Cap. 36
- Hmm... Suena interesante -la cargó como novia de boda en luna de miel.- Pero no quiero -sonrió.
- Que bueno -mordí otro pastelillo.- Papá también tiene mucho trabajo, pues está ayudándole a mi tío y mamá sigue en el hospital y experimentando -reí.- Hace unas semanas me pidió permiso para usar a Litza.
Reí.- Está bien -puse mis manos alrededor de su cuello.- Profesor Temple.
-¿No le molesta a tu serpiente que la usen de conejillo de indias? -rió y dio una mordida al pastelillo de Clary.- Tu mamá me cae bien.
- Estás muy obediente hoy -rió mientras seguía caminando.
- Mi madre siempre se lo pide con amabilidad, así que accede -sonreí.- Ya le enseñé cuando dice que sí, no tiene que pedirme permiso... tu familia también me agrada.
-Nada más porque hace mucho que no te veía -reí.- Pronto estaré haciendo cosas que te preocupen -sonreí.- Nos están mirando unas chicas.
Henry rió ante algo que pensó, dudó un poco pero lo externó, lo peor que podía pasar sería que tuviera que decirle que estaba jugando.- Qué bueno y ¿sabes qué es mejor? que me contó Abie que nuestras mamás se han estado reuniendo -mordió una uva.- Podrían ser unas buenas suegras que se lleven bien ¿no? -sonrió esperando ver su reacción.
- No me importa, ¿a ti sí? -le sonrió.
- El término correcto es consuegras pero tien... -me sonrojé al darme cuenta que había metido la pata.- No dije nada -mordí más pastelillo y miré hacia otro lado.
-Me preocupa, si van con el chisme de que andamos podríamos tener problemas. Aún me faltan dos años y más vale que sigas aquí de profesor -entrecerré un poco los ojos y luego reí.
Henry sonrió y besó su mejilla.- ¿Puedes ponerte todavía más roja? -comió una uva.
Nick también rió.- ¿Y no tengo una novia que puede manipular mentes? -le guiñó un ojo.
- ¿Por qué te gusta molestarme? -me encogí y me sonrojé más.
Negué.- Si tienes una habilidad no debes usarla si no va a ser para hacer el bien... -miré a las chicas y fruncí el ceño.- Qué más da -entré a sus mentes y les metí ideas.- Algunas lo merecen -sonreí un poco apenada.
-Porque me gusta que te sonrojes -le acercó una uva a la boca.
- Es para bien -sonrió y le dio un beso.- Por el tuyo y el mío -rió.
- Ni creas que voy a seguir tu juego -le dije mientras miraba la uva, hice un puchero y me crucé de brazos.- Eres un idiota.
-Eso sí. Pero no puedo ir metiéndome en la mente de cada persona que nos ve -sonreí un poco.
-Lo sé, soy un idiota -al ver que no hizo caso a la uva se la comió.- Tengo el nombre de Stuart Daimon a fin de cuentas -rió.
- ¿Por qué no? -rió bajito.
- No le eches la culpa a tu nombre -fruncí el ceño.
-Es agotador y difícil... ya es cansado estar filtrando pensamientos -acomodé un mechón de cabello tras mi oreja.- Aún no soy lo suficientemente fuerte para poder hacer lo que quiera.
-No lo haré -tomó una manzana y la mordió.- Soy un idiota porque esa es mi naturaleza.
- Pero lo serás algún día... o me preocuparé más por ti cuando seas auror -sonrió.
Asentí y lo miré.- Lo bueno es que lo admites -me acerqué y mordí la manzana del otro lado.
-Aunque fuera la bruja más poderosa del universo te preocuparías igual por mí -me levanté un poco y lo besé.- Quiero chocolate -reí.
-Para qué negar lo que es evidente -rió, dio otra mordida y le acercó la fruta.
-Veo azúcar por aquí o ¿simplemente andan dulces?-dijo Steve al recorrerse un par de lugares, uniéndose a ellos en lo que Violette volvía, había salido del Gran Comedor; sonrió burlón y dio un sorbo a su jugo de calabaza.
- Es cierto -rió.- ¿Qué tipo de chocolate?
- Stuart, er... -miré a Steve con cara de pocos amigos.- Pienso que estás mejor con Vi distrayéndote y sin molestar a los demás -sonreí.
-El que sea mientras se coma y sepa bien -reí.
-Opino lo mismo -dijo Steve sin dejar de sonreír.- Pero no la puedo seguir al baño de mujeres a esta hora sin que nos vean -se encogió de hombros.- ¿Listos para que se terminen las clases?
-Pues... no realmente pero ni modo ¿qué se le va a hacer? -contestó Henry.
- Perfecto, vayamos al Gran Comedor -sonrió.
Reí.- ¿O sea que ya lo has hecho antes? -asentí.- Ya me quiero ir de aquí.
-Vamos -sonreí, pensando en todo lo que comería.
Steve asintió y rió.- Ya faltan pocos días -bostezó, sonrió pensando en el verano que se aproximaba.- Tenemos que reunirnos en vacaciones -dijo sonriendo aún más.- Los invitaré a mi casa.
Nick llegó al Gran Comedor.- Listo, ya es hora de comer.
- Tu sonrisa asusta un poco... y más la invitación a tu casa -sonreí.
-¡Comida! -exclamé y reí mientras me acercaba a mis amigos.
-Todo lo que tiene que ver conmigo, o con Violette y con los dos juntos ahora los asusta -dijo y comenzó a reír, le di un zape.
-Tú no dabas miedo antes así que no cuenta -sonreí y me senté en un espacio libre.
- Violette te hizo escalofriante... ligeramente -sonreí. Nick agarró comida y se adelantó.
-Ligeramente -sonrió y siguió esperando pacientemente a que Violette volviera. Comencé a comer un poco de todo mientras platicaba mentalmente con Henry, a veces me daba risa lo que decía y me daba tos si estaba comiendo algo.
Violette no tardó mucho en volver, Steve se notaba realmente impaciente sin ella ahí. Le estuve preguntando a Nícolas sobre la salud de mi tío y cosas de la familia mientras comía.
Después de la comida fuimos a reposar bajo el árbol de siempre, los cuatro estuvimos platicando un buen rato, hasta que en cierto momento nos quedamos dormidos. Después estuvimos jugando a la orilla del lago, volvimos al castillo a la hora de la cena, esa vez comimos en la mesa de Slytherin.
Como los exámenes ya habían terminado, la diversión era la única cosa en la que pensábamos en ese momento. Nos dormimos hasta tarde en una pijamada dentro del despacho de Nick y al día siguiente bajamos todos a desayunar.
Al llegar al comedor nos dirigimos a la mesa de Slytherin, Steve llegó hasta nosotros y le dio a Henry correspondencia que había llegado a la sala común de nuestra casa, una carta de su familia y un ejemplar de El Profeta Dominical. En cuanto vio la primera página se quedó callado leyendo, lo miré atenta a sus pensamientos, a la voz de su mente leyendo el artículo que se titulaba "Regresa El-que-no-debe-ser-nombrado". Cuando terminó de leerlo me miró, nuestras miradas se encontraron y les pasó el periódico a los otros dos.
Esperamos "pacientes" a que Henry nos pasa el periódico, no sabíamos por qué tenían una expresión tan... seria y extraña. Lo comprendimos cuando empezamos a leer. Abrí los ojos sorprendida y... algo asustada, no era para negarse, la noticia lo valía. Nick me arrebató el periódico cuando terminé y en eso aparecieron nuestras lechuzas. Suspiré.
Henry me extendió su carta, había un anexo dirigido a mí, sonreí un poco, se la devolví y continué desayunando como si solamente fuera una noticia de un partido de Quidditch perdido por nuestro equipo favorito.- ¿Qué haremos hoy? -pregunté cuando terminaron de leer el periódico.
Nick frunció el ceño pero no dijo nada. Yo volví a suspirar mientras terminaba de leer mi carta.- Yo tengo que contestar esto... antes de que mis padres hagan algo descabellado -me encogí de hombros con media sonrisa.
Reí.- Bien, contesten -sonreí otro poco y continué comiendo.- Calla Henry, estás pensando demasiado alto.
-Es para que me oigas -me revolvió el cabello y mordí su mano. Abrió el morral que solía llevar conmigo y tomó papel y un bolígrafo sin permiso para comenzar a escribir su respuesta.
Reí escuchándolos mientras contestaba la carta y Nick leyó la suya con seriedad.- Si no dejas de fruncir el ceño, te quedará así el rostro para siempre -le dije con una sonrisa.
- Bueno, si a ti te ofrecieran el empleo de tu padre, harías los mismos gestos que yo.
- Sólo diles que no y ya -seguí escribiendo.
Miré a Nick unos segundos, luego volví mi atención a la comida.- Tienes ya un empleo y te gusta, no vale la pena fruncir el ceño si tienes una razón para no aceptar el ofrecimiento - besé rápidamente su mejilla, le sonreí un poco y continué desayunando.
- Es tentador cuando te ofrecen un sueldo que triplica... -leí rápido su carta.- No, cuatriplica lo que ganas ahora -reí bajito y doblé mi pergamino. Él hizo un gesto y asintió casi contra su voluntad.
Me quedé pensando un poco y asentí.- Sí, supongo que es tentador... aunque no entiendo bien sobre eso -sonreí un poco apenada. Henry puso mi mano sobre mi cabeza, reí.-Idiota -lo empujé un poco, rió y siguió desayunando.
Nick le pasó un brazo por los hombros y le sonrió.- Supongo que no importa si entiendes o no -después de que él lo dijera, solté una risita.
- Claro, al fin de cuentas no te irás por ella -sonreí mientras él asentía.
Sonreí un poco.- No quiero ser algo que te detenga, si quieres aceptarlo hazlo -no quería dejarlo ir pero tampoco quería detenerlo; eso me preocupaba más que la noticia más importante del periódico de ese día.
Negamos al mismo tiempo.- Siempre ha odiado el trabajo de nuestros padres...
- Y aunque sea un sueldo ambicioso... -sonrió.
- No va a dejar la oportunidad de verte -reí.
Sonreí sonrojada y Henry se atragantó al reír mientras tomaba jugo, lo miré aún más sonrojada y le di un golpe fuerte en la espalda, él rió mientras tosía un poco.- La pequeña Kailen está bien enamorada ¿estás feliz, pequeña Kailen? -me revolvió el cabello, protesté y lo golpeé, continuó riendo.
-Qué maduro eres, Daimon -hice un puchero y agarré un pastelillo, cerré mi mente a él.
Nick le sonrió a Kailen y le robó un pedazo de pastelillo.- No le hagas caso -susurró.- Tiene envidia.
- Iré a donde las lechuzas -dije con una risita.
-Cierto -reí y seguí comiendo.
-Te acompaño, ya terminé mi carta -dijo mientras metía de nuevo mis cosas a mi morral.- ¿Nos vemos en un rato? -nos preguntó a Nick y a mí.
- ¿Y si no quiero que me acompañes? -le sonreí inocentemente. Nick empezó a reír.
También reí.- De todos modos iré -dijo sonriente y se levantó esperándola.- Nos vemos después entonces.
-Ya vete -sonreí, me enseñó la lengua y le regresé el gesto.
Lo miré todavía sentada.- ¿Tengo que ir contigo? -hice un puchero y me levanté.- Creo que no tengo otra opción.
- No la tienes -dijo Nick entre risas.
-Como si no quisieras -dije sonriendo inocentemente, Henry logró reprimir un sonrojo al pensar algunas cosas y reí.- Ya váyanse.
-Nos vemos luego -pasó un brazo por los hombros de Clarissa y caminó hacia donde las lechuzas.
Nick siguió riendo mientras veía como nos alejábamos. Me solté de su brazo al salir del Gran Comedor, me puse detrás de él y lo abracé por el cuello poniéndome un poco de puntas.- El señor capitán ya creció más -reí bajito.
Sonreí.- Verano y luego ya es sexto, pero así como van no creo que sea necesaria nuestra intervención -comenté.
-Un poco -se agachó un poco para que se subiera a su espalda.- ¿Te doy un paseo?
Nick lo pensó por un momento y se encogió de hombros.- Posiblemente... pero si no es el caso, estoy preparado para intervenir -le sonrió inocentemente.
Sonreí.- Mi thestral personal ha tenido una buena idea -subí a su espalda.
-Ya somos dos -sonreí y al notar que se estaba ya vaciando el Gran Comedor lo besé.- Hay algo que quiero mostrarte en el salón de música.
Henry rió y comenzó a caminar.- ¿Tus papás también te escribieron preocupados por la noticia?
- ¿Qué quieres mostrarme? -sonrió y le rodeó la cintura con un brazo.
- Debería existir una palabra más intensa que preocupación para ellos -reí.- Querían venir por mí de una vez.
-Es una sorpresa -tomé un último pastelillo.- Henry me ayudó, estuvimos practicando y quiero presumirte lo que conseguimos -sonreí.
-Si mi mamá entendiera completamente la situación también lo habría pensado pero no solemos decirle todo completo para que no esté muy preocupada. Mi papá está preocupado pero dice que es mejor que estemos aquí con tanto buen mago y bruja que nos cuiden, además pronto volveremos a Londres.
- ¿Qué tipo de sorpresa? -volvió a sonreír.
- Mis padres creen que es mejor estar muy lejos de aquí... como Francia, por ejemplo -suspiré.- Tu padre tiene razón, espero que los míos lo entiendan.
-Si te dijera ya no sería una sorpresa -sonreí, miré que había terminado de comer y me levanté.- Vamos.
-La verdad es que la situación será igual a donde sea que se vaya, no es un pleito exclusivo de Inglaterra, ni siquiera del Reino Unido, esta situación que tal vez golpeará a todo el planeta, como la Segunda Guerra Mundial muggle -comenzó a subir las escaleras.- La fuerza la hace la unión, donde quiera que se esté mientras estemos unidos y no solos seremos fuertes.
- No creo que sea como la que recibí el día que llegué -dijo con una risita mientras se levantaba.- Pero vamos.
- Lo sé, lo sé -le revolví el cabello y sonreí.- Deberías decírselo tú a mis padres, podrías convencerlos. Tienes un don -empecé a reír.
Reí un poco sonrojada, tomé su mano y lo miré.- ¿Caminamos o nos aparecemos?
-Hablaré con ellos como el gigante que soy -rió y llegaron donde las lechuzas, la bajó con cuidado.- Y luego les diré que como el gigante secuestrador que soy cuidaré a la princesa -le sonrió y buscó su lechuza.
- Tú eliges -sonrió más al ver su sonrojo.
Reí.- Tal vez eso los convenza -miré alrededor.- ¿Y tu lechuza marrón? La nueva... hace tiempo que no la veo -Mathie se posó en mi hombro.
-Hay que aparecernos -tomé mejor su mano.
-Tal vez se la comieron -dijo en broma.- No es solo mía, Kailen también la usa y en casa también -tomó su lechuza y le amarró la carta a la pata.
Nick asintió y se aparecieron en el pasillo.- Tan desierto como siempre.
- Ya veo... -dije mientras le daba la carta a mi lechuza, la tomaba del pico y salía volando.- Un estofado de lechuza, suena delicioso.
-Sí -sonreí y entré al salón de música, lo jalé conmigo y lo llevé hasta una butaca, busqué una guitarra y la tomé, me senté frente a él.- Espero te guste, no soy aún muy buena pero... -reí.- Cantaría también pero siempre que lo hago descuido el cómo toco -sonreí un poco sonrojada y comencé a tocar una canción que había estado practicando con Henry.
-Sí -rió y vio partir a la lechuza.- Solo que si ves a mi lechuza, no te la comas -la miró.
Nick asintió mientras le prestaba atención. No dejó de sonreír desde que ella comenzó a tocar, ni mucho menos cuando se detuvo.
- No te preocupes, no pienso comerla -le puse una mano sobre el hombro.- Pero puedo prepararle el estofado a Litza con alegría y placer -le sonreí.
Terminé de tocar la canción, lo miré unos segundos y comencé a tocar otra aunque se me atoraban un poco los dedos pues no la había practicado lo suficiente, tarareé un poco y luego canté lo único que sabía.- There is someone says he love you, here's my heart in my hand, turn around, look at me, understand -se me atoraron los dedos y se me olvidó que seguía así que opté por reír.
Henry colocó su manos sobre la de ella.- Si ves a mi lechuza... no la mates -sonrió.- No si quieres volver a verme -rió.
- ¿Te ayudo? -Nick se levantó y le quitó la guitarra. Empezó a tocar.- Yo toco y tú cantas... o le hago coro -sonrió.
- No creí que quisieras tanto a tu lechuza -volví a sonreír.- Ya conozco una manera para no volver a verte... pensaré en usarla -reí bajito.
Sonreí, agarré un violín.- Empieza a tocar - esperé a que comenzara a tocar la guitarra para tocar mi instrumento y luego comencé a cantar. Henry y yo habíamos hecho eso varias veces ese año con esa y otras canciones, a veces los dos cantábamos mientras tocábamos.
-Pero has de saber que una vez que deshagas de esa lechuza, realmente no podrías volver a verme y siendo tú no creo que se resista -le sonrió y besó su frente.- Y yo quiero seguir viendo a Clarissa.
Nick soltó una risita y la siguió en la canción en los fragmentos que se sabía.
- ¿Por qué se habría de dejar? Las lechuzas no son tontas -reí y lo despeiné.- Seguiré pensando lo del estofado.
Terminamos la canción y lo miré, sonreí pensando que si se venía encima una verdadera guerra mágica... pequeños momentos de ese tipo de sonrisa serían necesarios.
-Porque eres Clarissa, por eso se dejaría -sonrió, tomó su mano y caminó escaleras abajo.- Al menos que sea un estofado rico.
Nick dejó la guitarra sobre la silla, le quitó el violín para ponerlo en la mesa y la abrazó sin decir nada. De cierta manera, por sus mentes pasaba lo mismo: una guerra mágica.
- Tendrá muchas verduras, claro que será rico -sonreí y me solté para meter mis manos a los bolsillos.- ¿Qué haremos en vacaciones?
Lo abracé y recargué mi frente en su pecho sin decir nada tampoco, estaba pensando en todo lo que podía venirse encima aunque trataba de evitarlo, ahora sentía más que debía esforzarme por encontrar a la familia que me quedara.
- Kailen me dijo que no te dijera el plan hasta que esté concreto... pero al parecer iremos a alguna playa -respondió.
Nick agachó la mirada y le dio un beso en el cabello.- El ambiente se puso tenso de repente... -susurró mientras soltaba una risita.
- Una playa -sonreí emocionada al pensarlo, pero después fruncí el ceño y lo miré.- ¿Por qué no me quiere decir el plan?
Lo miré.- Un salón de música sin sonido siempre será tenso -sonreí y besé su mejilla.- Es como ser bruja y no poder usar magia -entrelacé nuestras manos.- Aunque probablemente tenga que ver con la noticia de hoy en el periódico -reí.- Pero no podemos darnos el lujo de alterarnos, no si queremos estar tranquilos a futuro.
-Porque no sabe aun cuándo iremos ni si iremos, por eso -rió.- Quería dar la información completa pero aún no tiene todo.
- ¿Ni siquiera alterarnos un poquito? -preguntó en broma y se soltó a reír.
- De todas maneras, podrías haberle ayudado -hice una mueca.- Seguramente Nícolas ya sabe, ¿no?
Sonreí y lo abracé.- No -reí, sentí que de él tomaría la fuerza que necesitara en cualquier momento y reí más al pensar que eso era un poco patético.
-Supongo, no le puede ocultar casi nada -sonrió.- Le estaban ayudando sus hermanos.
- Que mal, yo quería ponerme a gritar de desesperación y miedo -soltó un falso suspiro y la miró con una expresión de diversión.
- Bueno, ya no importa -me encogí de hombros y sonreí.- ¿Entonces tengo que pedirle permiso a mis padres cuanto antes?
Reí de nuevo.- ¡Oh! ¡Histeria! -dije con falsa desesperación, reí. Eso era bueno, mejor que realmente desesperarse.
-Sí -le sonrió.- En todo caso si no vamos a la playa tengo permiso de que se queden una o dos semanas en mi casa.
También empezó a reír y volvió a abrazarla.- Mi pequeña Kailen -dijo con una sonrisa.
Asentí.- ¿Sabes qué quiero hacer en cuanto lleguemos a Londres?
-Mi gran Nícolas -reí y correspondí su abrazo.- ¿Cómo me dijo Jim que se decía? Nícolas -sensei -reí.
-¿Golpear a un gigante? -la miró y sonrió.- ¿Qué quieres hacer?
- ¿Nícolas-sensei? -la miró confundido.- ¿Qué significa?
- Eso puedo hacerlo donde yo quiera -reí mientras lo golpeaba en el brazo.- Tengo ganas de ver a Abie y a Litza... y a Ely también.
-Algo así como profesor, creo -reí, lo miré y me sonrojé, reí de nuevo.
-Ely ha de estar grande ya -saltó los últimos escalones, la miró sonriente.- Pronto los veré en mi casa y podrás ver a mi hermana, además... el próximo año ya entra a Hogwarts.
- ¿Y eso te hace sonrojar? -siguió riendo.
- Seguramente -bajé en pequeños saltos mirando siempre las escaleras.- Supongo que está entusiasmada por venir, ¿no?
-No, me hizo sonrojar otra cosa que pensé -reí y caminé hacia la puerta sin soltar su mano.- Pero no te diré que es.
-Demasiado, espero quede en Hufflepuff... así puedo vigilarla.
- Eso no es justo -sonrió y besó su mano.- ¿Por qué no?
- Pobre Stuart, no tiene otra cosa en que entretenerse -le sonreí.- Sólo en vigilar a su pequeña hermana. Eres un caso perdido -reí.
-Porque no -sonreí.- El día que dejes de usar Oclumancia entonces te permitiré saber qué me hace sonrojar.
-Tengo que cuidarla -la rodeó con un brazo y siguió caminando por el castillo.- Espero entre al equipo de Quidditch antes de que me gradúe, me gustaría entrenarla, aunque... -rió.- A ella no le gusta mucho.
La miró con ojos entrecerrados.- Bueno... creo que tu curiosidad es mayor que la mía, así que puede que aguante -rió.
- ¿Qué no le gusta mucho? ¿El Quidditch o que tú la vayas a entrenar? -reí.- Creo que las dos cosas.
Hice un puchero.- Mi curiosidad siempre ha sido y será más grande que la tuya, la de Henry y la de Clary juntos.
-Las dos -rió, suspiró.- Espero seguir como capitán el año que sigue.
- Definitivamente -le sonrió y le dio un beso.
- Seguirá, señor capitán -lo despeiné.- ¿Dónde queda esa enorme seguridad en sí mismo de la que tanto presume? -sonreí.
-No es justo -lo besé.
-Aquí sigue -rió.- Pero hay miembros del equipo que se empezaron a molestar días después del último partido.
- ¿Por qué? -preguntó divertido y volvió a besarla.
- ¿Molestarse? -fruncí el ceño.- ¿De qué se molestaron?
-Porque no -cerré los ojos y respondí a su beso.
-Dijeron que fue demasiado entrenamiento para nada, que los hice desgastarse nada más y cosas por el estilo -rió.- Creo que sí les exigía mucho.
- Si tú lo dices -acarició su mejilla y se acercó a ella.
- Bueno... en lo de la exigencia no puedo negarlo -lo miré con una sonrisa.- Pero no estamos en un terreno profesional, así que no debían quejarse. ¡Es sólo un juego!
Reí, coloqué mi mano sobre la suya y lo miré.
Henry sonrió y se sintió tentado a besarla, pero se limitó a besar su mejilla.- Me gustaría que Clarissa fuera de Hufflepuff, así la tendría de buscadora en mi equipo, seríamos campeones y podrías ponerlos en su lugar cuando se rebelan contra su capitán -susurró en su oído.
Nick la miró serio por un momento.- Te quiero, Kailen -y la besó sin darle oportunidad a que dijera algo.
Reí bajito mientras me sonrojaba un poco.- No te confíes, también me rebelaría por los duros entrenamientos.
Su mirada seria me despistó un poco y sus palabras más el beso me hicieron sentir feliz y como si algo se removiera en mi estómago, lo que los muggles llaman mariposas. Respondí a su beso cerrando los ojos.
-Pero serías mi jugadora estrella-rió.- No sé si eso pondría celosa a otra personita, cierta hermana nuestra -rió.
Nick quiso reír pero la siguió besando y la abrazó atrayéndola más a su cuerpo. Si la guerra se desataba en ese momento, a él no le importaría.
- Una jugadora estrella que le dolería todo el cuerpo por tus exagerados entrenamientos -sonreí y negué.- No creo, ella también es buena, tendrías dos jugadoras estrella.
Seguí respondiendo a sus besos y traté de alejar todo lo demás en mi mente, rodeé su cuello con mis brazos.
-Sí -rió.-Las dos jugadoras que pueden darnos la victoria y/o salvarnos de la derrota.
Después de besarla durante un rato más, Nick se separó un poco de ella y mirando a su alrededor, le susurró al oído.- ¿Puedo sobrepasarme contigo? -trató de reprimir una risa.
- Lamentablemente no estoy en tu casa. Aunque creo que hay una manera de que me tuvieras en tu equipo -sonreí.
Me sonrojé ante lo que dijo pero no aparté mi mirada, poniéndome cada vez más roja traté de adivinar si estaba bromeando, noté una ligera curvatura en su boca, evitaba reír.- Si digo que sí… ¿qué harás? -ahora traté de reprimir una risa de diversión y nerviosismo a la vez.- Y si digo que no ¿qué harás?
-¿Cuál? ¿Raptarte y usar la poción multijugos? -preguntó.
- Si dijeras que sí, nos apareceríamos en mi despacho en este instante -dijo en voz baja y con media sonrisa.- Y si dijeras que no, podría tratar de convencerte para cambiar esa respuesta.
Reí mientras negaba con la cabeza.- Me refería a un futuro más o menos cercano, si me dieran ganas de ser jugadora profesional y estar en el mismo equipo -me encogí de hombros y sonreí.
Reí bajito, sentí de nuevo esas mariposas y un extraño calorcillo en mi nuca y mejillas.- ¿Y si digo que sí... pero luego digo que no? -me estaban dando curiosidad las respuestas a ese tipo de preguntas.
-¡Eso sería perfecto! Los dos en el mismo equipo, tú la buscadora estrella y yo el mejor golpeador tirando de sus escobas a los contrincantes y con algo de suerte en unos años ser capitán -dijo emocionado como si le acabaran de dar el puesto en un equipo importante a nivel profesional.
- Podemos poner a prueba tus respuestas -dijo Nick con una sonrisa y la besó casi pegándola a la pared.
Lo miré sonriendo mientras hablaba.- Tranquilo, Stuart -le puse una mano sobre el hombro.- Parece un sueño divertido pero no pienso ser jugadora profesional.
Me sonrojé y me puse alerta por si alguien se acercaba pero aun así logré vencer un poco a eso que me mantenía tan al pendiente y respondí a su beso, cerré los ojos.
-Cierto -sonrió.- Serás mi sanadora.
Nick la tomó fuertemente de la cintura y, sin dejar de abrazarla, se apareció en su despacho.
Asentí.- Si soy jugadora, ¿quién va a ayudarte con tus heridas? -volví a sonreír.
Me puse un tanto nerviosa, las mariposas en mi estómago se agitaron un poco más, cuando estuvimos en su despacho lo miré, curiosa y temerosa a la vez, más de lo que pretendía.
-Cierto, cierto -sonrió.- Necesito a Clarissa lista para cuidarme.
- ¿Ya tienes una respuesta o seguimos probando? -susurró casi rozando su nariz con la suya.
Volví a asentir.- Aunque podría hacer las dos cosas... -lo pensé y negué.- Prefiero la Sanación al Quidditch -sonreí.
Me sentí aún más sonrojada, reí nerviosa y bajito, sentía que quería huir pero a la vez mi curiosidad se hacía más grande. Lo miré y sonreí, sin decir nada más.
-Está bien -se estiró.- Es bueno tener sanadora.
Nick levantó una ceja al ver su sonrisa y la besó para ver hasta donde llegarían esa vez.
- Eso parece... mientras no me pase algo y me muera -lo miré con una sonrisa.
Cerré los ojos, pensando que de esa manera las cosas pasaban más tranquilas, respondí a su beso, podía oír los latidos de mi corazón retumbando en mis oídos.
-No te pasará nada -puso sus manos sobre sus hombros.- No mientras yo esté ahí para evitarlo.
Nick no dejó de besarla mientras caminaba lentamente hacia el cuarto, todavía abrazándola por la cintura.
- Ahora tú eres el dramático -solté una risita.- Las cosas pueden cambiar en un segundo...
Caminé un poco torpe a su ritmo, ahora solo pensaba en sus besos y en el latido rápido de mi corazón, coloqué una de mis manos en su pecho y noté que el suyo latía igual.
-Sí... pero... no está de más estar de protector con quienes te importan -tomó su mano.- Menos en estos tiempos.
Afortunadamente, la puerta de su habitación estaba abierta. Entraron sin dificultades y deslizó sus labios hacia el mentón de ella, acercándose peligrosamente al cuello.
- No veo la diferencia de estos tiempos y hace unos años cuando no sabíamos nada de la guerra -puse mi mano sobre la suya sin dejar de sonreír.- Te preocupas demasiado.
Cerré un poco más fuerte los ojos y me dio un escalofrío al sentir un beso en mi cuello. Me sentí más nerviosa pero por alguna razón ahora no quería huir, aunque mi mente comenzó a trabajar por su cuenta y de pronto lo que Violette nos había contado y algunas cosas que me había contado la mamá de Henry llegaron a mí.
-Tal vez -sonrió un poco.- Pero no quiero que te pase nada, ni a nadie.
Nick recordó que tenía que controlarse y no hacer las cosas rápido. Volvió a besarla en los labios mientras acariciaba su cintura con ternura, tentado a deslizar la mano bajo la blusa.
- Pero si nos ha de pasar, pasará -me encogí de hombros.- Mejor preocúpate por tu familia.
Respondí a sus besos, rodeé su cuello con mis brazos y enredé mis dedos en el cabello en su nuca. Olvidaba qué estaba pensando y de nuevo aparecían Violette y Lucy hablando algo pero no prestaba atención.
-Pueden cuidarse perfectamente... mi papá alguna vez fue de los mejores aurores, aunque no duró mucho, ni siquiera lo suficiente para ser reconocido y mi mamá ha aprendido lo suficiente de magia para poder cuidarse y Abie... todos la cuidamos mucho, por eso está tan mimada -rió.
Al notar el entusiasmo de Kailen, Nick se atrevió a quitar el trozo de tela que estorbaba y se sintió nervioso cuando tocó la piel tersa de su cintura.
Sonreí.- Envidioso -agarré su mejilla como niño pequeño.- Stuart quiere que lo mimen como a Abie.
Sentir su mano me hizo ponerme aún más nerviosa, seguía besándome y yo respondía pero cada vez era más fuerte ese algo que me decía que me detuviera, pero había algo que decía que lo dejara.
-Mímame -dijo cuando su mejilla estuvo libre y la sobó, rió.
Nick se sentía a punto de perder el control porque Kailen no se oponía, así que, con ayuda de sus dos manos, subió un poco la blusa de ella mientras la guiaba hacia la cama.
Reí.- ¿Qué quieres que haga? ¿Que te cargue en mis brazos y te arrulle? -seguí riendo y le ayudé con su mejilla.
Cuando sentí que parte de mi piel estaba expuesta entonces varios pensamientos me llegaron de golpe y aunque estaba dejándome llevar ahora estaba sintiendo más miedo, pero no sabía qué hacer exactamente.
-Puedes acariciar mi cabello -sonrió, tomó su mano y la puso en su cabeza.- O dame de comer uvas mientras limpio mi equipo de Quidditch -rió.
Nick también tenía el corazón acelerado. Le acarició la espalda baja por debajo de la blusa y soltó un suspiro en medio de un beso. Después se dejó caer en la cama con lentitud encima de ella.
Levanté una ceja y volví a reír.- ¿Y por qué tendría que mimarte?
Me dio un escalofrío pero al notar que ahora estábamos acostados y que él seguía sin intenciones de sacar su mano, me espanté.-Nick -dije cuando tuve oportunidad, mi voz sonó un poco temblorosa y más baja de lo que esperaba, casi en un susurro
-Porque... porque... ¿y por qué no? -rió.
Él apenas escuchó que lo llamaba, se acercó a su oído.- Déjate llevar, Kailen -se había olvidado por completo de que la estaba poniendo "a prueba". Masajeó lentamente el sitio donde seguía su mano, en la espalda de ella.
- No me contestes con otra pregunta, Stuart -lo despeiné.
Oírlo tan cerca me puso más nerviosa y lo que dijo me espantó otro poco. Puse mis manos entre nosotros, lo miré, estábamos muy cerca.-Pero...-lo empujé un poco y miré a otro lado sonrojada.- No estoy lista. No quiero -dije rápido y cerré los ojos.
Él también la despeinó.- Mímame y yo te mimo después.
Nick frunció el ceño y la miró por un momento. Pero yo sí quiero..., suspiró resignado.- Perdona -rodó en la cama y se quedó acostado boca abajo, ya sin mirarla.
- Estás loco, Stuart -lo despeiné con las dos manos y reí.
Me quedé ahí quieta y callada, con los ojos cerrados.- Tal vez... en otra ocasión...-me levanté, caminé silenciosa a la puerta.- Lo siento -reí nerviosa y como no se me ocurrió nada que decir o hacer hui del despacho sintiéndome cobarde, asustada, nerviosa y avergonzada a la vez.
-Solo un poco -dijo con esa sonrisa tan suya y la despeinó también.
Asintió ya que ella se fue. Recargó la barbilla sobre la cama sin moverse y frunció el ceño de nuevo.- Ahora me siento culpable -suspiró.
- ¡Mi cabello! ¡Stuart! -seguí riendo y terminé empujándolo.
Salí a la primer terraza que vi y respiré hondo tratando de calmarme.- Kailen... eres cobarde... -me recargué en el barandal, pensando.- No... En realidad no... Ah... estoy muy chica para él -suspiré. Pensé en qué hacer, de hablarlo con alguien no sería Henry, tal vez Clarissa pero no sabía por qué pensaba más en Violette. Caminé hacia el salón donde nos reuníamos el grupo de Magia terrestre, aún tenía un proyecto que terminar allí.
-Se arregla fácilmente -la despeinó de nuevo y rió.
No le quedó de otra que quedarse así por un buen rato, controlando todas las sensaciones que habían explotado de repente.
- Y yo que pensaba aceptar tu trato pero mira como me has dejado el cabello -le saqué la lengua y empecé a arreglarlo.
El salón estaba vacío y aunque había visto a Violette cerca no la quise interrumpir pues estaba con Steve. Estuve trabajando en mi proyecto hasta casi terminada la cena.
-Eso se arregla fácilmente -agitó la varita y el cabello de Clary quedó peinado.- Y puedo cambiarlo de colores si quieres -rió.
Nícolas decidió refugiarse en su despacho durante el resto del día. Qué más da, mejor me quedó frustrado aquí a ver a la causa de mi frustración en la cena y perder mi autocontrol de nuevo, pensó sentado en la alfombra frente a la chimenea.
- De color verde sapo, ¿no? -lo miré con los ojos entrecerrados y le toqué el cabello.- A ti te quedaría un rosa intenso -reí.
-Verde sapo es muy oscuro... mejor verde fosforescente -rió, agitó su varita y convirtió su capa en ese color.-Te queda bien ese color.
Fruncí el ceño.- No, no me queda -saqué mi varita y la volví a la normalidad.- Empiezo a creer que estás demasiado inquieto, deberías buscar algo que hacer -sonreí.
-Bien -la cargó y caminó.- Juguemos ajedrez mágico en lo que da la hora de cenar y luego limpiemos nuestras escobas, Steve me regaló algunas cosas para mantenimiento de escobas.
- Ok, ok -lo miré mientras reía.- ¿La limpieza incluye uvas? -volví a reír.
-Podría ser, si así lo desea mi princesa Clarissa -sonrió y siguió en su camino hacia la Sala de Menesteres.
- Me da lo mismo, lo decía porque tú lo mencionaste primero... ¿dónde vamos a jugar ajedrez mágico?
-Mi habitación personal -rió.- Creo que no hay comida ahí pero sería genial, solo hay dulces... aunque no recuerdo si ya los terminé.
- Está bien -me encogí de hombros y reí mientras seguía el camino. Prácticamente faltaba poco para salir de vacaciones y ese día no se tardó en llegar.
No fue que evitara del todo a Nícolas desde ese día, pero fue cierto que nos vimos menos. Tenía mucho que terminar antes de irnos, algunos proyectos, muchas cosas que guardar y cuando iba a su despacho era para sacar mis plantas. Antes de que me diera cuenta llegó el banquete de despedida que no fue muy especial, cosa que me extrañó. Cuando me di cuenta estaba metiendo a Aravis en su caja en el vestíbulo e intentaba que no saliera. Henry me veía burlón sentado sobre su baúl.
- Tengo que ir a comprar unas cosas en cuanto lleguemos a Londres -le dije a Nick mientras jalaba mi baúl hacia el vestíbulo y leía una hoja de pergamino en mi mano.
- ¿Para qué? -él cargaba la jaula con Mathie y su equipaje.
- Quiero seguir experimentando en vacaciones -sonreí.
Shasta me ayudó a mantener quieta a Aravis, aunque supuse que no tardaría mucho en intentar escapar de nuevo. Henry fue a platicar un rato con Steve y Violette que llevaban un rato ahí esperando a que diese la hora. Cuando vi a Nick y Clary levanté la mano y los saludé para que me vieran.
Saludamos a Kailen, él con una sonrisa y yo con la mano ocupada con el pergamino.
- Hablando de vacaciones, tú tienes que platicar con tu prima sobre tus asuntos amorosos -le sonreí antes de acercarnos lo suficiente para que Kailen no escuchara, él levantó una ceja.- No soy tan distraída a veces y he notado cierta... distancia.
-Hola -dije sonriente cuando llegaron, para entonces ya se estaba llenando en vestíbulo y esperábamos el transporte.- Les tengo un regalo, pero se los doy en el tren -puse una mano sobre la caja de los gatos antes de que se saliera Aravis de nuevo.
- Hola -dijo Nick aun sonriendo. Yo asentí y guardé el pergamino en mi bolsa.
- Aravis anda inquieta, ¿no?
-Sí, quiere jugar, no entiende que ya es hora de irnos -puse las dos manos.- Quiere jugar con Ájax y Edy.
-¿Ya nos vamos? -preguntó Henry y recargó un brazo en el hombro de Clary.
- ¿Tienes que usarme de pared para recargarte? -lo empujé un poco.
- Así son los gatos -dijo Nick encogiéndose de hombros.
-Sí -sonrió y se recargó de nuevo en ella unos segundos, rió.- Ya vámonos, hay que agarrar un buen lugar antes de que se llene todo -dijo mientras comenzaba a jalar sus cosas. Asentí y tras darle una advertencia a mi gata, jalé mis cosas siguiéndolo.
Nick rió bajito y los siguió, dejándome al final de la especie de fila india que formábamos. Llegamos a los carruajes y sonreí al ver a los thestrals.
Me peleé con Henry un poco, pues no me dejaba subir mis cosas, hasta que lo mordí me dejó, luego discutimos por ver quién se quedaba con la ventana contraria a la puerta pero terminó ganando, me senté a lado de Nick. -Pégale -le dije a Nick refiriéndome a mi amigo mientras hacía un puchero, luego reí.
- Kailen me ha ganado el puesto de dar órdenes sobre ti -le dije a Nícolas entre risas. Él asintió y despeinó a su novia.
- No puedo hacerlo aunque quisiera -le sonrío.
-Bueno -besé su mejilla, miré a Clary.- Te lo presto en vacaciones, pero solo un poquito -reí. Henry también rió.
-Puedes ordenarme a mí -le dijo a Clary y volvió a reír.
- Seguramente nos veremos hasta tus planes de la playa -comentó Nick riendo.
Asentí y miré a Henry.- No quieres que te dé órdenes -sonreí.
-Que será... como en una semana o dos -sonreí.- Habiendo esperado tanto tiempo antes puedo esperar esos días.
-Tal vez sí, mientras no implique nada demasiado peligroso -rió.
Mi primo le pasó un brazo por los hombros y asintió. Reí junto a Henry.
- Alessandro es más divertido.
Me recargué en él, pensando un poco en lo que tenía que hablar con mis padres, no me di cuenta de cuando llegamos a Hogsmeade sino hasta que los oí moverse. Henry estuvo diciendo tonterías que sabía que harían reír a Clary durante todo el trayecto.
El trayecto en tren fue relajado a pesar de la tensión que había por la noticia de la guerra y la expectativa que nosotros teníamos sobre el viaje que seguramente pronto haríamos. Por sus tonterías, Henry recibió un par de golpes de mi parte y hasta Nícolas le dio un zape... con órdenes de Kailen, obviamente.
Después de una pequeña siesta y comprar varios dulces del carrito, saqué una pequeña bolsita de mi mochila, Aravis intentó quitármela pues creía que era comida pero Shasta brincó sobre ella y comenzaron a jugar.- Les tengo un regalo, es algo en lo que estuve trabajando casi todo el año -la abrí y saqué cuatro collares, todos tenían una pequeña piedra que parecía una gema pero era de un color más parecido al del vino aunque un poco más brillante, tenían un pequeño armazón de metal y una tira de cuero atada.
-¿Qué son? -preguntó Henry cuando le di el suyo.
-Esta piedra brilla como estrella en su lugar origen -miré a Nick y sonreí.- Cuando la rompes reconoce a sus trozos aunque nunca vuelve a brillar igual, cuando están al menos dos partes cerca están coloridos, como ahorita pero cuando nos separemos parecerá que son simples piedras.
- Son una especie de localizadores, ¿no? -pregunté mientras miraba el mío muy de cerca.
- Es un buen trabajo -Nick también sonrió.
- Pero, ¿los necesitamos? ¿Para qué?
-No es que los necesitemos... me pareció una buena idea -reí.-Además... tienen otra propiedad... me costó trabajo pero reaccionan diferente por pares...-acerqué el mío al de Nick y ambos se tornaron un poco azules. Henry rió al saber con cuál reaccionaría el suyo.
-Tramposa -dijo sonriente.- Es una idea muy cursi si los modificaste para que funcionaran en pares -dijo y rió, me sonrojé un poco.
Nícolas también entendió y empezó a reír.- Sí, es una idea muy cursi -murmuré mientras fruncía el ceño y dejaba caer la piedra sobre mi regazo.- ¿Alguna otra propiedad?
-Puede absorber luz durante un tiempo... absorbe la luz mágica y la refleja durante unos minutos -enredé mi collar en mi mano para que quedara como una pulsera.- Pero la idea principal era la de reconocimiento -sonreí un tanto avergonzada, ahora sentía que no debí haber hecho eso.
-Me parece bien -dijo Henry mientras se colgaba la suya al cuello, produjo un ligero ruido metálico al chocar con el medallón que llevaba bajo la camisa.- Gracias -sonrió y respondí su sonrisa.
- Es un lindo regalo, gracias -le dijo Nick a Kailen con una sonrisa y lo colgó en su cuello.
- Sí, gracias -agarré la piedra.- Yo creo... que me lo colgaré después -reí bajito y la observé entre mis dedos.
Reí un poco y me acosté en el asiento, recargando mi cabeza en sus piernas.- Qué bueno que les gustó.
-¿A dormir? -dijo Henry y asentí, cerré los ojos.- ¿Quieren jugar ajedrez? -preguntó a los otros dos.
Nick asintió.- ¿Por qué no? -me miró.- ¿O quieres jugar?
Negué.- Mejor los observo y... -saqué algo de mi bolsillo.- Escucho música también.
Me quedé dormida muy rápido y Henry jugó varias partidas con Nick, le gustaba el hecho de que él le daba más batalla que yo así que le gustó jugar varias veces aunque perdiera de vez en cuando.
Me divertía al verlos jugar, a veces sonreían y en otras se ponían ligeramente serios... nada de qué preocuparse. Durante una parte del trayecto, por mi cabeza rodó la idea de acerca mi piedra a la de Henry, para ver el resultado, además de comprobar el sonido que había percibido a la hora que lo colgó en su cuello. Olvidé todo eso cuando me di cuenta de que estábamos llegando a la estación, Nícolas le acarició el cabello a Kailen y le habló bajito para despertarla.
Abrí los ojos y lo miré, bostecé y volví a cerrar los ojos.- Cinco minutos más... -susurré adormilada, una chamarra lanzada por Henry aterrizó en mi cabeza.- Ya voy, ya voy...-me senté y tallé un ojo.-¿Ya llegamos?
-Ya casi -dijo mi amigo mientras guardaba a los gatos de nuevo en sus cajas.
El tren empezó a detenerse.- Sí, estamos llegando -sonreí mientras me ponía un suéter ligero y Nick trataba de atrapar a su gato, aunque no le fue muy difícil.
Me puse la chamarra que Henry me había lanzado y acomodé mis botas.- Secuéstrame, les decimos a mis hermanos que me quedé en Hogwarts -susurré a Nick en su oído y luego reí. El tren se detuvo y Henry ayudó a Clary a bajar sus cosas de la rejilla en el compartimiento.
- O les decimos que te comió un troll -le dijo con una sonrisa y tomó mi jaula.
- Gracias, Stuart -tomé bien mi baúl para salir en cuanto tuviéramos oportunidad.
-No creerían que fuera verdad -reí, acomodé mis cosas y cuando pudimos nos mezclamos con la gente. Apenas habíamos bajado los cuatro cuando oímos una voz familiar gritándonos para llamar nuestra atención.
-Hola -dijo Abie cuando la alcanzamos, no pude evitar hacer un puchero al notar que me había alcanzado completamente en cuanto a estatura, miró a Henry y lo abrazó, él sonrió y respondió su abrazo.
- ¿Qué comen los niños en estos días? -dije entre risas.
- Definitivamente no lo mismo que le dieron a Kailen -dijo Nick mirándola.- Es broma, no te vayas a enojar.
-Te alcanzaré -dijo emocionada a su hermano, él negó.
-Sigo creciendo -rió.- Kailen es un hobbit, es su naturaleza ser bajita.
-Orco -le dije y le enseñé la lengua, vi a Nick.- Crecí a base de dulces, ese fue el problema -reí.
Nick siguió riendo.- Y a pesar de que sabes la respuesta, no dejas de comer dulces -dije con una sonrisa. Miré a Abie.- Tal vez a mí me alcances, pero al gigante de tu hermano lo veo muy difícil.
-Entonces te alcanzaré a ti -dijo Abie mientras la abrazaba también, Henry sonrió y al escuchar lo que pensaba reí, aunque de pronto algo llamó mi atención.
-Llegaron por mí -levanté la mano y saludé a Dante y Jim que estaban cerca de la entrada, seguramente se habían metido de colados con alguna familia mágica, ellos movieron también la mano en forma de saludo, miré a mis amigos.- Ahora me voy yo primero -sonreí un poco.- Esta semana les escribiré a todos diciéndoles lo del viaje y todo eso -acomodé mi cabello y Henry me despeinó.
-Me avisas cuando estés en casa de los Teshbock -me dijo y buscó a sus padres sobre las demás personas.
Nick asintió y le dio un beso antes de que se fuera. Rodeé los ojos y me puse de puntitas para buscar a mis padres también.
Ya me iba pero regresé para darle otro beso y hui antes de que no quisiera irme, mis hermanos me molestaron un poco mientras caminábamos a la salida. Henry localizó a los padres de Clary antes que ella y le indicó donde estaban, Abie jaló su manga un poco para que se apresurara, ya habían visto a sus padres.
-Nos vemos pronto, princesa Clarissa -susurró a nuestra amiga y besó su mejilla, antes de caminar tras su hermana.
Me sonrojé sin despedirme y Nícolas reventó de risa. Mis padres se estaban acercando y mi primo hizo una reverencia y los señaló.- Señorita princesa Clarissa, sus majestades han llegado.
- No seas bobo, Alessandro -lo golpeé en la espinilla y saludé a mis padres.- Papá, mamá, tenemos que hablar.
Ellos asintieron y caminamos hacia la salida... presentía que sería un largo verano.
Fin del quinto libro :)
Espero les haya gustado, fue algo empalagoso pero hay que entenderlos, tienen 15 años xD Empezaré a subir el sexto en una semana o dos… cuando lo esté editando también.
¡Gracias por leer! Reviews son bienvenidos siempre
¡Que la fuerza les acompañe!
(Tal vez suba unos capítulos alternos como con los demás "libros")
