GEORGINA POV:

Lucille había regresado a su habitación entrada la madrugada, me sentí un poco preocupada de que alguien la viera, la última vez los empleados crearon todo tipo de rumores alrededor de Elsa, aquella vez eran ciertos, pero ésta… no quería que los rumores asustaran a Lucille. Al final había conseguido averiguar algunas cosas más, sus padres no estaban de acuerdo con que fuera médico, se molestaron mucho cuando rechazó una propuesta de matrimonio y le retiraron la palabra cuando ella dejó Francia para estudiar medicina. Además de francés hablaba inglés, chino, italiano, español, latín y un poco de alemán. Una pizca de esperanza nació en mí al notar que cuando dijo que había tenido un romance en China, nunca especificó si fue con un hombre o una mujer. Además de que no pareció alarmada o incomoda, ni siquiera sorprendida, cuando le conté acerca de Margaret y Elsa.

Me acosté a dormir en cuanto se fue, y no sé si fue la cafeína del té o su aroma que se había quedado en la habitación, pero me costó conciliar el sueño, no dejaba de pensar en ella, al cerrar los ojos, la imagen de Lucille tocando el violín aparecía grabada bajo mis parpados, y mi mente… mi mente quería dar rienda suelta a las fantasías.

Cuando por fin logré dormir soñé con su cabello moviéndose al ritmo de los acordes del violín, con sus largos dedos tocando las cuerdas del violín, y con sus ojos luminosos y su apasionada voz, esos que pone sólo cuando habla de medicina o sus viajes por el mundo.

A la mañana siguiente desperté temprano para poder desayunar con ella. Cuando entré al comedor ella ya estaba ahí con una taza de café en una mano y un libro en la otra.

─ Buenos días, Lucille ─ saludé sentándome junto a ella en la mesa, y no en la cabecera como suelo hacerlo ─ ¿Qué es lo que lees hoy?

─ Buenos días, Georgina ─ me saludó un poco desconcertada ─ Estoy leyendo un tratado sobre enfermedades cardiacas que hallé en la biblioteca.

─ Vaya, eso suena muy interesante ─ le dije sirviéndome una taza de café de la jarra ─ háblame un poco más de eso.

─ Bueno, en realidad… esperaba poder seguir platicando de ti ─ me respondió con una sonrisa ─ Ayer me contaste cómo te convertiste en reina, y acerca de las dos mujeres a las que amaste, y claro, eso dice mucho de ti, pero quiero conocer a la verdadera Georgina, cuéntame… ¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Cuáles son tus sueños y tus miedos?

─ Vaya… ─ respondí con un suspiro y sin poder evitar sonrojarme, al ver mi reacción ella también se sonrojó ─ Es algo que nunca me habían preguntado.

─ Disculpa… ─ me dijo mirando al suelo apenada ─ no era mi intención incomodarte, es sólo que me interesas, es decir, ya sabes, eres una persona interesante, sólo quería saber más de ti.

─ No te disculpes, me halagas ─ le respondí sonriendo ─ todo mundo quiere conocer a la reina, sus planes para el pueblo, las cosas en las que trabaja. Eres la primera que quiere conocer a la verdadera Georgina. ¿Quieres dar un paseo conmigo en los alrededores del castillo? Responderé todas tus preguntas.

─ Claro, me encantaría, sólo debo ver como está Su Majestad, quiero ver si respetó la dieta que le mandé, y si sus evacuaciones de esta mañana presentaron algún cambio.

─ Hablar de las evacuaciones del rey no es nada romántico ─ dije soltando una carcajada.

─ ¿Será un paseo romántico? ─ me preguntó ella con un sonrojo cubriendo su rostro, sentí el calor subir a mi rostro de inmediato.

─ No, no me refería a eso, es sólo que… ─ traté de responder, pero ella me interrumpió.

─ No tardaré más de treinta minutos ─ me dijo sonriendo ─ búscame en mi habitación en media hora.

Tomó su libro y se levantó de la mesa.

─ Es una cita ─ susurré guiñando un ojo cuando ya no podía verme.


ELSA POV:

Anna se quedó a dormir conmigo después de la romántica sorpresa, al parecer la planeación la había agotado, porque se quedó dormida apenas entramos a mi habitación. Me quedé dormida abrazada a ella, completamente segura de que quería estar con ella el resto de mi vida.

Dormí profundamente toda la noche. A la mañana siguiente un beso me despertó.

─ ¿Le apetece a Su Majestad desayunar algo? ─ abrí los ojos para encontrarme con Anna encima mío, una toalla envolvía su cuerpo, apenas cubriendo lo indispensable, llevaba el cabello húmedo cayéndole sobre los blancos hombros llenos de pecas, algunos mechones caían sobre mi rostro.

─ Ven aquí ─ tomé su rostro entre mis manos y la acerqué a mi para poder besarla ─ no quiero bajar a desayunar aun, quedémonos un rato aquí.

─ Elsa, cuando pregunté si querías desayunar, no hablaba de alimentos ─ me dijo con una sonrisa traviesa, lanzando la toalla al piso ─ me refería a mí.

─ Vaya… claro… ─ respondí completamente sonrojada ─ En ese caso, por supuesto que quiero desayunar…

Recorrí su espalda lentamente con mis manos y besé su cuello sin prisas. Anna tiró de mi pijama para sacármela por los hombros y pegó más su cuerpo al mío. Al poco tiempo, los sobresaltos que le provocaba entrar en contacto con mi gélida piel habían desaparecido, ahora parecía deleitarse con el contraste de mi frío con su calor. La besé en los labios con pasión, no podía resistirme a sus intentos de seducirme.

Pero un par de golpes en la puerta nos interrumpieron.

─ Su Majestad, lamento despertarla, pero recibió una carta urgente del reino del reino de Kirkenes ─ dijo la voz de Podrick al otro lado de la puerta, Anna se bajó de encima de mí de inmediato, le hice una seña para que no hiciera ruido ─ Un mensajero de dicho reino vino a entregarla personalmente y dice que es muy importante que la lea cuanto antes, pues el rey quiere reunirse con usted en unos días y él debe viajar a Kirkenes con su respuesta. Dijo que iría a conocer el pueblo y volvería en un par de horas.

─ Gracias Podrick, deja la carta en mi oficina, estaré ahí en cinco minutos, puedes retirarte ─ le respondí.

Me levanté para empezar a vestirme en cuanto escuchamos los pasos de Podrick alejarse por el pasillo.

─ ¿Me vas a dejar así? ─ me preguntó Anna levantándose de la cama con cara decepcionada ─ pensé que como anoche no habíamos… tú sabes… lo haríamos esta mañana.

─ Pensé que ayer habías dicho que querías demostrarme que lo nuestro no era sólo por el sexo ─ le respondí guiñándole un ojo ─ Además, no es que no quiera… me muero de ganas… pero debo atender esto o la gente se empezará a preguntar por que la reina de pronto se volvió un poco irresponsable.

─ Bueeeno, esa carta no se irá a ningún lado sólo porque te tardes diez minutos más ¿Verdad? ─ me dijo mordiéndose el labio. Tragué saliva, iba a ser difícil resistirse.

─ Anna, debo ir a ver que dice esa carta ─ ella me miraba con una sonrisa que hacía todo más difícil, se pasó la mano entre el cabello húmedo y lo peinó hacia atrás, se veía tan hermosa. Dejó la mano en su cabeza, regalándome una vista hermosa de su cuerpo desnudo ─ Amor, las dos sabemos que no serán solamente diez minutos ─ la mano de Anna bajó lentamente por su rostro, acarició delicadamente su cuello, serpenteó suavemente entre sus pechos… y ya no pude contenerme más. La tomé por la cintura y la llevé de vuelta a la cama.


LUCILLE POV:

Me sentía nerviosa, un cosquilleo en mi estómago no me dejaba en paz. La reina sólo había dicho eso como una broma, no es que de verdad quisiera un paseo romántico conmigo. No era una… una cita. ¿Entonces por qué me sentía así? Me miré al espejo y observé mi rostro sonrojado y esa sonrisa tonta que había aparecido en mi cara desde anoche y que parecía no querer irse. Suspiré y alisé el vestido con mis manos. No solía usar muchos vestidos, era más cómodo y seguro andar con pantalones, pero ese había sido un regalo de una costurera, en agradecimiento por salvar la vida de su hijo. Lo había diseñado especialmente para mí, a la medida exacta para hacer lucir mi belleza al máximo, según dijo. Me sentaba bastante bien, no tenía zapatos a juego, así que tuve que usar unas botas cortas, pero no era una mala combinación. Me acomodé el cabello por detrás de la oreja, apenas me llegaba arriba de los hombros así que no había otro modo de peinarlo. Suspiré nuevamente y me pregunté si le gustaría a Georgina. La sensación en mi estomago se hizo más grande al imaginarme que, de hecho, a Georgina le encantaría verme con ese vestido. Al parecer rojo era el nuevo tono natural de mi piel.

Dos golpes en la puerta me sobresaltaron e hicieron que el blanco volviera a mi rostro.

─ ¿Estás lista? ─ me preguntó la voz de Georgina del otro lado de la puerta. Me di un ultimo vistazo frente al espejo, respiré profundamente y abrí la puerta.

─ Woooow ─ soltó Georgina al verme, había abierto los ojos con sorpresa ─ Te ves… te ves increíble. Ese vestido… te ves genial.

─ Tú te ves espectacular, Georgina ─ ella también se veía increíble, llevaba puesto un ajustado pantalón blanco, unas botas altas y una blusa negra, el largo cabello suelto le caía sobre los hombros, me sentí incluso más nerviosa al darme cuenta de lo atractiva que era.

Me había enamorado sólo una vez, de una mujer en China. Me habían gustado antes otras chicas, pero todas salían corriendo cuando veían que mi interés en ellas iba más allá de una amistad. Me había hecho a la idea que el problema era mío, y que no había manera en que una mujer se fijara en mí, porque eso no era lo correcto. China, a pesar del colorido y la cultura era un país conservador. Por eso, cuando mis sentimientos por Lin empezaron a hacerse más fuertes que una simple atracción me asusté y me alejé de ella. Pero Lin sentía lo mismo por mí y no se rindió, me buscó, me dijo lo que sentía y vivimos un tórrido romance, estaba lista para dejar de viajar y quedarme para siempre en China, y entonces a Lin la obligaron a casarse. Ella me amaba, pero también amaba a su familia, y no podía romper la tradición y llenar de deshonor a los suyos. Dejé China dos días después de la noticia.

Y aquí estaba yo, frente a la esposa de mi paciente, la reina un prospero reino, una mujer hermosa que comenzaba a gustarme demasiado. Y, a diferencia de otras veces, sabía que ella era como yo, que tal vez tenía una oportunidad, pero, y si no ¿Estaba lista para que me rompieran el corazón otra vez?

─ ¿Lucille? ¿Estás bien? ─ me preguntó Georgina acercándose a mi para examinar mi rostro ─ Te quedaste callada de pronto.

─ Sí, no es nada ─ respondí con una sonrisa, sonrojada por la cercanía de su rostro ─ sólo me quedé pensando en algo.

─ Bien, entonces vamos ─ respondió haciéndose un lado para dejarme salir por la puerta ─ Hay muchos sitios que quiero mostrarte, y creo que tú tienes varias preguntas para mí.

─ Oui, vamos ─ dije comenzando a caminar a su lado. Sí, estaba lista.


ELSA POV:

Los diez minutos se habían convertido en más de media hora. Cuando llegué a mi oficina la carta estaba en el escritorio. El sello del reino de Kirkenes estaba intacto. Tomé el abrecartas y lo abrí.

"Su Majestad, reina Elsa de Arendelle:

El reino de Kirkenes es un reino prospero, en crecimiento y con una larga tradición familiar de honor y justicia. Nuestro reino cuenta con una riqueza inmensa en minerales, así como con uno de los mejores cuerpos militares del continente. Arendelle es un reino pequeño, pero que ha demostrado un importante avance desde que usted tomó el poder. Me parece sorprendente lo que usted ha logrado sola. Me complace imaginar lo que usted podría lograr si tuviera un hombre a su lado y al reino de Kirkenes como su aliado. Mi hijo mayor será un digno sucesor de mi trono y un gran aliado suyo si está de acuerdo. En otro contexto tendría que dirigirme yo a su padre para hablar de esto, quien por cierto hubiera aceptado encantado, pues es algo que ya habíamos venido hablando un poco antes de su muerte. En fin, pero dadas las circunstancias actuales me tomo la libertad para dirigirme personalmente a usted y solicitarle una audiencia conmigo y mi hijo menor, el príncipe Gregory, quien está ansioso por pedir su mano y proponerle matrimonio. Si usted está de acuerdo podríamos visitar Arendelle la siguiente semana, para conversar nuestras opciones. Si no lo está, entenderé que no tiene intenciones de establecer una alianza con el reino de Kirkenes, lo que convierte a Arendelle en nuestro enemigo. Espero su respuesta lo más pronto posible de vuelta con mi mensajero.

Queda de usted, Su Majestad, Rey Henry de Kirkenes."