Hola!!

Cómo prometí ya he vuelto con el siguiente capítulo...

Os dejo antes de empezar un mini adelanto de este capi, porque ya sí me gusta como quedó, jeje. Este, y los dos siguientes.

Ya comprendereis por qué cuándo lo leáis.

Disfrutad de la lectura.


-Como ya sabréis todos, durante un tiempo voy a estar lejos de Londres, por lo que os toca a vosotros continuar desde dónde lo dejamos. Hicimos un buen trabajo en Halloween y tenemos que seguir en la misma línea.

-Sólo será un beso, no puede fallar…- murmuró Larson en voz baja con seguridad.

-Si hubiera sabido que para hacerla callar, había que hacer eso, lo hubiera hecho antes…- bromeó Canuto alegre.

-Todos no- sentenció Bella alejándose de él- Los ojos de uno de ellos me dicen que aún no está seguro de continuar con nuestros ideales. No pienso arriesgarme a tener a un posible traidor entre nosotros. Nuestro Señor confía en nosotros y no le pienso fallar.

-¿pero… qué es esto?- preguntó Eli a su espalda.

-¿Tuyo?- dijo Sirius a continuación terminando de leerla completamente- ¿Es un chico entonces?. ¡Pero si a ti te gustaban las chicas!.

-Se te está pegando la estupidez de los merodeadores si piensas eso…- murmuró Severus con sequedad. Y luego añadió a regañadientes:- Desde pequeños, Ally ha sido como una hermana para mí. Jamás en la vida he pensado en hacer algo en su contra. La estimo mucho, aunque no lo parezca.

-Porque no es a ti a quién deseo- Sirius se sorprendió contestando incrédulo.


--

Capítulo treinta y uno:

Muérdago.

¿Halliwell besando a un chico?

--

Apoyado en la ventana de su sala común, Frank Longbottom observaba los terrenos del castillo con una sonrisa. No había que ser muy inteligente para saber que los chicos habían liado alguna de las suyas por las expresiones de sus rostros.

Llevaba ya un rato ahí mientras esperaba que Ally bajase de su cuarto. Después de su reconciliación había subido a terminar su maleta ya que no había tenido tiempo de hacerlo antes debido a su pequeña discusión.

Pequeña, pero ya solucionada, se repitió a sí mismo con seguridad.

-Alice me quiere y me comprende. Es mejor dejar las cosas como están…- murmuró en voz alta para intentar convencerse mejor.

Aún así había algo que le hacía replantearse el asunto. Seguía sin saber cómo reaccionar ante el hecho de que su chica había pasado casi toda una tarde en el dormitorio de Severus Snape.

Junto a él.

Sin nadie más a su alrededor.

No es que esté celoso, insistió de nuevo, sólo que no me puedo fiar de las intenciones de Snape. Todos saben que Alice es como una hermanita para los merodeadores y el Slytherin haría cualquier cosa con tal de hacerle daño a ellos. Es así de simple.

Se obligó a salir de sus pensamientos y a girar su vista hasta las escaleras esperando que Alice bajase. Quería estar con ella, porque así podría olvidarse de todo sin temor a darle vueltas al asunto una y otra vez, pero por lo visto aún no bajaba. Aunque si se ponía a pensarlo más detenidamente, fuera mejor que no lo hiciera. Así podría hacer algo que deseaba desde que había visto el mapa del merodeador. Sólo se tardaría unos minutos. Y no dañaría a nadie en ello.

-Decidido pues

Tomó su varita que hasta hacía unos instantes estaba encima del alfeízar y se dirigió hacia el encuentro del antiguo mejor amigo de su chica.

Ya era hora de dejar algunas cosas claras entre ellos.

0o0o0

Sentado en su escritorio Zabini no pudo más que sonreír al recibir la carta que tanto había esperado. Tenía que reconocer que aquella era una jugada maestra, un poco traicionera pero perfecta. Y no le importaba. Él se había prometido hacer cualquier cosa con tal de recuperar a Madeleine Albright y no pensaba rendirse hasta conseguirlo.

Inesperadamente sintió un escozor en el antebrazo que le hizo soltar el pergamino de repente.

Sabía sin lugar a dudas que aquello era señal de que sus compañeros encapuchados, como los llamaba ahora él, estaban haciendo alguna de las suyas. No tenía que pensar mucho para imaginarse que aquello le tocaría hacer a él cuándo estuviera en su casa las dos semanas siguientes.

Lucius Malfoy se lo había dejado bien claro el último día que habían tenido una reunión.

-Flashback-

Pasar el día junto a la chica que uno quería era lo único que le hacía sentirse bien. Albert se había dado cuenta de ello al regresar al castillo junto a Madeleine, y haber estado a punto de besarla. Pero como siempre terminaba sucediendo, un estúpido merodeador se lo había impedido, ¡Cómo les odiaba!.

-Llegas tarde, Zabini- musitó una voz con frialdad al entrar en su sala común.

El chico asintió mientras observaba a los reunidos en la estancia. Severus Snape, Evan Rosier, Grabbe y Goyle y un chico de sexto que hasta ahora no se había fijado en él lo suficiente.

-No importa- volvió a repetir Lucius Malfoy, que era quién había hablado al principio- No perdamos más tiempo. Aún tengo cosas con las que entretenerme antes de que se haga de noche.

Evan le sonrió con malicia mientras jugaba con su varita. Aquello le aburría, porque no pintaba nada allí, pero con tal de hacer tiempo hasta que llegase su hermanita, no le importaba escuchar lo que Malfoy quisiera decir. A fin de cuentas, suponía que se trataría de algo interesante. O más le valía que fuera así.

-Tú dirás…

-Como ya sabréis todos, durante un tiempo voy a estar lejos de Londres, por lo que os toca a vosotros continuar desde dónde lo dejamos. Hicimos un buen trabajo en Halloween y tenemos que seguir en la misma línea.

-Me imagino que te refieres a que ahora estaremos unos días fuera de aquí- murmuró Zabini escuchando interesado.

Había un par de merodeadores que le debían unas cuantas por entrometerse en sus planes.

-Exactamente. He hablado con Bellatrix y ella está dispuesta a guiaros con más temple que antes. Sabe de sobra lo bien que lo hicimos la primera vez- musitó fijando su fría mirada en Severus.

Este le observó sin pestañear entendiendo que aquella era una advertencia. Venía a decirle, que con él fuera no habría nadie que le cubriese si volvía a dudar. Pero aquello él ya lo sabía. Demasiado bien, en realidad.

-Mi prima no es la única mortífaga experta…- murmuró Evan rompiendo aquél contacto visual.- Es más, lo que valoramos más es la iniciativa de los nuevos, sus ganas de demostrar quién merece existir y quién no. Es así de simple.

Lucius le sonrió dándole toda la razón. Miró a sus compañeros una última vez y levantó su túnica para mostrar con orgullo en su brazo la Marca que los había unido para siempre.

-Cuándo la sintáis pensad en lo que os gustaría estar haciendo llegado el momento. Recordad que la estaréis sintiendo porque otros como vosotros estarán cumpliendo con su deber en ese preciso momento. No hay nada mejor que desear limpiar el mundo mágico de seres tan repugnantes como simples sangre sucias y muggles. Ese es nuestro destino y nuestra causa.

-Al fin algo interesante que sale de tus labios, Malfoy- murmuró Evan Rosier satisfecho con la reunión.

­-Fin del Flashback-

Se relajó dejando atrás los recuerdos. Al día siguiente estaría en casa y ya tendría tiempo para unirse a la causa de los demás. Ahora lo que le importaba era contestar a la carta que acababa de recibir para mostrar su conformidad. En las dos semanas siguientes iba a arreglarlo todo personalmente. En poco más de un mes sus esfuerzos se habrán visto recompensados y todo volvería a ir bien.

Madeleine al fin volvería a él y esta vez sería para siempre.

0o0o0

Observar cómo aquella mocosa ponía los dichosos adornitos por todo el castillo le estaba alterando los nervios y sabía la razón perfectamente. Lindsey y ella habían decidido esperar hasta que su plan estuviera lo suficientemente madurado y perfeccionado para poder llevarlo a la práctica. Pero eso no quitaba que cada una intentara por sus propios medios conseguir algún adelanto como posible premio de consolación. Ahí entraba en juego la chiquilla cuelga muérdago, como ambas la habían apodado.

-¿Crees que funcionará?- le preguntó con la mirada la fan número uno de Potter desde la otra esquina del salón.

Habían decidido no dejarse ver mucho juntas para que nadie sospechara nada. Era extraño que Lindsey y Cristina Larson se hablasen ahora cuándo durante seis años no se habían dirigido la palabra. No era que se llevasen mal, sino más bien que no habían tenido ningún motivo lo suficientemente poderoso como para empezar a relacionarse. Ahora lo tenían.

Dos nombres conocidos en todo Hogwarts.

James Potter y Sirius Black.

-Sólo será un beso, no puede fallar…- murmuró en voz baja con seguridad.

Larson estaba segura de ello. No iban a hacer nada malo, solo depositar ciertos besos en los labios de los merodeadores más deseables del colegio. Aquello no era nada malo. Y por supuesto no podían relacionarlas a ellas dos de planearlo. Podría decirse que iban a estar en el lugar correcto, en el momento indicado. Nada más podía ser un acto más inocente.

Hacía unos minutos que había visto salir a los terrenos a la prefecta de Gryffindor. Seguramente estaría en busca de Potter, y cómo detrás de dónde él estuviese, siempre se encontraba Sirius, lo mejor que podía hacer era esperar allí hasta que él apareciera. Así quizá podría quitarse de la cabeza la posibilidad de que su merodeador favorito se estuviera colgando por alguna otra chica.

No era que presumiera, pero resultaba imposible que hubiera alguien más a quién él deseara que no fuera ella misma. Criss sabía que aquello no podía ser. Tendría que haber alguna razón extraña por la que Black la rechazase a cada momento. ¿Quizá un estúpido juego que le habían hecho realizar sus amigos? Cualquier cosa era mejor que creer que podía haber otra persona a quién él quisiera que estuviera por delante de ella.

Alguien tan patético como ella, sonrió irónica al ver a Alexandra Halliwell caminando distraída hacia las grandes puertas dobles de entrada. Seguramente ni borracho, ni loco, Sirius Black podría fijarse nunca en alguien así. La rarita de la escuela. Ja, antes de que él esté por ella, yo me vuelvo monja, se prometió la chica riendo con ganas.

0o0o0

-¡James Potter!

Pillados, musitó con una sonrisa Sirius a su amigo mientras dejaban de volar sobre el lago. Hacía tiempo que no veía a la pelirroja con aquella mirada severa plantada en ellos. Desde antes del episodio de la noche de brujas, y no podía decir que no lo hubiera echado de menos.

-Cariño…- susurró el chico de gafas alegre tomando con su mano la escoba.

-No me llames ahora así- gruñó ella cruzándose de brazos- ¿Qué líos habéis armado ahora?

-¿Nosotros?- preguntaron a la vez los dos merodeadores con inocencia

-Sólo volábamos tranquilamente…- murmuró Sirius con su sonrisa seductora.

Lily les miró con cara de pocos amigos

-¿Y porqué Peeves gritó antes algo sobre una broma de ustedes?

-Nos odia- contestó James como una explicación plausible- Nosotros le quitamos el puesto de gracioso del castillo.

-Potter, si crees que…

No la dejó terminar. La tomó entre sus brazos y a base de besos la hizo olvidar lo que estaba diciendo.

-Si hubiera sabido que para hacerla callar, había que hacer eso, lo hubiera hecho antes…- bromeó Canuto alegre.

-Ni en sueños…- susurraron los dos jóvenes cuando se hubieron dejado de besar.

Sirius asintió exageradamente mientras observaba a Peter y a Remus saludándole desde la ventana del tercer piso. Como ya sabía, todo había terminado saliendo bien.

-No creas que porque ahora sea tu novia voy a permitir que hagas estas cosas, Potter- murmuró la pelirroja aún en brazos del chico.

-Vamos Lily, piensa que es mi regalo adelantado por Navidad

-No creo que…

-Un regalo es un regalo, no se puede reprochar.

Suspirando la chica lo dejó estar… por el momento. No pensaba dejarlo pasar por alto, pero aún así decidió hacérselo entender después. Le había estado buscando por una buena causa. Ya volvería a tocar el tema de las bromas cuándo estuvieran solos.

-Os he buscado para pediros ayuda…

Sirius y James se fijaron ahora en ella con precaución. Desde que semanas atrás la hubiesen atacado, los otros merodeadores y ellos se habían propuesto protegerla y vigilarla en cada momento. Cosa fácil ahora que supuestamente no les odiaba. Por eso, al oírla pidiendo ayuda se alarmaron sin poderlo evitar. ¿Habrían pasado algo por alto?

-James, me estás apretando demasiado…

-Lo siento…- se disculpó reacio a soltarla más de lo necesario

-¿Ha pasado algo que debas contarnos, pelirroja?

Ella le miró al oírle usar aquél tono de voz tan serio y comprendió al instante lo que ambos pensaban. Les sonrió cálidamente para hacerles ver que todo estaba bien.

-No es por mí. Estoy preocupada por mis amigas…

-Haberlo dicho antes…- suspiró su chico besándola en la mejilla- ¡Contigo no valgo para disgustos, cielo!. Mi pobre corazón no aguantará tus misterios.

-¡Serás payaso, Potter!

El aludido comenzó a asentir sin dejar de lado la broma mientras Sirius seguía riéndose abiertamente. No podía negar, que por mucho que les reprochase los gestos de amor que se hacían a cada momento, estaba más que feliz de verlos tan bien juntos. Sabía lo mucho que le había costado a su amigo que la pelirroja le tomase en serio, y ahora parecía que todo iba a ir bien entre ellos.

-Pero no para mí- suspiró al ver caminar hacia ellos a la chica pesadilla.

La mirada decidida de Alexandra Halliwell le hacía ver que estaba allí por algún motivo. Y era más que evidente que el objetivo era él mismo.

Eso le pasaba por pedir ayudar para enamorarse a la persona menos indicada, pensó metiéndose las manos en los bolsillos mientras esperaba su llegada.

¿Cuándo empezaría a pensar antes de decir y de hacer las cosas?

0o0o0

Bellatrix despertó al sentir el roce de los labios de su prometido en su cuello. Gimió satisfecha al recordar las horas tan entretenidas que habían pasado juntos en la cama. No podía negar que por mucho que Rodolphus la irritase, luego sabía recompensarla con creces.

-Tenemos cosas que hacer…- musitó al sentir el lugar hacia dónde se dirigían sus besos.

-Cierto- asintió él sin hacerle caso- Mañana estarán fuera de Hogwarts nuestros queridos amigos.

-Novatos. Son novatos, y yo tendré que ser su maldita niñera.

Rodolphus rió al escucharla y se separó de ella para poder mirarla a los ojos.

-¿Desde cuándo no te gusta exhibir tu poder y tu magia, querida?

-Desde que prefiero torturar y matar muggles día sí y día también- confesó incorporándose en la cama.

Echo un vistazo al dormitorio buscando su ropa que se hallaba desperdigada por toda la estancia.

-Tendría que haber comenzado la rutina del día hace media hora- musitó vistiéndose con celeridad- no me gusta retrasarme en mis planes.

-Estoy de acuerdo…- susurró él lamiéndole el cuello de nuevo- Yo había planeado divertirme un poco más contigo antes de ir a realizar nuestras obligaciones.

-Viniste demasiado contento ayer, querido

-Todo está saliendo como yo quiero, ¿por qué no iba a estar contento?- preguntó empujándola de nuevo entre las sábanas.

-Rod… tenemos cosas que hacer. Hay que preparar la llegada de los nuevos…

-Todos valen para la causa. No merece la pena que perdamos tiempo tontamente.

-Todos no- sentenció Bella alejándose de él- Los ojos de uno de ellos me dicen que aún no está seguro de continuar con nuestros ideales. No pienso arriesgarme a tener a un posible traidor entre nosotros. Nuestro Señor confía en nosotros y no le pienso fallar.

Le oyó suspirar mientras se levantaba pero no le importaba. Ya se habían divertido durante la noche, ahora tocaba trabajar y preparar las dos semanas que tenían por delante. Pensaba aprovecharlas para enseñarles grandes lecciones a los recién iniciados.

-Tú te lo pierdes, Bella…- susurró Rodolphus cerrando los ojos olvidando al instante su deseo. Frunció el ceño al pensar en lo que le acababa de decir. Por ello, al instante le preguntó directamente:- ¿De quién son esos ojos supuestamente traicioneros?

La futura señora Lestrange mostró una sonrisa maligna mientras acariciaba con la varita la herida que durante la noche le había hecho en el hombro a su chico durante un momento de pasión. Ya estaba vestida y lista para un nuevo día de causar dolor.

-Severus Snape.

0o0o0

Como ya habían preparado los baúles que tenían que llevarse, y ya Peter había acompañado a Remus hasta la biblioteca a coger prestados determinados libros que él pensaba leerse durante las vacaciones, decidieron salir fuera para buscar a sus amigos. Querían celebrar su victoria merodeadora ante la broma con ellos.

-Has simulado bastante bien, Colagusano- le felicitó Remus sonriente

-Ese era el plan, hacerle creer que me había pillado en algo indebido.

Sabía que probablemente los Slytherin sabrían que los causantes de aquello habían sido ellos, pero cómo no tendrían pruebas en su contra, no podrían hacer nada. Filch era su testigo. Él había pillado a Peeves con las manos en la masa. Sonrió pensando que cuándo viera a Sirius tendría que felicitarlo por su idea de involucrarle a él.

-¿Vendrás directamente a la casa de James después de salir de aquí?- Inquirió Peter instantes después.

-No, me gustaría pasar esta noche en casa de mis padres. Me apetece charlar un poco con ellos y pasar un rato a su lado.

Peter le miró fijamente unos instantes mientras sentía un nudo en la garganta. Por ello no pudo evitar preguntarle con voz ronca:

-¿Los quieres mucho, verdad?

-Son los mejores padres del mundo- afirmó el merodeador con orgullo- Me aman y me aceptan como soy, a pesar de lo difícil que es estar con alguien como yo.

-Lunático, no creo que…

-Lo sé- le interrumpió con una sonrisa tímida- Es la costumbre. Perdona, Pet.

Giraron una esquina en silencio sabiendo lo que él otro pensaba en aquellos momentos. Remus conocía demasiado bien a su pequeño amigo como para saber que algo no estaba bien en la relación que mantenía con sus padres. Nunca habían hablado de ello, pero estaba casi seguro de que Peter no había crecido en un hogar feliz. Lo sabía porqué nunca había hablado más de tres minutos seguidos de su familia en todos los años que llevaban siendo amigos.

-Mira quiénes están aquí…

Remus alzó la vista y no pudo evitar sonreír al ver juntas y tranquilas, cosa muy importante sabiendo cómo se habían llevado los últimos meses, a Eli y a Maddy. Estaban charlando como si hubieran sido amigas toda la vida. Y él no podía estar más contento de que aquello fuera así. Reconocía que Madeleine era alguien importante para Peter, y no quería que nada estropease la relación idílica que ambos mantenían. Era estupendo ver a Colagusano tan cambiado por el amor que le profesaba la Slytherin.

-Ratita…- susurró la chica feliz de verle

-¿Qué habéis liado esta vez?- preguntó Elizabeth cruzándose de brazos al verles- Oímos los gritos antes.

-Fue una pequeña broma de despedida- se justificó Peter abrazando a su chica- Totalmente inofensiva.

-¿Inculpar a alguien inocente lo consideras tú inofensivo?

Los dos merodeadores cruzaron una mirada divertida pero no respondieron nada. Eli suspiró sabiendo cuál sería la respuesta de antemano. Son imposibles, ya incluso Remus. ¡Merodeador tenía que ser!.

-¿A dónde ibais?- preguntó Maddy queriendo tratar un tema neutral.

-En busca de los chicos…- contestó Remus acercándose a la ventana para ver si sus amigos seguían allí.

Frunció un poco el ceño al observar la mirada tensa que Sirius tenía ante algo que le decía Alexandra. No supo qué, pero presintió que algo malo iba suceder teniéndolos a ambos como protagonistas. Lo mejor es bajar con ellos para evitar cualquier peligro potencial, pensó.

-Vamos con vosotros…- murmuró Eli poniéndose en pie al instante- Según veo Lily está allí, y me gustaría hablar con ella antes de irnos.

Remus asintió aunque sin prestarle mucha atención. Le parecía raro ver a Sirius tan tenso. Normalmente cuándo Alexandra estaba cerca, su amigo se ponía a la defensiva, o incluso sonría gastándola una broma u otra para hacerla rabiar. Pero… tenso. ¿Sirius Black ante una chica?. Nunca.

Tuvo que inspirar aire profundamente viendo lo inevitable al, minutos después, al poner un pie en la entrada del castillo y observar la decoración que allí reinaba. Mirase por dónde mirase, veía muérdagos colgados por todas partes. Sabía que el muérdago era algo característico en aquellas fechas, pero aquello era algo exagerado.

-¿pero… qué es esto?- preguntó Eli a su espalda.

Remus fue a responderle cuándo vio a ambos extremos a Larson y a Lindsey comunicándose con los gestos y señalando la entrada. Tuvo un malísimo presentimiento primero al ver entrando como una bala a Sirius bastante furioso como para fijarse por dónde iba, seguido muy de cerca por James y Lily. Y segundo, al notar cómo Lindsey sonreía al ver aquella entrada.

Tenía que hacer algo antes de que pasase lo que estaba temiendo.

0o0o0

Le encontró saliendo de las mazmorras.

Tenía que haberse imaginado que Severus Snape estaría preparando algún tipo de poción aunque fuera en horas extra escolares. Aunque prefería no saber para qué realizaba esa poción. No era asunto suyo.

-Snape

-Vaya, vaya… Tenía que haberme imaginado que vendrías a verme, Longbottom.

-Entonces supongo que sabrás que si estoy aquí es por Ally.-musitó con firmeza, y luego añadió por si acaso:- Mi novia Ally.

-Sé que ella es tu chica.

Frank asintió mientras le miraba fijamente. Estaban rodeados del silencio y de la oscuridad, pero poco le importaba. Tenía sólo una idea en mente y no pensaba marcharse hasta haber arreglado las cosas.

-Entre Ally y yo no hay nada, por lo que esta posible conversación no tiene sentido.

-Yo creo que sí lo tiene. He venido a decirte que no quiero que la hagas daño.

Snape se paralizó al oírle. ¿Daño?. ¿Él pensaba que lo que pretendía era hacerle daño?.

-Se te está pegando la estupidez de los merodeadores si piensas eso…- murmuró con sequedad. Y luego añadió a regañadientes:- Desde pequeños, Ally ha sido como una hermana para mí. Jamás en la vida he pensado en hacer algo en su contra. La estimo mucho, aunque no lo parezca.

-La estimas pero la abandonaste- murmuró Frank mirándole a los ojos fijamente.

-No tengo porqué explicarte mis acciones, Longbottom. Tú dedícate a estar junto a ella, y a no volver a hacerla llorar. Quedas advertido.

El Gryffindor asintió sabiendo que se merecía aquella aclaración, aún así no estaba satisfecho. Siguió bloqueándole el camino para que no pudiera marcharse aún.

-No te quiero cerca de ella- admitió bastante tenso- No le harías bien, Snape. Ambos ya no sois los niños pequeños que jugaban a ser hermanos. Habéis cambiado, sobre todo tú.

-Tú no sabes nada de mí- reprochó el chico con acidez.

-Puedo intuir bastantes cosas. Puede que en ciertos aspectos sea un poco… lento, pero entiendo las cosas mejor de lo que crees. Sé que si se vuelve a relacionar contigo sufrirá, y eso Snape, no estoy dispuesto a permitirlo.

-No te permito que…

-No- le interrumpió- yo no voy a permitir que vuelva a sufrir. Hace poco unos malditos mortífagos mataron a sus abuelos en Halloween y ella se quedó destrozada. Nada, por nada de este mundo yo voy a dejar que algo le haga daño. Tú y tus estúpidos amigos podrían causárselo. Y no me pienso quedar con los brazos cruzados. Amo a Alice y la protegeré de cualquier dolor… Empezando por ti, Snape. No eres bueno para ella.

Dicho esto se dio la vuelta sin querer fijarse si lo había comprendido o no. Intuía que sí por el silencio velado que se había generado a su espalda.

Lo que Frank no llegó a ver fue la solitaria lágrima que Snape derramó al comprender quiénes eran la pareja de ancianos que habían sido asesinados delante de sus narices.

Había dejado morir a los abuelos de su pequeña Ally sin haberlo impedido.

0o0o0

Después de haberse pasado un buen rato intentando encontrar a Sirius Black por todo el castillo, Alexandra suspiró al oír el grito de Lily regañando a alguien cerca del lago. No tuvo que pensar mucho para imaginarse que los causantes serían Black y Potter.

-Nunca se cansarán de hacer de las suyas- musitó cambiando la dirección de sus pasos.

Había oído sus voces a través de una de las ventanas abiertas, por lo que lo único que tenía que hacer era recorrer la entrada y cruzar las puertas dobles. En su mente sólo se repetían una y otra vez los razonamientos que pensaba argumentar contra Black y su loca idea de enseñarle a enamorarse. ¿Cómo puede querer que le enseñe a enamorarse, cuándo nunca lo hice yo?. ¡Es absurdo!.

Tan metida estaba en sus pensamientos que ni siquiera se paró a hacer caso a la voz de una de las chicas de la estancia que decía interiormente algo en contra suya. Patética, creía haber escuchado. Se encogió de hombros realmente dándole la razón. ¿Qué sentido tendría pensar detenidamente en algo que podía ser la verdad?.

-Black…- musitó instantes después al encontrarle observándola directamente- Quería hablar contigo.

-Se dice "Hola Sirius, buenos días. ¿Tienes un poco de tiempo para que podamos hablar?"- la corrigió suavemente sin dejar de mirarla a los ojos.

Alexandra se estremeció ante aquella penetrante mirada. Ni siquiera prestó atención a lo felices que parecían estar James y Lily abrazándose a su lado. Concéntrate en Black.

-No seas gracioso. Quería verte para decirte que olvidases tu idea de que yo te enseñe a enamorarte. No soy la persona indicada para ello.

-Yo creo que sí- protestó Sirius enseguida

-En este castillo hay muchas chicas que darían cualquier cosa por ayudarte en ese propósito. ¿Por qué no buscas a alguna de ellas para que lo hagan?

-Porque te prefiero a ti- susurró él con sencillez

-Black…- gruñó ella mientras oía la risa de Lily a su derecha- Creo de verdad que no estás pensando con coherencia. Se supone que me odias- le recordó desesperada- Piensas que soy rarita y misteriosa, ¿por qué alguien que piensa eso de mí querría pasar tiempo conmigo?. Sólo podría ayudarte en lo que quieres, si pasásemos más tiempo juntos.

-Entonces tendremos que pasar más tiempo juntos- repitió él como si fuera lo más normal del mundo.

Irritada Alexandra miró a su mejor amigo para rogarle ayuda. Seguramente James Potter podría hacer entrar en razón al chico.

-A mi no me mires- suspiró él rápidamente- cuando se le mete una cosa en la cabeza, no hay quién le haga cambiar de idea.

-Lily… Quizás tú podrías…

-Lo siento, amiga. Black nunca haría nada de lo que yo le dijese.

-Bien dicho, pelirroja- la alabó el aludido con una sonrisa.

Frustrada y con la cabeza a punto de estallar, Alexandra se giró enfadándose en serio por primera vez en muchos meses. No quería pensar en la posibilidad de pasar más tiempo con Black porque no quería arriesgarse a sentir algo parecido a lo que sintió cuándo tuvo aquella extraña visión sobre él. Rodeado de oscuridad, como su apellido, pensó cerrando los ojos un instante. Deseó que Lily recordase las cosas que la había contado en la enfermería cuándo estuvo inconsciente. Seguro que así la ayudaría a salir airosa de aquello.

-Empieza a resultar más que irritante que me rehúyas todo el rato, Halliwell.

-Black…

-Me parece que aquí la que me odia en realidad eres tú a mí- sentenció él cruzándose de brazos.

Ella se giró al notar en su tono de voz algo parecido a la tristeza. ¿Tristeza?. ¿En Sirius Black?

-No te odio- contestó ella sorprendida.

-Demuéstralo, Halliwell.

Deja de tomar la poción y no te separes de nosotros. Casi era eso lo que le estaba pidiendo y no lo podía permitir. No ahora, y menos en Navidad.

-Lo siento, Black, no soy la chica que buscas.

Se dio la vuelta dispuesta a marcharse. No quería perder más tiempo sintiendo cosas que no debía de sentir.

-Alex…

Se paralizó al oír aquél diminutivo. ¿Alex?. ¿Black la acababa de llamar Alex?.

-Mi nombre es Alexandra y para ti Halliwell, no sé porqué…- se detuvo al ver entre las manos del chico una nota.

Curiosamente una nota muy parecida a la que había recibido el día anterior.

-¿Has besado a alguien?. ¿Otra vez?- casi gritó Sirius observándola fijamente.

-Es cosa mía- sentenció extendiendo mi mano y señaló la nota- ¿Por favor?

-¿Tuyo?- dijo él a continuación terminando de leerla completamente- ¿Es un chico entonces?. ¡Pero si a ti te gustaban las chicas!.

-Eso te lo inventaste tú, Black. Ahora dame la nota. Mis gustos no son asunto tuyo.

0o0o0

Frustrado y dolido, Sirius se la lanzó y caminó a trompicones hasta la entrada del castillo. Se sentía cómo si le hubiera traicionado. Todas esas semanas pensando que ella prefería a las chicas, y ahora descubría que no solo era mentira, si no que además se estaba viendo con el misterioso R.L. ¡Hubiera dado cualquier cosa por descubrir en ese momento quién se escondía tras aquellas siglas!.

-Canuto… espera…

Ni siquiera se paró al oír la voz de su mejor amigo.

Quería estar sólo.

Halliwell le odiaba, ahora estaba más seguro que nunca, y no tenía que importarle. Ella no era nada especial para él. Y le había mentido, insistió en recordarlo de nuevo. ¿Qué más daba haberla llamado Alex sin querer?. Había sido un impulso tonto al ver su repentina tristeza y desesperación, porque sabía que por mucho que se opusiera a él, había algo, una emoción oculta en ella, que la hacía querer mantener las distancias. ¡Un misterio más de Alexandra Halliwell!.

Se detuvo al entrar al castillo y observar la entrada llena de estúpidos adornos navideños. Alzó una ceja sorprendiéndose de lo cargado que parecía todo. No era normal, en verdad.

-Sirius…- susurró una voz melosa a su espalda.

Cansado volvió a encontrarse con Cristina Larson. Al parecer seguía esperando que cambiase de opinión e iniciase algo con ella. ¿Ves Canuto? Criss sí te quiere cerca. Sería muy fácil aceptar lo que te pide, e insistirle a ella para que te enseñase a querer. No romperías tu promesa, sólo variarías una pequeña cosa. ¿Qué podía haber de malo en rendirme ante lo obvio?

-James…- oyó cómo alguien pronunciaba a su espalda.

Tuvo un malo malísimo presentimiento al ver a Lindsey parándose ante Cornamenta con una sonrisa seductora en sus labios. Lily parecía querer hechizar a la chica, mientras que su mejor amigo sólo le miraba a él fijamente.

-Canuto- musitó a su espalda Remus tranquilamente.

Sirius quiso gruñir ante la repentina aparición de tanta gente en un segundo. ¿Qué demonios pasaba allí?

-Muérdago…- susurró Halliwell andando hasta ellos y parándose al lado de Remus.

-¿Qué?- repitió Sirius incrédulo observando primero a Cristina y luego a Lindsey.

Entonces una lucecita se encendió en su cabecita. ¡Larson y Lindsey habían planeado aquello para besarlos a James y a él!. Si no fuera por lo enfadado que estaba, se hubiera reído con ganas por aquél truco. Sabía que estaban planeando algo, pero ¿aquello?. ¡Si parecía un juego de niños!. Y más teniendo a una suspicaz Lily Evans cogida del brazo de James.

-Nunca pensé que recurrieses a este truco, Cristina

-Me gustas, ya lo sabes- suspiró ella sin negar la evidencia- Sólo quería un beso, ¿es mucho pedir?

Vamos Canuto, síguele la corriente. Concédele lo que desea. Antes has pensado que podías intentar cumplir tus propósitos con ella, ¿por qué no lo haces ahora? Criss no se va a oponer. ¿Por qué demonios te lo sigues pensando?.

-Porque no es a ti a quién deseo- se sorprendió contestando incrédulo.

¡Por Merlín!. ¿Cómo podía haber dicho aquello en voz alta?

Larson, al oírle abrió mucho los ojos antes de marcharse corriendo de allí, seguida de una muy enfadada Lindsey, porque al parecer los minutos que él había estado intentando decidirse, ella y Lily habían tenido un pequeño enfrentamiento.

Se quiso girar para contemplar a sus amigos, cuándo ocurrió algo que le hizo sentir ganas de vomitar, golpear y de gritar con todas sus fuerzas.

Todo al mismo tiempo y no necesariamente en ese mismo orden.

¡Alexandra Halliwell se había acercado a Remus, su amigo Remus Lupin, y le estaba besando delante de todo el mundo!.

¡Remus y Alex se besaban delante de sus ojos!

Estaba decidido.

Gritaría, golpearía y después vomitaría hasta olvidar aquella imagen que le hacía sentir como si su corazón se hubiera parado y estuviera rompiéndose en mil pedacitos.


Continuará...

Hasta aquí por hoy... ¿qué tal salió el asunto?

Espero haber compensado un poco lo mal q me salió el capi pasado...

Gracias por vuestros reviews (que he vuelto a contestar por si acaso no os llegó los del ante penúltimo capi, estoy harta de mi pc con las cosas raras k hace).

Volveré dentro de unas semanitas, ahora estoy con los exámenes, los tengo el 9, 10, 16, 17, 19, 24, 25, etc... ya me deprimo solo con pensarlo... así cuándo los terminé volveré con un nuevo capi, no os libraréis de mí fácilmente (aunk puede k esto sí sea algo verdaderamente deprimente, jeje).

Y nada más. Un besito enorme y cuidaos mucho...

Y para k veáis q soy buena, os dejo un mini adelanto del siguiente, q hace mucho q no lo hago (desde la primera parte).


-Remus… Tienes que responderme. ¿De verdad te gusta esa chica?- inquirió James sin descanso.

-Tú sabes perfectamente quién va a ocupar estos aposentos, mi amor- se burló él con maldad.

-Da igual- la cortó acercándose a ella con un pergamino en la mano- Es para ti. Te estará esperando.

-Mi madre vendrá a recogernos cuándo bajemos al andén…- murmuró Frank inesperadamente.

-No puedo reprocharle a James que quiera ayudarle…- musitó Lily en voz baja llegando al final del compartimiento que vigilaba.- Yo haría lo mismo por Eli.

-Eres tú, sólo tú- respondió Remus con voz ronca- Tenía que haberlo imaginado.

-Tengo que advertirte- continuó con el mismo tono de aviso- estoy seguro de que mi prima te estará vigilando.

-Vale- se defendió Sirius mirándole fijamente al ver lo nervioso que su amigo estaba- ¿quieres que vayamos a buscarla?

-¿Tan pronto quieres marcharte?- se burló Lucius mirándola con desprecio- ¿no quieres jugar conmigo, sangre sucia?