el novio de ésta y los planes que tenían.
—Eso ya huele a boda —expresó Axel, y Sakura tuvo que buscar una servilleta con urgencia para limpiarse la boca al casi escupir el café que tomaba.
—No menciones esa palabra delante de Ino —advirtió luego—. Su novio como que no ha captado las indirectas, que en realidad son demasiado directas, en donde le da a entender que ya le dé el anillo de compromiso.
La rubia se cruzó de brazos y volteó molesta hacia el exterior.
—Sólo trato de darle ideas que veo en internet sobre pedidas de mano, escapadas a lugares románticos, y esas cosas cursis que a todas las chicas nos gustan…
—No generalices —completó Sakura, dándole otro sorbo a su bebida.
Ino suspiró.
—¿Es que acaso es mucho pedir que busquen la manera de impresionarnos y que nos hagan sentir que realmente les importamos?
—¡Ay, Ino, por Dios! Tú prácticamente lo que quieres es que el pobre hombre salga en televisión nacional y así te pida matrimonio.
Axel observó a ambas chicas y luego se echó a reír.
—Ustedes están locas. Si el tema ya fue puesto sobre la mesa, algo se le ocurrirá a tu novio, Ino, sólo no comas ansias —le aseguró con una sonrisa. Ino se mostró un poco más relajada. Sakura en cambio, volvió la atención a su celular.
—Y a ti, ¿alguna vez te ha pasado por la cabeza eso de casarte? —indagó Ino entre risillas—. Mira que ya estás algo grandecito, eh, no se te vaya a pasar el tren.
Axel tomó el comentario con gracia.
—Nosotros no tenemos esa prisa ni ese problema. Aunque ahora que lo mencionas, sí, alguna vez tuve la loca idea de querer casarme.
Confesó, y Sakura alzó la mirada, atenta a la plática.
—¿Y qué pasó? —quiso saber Ino.
—Recapacité a tiempo antes de cometer suicidio —bromeó. Ino le lanzó una servilleta en la cara—. La verdad es que me di cuenta de que las cosas no funcionarían.
—¿Qué? ¿Por qué? ¡Ay, no! ¿Hablas de la chica de la revista que me enseñaste el otro día? Ay, ella se me hacía muy bonita. ¡Axel, qué mala onda!
Sakura de inmediato la calló de un codazo.
—Son cosas que pasan, pero aun así, yo estoy tranquilo —concluyó Axel, sin entrar en detalles.
Y, pese a que ambas chicas lo miraron con cierta pena, éste se mostró imperturbable, tanto así que incluso comenzó a hacer bromas sobre el tema.
Ino le siguió la corriente y, al cabo de unos minutos, ya se encontraban hablando sobre otras cosas.
Entonces el celular de Sakura vibró sobre la mesa en dos ocasiones seguidas, encendiéndose la pantalla, mostrándose el nombre de Sasori como el remitente del mensaje de texto que le había llegado.
Rápidamente tomó su celular, como temiendo que alguno pudiera verle —en especial Axel—, procurando ser cuidadosa a la hora de leer.
«¿Cómo estás?»
Le había escrito el pelirrojo.
Sakura sonrió con cierta añoranza, y se acomodó de tal modo que nadie pudiera ver lo que escribía.
«Estoy bien, gracias. Recién saliendo del hospital. Ando con Ino y un amigo tomando un café. —Añadió un emoji sonriente y otro más con la lengua de fuera—. ¿Y tú cómo estás? ¿Ya pronto regresas?»
«Bien. Sí, continúo fuera de la ciudad. Regreso la próxima semana».
«¿En serio? ¡Qué bueno!»
Escribió, y se quedó un par de segundos más mirando a la pantalla. Sasori ya había recibido y leído su contestación, así que ella comenzó a llenar de emojis el próximo mensaje, como cuando uno no tiene más tema de conversación, pero aun así, se reúsa a cerrar la ventana del chat.
«¿Estarás de fiesta la próxima semana?»
Le mandó preguntar, y a Sakura se le resbaló el celular de las manos.
«¿Cómo…?»
«Vi que tu amiga, la que nunca se calla, comentó algo de que cumplirías años».
Sakura se puso roja. Y es que horas antes, Ino la había etiquetado en un video en donde tres hombres le hacían un baile erótico a una chica a modo de regalo de cumpleaños. En dicha publicación, Ino le decía que, si ella quería, le conseguía el contacto de los tres, siendo éste su regalo de cumpleaños.
«Bueno, cumplo años el próximo sábado, pero… ¡Nada qué ver con lo que Ino publicó!»
«Entonces sí cumples años…»
«Sí, dulces e inocentes veinticuatro».
Se jactó, burlándose ella misma de su contestación.
«Dulces sí, inocentes lo dudo. —Sakura tuvo que taparse la boca para evitar reírse muy fuerte, e iba responderle a su acusación, cuando él se le adelantó escribiendo—: «Nos vemos entonces».
Dando por finalizada la conversación.
—Sakura, qué dices, ¿vamos? —le preguntó de pronto Ino, llamando así la atención de la chica, la cual la vio sin comprender.
—¿Adónde?
—Nos estábamos poniendo de acuerdo para ir en tu cumple a la casa de campo de Axel. ¿Qué dices? Invitaríamos a todos nuestros amigos.
Sakura los miró con cierto escepticismo, pues cada que salían, siempre sacaban el tema de la casa de campo a relucir, y hasta hacían planes de ir un fin de semana; pero por una u otra razón, al apenas acercarse la fecha, solían cancelar la salida para una futura ocasión.
Aunque dicha ocasión jamás se presentaba.
—No lo sé, tendría que revisar cómo ando de trabajos en la escuela. Aunque honestamente, no tengo intenciones de celebrar mi cumpleaños.
Ino rodó los ojos, haciéndole una mueca en reproche.
—Ay, ya vas a empezar. Anímate, Sakura, anda, incluso hasta pudieras invitar a alguno de tus chicos a la reunión.
Le guiñó el ojo de cómplice manera.
—Hey, pero sólo a uno. No pretendas tener a todo tu harem reunido en mi casa —sentenció Axel.
Sakura rio.
—¡Oigan, así no se vale! ¿Qué no se supone que la cumpleañera manda? —comentó divertida, esta vez más animada.
Al día siguiente, y, luego de terminada la reunión de todos los miércoles en la oficina de Rin Nohara, Becky se acercó a Axel para darle a conocer los pendientes del día.
—Eres un pan de Dios, Becky, nunca cambies —le agradeció el castaño, revolviéndole el cabello corto.
—Si no lo hago ahora, luego más tarde va a estar molestándome cuando más ocupada esté. Lo conozco, doctor, lo conozco —reclamó, dándole un golpe en la mano.
Sakura se burló de ambos.
—¿Qué harás el día que Becky ya no esté, Axel?
—¡Eso jamás pasará! Si Becky se me va, yo me voy con ella.
Abrazó fuertemente a la mujer, levantándola algunos centímetros del suelo. Becky lo golpeó en los hombros en repetidas ocasiones para que la bajara. Sakura seguía riéndose divertida.
—¿Y yo para qué lo quiero conmigo? Ande a buscarse una novia, eso es lo que debería de hacer. —Axel se carcajeó. Becky entonces volteó hacia Sakura, aún divertida—. Y a usted, señorita, desde hace como media hora que la esperan.
Sakura volteó en dirección a la estación de enfermeras, divisando a lo lejos a Sasuke, el cual se encontraba sentado, trabajando en su laptop.
—Enseguida voy —anunció la chica—. ¿Te importaría atenderlo en lo que termino algo?
—Por mí, tárdate el tiempo que quieras, yo encantada de la vida lo atiendo. No sé qué perfume usará ese muchacho, pero huele… ¡Uff, delicioso!
El tiempo que Sasuke estuvo esperando aún en la estación de enfermeras, debió haberle parecido una eternidad, pues por el semblante de su rostro tras las preguntas que Becky le hacía en una manera de hacer algo de plática, dejaba en evidencia su grado de incomodidad.
Sasuke era de ese tipo de personas que no son muy platicadoras; Becky en cambio, era todo lo contrario.
—Ay, muchacho, con tantas cosas que haces de seguro apenas tienes tiempo para ti —comentó la mujer mayor, luego de que Sasuke se viera prácticamente obligado a seguirle la plática sobre sus actividades diarias—. Y supongo que de novia ni hablamos, con lo atareado que andas, seguramente ni tiempo te da para pensar en esas cosas…
Sasuke continuó con la atención puesta en la laptop, tecleando sin interesarse en lo más mínimo en responder. Pero Becky continuó conversando pese a que hablaba prácticamente con la nada.
—Bueno, eso es lo que me hace pensar, a menos que usted me diga lo contrario. —Soltó una risilla que hizo a Sasuke voltear a verla de reojo—. Aunque yo digo que hay tiempo para todo.
—No tengo idea de qué habla —concluyó él, volviendo la atención a la pantalla.
Becky tuvo que ocultar su risilla pícara al Sakura acercarse a la estación.
—Disculpa nuevamente la demora, Sasuke —saludó con mesura, parándose frente a él.
—Está bien —se limitó a responder, sin levantar la vista de la computadora.
Desde atrás, Becky le hizo una señal a Sakura como advirtiéndole que el chico se encontraba de malas. Advertencia a la cual Sakura no le dio importancia.
Sasuke Uchiha vivía de malas, y Sakura lo sabía de sobra.
—Bien, entonces dime, ¿qué necesitas de mí? —Se paró detrás de Sasuke, agachándose para estar a su altura, observando lo que hacía en la computadora. Sasuke envió el correo que redactaba—. Uhm… No sé si eres más escueto hablando o escribiendo.
Dijo a modo de broma, pero Sasuke no comentó nada, sino que abrió una presentación en la pantalla de su laptop, la cual le mostró a Sakura; en ella se hablaba de los cambios esperados en el hospital con el proyecto en el cual trabajaban.
—Sólo necesito saber a detalle los procesos que siguen.
—Interesante… —Sakura terminó de leer la presentación—. Aunque te mentiría si te dijera que conozco todo el hospital, hay áreas que…
—Repetiré este mismo ejercicio en el resto de las áreas, así que con lo que tú sepas de la tuya es suficiente.
Aclaró, y para pronto, Sakura consiguió unas cuantas hojas recicladas y bolígrafo. Tomó asiento al lado del chico
—Veamos. —Comenzó a escribir un par de palabras claves, hizo unos dibujos a los cuales les puso nombres, y luego unió cada parte con líneas entrecruzadas—. Ok, creo que no tengo mucho ingenio para estas cosas, disculpa la letra fea y mis dibujos mal hechos.
Sasuke sólo miró en silencio los garabatos que ella hacía y la manera en que hablaba prácticamente sola, explicando la razón de unir a fulanito con menganito.
—No es necesario que…
Sakura tomó otra hoja. Una no había sido suficiente para plasmar sus ideas.
—Entonces, cuando ellos autorizan… —Remarcó el dibujo que decía «ingresos»—. Les mandan un formato a todos ellos… —Remarcó también dos círculos, rayando en repetidas ocasiones dos líneas que cruzaban de un lado a otro—. Y bueno, al final, llegan con nosotros.
Exhaló.
—Ok…
Ella alzó la mirada esperanzada.
—¿Entendiste?
—No.
Sakura se golpeó la frente.
—Ok, ¿desde qué parte te perdiste?
—Desde el momento en que te pusiste a escribir como loca todo eso.
—¡Oye! —Lo empujó del hombro—. Ok, trataré de explicarlo de nuevo…
Tomó una nueva hoja con la intención de hacer sus garabatos.
—No es necesario. —Le detuvo Sasuke—. Yo te preguntaré, y tú sólo respondes.
Ella asintió y entonces Sasuke comenzó a hacerle algunas preguntas concretas, y todo lo que ella respondía, Sasuke lo iba transcribiendo en la laptop.
Estuvieron en ello como por alrededor de treinta minutos, en donde no hubo mayor tema de conversación que el trabajo.
—Oye… eso que estás haciendo es prácticamente lo mismo que yo hice —señaló hacia la pantalla. Sasuke comenzaba a hacer un diagrama.
—No, esa cosa que tú hiciste apenas se entiende.
Sakura achicó los ojos, viéndolo con incredulidad.
—Pues a mí me parecen lo mismo. —Colocó sus hojas al lado de la pantalla de la laptop, buscando similitudes—. Estás copiando lo que yo hice…
—Anda a revisarte la vista. Estás mal.
Sakura infló los cachetes y luego se puso en pie, dejando por breves instantes a Sasuke solo.
Cuando regresó a la estación, Sasuke se encontraba atendiendo una llamada y, por el gesto de su cara, todo indicaba que no había sido nada grata. Sakura pareció haberse dado cuenta.
Así que se recargó sobre el escritorio, al tiempo que tomaba agua, dejando a un lado del chico una segunda botellita.
—Pues para mí, viene siendo lo mismo —volvió a repetir, luego de que finalizara la llamada.
Sasuke observó el envase de plástico a su lado.
—Tengo que irme —anunció a los pocos segundos, sin apartar la vista del agua—. Mañana…
—Mañana tengo turno de tarde —informó, dándose soporte sobre el escritorio con ambas manos—. Temprano tengo clases, pero si quieres…
—Dime a qué hora estarás menos ocupada.
Ella se llevó un dedo a la barbilla, pensativa.
—Honestamente no sabría decirte.
Sasuke comenzó a guardar sus cosas, incluidos los garabatos de Sakura.
—Está bien, mañana te busco para terminar con esto.
Dijo por último a modo de despedida.
Y, pese a que una vez más su estancia en el hospital fue relativamente corta, había bastado para tener a Sakura de muy buen humor durante el resto del día.
Aunque si bien, algo insuficiente para abarcar la gran parte de su jornada del día siguiente, pues el turno de la tarde en el hospital, sumado a las clases que había tenido esa mañana, la tenían agotada.
Axel en más de una ocasión le había sugerido tomarse un descanso.
—Ok, pero si no lo quieres hacer por ti misma, de perdido hazlo por la criatura —bromeó el doctor, recibiendo por parte de Sakura un golpe en el abdomen.
—¿Cuál criatura? ¡Tú estás loco! —le reprochó.
—Ah, entonces es cierta mi teoría de que le has entrado duro a la comida.
—¡Axel! —Le lanzó el cojín del pequeño sillón de su oficina. Axel lo esquivó al tiempo que reía—. Eres un mentiroso, no he engordado, sigo igual que siempre. —Se miró ella misma la cintura—. Y sólo para que te quede claro, mi regla hasta el día de hoy no me ha fallado ni una sola vez.
—¡Qué dicha! Me alegro que tu vagina tenga su fase de descamación normal. —Le siguió el juego. Sakura enrojeció, lanzándole el otro cojín para callarlo.
—Por cierto, ¿y a ti qué te dio que por primera vez me hiciste caso y te rasuraste la barba fea que traías? —Alzó una ceja—. ¡No me digas que…!
Se tapó la boca. Axel dejó su bata blanca sobre el perchero.
—Saldré con una amiga —contó, en lo que se subía las mangas de su camisa de cuadros. Sakura manifestó un gritillo festivo. Axel negó—. Sólo salimos en plan de amigos.
Sakura continuó haciendo sonidos en burla, y apenas iba a hacer otro comentario, cuando su celular vibró.
«Llegué».
Le dejó saber Sasuke Uchiha-
—Sólo bromeaba, espero que la pases bien en tu salida. —Le guiñó el ojo—. Tristemente yo estaré encerrada aquí un largo rato más.
Sakura salió junto con Axel del consultorio. Él cantaba Beautiful crazy de Luke Combs, mientras ella acomodaba su cabello suelto; pero a los pocos segundos, Axel dejó de cantar al reconocer a Sasuke Uchiha recargado en la pared del largo pasillo, justo frente a la estación de enfermeras.
—No sé por qué tengo la sospecha de que no será un triste largo rato para ti…
Ella se puso un poco roja, así que giró la cara hacia el lado contrario.
—Él sólo viene a terminar un pendiente.
—Pero eso no quita el hecho de que te hayas arreglado e incluso acomodado esa greña salvaje que tienes.
—¡Oye! ¿Estás insinuando que nunca me arreglo? —Sakura lo empujó, juguetona.
Entonces, cuando ambos llegaron hasta donde se encontraba el pelinegro, Axel fue el primero en saludarle con un simple: «¡Qué onda!» Al cual Sasuke no respondió, salvo con un movimiento mínimo de cabeza.
—Bueno, nos vemos mañana —Axel se despidió de Sakura—. Ah, y por cierto, no se te ocurra irte sola, pide un taxi en recepción.
Sakura asintió, despidiéndose de él, apurándolo también a que ya se fuera. Intercambiaron un par de señas a modo de juego, hasta que Axel tomó el ascensor.
—Acompáñame —le indicó a Sasuke, dirigiéndose de nueva cuenta hasta el consultorio de Axel—. Ponte cómodo, aquí no nos molestarán tanto.
Sasuke se sentó en el sofá de piel, entrecruzó la pierna derecha en forma de escuadra, y sobre ésta descansó la laptop. Sakura tomó lugar en la silla giratoria de Axel, encendió la computadora y buscó algo de música.
—Voy a repasar lo que tengo hasta el momento. Confírmame si está bien. —Sakura le dio un sí, continuando con su búsqueda—. Ok, tengo que…
—Perdón, ¿te incomodaría algo de música? Me gusta trabajar mientras escucho algo de fondo.
—Está bien.
—¿Algo en especial que te gustaría escuchar?
—Me da igual.
Sakura rio.
—¿Cómo que te da igual? ¿Es que no tienes un género favorito? Qué tal si se me ocurre poner algo como, no sé, ¿reggaetón?
Sasuke alzó la mirada por encima de la pantalla de su laptop, viendo con un reproche no dicho a la chica.
—Sólo bromeaba. Pero bueno, ya que no dijiste nada, seré yo quien elija.
Así que seleccionó uno de los playlist de Axel; se acomodó mejor en la silla y sacó sus libros con la intención de avanzar unas tareas mientras tarareaba In case you didn't know de Brett Young.
—Puedes continuar con lo tuyo, te escucho. Es sólo que a veces tengo que aprovechar cualquier espacio para avanzarle a mis trabajos.
Se disculpó, pero Sasuke no dijo nada al respecto; sacó las hojas que ella había rayado el día anterior, y comparó con lo que llevaba hecho.
Por algunos segundos, el silencio se hizo presente entre ambos, sólo la música sonaba como ambientando incómodamente la oficina.
—¿Acaso tu novio no pasa a recogerte cuando sales tarde?
Preguntó de pronto, sin apartar la vista de la pantalla de su laptop y las hojas llenas de garabatos. Sakura dejó su lectura.
—¿Perdón? —Parpadeó incrédula.
Sasuke puso las hojas encima de la mesita de centro frente a él.
—Nada. Terminemos pronto con esto —concluyó, regresando a lo suyo.
Así que los próximos minutos se concentraron en avanzarle a lo pendiente del día anterior. Sakura se limitaba a responder a las preguntas que él le hacía con respecto al hospital, única y exclusivamente del hospital.
Ella se había sentado en el sofá, a un lado de Sasuke, para darle una revisada a lo que tenía.
—Esto no es así —señaló un concepto en la pantalla—. Ellos no hacen eso.
—Así fue como lo pusiste en tus rayones.
Sakura miró las hojas, remarcando fuertemente la línea que cruzaba de un concepto a otro.
—No, no es cierto, que tú hayas visto otra cosa es muy diferente.
—Pues apenas se le entiende a esa cosa que hiciste —reclamó, haciendo las correcciones necesarias—. Ya, ¿así está bien? —Sakura se acercó y asintió, riéndose luego bajito—. ¿Y ahora qué es gracioso?
—Tú, tú eres gracioso —declaró rápido, ocultando bajo su mano la sonrisilla—. La verdad sí lo tenías bien desde un inicio.
Sasuke hizo un sonido en reproche, volviendo a corregir el mismo punto.
—Entre más rápido termine, más pronto te dejaré en paz y podrás continuar con tus cosas.
—Ah, no te preocupes por eso. —Se recargó en el sofá, abrazándose a un cojín—. Como dicen: hoy por ti, mañana por mí. Yo ahora te ayudo con tu trabajo, así que a ti te tocará ayudarme a mí a estudiar para mi examen de mañana.
Sasuke la vio de reojo.
—Yo no sé de medicina.
—No es necesario que sepas, digamos que tú me servirás como modelo de práctica. —Sasuke giró a verla. Sakura sonreía con malicia—. Te encerraré en mi cuarto, te amarraré, y cuando menos te lo esperes, te abriré de aquí a aquí con esto.
Bromeó, deslizando la punta del bolígrafo desde el pecho de Sasuke hasta su abdomen. Él no apartó la mirada del rostro de ella; alargó los labios de medio lado, quitándole el bolígrafo de la mano.
—Qué desperdicio.
—No lo creo, todos nosotros valemos millones en el mercado negro.
—Si tuvieras esa única oportunidad, ¿en lo primero que pensarías sería en hacer eso?
Sakura se llevó un dedo a los labios, sonriente y pensativa.
—No, la verdad no. —Rio de nuevo—. Pero lo que se me ocurre hacer no te lo puedo decir.
—¿Por qué no?
La vio serio. Sakura apretó con más fuerza el cojín que abrazaba.
—Porque es estúpido… y… y —Sasuke alzó una ceja—. ¡Y ya, no diré más!
Rápidamente se puso en pie, saliendo del consultorio para revisar que las cosas afuera estuvieran en calma. Demoró quince minutos en volver a regresar, y cuando lo hizo, Sasuke ya había guardado todo.
—¿Ya te irás?
—Tengo que ir a dejar unas cosas a casa de Itachi.
Tomó su mochila, encaminándose a la puerta. Sakura bajó la mirada.
—Espero haberte ayudado en algo, y disculpa todos los retrasos. Por cierto, si vas a casa de tu hermano, me saludas a…
—¿A qué hora terminas el turno? —Se detuvo en la puerta.
—Once… ¿Por qué?
Sasuke miró la hora en su celular.
—Está bien.
Dijo por último, sin dar explicaciones, cerrando tras de sí la puerta del consultorio. Sakura parpadeó sin comprender.
Sin embargo, cuatro horas más tarde, cerca de las once con treinta de la noche, el taxi de Sakura estacionó detrás de la bobber de Sasuke, justo en la entrada del hospital.
La chica salió con prisa, pero a mitad de las escaleras, se paró en seco al mirar nuevamente a Sasuke.
—¿No te habías ido? Creí que habías dicho que irías con tu hermano.
Bajó lentamente el resto de los escalones.
—Y tú dijiste que a las once terminabas el turno.
—Bueno, me entretuve con unas cosas. —Se paró frente a él. Sasuke le extendió el casco para que se lo pusiera—. Eh… pedí un taxi, de hecho, creo que me está esperando.
Con fastidio, Sasuke bajó de la motocicleta, dirigiéndose hacia el taxi detenido a unos metros detrás. Intercambió un par de palabras con el chofer, pagó en efectivo el costo del viaje, y el auto se fue.
—Sube —le indicó al volver.
—¿Me llevarás en moto hasta mi casa?
—¿Algún problema? —dijo, notando cómo Sakura veía indecisa la motocicleta.
—No creo poderme subir… —comentó apenada—. Por si no lo has notado: traigo falda.
De forma natural, los ojos de Sasuke se desplazaron hacia las piernas de la chica.
Claro que ese detalle el Uchiha lo había notado desde horas atrás, mientras afinaban los detalles de su trabajo, al Sakura sentarse en el sofá, a su lado; ahí, la bata blanca no pudo cubrirle del todo la piel expuesta de sus piernas y, evidentemente, Sasuke Uchiha se percató hasta del color de la ropa interior de Sakura.
—¿Y qué? Súbete nada más.
Sakura le dio a sostener el casco, estiró lo más que pudo los bordes de su falda gris, y luego trató inútilmente de pasar la pierna derecha al otro lado de la motocicleta, evitando en todo momento que su falda se subiera. Se sentó luego de medio lado, pero al elevar la pierna derecha para pasarla del otro lado, el pudor pudo más que sus intenciones.
—No, mejor súbete tú primero —sugirió, y Sasuke así lo hizo.
Él le extendió la mano para ayudarla a subir, Sakura en un inicio trató de hacerle caso a sus indicaciones, pero la falda no le ayudaba mucho; le daba vergüenza que él le viera lo que ya le conocía de sobra.
Así que Sasuke, sacando a relucir su falta de paciencia, se puso en pie, la tomó de la cintura y la hizo sentarse de piernas abiertas. Sakura se cubrió con ambas manos la entrepierna. Sasuke le colocó el casco y luego subió.
—Lo siento, es la primera vez que subo a una —platicó, en lo que él encendía la motocicleta—. Y para ser honesta, no les tengo mucha confianza.
—Sólo sujétate bien —señaló, y ella no se lo pensó dos veces, se aferró fuerte al cuerpo de Sasuke—. Pero no me aprietes tanto… —manifestó, como si le hubieran sacado el aire en cuestión de segundos.
—Lo lamento. —Aflojó un poco, manteniendo los ojos cerrados y la cabeza reposando sobre la espalda de Sasuke—. Sólo no vayas tan rápido, por favor, o de lo contrario vomitaré en tu espalda.
Sasuke se burló, e hizo sonar en dos ocasiones el motor de la bobber, asustándola.
—Tranquila, no aumentaré la velocidad a más de ciento cincuenta.
—¡¿Qué?! ¡Estás loco!
Gritó, pero su voz se perdió con el ruido del motor.
Hicieron un tiempo record de llegada de veinte minutos, considerando la hora, la poca afluencia de autos, así como la velocidad de desplazamiento.
Al parar en las afueras del edificio, poco le faltó a Sakura para besar el suelo. Sasuke le ayudó a bajarse, aunque esta vez, por lo mareada que estaba, poco le importó el asunto de su falda.
—¿Viste? Sólo eran exageraciones tuyas. —Se recargó de brazos cruzados en la moto.
—¡Deberían quitarte la licencia! —rezongó, haciéndose la indignada—. Pero bueno, dejando de lado el intento de suicidio… Gracias por haberme traído a casa.
Dijo, luego de unos segundos en los que sólo se miraron.
Sasuke no respondió de ninguna manera, sino que continuó con la atención puesta sobre Sakura, consiguiendo que el nerviosismo se apoderara de ella.
Sakura miró luego la hora en su celular: eran las doce de la media noche.
—Bueno, ya no te entretengo para que no se te haga más tarde. Cuídate en el regreso, y gracias nuevamente.
Se despidió, pero no se movió ni un centímetro. Ambos continuaron en la misma posición, mirándose, en medio de un silencio incómodo, hasta que Sasuke rompió el mutismo.
—¿A qué hora es tu examen de mañana?
Sakura exhaló con pesar.
—A las siete, aunque creo que no dormiré.
—Entonces no deberías de estar perdiendo más el tiempo.
Ella le hizo una seña como de soldado, exhaló una vez más, y se dio la media vuelta para entrar a su casa, un tanto cabizbaja.
Al llegar a la puerta de su apartamento, se entretuvo buscando las llaves en su bolso.
—¿No hay nadie que pueda abrirte? —preguntó Sasuke, el cual la había seguido y parado detrás de ella.
Sakura se sobresaltó, tirando las llaves al suelo.
—Por la hora, creo que ya han de estar dormidas. Pero tú…
—Dijiste que te tenía que ayudar a estudiar.
La chica sonrió, abriendo la puerta, dándole así el pase.
—En realidad lo que dije es que cuando menos te lo esperes, estarás siendo vendido por partes en el mercado negro —bromeó, dirigiéndose a la cocina—. Siéntate. ¿Gustas café? Axel me regaló uno que se ve bueno, dijo que era como un elixir que todo estudiante de medicina debía de tener.
Sasuke mientras, observó con atención el departamento, como recordándolo desde la última vez que había estado ahí. Tomó asiento en el mismo sofá, y volteó a su derecha, a la puerta blanca que era de la habitación de Sakura; lugar en donde todo había comenzado y terminado.
Una especie de Déjà vu debió haberlo invadido en ese momento.
La historia parecía repetirse. Aunque con algunos detalles que la hacían diferente.
—¿Ya llegaste, Sakura?
Se escuchó la voz de Ino, la cual salía del cuarto de baño mientras se cepillaba los dientes, pero al asomarse y ver en primer lugar a Sasuke sentado en la sala de su casa, pegó un grito y regresó corriendo al baño.
—¿Qué pasó? —Sakura se asustó por el grito.
—Supongo que esa era Ino, aunque traía toda la cara embarrada de algo verde.
Señaló Sasuke, y Sakura se echó a reír.
Instantes después, Ino volvió a salir, esta vez con el rostro limpio y el cabello arreglado de mejor manera; andaba en pantuflas y pijama.
—Ya te hacía dormida, pero por lo visto, aún andas deambulando y asustando gente —comentó Sakura cuando la rubia se le acercó.
Luego de saludar con un gesto tímido a Sasuke, Ino fue arrinconando a Sakura hasta llevarla a la cocina. Su cara delataba un sinfín de preguntas.
—¡¿Qué hace Sasuke aquí?! —Fue lo primero que le cuestionó.
La chica de pelo rosa rodó los ojos y luego la apartó.
—Viene conmigo. Y quita esa risilla de tu cara que no es nada de lo que te imaginas.
—Ok, ok, no pensaré nada malo, pero por si las dudas, dormiré con los audífonos puestos y la música a todo volumen —advirtió entre risas burlonas—. Bueno, ya no los interrumpo más. Buenas noches, Sasuke, que descansen. —Cerró la puerta con seguro.
Sakura volvió a la sala, dejó sobre la mesita de centro los dos cafés y sus libros; tomó un cojín del sofá para taparse las piernas, y luego se sentó sobre el suelo.
—A veces me pregunto por qué tuve que escoger una carrera tan compleja y larga como medicina —platicó, en lo que hojeaba sus libros.
—Debe ser porque te gusta.
—¡Uff, demasiado! Y sé que sonará mal de mi parte decirlo, pero, ¡qué va! Me he esforzado mucho para conseguirlo y seguir aprendiendo, y creo que soy buena en lo que hago.
Sasuke sonrió un poco.
—Lo eres.
Afirmó, y Sakura se sonrojó por sus palabras. Y, sin atreverse a voltear a verle, le pasó uno de sus libros que traía múltiples apuntes en pegatinas de colores.
—Creo que este tema sí lo domino un poco, así que iré diciéndote las cosas que recuerdo de memoria, y si digo algo que no va, tú me corriges, ¿sí?
Sasuke asintió, poniendo el grueso libro sobre sus piernas.
Sakura comenzó a hablar, repitiendo de memoria sólo los conceptos básicos que ella misma había remarcado. Sasuke siguió con la vista la lectura de las siguientes tres páginas.
Y todo iba bien, cambiaba algunas palabras por otras, pero la idea se entendía. Así que Sasuke hojeó el libro mientras ella continuaba hablando, notando en la esquina de una página, su nombre escrito en letra cursiva.
—Perdón, creo que ya me trabé un poco —dijo apenada.
—Vas bien. —Regresó hasta la página donde se habían quedado—. ¿Eso es todo lo que abarcará tu examen?
—Bueno fuera. —Le mostró dos libros más—. Dime si me doy un tiro de una buena vez, o más tarde.
Exhaló.
Poco más de dos horas continuaron haciendo el mismo ejercicio: Ella repitiendo de memoria lo que sabía, y Sasuke corrigiéndola. Ya iban a ser las tres de la mañana, y Sakura se veía tentada a prepararse una segunda taza de café. Sasuke parecía no afectado por la hora pese a que él no había querido tomar café.
—Oye, no es que quiera correrte, pero… ya es algo tarde. —Miró la hora en su celular.
—No tengo quien me espere. Desde hace dos meses que vivo solo.
—Oh, ¿de verdad? ¡Qué bien! ¿Y vives muy lejos de aquí?
—Rumbo a la carretera hacia Constanza, como a veinte minutos de aquí.
—Veinte minutos para alguien que maneja normal, pero para ti sería como ir de aquí a la esquina —bromeó—. ¿Y te queda cerca el trabajo de ahí?
—Sí. Aunque me queda más cerca la casa de mi hermano.
—La ocasión pasada veía unas fotos que publicó tu cuñada donde ya se le notaba más avanzado el embarazo. ¡Te convertirás en tío muy pronto!
Sasuke depositó el libro que leía sobre la mesita, y luego se desplazó hacia el suelo, recargando la espalda en la base del sofá, descansando los brazos sobre el mismo. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos.
—Sí, por lo visto no perdieron el tiempo.
—Ay, ¿pero no me negarás que la idea de ser tío te agrada? —Sasuke hizo una mueca con los labios, teniendo aún los ojos cerrados—. ¿Qué te gustaría que fuera, niño o niña?
—Me da igual, mientras no sea un bodoque chillón y gritón.
—¡Ay, qué horrible tío vas a ser! —le reprochó, regresando de nuevo a su lectura. Sasuke continuó en la misma posición, descansando la espalda—. Oye, si necesitas irte, o de plano dormirte, adelante, puedes hacerlo. ¿Quieres que te traiga una sábana?
—No estoy durmiendo —contestó, manteniendo los ojos aún cerrados—. Además, no me dormiría aquí después de haber escuchado tus intenciones.
Sakura se echó a reír.
—Ya te dije que era broma.
—No, en realidad no me dijiste nada, o más bien, no terminaste de decírmelo.
Ella se puso un poco sonrojada, y trató de refugiarse una vez más en la lectura, omitiendo darle una respuesta.
Instantes después, tomó el brazo derecho del Uchiha, poniéndole la palma hacia arriba. Él abrió un ojo para observar lo que hacía. Ella misma comenzó a mover suavemente, y de un lado a otro, la muñeca de Sasuke. Tras cada movimiento que ejercía, ella repetía para sí misma los músculos de la mano que se ponían en funcionamiento.
Le subía y bajaba cada uno de los dedos y, con la punta de su bolígrafo, trazaba invisibles líneas a las cuales igualmente nombraba.
Sasuke la observó con atención.
Y luego, mientras hacía unas anotaciones en su cuaderno, le pidió al chico que cerrara la mano. Él así lo hizo y ella volteó de inmediato. Su mano izquierda había quedado atrapada en la derecha de él.
Sakura lo miró: Sasuke veía fijamente la unión de ambas manos. Ella enrojeció.
—Ya puedes abrirla… gracias… —señaló, con voz entrecortada, y Sasuke obedeció. Sakura se había puesto sumamente nerviosa—. Dios, no sé qué tenga ese café, pero me está haciendo sudar demasiado. —Se echó aire con su mismo cuaderno—. ¡Dios… uff! ¿Tú no lo sientes?
—Te recuerdo que yo no tomé café.
Sakura se echó aire con más fuerza.
—Tal vez sea el clima, ¿se apagaría acaso? —Se puso rápidamente en pie, y desde su posición, Sasuke tuvo una vista espectacular de sus piernas y nalgas. Cuando Sakura regresó, Sasuke se hallaba con la pierna derecha flexionada—. El clima estaba encendido.
—Entonces deja de tomar más de ese café.
Sugirió, tomando la misma postura de descanso sobre el asiento del sofá, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás.
Sakura le pensó para sentarse nuevamente a su lado, así que mejor optó por tomar lugar en el sofá de una sola persona. Agarró un libro y continuó con su lectura.
—Sasuke, en serio, si quieres puedes dormirte, ya me ayudaste suficiente.
—No tengo sue…
Enderezó la cabeza, y al instante, las palabras se le atoraron en la garganta, tanto así que hasta batalló para tragar saliva.
Y es que la visión que tenía justo enfrente lo había idiotizado. Sakura se encontraba concentrada en su lectura, con el libro a la altura de la cara, pero con las piernas un poco entreabiertas.
El calzón blanco de Sakura evidenciaba unos esponjosos labios vaginales.
Sasuke tuvo que acomodarse mejor en su lugar; estiró el brazo izquierdo hasta hacerse de un cojín.
—¿Qué pasa? —quiso saber ella, y Sasuke sólo negó.
—Deberías dormir al menos algo, ya pasan de las cuatro.
—Yo ya estoy acostumbrada a ir en vivo a los exámenes. Tú eres el que debería dormir, ¿es que mañana no trabajas?
Sasuke asintió, entonces Sakura se puso en pie, le quitó el cojín que Sasuke tenía entre las piernas, y lo puso sobre el sofá más largo.
—Anda, acuéstate, ¿o acaso quieres que te arrastre hasta aquí?
Lo estiró del brazo para levantarlo, pero él la tomó de la muñeca, la miró fijamente y la estiró hacia abajo. Sakura cayó de rodillas, y a como pudo, logró sostenerse del sofá detrás de Sasuke, frenándose de golpe.
—¿Ya me dirás? —preguntó con ronca voz, a escasos centímetros del rostro de la chica.
—¿Decirte qué? —contestó, con la respiración acelerada, aunque figuraba que se hacía la inocente.
Disfrazaba muy bien su nerviosismo con una impúdica inocencia que no le quedaba.
—En el hospital, antes de irme, dijiste que…
—Ya, lo recuerdo. —No apartó la mirada desafiante del rostro del hombre—. ¿Acaso esperabas que te dijera algo romántico, o comprometedor, o tal vez… sucio?
—Sólo la verdad.
—Es un poco extraño escuchar eso de ti. —Ella sonrió divinamente coqueta, haciendo más notorio el rojito de sus mejillas—. Pero antes, ¿pudiera escucharte yo a ti?
—¿Y qué quieres escuchar de mí?
—Dime, principalmente, qué te hizo despertar —dijo, y con la mirada le señaló la entrepierna. Él también se observó su santísima parte; aún se encontraba a medio empalmar—. Pon el ejemplo, y habla tú también con la verdad.
Sasuke pasó saliva.
—Tú —confesó sin titubeos—. Me haces pensar a veces en cosas.
Ella puso cara de asombro, aunque no disimuló ni un poco el gusto que le había causado oír su respuesta.
—¿Cosas? ¿Como cuáles? —indagó, aunque como era de esperarse, Sasuke no respondió—. ¿Sabes? Yo también pienso justo ahora en muchas cosas: como que ya es muy tarde y en unas horas tengo examen, y aunque por un lado ya quiero que eso acabe, quisiera poder alargar lo más que se pueda este preciso momento…
Sasuke sonrió.
—¿Todo eso piensas?
—Ajá, y otras cosas más. Pero para ser honesta, justo ahora… quiero… dejar de pensar.
Confesó, y él entonces la tomó del mentón, pasó la otra mano por detrás de su nuca, acercándola así hacia su boca. Sakura le correspondió al instante con unas ganas desesperadas por besarle.
El mismo juego de sus labios, luchando los unos con los otros, llevó a Sakura a acomodarse en el suelo de tal modo que sus rodillas quedaran a cada lado de las piernas del Uchiha. Puso una mano detrás del cuello de Sasuke, y la otra sobre su hombro.
Los tremendos besos que se daban, sonaban fuertes en la sala; y la respiración entrecortada entre pausa y pausa, era como una música que sonaba exquisitamente erótica.
Degustaban sus bocas de tal manera como si no existiera otra cosa en el mundo más deliciosa que esa.
A él ya hasta se le habían enredado los dedos en el cabello de Sakura por el modo en que le sostenía la nuca, evitando que se alejara de su boca. Aunque evidentemente, a ella no se le veían intenciones de separarse. Sino todo lo contrario.
Así que siguió su instinto y el instinto de él, sentándose de piernas abiertas sobre su entrepierna. Sexo con sexo se unieron, y ella muy seguramente pudo sentirlo: Sasuke traía la verga que ya no le cabía en los pantalones.
—Me gusta cómo se siente.
Susurró ella al montarle, meneando suave la cadera, embarrando su mojado coño sobre aquella caliente prominencia.
Sasuke no dijo nada, aunque en realidad, no fue necesario que hablara; su expresión de absoluto deleite, los ojos brillosos de excitación, la demanda con la que buscaba los labios de Sakura, y ni qué decir del estado de su verga, resumía en que todo en él, absolutamente todo, hablaba por sí solo: Tenía un rezagado apetito sexual al fin fluyendo por su mente y cuerpo.
Y ella no era la excepción.
Entre traviesas risillas, Sakura desabrochó los primeros dos botones de su blusa. Los ojos negros de Sasuke se fijaron en esa parte, como esperando a que ella continuara. Pero Sakura en cambio, puso el dedo índice sobre los labios de Sasuke en señal de que no hiciera ruido, pues alguien podría escucharles.
Pero él le apartó la mano, la sujetó con la derecha de la espalda, llevando así su boca hasta el cuello y escote de Sakura. Besó la piel de su pecho, e introdujo lento una mano por debajo de la blusa blanca.
Le tocó la cintura, el abdomen, jugó con su ombligo y poco a poco fue subiendo hasta llegar a su seno izquierdo.
Sakura descansó la cabeza sobre el hombro de Sasuke, sorbiendo con fuerza su piel hasta dejársela roja. Él igualmente le apretó la teta, buscando una vez más su boca.
Se besaron de nueva cuenta, sus lenguas se frotaron una con la otra al mismo ritmo que lo hacían sus cuerpos. Ella meneaba la cadera y él dejaba que hiciera.
Y diría que evidentemente ambos habían dejado de pensar sobre sus asuntos, sobre lo pendiente, lo no dicho y las decisiones tomadas en todo ese tiempo que les habían orillado a hacerse de rumbos diferentes.
Ella tal vez ni siquiera reparó en que si hacía bien o mal cayendo una vez más en sus brazos; Sasuke en cambio… bueno, él desde hacía minutos atrás que había perdido toda voluntad. El switch entre sus piernas se encontraba encendido, en muestra de que todo lo demás se había apagado.
Y sí, quizás ni con agua se hubieran separado, estaban tan entretenidos que, de seguir así, muy seguramente a Sakura se le hubiera olvidado todo lo estudiado, incluso hasta el examen que daría; sin embargo, de no haber sido por la alarma de Ino que sonó en punto de las cinco, tal vez otra cosa hubiera ocurrido.
Al escucharla, ambos amantes se separaron de inmediato.
—Es de Ino —comentó Sakura, agitada, abrochándose con apuro la blusa y acomodándose el cabello.
Los ojos negros de Sasuke perdieron ese brillito característico de excitación. Sin duda, la interrupción lo había cabreado.
Tuvo que acomodarse mejor en el suelo, cubriéndose así mismo la erección con el primer cojín que encontró.
—Sakura, sigues despier… ¡Ay, por Dios, entonces no fue un sueño! ¡Sasuke…!
Gritó Ino al ver nuevamente al Uchiha en la sala, por lo que rápido tuvo que refugiarse en el baño al haber salido de la habitación toda adormecida y con el pelo hecho una maraña.
Pero Sasuke ni siquiera volteó a verla. Se había acomodado en la base del sofá, descansando la cabeza sobre ésta.
Sakura lo miró con cierta culpa y pena, cubriéndolo luego con una sábana en lo que buscaba su ropa para meterse a bañar y preparaba un rápido desayuno, haciendo tiempo en lo que Ino desocupaba la regadera.
—¿Por qué sigue aquí? —le preguntó Ino a Sakura al ver desde la cocina a Sasuke durmiendo.
—Es una larga historia… —Sakura exhaló.
—Bueno, pues más de rato tendrás que contármela detalle a detalle, en especial, el motivo de esa marcota roja en su cuello.
Ino le quitó el pan tostado que preparaba, saliendo con una sonrisa pícara rumbo al hospital.
—Sasuke… —lo llamó con timidez Sakura, moviéndolo suave del hombro para que despertara. Él abrió los ojos, se le veían un poco rojos—. Lo siento, pero ya tengo que irme. Dejé sobre la mesa algo para que desayunaras, si quieres puedes…
—¿Qué hora es? —quiso saber, incorporándose en el suelo y masajeándose el cuello.
—Las seis con diez.
Sasuke se levantó, estiró la espalda y se dirigió al baño. Instantes después, regresó más despierto, con el rostro fresco y el cabello mojado.
—Vamos, te dejaré de paso.
Señaló, y ambos salieron del edificio en completo silencio.
Al bajar de la motocicleta, en la entrada a la facultad de medicina, Sakura agradeció a Sasuke por haberla llevado y acompañado en su estudio, aunque en todo momento había evitado mirarlo directo. Parecía nerviosa, quizás por su prueba, o bien, por la presencia de Sasuke esa mañana.
Sakura se despidió de él, dio media vuelta, y subió los próximos tres escalones, deteniéndose de pronto al pisar el siguiente.
—¡Sasuke…!
Le gritó, bajando con apuro hasta alcanzarlo. Él apagó el motor de la moto y entonces ella sonrió, poniéndose rojita de las mejillas, le subió el casco a medio rostro y le besó.
.
Continuará...
Notas: Así que muchachas, nunca estudien en grupo, mucho menos a solas con un Uchiha, de lo contrario no pasarán de: "Mitosis es..." xD
¡Oh, Dios, cuánto amor me han dado! Mil gracias, mis lindos pervertirijillos, por seguir aquí, por compartirme un poquito de sus ideas, teorías, de sus vidas e incluso sus sexperiencias. ¡LOS AMO! Muchas, muchas gracias por ello.
