Capítulo 34

Notas de la autora al final

El viaje de un corazón roto hacia la Noche

La vida es como un paseo en la rueda de la fortuna: mientras unos están arriba otros están abajo. Y de un momento a otro, cambia todo, y aquellos que estaban arriba bajan, y viceversa. Un clarísimo ejemplo era lo que sucedía con los caballeros de Athena aquel atardecer. Mientras pasaba un momento encantador tomando café con Ariadna, Jabu se enteraba de que Saori amaba a Seiya. Mientras Shyriu comenzaba a poner en práctica su plan para hacer feliz a Seika, June abrazaba a Shun, llena de júbilo, sin imaginarse lo que le deparaba aquel día. Pero no nos adelantemos. Empecemos con el Caballero de Cáncer…

¿Estás bien?

Está muy agitado, vamos a darle un poco de oxígeno

No debiste de haberte puesto en pie tan pronto

Nos diste un gran susto cuando te fuiste. Te quitaste todos los aparatos y nosotras vinimos corriendo pensando que habías entrado en crisis.

No hables, no te quites la mascarilla. Tuviste una pulmonía tremenda, apenas se están recuperando tus pulmones.

Oye, nosotras estamos hablándote como si te conociéramos de siempre y tu seguramente no tienes idea de quiénes somos. Ella es Oyuki y yo soy Sumi, y hemos sido tus enfermeras desde hace más de un mes.

Aquellas voces no se dirigían a él pero lo despertaron. Estaba seguro de que estaba muerto, pues jamás se le habría ocurrido siquiera que existiera la posibilidad de volver a la vida. Así que durante aquellos primeros segundos de su despertar, mientras que sus sensibles ojos se acostumbraban a la luz del atardecer que entraba por la habitación, pensó que estaba en una parte del infierno que no conocía. Y fueron precisamente aquellas voces femeninas y suaves, las que le hicieron pensar que aquella era una parte verdaderamente inusual del infierno.

Mientras sus ojos iban enfocando con mayor claridad a cada segundo, percibió también que sentía su propio cuerpo. Comenzó a mover los dedos de sus manos, y los de sus pies, incluso sus tobillos. Aquello era muy extraño, parecía casi como si estuviera visto, y eso definitivamente no podía ser posible.

Se animó a voltear en dirección a las suaves voces que oía, aunque claro, el no entendía que era lo que ellas decían. Dos pequeñas mujeres parecían dirigirse hacia un joven rubio, que yacía acostado en una cama. Empezó a pensar que probablemente sí estaba vivo en algún lugar muy lejano de Grecia, rodeado de personas desconocidas. Un rostro vino a su mente. Un rostro de facciones perfectas.

Si él estaba con vida adonde quiera que fuera que estaba, él no debía de estar muy lejos. Con algo de esfuerzo, volteó la cabeza hacia el otro lado, buscando aquel rostro. No lo halló, pero en cambio, se encontró con otro hombre rubio de larguísimos cabellos. No podía ser posible.

Shaka – dijo sin poder contenerse

¡Oh¡Mira¡Uno más ha despertado!

¡Sí, es Rafael!

Su campo visual fue inundado por los rostros de las dos pequeñas mujeres de facciones orientales que había oído hacia poco. Ya para aquellos momentos estaba lo suficientemente lúcido para darse cuenta de que ellas hablaban japonés. Pero algo estaba mal. Lo debían de estar confundiendo con otra persona, él no las conocía

No te muevas

Llama a la Doctora

Claro

Hola Rafael¿cómo te sientes?

No…

¿Te sientes mal, Rafael?

No me llamo Rafael – dijo él con voz pastosa

Deberíamos de llamar al neurólogo también Sumi, se ve muy confundido, Tranquilízate Rafael, estás en un hospital, sufriste un terrible accidente.

¿De qué accidente hablan¡Yo no estuve en ningún accidente!

Es normal que no recuerdes nada, no te asustes

¿Por qué me llaman Rafael?

Ese es tu nombre.

No, no lo es. ¿Dónde estamos¿Quiénes son ustedes?

Tranquilízate Rafael

¡¡Mi nombre no es Rafael!!

¿Cáncer?

Aquella voz que irrumpía la conversación había pronunciado el nombre de sus estrellas, el nombre de su casa, el nombre de su Templo. Volteó a ver al joven rubio al que había visto un momento antes, ya que era él el que había hablado, pero no podía reconocer sus facciones. El rubio repitió la pregunta

¿Cáncer?

¿Nos hemos visto antes?

No en esta vida

Aquél joven debía de ser un caballero, algo en su interior se lo decía

¿Plata o bronce?

Bronce

Eres uno de sus caballeros¿no? Uno de los chicos que quería cruzar las doce casas.

Así es. Hyoga, Hyoga de Cisne.

Este… nosotras, nosotras vamos a buscar a la doctora, ahora venimos - dijo Oyuki haciéndole señas a Sumi de que saliera, y así lo hicieron

¿Qué te pasa, Oyuki¿Por qué me hiciste salir?

¿No oíste todas las cosas extrañas que se estaban diciendo?

Si,

Pues precisamente por eso te dije que saliéramos, creo que estaban algo incómodos de por sí, dejemos que hablemos a sus anchas

Claro, tienes razón.

Mientras tanto, Hyoga y el Caballero Dorado de Cáncer retomaban su conversación.

¿Cómo supiste que yo era el Caballero de Cáncer?

Lo supuse. Eres uno de los pocos a los que no conozco.

Nunca te vi pasar por mi Casa

No lo hice. Saga de Géminis me envió con su Explosión de Galaxias hasta la Casa de Libra.

Eso lo explica todo…. ¿Dónde estamos?

En un hospital en Tokio

¿Un hospital¿Por qué no nos llevaron a la Fuente?

Nuestras heridas eran demasiado graves como para que nos atendieran en la Fuente.

¿Y Tokio¿Por qué Tokio? Estamos demasiado lejos de Atenas.

Aquí nació y creció Saori, la reencarnación de Athena-sama. El hombre que la crió y que ella creía su abuelo era dueño de este hospital. Aquí nos ha traído ella otras veces, cuando resultamos heridos en combate.

No entiendo

¿Qué?

No entiendo por qué estoy vivo.

Eso nos pasa a todos

¿A todos¿Quieres decir que no somos los únicos?

Tú viste a Shaka, y frente a ti está Aioros de Sagitario

¿Aioros?

Tú debes de conocerlo mejor que yo.

El caballero dorado se incorporó de la cama para comprobar con sus propios ojos lo que el joven decía, y para su gran sorpresa, era verdad.

¡No puede ser! Aioros… es… está idéntico a la última vez que lo vi…

Junto a Shaka está Aldebarán de Tauro, y los demás…

¿Los demás?

Athena-sama nos trajo de vuelta a todos. Muchos ya han despertado y están allá afuera. Los vi hace un rato, en la sala de espera.

¿Y ella? Valió la pena¿verdad¿Valió la pena unir nuestros cosmos en su flecha? – dijo Máscara de Muerte al mirar a Sagitario

Sí, claro que valió la pena. Su flecha logró penetrar el Muro de los Lamentos, y nosotros pudimos alcanzar a Athena y a entregarle su armadura para que ganara la batalla.

¿Y está bien¿Dónde está?

Está muy bien. La vi allá afuera hace un rato, incluso me acompañó hasta aquí porque me sentía débil aún. Si hubieras despertado un poco antes la habrías visto.

Pareces saber muchas cosas

No lo creas. Yo solo desperté un par de horas antes que tú.

¿Sabes por qué esas mujeres me llamaban Rafael?

Eso lo ignoro. Aunque…

Dime

¿Tú… tú tienes un nombre? Me refiero a… un nombre normal

Claro. No me bautizaron como Máscara de Muerte

¿Alguien en el Santuario lo sabe?

Solo…. Solo el caballero de Piscis. Pero él…

El ha estado internado aquí, con nosotros. Supongo que inventaron ese nombre para ti…

¿Inventarlo?

Los caballeros de plata, y algunos aprendices nos trajeron a todos a Japón. No se puede registrar a nadie en el hospital sin un nombre. Deben de haber inventado uno para poder registrarte

Suena lógico... ¡Qué curioso!

¿Qué?

No estaban muy lejos de la verdad.

¿Con respecto a qué?

A mi nombre... ¿No vas a preguntármelo?

No.

Angelo. Mi nombre es Angelo, así me puso mi madre

Hyoga sonrió y no dijo nada más. Aquella reacción extrañó al italiano

¿No vas a decir nada¿Ningún comentario respecto a lo irónico que resulta que teniendo un nombre así haya resultado ser como soy? De hecho por eso dejé de decir mi verdadero nombre, estaba harto de esas observaciones.

No. Las madres siempre nos conocen, y siempre saben lo que hacen. Si ella te puso así, por algo debe de haber sido.

Eres algo especial Hyoga. Te agradezco la información que me has dado, pero tengo que marcharme

¿A dónde vas?

Tengo que ver a Athena ahora mismo. Hay una pregunta que me gustaría mucho hacer, y sólo ella puede contestarme.

Puedo acompañarte si así lo quieres.

Gracias Hyoga.

De nada…

Angelo… Llámame Angelo, si no te molesta. Creo que si estoy aquí, hay cosas que tendré que cambiar, y supongo que seguirme haciendo llamar Máscara de Muerte no va a hacer las cosas más fáciles.

Yo también lo creo Angelo. Ven, vamos.

¿Estás seguro? No te sentías bien hace un rato…

Solo iré a dejarte y volveré, a decir verdad, a pesar de haber dormido más de un mes aún estoy cansado.

Los dos salieron de la habitación, sin saber qué posición ocuparían aquella tarde en la rueda…


Por su parte, June estaba deshecha. No podía creer lo que había ocurrido entre ella y Shun aquella tarde. No podía creer que llegaría ese día; el día en que lamentaba con toda su alma haberle entregado su virginidad al Caballero Divino de Andrómeda.

Sentada en una banca frente a la entrada del hospital, con la mirada perdida, recordaba una y otra vez lo que acababa de sucederle, sin dar crédito aún. Recordaba el dulce abrazo que Shun le había dado. ¿Cómo era posible que un abrazo pudiera transformarse, cómo podía dejar de ser algo tan dulce y reconfortante hasta sentirse como una cucharada de puro veneno? Recordaba cada una de las palabras que había intercambiado con él después de que Saori se hubiera reunido con todos en la sala de espera y saludado a los ahí presentes. Recordaba que había sido el mismo Shun el que se había dirigido hacia ella para darle un abrazo, después de haber intercambiado unas cuantas palabras con un caballero de bellísimas facciones al que ella no había visto jamás.

June, perdóname

Esas fueron las primeras palabras de él, lo recordaba

¡¡Shun, qué alegría me da verte!!

Perdóname – repitió él

Shhh, deja de decir eso, no importa ya. Lo único importante es que estás bien.

No lo estoy y no voy a volver a estarlo.

Shun; ¿Qué dices?- dijo ella, sintiendo miedo. Nunca lo había oído hablar así de pesimista, nunca lo había oído tan cansado - ¿Qué fue lo que te pasó?

No quiero hablar de eso – dijo él, determinante a tal grado que ella quedó convencida en no insistir, pero él enseguida suavizó su tono –hay cosas más importantes que necesito decirte.

Recordó perfectamente cómo se redoblaron sus latidos al pensar que él iba a hablarle de amor. Recordó que justo en ese momento su vida cambió de rumbo para siempre.

Dime lo que sea, Shundijo ella con la voz temblándole por la emoción.

Él la tomó del brazo y la guió hacia una de las esquinas de la habitación.

Sé que es una canallada lo que voy a decirte, pero… me arrepiento de lo que te hice.

Shun, no entiendo.

Me arrepiento de lo que pasó entre nosotros la última vez que nos vimos.

¿Qué? - dijo ella con voz casi inaudible

Como te dije, sé que es una canallada que te lo diga, pero me arrepiento muchísimo.

Te refieres a… ¿Cómo… cómo puedes decirme eso?

Después de lo sucedido no pudimos hablar, y luego vino la guerra y me… me pasó algo tan horrible que creo que no me va a alcanzar todo la vida para entenderlo.

Shun, basta – le dijo ella con ternura, pensando que entendía lo que él quería decir - Si estás tratando de protegerme de ti, no es necesario. No me importa lo que te haya pasado o lo que hayas hecho, yo te amo

¡No, no me entiendes! Ojalá te estuviera protegiendo al decirte esto, o mejor aún, ojalá te hubiera protegido de mí aquel día.

Shun, estás lastimándome

Lo sé June – dijo él con algo que a ella le pareció verdadera tristeza - ojalá…

¡Basta de ojalás, basta de frases a medias¡Dime mirándome a la cara que lo que estás intentando decirme es que te arrepientes de haberte acostado conmigo!

Shun miró el piso y guardó silencio, mientras a June la golpeaba como un mazo la verdad. Ella esperaba que él dijera a que no, que no se arrepentía de aquella noche que ella había pensado la mejor de su vida. Ella esperaba que él le dijera que todo era un mal entendido, pero no fue así.

¿Te arrepientes de haberte acostado conmigo? Yo pensé que tú me…

No. Ese es el problema. June… yo… yo no te amo…

¿Por qué Shun¿Por qué te acostaste conmigo si no me amabas?

June, yo te quiero muchísimo…

No estoy hablando de cariño, ni de aprecio, si no de amor Shun, creo que conoces la diferencia. ¿Por qué te acostaste conmigo si no me amas?

Shun volvió a guardar aquel horrible silencio.

Claro, por eso no querías verme¿no? No tenías el valor de decirme que ahora resulta que te arrepientes de haberme quitado la virginidad.

¡No, no es así! No quería verte ni a ti ni a nadie, pero eso no tiene nada que ver con lo nuestro.

¡Ah, que alivio saberlo Shun¡No sabes cuánto bien me hace saber que me valoras exactamente igual que a todos los demás¡¿Cómo puedes ser tan cruel para decirme estas cosas¿Por qué estuviste conmigo aquella noche¡Y no te atrevas a decir que fue porque estabas ebrio, no me digas que el alcohol te incapacita para decir que no!

June recordaba que se sentía tóxica al decir aquellas palabras plenas de rabia y furia, pero también recordaba que a pesar de todo nunca gritó, nunca perdió el maldito control.

¡Qué idiota soy! Nunca pensé… no, más bien asumí demasiado. Asumí que si aquello había sucedido entre nosotros aquella noche, era porque tú siempre has sido muy tímido, y que solo con el influjo del alcohol te habías atrevido a hacer algo que querías hacer desde hacía tiempo ya, y lo pensé porque eso fue lo que me pasó a mí.

June recordaba que imágenes de aquella noche la tomaron por sorpresa, imágenes de su rostro, de su cuerpo, de sus cuerpos unidos, sensaciones que aquella noche fueron de placer y ahora se convertían para ella en una pesadilla.

Los tragos de aquella noche me relajaron tanto que me atreví a dejarme llevar por lo que sentía por ti desde hace tanto… me atreví a robarte un beso… pero eso no importa ya… Supongo que simplemente estabas ebrio y tenías ganas de acostarte con alguien, y te dio igual que fuera yo, o que fuera mi primera vez…

¡No, June no fue así! –dijo él tomando sus manos – No fue indiferencia, sé que fue tu primera vez, para mí también lo fue, y fue una noche muy hermosa…

¿Entonces solo querías perder tu virginidad?

No June, no estuve contigo por eso.

¿Entonces¡No entiendo nada!... Voy a preguntártelo por última vez Shun. Si no contestas ya quedará en tu conciencia. ¿Por qué te acostaste conmigo si no me amas?

Porque quería darme la oportunidad de amarte. June, yo te quiero mucho, muchísimo, pero llegó un momento en el que estaba demasiado confundido respecto a mis sentimientos hacia ti. Hacía tanto tiempo que no te veía, y pensé que… que quizás no me había llegado a enamorar de ti porque entre nosotros no había sucedido nada físicamente. No quise aprovecharme de ti, yo solo quería averiguar si al tocarte, si al besarte, mis sentimientos por ti se intensificaban al grado de convertirse en amor. Te repito, no quise aprovecharme de….

¡Pero te aprovechaste! Y es que no hiciste nada para hacerme saber que esa noche para ti solo era sexo.

June…

¿Sabes qué es lo peor, Shun? Que soy tan imbécil cuando se trata de ti que quizás de todos modos me habría acostado contigo.

Perdóname June

Se hizo un silencio que al peliverde le pareció peor que haber oído un rotundo "No" de parte de ella. June se dio la media vuelta y él sintió que el corazón se le encogía.

June¿a dónde vas?

Adonde no tenga que verte

June, por favor no te vayas. Tú me importas tanto… No quiero perder tu amistad, no sabes lo que me ha pasado

¡¡Pobrecito¡Qué pena me das! – dijo ella desbordante de ironía como Shun jamás la había visto – No Shun. No se puede tener todo en la vida; no puedes tenerme de compañera, amiga y persona con quien acostarte dependiendo de lo que se te ofrezca… No me atrevo a decirte que fuimos amantes, porque eso implica un sentimiento, y evidentemente no lo hubo.

Nunca quise herirte

¡Qué forma de demostrarlo! Nunca pensé que fueras tan egoísta y tan cínico.

Los ojos de Shun se arrasaron. June pudo recordar cómo en aquel momento la inundó la furia.

¡¡No te atrevas a llorar Shun¡No te atrevas a hacerte la víctima cuando fuiste tú el que se acostó conmigo pensando en otra persona!

¿Qué? – dijo él totalmente sorprendido

Creo que siempre lo supe, pero no quise ver… Mientras me penetrabas tenías los ojos cerrados. Quise creer que estabas sintiendo placer, pero en realidad estabas pensando en alguien más¿no? Estás enamorado de alguien más¿verdad?

Shun trató de articular palabra sin éxito alguno.

No; ¿sabes qué? Mejor no me contestes. De hecho lo prefiero así… Pero Shun, hazte un favor… Deja de mentir y de mentirte. El precio ya ha sido demasiado alto…

Shun la abrazó y a ella le supo a veneno, como si una boa constrictor estuviera envolviendo sus escamas y su enorme cuerpo alrededor de su cuerpo, asfixiándola

Suéltame. Suéltame Shun, o en este mismo momento voy a empezar a contarles lo que me hiciste esa noche pensando en alguien más, quizás uno de ellos.

Shun parecía petrificado al soltarla despacio, mirándola como si lo hiciera por primera vez

¿Serías capaz, June? No te reconozco.

Al menos en eso estamos a mano.

Recordaba haber salido caminando de ahí como si no hubiera sucedido absolutamente nada, tratando de aparentar que su corazón aún funcionaba, tratando de aparentar que no estaba deshecha. Bendijo en aquel momento su arduo entrenamiento de amazona, que le permitió salir de ahí con la poca dignidad que le quedaba, y bendijo su máscara, que le permitía ocultar su rostro bañado en lágrimas.

Así había llegado a aquella banca en donde decidió que se marcharía para no volver jamás. Cruzó la calle sin fijarse en lo absoluto en los coches, y caminó un pequeño trecho hasta llegar a la parada de autobuses. Una mujer vendía flores en un pequeño puesto de esa esquina, y June le preguntó cuál era la ruta más larga y la que llegaba más lejos que pasaba por ahí. "Llega hasta la bahía, a los muelles, es ese camión que viene justo ahí".

June le agradeció a la amable mujer y abordó el camión decidida a no mirar atrás.


Su intención había sido la de estar afuera un rato para que ella pudiera gozar de privacidad para leer sus cartas, pero no se había imaginado que lo pasaría tan bien. No hizo nada extraordinario, simplemente paseó por la playa descalzo, dejó que las olas acariciaran sus pies y que el mar lo hipnotizara. Y después de un rato, simplemente se sentó a ver el oleaje, que aquella noche era más fuerte de lo habitual

Cuando se dio cuenta, ya habían pasado casi dos horas. Sin prisa volvió al departamente, donde Seika lo recibió con los ojos enrojecidos por el llanto, pero con una inmensa sonrisa en los labios.

Shyriu, entra – dijo ella mientras le daba un sincero y cálido abrazo - No tengo palabras para agradecerte lo que has hecho por mí.

¿Terminaste de leerlas? – dijo él mirando los papeles regados sobre la cama.

No, pero no importa, no pensaba leerlas todas hoy.

No tienes que agradecer nada.

Claro que sí, me has brindado un alivio indescriptible. Es como…. hacer un viaje. No sabes cuánto me alegra que te hayas animado a darme sus cartas… Además, no sabía dónde iba a pasar la noche

¿De qué estás hablando¿Piensas quedarte?

¿Es que no es posible?

No, claro que puedes quedarte aquí el día que quieras y por cuanto tiempo desees, este lugar es de Seiya, y tú puedes hacer con él lo que quieras. Él me dio la llave para que la usara para cualquier cosa que se pudiera ofrecer, y no se me ocurre ninguna situación más apropiada que esta. La llave es tuya y el lugar es tuyo, pero voy a rogarte que vuelvas con nosotros.

Shyriu, no puedo. No después de lo que pasó hoy con Saori. Estoy segura de que ella no querrá que ponga un pie en su casa nuevamente.

Ella no está enojada contigo

Shyriu, te agradezco de todo corazón tus buenas intenciones, pero no tienes que mentir.

No miento. Saori no está molesta contigo. Después de que te fuiste, ella habló con nosotros, y nos dijo que entendía perfectamente tu actitud, y nos pidió que te apoyáramos en todo lo que nos fuera posible.

¿Por qué ella haría eso después de la forma en la que le hablé?

Shyriu se halló en una disyuntiva. Aunque Saori acababa de llegar y él no estaba al corriente de los roces que ya se habían presentado entre ellas, era obvia la tensión que existía entre las dos, y se daba cuenta de lo doloroso que resultaba eso para su Diosa. Comprendía que parte de esa tensión se debía a que Seika pensaba que a Saorino le importaba la suerte que ellos corrieran, y en particular su hermano. ¡Si tan solo Seika supiera cuáles eran los sentimientos reales de la Diosa por Seiya

La idea cruzó por la mente de Shyriues decir, la idea de decirle a Seika lo que Saori sentía por Seiyapero su natural discreción le indicó que debía mantener silencio. En todo caso, debía de ser la propia Saori la que le confesara a Seika sus sentimientos por su hermano. Así que él debía de tratar de convencer a la pelirroja de seguir en la Mansión pero sin mencionar los sentimientos de Saori

Mira, ustedes aún no se conocen bien, pero te aseguro que Saori se preocupa muchísimo por el bienestar de todos nosotros, y en especial por el de Seiya

No me pareció muy preocupada cuando se largó de vacaciones a Grecia mientras que todos ustedes estaban malheridos. Además¿por qué habría de preocuparle en particular la salud de mi hermano?

Shyrius e quedó sin habla un momento, quizás había hablado demasiado

Lo que quería decir es que Saori se preocupa en particular por nosotros, porque nos conoce desde niños y…

Mira Shyriu, me es muy difícil llevarme bien con ella. Reconozco que ha sido muy amable y hasta simpática conmigo, pero no puedo dejar de verla como la responsable de que mi hermano se esté… que esté tan grave.

Saori…

Mira, no quiero hablar de eso ahora. Esta noche me has hecho un regalo tan maravilloso, y me siento tan contenta, tan relajada… Por favor, no hablemos de ella el día de hoy.

Si así lo deseas no hablaremos más de Saori - dijo Shyriu, que en el fondo se sintió algo aliviado de poder dejar de lado un tema que no sabía cómo manejar del todo – pero por favor, vuelve a casa con nosotros.

Shyriu….

Yo sé que tú estarías muy a gusto quedándote aquí, pero necesitamos estar juntos. Te mentiría si te dijera que quiero que vengas para poder ayudarte en todo momento, porque al contario, eres tú quien nos ha apoyado, quien nos está uniendo.

¿Yo? – dijo ella roja como un tomate

¿No te has dado cuenta ya? Es una historia muy larga, que en cualquier otra ocasión y si tu lo deseas, te contaré, pero hay muchas razones por las que nosotros no estamos verdaderamente unidos, por las que no estamos verdaderamente cómodos estando juntos. Pero todos están cómodos contigo, todos te aprecian, todos se sienten apoyados por ti. Tú nos unes. Y sin ir más lejos pienso en Ikki. No tienes idea de lo difícil que siempre ha sido para nosotros el lograr que Ikki permanezca aquí, pero por lo que Shunrei me ha dicho, tú has logrado hablar con él, tú has estado al pendiente de él. Vuelve a la Mansión conmigo por favor, te necesitamos. Y así, en el momento en el que tú nos necesites, nosotros podremos estar para ti. Sé que Saori no es tu persona favorita, pero es una casa muy grande, estoy seguro de que la mayor parte del tiempo no la verás

Seika no pudo contener una risa. No podía creer que Shyriu fuera capaz de esa clase de humor.

Además, si los demás supieran que por mi causa tú ya no estás viviendo en la Mansión, se me van a ir encima

Es muy hermoso lo que me acabas de decir – dijo ella con los ojos húmedos de nuevo – Está bien Shyriu, volveré, pero sólo por que tú me lo has pedido.

Muchas gracias Seika. En verdad, gracias.

No tienes nada que agradecer. Mejor, permíteme tú hacerte una pregunta, ahora que hablaste de Ikki…

Por supuesto¿de qué se trata?

Shyriu¿tú conoces a Esmeralda?

¿Qué?

Cuando estuve cuidando a Ikki durante sus delirios, él mencionó más de una vez el nombre de Esmeralda… ¿Quién es ella¿Es una de ustedes¿Es su amiga, su novia¿Tú la conoces?

¿Dices que lo oíste mencionarla?

Es que todo el tiempo murmuraba cosas incomprensibles, pero alcancé a entender que repetía su nombre una y otra vez. Le pregunté a Jabu si él la conocía, pero me dijo que no, y nadie más a quien le hallamos preguntado la conoce.

¿Y no se lo has preguntado a él?

No me atreví, estaba muy confuso cuando hablé con él después de… lo que sea que haya pasado esta mañana. Pero cuando estaba inconsciente la llamaba con tanta insistencia, que me imagino que le daría mucho gusto verla. Quizás podríamos localizarla, llevarla al hospital y darle a Ikki una sorpresa…

Seika, eres un ángel

Claro que no – dijo ella completamente ruborizada – yo solo…

Estoy seguro de que si Ikki supiera de tus intenciones, te lo agradecería muchísimo, pero lo que pretendes es imposible… Esmeralda está muerta – dijo Shyriu con tristeza.

¿Qué¿Muerta?

Era la hija del maestro de Ikki…Es muy poco lo que sé sobre ella, Ikki solo la mencionó frente a mí una vez, pero sé que murió hace más de tres años.

¡Cielo santo! Nunca lo hubiera imaginado…

Ninguno de nosotros la conoció, solo sabemos de su existencia porque Ikki nos lo contó.

¡Que terrible! Yo quería darle una sorpresa…

Seika, por favor, no le digas que lo oíste llamarla durante su delirio. Ikki no suele hablar de sus sentimientos, y en particular sobre esa parte de su vida; fue una época de demasiado dolor, y a él no le gusta mostrarse vulnerable jamás. Y la muerte de ella… es algo que no creo que haya superado del todo aún. No le digas por favor que lo oíste llamándola.

Ya sé por qué eres el mejor amigo de Seiya – ahora el turno de ruborizarse fue para él - Ikki y él son muy afortunados de contar con tu apoyo… Y no te preocupes, no le diré nada a Ikki.

¿Te parece si nos vamos?

Está bien – Seika se dirigió a la cama, guardó todas las cartas en la caja, le puso su tapa, y la acomodó bajo su brazo. – Estas se vienen conmigo. Vámonos…

Aunque antes de irnos… hay una última cosa que me gustaría mostrarte, pero no está aquí adentro. Salgamos

Claro –dijo ella, confiando plenamente en él.


Quiso la suerte que en el momento en el que el Caballero de Cáncer entraba a la sala de espera, Afrodita se hallara abrazando a ShunSin entender del todo el por qué, el hallar a su mejor amigo, o más bien dicho, a su único amigo abrazando a aquel adolescente le molestó muchísimo. Pero molestia es una palabra que se queda corta para describir lo que Aioria sintió al ver llegar al Cangrejo

¡Vaya, lo que nos faltaba! Otro asesino de pie entre nosotros. ¿¡Qué es esto¿Cuándo va a despertar alguien que en verdad valga la pena¿Alguien como Shaka, o como Seiya?

Aioria, tranquilízate por favor – intervino Hyoga

¿De qué lado estás Hyoga? No sabes lo que nos acaban de decir sobre Seiya…

No, pero…

Además, esto es entre nosotros

Claro, nunca vamos a ser lo suficientemente buenos¿no? –dijo Hyoga algo ofendido - A pesar de todo lo que hemos hecho nunca vamos a ser parte de ustedes

Hyoga, no… - Aioria trató de explicarse pero en ese momento intervino Milo que por supuesto, no fue de ayuda alguna.

Vaya, pero qué susceptible es tu alumnito, Camus

No te atrevas a hablar así de mi discípulo

Claro, nada ni nadie te importa en este mundo que no sea él¿no? Maldito bloque de hielo

Contrólense todos – dijo Saga interviniendo por primera vez.

No te atrevas a dar órdenes, tú ya no eres el Patriarca – replicó Milo

Nunca lo fue. Maldito impostor – agregó Aioria

¡Basta ya! – exclamó Dokho, que comenzaba a irritarse de tener que trabajar como mediador entre ellos todo el tiempo

Admítalo maestro – le pidió Aioria - admita que usted tampoco comprende por qué es que estas ratas volvieron a la vida

Ojalá Athena me de vida para verte fallar, maldito arrogante, siempre rejodidamente perfecto, el siempre leal Aioria – dijo Angelo, que por más que trató no logró mantener la calma

No vas a vivir para verlo – dijo Aioria lanzándose contra él.


Era una noche maravillosa, o al menos eso le parecía a Seika al salir del departamento de su hermano. El viento soplaba con fuerza, despejándole los pensamientos, haciéndola sentir viva, segura, tranquila.

Bajaron las escaleras y caminaron hacia la playa. Seika estaba feliz con la vista.

¡Pero qué maravillosa vista!

Este es un de los lugares favoritos del mundo de Seiya – le dijo Shyriu - Le encanta el agua, cualquier cosa, lo juro, desde un charco hasta las albercas le fascinan, pero el mar, el mar es para él algo maravilloso, siempre lo relaja, siempre lo seduce. Él fue el que me trajo a este lugar, y muchas, muchas veces hemos caminado por esta playa, conversando, con el agua mojándonos los pies. Es algo que siempre lo hace muy feliz. En cuanto él esté un poco mejor, lo vamos a traer aquí, le hará muchísimo bien, ya lo verás.

¿En verdad tu crees que…?

Seika dejó su frase a medias porque justo en aquel momento vio movimiento entre las olas del mar.

Shyriu¿qué es eso¿Lo ves?

Sí… - dijo Shyriu entrecerrando los ojos para enfocar con mayor precisión – parece… parece una persona...

Ahogándose… ¡Señor, señor¿Está bien? – gritó ella hacia la persona que le parecía ser un hombre.

Para el horror de ambos, el hombre desapareció entre las olas. Seika puso la caja en las manos de Shyriu y salió corriendo.

¡¡Seika!! – gritó Shyriucon alarma al ver que la joven entraba al mar dando grandes zancadas

¡Quédate ahí, y cuida mi caja, yo voy a ayudarlo! – le respondió la pelirroja sin mirar atrás

Pero…

¡Quédate ahí Shyriu!

Seika se lanzó de lleno al mar y nadó con rapidez hasta el último punto donde habían visto al hombre, y una vez ahí, llenó sus pulmones de aire y se sumergió. Alcanzó a distinguir una silueta y lajaló hacia afuera, fue entonces que se dio cuenta para su gran sorpresa de que el hombre era uno de los Caballeros de Athena

¿Tú? – dijo ella sin poder recordar en aquel momento el nombre de aquel joven hombre de ojos y cabellos negros.

¡¡Ayúdame, no la encuentro!!

¿De qué hablas?

¡¡De la amazona rubia, no la encuentro!!

¿¡June¿Está aquí? – dijo Seika volteando hacia los lados tratando de hallarla

¡Búscala! - dijo Shura tomando aire y zambulléndose de nuevo. Seika siguió su ejemplo, mientras desde la orilla Shyriu estaba al borde de un dolor de cabeza, pues sus ojos recién recuperados no funcionaban aún muy bien en la noche y él estaba forzando mucho su vista tratando de distinguir lo que sucedía. Por fin le pareció ver salir no a dos, si no a tres personas

¡La tengo! – le dijo Shura a Seika, mientras sostenía a June inconsciente entre sus brazos

¡June¿Qué te sucede? – le preguntó Seika al morenoal ver que él hacía un gesto de dolor.

Mi brazo…

¡Es cierto¡Tu brazo está roto!

No, no, estoy bien, me quitaron el yeso está tarde, pero me están dando calambres.

Yo te ayudaré – dijo Seika, y entre los dos llevaron a June de regreso.

En cuanto sus pies alcanzaron el fondo, Shura tomó a la amazona entre sus brazos y la cargó hasta la playa, para depositarla después con mucho cuidado a los pies del francamente sorprendido Shyriu

¿¿Shura¿Qué haces aquí¿¡Qué está pasando!?

Y su sorpresa fue aún mayor cuando se dio cuenta de que la persona que estaba inconsciente a sus pies era la amazona rubia a la que había conocido el día anterior.

¿¡Es June!?

¿June, me escuchas¡¡June!! – dijo Shurallamándola con voz alarmada

Creo que no está respirando – intervino Seika, que se inclinó y colocó su cabeza contra su pecho- Su corazón no está latiendo.

Seika colocó sus manos en medio del pecho de la joven y comenzó a hacerle compresiones

Quítale la máscara y dale respiración de boca a boca – le dijo Seika a Shura con toda naturalidad.

¡¡No!! – gritaron al unísono ambos caballeros

¿Qué les pasa? Necesita ayuda

Es que… - dijo Shura

No podemos… - agregó Shyriu

Ver su rostro…

¿De qué hablan? – dijo Seika algo enfadada pues no comprendía la reacción de ellos

No podemos quitarle la máscara – por fin logró completar Shyriu

Está prohibido por Athena

Al diablo con ella – respondió Seika al tiempo que le quitaba la máscara y rápidamente le insuflaba aire a los pulmones para después retomar las compresiones en su pecho – Huele mucho a alcohol… ¿Qué están haciendo? –dijo ella al darse cuenta de que los dos se habían dado la vuelta - ¡Necesito ayuda¿Por qué están dándome la espalda?

Está prohibido ver a una amazona sin su máscara sin su consentimiento – dijo Shura sin atreverse a voltear

Se está muriendo¿qué rayos importa eso ahora¡¡Ayúdenme!!

Ese es un buen punto – reconoció Shyriu, que intercambió una mirada de resignación con el caballero de Capricornio. Lentamente, ambos voltearon para ver a Seika afanada en seguir intentando que la rubia respirara. A sus pies, yacía aún inconsciente una rubia de facciones verdaderamente angelicales. Nariz afilada, labios carnosos y sensuales, unas cejas finas y bien delineadas.

¡Por Athena! - exclamó Shura

Es…

Ahora no se queden ahí mirándola. Shura, obsérvame para que hagas lo mismo – dijo Seika deteniendo las compresiones. Echó hacia atrás el cuello de la amazona, le apretó la nariz y después insufló aire en su boca – voy a apretar cinco veces, y después, tú llenas de aire sus pulmones y entonces yo vuelvo a oprimir su pecho.

¡No puedo hacer eso! Es una falta de respeto

Déjate de complejos. ¿Vas a dejarla morir?

Supongo que aquí aplican las excepciones - dijo Shyriu, que comprendía la posición de Shura, pero que a su vez era tan tímido que no se atrevía a tomar su lugar

Está bien.

Tal y como lo había explicado, Seika oprimió cinco veces el pecho de la rubia y después miró a Shura, que comprendió que era su turno, y con gran cuidado colocó sus labios sobre los de la joven e inspiró aire hacia sus pulmones. Seika volvió entonces a oprimir su pecho y por fin, tres compresiones después, June comenzó a toser y a escupir agua, y de inmediato, Seika la hizo rodar para que quedara de costado.

Por fin…

Pensé… pensé que había sido demasiado tarde… - dijo Shura todo lleno de arena, sentándose a revolver sus cabellos mientras trataba de serenarse.

¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Shyriu

Es un poco largo de explicar

June¿estás bien? – le preguntó Seika directamente.

La rubia no respondió nada, simplemente se puso a llorar. En la arena, pudo ver su máscara. De inmediato, se llevó las manos al rostro, y al darse cuenta de que en verdad su rostro estaba desnudo y expuesto frente a aquellos desconocidos, se cubrió el rostro con los brazos y estalló en sollozos

Por todos los cielos, está totalmente ebria – dijo Seika

No podemos llevarla así a la mansión – añadió Shura

Vamos a llevarla al departamento – dijo Seika mirando a Shyriu

Claro, es una buena idea

¿Cuál departamento? – preguntó el caballero de Capricornio

Ven, síguenos.

¿Quieres ayuda? – le preguntó Shyriu al que alguna vez fue su adversario

No, yo puedo llevarla.

Shura tomó a June entre sus brazos, que no opuso resistencia alguna al sentir que él la cargaba, y siguió a los jóvenes, que atravesaron la playa y caminaron hasta llegar hasta un pequeño edificio. Una vez ahí subieron las escaleras y entraron.

¿Qué es este lugar? – preguntó Shura al entrar

Ven, ponla en la cama. Es el departamento de mi hermano Seiya…

Shura la colocó en la cama y ella de inmediato se colocó en posición fetal y comenzó a balancearse, de tal forma que su rostro quedó cubierto por sus largos y húmedos cabellos. Seika se sentó junto a ella y le habló con suavidad, mientras que los chicos la observaban en silencio, de pie junto a la cama.

June. ¿Qué fue lo que sucedió?

Déjenme por favor…. – dijo June con voz entrecortada - ¿Por qué no me dejaron morir?

No podía – dijo Shura sin pensarlo. Ella, al oír su voz, dejó de mecerse, se incorporó y lo miró con furia

¿Por qué no me dejaste morir? – trató de incorporarse para golpearlo, pero estaba tan ebria que no logró darle ningún golpe, así que se dejó caer de nuevo sobre el suave colchón y volvió a mecerse.

¿Qué fue lo que pasó Shura? – preguntó el caballero del Dragón, alejando gentilmente al caballero dorado de la cama y hablando en voz baja.

No estoy muy seguro Shyriu.

Hay que bajarle la borrachera o no va a haber forma en que podamos llevarla a la mansión – dijo Seika dirigiéndose a ellos - Ven June, un buen baño te va a caer bien.

Seika trató de ayudar a la rubia a incorporarse, pero a ella se le habían subido los sakes a la cabeza de tal forma que no lograba mantenerse en pie, así que Shura de nuevo tuvo que intervenir y llevarla hasta el baño, la depositó en la regadera y salió dejando a las dos jóvenes atrás

Fue hasta que los dos Caballeros se quedaron solos, que Shyriu reparó en que Shur aestaba empapado y todo lleno de arena así que fue al mueble adonde sabía que Seiya guardaba sus toallas y le extendió una al hombre español

Toma, sécate. Te ofrecería ropa, pero tú eres mucho más alto y fornido que Seiya, estoy seguro de que nada de su clóset te quedará

No te preocupes, aunque me temo que me van a hacer falta zapatos - dijo el moreno al mirar su pies descalzos – me los quité al lanzarme al mar por ella…

Explícame lo que sabes, Shura

¿Quieres la versión corta, o la versión con detalles?

No sabía que tenías sentido del humor

Yo tampoco, o bueno, creo que más bien lo había olvidado. Esto es algo muy delicado Shyriu, creo que ella trató de suicidarse.

¿Qué? Yo la vi muy contenta hace un par de horas hablando con Shun¿qué le habrá sucedido?

No lo sé, yo también la vi contenta allá en la sala de espera, pero no sé que sucedió después, porque mi doctor me ofreció quitarme el yeso de una buena vez, lo cual por supuesto acepté. Estuve con él un buen rato; me quitó el yeso, me tomaron unos rayos X e incluso hablamos con la fisioterapeuta sobre mi rehabilitación. Cuando salí del consultorio, desde la ventana la vi abajo, caminando sin dirección cerca de la entrada, y me pareció que algo estaba mal, tenía la cabeza gacha, los hombros caídos, parecía… derrotada. Me apresuré a bajar pero cuando lo hice ella ya no estaba. Pregunté y me dijeron que había tomado un autobús que se dirigía a los muelles, así que me subí a un taxi, y llegué hasta aquí. Fui a la playa y caminé un buen tramo pensando en que la hallaría pero no fue así. Recorrí toda la zona pero no había rastros de ella, y cuando estaba buscando un taxi para volver al hospital me topé con una cantina. No me preguntes por qué, pero presentí que ella estaría ahí, así que entré, y efectivamente la hallé, estaba sentada en una esquina, sentada junto a unos tipos que me dieron muy mala espina. El cantinero me informó que ya se había tomado tres botellas de Sake. Alguno de ellos debe de haberle dicho o hecho algo, porque ella se puso de pie de un salto y comenzó a golpearlos; quizás intentaron propasarse con ella. Yo corrí a ayudarle, pero ella, claro, no me necesitaba, de hecho si intervine fue para salvar a los tipos, porque ella estaba furiosa y se ensañó con ellos. En el alboroto no me di cuenta de en que momento ella se salió del bar. Salí corriendo a buscarla y alcancé a ver que se dirigía con dificultad hacia la playa. Se detuvo unos instantes a ver el mar embravecido, y luego se lanzó. Yo fui detrás de ella y ahí fue cuando nos topamos con ustedes. Fue una bendición que estuvieran ahí. Si no hubiera sido por Seika, no creo que hubiera tenido la fuerza para hallarla y sacarla del agua

Shyriu – dijo Seika interrumpiendo la conversación al salir del baño – ¿tú crees que haya por ahí algo de ropa que pueda servirle a ella?

Claro, déjame ver

Shyriu inspeccionó por algunos instantes en el armario, y sacó por fin unos pants que Seiya usaba ocasionalmente y una camiseta blanca.

Toma, espero que esto le sirva.

Gracias.

La pelirroja entró al baño, dejó las cosas sobre la cubierta del retrete y salió de nuevo

¿Qué vamos a hacer? Está muy mal, no dice nada y no deja de llorar.

Así no podemos llevarla a la casa – convino Shyriu

Debería de quedarse aquí a pasar la noche – agregó Seika - Había pensado en prepararle un café bien fuerte y esperar un rato a que se le pasara, pero no creo que eso sea suficiente. Mejor que se quede aquí. Sí la llevamos así a la mansión todos van a hacer preguntas, y ella no está en condiciones de explicar nada.

No puede quedarse sola – opinó Shyriu

No, claro que no. Yo creo que podemos llamar a Shaina para que la cuide un rato mientras yo voy a ver a Seiya y luego volveré

No es necesario. Yo me quedaré a cuidarla – dijo Shura

Pero apenas te dieron de alta ayer…

Yo estoy bien, en serio. No tengo nada importante qué hacer, y aquí puedo ser de alguna utilidad.

En ese momento oyeron un golpe en el baño, y los tres corrieron hacia allá, aunque claro, solo Seika entró.

¿Está bien? – preguntó Shyriu desde afuera

Sí, solo se tropezó – contestó Seika - Afortunadamente el baño es tan pequeño que no hay espacio para que se lastime seriamente

Seika la ayudó a terminar de vestirse y a salir. Shura y Shyriu, respetuosamente, apartaron la mirada, aunque ya habían observado su rostro.

Ven, acuéstate – dijo Seika ayudándola a entrar a la cama y arropándola. June de inmediato se dio la vuelta para mirar hacia la pared – Escucha, Shyriu y yo tenemos que volver al hospital, pero tú puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, Shura te va a hacer compañía. Tú no te preocupes por nada, solo duerme, y mañana todo será distinto, ya lo verás.

Ya deberíamos de irnos Seika – dijo Shyriu

De acuerdo.

¿Y si les preguntan por nosotros? – preguntó Shura

Ya se nos ocurrirá algo, tú no te apures. Una última cosa – dijo Shyriu caminando hacia la pequeña mesa de madera, de donde abrió un cajón y sacó un montoncito de dinero - Quien diga que tu hermano es un desorganizado, no lo conoce – le dijo Shyriua Seikasonriendo – Aquí hay dinero para cualquier emergencia que se presente. De todas formas, si se te ofrece cualquier cosa, llama a la mansión. Yo dormiré junto al teléfono.

Claro. Gracias a ambos.

No tienes nada que agradecer – dijo Seika con una sonrisa

Tu también estás toda mojada

No te apures, pasaremos a la mansión y me cambiaré rápido.

Hasta mañana.

Hasta mañana.

Los jóvenes se marcharon y el español se acercó a mirar a la rubia que parecía haber caído en un profundo y reparador sueño. Sí, pensó él, ¡ojalá durmiera toda la noche y pudieraolvidar al menos por unas horas lo que fuera que le hubiera pasado! Pero la noche era aún joven y a aquellos dos les faltaban muchas experiencias por vivir…


Queridos lectores, me imagino que ya me daban por perdida en acción, jajajaja, pero no, como pueden ver no es así, esta historia sigue y sigue como los conejitos de los anuncios de pilas, jajaja.

Espero que este capítulo les guste, y bueno, como ya tiene un buen rato que no les contestaba, pues aquí estoy. Sí, AesculapX, ya sé que tengo la fea costumbre de dejar los capítulos con fnales de telenovela, jajaja, pero ¿qué puedo decir, si los capis yuvieran finales aburridos me imagino que tampoco les gustaría. El capítulo pasado le pareció muy corto a DianaD, y pues les diré que fue solo su imaginación, jajaja, es decir, espero que hayas sentido que fue corto porque lo encontraste emocionante o alg así, porque la verdad es que me esfuerzo para que todos los capis duren lo mismo. Los primeros capítulos son efectivamente los más cortos, con 10 páginas de word en promedio, pero a partir del capitulo 12 o algo así los empecé a hacer de quince o dieciséis que es lo que duran ahora. Y en particular Diana, te diré que sufriste por la escena entre Perséfone-Diana y Seiya, pero Saori aún no ha dicho la última palabra, jajaja. Y claro, agradezco a todos por seguirme leyendo a pesar de todo el tiempo que los hago esperar algunas veces etre un episodio y otro, pero créanme que no es por falta de ganas, pero entre todo lo que tengo que hacer en mi vida cotidiana (y claro, a eso le agregamos que de repente la inspiración se me va de vacaciones, jajaja) pues resulta difícil tener los capitulos listos lo rápido que yo quisiera, y es que además es confieso que de repente es bstante difícil decidir sobre qué personajes va a tratar principalmente el capítulo siguiente, aunque si les tranquiliza, eso no es factor para lo que viene, jajaja, que es el 35 (¡no lo puedo creer!, jajajaja.)

Sobre June, bueno, pues creo que con este capítulo 33 les contesté ya algunas de sus preguntas, pero claro, hubo cosas que faltaron por aclarar pero ya verán, en el capi 35 sabrán aún más detalles sobre la noche que pasaron juntos ella y Shun. Por cierto les comento que el capi siguiente está casi listo, asi que no tendrán que sufrir por tanta espera, jajajaja, y les comento de avance, que además de saber más detalles sobre June y de lo que Shura va a tener que pasar en el departamento de Seiya, sabrán más de Jabu después de que Saori le dio el cortón, por qué Afrodita estaba abrazando a Shun, si alguien será capaz de detener la furia de Aioria, y claaro, el reencuentro de Saori y Seiya.

Gracias por tanta paciencia, queridos míos. Cuídense mucho y espero que nos estemos leyendo pronto, muy muy pronto.

Muchos muchos besos y abrazos.

Con enorme gratitud

Fuego.